lunes, 16 de mayo de 2016

LAS IKASTOLAS VALENCIANAS


Ricardo García Moya

Luis Herrero retransmitía el acto de la sede del triunfal PNV donde a las huestes de Arzallus se había unido unos independentistas catalanes enarbolando banderas barra­das. El periodista, fingiendo ingenuidad, señalaba excitado “la presencia de banderas cata­lanas o valencianas”. Por lo visto, en la COPE no se han enterado de que la Comunidad Valenciana posee una bandera distinta a la catalana. Como es notorio, Luis Herrero siente odio contra la existencia de un leal territorio histórico llama­do Reino de Valencia, y no tole­ra que a un alicantino o a un castellonense se le llame valen­ciano, como así fue durante siglos hasta la llegada de estos personajes que actúan, respec­to a la Comunidad Valenciana, como los separatistas vascos y catalanes respecto a España; con la diferencia de que él sabe que nadie le censurará su acti­tud, sino todo lo contrario. Este hombrecillo locuaz es silente respecto a lo que ocurre en las ikastolas valencianas.

En la Comunidad Valencia­na, desde la Universidad a la ESO, se fomenta el indepen­dentismo catalanero y el odio a España ante la indiferencia del PP y la colaboración total del PSOE y EU. Un ejemplo: el Ayuntamiento de San Juan de Alicante cede su casa al “Su­permercat de revistes cata­lanes” independentistas, y se permite a estos grupos comer­ciales (que viven de la subven­ción del eje CIU-PP) montar tenderetes dentro de los cen­tros de ESO valencianos -en su interior, repito- regalando mi­les de revistas catalanas, discos y prensa a los alumnos de 13 a 17 años. También entregan talonarios de “Xecs de promo­ció” de “Descobrir Catalunya”, “Illacrua, revista alternativa dels Països Catalans”, “Revis­ta de decoració en catalá”, “El Temps “,“El Triangle”,”Nu­vis”, “Barça”, etc. Con la com­plicidad de las autoridades, regalan discos de canciones co­mo “Escolta la teva sang” o “Trencar el silenci”, cuyas le­tras claman contra la opresión de España y lo bueno que es convertirse en catalanes. En estos centros oficiales de en­señanza, controlados y atemo­rizados por los seminarios de catalán, jamás se han atrevido a izar la Real Senyera y la ban­dera de España, pero si se aprobara la de cuatro barras la enarbolarían al instante. Inge­nuo, en una ocasión pregunté el porqué de este desprecio, contestándome que era por falta de presupuesto para ban­deras. Estos mismos son los que han comprado todo tipo de enciclopedias de los “Països Catalans” y encuadernan pri­morosamente los fascículos de la Marina Catalana o de la Historia del moviment obrer als Països Catalans, donde nos incluyen a los valencianos. Los del PP callan como ratas y fin­gen no enterarse del nido de serpientes que están alimen­tando. Como suponen que hasta dentro de unos diez años no estallará todo, siguen em­pujándonos al abismo.

Políticos y sindicatos pugnan por demostrar su limpieza de sangre catalanista. Si el Bloc amenaza con exigir requisito lingüístico de catalán (pues catalán es lo que se está impar­tiendo), Tarancón levanta el dedo y dice: “Yo primero”. En fin, llega el día grande de la inmersión catalana, cuando los estudiantes pasarán por la pie­dra catalanera de la Selec­tividad; pero hay noticias bue­nas, como la llegada del AVE al aeropuerto de El Altet, finan­ciada por el gobierno de Es­paña “porque hay que conver­tir a Alicante en el centro del arco mediterráneo”, según dice Alvarez Cascos. El de Manises, da a entender, es de tan poca categoría que no merece gas­tarse en él ni una peseta de los fondos europeos o españoles. Otra noticia buena: la autopis­ta Alicante-Cartagena ya la te­nemos casi finalizada. Este ve­rano iré desde Alicante a Car­tagena por autovía, autopista o carretera nacional. Tendré tres opciones. Y es que el gobierno del PP-CIU premia a esta ciu­dad que no se opone al catala­nismo; no como la blavera Va­lencia, que puede esperar sen­tada la autovía Valencia-Zara­goza-País Vasco.

Respecto al “AVE a Levante” -como dicen los ministros del PP- llegará a Valencia; pero no antes que a Murcia o al futuro centro del eje catalán-Mediterráneo. Aquí se agradece la postura sumisa y acomplejada de Valencia. Las pintadas de “Puta Valencia” no son borra­das por los servicios de limpie­za del Ayuntamiento de Díaz Alperi; de igual modo que las múltiples y enormes pintadas en catalán de “Borbona als taurons” que llenan muros y rótulos entre Alicante y Cam­pello. El alcalde, así como el presidente de la Diputación, Julio de España (admirador de Raimon), pasan diariamente ante ellas, sonríen y no orde­nan borrarlas; algo que no sucedió cuando les pusieron una perla alusiva a ellos.

8 a.m. en la Universidad de Alicante. Enormes paquetes con miles de ejemplares del diario “Información” son deja­dos en el suelo. Los estudian­tes recogen su poción diaria de manipulación en los catalanes Levante, Información o Avui. En el del viernes, este titular ocupaba la plana: “Un acciden­te destruye parte de la vía en­tre Alicante y Barcelona” (In­formación,11-5-01), aunque la prensa y radio nacional daban la noticia de forma correcta “Accidente en la vía de Va­lencia a Castellón”. La prensa de Ferrán Belda en Alicante es virtuosa en eliminar el nombre Valencia, salvo en las ocasiones que pueda suponer algo negati­vo hacia la única urbe que resiste al catalanismo; o resis­tía, pues la labor de Tarancón o la alcaldesa Nolla ya no en­cuentra barreras. La Genera­lidad, generosa, lo paga todo. Cualquier libro catalán que los alumnos y profesores cata­laneros deseen, sólo tienen que rellenar una desiderata en ca-talán que la tentadora Univer­sidad ofrece impresa. En pocos días llegará el panfleto re­mitido desde las editoriales amamantadas por la Genera­lidad: Bromera, 3 i 4, Alta fu-lía, Curial, Edicions 62, etc.

Paseo entre millares de vo­lúmenes en catalán que, ama­zacotados, blindan la biblio­teca de la Universidad más lu­josa y ajardinada de Europa. Desde sus inmensos ventana­les, mi mirada puede huir de un eructo de Gloria Marcos contra la RACV (El Temps 14-5-01), a la libertad rocosa de la Carrasqueta. Estoy hojeando “La decadència al País Va­lenciá” (Curial. Barcelona), que los estudiantes valencia­nos de Alicante leen por impe­rativo ilegal; es decir, por mandato del parásito inmer­sor que les lava el cerebro y -para mayor inri- la Genera­lidad le suelta un pastón cada mes. Los libros inmersores, deteriorados por el uso a la fuerza, son repuestos sin dila­ción para que la formación ca­talana no decaiga. Sobran millones para adquirir obras en catalán. Les aseguro que quería hablar de otro tema más agradable; pero veo a los alumnos estudiando la sinta­xis de Lluis Llach o el léxico de “Els Pets” y se me bloquea la mente. ¿Cómo puedo com­prender que estos panfletos de Rosa M.Pujol, secretaria gene­ral de Joventut de la Gene­ralitat de Catalunya, lleguen a los alumnos valencianos de la ESO? Por desgracia, ni la COPE ni la televisión catala­na de Valencia dirán nada del odio incubado en estas ikasto­las del PP (¿o no gobierna el PP aquí?), que tarde o tem­prano reclamará su tributo.


Diario de Valencia 20 de Mayo de 2001