martes, 13 de septiembre de 2016

OKUPAS DEL “LIBER ELEGANTIARUM”

LOS 

Por Ricardo García Moya
Las Provincias 20 de Septiembre de 1998

La  ocupación de inmuebles con patadón Corcuera tiene su variable cultural. EI okupa alega  necesidad de vivienda para adueñarse de la del ciudadano que posee escritura de propiedad. EI indigente literario combate su miseria apropiándose del producto intelectual del que carece. Trasladando la forzada moraleja al mundillo de Guttenberg, observamos que la primera obra lingüística impresa en los reinos hispánicos fue el "Comprehensorium", de Joahnnes Grammaticus, un gran diccionario latino publicado en Valencia en 1475. De ìgual modo, la primera obra poética publicada en España, "Les trobes", también vio luz junto al Turia en 1474. Y, por si fuera poco, en la Serenísima República de Venecia del 1489, Joan Esteve daba a conocer en "latina et valentiana lingua" el primer diccionario impreso de las lenguas peninsulares, el titulado "Liber elegantiarum".
De esta riqueza carecían los vecinos septentrionales y, desde Milá i Fontanals, una plaga de okupas camuflados de progresistas filólogos inició el asalto con patadón retórico y coz en la puerta del Derecho y propiedad ajena. Donde leían lengua valenciana lo sustituían por cata- lana, extendiendo el fraude por las universidades del orbe. Ahora, en 1998, quien investigue cuál fue el primer diccionario impreso en romance leerá en la "Gran Enciclopedia Catalana" que  fue  el  "Liber  elegantiarum", y le dirán que era una "recopilación de frases catalanas". ¿Ven qué fácil es la tarea del okupa idiomático? No hay miedo al desalojo, ni Jurat d'Agravis que les tosa. Y si el estudiante consulta la "Gran Enciclopedia Valenciana"  le endosarán dos disparates: que es un diccionario "catalán" y que fue impreso en Valencia. Como ya denunció Mn. Alminyana, los de la "GEV" ni siquiera olieron el incunable de 1489.
Los okupas propagan el fraude entre los estudiantes valencianos. En un texto de COU le- emos:  "EI  Liber elegantiarum (sic), de Joan Esteve, es un repertorio de palabras catalanas y latinas; da mucha información sobre el catalán de la época", ("Trànsit", COU, p. 113)  Es decir, repiten las consignas de la "GEC". Esta ocupación es completada con el desprecio hacia las singularidades gramaticales que posee el "Liber elegantiarum". Esteve situaba la preposición en ante topónimo, escribiendo "en Capua, en Valencia"; construcción sintáctica prohibidísima  por  los  okupas que retozan por la Generalidad, Canal 9, sindicatos y enseñanza. Sólo admiten la norma del Institut d'Estudis Catalans: "Estic a Capua".
EI idioma del "Liber" pluraliza sustantivos con ns en homens y jovens (no homes y joves). EI fret acaba en t, no como el fred "immersor". Y la dulce prosodia valenciana la reflejó Esteve respetando,  por ejemplo,  la consonante líquida en colps (no el catalán cops)  y el  vocalismo ajustado de Ilauger, Ilaugerament; no los catalanes Ileuger y Ileugerement, donde adjetivo y adverbio cierran vocal. Conviene recordar que las diferencias léxicas entre las romances peninsulares consistían frecuentemente en una sola letra. Pues bien, en 1489 Joan Esteve es- cribía en lengua valenciana estas palabras: sanch, servici, rey, beIlea, agudea, bodes, aci, batallar, maravella, defendre, yo, iglesies, fadrí, mentres, fermar, etc. Léxico áureo que los okupas susti- tuyen progresivamente pro sang, servei, rei, bellesa, agudesa, noces, aquí, Iluitar, meravella, defensar, jo, esglésies, solter, mentre, signar, etc.
Sorprende  el  desprecio  de Fuster y  Guarner hacia los valencianos "anticultistas, vulgares y viciosos" que usaban el dígrafo CH. ¿Desconocían estos profesores que la ch era imprescindible para la plasmacibn escrita de la lengua valenciana del Siglo de Oro? Hojeando el "Liber elengatiarum" observamos que Joan Esteve escribe chic, chiqueta, clocha, antorches, empachar, etc. Cierto es que los okupas pueden acusar a Esteve de procaz por sus picantes frases, pero no de inculto; era un lingüista meticuloso que sabía diferenciar entre la fricativa x de angoixa y la africada ch de antorches.
Aunque en Valencia tenemos un ejemplar del "Liber", este verano quise palpar el de la Bi- blioteca de Cataluña. En perfecto estado, extraña que etimologistas como Corominas o Alcover no repararan en las voces  que  reflejaban  el  sistema consonántico del valenciano clásico. Es el mismo defecto visual que les hace leer catalana donde Esteve escribió valenciana; y en lugar de antorcha leen torxa. Menos mal que la Real Academia Valenciana y el Diccionario  de  LAS  PROVINCIAS respeta el antorches del Siglo de Oro, usado por sor Isabel de Villena - "antorcha gloriosa"- y en los versos que Pere Martínez dedicó en 1493 a la abadesa: "A vos, clara antorcha, espill d'excellencia". E
I uso del dígrafo en este vocablo permaneció en el idioma valenciano, aunque lo nieguen los okupas. Siglo y medio después, el poeta Jacinto Morlá escribía "ab tantes briIlants antorches", en 1651; y en el sur del Reino, el autor de "Manuscrito del Loreto" anotaba "30 antorches y 30 ciris", en 1680.
EI "Liber elegantiarum" no pertenece a los okupas catalaneros. Es una joya del humanismo valenciano que floreció en Venecia, ciudad donde a fines del XV el genial Leonardo da Vinci estudiaba las mareas y los efebos, el maestro Giorgione decoraba el Foncado dei Tedeschi, y el curioso Alberto Durero dialogaba con Jacopo de Barbari sobre la proporción humana.

Mientras, en el taller del maestro Paganino de Paganinis, el excelente papel véneto se Ilenaba en octubre de 1489 de voces en "latina et valentiana lingua",  imprimiéndose el  primer diccionario en un idioma peninsular: el valenciano