lunes, 16 de mayo de 2016

LAS ENDECHAS DE MALUENDA


Ricardo García Moya
Diario de Valencia 16 de Septiembre de 2001

Colaborador del catalán “Le­vante” y gris diletante de la ca­talanización, Nelet S. Jardí me recuerda a mi amigo Caboteta de mixto; pero éste es valencia­nista, mientras que el otro es un niño de papá Ferrán que atribuye locura a los de la AVL (“la Loca Academia”, Levan­te, 10-9-01), y anima a que todo sea “en catalán”, aunque él no da ejemplo y usa el español. En fin, en río revuelto ganancia de catalaneros; piensen que mien­tras el mundo observa horrori­zado la hecatombe de Nueva York, los estudiantes valencia­nos se examinan de Selec­tividad y tienen que demostrar su catalanización ante los co­misarios lingüísticos. De igual modo, las revistas independen­tistas subvencionadas por los organismos regidos por el PP siguen infectando los centros de enseñanza, alimentando el fascismo catalanero. Pese a este panorama, seguiremos contando lo que nos oculta la inmersión.
Este verano cayó en mis ma­nos el Tropezón de la risa, libro de poesías de Jacinto Alonso de Maluenda, “natural de la ciu­dad de Valencia”. En la Gran Enciclopedia Catalana dicen que nació en el "País Valencíá” (silencian, claro, el título de Reino), y que fue autor de unas endechas “en catalán, que se considera una de las muestras más sobresalientes de la lírica barroca catalana”. Esta reseña que manipula el título del te­rritorio, robando un autor a la literatura en idioma valencia­no, esta firmada por Sanchís Guarner, otro colaboracionista que se superaba en las tareas encargadas por la GEC. Es cierto que Maluenda incluye las citadas endechas en el Tro­pezón de la risa, pero la GEC (es decir, Guarner) oculta que fueron escritas “en lengua valenciana” (f.97), según decla­ra el poeta en la edición de 1628, no en 1674 como sugiere Guarner (el impresor de la misma, Silvestre Esparza, ha­bía fallecido años antes). Las endechas de Maluenda mues­tran combinación estrófica de cuatro versos asonantes de seis sílabas que, alejándose del carácter luctuoso o triste que te­nía la endecha medieval, son dedicados a ensalzar la belleza de la amada en lengua valen­ciana.
La sintaxis de Maluenda es similar a la del idioma valen­ciano actual (no el catalán), mientras que el léxico combina arcaísmos con voces que acaba­rían por imponerse. Las ende­chas comienzan así: “Filis llau­radora, / que al sol dones llus­tre, / choguet de crestall, / mila­cre de sucre” (Tropezón, f.97). Entre los sustantivos que el pueblo iba moldeando morfológicamente hallamos “choguet” y “milacre”, acompañando al antiguo occitanismo “crestall”. De este modo, ya en el XVII se diferenciaba el choguet valen­ciano del joguina catalán y el juguete castellano; aunque los diccionarios etimológicos fin­gen ignorar esta documenta­ción léxica que generaría de­rivados como chogueter, aleja­do del joguetaire catalán. Ma­luenda escribe “tan airosos chuguen” en esta pieza “sobre­saliente de la lírica barroca” (S.G.).
Los poemas de Maluenda abarcan desde lances amato­rios a crueles burlas a la vejez o fealdad, acordes con el modelo quevedesco. Las décimas dedi­cadas a un “hombre pequeñito y narigón” alternan con la sáti­ra contra el tabaco o el “Soneto a una mujer que tenía celos de un capón”. Más sereno es el bucólico romance que muestra un río Turia como escenografía paradisíaca: “orlada tiene su orilla / de jazmín y de arra­yán... culebra se hace de plata”.
El poeta gozaba del aprecio de Solorzano, Juan de Villarra­sa, Jusepe Miravet, Senet Cla­vell, Pedro Morlá y Jusepe Gi­ner; escritores que no dudaban de la independencia de la len­gua valenciana y, por tanto, ninguno de ellos entraría en la Academia de Ascensión o “Loca Academia" (Nelet dixit).
Entre los verbos usados por Maluenda hallamos “assomar" (del latín summus), hoy prohi­bido por la pusilanimidad de unos y el catalanismo de otros. Semánticamente, “assomar” alberga matices diferenciadores con aguaitar; pues los va­lencianos podemos construir la frase “per la vesprá, el cego assomat”; es decir, el invidente estaría gozando del frescor del atardecer, y no escudriñando al vecindario como seria en el caso de “aguaitar”. No obstante, si introducimos la frase en el túrmix de catalán SALT de la Generalidad (regalo de Zaplana y Tarancón a las universidades, ayuntamientos e institutos) ob­tenemos esta traducción al es­peranto del Institut d’Estudis Catalans: “A la tarda, el cec aguaitat” (El bravo Tarancón y su jefe autorizan la inclusión del esperpento catalán “tarda” como valenciano culto) El verbo “aguaitar” alude en idio­ma valenciano al acto consciente de observar o escudriñar; in­cluso poseemos el sustantivo “aguaitador, mirador o balcón cerrado de cristales o persianas y cubierto con un tejadillo” (Escrig, 1887). Es decir, se puede aguaitar (es castellano también) sin asomarnos, pero podríamos estar “assomats, aguaitant y desullantmos”.
Maluenda usaba en 1630 el verbo “desullarse” con el signi­ficado que tiene en lengua valenciana actual, el de esforzar­se en mirar algo: “al mirar tos ulls, pastora, em desulle”; en construcción similar a los ejemplos de Alcover: “des­ullantse per vore lo que diu aquell cartell”. El poeta barro­co también recurría a la bestia negra del catalanismo, la ch palatal africada sorda, siguien­do la herencia morfológica renacentista: “encara quem punches” (v.30), y “observen les chufes” (v.32). Pero todo es­to les da igual a los Nelets y a los miembros de la Academia de Ascensión. Sólo valen los mandatos de Cataluña.
La pesadilla continúa. Otra vez me llega gratis (pagada por ustedes) la revista de los místicos valencianos “SAÓ”. Los que antaño comprendían a ETA e impulsan el desprecio al idioma valenciano y a España, ahora incitan a los de la anti­globalización con sutiles men­sajes en puro catalán: “avui dia, la Europa dels comer­ciants ens coloca en un carreró sense sortida que sols desperta ira i frustació. Qui crea la vio­léncia?” (SAÓ, agost 2001) ¡Qué miedo! Los motilones ca­talaneros de SAÓ están en un callejón sin salida y llenos de odio y frustración contra la Europa capitalista ¿Devolve­rán las pelas de Bancaixa y la Diputación del PP que les per­mite publicar el panfleto? ¿Atacarán con botafumeiros volantes al Micalet? ¿Excomul­garán a los de Gescartera? Aquí, entre fanáticos curas ca­talaneros y comisarios lingüísticos (que viven del presupues­to), se está gestando una Cata­luña con nosotros dentro, pero la inmersión olvida que existi­rá un punto de inflexión donde será inevitable la confronta­ción contra el terrorismo ex­pansionista. De momento, la hipocresía política sigue engor­dando al monstruo, cegándo­nos con Terra Mítica y la Ciu­dad de las Ciencias.