jueves, 22 de octubre de 2015

LA GENERALITAT VALENCIANA. LA CALAMITAT

Las Provincias 16 de Noviembre de 1994

Por Ricardo García Moya
 
Ya saben, supongo, que los catalanes han rebautizado humorísticamente a nuestro territorio como "La Calamitat", en réplica jocosa a la enésima campaña lermista de despersonalización regional. Mientras que la Generalidad catalana defiende a capa y espada lo de Principat, el PSOE y EU queman millones (del contribuyente) inventando estupideces para destruir nuestra toponimia, historia, vexilología, etc. Cuando lean el triunfante mensaje "Anem a més. Generalitat Valenciana. La Calamitat", no piensen que bromean. Ellos van a más (sueldos, compra de yates, subvenciones a la extrema derecha del catalanismo...) Aunque la prensa del régimen camufla de mil maneras su indigna gestión.

Otros, sin embargo, pecan de inocencia. En Benidorm -feudo político del, quizá, futuro presidente de la Comunidad Valenciana- se observan detalles opuestos a lo que el líder pregona en Valencia. Como alcalde de Benidorm es extraño que aprobara la convocatoria municipal de un "premi de narrativa per a estudiants del País Valenciá"; parecería más correcto usar lo de Reino o Comunidad, y no estaría cometiendo ningún crimen cultural. Tampoco estaría de más que en las fiestas de Benidorm no Ilenaran las calles con banderolas de cuatro barras. Es hora de recordar a la turística ciudad que allí jamás se utilizaron tales enseñas, hasta que los concejales del antiguo PC y los actuales de EU y PSOE las promocionaron en los actos  públicos.

La semana pasada en LAS PROVINCIAS, Miguel Angel Conejero preguntaba: "¿Qué les pasa a estos de la derecha, que de todo tienen miedo? No es miedo, es terror al qué dirán los vividores del pujolsocialismo. Hace años, cuando ofrecí a la Generalidad el traslado de la exposición sobre la Real Señera a Valencia  (con todos los gastos pagados por la Caja de Ahorros de Alicante, incluido el lujoso catálogo) el comisario cultural del PSOE, "amb un somriure", me mandó a la mierda. De igual modo, el alcalde catalanero de una villa turronera -ante la próxima visita de la exposición sobre la Real Señera--  amenazó con  retirar los caudales municipales de  la entidad patrocinadora si no se suspendía el proyecto; y lo consiguió. Prueba de ello es que en el catálogo figuraba la localidad, pero los paneles fueron de Sant Vicent del Raspeig a Alcoy y el liberal alcalde logró su empeño. Estos cavernícolas no son modelos a seguir, por supuesto, pero la ambigua actitud del PP podría perpetuar el triunfo de los intolerantes.

Y otro factor que les convierte en tímidos defensores del pueblo valenciano es que no acaban de creer lo que dicen. Un catalanero profesional -- de los que envenenan a nuestros hijos en institutos y escuelas--, sin caerle la cara de vergüenza, soltará aquello de "Principado de Cataluña y País Valencia", y se sentirá paladín del progresismo; aunque no será sino un mequetrefe pedante. Por el contrario, un político o intelectual del PP, las pasará canutas y sudará sangre antes que decir en público lo de "Reino de Valencia", y caso de hacerlo, habrá sopesado eI auditorio (si está en Valencia, o si el público es adecuado, si no hay televisiones que lo graben, etc.)

No sé si decirlo, aunque LAS PROVINCIAS ya lo publicó en su día, pero ¿adivinan a qué editorial encargó el Ayuntamiento de Benidorm, gobernado por el PP, la publicación de las obras ganadoras? Pues tiene gracia que la elección recayó en la editorial más catalanera que existe: la famosa "TRES I QUATRE". Y no sólo encargan la edición, sino que el jurado es designado conjuntamente por "el Ajuntament de Benidorm i l'editorial TRES I QUATRE de Valéncia". ¡Vaya porvenir que nos espera, como no rectifiquen estos despistados!

Las normas en que está redactada la convocatoria "per a estudiants de 3r. de BUP, COU i FP-2 del País Valenciá" siguen las emitidas por el Institut de Estudis Catalans, ignorando la existencia de una ortografía y léxico de la Real Academia Valenciana. En consecuencia -en noviembre de 1994-, tenemos la paradoja de que la editorial dedicada exclusivamente a erradicar el valenciano e implantar el catalán en el Reino de Valencia, estará preparando la publicación de unas obras catalaneras, por la torpeza (¿o son demasiado listos?) de algunos militantes de la dubitativa derecha.

Y si en Benidorm  -- dentro del territorio valenciano -- , actúan tan anárquicamente respecto a lo que pregona Gil Lázaro y Tarancón (y aquí hay tela marinera, pues vaya polimorfismo el suyo) fuera de él, para los políticos del PP no existe la lengua valenciana. Marcelino Oreja, en artículo publicado en la prensa de Castilla ("Las lenguas en España"; Diario 16, 1 - 11 - 94), se explayaba en frases laudatorias hacia los idiomas autonómicos; pero la tolerancia que exhibe el escrito no alcanza a los valencianos. Oreja ignora olímpicamente la existencia del valenciano; ni siquiera lo consideraba un pobre dialecto. Para este alto cargo del PP sólo hay que proteger y "respetar al gallego, catalán y euskera".

La gravedad es que, visto el panorama, tienen algo de razón los gamberros que nos Ilaman "La Calamitat Valenciana".