martes, 13 de septiembre de 2016

LOS PAPELES VALENCIANOS DEL “EN” Y EL “AMB”


Por Ricardo García Moya
Las Provincias 16 de Febrero de 1997

En 1756, el inspector real de imprentas anotaba: "EI papel de las otras ciudades de España no es tan exquisito y fino como el de las imprentas de Valencia" (A. Hist. Nacional; C. L. 51.633). El producto procedía de las fábricas "del Reyno. de Valencia: Alcoy, Vinaroz, Segorbe, Xérica, Navajas y Cartuja de Vall de Christ". Obviamente, entre estos papeles valencianos del pasado -soporte material del idioma- debieran hallarse los que hacen referencia a la prosapia y pedigrí de la promocionada amb; pero nadie los ha visto. Flotando en el limbo documental, la palabreja ondea como estandarte de la caballería inmersora.
Ayer, en un centro de enseñanza de Alicante, el inmersor tachaba la preposición en de la revista "Jovens",sustituyéndola por la citada amb. Más tarde, en el autobús escolar, los alumnos recibían otra sesión de amb a cargo de Radio Nou; ya en casa, el Babalà de Canal 9 lanzaba otra andanada de amb. Como ven, la pregunta es obvia ¿dónde están los papeles valencianos que legitiman la despótica imposición del vocablo?
Como el lector sabe, en y ab son dos adustas preposiciones alejadas del travestismo de otras par- tes de la oración, que lo mismo aparecen con atributos femeninos, masculinos, plurales o singulares; no obstante, a pesar de su simpleza, son imprescindibles para el hablante. En el Reino de Valencia, desde hace siglos, ab es un arcaísmo que sólo tiene uso literario, siendo sustituida en el valenciano moderno por en; aunque ambas, con la inmersión, han sido suplantadas por la catalana amb por capricho del Institut d'Estudis Catalans (IEC).
EI enredo se gestó entre cortesías a la mujer catalana en 1863, cuando el "Consistori dels Jocs Florals de Barcelona" editó un ensayo de ortograffa catalana, sugiriendo la implantación de amb. EI vocablo era exótico incluso en Cataluña, pero, según dicen, fue usado alguna vez en la Provenza de trovadores y cátaros, hacia el siglo XII  (Anglade, J.: "Grammaire de I'acien provençal". París 1921, p. 365). Aquí, en el Reino de Valencia, elementos becados por el lermismo escanearon papeles valencianos -desde la Edad Media al Barroco- para hallar clásicas amb que legitimaran la maniobra inmersora. Fue inútil.
Amb es un virus léxico catalán que contamina al hablante valenciano. Por el contrario, la centenaria en (cuando equivale al español con) es un producto valenciano y, por ello, prohibido por el IEC. Actualmente constituye un semáforo lingüístico que señaliza al catalanizado. Si, por ejemplo, oímos: "Cambrer, si us plau, vull cafe amb Ilet", localizaremos a una víctima de la inmersión. Por el contrario, si decimos: "Camarer, per favor, vullc cafe en llet" estaremos respetando el valenciano moderno (camarer está documentado desde hace medio milenio).
En 1894, Nebot recordaba que ab (no la foránea amb) estaba en "desuso, y se la sustituye siempre por en" (Gramática, p.111 ) . No obstante, en lengua escrita perduró el arcaísmo ab, asi como en el lenguaje fosilìzado de tribunales y en textos en que el autor exhibe hipercorrección. En un juicio efectuado en Elda. año 1626, el acusado dice: "en un compás que portava", y el fiscal copia: "ab un compás que portava" (Montoya, B.: Variació. Alicante,1986, p. 237).
En el diccionario de la Real Academia Española, a pesar de la criba, todavía encontramos reconoci- miento de esta preposición valenciana que generó vocablos cedidos a la española. Es el caso de "Panoli, derivado del valenciano pa en oli, pan con aceite" (DRAE, 1992). Quizá en  la  próxima  edición del DRAE maquillen esta acepción, siguiendo el parecer del catalán Corominas, el cual -sin  documentación-  sugiere que viene de "pa-amb-oli" (sic). Sobran comentarios, pues, aparte de que amb no existía ni existe en lengua valenciana, el resultado hubiera sido algo tan raro como pamboli, pamoli o paboli. Pero el que manda, manda.
La "normalització" enloquece. Lo mismo suprimen referencias a la lengua valenciana en los catálogos del Archivo de la Corona de Aragón en Barcelona, que hacen desaparecer la "Práctica de Orthographía para los idiomas castellano y valenciano" de la Biblioteca Nacional de Madrid. Esta obra de Carlos Ros (Sg. 2/62.805) falta desde el 31 de abril de 1990; por suerte hay otros ejemplares en los que podemos leer: "la preposición castellana con es igual a las valencianas en y ab" (Ros, C.: Práctica. Valencia, año 1732, p. 69). Así documentaba el lingüista Ros, en los exquisitos papeles valencianos del siglo XVIII, la existencia de en y ab; no la extranjera amb.

Y no nos engañemos. A los inmersores les da igual que en y ab equivalgan a las latinas apud, in o ad; o que sea construcción en ablativo o acusativo; o que estén documentadas desde la Edad  Media. Ellos, con el poder en sus manos y bolsillos, continuarán con la cruzada a favor de la amb. Sólo obedecen la voz de su amo: el Institut d'Estudis Catalans.