miércoles, 30 de enero de 2013

EL ARTE DE LOS VALORES HUMANOS




Autor: Joan Benet
www.llenguavalencianasi.com

Los Valores Humanos, y lo escribo con mayúsculas, pues no es para menos, han sido, son y no deben dejar de ser, las piedras angulares, los pilares, la base sobre la que debe cimentarse toda educación, pero no sólo la de nuestros jóvenes, que son el futuro de nuestro mundo y clave de nuestro presente, sino de nosotros mismos, pues en numerosas ocasiones, somos nosotros, los adultos, quienes incurrimos en violar algunos de los Valores Humanos más elementales, como pueden ser la Honestidad, la Puntualidad, la Responsabilidad, la Paciencia, la Gratitud, la Solidaridad… y tantos otros valores que sin darnos cuenta dejamos de lado sin motivo aparente, y no olvidemos que nuestros jóvenes, que son como libros en blanco que hay que llenar con renglones rectos, aprenderán de nuestras costumbres y comportamientos y si estos no son rectos, sus renglones tampoco lo serán. Pero tampoco olvidemos que las personas que tengamos a nuestro alrededor tomaran buena nota de cuanto hagamos y a buen seguro, con la misma moneda nos pagarán, y si nuestro comportamiento está siempre dentro de un mundo lleno de Valores Humanos, así recibiremos a cambio de nuestras acciones.
Tampoco hemos de olvidar que a nuestros jóvenes, no sólo se les educa en los centros de enseñanza, donde suelen haber profesionales cualificados para impartir las materias oportunas, sino que la educación de nuestros jóvenes es una tarea de todos, dentro y fuera de las aulas o los trabajos, pues todos, y más aún nuestros jóvenes, son personas que están aprendiendo en todo momento y situación, y los Valores Humanos se aprenden en las aulas, así como en, “la escuela de la vida”, y muchas veces, esa, escuela de la vida con los valores que nos ofrece, es la que nos marcará para toda nuestra vida. Quiero hacer notar que tan importante es saber qué río es el más largo del mundo, como saber escuchar a un anciano cuando desea compartir con nosotros unos minutos de su tiempo o su historia personal. O que tan importante es saber en qué año se descubrió América, como recordar el cumpleaños de alguna persona querida, pues la Amistad, el Amor o la Generosidad, también son Valores Humanos que cultivar con sumo cuidado, y que a veces, por la fuerza de la costumbre, llegamos a hacer que éstos pierdan su verdadero sentido.
Debo decir que siento mucho pena cuando oigo la frase, “Hay dos palabras que te abrirán todas las puertas, ‘empuja’ y ‘estira’”, cuando las dos verdaderas palabras que te abrirán todas las puertas, por más cerrojos que estas tengan son, “Gracias” y “Por favor”, parece que a uno se le llena el espíritu cuando las dice o las oye. Estas dos mágicas palabras encierran en ellas mismas toda una filosofía de vida que incluye, o quizá va más allá de los Valores Humanos, pues no están reclamando nada para quien las pronuncia, sino tan sólo están ‘festejando’ una acción u omisión de una persona que merece todo tu respeto. La versión de la frase con las palabras ‘empuja’ y ‘estira’, es muy usual entre los jóvenes carentes de ciertos valores, o para realizar algún chiste, pero lo cierto es que a fuerza de decirla más y por más personas, está tomando una relevancia que está relegando al olvido la auténtica frase y su correcto significado.
Los Valores Humanos, tan desprestigiados por ciertos sectores en los actuales tiempos, debería ser nuestra primera preocupación en la educación de nuestros jóvenes, pues tan sólo cimentando una buena base, llena de grandes y profundos Valores Humanos, podremos consolidar un buen futuro y componer una sociedad donde los Valores Humanos sean los verdaderos estandartes de todos nosotros, de toda la sociedad, de toda la humanidad.

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