martes, 13 de septiembre de 2016

LOS “EXQUISITOS DE LA LENGUA”


Por Ricardo García Moya
Las Provincias 14 de diciembre de 1991

En el siglo XVIII, el popular Domingo Pablo -personaje bajito que ocupa­ba el cargo de sacristán de Santa Ana- empleaba su ocio en componer estro­fas que luego repartía en los festejos; una de ellas, por su intención, podría adoptarla Gar­cía Broch ante las criticas catalanistas:
"De mi dihuen tot
lo que volen dir
yo crech lo que vull
y en ma pau estich"
Domingo Pablo, nacido en Vinaroz, no tenía complejo en afirmar que escribía en valenciano. Sin embargo, la actual "inmersió catalana" ha logrado que nos avergoncemos de nuestro propio vocabulario; veamos ejemplos: hasta hace poco era usual la pala­bra "reine", pero propagaron que era una corrupción y nadie en la actualidad se atreve a usar el vocablo. Es cierto que el substanti­vo se generalizó tardíamente, pero (aparte que no hay fecha de caducidad en la forma­ción de un idioma) no fue invención de un Escalante o Baldoví, pues ya aparece en car­ta del 25 de febrero de 1505 dirigida desde el "Real Palau" de Valencia por la "trista" Juana, "Llochtinent General en lo Reyne de Valencia", a los Justicias de Oriola (Arch. Mun. Murcia, sig. 4-C-27). De igual modo, el perseguido pronombre "nosatros" fue ge­nerado antes de 1707 y admitido incluso por los escribanos de la Generalidad; en carta de "Los Elets dels tres Estaments" (11, diciem­bre, 1696), leemos: "sent en nosatros tan precisa la propia defensa". Igual podríamos decir de "sigle", pues el cronista Marco Orti afirmaba en 1656 que "me manaren escriure la relació de les festes del quart sigle" en lengua valenciana.
La lista de vocablos sería interminable. Entonces
¿por qué ese ataque a una concejala que sólo pretende recobrar la singulari­dad idiomática valenciana? ¿No fue emplea­do el mismo léxico, cuando el Reino era autónomo, por personas de máxima catego­ría social y cultural? En contra, los inmersionistas arguyen razones etimológicas ¡qué graciosos!, pues son los primeros en hacer chapuzas en este sentido; como la conocida sustitución del clásico "deport" por "esport", o el invento de la preposición de compañía "amb".
Para los colaboracionistas de la inmersión catalana, la actuación de García Broch es reprobable. Una política cultural adecuada sería la practicada en ciertos ayuntamientos que promocionan la bandera cuatribarrada y emplean el barcelonés. Es comprensible que se sientan incómodos ante el primer consis­torio que les ha plantado cara y, como son muy emprendedores, ya están organizando piquetes encargados de emborronar pasqui­nes y rótulos callejeros redactados en valen­ciano.
Se habían acostumbrado a pontificar, ha­cer y deshacer a su gusto, premiando obras que sonrojarían a guionistas de culebrones televisivos, esculturas horrendas y pinturas ridiculas. Sin ir más lejos, el pasado 25 de abril se reunieron los exquisitos de la lengua, y acordaron otorgar al equipo que realiza "Cultura i Aula" el "II Premi CAPPEPV de Periodisme".
"Cultura i Aula" es un opúsculo que remi­ten desde Castellón a los centros de ense­ñanza de la Comunidad
¡aunque no estén suscritos! En él se practica la inmersión lin­güística con este estilo: "quan el sac em ve petit cap enlaoire, papallona". El premio se lo concedieron por realizar "una eine interesant que dona suport a 1'ensenyament en valencià i ajuda a la renovació pedagógica" ("Cultura i Aula,", 30 abril 1991). Muestra de la elevada educación que inculcan a los niños son los versos de Estellés, aparecidos en la portada del ejemplar que, posiblemen­te, motivó al jurado:
"Bon día, normalitat o hostilitat de l'oratge,
volum de merda que he amollat i mire
Aquesta bona merda, assaonada i frágil,
dona ganes d'invitar a sucar-hi el veínat"
("Cultura i Aula"; 19 marzo 1991)
Habría que ver la reacción del mismo jura­do si el galardón hubiera sido otorgado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Valencia. Es comprensible que García Broch no preste excesiva atención a los con­sejos culturales de estos "exquisitos". Los más que merecen es un homenaje similar al que fue objeto el vate de Burjasot, cuando el "veinat" que él invitaba a "sucar" re­chazó el menú y prefirió depositar la prota­gonista de sus versos sobre el busto del poeta.
Miren esta composción inédita, de un ma­nuscrito valenciano del año 1643, que trata precisamente de la íntima relación entre el poeta y su obra; son significativos los dos últimos versos:
"Perque quant escriu batalles
fan (les Muses) que pense que es valent,
si amors com a mel de sucre
tot melós lo solen fer.
Si pastorils versos fa
pastor que pense ques (sic),
si escriu de furts lo fan lladre
y si de fem, femater"
(Bib. Nacional Madrid; Ms. 3746, f.626)
Escrito de los "Deputats" de la Generali­dad en que aparece el pronombre "nosatros". Es interesante, pues los catalanistas dicen que surgió el siglo pasado, teoría que sería desmontada por este Memorial a Carlos II. Si los diputados lo consideran correcto -aunque no estaba generalizado en la corres­pondencia diplomática-, quiere decir que el pueblo lo utilizaba ampliamente. La fecha exacta es 11 de diciembre de 1696, e incluye a pie de documento la fórmula preceptiva de "Los Elets dels tres Staments" y la firma de "Jusep Orti Secretari".