martes, 13 de septiembre de 2016

LOS GRIPAU Y OTROS ENGAÑOS



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 6 de Julio de 1997

Si usted accede por Internet a las páginas virtuales de la Generalidad Valenciana constatará un   hecho: están en purísimo catalán del Institut d'Estudis Catalans. Doña Rita Barberá, por tanto, ha sido consecuente eon la politica lingüistica que se está perpetrando en el Reino de Valencia, pero tendría que haber esperado (o disimulado) algo más, pues la capital todavía no se ha rendido al catalanismo. Ella sabe los miles de millones que la Generalidad quema en maestros catalaneros, publicaciones como "Saò" (mimada de la Diputación de Valencia), o actividades como la Escola d'Estiu y los siniestros Gripau.
Los Gripau ya están preparados a miles para ser entregados a los estudìantes de BUP en octubre. Los Gripau son textos de cincuenta páginas donde la Generalidad  Valenciana  corrompe lingüísticamente a los menores valencianos al imponer las normas del Institut d'Estudis Catalans, normas alienas que deberán usar para acceder a carrera universitaria o ser funcionario. Los Gripau han sido ideados por lo más sórdido del catalanismo militante. Los Gripau, con el apoyo de la Generalidad y la Conselleria de Mr. Amb (siempre juran el cargo con esta preposición catalana) fueron ideados para destrozar el idioma valenciano e introducir sintaxis, léxico y ortografía del IEC.
Los  Gripau  consolidan  la prohibición de uno de los elementos singulares de la lengua valenciana: el articulo lo.  Por  ejemplo,  quien  escriba "Va fer lo que era més convenient", deberá modificarlo por "Va fer el que era mes convenient" (p. 16). Ocultan que el artículo lo es coetáneo de Jaime I y permanece vivo en la lengua valenciana actual, no en la catalana.
Los Gripau utilizan este léxico:"Desenvolupament. Constitueix el nucli, doncs, I'anàlisi" (p.11 ) y promueve construcciones anfibológicas con el verbo estimar, como en Barcelona: "dos germans s´estimen molt la mare" (p. 18). Los Gripau, ensalzan el adverbìo avui catalán, aunque ocultan que es una corrupción del siglo XVIII: Agrada bastant la pilota, però avui ja hi ha" (p. 18)".  Nuestros hijos son violentados lingüísticamente por los Gripau que utilìzan los a més a més (p. 3), los petit (p. 9), las terminaciones verbales catalanas consisteixafegeixen; los arcaísmos y caprichos del Institut d'Estudis Catalans: síntesi, tipus, emparar, avaria, rancor, revanja, sergent, fetus, butlletí,  etc.  Y quien no utilice esta disparatada jerga catalana, ya sabe lo que le espera:  emigrar del  indefenso Reìno de Valencia.
A todo bombo y con múltiples banderas de Cataluña vuelve el libro de la Escola de Estiu del País Valencià, generosamente subvencionada por la Generalidad,  la  Diputación de Julio de España y la CAM. Los mismos de todos los veranos  (de la Rovira i Virgili de Tarragona y del Pompeu Fabra de  Barcelona)  aleccionarán sobre "el  Ilenguatge a nens i nenes del  País Valencià"  (p. 35).  Para que no falte la alegría un taller tratará sobre "balls del  País Valencià" (p. 65). Por si fuera poco, con dinero que generosamente entrega la Generalidad, también anuncian las jornadas sarda- neras de la "Tardor”en Algemesí  (prefieren el catalán tardor al valenciano otony, como consta en el Thesaurus de 1575,  o el  Escrig de  1851 ).
La agresión excede al tema de la lengua.  Están jugando con nosotros y las palabras de los políticos no coinciden con los hechos. Valencia, en comparación con  Barcelona, Madrid, Sevilla o Alicante  está quedando marginada.  Da  la impresión de que buscan otra capital para la Comunidad Valenciana, pues la actual es un obstáculo para los políticos que sólo pretenden pactar y sobrevivir, engañando al  Reino. En cierta ocasión, el alcalde catalanero de una ciudad turronera me comentó que el único obstáculo para la catalanización del Reino  (él  dice PV)  era  Valencia.  Su deseo, expresado en plena discusión, consistía en que "una riada se Ilevara Valencia al mar".  EI metafórico plan lo están cumpliendo con otros  medios: marginación,  indiferencia  y engaño.

Quizá en el 2000 la despersonalización esté lograda. Poco a poco van alzándose toscos bloques  paralelepípedos entre ruinas de bellísima arquitectura popular. EI barroco donde el Padre Toscá delineaba sus planos, o las casas donde las valencianas preparaban munición para vencer a los franceses en 1808 se desploman aquejadas de osteoporosis social. Entre la burla soterrada y el escarnio descarado, la basura urbanística infecta el rítmico bordado arquitectónico. Una sucia chimenea oxidada frente a la joya del Mercado Central o los hexaedros de rebaja que destruyen a la perspectiva barroca de Santa Catalina con los símbolos actuales frente a la Expo de Sevilla, las Olimpiadas  de  Barcelona,  la boda real, el nuevo Puerto de Alicante  (40.000  millones), etc. Cajas de zapatos de ladriIlo barato, con agujeros que simulan ser ventanas y puertas aterrorizan al asombrado visitante que  constata  un  hecho singular: Valencia es la única ciudad del mundo cìvilizado que está destruyendo su bellísimo legado urbanístico.  Desde Sarajevo a Alicante cuidan y  restauran  meticulosamente su  arquitectura  popular,  religiosa o militar ¿Quién engaña a Valencia?