lunes, 21 de diciembre de 2015

LA LENGUA VALENCIANA YA FORMADA



Por: Manuel Mourelle de Lema


No abundan los datos fiables acerca de la vida de los aborígenes valencianos en vísperas de la conquista mora. Se cree que esta carencia de noticias durante los dos primeros siglos del Islam pudiera deberse al aislamiento y a la independencia de que, al parecer, gozó la zona. Se han dado casos curiosos en nuestros días, al igual que ocurrió en el siglo XVII con las apócrifas Trobes del inventado Jaume Febrer, de proponer toda una serie de piezas numismáticas falsas para salvar el bache histórico.

Propiamente de la mozarabía valenciana no hay datos objetivos hasta la presencia del Cid a finales del XI, coetánea esta estancia con la de los almorávides. Incluso la vida política de Valencia, en este periodo, apenas es conocida nada mas que por la actuación de sus gobernadores en relación con el poder central y las campañas que emprendieron contra los cristianos. Pero aun de esto no se hicieron eco las crónicas latinas de la época. Cabria pensar en un caso raro de desaparición de tales datos, que si debieron existir, pues hubo una Crónica Bizatino-arábiga del 741, cuyo autor se cree haber sido un levantino recientemente convertido al Islam; está demostrado, además, un importante culto cristiano en las sedes de Valencia, Játiva y Elche.

Periodo de gran interés en la vida mozárabe valenciana lo constituyó el almorávide. Hay autores que sostienen que esta invasión comportó, en el siglo XI, una represión indiscriminada que borró totalmente la lengua romance en Valencia y fomentó el culto del árabe, produciéndose así un vacío en esta habla por espacio de, al menos, una centuria, hasta la fecha en que llegaron las huestes de Jaime I, las cuales iban a implantar, sin mas,  un nuevo romance sin solución de continuidad con el anterior, de cuya existencia aun llegan a dudar. Piensa así Alvaro Galmes, entre otros.

Nuestra opinión es que la lengua románica de Valencia se hablaba antes de la invasión almorávide (piénsese en las jarchas) y continuo durante ella y la almohade, así como después de la Reconquista cristiana, desembocando en el habla medieval (la de los siglos XIII y XIV). Además, sobre ella fue muy escasa la incidencia de las hablas de los reconquistadores, ya que el aumento de la población del reino no llegó a un cinco por ciento con la inmigración foránea. Los catalanes no trajeron una lengua, puesto que no la tenían propia; el primer autor que ellos consideran suyo es el valenciano Arnau de Vilanova. Los catalanes hablaban el occitano y un romance occidental próximo a la lengua  valenciana y al aragonés.

El latín fue hasta el siglo XII casi el único instrumento de la comunicación escrita. Continuó siendo incluso hasta el XIII y durante este mismo la lengua de la cancillería, de la liturgia, de la erudición y de la expresión literaria, pues solo en él era dado fijar por escrito las vivencias y sentimientos de cada cual. Pero se daba, al mismo tiempo, el alza del romance. Tradicionalmente piensan los autores que estos se dio primero en el dominio galorrománico. En efecto,  para las lenguas románicas no hispánicas se consideraban que habían textos  procedentes del siglo IX, aunque el numero de manuscritos conservados no aumente hasta el XIII. De épocas anteriores, siempre según estos autores,  no se posee ningún manuscrito principalmente destinado a la fijación del romance. Incluso los Juramentos de Estrasburgo, del año 843, aparecen en medio del texto latino de Neithard. Y algo parecido ocurriría con los textos conservados para el romance galo e italiano.

Entre los primeros textos hispánicos citan los autores el Auto de los Reyes Magos, registrado en el espacio libre de un manuscrito latino de principios del siglo XIII, que contiene textos exegéticos. Mas el Cantar del Mio Cid está localizado en 1140. Pero ahora, con el descubrimiento de las jarchas, se sabe que el romance español es anterior a las demás lenguas románicas y aun europeas en general.

Si nos fijamos en lo que ocurría en Cataluña, observaremos que hasta Arnau de Vilanova y Raimundo Lulio, que nacieron por los mismos años (el valenciano en 1238 y el mallorquín en 1235), no hay un solo autor que escriba en lo que pudiera denominarse catalán, es decir,  no hay mas que trovadores y estos empleaban una lengua de origen galo. Pero aun  hay algo mas significativo. En el territorio de la Corona de Aragón, antes de la reconquista valenciana,  los primeros textos de las historiografía vernácula conservada no pueden datarse con certeza hasta el XIV, pues es a principios de este siglo cuando se sitúa la actividad del considerado primer historiador de la Corona, a quien se debe la versión latina del Libre dels Feyts o Crónica Latina Iacobi regis Aragonum,  llevada a feliz término por disposición de Jaime II alrededor de 1313. Sería el texto latino mas antiguo que el catalán, según Nicolau d’Olwer; para otros, el latino procedería de uno catalán muy próximo en el tiempo. De cualquier modo, ambos pertenecerían al siglo XIV. Por otra parte, la Crónica de Bernat Desclot es contemporánea o aun posterior, puesto que fue iniciada en 1283, aunque alguien la considere anterior al Libre dels Feyts; la Crónica de Ramón Muntaner y la de Pere el Cerimonios son posteriores a aquellas otras.

Respecto de las primeras manifestaciones literarias anteriores a Llull y Vilanova, Comas fijas como provenzalista toda la poesía, que alcanzó su apogeo entre los siglos XI y XIII. Por lo que se refiere a la prosa, el que ha sido primer texto literario catalán pertenece a finales del XII: Las Homilias d’Organyà. Sería ya en el siglo XIII cuando se escribieron las restantes muestras del catalán, tales como Libre de la saviesa, Libre de paraules e dits de savis e filosofs (de Jafuda Bonsenyor) y, después, las versiones de Usatges, del Consolat de Mar y alguna otra. Pero sobre esta producción vernácula hubo de influir la lengua d Valencia a través de los catalanes llegados a estas tierras durante la Reconquista y posteriormente.

Subráyese que las primeras ediciones de obras antiguas en prosa catalana se hicieron en el siglo XIX, e incluso entonces mas por motivos históricos que literarios, y al español o en forma bilingüe. Me refiero a las versiones de las crónicas de Jaime I, Pedro IV el Ceremonioso y Muntaner, realizadas por Antonio de Bofarull.  
bada la gue­rra, en 1939, Llorente siguió defendiendo el idioma en el Centro de Cultura Valenciana y Lo Rat Penat; aunque los franquistas del Institut d‘Es­tudis Catalanas conseguían con­trolar la Revista valenciana de filología, iniciándose la catala­nización parasitaria con fon­dos públicos.

Respecto a la Bella Easo, ac­tualmente hay quien dice que es Sansestabién; pero otros, recu­perando una alusión irónica a las provincias vascongadas, ase­gurarían que: “en les Provincies Bascollaes pareix que van a mo­chicons”(El Tabalet, any 1847, p.168).

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