lunes, 20 de julio de 2015

KILLILEA RECONOCE EL VALENCIANO




La lengua valenciana -diferenciada del catalán- es oficial y así está reconocida su denominación en Europa desde el 5 de noviembre de 1992 tras la aprobación de la Carta Europea de Lenguas Minoritarias a la que se adjuntó el informe del comité de expertos de fecha 13 de febrero de 1991 en cuya página 80 se reconoce el catalán y en la 81, totalmente diferenciada, el valenciano.

Asimismo el pleno del Parlamento Europeo aprobó la denominada “Killilea Resolution” en la que en su documento técnico anexo figura reconocida la lengua valenciana (Pág. 49) diferenciada del catalán (Pág. 21).

Si desde entonces el valenciano es oficial y está reconocido en cuanto a denominación o nombre (normativas aparte), los conselleres González Pons y Amor erraron al decir que con la actual traducción valenciana de la Constitución Europea se inicia la oficialidad y el reconocimiento de nuestra lengua. Y lo más grave: Maragall, Carod y Zapatero con sus actuaciones se sitúan en contra del informe 13/91, de la resolución "Killilea" y de la Carta Europea de Lenguas Minoritarias como intentos de vulnerar éstos acuerdos aprobados por España y resto de la UE.

¿Será capaz ZP el próximo día 22 de violar estos acuerdos con la retirada de la traducción valenciana y aceptando como única denominación la de catalana integrando el valenciano? No puede vulnerar lo que como ordenamiento jurídico-legal-legislativo está reconocido y refrendado por la UE.

¿Por qué no respetan y admiten todos ellos las legalidades europea, constitucional y autonómica? ¿Hemos de refrescarles la memoria?. Nadie cita la “Killilea Resolution”. De ésta nadie se acuerda ni quiere acordarse o no les interesa.

Ni a Maragall & Carod -pues desean aprovechar la polémica para sus pretensiones y aspiraciones políticas con la excusa de una discutible unidad lingüística- ni a Zapatero -quien quiere evitar el ridículo de ser el primer jefe del ejecutivo que no logre aprobar a la primera los presupuestos generales y desea pasar a la posteridad como el presidente que rubricó la Constitución Europea pacífica y consensuadamente- ni a Camps -que seguirá utilizando el objeto de la discordia, el tomo de marras, la traducción "valenciana", como arma contra ambos: derecha contra izquierdas, contra Madrid y Barcelona, versus ZP-Maragall-Carod.

O sea, ganan o desean ganar los políticos implicados, por intereses. En definitiva, pierde la Comunidad Valenciana, pierde la lengua valenciana -reconocida por Killilea y presente en la Carta de Lenguas Minoritarias- y perdemos los valencianos, como siempre, desde la batalla de Almansa en 1707, 297años perdiendo.

Somos moneda de cambio, juguete caprichoso y objeto del deseo ambicioso de todos ellos. Lamentable.

Josep Esteve Rico Sogorb