lunes, 16 de mayo de 2016

LAS TESIS ANTIVALENCIANAS DEI. PANCATALANISMO

 

Por: Ricardo de la Cierva

Durante casi siete siglos el Reino de Valencia, integrado desde su nacimiento en la Corona de Aragón y a través de ella en la Corona de España, vivió en la Historia sin la menor duda sobre su identidad. Coexistían pacíficamen­te, fraternalmente, desde la propia conquista dos lenguas en su territorio, a las que todo el mundo, dentro y fuera del Reino, denominaba -sin excepción alguna- castella­no y valenciano, que gozaban de la misma dignidad y res­peto; lengua castellana, lengua valenciana. Algunos escri­tores geniales del reino utilizaron la lengua valenciana -Ausias March, Joanot Martorell-, otros el latín, como el humanista Luis Vives; otros el castellano, como Gaspar Gil Polo y Guillén de Castro; todos ellos con la convicción de usar un idioma propio, no ajeno ni menos extranjero. Siete siglos es una larga etapa histórica de asentamiento regional y cultural, que parecía estable y definitiva. Hasta que ya en nuestro tiempo, desde los comienzos del siglo XX, la fuerza expansiva del catalanismo naciente convertido an­tihistóricamente en pancatalanismo montó una campaña demoledora, penetrante y tergiversadora contra toda esa agitadísima tradición; estudiaremos luego los impulsos los jalones de esa campaña. Ahora nos basta con enumerar sus tesis principales, inoculadas a la opinión culta y sentir popular del Reino de Valencia en nuestro siglo -de fuentes catalanistas, pero con habilidad suprema, gracias a la cooperación inconcebible de una quinta co­lumna valenciana que ha colaborado en la invasión con el mismo entusiasmo con que los tlaxcaltecas ayudaron a Cortés para conquistar el imperio de los aztecas. Estas te­orias son las siguientes:

El Reino de Valencia, devaluado en nuestros días lo País Valenciano (un invento y denominación que ya, existieron), forma parte hoy, como la había formado siempre, de una entidad histórica y cultural llamada Paisos Catalans o Catalunya Gran. Así, el tlaxcalteca Joan Fuster: «De Salses a Guardamar, de Maó (Mahón) a Fraga, som un poble, un sol poble» (Nosaltres els valencians, p. 134).

2.    Esta «realidad» nació por derecho de conquista en el siglo XIII: «Las Baleares y Valencia fueron pobladas por catalanes, y nuestra lengua es la misma con variantes locales. Obra suya, por tanto, es la formación de la Gran Cataluña» (Ferran Soldevila, Resum d'história..., p. 67).
3.    Otro tlaxcalteca famoso, Manuel Sanchís Guarner, tenido casi hasta ahora por intocable (cuando es realment­e uno de los quintacolumnistas más tocables de todo el .concierto), concreta los orígenes del bilingüismo: «La zona litoral fue repoblada por catalanes y hablaba catalán; el :entro de la interior lo fue por aragoneses v hablaba cas­tellano» (tesis de 1956).
4.       No hubo por tanto una lengua valenciana inicial en la conquista; los mozárabes del Reino de Valencia, que pu­dieron guardar su religión y su romance, habrían sido ani­quilados por las convulsiones islámicas -almorávides, almohades- y en la Valencia de los siglos XII y XIII no dejaron sino leves vestigios de romance, nada parecido a una lengua valenciana primordial. Por tanto la len1ua va­lenciana actual se deriva directamente del catalán que irrumpió en la conquista; no es realmente valenciano sino catalán.
5.    Pese a que este presunto catalán del Reino de Va­lencia no florece más que en una parte del territorio, el País Valenciano no es Aragón, ni Castilla, sino que forma parte de Cataluña, la Gran Cataluña, los Países Catalanes. Se toma, pues, la parte por el todo, para luego convertir al todo en parte de una entidad superior.
6.    Y por tanto, «el valenciano es uno de los dialectos catalanes» (M. Sánchez Guarner, La llengua..., p. 3).

, catalán, provenzal, mallorquín. Al degenerar e: latín vulgar, según las regiones, en bajo latín (mientras se seguía escribiendo, mal que bien, hasta las fronteras da lo vulgar, el latín culto) es el que, como lengua hablada: da origen a las diversas lenguas romances. Nadie se atreve a decir que en esta fase primordial el valenciano se deriva­ra del catalán; los dos nacen más o menos simultáneamen­te, de forma autóctona, aunque emparentada, como por lo demás les sucedía a todas las demás lenguas romance, en general e hispanorromanas en particular.