domingo, 20 de septiembre de 2015

LA CÁRCEL NORMATIVA VIAJA POR EL TIEMPO



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 24 de Noviembre de 1996

He vuelto  mentalmente a Catarroja arrocera  y sensual al hojear un bando ordenado en 1770. AI regente del Reino le había Ilegado información  sobre  "gravísimos perjuicios que causan al bien de las almas y sociedad civil el poco decente traje de los calzones anchos". La foránea autoridad -acostumbrada a la hermética moda de la gélida Castilla- amenazaba con encarcelar a los valencianos que llevaran el saragüell sin normalizar.
EI regente (que no tenía que socarrarse en las huertas de Orihuela o Chirivella)  prohibía "calzones anchos si no Ilevan debajo de ellos otros atados por bajo los camales; y sólo se podrá aflojar en el campo, sin que les sirva de descargo decir que vienen del trabajo y están camino de casa; pues deberán guardar esta prevención de honestidad, sin más licencia que la de poder soltar el apretador del camal de los calzones mientras estén en sus labores, con lo cual se  salva  la  modestia".  Cinco días de prisión sufrirían los labradores  que  incumplieran  la norma.
Han  pasado siglos, y otros censores -ahora  catalanes- vuelven  a corregir a  nuestros antepasados del  rococó con normas extrañas. Así sucede en la Historia de la Literatura Catalana de Martí de Riquer cuando afirman que la crónica de las "Fiestas secualares"  (Valencia, 1762) del jesuita Tomás Serrano , estaba escrita en castellano, salvo ciertas poesías y la convocatoria de premios o cartel que aparecían "en catalá" (Riquer, M.: Hist. Lit. Cara.t. VI, p. 225).
Para comprobar algo tan curioso busqué la obra original. En la página 76 estaba el citado "cartell de premis en catalá", pero el texto de 1762 no concordaba con lo entrecomillado por los filólogos del IEC. Allí, ni en ningún párrafo del voluminoso libro aparecía la mínima referencia a la lengua catalana; ninguna. Por el contrario, el ilustrado Tomás Serrano (que era de Castalla) dejaba muy claro que: "el Cartel estaba en Lengua Valenciana, que Ileva en sí no sé qué gracia difícil de trasladarse a otra" (Serrano, T.: Fiestas seculares. Valencia 1762, p. 76).
Contrariando la voluntad del culto Tomás Serrano (catedrático,  latinista,  escritor,  etc.) su obra ha sido "normalitzada" a placer por los filólogos del IEC. Como si fuera un indefenso estudiante actual, lo han encerrado en la metafórica "cárcel normativa" y, como los saragüells idiomáticos  del  P. Tomás  no cumplían las normas del Regente (léase Institut d'Estudis Catalans)  han  rediseñado gramaticalmente su obra a la moda catalana.
EI jesuita, por ejemplo, usaba "naixquí, naixqueres, naixqué", formas valencianas del pretérito perfecto simple.  Si  lo hiciera ahora no podría acceder al funcionariado,  al  estar  prohibidas por el IEC. La misma Generalidad Valenciana encargó a Bromera (la más catalanera del mercado) la edición de "Els verbs valencians"  (Alzira  1995) inspirada en libros como "Els verbs catalans" de la "Col-lecció Pompeu Fabra" (Barcelona,1984). Lógicamente, excluyen las formas valencianas de Tomás Serrano e imponen las catalanas: "nasquí, nasqueres, nasqué".
La  manipulación  practicada por el equipo de la "Historia de la literatura catalana" es sonrojante. Las poesías "en catalá" figuran en el original como "versos en valenciá" (p.150) y - para hacer verosímil el engaño- modifican  palabras, sustituyen terminaciones, añaden guiones y silencian ortografías. Así, donde en el texto de 1762 dice "mes ilustres”; en la HLC lo transforman en "mes il-lustres", con la bárbara l-l geminada del Institut d'Estudis Catalans.
Tienen impunidad asegurada. Donde el jesuita escribió "de hermosura", ellos añaden apóstrofo, "d'hermosura". La Y griega del original -sea conjunción copulataiva  o semivocal- la convierten en i latina. Invariablemente, donde el equipo de Martí de Riquer encuentra  el pronombre "Yo" (p.e. "yo tinc") lo transforman en el catalán "jo". La HLC esquiva versos en que aparecen.elementos soterrrados en la "cárcel normativa" del IEC: "chiquet" con CH (p. 151 ); el odiado artículo "lo", capaz de sustantivar adjetivos; el "vixquen", con X; el numeral u, "cent per u", etc.
No tienen otra opción. Un intelectual como Tomás Serrano, capaz ¡en 1762! de escribir "Mata la fam en pà" (p. 157) con la preposición "en" -no la amb catalana- necesitaba censura del IEC para que su testi monio no ridiculizara las consignas sobre unidad de las lenguas valenciana y catalana.

EI IEC padece halitosis y su hedor hay quien lo vende como aroma de azahar. Así pretenden en "Control lingüístic o caos" (Ed. Bromera, claro está, 1996), donde esgrimen la teoría del garrotazo  metafórico y admi- nistrativo  para  los  insumisos idiómaticos como el P. Tomás Serrano. Los profesionales de la inmersión pretenden que nadie escape de la "cárcel normativa" (infeliz concepto que surge en el panfleto citado).  Los valencianos, pacíficos y tolerantes, estamos condenados a  sufrir  periódicamente  las mazmorras normativas de nuestros vecinos catalanes o castellanos. Hay grilletes para todos, sean autores del siglo XVIII, labradores con saragüells estivales o la revista del IVAJ. Aunque no deben pasarse, pues la cornada del manso puede hacer pupa.