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miércoles, 30 de enero de 2013

LA SEPTIMA CRUZADA



En 1248 el rey Luis IX de Francia dejó su reino al cuidado de su madre, Blanca de Castilla, y marchó a Oriente al frente de la séptima cruzada, acompañado de sus hermanos, el conde Roberto I de Artois y el conde Carlos de Anjou, así como del duque Hugo IV de Borgoña.

Aprovechando la ausencia del rey francés, Simón de Montfort se nombró gobernador de Aquitania y marchó al continente para poner orden y consolidar la autoridad inglesa sobre el ducado.

El año anterior, el sultán de Egipto al-Sálih había arrebatado Tiberíades y Ascalón al reino de Jerusalén, pero al llegarle la noticia de que Luis IX había desembarcado en Chipre decidió regresar a Egipto.

Luis IX decidió seguir el modelo de la quinta cruzada: tomaría Damietta y, previsiblemente, el sultán estaría dispuesto a cambiarla por Jerusalén. Así, en 1249 partió de Chipre con destino a Egipto. El rey de Chipre, Enrique I de Lusignan, se unió a la expedición. De acuerdo con lo planeado, los cruzados tomaron Damietta y al-Ádil ofreció canjearla por Jerusalén, pero, al igual que sucedió en la quinta cruzada, Luis IX consideró, ante la facilidad con la que habían vencido, que no había motivos para negociar, y se dispuso a conquistar El Cairo. Conocedor de la historia, no cometió el error fatal que causó el desastre de la quinta cruzada, y esperó a que las aguas del Nilo volvieran a su cauce. Avanzó y llegó hasta la ciudad de Mansura, donde se había reunido el ejército musulmán.

Mientras tanto moría el conde Raimundo VII de Tolosa. Dejó como heredera a su hija Juana, que estaba casada con el conde Alfonso de Poitiers, hermano del rey Luis IX. El control capeto sobre el condado fue absoluto a partir de este momento.

En Escocia moría el rey Alejandro II, que fue sucedido por su hijo Alejandro III.

También murió Abú Zakariyya, el rey de Túnez. Su hijo, Abú Abd Allah, tomó el título de Califa y adoptó el nombre de al-Mustansir.

El obispo Enrique de Uppsala predicó una cruzada contra los fineses, en parte porque eran paganos y en parte porque los fineses comerciaban con Nóvgorod más que con Suecia. Los ejércitos suecos se lanzaron sobre Finlandia, dirigidos por Birger Jarl, el cuñado del rey Erik Eriksson.

Alberto Magno había regresado de París a su ciudad natal, Colonia, donde fue nombrado rector de la universidad. Le acompañó su discípulo, Tomás de Aquino.

A finales de año, con los cruzados a las puertas de Mansura, murió el sultán al-Sálih, pero su viuda, Sayarat al-Durr, mantuvo esta muerte en secreto y confió el heredero, Turán Sha, a los mamelucos. De este modo evitó que las disputas sucesorias pudieran dividir a los musulmanes y ayudar a los cristianos. El 8 de febrero de 1250 Luis IX lanzó un ataque por sorpresa contra los egipcios que tuvo un gran éxito, pero su hermano Roberto de Artois se lanzó a una persecución insensata con sus hombres que acabó con la aniquilación de sus columnas. Entonces intervinieron los mamelucos, que contraatacaron hasta forzar la retirada de los cruzados. Se inició una persecución que duró varios meses, en los que las enfermedades hicieron estragos en los ejércitos cristianos. Mientras tanto trascendió la muerte del sultán, y los mamelucos vieron con malos ojos a Turán Sha, que había permanecido escondido durante la batalla contra los cruzados. Lo asesinaron y proclamaron sultana a Sayarat al-Durr. Ésta designó como sucesor a un joven príncipe ayubí, y encomendó la regencia a un mameluco llamado Aybak.

El 6 de abril los musulmanes rodearon a los cruzados, hicieron una matanza y capturaron a sus jefes, entre ellos Luis IX, su hermano Carlos y el duque Hugo IV de Borgoña. Blanca de Castilla reunió hombres y dinero para rescatar a sus hijos, que para ser liberados tuvieron que entregar, además, Damietta. (El duque quedó cautivo.)

El rey Erik Plovpenning de Dinamarca murió asesinado por su hermano y sucesor, el duque Abel.

El sueco Birger Jarl había ocupado el sureste de Finlandia cuando su cuñado, el rey Erik Eriksson, murió sin descendencia. Entonces Jarl logró que su hijo Valdemar, de diez años de edad, fuera elegido rey, de modo que él mismo ejerció de regente. Se inició así una nueva dinastía en Suecia, la de los Folkung. Jarl estableció su capital en Estocolmo. Finlandia se convirtió en campo de batalla entre los suecos y los rusos de Nóvgorod.

Abú Yahyá, el rey de los benimerines, murió y fue sucedido por su hermano Abú Yúsuf Yaqub.

Los siameses formaron un reino independiente con dos capitales gemelas: Sukhotai y Si Sacchanalai.

El 13 de diciembre murió el Emperador Federico II. Poco antes se había casado con Bianca Lancia, la madre de su hijo Manfredo (y de Constanza, la esposa de Juan III de Nicea). De este modo Manfredo, el príncipe de Tarento, dejaba de ser bastardo. Su hermano Conrado, el rey de Jerusalén, heredó el reino de Sicilia y, teóricamente, puesto que era rey de romanos, se convertía en el nuevo Emperador, Conrado IV, pero tenía como rival al conde Guillermo II de Holanda. El Papa, que tenía que coronar al Emperador, se convertía en una pieza dicisiva. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

LA SEXTA CRUZADA (y III)





Antes de morir, el Gran Kan había repartido su imperio entre sus hijos: Yuci, Yagatay, Ogoday y Tuli. Éste último, el menor de los cuatro, recibió las tierras de Mongolia y ejerció la regencia hasta que el consejo de los jefes pudiera reunirse y elegir el nuevo kan.
El rey Jaime I de Aragón cumplió diecinueve años. Su reinado hasta entonces había sido muy difícil y traumático, pues a sus pocos años tuvo que hacer frente a las intrigas y rebeliones de nobles tanto catalanes como aragoneses. El monarca había por situaciones de extremo peligro, e incluso tuvo que luchar cuerpo a cuerpo con el noble aragonés Pedro de Ahonés. Finalmente dominó la situación y pudo gobernar personalmente. La orden del Temple estaba adquiriendo fama de esotérica y oscurantista, y el hecho de que Jaime I hubiera sido educado por los templarios le dio esa misma fama. Se llegó a decir incluso (sin ningún fundamento, claro está) que el que reinó no fue el verdadero Jaime I, sino un desconocido que los templarios pusieron en su lugar.
El rey tenía como amante a Aurembiaix, hija del difunto conde Armengol VIII de Urgel, y en 1228 se separó de su esposa Leonor, tía de Fernando III de Castilla. Además, Jaime I se convenció de que Aurembiaix era la legítima heredera del condado, por lo que se lo otorgó desposeyendo para ello al conde Guerau, primo de la nueva condesa.
Las Cortes de Aragón, reunidas en Barcelona, acuerdan la conquista de las islas Baleares (pues la flota balear era la mayor molestia para los comerciantes catalanes). El Papa Gregorio IX ordenó a Raimundo de Peñafort que predicara una cruzada contra Mallorca en las regiones de Arles y Narbona. Jaime I desembarca en Mallorca y, tras dos meses de asedio, cae la ciudad de Palma. La capacidad de reacción almohade es nula. Al contrario, el gobernador de Murcia ibn Hud se declaró rey, y durante los años siguientes extendió su reino hasta Córdoba, Sevilla y Niebla, si bien en esta última ciudad se le sublevó ibn Mahfud, que formó su propio reino taifa. En Túnez Abú Zakariyya fundó la dinastía de los Hafsíes, que, no obstante, se reconocieron tributarios de los almohades.
Ese año murió Stephen Langton, el arzobispo de Canterbury.
Los caballeros teutónicos barrían a los prusianos con facilidad: los diezmaron y los desposeyeron de sus tierras en beneficio de colonos alemanes.
El Emperador Latino de Oriente, Roberto I de Courtenay, incapaz de hacer frente a los distintos Emperadores bizantinos que le rodeaban, trató de huir a Roma, pero murió en Morea. Fue sucedido por su hermano de once años, con el nombre de Balduino II.
Mientras tanto el Federico II partía por fin hacia Oriente al mando de la sexta cruzada. El Papa Gregorio IX, ofendido porque el Emperador no había hecho ninguna clase de retractación pública para que le fuera levantada la excomunión, eximió a sus súbditos de su juramento de fidelidad. Por otra parte, Gregorio IX canonizó al que había sido su protegido, san Francisco de Asis.
Federico II tuvo un hijo, Conrado, de su segunda esposa, la reina Isabel II de Jerusalén, que murió a consecuencia del parto. Las negociaciones que había iniciado con al-Kámil antes de su marcha se completaron según lo previsto (ya que el interés principal de al-Kámil era tener las manos libres para poder consolidar su dominio en oriente). En 1229 se cerró el acuerdo por el cual los ayubíes cedían a Federico II Jerusalén, Belén y Nazaret, así como el acceso a estas ciudades. Además se acordaba una tregua de diez años. El Emperador entró en Jerusalén y allí se hizo reconocer como rey, si bien cedió el título a su hijo Conrado, recién nacido. Mientras tanto, Gregorio IX hizo que la Liga Lombarda invadiera el reino de Sicilia.
Ese año murió el príncipe Godofredo I de Acaya, que fue sucedido por su hijo Godofredo II. Juan de Brienne había perdido toda autoridad sobre el reino de Jerusalén, pero fue llamado por los barones del Imperio Latino de Constantinopla para hacerse cargo de la difícil situación ante la minoría de edad del rey Balduino II.
En Valencia murió el gobernador Abú Zaid, y su sucesor, Zaiyan ibn Sad, se proclamó rey.
En Polonia el duque Ladislao III fue expulsado por segunda vez, y el ducado pasó a Conrado de Mazovia.
El rey de Suecia Erik Eriksson, que acababa de cumplir trece años, tuvo que huir a Dinamarca cuando un primo suyo, Canuto Lange, usurpó su trono.
Los mongoles eligieron como sucesor de Gengis Kan a su hijo Ogoday Kan, quien dio al Imperio una administración china.
El conde Raimundo VII de Tolosa no pudo resistir por más tiempo a la monarquía francesa y tuvo que firmar el desventajoso tratado de París, por el que cedía la zona mediterránea de sus dominios y concertaba el matrimonio de Juana, su única hija, con Alfonso, hermano del rey Luis IX. Simón de Montfort, viendo que ya no podía sacar ningún partido, marchó a Inglaterra como conde de Leicester.
El concilio de Lérida, reunido a instancias de Jaime I, disolvió su matrimonio con Leonor de Castilla por la consabida excusa del parentesco (de cuarto grado). En 1230, Aurembiaix, la condesa de Urgel amante de Jaime I, se casó con Pedro de Portugal, tío del rey Sancho II, a quien el rey Alfonso IX de León le había confiado el gobierno de la ciudad León y luego de Zamora.
Ese año murió el conde Hugo IV de Ampurias y fue sucedido por su hijo Poncio IV.
Desde la derrota en las Navas de Tolosa, el Imperio Almohade contempló una rápida sucesión de Califas: al-Násir había sido sustituido por al-Mustansir, éste fue pronto sustituido por al-Majlú, éste por al-Ádil y ahora se imponía al-Mamún. Sin embargo, una buena muestra de cómo habían cambiado los tiempos fue que al-Mamún tuvo que pedir ayuda para tomar Marrakech nada menos que a Fernando III de Castilla, que le envió un ejército de caballeros castellanos.
Poco después murió Alfonso IX. Había nombrado herederas a sus hijas Sancha y Dulce, habidas en su primer matrimonio, con Teresa de Portugal; pero su segunda esposa, Berenguela, en estrevistó con Teresa y logró convencerla para que instara a sus hijas a renunciar a la corona en favor del hijo de la castellana: el rey Fernando III de Castilla. Así sucedió, y en el tratado de Valencia de Don Juan las herederas renunciaron a sus derechos sucesorios. De este modo, los reinos Castilla y León quedaban unidos de nuevo, tras setenta y tres años de separación. Luego Berenguela se retiró a un monasterio, como ya había hecho Teresa.
Federico II había retresado a Italia a mediados del año anterior, y se encontró con una sublevación general apoyada por Gregorio IX. El Emperador acabó comprendiendo que con las armas no iba a triunfar y aceptó la Paz de san Germano, por la que se reconciliaba con la Iglesia. Sin embargo, en Lombardía continuó la pugna entre güelfos y gibelinos.
El rey Juan III de Bulgaria derrotó al Emperador de Tesalónica Teodoro Ángelo en Klokonitsa, lo capturó, lo cegó, lo liberó y se alió con Servia. Incapacitado para gobernar, Teodoro cedió el Imperio a su hermano Manuel.
Ese año murió el duque de Austria Leopoldo VI el Glorioso. Había luchado en Francia contra los albigenses y en España contra los musulmanes. Acudió en dos ocasiones a Palestina. Fue sucedido por Federico II.
También murió el rey Otakar I de Bohemia, que fue sucedido por su hijo Venceslao I. Llevaba seis años casado con Cunegunda, hija del duque Felipe de Suabia y prima del Emperador Federico II. 

martes, 29 de mayo de 2012

LA SEXTA CRUZADA (II)


 

El conde Raimundo VII de Tolosa derrotó definitivamente a Amaury de Montfort e hizo una oferta de sumisión a la Iglesia, pero Amaury cedió a Luis VIII de Francia todos sus derechos sobre el condado de Tolosa, con lo que Raimundo VII se encontró ante un enemigo mucho más peligroso. Por otra parte, Luis VIII se apoderó del condado de Poitiers, de modo que el rey Enrique III de Inglaterra conservó únicamente el ducado de Aquitania en territorio francés. El joven rey tenía ahora nueve años, y estaba bajo la influencia del conde de Pembroke, que se casó con su hermana Leonor.

El Emperador Federico II promulgó una ley imperial que condenaba a muerte a los herejes.

El déspota de Épiro Teodoro Ángelo terminó la conquista del reino Latino de Tesalónica al tomar su capital, tras lo cual se proclamó Emperador de Tesalónica. Dominaba, Épiro, Tesalia y gran parte de Macedonia. El Emperador Latino Roberto I fue derrotado en Poimamenon por el Emperador Juan III de Nicea, quien en 1225 le arrebató además Adrianópolis y varias islas del Egeo. El Imperio Latino se redujo en poco tiempo a Acaya (el Peloponeso) y los alrededores de Constantinopla. Teodoro Ángelo le arrebató a su vez Adrianópolis a Juan III.

Los Xixia se habían rebelado contra el dominio mongol y Gengis Kan emprendió una campaña de castigo.

Ese año se celebró el matrimonio de Federico II y la reina Isabel II de Jerusalén, con lo que el Emperador se convirtió teóricamente en el nuevo rey, si bien en la práctica seguía en Italia y la sexta cruzada no daba muestras de ir adelante. A pesar de todo, depuso a su suegro, Juan de Brienne, que partió para Italia para discutir el asunto. Leonardo Fibonacci dedicó a Federico II su Liber quadratorum. El Emperador siempre había mostrado cierto interés por la "ciencia", especialmente la astrología y las ciencias naturales. Las malas lenguas decían que hizo axfisiar a un hombre en una tinaja herméticamente cerrada para saber qué le pasaba al alma después de la muerte.

El duque Pedro I de Bretaña, que había sido consejero de Felipe Augusto y ahora seguía siéndolo de su hijo Luis VIII, cesó en esta función por sus diferencias con la reina.

En Inglaterra se formuló una nueva versión de la Carta Magna (que es la que hoy se conserva).

El rey Valdemar II de Dinamarca había sido capturado dos años antes por el conde de Schwerin, y ahora recuperó su libertad tras el pago del pertinente rescate.

El rey Andrés II de Hungría había llamado años antes a los caballeros de la Orden Teutónica para luchar contra los cumanos, pero, después de su encuentro con los mongoles, éstos ya no eran una amenaza para él, cosa que no podía decir de los caballeros teutónicos. Por ello los expulsó de su reino. Coincidió que, desde el año anterior, los prusianos estaban dando problemas a Conrado de Mazovia, el hermano del duque de Polonia Leszek el Blanco, así que aquél solicitó la ayuda del gran maestre Hermann de Salza. Los templarios llegaron a la conclusión de que luchar contra los paganos estaba mejor visto que intrigar contra un rey cristiano, así que aceptaron la invitación del polaco y dejaron Hungría de buen grado. En 1226 obtuvieron del Emperador Federico II la soberanía de las tierras que conquistaran a los prusianos, y desde ese momento la orden se volcó en Prusia.

San Francisco de Asís no pudo recuperarse de su enfermedad y murió en una cabaña de la Porciúncula.

También murió el rey de Armenia, Felipe de Antioquía, y su viuda, Isabel, volvió a casarse con el que se convirtió en el nuevo rey: Hetum I.

Luis VIII de Francia encabezó una nueva cruzada contra los cátaros en general y contra el conde Raimundo VII de Tolosa en particular. Tomo Aviñón, cuyas fortalezas mandó destruir, y luego conquistó las demás ciudades de la región, los cátaros se ahogaron en su sangre, pero el rey murió en un combate y esto permitió rehacerse al conde.

La monarquía francesa entró en una situación difícil: el heredero de Luis VIII era su hijo Luis IX, que tenía sólo doce años de edad, y era hijo de un rey que sólo había reinado tres años. La energía de su madre, Blanca de Castilla, fue decisiva. El conde Teobaldo IV de Champaña se había aliado con Raimundo VII de Tolosa en vida de Luis VIII y ahora confabuló contra Blanca junto con otros señores feudales. Sin embargo, la reina supo tratar la situación e hizo valer los derechos de su hijo. Entre sus apoyos estuvo el conde Fernando de Flandes, al que Luis VIII había liberado ese mismo año (a cambio de unos cuantos territorios y de que los flamencos renovaran el juramento de vasallaje directo al rey de Francia). El caso fue que en 1227 Teobaldo IV empezó a tratar de ganarse el favor de la reina.

El señor de Beirut, Jean d'Ibelin, que había sido regente de Jersualén, se convirtió ahora en regente del reino de Chipre, donde el rey Enrique I de Lusignan, acababa de cumplir diez años.

El rey Enrique III de Inglaterra nombró conde de Cornualles a su hermano Ricardo.

El rey de Dinamarca se había ganado el sobrenombre de Valdemar II Sejr (el victorioso), pero las cosas empezaron a cambiar a partir del momento en que fue derrotado por los alemanes en Bornhöved.

Ese año murió el rey de Servia, Esteban Nemanjic, que fue sucedido por su hijo Radoslav.

En Polonia murió el duque Leszek el Blanco, lo que permitió a Ladislao III hacerse de nuevo con el ducado.

También murió el Papa Honorio III, y fue sucedido por Ugolino de Conti, que adoptó el nombre de Gregorio IX. El ejército de la sexta cruzada estaba reunido en Italia listo para embarcar, pero una epidemia de la que no escapó el propio Emperador obligó a Federico II a retrasarla. Federico II llevaba doce años asegurando que partiría a Tierra Santa, y Gregorio IX no consideró aceptable que la situación se prolongara un día más, así que lo excomulgó. Por su parte, Federico II inició negociaciones con el sultán de Egipto al-Kámil que indignaron a Gregorio IX todavía más. Se inició así un nuevo enfrentamiento entre el Emperador y el Papa que inmediatamente se reflejó en las querellas entre güelfos y gibelinos en el norte de Italia. El año anterior ya se habían producido algunas revueltas en las ciudades güelfas y, a partir de este momento, los güelfos se declararon partidarios del Papa frente a los gibelinos, partidarios de Emperador.

Pero la muerte más sonada del año fue, sin duda, la de Gengis Kan, que murió enfermo durante su campaña contra los Xixia. Su funeral consistió en un festín en honor de su alma, que duró tres días, en el que cuarenta mujeres fueron inmoladas para que fueran a servirle en el otro mundo. 

sábado, 5 de mayo de 2012

LA SEXTA CRUZADA (I)




En 1222 murió el Emperador de Nicea Teodoro I Lascaris y fue sucedido por su yerno Juan III Ducas Vatatzes (casado con su hija Irene). También murió el Emperador de Trebisonda Alejo I Comneno. Poco antes había conquistado a los venecianos el sur de la península de Crimea y cedió los derechos comerciales a los genoveses. También él fue sucedido por su yerno, Andrónico I Gidos. El déspota de Épiro Teodoro Ángelo invadió el reino de Tesalónica aprovechando la ausencia del rey latino.

En Francia murió el conde Raimundo VI de Tolosa, dueño de su condado pese a los intentos de arrebatárselo por parte de Amaury de Montfort y a las intrigas de Felipe II de Francia. Fue sucedido por su hijo Raimundo VII.

El vizconde Guerau IV de Cabrera logró que Jaume I le concediera el condado de Urgel, que venía reclamando desde la muerte del conde Armengol VIII, catorce años atrás.

Desde que los mongoles acabaron con el reino de Jwarizm, todos sus territorios, hasta Mesopotamia, quedaron sumidos en la anarquía y a merced de las incesantes incursiones mongolas. Ese año tomaron la ciudad de Merv y decapitaron a todos sus habitantes excepto a cuatrocientos artesanos. Con las cabezas formaron una pirámide monumental. La ciudad, que hasta entonces había sido bastante próspera, nunca se recuperó.

El sultán de Egipto al-Kámil envió sus ejércitos hacia el este para rechazar a los bárbaros. Así llenó el vacío de poder que se había creado en la región y los restos del fragmentado Imperio Selyúcida cayeron bajo su esfera de influencia.

En 1223 murió el rey de Francia, Felipe Augusto. Una prueba de que la monarquía capeta estaba finalmente consolidada fue el hecho de que, por primera vez, el heredero no fue coronado en vida de su padre. Felipe Augusto no lo consideró necesario. Unas semanas después de su muerte, su hijo Luis VIII el León fue coronado junto con su esposa, Blanca de Castilla, sin que nadie cuestionara la sucesión. La coronación de Luis VIII fijó definitivamente el protocolo que seguirían las coronaciones posteriores: En la catedral de Reims (cuya construcción se había inciado doce años atrás), el rey juraba gobernar con justicia y proteger a la Iglesia, luego el arzobispo procedía a la unción con el óleo bendecido y le entregaba los emblemas de su poder: cetro, espada, mano de justicia, anillo y la corona con ocho flores de lis y doscientas setenta y tres perlas. Los grandes del reino y el arzobispo conducían al rey hasta su trono, donde era aclamado por la concurrencia. Con el santo óleo el rey recibía poderes milagrosos: tras la ceremonia, imponía las manos a los escrofulosos para sanarlos.

También murió Sancho de Aragón, el conde de Rosellón y Cerdaña. Fue sucedido por su hijo, Nuño I.

Federico II enviudó de Constanza, tía del rey Jaime I de Aragón. Inmediatamente, el Papa Honorio III empezó a negociar con Juan de Brienne el matrimonio del Emperador con su hija, la reina Isabel II de Jerusalén, al tiempo que instaba a Federico II (que ya se había escaqueado de la anterior) a organizar una sexta cruzada. Federico II aceptó una vez más con reservas, y Honorio III empezó a predicar la cruzada.

En Portugal murió el rey Alfonso II. Recientemente había sido excomulgado por Honorio III, pues el rey había hecho verificar todos los títulos de propiedad de los eclesiásticos y había confiscado los territorios cuya pertenencia legítima no pudo ser comprobada, al tiempo que prohibía que los eclesiásticos pudieran adquirir bienes inmuebles. Fue sucedido por su hijo Sancho II, cuya madre, Urraca, era hermana de Berenguela, la madre de Fernando III de Castilla, por lo que ambos eran primos. El nuevo rey tenía tan sólo diceciséis años, así que su reinado bajo la tutela de Gonçalo Mendes y Pedro Anes, quienes lograron finalmente un acuerdo con la Iglesia.

El rey Haakón IV de Noruega logró finalmente que la Iglesia de su país lo reconociera como rey a pesar de ser hijo natural. Siguió una política de aplicación estricta de las leyes, con la que consiguió cierta prosperidad. Se enfrentó a los escoceses en el dominio de las islas Hébridas y las Orcadas. Islandia y Groenlandia se le sometieron espontáneamente.

Los Mongoles habían atravesado Georgia y habían derrotado a los cumanos unos años antes, por lo que éstos se aliaron a sus tradicionales enemigos, los principados rusos del sur (Kíev, Galitzia, Volinia), pero la alianza sufría ahora una grave derrota. Sin embargo, el ejército mongol se replegó a Mongolia.

La reina Isabel de Armenia se casó con Felipe de Antioquía, que se convirtió así en el nuevo rey.

Francisco de Asís redactó una nueva versión de la regla franciscana, siempre con la ayuda del cardenal Ugolino de Conti, que fue aprobada por Honorio III. En 1224, durante un retiro, recibió los estigmas de las llagas de Cristo. Luego volvió a Asís, donde cayó gravemente enfermo por una enfermedad contraída en Oriente (pero las llagas eran de Cristo, no hay razón para pensar que la enfemedad tuviera algo que ver en eso).

Una gran invasión de bárbaros chichimecas acabó con el esplendor del Imperio Tolteca de Tula. Según la leyenda, los invasores estaban capitaneados por un héroe llamado Xólotl, del que descendían todas las dinastías chichimecas posteriores del valle de México. Los recién llegados, al igual que sus predecesores, adquirieron rápidamente la cultura tolteca.

El califato almohade empezaba a evidenciar su decadencia: en Al-Ándalus, Abd Allah, el gobernador de Baeza, proclamó su independencia, y el gobernador de Valencia Abú Zaid no proclamó nada, pero también empezó a actuar por su cuenta. El rey Fernando III de Castilla inició una campaña hacia el sur, y Abd Allah le rindió vasallaje. 

sábado, 21 de abril de 2012

LA QUINTA CRUZADA (y IV)




Las hordas mongolas habían entrado de nuevo en el país de los karajitay y el jwarizmsah cometió el error de matar a uno de sus embajadores. Gengis Kan se lanzó sobre su reino. La primera ciudad musulmana que tomó fue Bujara. Sus murallas no fueron un gran obstáculo. En palabras del Gran Kan: "La fuerza de una pared no es ni mayor ni menor que la de los hombres que la defienden". Los mongoles llevaban con ellos ingenieron chinos que sabían construir torres y catapultas. Cuando tomó la ciudad, cuentan que entró en la mezquita y dijo: "Hemos cortado la hierba, dad de comer a los caballos." Cuando se enteró de que la religión del país exigía peregrinar a la Meca dijo: "El poder de los cielos no está sólo en un lugar, sino en los cuatro ángulos de la tierra." Su religión consistía en que "Hay un solo Dios, creador del cielo y de la tierra, que nos concede la vida o la muerte, riquezas o miseria, y tiene sobre todo un poder absoluto." Al parecer, se trataba de la versión del cristianismo nestoriano que conoció en su juventud. Después de Bujara cayó Samarkanda.

Ese año murió el conde de Pembroke, Guillermo el Mariscal. Fue sucedido por su hijo, también conocido como Guillermo el Mariscal. Desde ese momento, el principal apoyo del rey Enrique III de Inglaterra (que tenía entonces doce años) fue la Iglesia.
En Armenia murió el rey León II y fue sucedido por su hija Isabel. Esto permitió al conde de Trípoli Bohemundo IV arrebatarle el principado de Antioquía a su sobrino Raimundo, que murió privado de apoyo.

También murió Yolanda, la Emperatriz Latina, pero su yerno, el Emperador Teodoro I de Nicea, no pudo hacerse con el Imperio Latino, sino que los barones eligieron Emperador a Roberto de Courtenay, hijo de Yolanda, que se encontraba en Francia. Teodoro I, furioso, se alió con el rey servio Esteban Nemanjic, que pasó de católico a ortodoxo, ya que Teodoro I le otorgó entonces el reconocimiento de una Iglesia Servia independiente.

En 1220 murió el sultán de Rum Kaykaús I y fue sucedido por Kayqubad I, hijo de Kayjusraw I.

También murió Alberto II, el margrave de Brandeburgo, que fue sucedido por sus hijos Juan I y Otón III.

Una vez quedó claro que Federico II no tenía rivales en el Sacro Imperio Romano, el Papa Honorio III lo coronó Emperador.
Previamente, Federico II hizo nombrar rey de Romanos a su hijo Enrique, el rey de Sicilia, que tenía ahora nueve años.

El rey Fernando III de Castilla se casó con Beatriz de Suabia, prima del Emperador, hija del duque Felipe de Suabia (el que había disputado el Imperio a Otón IV antes de Federico II). Por su parte, el conde de Provenza Ramón Berenguer V se casó con Beatriz de Saboya, hija del conde Tomás I de Saboya, y el rey Jaime I de Aragón se casó (a los doce años) con Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla (y tía de Fernando III)

Los mongoles recorrían a sus anchas el reino de Jwarizm persiguiendo al rey, que al final se refugió en una isla del Caspio y allí murió.

Leonardo Fibonacci compuso su Practica geometricae, que contiene los principios de la trigonometría.

También se escribió por esta época La búsqueda del Santo Grial en el que la leyenda adquiere su forma definitiva. De acuerdo con las ideas introducidas por Robert de Boron, el Santo Grial era ahora el Cáliz que usó Jesucristo en la última cena, fue llevado a Inglaterra por los descendientes de José de Arimatea y los caballeros del rey Arturo tratan de encontrarlo, pero sólo un caballero puro podía encontrarlo, por ello, Lancelot, Gauvain, Bohort y Perceval no pudieron hacerse con él, y fue Galaad, el hijo de Lancelot, completamente casto, quien lo recuperó.

Francisco de Asís seguía en Egipto, pero se enteró de que los vicarios que le sustituían al frente de su orden habían introducido algunas modificaciones y volvió a Italia de inmediato. Dimitió como ministro general y nombró como sustituto a Pedro de Catania. Entonces reanudó sus predicaciones y su vida de eremita.


En el sureste asiático empezó a hacerse notar un pueblo al que las fuentes de Angkor llamaban thai syam, (siameses de occidente). Llevaban bajo el dominio de Angkor alrededor de ciento cincuenta años. Antes de la era cristiana habían habitado en el sur de China (aunque no eran de raza china), y lentamente habían ido emigrando hacia el sur. Ahora un pueblo siamés expulsó al gobernador de Angkor.

Domingo de Guzmán dio la forma definitiva a su orden de mendicantes. En 1221 la dividió en ocho provincias e inició una gran campaña de predicación en Lombardía, pero Santo Domingo de Guzmán murió ese mismo año. Mientras tanto se promulgó la primera regla franciscana, escrita entre Francisco de Asís y el cardenal Ugolino de Conti, al que poco después Honorio III nombró cardenal protector de los franciscanos.

En Japón, el shogun Sanetomo fue asesinado, y el Emperador Go-Toba trató de recuperar el poder efectivo y declaró ilegal al gobierno militar de los dictadores shogun y los regentes shikken. Sin embargo, el shikken Hojo Yoshitoki venció al ejército imperial en Uji y exilió a Go-Toba. Desde entonces los shikken del clan Hojo se asignaron todos los poderes y nombraron los Emperadores a su arbitrio.

Gengis Kan penetró en Afganistán, saqueó Gazni y llegó hasta el Indo. Algunas incursiones mongolas llegaron hasta Georgi
a.
El rey Alejandro II de Escocia se casó con Juana, una hermana de Enrique III de Inglaterra, que tenía entonces once años.
Roberto de Courtenay fue coronado como Roberto I, Emperador Latino de Contantinopla y pactó con Teodoro I de Nicea, que desistió de recuperar Constantinopla. Sava, el hermano del rey de Servia, Esteban Nemanjic, fue investido como Patriarca de la Iglesia Servia, y coronó a Esteban en una ceremonia ortodoxa. (Recordemos que cuatro años antes el rey ya había sido coronado según el rito católico.) Desde ese momento recibió el sobrenombre de Esteban Prvovencani (el Primer Coronado). El Papa Honorio III no puso ninguna objeción a todo esto.

El sultán al-Kámil ofreció a los cruzados todas las posesiones musulmanas en Tierra Santa si abandonaban Egipto, pero los cristianos decidieron conquistar Egipto primero y negociar después. Un ejército partió de Damieta hacia El Cairo, pero una crecida del Nilo lo aisló de Damieta y ello permitió a al-Kámil atacar con ventaja. Los cruzados fueron derrotados, tuvieron que pedir una tregua y abandonaron Damieta. De este modo, la quinta cruzada terminó en un completo fracaso. El rey de Hungría, Andrés II el Hierosomilitano, volvió a su país. En su ausencia, los señores feudales habían llegado a alcanzar un gran poder, y en 1222 el rey tuvo que aceptar la llamada Bula de oro, un documento similar a la Carta Magna inglesa que exoneraba de impuestos a la pequeña nobleza y que admitía la restricción de los privilegios reales.

El rey de Bulgaria Juan III Asen hizo un intento de apoderarse de Constantinopla con ayuda de Hungría y de Nicea, pero no consiguió ningún resultado.

El conde Teobaldo IV de Champaña cumplió veintiún años y asumió personalmente el gobierno de sus posesiones, hasta entonces regentadas por su madre, Blanca de Navarra, y por el rey Felipe II de Francia.

En Holanda murió el conde Guillermo I, que fue sucedido por Florencio IV.


Raimundo de Peñafort ingresó en la orden dominica y pronto ocupó el cargo de confesor del rey Jaime I de Aragón.

viernes, 9 de marzo de 2012

LA QUINTA CRUZADA (III)





En septiembre Raimundo IV tomó Tolosa con la ayuda de un ejército aragonés dirigido por el regente Sancho, el conde de Rosellón y Cerdaña, pero éste se retiró poco después ante la amenaza de excomunión que lanzó Honorio III. Simón de Montfort inició una serie de ataques a la ciudad. Los cátaros todavía no estaban acabados. Ni los valdenses tampoco, a pesar de que ese año murió Pedro Valdo. En 1218, habiendo desaparecido la férrea autoridad de su fundador, los valdenses se dividieron definitivamente en dos ramas antagónicas: los franceses y los lombardos. Simón de Montfort murió de una pedrada mientras asediaba Tolosa. Fue sucedido por su hijo Amaury de Montfort, pero Raimundo VI no tuvo dificultad en expulsarlo de su condado con la ayuda de la población.

Simón de Montfort había heredado por vía materna un condado inglés, el condado de Leicester, y éste fue heredado por su tercer hijo, llamado también Simón de Montfort.

Domingo de Guzmán dispersó a sus dieciséis religiosos, que envió a París, Madrid, Bolonia y Roma. Él se dedicó a predicar y a organizar su orden, que el año anterior había tomado el nombre definitivo de Hermanos Predicadores, aunque fueron más conocidos como dominicos. En París se establecieron en la calle de Saint-Jacques, lo que les valió el nombre de jacobinos.
La virgen María se le apareció a un mercader de origen francés que vivía en Barcelona y que se llamaba Pedro Nolasco. La virgen le pidió que fundara una orden en su honor que, bajo su advocación, se dedicara a la redenció de cristianos cautivos de los moros. Pocos días después Pedro fundaba, con la ayuda del rey Jaime I, una orden militar que recibió el nombre de Orden de Santa Eulalia, porque su primera sede fue el hospital de Santa Eulalia.
Ese año murió el duque de Borgoña Eudes III, que había sido uno de los principales dirigentes de la cruzada Albigense. Fue sucedido por su hijo Hugo IV.

También murió el Emperador Otón IV, y los nobles leales a él fueron reconociendo paulatinamente la autoridad de Federico II. En cambio, Florencia entró en guerra con Pisa, a quien disputaba la supremacía sobre la Toscana. La división local entre güelfos y gibelinos se extendió ahora a las demás ciudades de la región, según se alinearan con Florencia o con Pisa. En general, el partido güelfo dominó en Florencia, Bolonia, Milán, Mantua, Ferrara y Padua, mientras que los gibelinos lo hicieron en Pisa, Cremona, Pavía, Módena, Siena, Rímini y Lucca.

En Inglaterra la situación política se había normalizado bajo Enrique III y su protector, el conde de Pembroke Guillermo el Mariscal. Stephen Langton fue restituido en su cargo de arzobispo de Canterbury.

Los reyes Alfonso IX de León y su hijo Fernando III de Castilla cayeron en la cuenta de que estaban perdiendo el tiempo luchando entre ellos cuando los almohades habían quedado completamente desestabilizados tras la batalla de las Navas de Tolosa, por lo que nunca lo habían tenido tan fácil para conquistar Al-Ándalus. Así pues, hicieron las paces y sus ejércitos se volvieron hacia el sur.

En Bulgaria, el apoyo de los bogomilos hizo que finalmente Juan III Asen pudiera derrocar a su primo Boril y ser reconocido como rey.

El Emperador Teodoro I de Nicea contrajo matrimonio con María, hija de la Emperatriz Latina Yolanda, en un intento de recuperar Constantinopla.

En Chipre murió el rey Hugo I y fue sucedido por su hijo Enrique I de Lusignan, que tenía entonces un año de edad.

Juan de Brienne, el regente de Jerusalén, declaró la guerra a Safadino y asedió el puerto de Damieta, en Egipto, donde se le unió una parte de los contingentes de la quinta cruzada. El sultán dejó a su hijo al-Kámil en El Cairo y marchó a Siria para dirigir la lucha contra los cruzados que habían quedado en Palestina, pero murió poco después. Fue sucedido por al-Kámil, quien perdió Damieta en 1219. Francisco de Asís se unió a los cruzados y trató de convertir a al-Kámil.

El obispo de Barcelona, Berenguer de Palau, llamó a Raimundo de Peñafort, un religioso catalán que, tras haber estudiado derecho en Bolonia durante seis años, llevaba ya tres ejerciendo el magisterio. Puso por escrito sus enseñanzas en su Summa Iuris. Ahora fue nombrado canónigo de la catedral de Barcelona y prestó su apoyo a Pedro Nolasco y su orden de Santa Eulalia.
Luis el León, el hijo de Felipe II de Francia, atacó sin éxito el condado de Tolosa.

El rey Alfonso IX de León fundó la Universidad de Salamanca.

El rey Valdemar II de Dinamarca reunió una flota con la que derrotó a los estonios y se dispuso a convertirlos al cristianismo. Fundó la ciudad de Reval. 

viernes, 3 de febrero de 2012

LA QUINTA CRUZADA (II)


 


Algunos señores ingleses establecieron una alianza con Felipe II de Francia y le ofrecieron la corona a su hijo Luis el León, que finalmente llevó adelante la invasión de Inglaterra que había sido abortada tres años antes. Pero Juan sin Tierra murió en octubre y Guillermo el Mariscal, el conde de Pembroke, defendió los derechos de su primogénito, Enrique III, como legítimo rey de Inglaterra (y duque de Aquitania y conde de Poitiers). Tenía entonces trece años y el Mariscal le hizo ratificar la Carta Magna, lo que le ganó algunos partidarios.
También contó con la aprobación de Inocencio III, que se opuso al intento de Luis de apoderarse del trono inglés, pero el Papa no tardó en morir, y fue sucedido por el cardenal Cencio Savelli, que adoptó el nombre de Honorio III. Trató de seguir la política de su predecesor, pero sólo hubo un Inocencio III. El nuevo Papa aprobó la orden de Domingo de Guzmán.

Otón IV no pudo impedir que Federico II fuera proclamado rey de romanos. Así, para conseguir el título de Emperador sólo faltaba que el Papa lo coronara. A su vez, Federico II traspasó el título de duque de Suabia a su hijo, el rey Enrique II de Sicilia, que tenía entonces cinco años.

Los tolosanos no tardarón en rebelarse contra Simón de Montfort y el conde Raimundo VI, junto con su hijo Raimundo, que tenía ya diecinueve años, iniciaron la reconquista de sus posesiones.

El príncipe Bohemundo IV de Antioquía fue derrocado por su sobrino Raimundo. (Recordemos que Bohemundo IV le había usurpado el título quince años antes). Raimundo contó con la ayuda del patriarca latino de la ciudad y de su tío abuelo, el rey León II de Armenia (mientras que Bohemundo IV había contado con el apoyo de las comunidades griegas).

Ese año había muerto Enrique de Flandes, el Emperador Latino de Constantinopla. Los barones latinos necesitaban a alguien capaz y eligieron como nuevo emperador a Pedro II de Courtenay, el marido de Yolanda de Flandes, hermana de Enrique. Se encontraba en Francia y llegó a Oriente ya en 1217, pero, con la precipitación del viaje, acabó capturado por el déspota Teodoro de Épiro y murió ese mismo año en cautiverio. Yolanda quedó como Emperatriz.

Luis el León, el hijo de Felipe II, sufrió una derrota en Inglaterra la cual, unida a las amenazas de Honorio III y a un cuantioso pago que le hizo Guillermo el Mariscal, le llevó a retirarse y renunciar a la corona inglesa.

La predicación de la quinta cruzada, acordada en Letrán, no tuvo mucho éxito en Europa. Federico II había dicho que participaría desde el primer momento, pero, con una u otra excusa, acabó no yendo. El personaje de mayor rango que participó fue el rey Andrés II de Hugría, que desembarcó en San Juan de Acre y trató sin éxito de conquistar el monte Tabor. El rey húngaro fue conocido desde entonces como Andrés II el Hierosomilitano (o sea, el de Jerusalén).

Tras el frustrado intento de unir a Enrique I de Castilla con la familia real portuguesa, Álvaro Núñez de Lara trató de concertar un nuevo matrimonio real, esta vez con Sancha, hija del rey Alfonso IX de León. El acuerdo disponía que Enrique I se convertiría también en rey de León a la muerte de Alfonso IX, pero todo se vino abajo cuando Enrique I murió inesperadamente antes de que la boda se hubiera celebrado (le cayó una teja en la cabeza). Entonces Berenguela, la hermana mayor de Enrique I que había sido desplazada de la regencia por Álvaro Núñez, logró ser aclamada reina de Castilla, pero inmediatamente abdicó en Fernando III, el hijo de dieciséis años que había tenido con Alfonso IX de León antes de que Inocencio III les obligara a disolver el matrimonio. Fernando III se había educado en León, en la corte de su padre, y ahora se trasladó a Castilla. Alfonso IX trató de aprovechar la situación para tomar el control de la política castellana, pero no lo hizo con el suficiente tacto y sólo consiguió desencadenar una guerra entre ambos reinos.

El Jwarizmsah Alá al-Din había extendido su dominio sobre buena parte de Irán y ahora amenazaba Bagdad.
El Papa Honorio III reconoció a Esteban Nemanjic como rey de Servia y se celebró una ceremonia de cononación según el rito católico.

En Noruega murió el rey Inge, y fue sucedido por Haakon IV, hijo bastardo de Haakon III, motivo por el cual la Iglesia se negó a reconocerlo.

Frente a los recelos que todavía suscitaba en la Iglesia su congregación de mendicantes, Francisco de Asis encontró respaldo en el cardenal Ugolino de Conti. Al parecer, Francisco tuvo la intención de ir a predicar a Francia, pero el cardenal le recomendó que se quedara en Italia. (No hubiera sido extraño que en Francia se hubiera encariñado con los cátaros y hubiera acabado acusado abiertamente de hereje.) 

viernes, 16 de diciembre de 2011

LA QUINTA CRUZADA (I)


La querella que Juan sin Tierra había tenido con el Papa Inocencio III sobre la investidura de Stephen Langton como el arzobispo de Canterbury no sólo lo había enemistado con el clero inglés, sino también con buena parte de la población. Si se había mantenido en el poder había sido en gran parte gracias al apoyo de la nobleza, pero su reciente derrota frente al rey Felipe II de Francia había minado considerablemente este apoyo. Ese mismo año, en 1215, un grupo de nobles y eclesiásticos, entre los que destacaba Stephen Langton, pusieron por escrito una serie de exigencias a las que el rey debía someterse, e instaron a Juan a que firmara el documento. El rey se resistió, pero el conde de Pembroke, Guillermo el Mariscal, le instó a firmar bajo amenaza de una guerra civil. Hubo algunos movimientos y preparativos de guerra, pero al fin el 15 de junio Juan sin Tierra, reunido con los barones en Runnymede, a orillas del Támesis, firmó la llamada Carta Magna. Se la ha considerado el primer precedente de la monarquía parlamentaria inglesa, si bien esto es exagerado. La mayor parte de la Carta Magna no hace sino consagrar los privilegios de la nobleza y de la Iglesia. La presión de la burguesía permitió incluir alguna cláusura de aires progresistas, como "Ningún sheriff [...] tomará como transporte los caballos o carros de ningún hombre libre, como no sea por la buena voluntad de dicho hombre libre.", pero hay que tener presente que "hombre libre" hacía referencia entonces a una clase muy reducida de gentes acomodadas.

Poco después Juan se arrepintió de haber firmado y en esto obtuvo el apoyo de Inocencio III, que se mostró escandalizado de que alguien que no fuera él se hubiera atrevido a decirle a un rey lo que tenía que hacer. El Papa eximió a Juan de todos sus juramentos y cesó en sus funciones como arzobispo a Stephen Langton, por su participación en los hechos. Como consecuencia, en Inglaterra estalló una guerra civil.

Álvaro Núñez de Lara, tutor del joven Enrique I de Castilla, para fortalecer su posición frente a Berenguela, la hermana del rey y regente del reino, concertó el matrimonio de Enrique I con Mafalda de Portugal, hermana del rey Alfonso II. Sin embargo, Inocencio III anuló el matrimonio por el parentesco (en realidad por meras ganas de incordiar, pues tal parentesco consistía en que eran tataranieto y bisnieta del conde Ramón Berenguer III de Barcelona). Mafalda se retiró a un monasterio en Portugal.

El 11 de noviembre Inocencio III inauguró el Cuarto Concilio de Letrán, en el que se tomaron, entre otras, las resoluciones siguientes:
·         Se condenó nuevamente la doctrina cátara, así como la de un místico italiano llamado Gioacchino da Fiore, que había muerto hacía más de una década, de cuya vida se sabe poco, pero cuya doctrina consistía esencialmente en que el mundo, tras haber estado primero bajo el reinado del Padre y luego del Hijo, estaba entrando ahora en el reinado del Espírituo Santo, en el que los clérigos debían ser sustituidos por los monjes, libres de preocupaciones doctrinales o morales.
·         Se confirmó la destitución del conde Raimundo VI de Tolosa y sus territorios le fueron encomendados a Simón de Montfort (como vasallo del rey francés).
·         Se ratificó la regla de Francisco de Asís (que fue uno de los participantes en el Concilio).
·         Se aprobó la predicación de una Quinta Cruzada, ya que la Cuarta se había desvirtuado y Jerusalén seguía en manos de los turcos.
·         Como medio para detectar y combatir la herejía, se decretó que todo católico tenía que comulgar y confesarse al menos una vez al año, a título de Mandamientos de la Iglesia.
·         Por último, pero no menos importante, se adoptó la expresión transustanciación para la eucaristía.
·        
Domingo de Guzmán presentó la solicitud de que la fundación que había organizado en Tolosa recibiera el reconocimiento como orden religiosa, pero el Concilio no tomó ninguna decisión al respecto.

En Florencia estalló una querella entre dos familias de la nobleza. La familia Arrighi asesinó a Buondelmonte, que había ofendido a uno de sus miembros, Oddo Arrighi. Durante la guerra entre Otón IV y Felipe de Suabia, Florencia había sido partidaria del güelfo, por lo que los asesinos de Buondelmonte, temiendo represalias, se pusieron bajo la protección del Hohenstaufen Federico II. Así, la ciudad quedó pronto dividida en dos facciones: los güelfos, partidarios de la familia de Otón IV, y los partidarios de los Hohenstaufen, que recibieron el nombre de gibelinos, deformación del grito Hie Waiblingen! (¡aquí Waiblingen!, en alusión al título de señor de Waiblingen, que ostentaba Federico II) que los identificaba.

En 1216 murió el rey de Suecia Erik Knutsson. Dejó un hijo póstumo, Erik Eriksson, durante cuya minoría de edad Suecia estuvo regida por un consejo de clérigos, si bien el poder real lo ejerció Johan Sverkerson, de la familia rival de los Erik, que venía alternando con ella el gobierno del país durante casi un siglo.

Gengis Kan dominaba ya todo el Imperio Jin. Lo dejó bajo el gobierno de su lugarteniente Mukali, establecido en Pekín, y regresó a Mongolia para preparar una campaña hacia el oeste.

En el sur de la India murió Kulattonga III, el último rey de la dinastía Chola, que llevaba ya un tiempo en decadencia. La supremacía pasó a la dinastía Pandya, que había estado dominada por los Chola durante mucho tiempo.

martes, 6 de diciembre de 2011

LA CUARTA CRUZADA (y IV)



Mientras tanto estaba teniendo lugar muy lejos otro asedio no menos audaz: la flota veneciana bloqueaba el puerto de Constantinopla y los cruzados se disponían a rodearla por tierra. El aspirante al Imperio, Alejo, tenía partidarios dentro de la ciudad, por lo que el Emperador Alejo III optó por huir a Tracia. En agosto los cruzados entraron en Constantinopla y liberaron a Isaac II, que volvió a ser reconocido como Emperador juntamente con su hijo, Alejo IV Ángelo. Sin embargo, los dos Emperadores no fueron más que títeres en manos de los occidentales. Intentaron que los cruzados continuaran ahora su viaje hacia Tierra Santa, pero éstos querían todas las recompensas que Alejo IV les había prometido y el Emperador tuvo que explicarles que la tesorería del Estado estaba exhausta. Los cruzados no lo creyeron, pues habían oído toda suerte de historias sobre las riquezas de Constantinopla, y se negaron a marcharse sin cobrar lo que les correspondía.

El rey de Vuk Servia consintió en abdicar y devolver el trono a su hermano Esteban Nemanjic como resultado de una reconciliación propiciada por Sava, su otro hermano monje.

El rey Emerico de Hungría encarceló a su hermano Andrés para evitar una conspiración. El rey llevaba un tiempo luchando y persiguiendo a los bogomilos.

En Holanda murió el conde Dirk VII y fue sucedido por Guillermo I.

El rey almorávide Abd Allah murió cuando los almohades tomaron finalmente las islas Baleares. En África, Yahyá ibn Ganiya perdió sus apoyos y se convirtió en un simple bandido. Así desaparecen de la historia los últimos almorávides.

En Japón, el shogun Yoriie abdicó en su hermano Sanetomo y poco después fue asesinado.

El rey de Angkor Jayavarman VII inició una enérgica campaña contra el reino de los shampa.

Timuyin venció a sus antiguos aliados, los qarayt, se anexionó su territorio y luego pasó a atacar a las demás tribus de la región.

Los cruzados asentados en Constantinopla eran una amenaza para los bizantinos cada vez más alarmante. Durante los últimos meses no habían ocasionado muchos problemas porque habían acogido de buen talante la posibilidad de pasar unas "vacaciones" en una ciudad tan fastuosa de la que sólo habían oído maravillas. Sin embargo, este estado de cosas no podía durar y la población estaba obviamente descontenta, no ya con los extranjeros, sino también con los Emperadores que no hacían más que entretenerlos sin saber cómo resolver el problema. No tardó en surgir una facción partidaria de expulsarlos por la fuerza, y en enero de 1204 su cabecilla se casó con Eudoxia, una hija de Alejo III (que seguía vagando por Tracia, organizando una resistencia) y se proclamó Emperador con el nombre de Alejo V Ducas. Inmediatamente se apoderó del palacio y estranguló a Alejo IV. Se dice que Isaac II murió del disgusto. Luego el nuevo Emperador se dedicó a empujar a los cruzados al mar

Mientras tanto el invierno estaba acabando con la resistencia del Château Gaillard, asediado por Felipe II de Francia. Para resistir por más tiempo, los defensores hicieron salir del castillo a unas cuatrocientas personas, mujeres, ancianos y niños. Confiaban en que Felipe II los aceptaría como prisioneros, pero no fue así. Felipe II no los mató, pero no los dejó pasar. Los dejó en tierra de nadie para que los sitiados se vieran obligados a acogerlos de nuevo y sus provisiones se agotaran más rápidamente. El concurso de inhumanidad quedó en empate, pues ninguna de las partes cedió: ambas se quedaron observando cómo los desdichados morían de hambre y frío hasta recurrir al canibalismo. En marzo el Château Gaillard se rindió y esta victoria de Felipe II quebró definitivamente la moral angevina. Leonor de Aquitania murió pocas semanas después.

Volviendo a Oriente, el Emperador Alejo V fracasó en su intento de repeler a los cruzados. El 12 de abril se dio por vencido y huyó junto a su suegro Alejo III. A partir de ese día la actitud de los cruzados cambió radicalmente: ya no estaban en Constantinopla al servicio de ningún Emperador, sino que los bizantinos los habían traicionado y ahora iban a cobrarse con creces cuanto se les debía. Durante tres días, la ciudad fue sometida a un saqueo despiadado, sus mujeres fueron violadas, sus sacerdotes torturados, las obras de arte fueron sacadas de la ciudad, como los caballos de mármol que adornaban el hipódromo, que desde entonces están en la plaza de san Marcos de Venecia, y lo que no pudo aprovecharse fue quemado, fundido o destrozado. Santa Sofía se convirtió en el punto de reunión donde los borrachos se jugaban el botín a los dados mientras una prostituta presidía las juergas sentada en la silla del Patriarca.

La consecuencia más trágica de este saqueo (aparte del sufrimiento humano) fue que entre las "cosas no aprovechables" que los cruzados destruyeron a falta de algo mejor que hacer con ellas estaban los miles de libros distribuidos por las bibliotecas de Constantinopla. En estos libros se conservaba la práctica totalidad de la cultura griega antigua. Las demás bibliotecas importantes habían sido destruidas tiempo atrás por diversas especies de bárbaros (cristianos, germanos, árabes, etc.), de forma que el único lugar del mundo donde se conservaba íntegro el saber antiguo era Constantinopla... hasta que llegaron los cruzados. Algo se salvó, en parte porque los bizantinos lograron esconder algunos ejemplares y en parte porque, al fin y al cabo, los cruzados tampoco se pusieron a buscar libros como sabuesos. A esto hay que sumar los libros conservados en diversos monasterios y aquellos por los que los musulmanes, ya civilizados, se habían interesado en los últimos siglos y que de sus bibliotecas estaban pasando lentamente a Occidente, pero aun así, la parte conservada es mínima. Por ejemplo, hoy sólo conocemos siete obras de las cien que escribió Sófocles, y hay muchos autores, tanto en ciencia como el literatura, de los que sólo conservamos algunos fragmentos junto con algún comentario de que en realidad fueron intelectuales de primera línea. En suma, el saqueo de Constantinopla corrió un velo sobre el mundo antiguo que ya nunca podría ser levantado.

Cuando el terror empezó a amainar los bizantinos eligieron Emperador a Teodoro I Lascaris, que estaba casado con Ana, otra de las hijas de Alejo III. Sin embargo, los cruzados decidieron elegir a su propio Emperador. Después de unas disputas entre el marqués Bonifacio de Monferrato y el conde Balduino IX de Flandes, triunfó éste último, que fue coronado en Santa Sofía como Balduino I, Emperador Latino de Constantinopla, y obligó a Teodoro I a huir a Nicea. El Imperio de Balduino I se llamó Imperio Latino porque el idioma oficial pasó a ser el latín en lugar del griego. De todos modos, el Imperio era todavía un proyecto, pues los cruzados sólo controlaban realmente la capital. Enrico Dandolo se apoderó rápidamente de la costa oriental del Adriático, todas las islas, incluida Creta, y retuvo las dos quintas partes de la ciudad de Constantinopla. Balduino I concedió al dux el título de déspota (señor, en griego) y nombró un Patriarca de Constantinopla veneciano. Bonifacio de Monferrato conquistó Macedonia y el norte de Grecia y se erigió en rey de Tesalónica, teóricamente como vasallo de Balduino I.

Cuando Andrónico I fue asesinado por el populacho en la revuelta dirigida por Isaac II, su hijo Manuel murió con él, pero éste dejó a su vez dos hijos pequeños, Alejo y David Comneno, el mayor de los cuales tenía entonces tres años y que ahora tenía ya veintidos. Ambos habían sido criados por la reina Tamar de Georgia, de la que eran parientes. Con la ayuda de su madre adoptiva, Alejo se apoderó de Trebisonda (la antigua Trapezonte) en la costa del mar negro de Asia Menor y se proclamó Gran Comnemo, Emperador y Autocrátor de los Romanos (Alejo I). Su hermano David recibió el título de Señor de Heaclea, del Ponto y de Paflagonia. En la práctica los dos gobernaron como coemperadores un modesto territorio.
"Casualmente", los desórdenes en el Imperio Bizantino acabaron con las querellas internas en el sultanato de Rum, en el que Kayjusraw I logró ser aceptado definitivamente como sultán frente a su rival Sulaymán II, y no tardó en conquistar territorios bizantinos que le proporcionaron una salida al Mediterráneo.

En junio el ejército de Felipe II tomaba Ruán, la capital de Normandía.

La ruina del Imperio Bizantino había supuesto también la ruina de la Iglesia Ortodoxa, y el Papa Inocencio III no dejó escapar la ocasión. Creó un patriarcado de Bulgaria y en noviembre su legado coronó a Juan II Kalojan como rey de Bulgaria (aunque ya lo era) a cambio de que éste reconociera la soberanía de la Santa Sede.

El año anterior, Inocencio III había enviado a Pedro de Castelnau como legado ante el conde Raimundo VI de Tolosa para urgirlo a tomar medidas contra los cátaros o albigenses. El conde se negó a ello, pero, comprendiendo que Inocencio III era un enemigo poderoso, decidió romper la tradicional política de enemistad de los condes de Tolosa con los condes catalanes y entabló una alianza con el rey Pedro II de Aragón, con cuya hermana Leonor contrajo matrimonio. Al rey aragonés debió de preocuparle que la herejía pudiera manchar su reputación, porque poco después marchó a Roma para ser coronado por Inocencio III y renovarle su juramento de vasallaje y empezó a hacerse llamar Pedro II el Católico. Ese mismo año se casó con María, heredera del condado de Montpellier, junto al Rosellón, que se incorporó así a la Corona de Aragón. Otra de las hermanas de Pedro II, Constanza, enviudó ese año del rey Emerico de Hungría, que fue sucedido por su hijo Ladislao III, de cinco años de edad. Su tío Andrés ejerció de regente.

El rey Alfonso IX de León aceptó finalmente el mandato de Inocencio III y se separó de Berenguela, la hija de Alfonso VIII de Castilla.

En Noruega murió envenenado el rey Haakon III, y fue sucedido por su primo Inge Boirdsson.

En Egipto murió el judío Maimónides.

Mientras tanto, el Emperador Balduino I y sus vasallos tenían que enfrentarse tanto a los búlgaros, como a los turcos, como a los Emperadores Bizantinos Alejo I, Teodoro I, Alejo III, Alejo V y otros cabecillas que se oponían a la dominación occidental. Entre Alejo III y su yerno Alejo V surgieron fricciones que terminaron en cuanto el primero hizo sacar los ojos al segundo. Luego se lo llevó con él de Tesalia (amenazada por los búlgaros) a Asia Menor, donde finalmente Alejo V fue capturado y asesinado por los latinos. El 6 de diciembre Balduino I derrotó a Teodoro I en Poimanenon. Y, ya en 1205, lo volvió a derrotar en Adramiteo. Teodoro I consideró que su suegro Alejo III sólo le daba problemas, así que terminó encarcelándolo.
Ese año murió el margrave de Brandeburgo Otón II, que fue sucedido por Alberto II.