jueves, 11 de junio de 2015

JOAN FUSTER, EL FUSTIGADOR DE LA ESENCIA VALENCIANA


FUENTE: Wikipedia

Joan Fuster i Ortells nació en Sueca (comarca valenciana de la Ribera Baja, España), el 23 de noviembre de 1922. Fue un escritor valenciano en lengua catalana.

Licenciado en derecho en 1947 por la Universitat de València y doctorado en 1985 en filología catalana, fue reconocido unánimemente por su obra cumbre, el ensayo Nosaltres els valencians (1962).

Su familia era de procedencia campesina. La primera excepción fue su padre, que aprendió el oficio de tallista de imágenes, ejerció de profesor de dibujo. Joan Fuster, pues, no fue un hombre de letras por tradición familiar. Estos parámetros cronológicos, geográficos y familiares son relevantes a la luz de su obra posterior, y lo singularizan en el panorama ensayístico de las últimas épocas.

El 1943 empezó los estudios de Derecho en la Universidad de Valencia y combinó estos estudios con una formación autodidacta que le llevará hacia el oficio de crítico y columnista. Un año más tarde, publicó en el almanaque de Las Provincias el primer artículo escrito en catalán: Veinticinco años de poesía valenciana.

De 1946 a 1956 codirigió con Josep Albi la revista Verbo. A partir de 1947, se licencia en Derecho, y durante unos años, ejerce de abogado en Sueca, dónde residió siempre. Paralelamente escribía colaboraciones periódicas en la prensa, una de las facetas más constantes de su producción: Valencia, Levante, Jornada y también en el semanario barcelonés Destino y en algunas revistas catalanas que veían la luz en el extranjero. En México, precisamente fue publicado un fascículo titulado La literatura catalana a la Renaixença. Sus primeros libros, sin embargo, fueron de poemas: Sobre Narciso (1949), Ales o manso (1949), Tierra en la boca (1953) y Escrito para el silencio (1954). La poesía fusteriana, que recogió después en el volumen Siete libros de versos (1987), se inserta en una línea existencialista y refleja las preocupaciones del momento histórico.

En 1954 el filólogo y editor Francesc de Borja i Moll le editaba en Mallorca el ensayo de estética El descrédito de la realidad, con el que iniciaba una brillante carrera de ensayista de vasta amplitud temática, servida por un estilo incisivo, de adjetivación hábil y precisa. Otro aspecto de su obra, empezado también entonces, fue el del erudición, la historia y la crítica literarias, que va codear con antologías de prosa. Fuster entraba así en un proceso personal de profesionalización al mismo tiempo que se producía todo un proceso de comprensión de la realidad valenciana.

Una parte muy considerable de la obra de Fuster trata de temas relacionados con el País Valenciano y, más concretamente, con sus peculiaridades sociales, políticas y culturales. Es un conjunto de escritos que nacen de la posición moral y política, comprometida, del escritor con su tierra y con su tiempo. A lo largo de su trayectoria intelectual tuvo que vencer varias adversidades: censura, hostilidades oficiales y oficiosas, falta de medios, ausencia de ambiente cultural propicio, silencio de los medios de comunicación del País Valenciano. En los años sesenta del siglo XX su obra devino en más incisiva y polémica, lo que lo llevo a ejercer de intelectual de incidencia frondosa y eficaz. Colabora en Correo Catalán (1961-66). En 1962 publica Nosaltres els valencians (Nosotros los valencianos), libro esencial para el conocimiento de la historia, la cultura y los problemas de identidad nacional del País Valenciano, un auténtico revulsivo entre sectores inmovilistas de la sociedad valenciana. El autor fue objeto de amenazas y las fallas del año siguiente culminaban con la quema de un ninot que representaba la efígie de Fuster. Jaume Pérez Montaner, estudioso de la obra de Fuster, dice de Nosaltres els valencians:

Su significación histórica ha sido tan remarcable que se puede hablar desde nuestra perspectiva actual de un antes y un después de esta obra en cualquier referencia a la cultura y la conciencia nacional del País Valenciano.

La obra de Fuster además de ser diversa en cuanto a temas también lo es en técnicas y géneros. Ha utilizado sobre todo la forma del ensayo largo, El descrédito de la realidad, Las originalidades; pero también el aforismo, Juicios finales; el dietario íntimo, Indagaciones posibles, Causarse de esperar. De los escritos de historia y crítica literaria hace falta destacar los estudios sobre San Vicente Ferrer, Isabel de Villena, Ausiàs March, Joan Roís de Corella, Joan Salvat-Papasseit, Josep Pla, Salvador Espriu, etc. Como historiador de la lengua destaca la colaboración en el segundo volumen de la Historia de Cataluña. De las miles de páginas que Fuster escribió, sus Obras completas (Ediciones 62), sólo recogen una parte medianamente significativa.

En 1975 le fue concedido el Premio de Honor de las Letras Catalanas.

El 11 de septiembre de 1981 el domicilio de Fuster sufrió un atentado con bomba que causó importantes destrozos a la biblioteca y al archivo.

En 1983 se incorporó como profesor contratado a la Universidad de Valencia para impartir la asignatura de Historia de la Lengua. El mismo año fue distinguido con la medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña y un año más tarde fue investido doctor honoris causa por la Universitat de Barcelona y por la Universitat Autònoma de Barcelona.

En 1985 se doctoró en filología catalana en la Universidad de Valencia con el estudio y la edición de "La Regla del Convento de Sant Josep de València" y el 1986 obtuvo la cátedra de literatura en la misma universidad.

Los últimos años de su vida suspendió casi del todo la actividad pública y más directamente política, y se dedicó a la investigación y a la cátedra universitaria. Fruto de este trabajo son los estudios reunidos en Libros y problemas del Renacimiento (1989).

Fue miembro agregado del Institut d´Estudis Catalans, de la Institución Valenciana de Estudios e Investigaciones, formaba parte del Consejo Valenciano de Cultura, del Instituto Valenciano de Filología y del consejo asesor de la Biblioteca Valenciana. Promotor y primer presidente de Acción Cultural del País Valenciano (1978) y presidente de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (1987-1991).

Murió en Sueca el 21 de junio de 1992. A título póstumo la Generalitat Valenciana le concedió la Alta Distinción al Mérito Cultural de la Generalitat Valenciana y la Universitat Jaume I organizó actos en homenaje suyo. Las letras catalanas lo recuerdan con la convocatoria de un premio de ensayo que lleva su nombre.

En 1995, la Generalitat Valenciana firmó con el ayuntamiento de Sueca un convenio para convertir la casa dónde vivió Fuster en un centro de cultura y de estudio en memoria del escritor. Se compró la casa de Sueca al heredero de Joan Fuster, Josep Palacios. Según el acuerdo de compra, el inmueble, un golpe reformado, tendría que ser la sede de la Biblioteca Valenciana y habría de acoger los 25.000 libros de la colección particular del escritor, sus documentos, tanto literarios como personales, y sus obras artísticas, entre las cuales hay cuadros de Miró, Tàpies y Renau y esculturas de Alfaro. Con este objetivo, el ayuntamiento de Sueca adquirió poco después la casa adjunta por poder disponer de más espacio. Pero, en 1998, los albaceas de Joan Fuster retiraron a la Generalitat Valenciana la custodia del legado del escritor por incumplimiento de los acuerdos.

Mientras tanto, en 1997, el ayuntamiento de Sueca y los albaceas del escritor declararon el Año Fuster, que constó de conjunto de actos para conmemorar el 75º aniversario del nacimiento del escritor y el quinto desde su muerte.

El 13 de septiembre de 1997, unos delincuentes comunes profanaron la tumba de Joan Fuster, entre otros, del cementerio de Sueca. A pesar de ser una actuación vandálica, y sin reivindicación política detrás, los partidos políticos y entidades culturales responsabilizaron de los hechos al clima blaverista fomentado desde varios sectores institucionales de la Comunidad Valenciana.

Otras obras suyas fueron Qüestió de noms, Diccionari per a occiosos (Cuestión de nombres, Diccionanrio para ociosos, 1963). Figura clave en el nacionalismo valenciano contemporáneo y en la definición de los denominados Países Catalanes.