lunes, 20 de julio de 2015

LA AUDIENCIA DECIDE A FAVOR DE ESPAÑA



Por: Ricardo de la Cierva

Poco después, el 17 de enero del 86, Las Provincias publi­caba irónicamente un ridículo mapa de España diseñado por el inefable vicerrector Guía, en que no aparecía ni Ca­taluña, ni el Reino de Valencia, ni las Baleares, ni Navarra. ni el País Vasco, lo que provocó la hilaridad de Valencia entera. Guía había escrito, además, un libro furiosamente separatista en que figuraba un truncado mapa de Francia. El 11 de julio de 1986 la junta de gobierno de la univer­sidad valenciana, presidida por el rector Lapiedra, otro fa­nático pancatalanista, dictó una orden de catalanización en la universidad que fue impugnada el día 25 siguiente por el grupo Alternativa Universitaria, cuyo presidente es el estudiante Juan García Santandreu -de quien me atrae pronosticar un brillantísimo futuro político-, con la dirección letrada del insigne abogado Vicente Giner Boira y su colega Juan Manuel Ricart Lumbreras. Los indepen­dentistas del pancatalanismo apoyaban naturalmente a La­piedra y clamaban porque «los ocupantes españoles sal­gan de nuestro país», como si fueran de Herri Batasuna (3 de setiembre de 1986). Pero la Audiencia dio la razón a los impugnadores y suspendió, a primeros de setiembre, los proyectos de catalanización académica en la Universi­dad de Valencia. Sin el menor sentido del ridículo, la junta de Lapiedra declaraba sin embargo que «asume el compromiso histórico (es decir, antihistórico) de la normalización1 sociolingüística del catalán» (Las Provincias, 3 de oc­tubre de 1986), mientras la Justicia citaba a declarar al increible vicerrector Guía por ultraje a la bandera de Espa­ña que había sido quemada frente a la estatua de Jaime I. Guia fue condenado por agresión a tres valencianos que pintaban con una franja azul una bandera catalana; se creía Superman. Hasta que ya, en noviembre, la Audiencia falla definitivamente contra el proyecto Lapiedra, y da toda la razón a Alternativa Universitaria. El rector, abochornado, mostró su desacuerdo total y replicó con otra de sus frases históricas: «Recurriremos.» (Las Provincias, 12 de noviembre de 1986.) El acuerdo de la Junta, según la Audiencia adolece de vicio de inconstitucionalidad.

Con mucho más sentido común, Alternativa Universitaria ­le señalaba al derrotado rector el único camino digno: dimitir. Así lo pidió Juan García Santandreu entre el aplausov la satisfacción general de los valencianos (Las Provin­cias, 12 de noviembre de 1986). En los periódicos E1 Temps  y Levante (15 de noviembre de 1986) se revelaba, entre un divertido escándalo de la opinión valenciana, que empezó a explicarse demasiadas cosas a la vez, que la Banca Cata­lanai, cuando la orientaba Jordi Pujol, había ayudado en las décadas de los sesenta y los setenta a destacados polí­ticos e intelectuales de la sociedad valenciana, entre los que figuraban Ricardo Pérez Casado, luego alcalde de Va­encia; el diputado Vicente Soler; el inevitable Josep Guía, entre el grupo «los Diez de Alacuás», que fue detenido du­rante la época de Franco en una casa de ejercicios espiri­tuales, donde sin duda rezaban el rosario.


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