viernes, 30 de diciembre de 2016

PENITENTES


 

Per Joan Ignaci Culla
President de Renaixença Valencianista
Publicat en Las Provincias

Son muchos (demasiados) los que implícitamente para definirnos, nos toman por tontos o por simple gilipollas. De no ser así, no comprendería los continuos ataques que se nos hace desde dentro y desde fuera de nuestra Comunidad, a nuestra propia esencia, por no decir a nuestra propia existencia.

Estos últimos días, como preámbulo a la Semana Santa, algunos personajes se han encargado, que el mero hecho de ser valencianos, es por sí mismo suficiente motivo, como para que de forma constante tener que redimir nuestro pecado en una peregrinación eterna de penitencia.

La primera penitencia nos llegó (una vez más, y van…), con los que cobran sueldos millonarios de los valencianos para traicionarnos, además de vanagloriarse del desprecio que de forma pública, con el consentimiento de la Generalitat valenciana, dedican a nuestra cultura y a nuestro ordenamiento jurídico, es decir la AVL.

Estos servidores y vividores del catalán (AVL), siguen haciendo méritos para quedarse sin trabajo. No porque Camps, vaya a pegar un golpe en la mesa y diga que ya está bien, que una entidad que supuestamente debe estar al servicio que le corresponde, lo haga únicamente para desprestigiarle a él y a todos los valencianos, no. Simplemente porque no van a tener trabajo. Su visceralidad catalanera es tal, y tanto énfasis le ponen para eliminar el valenciano, dejándolo únicamente en catalán, que no va a tener razón de ser su existencia. Es decir, que ellos mismos van a conseguir lo que no podemos hacer nosotros, ni se atreve Camps, cerrar.

La AVL, según se nos quiso vender, se creó para velar por la lengua valenciana, aunque todos sabíamos que no iba a ser así. Hoy, después del genocidio que han practicado a nuestra lengua, ya no tiene razón de ser, como ya he repetido en alguna ocasión, para eso ya está el IEC (Institut d’Estudis Catalans). La última de estos aláteres aventajados de Carod-Rovira, es la no inclusión de lengua valenciana, en la introducción del Diccionari Ortogràfic i de Pronunciació del Valencià, así como la inclusión de la acentuación de la forma catalana. ¡Patético, pero cierto! Aunque éste cúmulo de improperios, seguro no serán los únicos, ya que después del retiro espiritual, en un hotel de cinco estrellas (¿quién lo paga?) seguro que se les habrá ocurrido más ideas para seguir burlándose de los valencianos y seguir engordando sus ya repletos bolsillos.

Pero si no teníamos bastante con estos sectarios con barretina, y la penitencia a la que nos someten fuera poca, se nos apunta (sin invitarle) a este circo Gaudiano, el presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente.
Este catedrático de Derecho Político, lejos de defender la Constitución y velar por su buen fin, que es su cometido, se enfunda (no sabemos por qué, o sí) el pasamontañas de Carod-Rovira, para de un plumazo cargarse el artículo dos de la Constitución, para dar cabida a las “comunidadades nacionales”, que según su palabras, podrían estar integradas por territorios de varios estados. Es decir, dar cobertura legal a los Països Catalans.
Lo que me sorprende de estas manifestaciones, no son las mismas, sino el por qué de ellas. ¿Por qué un personaje de esta relevancia se atreve hacer tal disparate que lo desacredita y lo inhabilita (por coherencia) para su cargo?¿Por qué en este momento, justo cuando se está discutiendo el nuevo Estatut Catalán? ¿Simplemente casualidad, imprudencia o sondeo de opinión para un próximo ataque con mayor carga de profundidad? ¿Obedece a una simple calentura personal, o al contrario de lo que algunos pensamos está perfectamente dirigida?

La cuestión es que entre los de aquí, los de allí y los de más allá, los valencianos no salimos del Via Cruces particular a los que nos someten estos Judas. Todo sea porque esta penitencia eterna a la que nos someten no sea porque somos tontos o gilipollas.