viernes, 15 de octubre de 2010

EN TORNO AL 9 DE OCTUBRE


Autor: Juan Ferrando Badia (q.e.p.d.)


La historia la suelen escribir los vencedores. Así ha ocurrido en nuestras tierras valencianas. Hay abundante bibliografía sobre el período cristiano de nuestra historia..., y muy poca sobre las otras etapas del devenir histórico de la formación de nuestro pueblo: la etapa pre-jaimista. Y el pasado se halla presente en la época de Jaime I. Lo que nos interesa subrayar, aquí y ahora, es que en la celebración de todos los aniversarios de la entrada de don Jaime I en el reino árabe valenciano (aprovechándose de las desavenencias entre los árabes del reino taifa de Zeyyan) se suele marginar totalmente aquellas fases históricas precedentes a la formación del reino cristiano.
Y pensamos que todas las épocas anteriores a la fundación del reino cristiano son fundamentales para comprender nuestra historia; para establecer las bases legitimadoras de una interpretación "autóctona" de la historia de nuestro pueblo. Si no tenemos en cuenta el devenir histórico, al menos desde los romanos hasta la formación del reino cristiano, ¿cómo vamos a comprender nuestras técnicas productivas, nuestros modos de producción, algunas de nuestras instituciones actuales o ciertos comportamientos culturales...? Me limito tan sólo a este hecho: el Tribunal de las Aguas.
El Tribunal de las Aguas es el órgano de justicia al servicio de los intereses de los regantes de las acequias de la huerta de Valencia. El primer documento en el que se nos habla de él es un privilegio otorgado por Jaime I, el 29 de diciembre de 1239; en este documento el monarca dona a los pobladores de la ciudad de Valencia todas las acequias de su término, con excepción de la acequia real, para que regasen según se hacía de antiguo. El hecho de que el monarca indique que se riegue como de antiguo nos dice claramente el origen musulmán de los riegos de estas acequias, así como la existencia de un tribunal encargado de velar por su funcionamiento.
No llegamos a comprender cómo los historiadores han investigado tan poco la época pre-jaimista, pues haciéndolo así es como se ha llegado a la creencia, no racionalizada, de que el pueblo valenciano se lo debe todo -incluso el nacimiento no como Reino cristiano sino como Pueblo- al rey don Jaime. Ciertamente el hijo de Pedro II de Aragón y María de Montpellier no pudo, ni material ni culturalmente, hacer borrón y cuenta nueva de la estructura social y cultural existente cuando llegó a nuestras tierras ya que los invasores no dejaron de ser una fracción muy reducida en el conjunto poblacional valenciano.
De tal manera que el rey don Jaime y sus huestes no pudieron imponerse a las poblaciones valencianas. A este respecto nos dice F.J. Simonet, en su "Historia de los mozárabes de España" (T.III, Ed. Turner), que: "Nuestros mozárabes, dando gallardas muestras de su capacidad, su ingenio y aplicación y acomodándose a las difíciles circunstancias de su largo cautiverio, cultivaron ambas lenguas y literaturas sobresaliendo así en árabe como en la hispana-latina, pero sin olvidar por eso la suya propia..." Es decir, la algemía o aljamía.
Con este "romance" que se hablaba, al decir de Jaume Roig (siglo XV) en Paterna, Torrent y Soterna, las poblaciones de Peñíscola de Almenara, del Puig, etcétera, le hablaron al rey don Jaime, que no sabiendo árabe, y no utilizando intérprete alguno o "trujama", según narra en su "Crónica" se entendía perfectamente con ellos.
Solamente una vez utilizó el rey don Jaime el "trujama" cuando tuvo que hablar con el sobrino del rey árabe de Valencia Záyyan. El rey don Jaime y sus escasas huestes no habían tenido tiempo de imponer su lengua a las poblaciones invadidas y, por otro lado, tampoco sus huestes se caracterizaban ni por el número ni por el nivel cultural. En cuanto al número sólo unos centenares, según el Llibre de repartiment, Antonio Ubieto en sus "Orígenes del Reino de Valencia" (T.II, p 190) dice: "posiblemente en la conquista de Valencia la importancia de los navarros es equiparable a la suma de los aragoneses y catalanes". El asiento 622 (Llibre del repartiment) dice que el 15 de agosto de 1238 llegaron mil navarros.
Por otro lado la inmigración catalana jamás ha supuesto cifras superiores al 4% del total de la inmigración, tal y como ha demostrado Amparo Cabanes en sus estudios sobre el "Llibre del repartiment", porción aún mucho más pequeña del total de sus habitantes después de la conquista, habida cuenta de la masa árabe que en ella permaneció. Y los catalanes llegados, por ejemplo, desde 1284 a 1396, eran seis familias, de un total de 470. Sus profesiones eran: 3 marineros; 2 tejedores y 1 peraile. Por tanto difícilmente podían influir en el habla.
"La persistencia de la masa de viejos pobladores -dice Ubieto- (más de 20.000 en Valencia tras su conquista), permite explicar el auge literario y cultural valenciano de los siglos XIV y XV impensable para el reino de Aragón y los condados catalanes coetáneos". Y así, por ejemplo, el filósofo Ibn-Sida, en Denia, año 1086, hablaba en "romance", pero escribía en árabe.
En efecto, los cristianos conquistadores sólo constituyeron, sobre la gran masa de la población mozárabe y de población árabe, una superestructura dirigente, como afirma el propio historiador Font Rius y Felipe Mateu y Llopis en "La repoblación musulmana del reino de Valencia en el siglo XIII y las monedas del tipo almohade" (Castellón, 1952).
En efecto como demuestra Jesús Ernesto Martínez Ferrando, a pesar de las expulsiones reiteradas y fugas que se produjeron en la población musulmana, una vez conquistado el reino taifa de Valencia, puede decirse que todo el territorio continuó siendo islámico dada la singular mayoría sarracena que permaneció en él, sometida a los nuevos dominadores. La repoblación cristiana del país se efectuó a través de un proceso lento y complicado.
Es cierto que el Pueblo valenciano le debe a don Jaime I, rey de Aragón -y no de Cataluña, como se dice ahora- la existencia como Reino cristiano independiente directamente sometido a su soberanía personal.
Con anterioridad nunca existió un reino valenciano autóctono, pero, sin embargo, Jaime I, al invadir las tierras valencianas, sí creó un nuevo reino con los materiales del pasado, pero estos elementos eran tan sólidos y consistentes que él se vio obligado a respetarlos y estructurarlos en su reino.
Y así respetó las culturas y lenguas árabe, hebrea y cristiana, como en su día subrayó fray Francesc Eiximenis exaltando el carácter tolerante de Jaime I. Afirmamos que no se entiende la época jaimista y siguientes del pueblo valenciano sin su pasado histórico.
Considero que el 9 de Octubre más que ser un día de conmemoración de la entrada -que no reconquista- del rey don Jaime en Valencia, había de transformarse en exaltación de la Senyera porque es en ella, y en cada una de sus partes, en donde queda reflejada toda la historia de nuestro pueblo anterior y posterior a don Jaime.

..:Diario de Valencia:..

LA SEGUNDA CRUZADA (II)


Autor: Desconocido

En Francia murió el duque Hugo II de Borgoña y fue sucedido por Eudes II. El conflicto entre el rey Luis VII y la Iglesia se resolvió con la muerte del Papa Inocencio II. Fue sucedido por un discípulo de Pedro Abelardo llamado Guido di Città di Castello. Tras ser nombrado cardenal había sido legado pontificio en Francia. Adoptó el nombre de Celestino II. Tras una intervención conciliadora de Bernardo de Claraval, el nuevo Papa levantó la excomunión al rey francés. Éste se reconcilió también con el conde Teobaldo IV de Blois y de Champaña.
En Roma estalló una rebelión popular que pretendía restaurar la antigua República Romana. Se constituyó un Senado, pero también un Parlamento, que era una asamblea de ciudadanos con autoridad para aceptar o rechazar por aclamación popular las proposiciones que se llevaran ante ella. En realidad el modelo político tenía más que ver con los que estaban en vigor en las ciudades del norte de Italia que con cualquier vaga idea que los romanos pudieran tener sobre la historia antigua de su ciudad. Cuando la proclamación de esta república llegó a oídos de Arnaldo de Brescia, éste abandonó su exilio en Francia y marchó a Italia.
El rey Alfonso VII de León y Castilla reconoció a Alfonso I como rey de Portugal, el cual, naturalmente, tuvo que declararse vasallo suyo a cambio. Poco después el Papa Celestino II lo reconoció también como rey, de nuevo a cambio de un juramento de fidelidad y un tributo anual. El príncipe de Aragón Ramón Berenguer IV llegó a un acuerdo con la orden de los Templarios por la que ésta renunciaba a sus derechos sobre la herencia de Alfonso I el Batallador a cambio de varios castillos.
Más decisiva fue la muerte del soberano almorávide Alí ibn Yúsuf, que fue sucedido por Tasfin, al tiempo que estallaba una revuelta en Mértola dirigida por Abu-l-Qasim ibn Husayn ibn Qasi, dirigente de la secta religiosa de los muridim, que llegó a dominar Córdoba y Badajoz. Por otra parte, los almorávides apenas tenían tropas en África. De hecho, sus efectivos más importantes en África eran un grupo de mercenarios cristianos dirigidos por Reverter, vizconde de Barcelona. En 1144 el almohade Abd al-Mumin rompió fácilmente el bloqueo almorávide y se lanzó sobre el norte de Marruecos, donde Reverter murió tratando de contenerlos. Un hijo de Reverter se convirtió al islam y se unió a los almohades con el nombre de Alí. Tras esta victoria, Abd al-Mumin se proclamó Califa y emprendió la conquista del norte de África.
Mientras tanto, el rey de Rueda Sayf al-Dawla convenció al gobernador de Córdoba Hamdin Muhammad ibn Hamdin a rebelarse en su nombre contra los almorávides.

Godofredo de Anjou fue reconocido como duque de Normandía.

Ese año murió el rey de Angkor Suryavarman II. Bajo su reinado, Angkor había extendido su dominio hasta Shampa, Dai-Viet y Pagan. Tras su muerte esta influencia empezó a desaparecer.
También murió el Papa Celestino II, tras poco más de cinco meses de pontificado. Fue sucedido por el cardenal de Santa Croce, llamado Gerardo Caccianemici, que adoptó el nombre de Lucio II. Se vio enfrentado al senado romano, que quería limitar el poder del Papa a los asuntos espirituales, reconoció a Alfonso I como rey de Portugal y firmó un tratado con el rey Roger II de Sicilia por el que se fijaban las fronteras entre su reino y los Estados Pontificios. Roger II construyó en Sicilia una potente flota que le permitió saquear la costa africana, e incluso tomar algunas plazas en ella.
En Provenza murió el conde Berenguer Ramón I, y el condado pasó a su hijo de ocho años Ramón Berenguer III. Su tío Ramón Berenguer IV de Aragón y Cataluña ejerció de regente con el título de marqués.
En diciembre el turco Imad al-Din Zangi saqueó la ciudad de Edesa y se adueñó del condado. La noticia de la desaparición de uno de los Estados Latinos de Oriente impactó en occidente. En 1145 murió el Papa Lucio II, sumergido en la lucha contra el senado romano. Fue sucedido por Bernardo Paganelli di Montemagno, un monje de Claraval enviado a Italia por Bernardo, que ahora adoptó el nombre de Eugenio III. Los romanos llamaron a Arnoldo de Brescia, que se encargó de que el pueblo, la clase mercantil y la nobleza colaboraran entre sí, a la vez que dotaba de mayor coherencia al sistema republicano. Instituyó un tribunado y un orden ecuestre según la tradición clásica. Eugenio III fue expulsado por unos meses al poco de ser elegido.

TRIBUNAL DE LAS AGUAS DE VALENTIA (XI)


VALENSIYA. VALENSIA. VALENCIA.
Síntesis de la historia natural del Santo y Síndico Tribunal Edetano Tyrius. Narrasio al Us Natural. Per el So. Andrés Castellano Martí. So. Mestre de Traca.


7-. Todo lo anterior posteriormente se truncó al ser maldecida Roma con las llamadas guerras sociales del (91-88) a. d. C. Aquí guerra civil romana de Sila y Pompeyo del (76-70). Dichas guerras en tierras valencianas fueron cruentas y exterminadoras pues al ser entre hermanos, aquí, repetimos, dejó exangüe a los hombres. Siendo arrasadas las ciudades y todas las villas Tabula. No quedando en pie más que los templos y los monumentos funerarios.
Los supervivientes de esta guerra; ancianos, mujeres y niños, sobrevivieron y murieron peor que los esclavos, a pesar de ser romanos. Todas las obras públicas se paralizaron y abandonaron. Se tardó más de medio siglo en levantar cabeza. Los vencedores de dichas guerras nunca habitaron las ciudades de sus enemigos, quedando estas abandonadas y en escombrera.
Cuando de nuevo renace la vida con normalidad en estas tierras, esta se hace con inmigrantes, unos del norte, y otros, la mayoría, del sur. Construyendo sobre los escombros allanados de las antiguas construcciones. Las huertas son recuperadas y también lo son los canales. De forma insólita pues nadie lo dicta, de nuevo se recupera la tradición y rito del agua según la costumbre edetana. Se recuperan las funciones de los Síndicos tanto los de la margen derecha como la izquierda.
Quienes llegan tras las guerras civiles de los romanos, son personas que huyen. Son los antiguos súbditos cartagineses que tras ser destruida Cartago no aciertan a sobrevivir en su tierra. Son el flujo migratorio africano que cíclicamente camina de África a Europa.
Con la llegada de los misioneros o evangelistas cristianos algunos habitantes de estas tierras se cristianizan. A partir de la predica de Mahoma, son muchos los que se convierten al Islam; es decir, -Cuando los Sufitas y Fatimitas predican como misioneros de Alá, las tierras valencianas se convierten al Islam. Dándose el fenómeno religioso de que los creyentes cambian de religión, de cristianos a musulmanes. O simplemente se convierten al Islam pues esta religión tiene la misma procedencia que ellos.
Para comprender el hecho anterior, se ha de tener en cuenta que durante los primeros siglos de los llamados tiempos cristianos, de la misma forma que aquí llegaban inmigraciones de gentes del norte, también llegaban del sur, con toda su carga de creencias, siendo las mismas que en su momento dieran el Islam. Mientras que a las gentes del norte el cristianismo les era indiferente, aceptándolo de ser impuesto, a los del sur este les repele.
De los siglos séptimo al décimo, d. C, los valencianos ahora musulmanes construyen aguas abajo de la presa original romana, construyeron nuevos azudes. Azudes que dan agua a nuevas acequias, que pasaban el secano valenciano a regadío. En ese tiempo, el original canal de Sagunto fue cortado en la aldea de Benaduf, dependiente de Ben-Alguacil, fue cortado a la altura de la alquería conocida finalmente como Mas de Tous, quedando toda la obra del canal restante hasta Sagunto inutilizada. En Benaguacil, del canal principal se abrieron cuatro Almenaras que dieron lugar a las cuatro acequias que riegan los términos de Benaguacil y la Pobla. Lo mismo le ocurre al original canal que le diera agua a Valentia, que queda para las poblaciones de Villamarchante y Ribarroja. Construyéndose a partir de esta población nueve azudes; Moncada; Tormos; Mestalla; y Rascaña; acequias que quedan en la margen izquierda. Cuart; Mislata; Favara; Robella y del Oro; acequias en la margen derecha. De la misma manera que el original canal de Sagunto dio las acequias de Benaguacil y la Pobla, el canal de Valentia dio las acequias de Fabara y Robella. Para atender el regadío que antes sirviera el Canal de Sagunto, ahora se construye una nueva presa y acequia tomando esta el nombre que hoy conocemos como Acequia de Moncada, que parte del término de Paterna. Los entes que antes atendieran el canal de Sagunto quedan en el pueblo mozárabe de Benaduf, la Pobla de Benaguacil, y los de los azudes que se construyen río abajo quedan en la mezquita de Valencia. La acequia de Moncada tiene ente administrativo propio, que no pasa a Valencia o Sagunto, sino a Moncada. También tienen ente administrativo propio los pueblos de Aldaya, Manises, Villamarchante, Ribarroja del Turia y Pedralba, con respecto a las acequias que les quedan, al pasar a ser suya el agua que anteriormente fuera a Valencia. El reparto en época musulmana de toda esta maraña de canales, de su agua, se realiza siempre de forma proporcional repartiendo el número de taules (Filà o Voquera) en función de las tierras que por Capatró romano se riegan.Las acequias quedan en derecho propio cada una con las siguiente cantidad de Voquera. Moncada -48. Tormos -10. Mestalla -14. Rascaña -14. Cuarte -14. Mislata -10. Favara -14. Robella -14. Quedándole al azud del Oro los sobrantes, pues este azud se hizo con esta condición.
La Voquera mencionada es la cantidad de agua necesaria para regar una Taula a Pla. El hecho de que se diera en Taula la suma de 138, cantidad total de agua con reconocido derecho, se debe a que cuando los moros aforan el río en los años de gracia o de Pluja de Astreles, esa es la cantidad que da.

EL JUSTICIA DE VALENCIA (IX)


CATALOGO DE LA SERIE DEL REAL JUSTICIA

Autores: Manuela Fernández-Arroyo y Cabeza de Baca y Jesús Villalmanzo Cameno, 1976.
Pag. 10. El Justicia Civil de Valencia.
Fuente: Archivo del Reino de Valencia.

A continuación hacemos notas toda una serie de certificaciones o despachos del cronista o rey de armas o del secretario del Rey, en las que aparece la genealogía de ciertas familias o apellidos. Se insertan no solo sus orígenes históricos, sino hasta a veces la descripción y dibujo d sus escudos de armas.
Ya de menor categoría, hay cédulas o certificaciones sobre hidalguías, una sentencia del Justicia de Aragón sobre infanzonía, autos de limpieza de sangre y una real provisión declarando cristianos viejos a ciertos apellidos y auto izándoles a disfrutas de los privilegios correspondientes.
Dentro de estos documentos calificados de históricos hemos llegado a un grupo importantísimo que brilla con especial resplandor dentro de la historia local del Reino de Valencia, ya que gracias a este registro de Real Justicia varios pueblos o lugares pueden disfrutar de fuentes tan transcendentales para el conocimiento de su pasado. Nos estamos refiriendo a las cartas pueblas. Y también para esa historia local son de gran interés otra clase de documentos: los de venta de algunos de dichos lugares a lo largo de la Edad Media.
Cartas pueblas: Como muy bien las define José María Font, son “Concesiones otorgadas por el soberano o señor a los habitantes o nuevos pobladores de un lugar, regulando las condiciones de habitación o tenencia de sus tierras y estableciendo normas fundamentales para la vida jurídica de la comunidad”.
También son conocidas como capítulos de población y escrituras de población.Podemos distinguir dos grupos fijándonos en su cronología: las mas antiguas o de los siglos XIII y XIV, es decir, las que dan sus señores tras la reconquista, y las otorgadas después de 1611 tras la expulsión de los moriscos y posterior repoblación de los lugares que dejaron despoblados.
Los del primer grupo fueron en su día estudiados por el malogrado catedrático Miguel Gual Camarena en su tesi doctoral, que aun sigue inédita a pesar de su enorme interés y de los años transcurridos.
Los del segundo grupo han sido estudiados junto con las existentes en otras series del Archivo del Reino de Valencia por el también difunto Juan Ramón Torres Morera. Entre los pueblos que cuentan con sus cartas pueblas en este registro están: Sollana, Chelva, Torrente, Picasent, Buñol, Bellús, Catadau, Carcer, Terrateig, etc.
En los siglos XIII al XIV era muy frecuente el traspaso mediante venta de un señor a otro, de todo un pueblo, valle, baronía o castillo. Esta venta la podía hacer el rey a un noble por hallarse en un mal momento económico, o un noble a otro noble, que era lo mas frecuente, de modo libre o judicialmente para pagar ciertas deudas.
Y dentro de la historia local solo nos queda por reseñar el grupo de concordias y capitulaciones llevadas a efecto por varios pueblos entre sí a propósito de derechos, límites, aguas, etc., o del señor del lugar con sus moradores o vasallos sobre franquicias, para su buen gobierno, etc.
Hay un hecho histórico que está muy presente en nuestra colección, debido al cual nace precisamente, y cuyas consecuencia aparecen a lo largo de todo el registro: nos referimos a la Guerra de Sucesión.
Ya el primer registro nos habla de una patente de soldado otorgada a favor de Tomás Aloy, el cual formó parte de las milicias creadas para la defensa de Valencia. Aparecen varios documentos en los que el rey da favores a quienes estuvieron a su lado en dicha guerra. Otros acuden a los juzgados, una vez pasada la contienda, para que les expidan informes de haber sido leales al rey Felipe V.
Con la victoria de Felipe V muchos fervorosos partidarios del Archiduque Carlos tienen que emigrar, dirigiéndose primero a Barcelona y después a Viena, una vez elegido emperador. Abundaban los nobles y eclesiásticos. Algunos se quedaron en el sur de Francia, pudiendo volver pronto previa licencia real, pero la mayoría tuvo que esperar al año 1725, fecha de la firma del Tratado de Paz de Viena, concertado entre los antiguos rivales, y en el que concede la amnistía a todos los súbditos de ambas partes, de cualquier condición que fuesen y del grado que hubiese sido su participación en la pasada contienda.
El artículo IX de dicho Tratado lo expresaba así: “por la cual amnistía será permitido y lícito a todas las personas, y a cualquiera de ellas, de volver a la entera posesión y goce de sus bienes, derechos, privilegios, honores, dignidades e inmunidades, para gozarlas tan libremente como las gozaban al principio de la última guerra... sin embargo de las confiscaciones, determinaciones y sentencias dadas, las cuales serán como nulas y no sucedidas... tendrán acción y libertad para volverse a su patria y gozar de sus bienes... con entero derecho de administrar sus bienes personalmente, si presentes se hallaren, o por sus Procuradores, si tuviesen por mejor mantenerse fuera de su Patria...”
Muchos volvieron, pero otros, como ya se habían asentado bien en el extranjero, especialmente en Viena, donde algunos consiguieron altos cargos y dignidades en el imperio, no regresaron a Valencia; amparándose en el citado artículo IX de la Paz de Viena, nombran Procuradores para que se ocupen de sus pertenencias valencianas. Es precisamente en estos registros del Real Justicia en los que a partir de 1725 nos encontramos muchas escrituras de poder, otorgadas ante notarios de Viena por los exiliados a favor de algún familiar u otro vecino de Valencia para que administre sus bienes en su nombre. Nápoles era otra ciudad que albergaba exiliados y también de allí llegaron poderes. Muchos son los títulos de la nobleza valenciana que preferirán seguir en Viena; conde de Cervellón, conde de Eril, conde de Cardona, condesa de Casal, marqués de Boil, conde de Cirat, etc.
Si el rey Felipe V había castigado con la confiscación de sus bienes a los rebeldes, también supo recompensar a los que prestaron sus servicios en la contienda una vez pasada ésta, sobresaliendo las mercedes concedidas al duque de Berwick, que adelante se titularía además de Liria y Jérica.
El Colegio de Notarios tomó parte corporativamente a favor del Archiduque Carlos y hasta equiparon a sus costas a todo un batallón. Lógicamente con la victoria de Felipe V llegaron las represalias y se examinó su lealtad. En adelante intervendrá el rey muy directamente, a través de su Chancillería, en su nombramiento. En los primeros años se decretan muchas inhabilitaciones para ejercer la notaría, y en nuestra documentación no falta abundantes referencias a este capítulo de los notarios.
Encontramos también registrados documentos de otros tipos de funcionarios reales: maestro mayor de obras reales, oficios de correos y maestros de postas, contador real y funcionarios municipales.
Igualmente aparecen otros títulos de otros profesionales: de cirujano a favor de Vicente Cortés, boticario, expedido en Madrid por los Médicos de cámara a favor de Vicente Tudela, vecino de Carcagente, etc.
Muy curiosamente aparecen en nuestros registros los nombramientos de los rectores del Colegio de Nobles de San Pablo, dirigido por los jesuitas, que eran expedidos por el propósito general de la Compañía desde Roma.
Nos hallamos con seis nombramientos, los cuales van desde 1712, a favor del padre Apolinar Escrig, al 1735, en que se designó al padre Vicente Juan. En el año 1718 aparece el nombramiento del prior de San Juan del Hospital de Valencia a favor de fray Esteban Heroles.

SENYAL REAL (y VII)


Autor: J. B./ VALENCIA


En 1927, el Ayuntamiento ordena la creación de una nueva Senyera ante el deterioro de la actual. La idea era seguir el mismo patrón que la antigua. Es la oficial, la que portan los concejales del Ayuntamiento y que recorre la ciudad hasta llegar la monumento de Jaime I en el Parterre.
De esta bandera existen cuatro copias idénticas, como se afirma en el catálogo del Archivo del Colegio del Arte Mayor de la Seda, y una historia de patriotismo llamativa. Manuel Romero, el que fuera presidente del Colegio, escribe en dicho documento que en 1929 Eduardo Sanchis Alcañiz recibe una carta del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez, exiliado en Mentón, que le pide que haga lo posible para conseguir una Senyera que presida su despacho. El industrial tejedor hizo las debidas gestiones con la Alcaldía para que le dejaran copiar la Senyera Oficial. “Con mi padre, que era el artista y picador de los dibujos de las telas que hacía el señor Sanchis, estuvimos un domingo por la mañana y obtuvimos el diseño... En telares manuales se tejieron las Senyeres con materias de seda y oro fino, una para Blasco Ibáñez, dos para centros de raigambre valenciana y la otra se la quedó el señor Sanchis para presidir su despacho durante más de cuarenta años”, explica el ex presidente.
Esta bandera fue donada por el hijo de Eduardo Sanchis a la institución, que por cierto presidió, en 1969. Desde entonces preside el salón de la fama, protegida por bonita vitrina. “Mi padre me contó que mi abuelo fue uno de los tejedores de una de las Senyeres, lo que era todo un honor. No sé exactamente cuál, pero cada vez que veo la Senyera del Colegio, pienso que es esta”, explica con una amplia sonrisa Vicente Enguídanos, vicepresidente segundo del Colegio y el último velluter de Valencia, esto es, terciopelero.
Debido a que el colegio se encuentra inmerso en un proceso de rehabilitación desde hace varios años, la bandera no puede ser visitada.
Actualmente, los honores como Real Senyera recaen en el facsímil creado en 1927 y que se conserva en el museo municipal. De hecho, la bandera es la verdadera protagonista de la procesión cívica. Como es sabido, se saca por el balcón del Ayuntamiento cada 9 d’Octubre, cuidando mucho de que no se incline, al tratarse de una seña de identidad que nunca se ha postrado ante nada ni nadie.
Cada año, los grupos políticos que componen el pleno municipal se turnan para llevarla durante la procesión cívica y durante el posterior Te Deum que se celebra en la Catedral. Hoy le tocará al edil socialista Vicente González Móstoles, que vive su primera legislatura en el grupo del PSPV.
En 1994 se acometió una importante restauración de la bandera coordinada desde el Colegio del Arte Mayor de la Seda, aunque ya en los años 60 se había sometido a un proceso de rehabilitación para mejorar su conservación.
En los trabajos intervinieron artesanos de las tres provincias. De hecho, la bordadora castellonense Teresa Veral trabajó en una habitación del Archivo en la restauración de este emblema de los valencianos.
La otra bandera conocida es el famoso Penó de la Conquesta, que según algunas fuentes puede ser la misma bandera que enarbolaron las tropas islámicas a modo de rendición cuando Valencia fue conquistada por Jaime I.
Desde el inicio del reino de Valencia, la Senyera ha tenido una importancia especial. En 1371, Pedro II instituye el Centenar de la Ploma, un escuadrón formado por cien ballesteros encargados de la custodia de la Real Senyera cuando salía al campo de batalla. Sin embargo, en 1604, cuando Felipe III presidió las Cortes Valencianas, se informó de que la compañía del Centenar de la Ploma fue creada por el mismo Jaime I. Lo cierto es que el papel principal de este escuadrón de ballesteros era defender los fueros, la ciudad y al rey. Con el paso de los años sí que se creó un cuerpo compuesto por un centenar de jinetes, encargados de proteger la Senyera. Cuando este desapareció, la custodia pasó a ser tarea de los cien ballesteros.

FRAY BONIFACI FERRER

Obtenido de: llenguavalencianasi.com
Valencia 1350
Cartoixa Vall de Crist 1417

Juriste i eclesiàstic. Estudià Teologia i Dret Canònic i Civil en Perusa (Italia), a on tingué com a mestre al juriste Balde d'Ubaldis.
Fon professor de dret en Valéncia (1376), assessor de justícia criminal i, en 1389, representà la ciutat de Valéncia en les Corts de Montsó.
Casat en 1382 en Jaumeta Despont, tingué dos fills i cinc filles. Pareix que mare i filles moriren de la pesta del 1390. Fon empresonat per una denúncia que més tart no pogué ser provada. Pero com conseqüència d'este desengany, de la mort de la seua dòna i fills i de l'influència de son germà Vicent, (Sant Vicent Ferrer), ingressa en (1396), en el convent cartoixà de Porta Coeli, a on fon mestre de novicis, procurador i prior (1400).
Vixqué de prop els acontenyiments del "Cisma d'Occident", puix fon colaborador i assessor de Benedicte XIII, el nomenat, Papa Lluna. Fon compromissari per Valéncia del compromís de Casp (1412). En 1416 es separà, en el seu germà Vicent, de l'obediència de Benedicte XIII, i és retirà a Vall de Crist, a on morí a l'any següent.
Bonifaci Ferrer fon el primer traductor de la Bíblia al valencià. En l'ajuda d'alguns flares feu són treball de traducció a partir de la Vulgata llatina. Esta Biblia fon impresa per Mossén Alfons Fernández de Córdoba, castellà, i Mossén Lambert Palmart, alemà, en vell tipo romà, des de febrer de 1477 a març de 1478 i a expenses del mercader Felip Vizlant, alemà, germà de Jacobo Vizlant, morí en 1485. Ya havia segut imprés en el mateix idioma el Psalterium "en nombre de nuestro Senyor y de la humilie Verge Maria, mare sua."
Esta Bíblia "fue arromansada de lengua latina en la nuestra valenciana, en el convento (Cartuja) de Porta Coeli, por el Rev. Micer Bonifacio Ferrer (hermano de Vicente), con otros singulares hombres de ciencia".
Est es el testimoni del P. J.B. Civera en la seua història del Monasteri de Porta Coeli (Any 1630):
"Llegaron a mis manos quatro hojas de papel de marca mayor, que me envió un clérigo de Valencia, diziendo las avia hallado entre otros papeles viejos en el archivo de la Seu, y eran las últimas de una Biblia escrita en lengua valenciana, vertida de la latina por el dicho P. D.
Bonifacio, y impresa en Valencia el año de 1478. Espantóme mucho quando tal vi, porque nadie de quantos del trataron (y fueron muchos), semejante cosa avia dicho por no aver llegado a su noticia, y por ser eso cosa tan nueva como ya dixe, me ha parecido encaxar aquí la última hoja, porque en ella se verá la llaneza del lenguaje valenciano de aquel tiempo, la propiedad de la versión y la verdad de que hizo esta obra, estando de espacio en esta nuestra casa."
El manuscrit de Ferrer va a l'imprenta, en febrer de 1477; un any després eixiria a la llum.
L'any 1478 no era el millor moment, en els territoris de Ferran i Isabel, per a publicar una Bíblia en una llengua vernàcula, perque eix és precisament l'any en el que els Reis Catòlics conseguiren que el Papa Sixt IV accedixca a la seua demanda de crear lo que serà u dels mijos més poderosos d'unificació política i religiosa jamai instituïts: l'Inquisició.
L'inquisició vedà al poble esta Bíblia baix el pretext:
"Porque algunos de los judíos que quedaron en España, después de expulsos de estos Reinos ciento y veinte mil, tomaban de estas Biblias sus actos y ceremonias y el modo de ofrecer sacrificios. Por esta causa, de tal suerte se prohibió la lectura de esta versión, que a los que no tuviesen raza ninguna de judíos les era permitido leerla, a los demás, no."
Segons el que fora bibliotecari de l'universitat valenciana, So Torres Belda, en un primer edicte dels inquisidors, datat en Àvila, el 7 de novembre de 1497, dirigit als valencians, es diu que:
"Hay muchas personas en estos dichos reinos que tienen libros escritos en hebrayco, que tocan y son de la ley de los judíos, e de medicina y de otras ciencias e artes casi brujas en romance, de lo cual se esperan seguir e siguen daños."
Un atre edicte fon publicat per l'inquisidor del regne de Valéncia, Joan de Monasteri, canonge de Burgos, en 10 de març de 1498:
"Algunos atentaron y han atentado de verter la Sagrada Escritura en plano, y en nuestra lengua moderna, alterándola en muchos vocablos y términos que no tienen exacta equivalencia en romance. Dispone la recogida de los libros hebraicos y de todas las Biblias y salterios que están vertidos a lengua moderna, como igualmente los moriscos."
L'edició sancera de la Bíblia de Bonifaci Ferrer, és requisada. És tracta de tot un precedent de lo que més tart ocorreguera a major escala. A pesar de tot, d'un eixemplar que és salvà, és conserva en París, el salteri i els evangelis en el "Codex del Palau". En el colofó de la Bíblia de Bonifaci Ferrer és pot llegir, ' Valéncia, 1478 '.
Els orígens de l'image de la Verge de la Cova Santa està en la mateixa fundació de la Cartoixa de Vall de Crist, molt prop del santuari.
La Cartoixa fon fundada per l'infant En Martín, fill de lo rei d'Aragó Pere IV, el 21 d'abril de 1383, segons consta per document pontifici.
Als huit anys de la fundació rep allí l'hàbit cartoixà fra Bonifaci Ferrer, germà de Sant Vicent Ferrer (5 d'abril), i -ací entra ya la tradició piadosa- fon ell qui, mogut per la seua intensa devoció a Maria, com tota l'Orde Cartoixana, modelà l'image. Esta image, repetida en profusió, és colocaria a l'entrada de les celes dels monges i s'obsequiarien a les persones que, per una raó o una atra, fra Bonifaci o els superiors notaven que podia ser un escaló d'amor a Maria en el llar d'aquelles bones gents.

NACIONALISMO CATALAN. UNA GRAN FARSA (IX)


Autor: Michel Braveheart
Depósito Legal: PM-1405-2002

SIGNOS DE IDENTIDAD I

“LA SENYERA”
o
ESTANDARTE
Vayamos pues sin más dilación, a lo que nos atañe, y veamos las señas de identidad que por unas causas u otras, se suponen creadas por catalanes y sus instituciones, (como por otra parte sería lo lógico) y sin embargo no lo son.
Varios y variados son los signos de identidad que definen hoy día la catalanidad, y que el catalanismo exacerbado se ha encargado de engrandilocer (engrandilocer: macrodifundir engrandeciendo con grandilocuencia).
Así tenemos en primer término, su estandarte o “senyera”.
Mucha tinta ha gastado el nacionalismo catalán para dar una explicación aceptablemente creíble, al uso del estandarte del Reino y Corona de Aragón como propio de forma exclusiva.
Pero, al ser todos los nacionalismos (y el catalán no se escapa de ello), ciegos y sordos a todo lo que no sean sus postulados, tienden a dar resbalones uno tras otro. Y el resbalón se lo pegaron, cuando sin molestarse lo más mínimo en comprobar la veracidad de los datos, encontraron un libro de historia sobre Cataluña escrito en el siglo XV por Bernardo Boades, en donde éste relata que el Emperador de los Francos, Ludovico Pío, entrando en la tienda de Wifredo “el velloso”, súbdito y vasallo suyo, después de la batalla contra los normandos, mojó cuatro dedos en la sangre de la herida de éste, y pasándolos por encima de su escudo de guerra le dijo: “De hoy en adelante estas cuatro barras rojas serán tu insignia y sello.”
Como ya hemos dicho, no fueron los dogmáticos del catalanismo a indagar si se trataba de un relato romántico, de una fábula, y creyeron ese relato a pies puntillas porque ello llenaba por completo sus aspiraciones nacionalistas. Resultando además con ese hecho romántico, que Cataluña había dado identidad al Reino y Corona de Aragón mediante “su” estandarte, al casarse el conde de Barcelona D. Ramón Berenguer IV con Doña Petronila reina de Aragón.
Pero, sin embargo, nada más lejos de la realidad y de la documentación fehaciente. Pues no aparece tal hecho (1) en los manuscritos de los cronistas del Emperador Ludovico Pío y sucesores, ni en los del monasterio de Ripoll. Ni se ha encontrado (y debería de existir) edificio o sepulcro de los Condes de Barcelona anterior al siglo XIII, con las dichas armas (escudo de cuatro palos rojos(gules) sobre fondo amarillo(oro)). Además, el romántico Bernardo Boades no tuvo en cuenta que, Wifredo “el velloso” no fue contamporáneo de Ludovico Pío, pues éste murió en el 840, y Wifredo nació en el 873.
Y como se ha demostrado y verificado que aquello era una fábula, rápidamente el nacionalismo catalán ha buscado otras excusas para no perder tan preciado botín. Y, ni cortos ni perezosos, van y pregonan por doquier que, “en las luchas que hubo para preservar la nacionalidad catalana contra la españolidad absolutista de Felipe IV primero y de Felipe V después, que, el Consejero D. Pedro Juan Rosell enarbolaba la “cuatribarrada” en la defensa de Tarragona asediada por el primero; y que el Consejero D. Rafael Casanova, hizo lo propio en la defensa de Barcelona asediada por el segundo”.
Pero la realidad histórica es, que tanto uno como otro Consejeros, la bandera que enarbolaron como distintivo de Cataluña y por la cual muchos catalanes derramaron su sangre, fue la bandera de Santa Eulalia, (2) no la “cuatribarrada” que simbolizaba al Reino y Corona de Aragón, y que además era contra la cual estaban luchando. Hecho éste inmortalizado en la estatua que se conserva en el Salón de San Juan (Barcelona), donde se puede contemplar a Casanova puesto en pie, con la siniestra abrazando la señera de Santa Eulalia, y con la diestra empuñando una espada.
Otra... llamémosle excusa, que esgrimen los nacionalistas para tener derecho a decir que el escudo de Aragón es suyo, es, que desde siempre, el dicho escudo a presidido todas las instituciones catalanas.
A lo cual se les puede contestar, que ello ha sido así porque Cataluña era territorio aragonés; autónomo en cuanto a la emisión de moneda y a ciertas instituciones políticas, pero aragonés al fin y al cabo. Como ya hemos visto en el capítulo tercero de esta obra, en donde se ha demostrado que Cataluña nunca ha sido un estado. Y mucho menos un estado independiente.
Y tal como hoy en todas las instituciones oficiales de España presiden sus estancias la bandera española, el escudo o emblema de España y la foto del rey D. Juan Carlos I de España, así antaño, las presidían los escudos de sus señores reyes.
En la Gran Enciclopedia Catalana(3) por ejemplo, leemos que el testimonio más antiguo de las “barres catalanes” aparecen en un sello de cera de Ramón Berenguer IV (1.157).
Pero, el famoso sigilógrafo D. Ferrán de Sagarra, después de examinar detenidamente tres sellos del dicho Ramón Berenguer IV que se hallan en Marsella, y otros tres que se hallan en Madrid, dice (4):
“...no se puede precisar si estas rayas constituyen divisa o son únicamente un motivo de ornamentación del escudo..., ...no podemos admitir pues, la afirmación concreta y terminante que hace Muñoz Romero, que los sellos del Conde D. Ramón Berenguer IV, son los monumentos más antiguos que ostentan las barras de Cataluña.”
Visto lo anterior, pasemos a destapar la verdadera procedencia y titularidad de la insignia y estandarte de las cuatro barras de gules sobre oro. (Aunque, hablando con propiedad heráldica, se deben llamar palos y no barras, ya que en ese arte, las barras en un emblema o escudo, son diagonales de izquierda del escudo a derecha; y en el escudo de Aragón son verticales, luego son palos.)
Aunque son muchos los historiadores que se unen a la afirmación de Guillermo Fatás, de que no hay ni una sola prueba de que las barras fueran usadas por nadie antes de que lo hiciese en sus sellos don Alfonso II rey de Aragón y Conde de Barcelona, debido a que consta que el rey Alfonso II, por el mes de Abril de 1187, estando en Gerona, concedió a los cónsules de Milhau, sur de Francia (5) el uso del escudo de Aragón:
“ Concedimus namque sigillum Comune consulibus et comuni cum suscriptione nostra et sua, et etian vexillum nostrum...” .
Y desde entonces, la ciudad de Milhau ha usado las armas de Aragón, si bien en ningún caso se especifica los colores del dicho blasón.
Sin embargo, leemos en los Anales del Reino de Aragón (Jerónimo de Zurita), tomo I, folio 91, página 1, que el Papa Inocencio III autorizó a D. Pedro II de Aragón, Conde de Barcelona y Señor de Monpelier, a usar como propios los colores del Gonfalón o estandarte de la Iglesia (palos rojos sobre dorado), al renunciar D. Pedro, al derecho que tenía como rey, a nombrar Obispos a su capricho (cosa normal y privilegio de todos los reyes medievales), y declararse él y sus descendientes y con él todos sus territorios, feudatario de la Santa Sede. Eso ocurría el año 1.204. Por ello afirmamos que desde esa fecha y nunca antes, el emblema de todos los reyes de Aragón y por extensión el general de todos sus dominios, fue el de cuatro palos rojos sobre amarillo. Excepto en los reinos de Mallorca y Valencia, que tenían su propio escudo y estandarte. Siendo el del reino de Mallorca, un castillo sobre el mar en jefe y debajo tres palos rojos sobre amarillo, y el personal de los reyes de la Casa de Mallorca tres palos rojos sobre amarillo, y sobrepuesto a él la corona real; y así es como figura en la documentación oficial de los susodichos y en las monedas del reino de Mallorca, en los sepulcros reales y en monumentos. (Además de ser también el distintivo de la primera esposa de D. Jaime II de Mallorca, Dª Exclaramunda de Foix).

miércoles, 6 de octubre de 2010

TRIBUNAL DE LAS AGUAS DE VALENTIA (X)


VALENSIYA. VALENSIA. VALENCIA.
Síntesis de la historia natural del Santo y Síndico Tribunal Edetano Tyrius.

Narrasio al Us Natural.

Per el So. Andrés Castellano Martí. So. Mestre de Traca.6-.

Vencido Aníbal, 162, sus soldados hechos prisioneros quedan esclavos de Roma. Los territorios de donde estos fueran originarios, que antes fueran libres e independientes, pasan a ser colonias romanas, y aquellos que fueran sus aliados y por ello sufrieran, ahora son premiados.
En tierras valencianas, Denia y Sagunto, son reconstruidos, potenciados y engrandecidos. Los territorios edetanos repartidos entre los Tabula Coloniae, los cuales los llenan de villas agrícolas.
En la isla de la desembocadura del río Tyrius, las legiones romanas potencian su Oppidium, acaban su cuartel de entrada por mar a la península, pasándolo posteriormente a Urbe. En el caso de Sagunto, a esta ciudad se le construye un canal de más de cincuenta kilómetros, que desde la hoy Pedralba, bordeando las montañas o por dentro de ellas, le lleva el agua de forma permanente y constante. También a la isla de la desembocadura del río Tiryus, donde se construyera el campamento romano (Valentia) se le construye otro canal, por la margen derecha, campamento que con el paso de los siglos daría la ciudad de Valencia. Desde la misma presa que toma el agua para Sagunto, se toma el agua para el campamento militar Valentia.Con la creación de las villas y canales romanos, los asentamientos edetanos son derruidos, abandonados y sus habitantes repartidos al servicio de los nuevos amos. Estos, dueños totales de todo cuanto existe y sin temor alguno de ser atacados, construyen sus villas aisladas y centradas en el territorio de su propiedad. Las villas Tabula son edificadas en sitios con agua abundante, bien de nacimientos o por ser llevada a través de canales. Los romanos hacen suya la cultura del agua de los edetanos y la superan. El agua marca para los romanos la razón de ser de todas sus edificaciones. Muchas villas aprovechan lugares ya habitados por los edetanos.
En tierras valencianas los romanos se aplicaron con gran inteligencia para aprovechar los recursos hídricos. Mérito por su parte en cuanto a la iniciativa y dirección, y a sus esclavos edetanos, en cuanto a la construcción desarrollo y mantenimiento.
Para armonizar de forma óptima el rendimiento y mantenimiento de sus obras hidráulicas, los romanos crean entidades federativas encargadas de administrar sus canales. Estas federaciones de usuarios, siendo originariamente representadas por los propios romanos (Pater-Tabula Coloniae), toman de los edetanos el carácter en cuanto al comportamiento y formas de hacer, -En aquello que se refiriera al agua y el fuego-.
Siendo los romanos seguidores de la cultura escrita, ellos respetan de los edetanos su narración, sus lugares sagrados, sus ritos, y el comportamiento de los hombres en lo tocante a sus creencias. Las aguas del territorio edetano-valentino, por ser pozo, manantial, o río, pasan a ser administradas de palabra por los vencidos edetanos, tal como aquí se atiende todo lo sagrado. Para los edetanos el pozo, manantial, río, son como el Dios Termino para los romanos. Son el centro de su creencia. Dado que dos eran los canales construidos, dos fueron los organismos encargados de ellos. El primero atendía la obra principal, canal principal, que llevara el agua de la presa al campamento romano Valentia. El otro atiende el canal que lleva el agua de la presa a Arse. Canales materiales, obra en rendimiento, organismos que los atendían, estuvieron en pleno funcionamiento durante la época romana y posteriormente durante la visigoda y la musulmana.El ente director del canal de Sagunto, estaba en dicha ciudad. El de Valentia, estaba en ella. Siendo romanos los dueños, sus síndicos eran edetanos y edetanas sus reglas, pues edetano era el río y el agua que administraban, y este estaba bajo la protección de los manes de los lugares con gracia en que los edetanos creían. Roma en esto demostró ser exquisita, en cuanto al respeto de las creencias ajenas se refiere. Los que administraban las aguas, eran Sindicados por aquellos que beneficiándose de ellas las aprovechaban; Los Tabula Coloniae fundadores de las villas romanas en la administración de las aguas fiaban de sus esclavos los edetanos. Resultando que de sus cosas sagradas los edetanos no escribían.
Tras ser tomadas estas tierras por los romanos, 162 a. d. C. los nuevos dueños las cultivaron tanto en regadío como en secano. La original agricultura edetana se superó y los colonos de Roma la explotaron sacándole optimo rendimiento. En el transcurso de cien años estas tierras se convirtieron en una de las más prosperas del imperio. Tanto Sagunto como Valentia, primitivo campamento militar pasado a ciudad, tenían en su configuración urbana todos los servicios propios de las ciudades importantes, de cualquier ciudad romana con prosperidad y cultura. Dicha prosperidad se vio aumentada al ser traídos a ella nuevos habitantes. Estos fueron los soldados con rango del ejército Lusitano de Viriato.
Dichos soldados se habían enfrentado a Roma a las órdenes de su caudillo Viriato. Muerto este por traición de sus capitanes, su sucesor Tautalo, tampoco se rinde. No obstante la política de Roma le puede, y le fuerza a un tratado. Este es pactado con la condición de que ningún soldado será hecho prisionero ni esclavo.
Cumplidos los pactos, año 138 a. d. C, los lusitanos son traídos a Valentia. Integrándose totalmente en la cultura romana y las creencias de esta tierra.

martes, 5 de octubre de 2010

EN DEFENSA DE LA LLENGUA VALENCIANA (VII)


Per Miquel Adlert Noguerol (q.e.p.d.)


2. Ciència, Llengua, Poble i Cultura
L´idioma no és una qüestió científica en el sentit de ser producte d´una ciència sinó al revés: una ciència - la Filologia- és producte de la llengua: és una ciència merament especulativa. L´idioma és anterior, tant cronològicament com en quant a preferència respecte a la Filologia. Per això, sense l´existència d´un idioma no pot haver filologia sobre ell; pero pot haver - i n´hi ha- un idioma sense filologia que l´estudie.
Perqué la llengua és un fenomen social per a la comunicació dels hómens entre sí. I, com a tal fenomen social, és obra del poble que és qui fa la llengua, la modifica i li posa nom com a amo que és d´ella. És un Dret natural que la llei ampara com a dret humà. Per això és absurt que hi haja partits politics que ho negligixquen i se dirigixquen al poble valencià en una llengua que no és la que el poble parla, contra la qual no es pot anar per criteris científics: ni filològics ni històrics.
La Filologia no té més missió que estudiar lo que el poble fa en la llengua seua. La Filologia no deu ordenar res al poble, ni intentar modificar un fenomen social, ni, molt manco, substituir al poble en la formació de l´idioma, ni substituir-li la llengua per una atra. La missió de la Filologia és semblant a la de la Geologia en sos respectius camps de la llengua i la terra. La Geologia estudia la formació i evolució de la terra, pero els geòlecs no pretenen intervindre, modificar la formació i evolució de la terra, ni molt manco formar ells la terra o substituir-la per un atre planeta
Una llengua viva, per açò mateix que és viva, no és una cosa estàtica sinó en constant modificació i transformació, com a fenomen social que és i no un conjunt de principis cientifics immutables dictats pels filòlecs, als que no necessita per a existir. L´idioma valencià ha existit segles sense filòlecs, i sense filòlecs precisament ha produit una literatura esplèndida, de categoria universal. Perqué Ausias March, per citar només la cota més alta, no seguia normes de ningun filòlec.
Ara els filòlecs valencians pancatalanistes s´han apoderat de la llengua com a cosa seua i en un acte dominical fan una llengua i volen imposar al poble l´artificialitat de sa manufactura científica; i que únicament l´engany d´ells pot explicar que organisacions que es diuen elles ser del poble, per al poble i sa defensa, es dirigixen al poble valencià no en la llengua qu´ell parla sinó en l´artificial que el pancatalanisme diu que és "la dels valencians".
Com a comprovació per al lector de la subordinació de la Filologia i els filòlecs a la llengua que fa el poble, que és lo normal, i no al revés, que és l´anormalitat que pretén el pancatalanisme, reproduïxc els següents texts:
Domingo Manfredi Cano, l´excelent escriptor andalús, escrivia en "Las Provincias" de 26 de setembre de 1971: "Una verdad como un templo: el pueblo es el amo de su lenguaje, y hace caso omiso de las reglas que dictan los gramáticos, los eruditos, los científicos. El pueblo crea a su antojo el acento y el tono, la sintaxis y la fonética".
"Las Provincias" de 12 de juliol de 1975 donava la notícia de la decissio de la "Real Academia Española de la Lengua" sobre determinades correccions, adicions, nous sentits i noves paraules acceptades, i era tot per admissió de creacions del poble en la llengua parlada. Anaven en la llista: bikini o biquini, casete, drogadicto, alcoholímetro, acoplamiento, ambientar, amordazar, amorío, avería, averiar, bonificación, computadorizar, ofertar; i en sentit deportiu: derrapar, llanear, rodador, marcaje, pedalear, pedaleo, penalizar, pinchazo, repescar, ronda, vuelta, rematar.
"Las Provincias" de 4 de Juny de 1976 publicà l´admissió (en els mateixos matisos de la llista anterior) per l´"Asociación de Academias de la Lengua Española" de les següents paraules: berzas, dar la cabezada, cabecear, mediodía , módulo, vale.

LOS MOROS EN ESPAÑA


Publicado por Hilda en Edad Media, España

Los musulmanes o moros (del latín, maurus=oscuro), personas pertenecientes a la religión islámica, invadieron la Península Ibérica, a la que llamaron Al-Andalus, en el año 711, al mando del general Tarq, con aproximadamente 20.000 hombres, durante el reinado del rey visigodo Roderick. Sólo el norte montañoso continuó en poder de los españoles.

En ese año, los árabes ya dominaban toda la costa oeste de África y otros ejércitos habían invadido el Asia Menor y las islas griegas, poniendo en peligro a Constantinopla.

Como capital árabe de Hispania se fundó el emirato de Córdoba, independizándose política aunque no religiosamente del califa musulmán de Damasco, perteneciente a la dinastía Abasí, que habían destronado a los Omeyas, familia a la que pertenecía Abderramán, que logró escapar a Al-Andalus, estableciendo el emirato de Córdoba como un estado islámico autónomo. Allí se sucedieron Abderramán I y Abderramán II y fundaron la primera universidad europea.

Con la asunción de Abderramán III, en 912 se acrecentaron los conflictos internos, constituyéndose el califato de Córdoba, que sustituyó al emirato, uniendo el poder político al religioso, en el año 929, como posibilidad de hacer frente a la crisis, mediante la concentración de poderes, y su independencia total del califato abasí que había establecido su capital en Bagdad. El centro del poder político y residencia del califa se fijó en Madinat al-Zahra, majestuosa obra arquitectónica mandada a construir por el nuevo califa.

El califato sucumbió en el año 1031, luego de que el inepto califa Hisham II, que gobernó desde el año 976 al 1009, delegara su poder en el hachib Almanzor, que se dedicó a una política agresiva que acabó con el poder musulmán que se fue extinguiendo junto a su vida, ya que a la muerte del califa y a la suya sobrevinieron disputas por la sucesión que terminaron con la división del territorio en distintos reinos o taifas. Estos problemas internos a los que se agregaron sucesivas invasiones desde el norte de África, hicieron que sólo subsistiera el reino de Granada.

Los nuevos reinos cristianos que fueron conformándose a partir del siglo VIII, fueron consolidándose, tratando de reconquistar el territorio, desde el año 718, en que obtuvieron el triunfo en Covadonga, hasta apoderarse en el año 1492, del reino de Granada, fundada en el año 1238, gobernada por una dinastía Nazarí. Antes ya habían logrado establecer los reinos cristianos de Asturias, León, Navarra, Portugal, Castilla y Aragón.

Durante el extenso período de dominio, los musulmanes supieron separar la religión de la ciencia, lo que permitió que esta última avanzara, en contraposición a lo sucedido durante la Edad Media cristiana.

Sus notables médicos comprobaron el modo de impedir la propagación de las epidemias mediante el aislamiento de los pacientes afectados.

Importaron de Egipto un sistema de numeración sumamente completo. La palabra álgebra proviene del árabe.

Realizaron obras de irrigación extraordinarias, ya que como hombres del desierto apreciaron la riqueza que significaban las llanuras costeras.

Los musulmanes permanecieron en España durante aproximadamente 8 siglos, donde realizaron grandes obras culturales, caracterizados por su exquisita ornamentación.

Merece particularmente destacarse, la fortaleza de la Alhambra, que significa “castillo rojo”donde Muhammad I, en el año 1237, fundador del reino de Granada, estableció su residencia.

Hasta la Sabika, las cimas más elevadas de la Colina Roja, llegaron las aguas del río Darro, mediante una presa y una acequia. El agua se empleó no sólo como ornamento sino para el riego, que transformaron esa zona desértica en un oasis. Fue tomando características de una ciudad, desde donde se dominaba estratégicamente toda Granada y donde proliferaron los palacios.