martes, 1 de diciembre de 2015

LA JAUJA DE PUTÁGORAS



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 12 de Febrero de 2001

Iba a escribir Pitágoras, pe­ro recordé que Gonzalo Ko­rreas, enamorado de la k y ca­tedrático de la universidad sal­mantina, prefería la forma Putágoras como la traducción más eufónica del griego (ko­rreas: El enkiridion de Epik­teto, Salamanka, 1630). Es, por tanto, un detalle de finor o delicatessen, no burla como la de aquel que llamaba Mateulo Gos y Rabiós a Don Mateo Ros y Rubiols (Milla: Cascarrabies, 1889). En el reino matemático los números resuelven todo, hasta aquel dilema expuesto por el valenciano Corachán sobre un navío con “15 chris­tianos y 15 moros, el cual, peli­grando por el peso, determina el patrón echar 15 personas al mar” (Arithmética, Valencia 1699, p. 475) Defensor de libertades filosóficas y novator, solucionaba el problema con elegancia putagórica: “puestos en hilera , aquel en quien cayere el nueve vaya a fondo”. El truco consistía en situar a los marineros estratégicamen­teydar valor numérico a las vocales de los versos “Populeam Virgam Mater...”; después, “caerán todos los nueves en moro» (ib.).
‘El IEC usa reglas similares para condenar o bendecir vo- cablos. Impone Girona, cuan­do la forma culta catalana es Gerona, del latín Gerunda. El propósito es distanciarme del idioma castellano, que man­tiene la forma genuina. Capri­chosos, introducen la barcelo­nesa «València” (pron. Valan­sia), despreciando la clásica Valencia, sin e abierta. Los neologismos valencianos los prohiben o los roban, como han hecho con la enigmática voz baldraga, “menjar de bal­draga”; pese a que se docu­menta en valenciano antes que en catalán. Ellos infrin­gen leyes etimológicas, pero prohíben a los valencianos usar variables de voces de otras lenguas. Es el caso de sobrasada, vocablo que algu­nos relacionan con las italia­nas medievales soprasatta o sopressá.
Por el 1500 las sobrasadas italianas hacían pecar a los judíos valencianos: “li ha vist menjar sobressada que portar de Napols” (Ventura, Inqui. sició, 92). E8 decir, llegaban al Reino procedentes de Nápoles y Sicilia. Las disputas sobre el origen del embutido son viru­ lentas, destacando como siempre Corominas: “sobrasada n puede venir de asar, pues tu verbo asar no ha existido nun ca en catalán” (DECH). En egocentrismo nacionalista su pone que todo deriva del cata­lán, cuando en el XV era la lengua valenciana la que crea ba léxico y estructuraba sin tácticamente el caos idiomáti­co heredado del romance, Lo cierto es que de étimo italiano o del mozárabe “sopresa­ta”(Cor.) nacieron las valencianas sobrasá (Escrig, 1871) y sofrasá, documentadas por Corominas desde el Maestrat a Novelda. El etimólogo aventura: "si la palabra románica se alteró por influencia del árabe, se explica la forma (“sofrasá”) teniendo en cuen­ta que el árabe cambiaba la p en f en el periodo arcaico” (DECLLC).
Habría otra explicación para esta joya léxica que demuestra la vitalidad creativa de la len­gua valenciana. Sofrasá pudo surgir en siglos cercanos por analogía con “sofregir: freír un poco o ligeramente una co­sa”( Escrig, 1871). sería una acomodación morfológica de etimología popular, del mismo modo que la castellana sobreassada que, sin la ss medieval, aún figura en el diccionario de la RAE.
Hemos puesto ejemplos don­de la inmersión -como en la regla de Corachén-, siempre favorece su causa. Fingen am­parar la lengua valenciana, cuando luchan por aniquilarla. Convivo diariamente con catalaneros de profesión, y les aseguro que no existe clase social más mimada y regalada por la Generalidad valenciana. Esto es Jauja. En los centros de enseñanza recibimos enci­clopedias catalanas, revistas catalanas y periódicos en cata­lán en cantidades industriales y gratis (pagadas con dinero del contribuyente) Nos llegan, entre otras, la didáctica Escola Catalana, la política El Temps y la mística Saó, con más pu­blicidad de la Generalidad que nunca. En esta ocasión, sutil­mente, incitan a dialogar con los que siguen matando (imi­tando a John Major) y cuestio­nan la “unitat territorial d’Espanya” ¿Será posible que estos curas que nos incluyen en una nación catalana se atrevan a dar lecciones éticas? En la revista mimada por la Generalidad sigue el pintamo­nas Harca (el que hacía repug­nantes gracias sobre ETA), y sigue con su odio al concepto de España y su idioma, usando
sobados tópicos burlescos de “Imperio” y “cristiano viejo”. Este héroe jamás hace una crí­tica hacia el fascismo catala­nista y la corrupción que gene­ra. Conste que me importa un bledo la opinión de este co­mando de motilones desocupa­dos, pero es inmoral que los subvencione el PP con nues­tros impuestos.
Esto es Jauja. Nos regalan El Temps de Eliseu Climent, con una “História de la marina ca­talana” donde las naves valen­cianas son consideradas depen­dientes de una potencia llama­da Principat de Catalunya. Todos son dádivas. Hoy, miér­coles, la Generalidad nos rega­la 50 ejemplares del diario catalán Información. Multipli­quen esta cantidad por 200 o 400 puntos oficiales y entende­rán el éxito de venta de la ca­dena catalana de Ferrán Reída. Cumpliendo su misión, inserta textos en catalán para los estu­diantes alicantinos, y sacude navajadas a la vertebración va­lenciana. Ferrán Belda, subdi­rector de esta cadena de “nom­brosos diaria arreu del Països Catalans” confiesa en El Temps que: “Zaplana, si no pot comprar-te, t’asetja”(sic). De momento, la Generalidad com­pra miles y miles de ejemplares de Levante e Información, mientras el equipo de Ferrán le propina zurriagazos, «Es Za­plana quien agrede a Elche...” (Información 24-1-01), para que siga adquiriendo más prensa catalana y editando CD con toponimia en catalán. La prensa catalana, inflexible verdugo, controla que la Generali­dad siga catalanizando el viejo Reino.
Esto es Jauja. Ya han regala­do los 10.000 discos del tra­ductor al valenciano (ya sa­ben, catalán del IEC) editados por la Generalidad, y que el diario catalán Levante exigió que se distribuyeran (Levan­te, 19-12-2000). Saquen calcu­ladora: miles de CD, millares de diarios catalanes, cientos de millones para 1a inmersión; miles de millones para la ense­ñanza del catalán, etc. Nues­tro Reino es Jauja de coracha­nes y putágoras.


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