lunes, 21 de diciembre de 2015

LA LENGUA VALENCIANA EN EL MONASTERIO DE POBLET



Por Ricardo García Moya

Los comentarios de Cisteller, catedrático de la Universidad de Lleida en 1637, referentes a que la lengua valenciana penetraba en la Cataluña  occidental, se confirman con testimonios como el manuscrito "Antiguallas de Poblet" (Bib.  Nacional,  Ms. 1701 ). Acabado en el homónimo monasterio por el monje Joan Tolo en 1587, su contenido guarda más similitud con el valenciano moderno que con el normalitzat que utiliza, por ejemplo, la Consellería de doña Consuelo Císcar. Así, en la sintaxis comprobamos que sitúa la preposición en ante topónimo, "en Barcelona" (f. 8), para indicar localizacibn; reservando la preposición a para la dirección: "pasá a Cerdenya" (f.15).

Quizá la valencianización del fraile se debiera a su estancia en el colegio abierto por el monasterio en Lleida en 1568. Lo cierto es que en sustantivos abstractos como vejez y fortaleza adopta la terminación valenciana: "vellea" (f. 8) "fortalea" (f. 89) huyendo del catalán "vellesa i fortalesa".  El monje escribe "depositat en la Seu", no "dipositat"; y cita a San Vicente sin alterar nombre y apellido:  "lo  Papa y Sant Vicent Ferrer" (f.15) no "Sant Vicens Farrer", usando el clásico articulo lo. En otro folio leemos "en servici de Deu" (f. 39),  rechazando  el  catalán servei que tanto agrada a sindicatos y consellerías. Siempre emplea el adverbio hui (f. 40), no la corrupción catalana avui. En otro párrafo dice: "cert número de sacerdots" (f. 50) con el sustantivo número, común al valenciano y al castellano; el IEC lo transcribiría como "cert nombre de sacerdots". Asimismo, los plurales siguen la norma valenciana: homens, no homes.

EI texto de 1587 demuestra que el valenciano moderno no es fruto decimonónico, como afirman los del Palau de Pineda: carta fermada (f. 39), no signada; bona joya, no joia; los demés, no els altres; rellonge, no rellotge; dos hores, no dues hores; en caixeta chica ixqué" (f. 89), no  caixeta  petita  sortí; porta Real, no Reial; viuda, no vidua; el ánima de sos antipasats (f. 11), no avantpasats; archiu (f. 30), no arxiu; espill, no mirall. Los incoativos exhiben terminaciones correctas: "assistixca" (f. 50), no el assisteixca inmersor. Hay tiempos del viure, como "vixqué" (15) y del eixir, como "ixqué" (f. 30),  no  el  catalán  "sortir"; montanya (f.10) no muntanya. Supongo que el fraile no disponía en 1587 del diccionario de LAS PROVINCIAS,  pero  lo parece.  Cuando trata sobre Fray Guillem Queralt y "la seua vida y milacres" (f. 69), aparte de escribir milacres (no miracles)  menciona tres veces el mes de enero, siempre con el sustantivo valenciano "giner", no el catalán "gener".

En 1997, el estudiante que utiliza giner es amonestado o suspendido. ¿Por qué, si giner es voz alejada del castellano y vigente desde la Edad Media? En el "Llibre de la Peixca de Alacant", además de voces como Elig, despachat, dumenje, els demés, huit y anchova, aparecen notas fechadas a 3 de "giner de 1578, a 10 de giner, a 30 de giner", etc. (A. M. Alacant, arm. 5,115). Este era el valenciano alabado por Cervantes, pero ahora el mismo Ayuntamiento de Alacant que guarda el "Llibre de la peixca" usa el catalán en sus escritos: gener, arxiu, altres, descubreix, diumenge, amb, esport, servei, naturalesa, etc.

El vocablo giner era reconocido en la Cancillería Real. En documento de  Felipe II (cuyo descubridor y propietario es mi amigo don Miguel Mir) expedido en 1593, se traduce al latín el nombre del caballero valenciano don Giner Rabaça, y lo traducen como Enero: Januario, Januarium, etc., con sus declinaciones latinas. Les parecerá raro, pero el Diccionario Etimológico del Dr. Corominas ignora los miles de documentos valencianos don- de encontramos giner desde la Edad Media; el etimólogo sólo recuerda las voces gener y enero. ¡Extraño cientificismo!

Seguimos en el XVI, cuando los estudiantes y profesores valencianos que, desde 1300 a 1705, dieron vida a Lleida y sus comarcas difundían su idioma de igual modo que los predicadores que les visitaban, según vio Cisteller hacia 1600: "apostólicos varones de la Compañía de Jesús son valencianos, y predican en valenciano en Cataluña" (B. U. Barc, Ms. 1010). Uno de los residentes fue el hijo de Melchor Villena, al que "matáronle en las escuelas de Lérida donde estudiaba Leyes" (Villena, I.  F.: Cenotafio, Va- lencia 1656, p. 13). ¿Dónde llevaron al estudíante Villena herido? Para aprobar, diría que a la  "infermería"; pero en el manuscrito leemos: "la escala de la enfermería" (f. 29), "repará la enfermería" (f.  29), "prop de la enfermeria" (f. 29). En consecuencia, cuando decimos "el chiquet te una enfermetat" respetamos la tradición idiomática; por el contrario,  "infermetat" e "infermeria" son barbarismos del IEC.

EI  manuscrito  plantea  incógnitas: "antipasat" (f.11 ), ¿procedía  de  la  etimologia popular antic+pasat? Y otro detalle: los monjes no dudaban de la existencia de mozárabes en la época de la Conquista. Poseían "en lo archiu de Poblet informació feta al papa Bonifaci" sobre la iglesia de  San  Vicente  Mártir,  que "posehia molts bens" (muebles e inmuebles, puntualiza el manuscrito) cuando fue donada "tres anys ans que el Rey en Jaume conquistás lo Regne de Valencia al convent de Sant Victoriá" (f. 50). Los frailes se limítaban  a  repetir  lo  que "consta per fama pública y per antigues y auténtiques escriptures" (f. 50). Esta iglesia con bienes no sería posible sin valencianos mozárabes. Además, ¿por qué iban a mentir los monjes sobre lo que sus antecesores de 1238 presenciaron?


Las Provincias 7 de Noviembre de 1997