jueves, 22 de octubre de 2015

LA “GUARDIOLA” DE LA CONSELLERIA DE SANITAT



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 17 de Febrero de 2002

He visitado a un amigo en el Hospital de Alicante y observo que la que podría titularse “Consellería de Sanitat i Cata­lanització” insiste en editar fo­lletos, bordar sábanas con el  “servei” y ensuciar rótulos en catalán, rechazando el idioma valenciano. La orden es catala­nizar a tope, aunque los hospi­tales mantengan enfermos por los pasillos, la lista de espera de meses y nuestros mayores mueran de soledad y temor, con míseras pensiones y escasas residencias. Así, mientras el anciano Pasqual Iborra perma­necía aparcado en un pasillo del Hospital de Alicante con gan­grena y moribundo, la Conse­llería de Serafín quemaba dine­ro “L’Aula del Tabac”, una  exposición y folleto destinados a niños de 10 a 13 años, los cua­les son llevados bolígrafo en ris­tre para “emplenar”, dicen, cuadernos. En idioma valen­ciano tenemos el verbo “om­plir”, pero Serafín introduce un “emplenar” que no existe en nuestra lengua, siendo un vul­garismo catalán aparecido por Gerona hacia 1930. Olvidando los cacareados dogmas de pure­za etimológica y pedigrí clásico, los gendarmes-maestros mien­ten a nuestros hijos y les hacen creer que la corrupción “emple­nar” es un infinitivo culto del idioma valenciano.
En el panfleto que regalan a los niños aparece una hucha a la que llaman “guardiola clàssi­ca”, que no es clásica ni valen­ciana. Violan la mente recep­tiva de nuestro niños, pues si leen “emplenar” y “guardiola” en paneles de una exposición organizada por nuestras auto­ridades: ¿Quién les dirá que tales vocablos no son valencia­nos? Los niños no sospechan que hay un “Servei de norma­lització” catalana pagado con nuestros impuestos, cuyo fin es imponer lo que les salga de las bolas a los expansionistas del Institut d’Estudis Catalans. ¿Cómo van a creer que sus pa­pás son tan blandos que admi­ten esta canallada? Y, por vil que parezca, esa es la verdad. ¿Total? El PP ha hecho cuentas y dice: en Alicante, que esta­mos convirtiendo en la capital de la Comunidad, votan al que fomenta el “Puta Valencia”; y en Castellón con hacerles creer que son catalanes cuItos, poner las cuatro barras y meterles el Institut d´Estudis Catalans, van que se matan; o sea, que ya hemos desvertebrado el Reino, y como los valencianos que resisten son cuatro votos ¡Qué se vayan a tomar por el saco con su lengua; les metemos emplenar, guardiola y hasta el penis si se ponen farrucos!
La “guardiola” del Serafin no alude al futbolista levantino, sino que es una porquería léxica que excretó la Barcelona del siglo XIX, hacia 1840. Esta basura morfológica jamás fue utilizada por ningún escritor valenciano antes de la bajada de saragüells de los Guarner, Valor, Fuster y tota la polseguera de parasits que mos aufega hui en dia. Los fematers lingüísticos de Serafin escarbaron en lo más pútrido de la escoria léxica cata­lana para traernos emplenar y guardiola, cuando en el idioma valenciano poseemos los sustantivos vedriola, vidriola y el clási­co lladriola para traducir el cas­tellano hucha y el catalán “guar­diola”. Pero está claro que Se­rafín desprecia la voz valenciana e introduce la catalana para que los niños la aprendan. La Infan­cia atrae al “Servei de normalit­zació” catalana del PP, y son sus víctimas indefensas hasta que se codifique el delito de pederastia cultural. De momento, en­gañándolos, han conseguido que los pequeños memoricen “em­plenar” y “guardiola”, y esta últi­ma les queda muy grabada al asociarla al futbolista. Produce  repugnancia leer en el folleto “eix un tub” o “cigarreta que reprodueix”, en lugar de los valencianos "ix un canó o tubo” y “cigarret que reproduix”; pero es el deseo del PP, ya que en su Canal 9 nos insulta con el “ofereix" desde hace meses, despreciando el valenciano “oferix”.
Los comisarios, coprófagos, degustan con deleite cualquier desperdicio que les echen sus amos del Principado sin prínci­pe. Podían recuperar léxico va­lenciano, pero sólo lo recogen cuando lo permite el Institut d’Estudis Catalans. Ejemplo de esta actitud podría ser el prohi­bido y casi olvidado adjetivo va­lenciano “galavardeu”, de acep­ciones que abarcan desde hom­bre inútil, chulesco y camorris­ta a desgarbado y alto (Es­crig. 1887). Patrimonial del idioma valenciano, figura en cartas del papa Borja, “ni ga­lana ni galavardeus” (Carta de Alejandro VI, a. 1493); en la prosa de novelistas del XVIII, “hagueren vist vostés ga­lavardeus” (Galiana: Rondalla, 1708); o en versos de Escori­güela: “quatre galavardeus” (Coloqui del retorn, 1784). Este vocablo valenciano generó el castellano “galavardo”, docu­mentado por vez primera en el “Tesoro de la lengua” (a. 1611) de Covarrubias, lexicógrafo que vivía en el Reino de Valencia cuando escribió la obra. Ade­más, del clásico valenciano “ga­lavardeu” surgió medio milenio después el vulgarismo catalán “galifardeu”, en la Barcelona de 1860.
Dado el historial del adjeti­vo, sería lógico que los que bra­man por la defensa de nuestras  señas de identidad lo recogie­ran en diccionarios como el de la Generalidad y Bromera,  pagado con el sudor de nues­tros cataplines. Pero no es así: sólo admiten el vulgarismo catalán “galifardeu”, ignorando el clásico “galavardeu” que  sí está presente en el Diccionari de la Real Academia Valenciana  (no confundir con la filial del  IEC, o de Ascensión). La pede­rastia cultural que supone contaminar la mente infantil con  los estrafalarios emplenar y  guardiola pasa desapercibida al  catalanero Levante, atento a  morder a los pocos que man­tienen la dignidad valenciana del idioma. El otro día aullaba  espantado: “¡Auuuu, auuuuuuu,  en el Palau de la Música se ha  traducido Billy the Kid como  Billy el Chiquet, auuu, auuuu”.  ¡Qué cudols son estos gendar­mes! Lo que llaman “estra­ falario criterio gráfico que utili­za el Palau”, aludiendo a “chi­quet”, es el genuino del idioma valenciano desde Jaume Roig, aunque el diario Levante preferiría que en el programa del concierto de la London Sym­phony figurara “Billi el Noi”.
¡Vaya defensa del idioma valenciano! Introducen des­perdicios catalanes como em­plenar, guardiola y galifardeu, pero se vuelven histéricas cuando comprueban que al­guien sigue ofreciendo resis­tencia a la catalanización, y si es una dama como Mayrén Be­neyto, todavía les escuece más el forigol a Ferrán y sus coris­tas. Pero pueden estar tran­quilos, Serafín ha conseguido que el anciano Pasqual Iborra, en un pasillo del hospital, agonice entre sábanas donde se lee “servei” en catalán; encara que, ya en el Parais y lliure de la vellea, ell charrará en atres valencians y en paraules va­lencianes com galavardeu, omplir y vedriola.