lunes, 26 de julio de 2010

DESARROLLO DE LA LENGUA VALENCIANA


Autor: Juan Ferrando Badia (q.e.p.d.)
El estudio diacrónico de las lenguas es fundamental para conocer su origen, evolución, desarrollo y consolidación, y, en ciertos casos, su desaparición. Debemos tener presente, como afirma el romanista Eugenio Coseríu, que "la lengua funciona por y para los hablantes, y no por y para los lingüistas". O, en palabras del filólogo E. Wulff: "El lenguaje es un fenómeno social que vale en cuanto funciona en una comunidad". Por ello, el estudio de la lengua no es una cuestión exclusiva de doctrina filológica. La lengua es un elemento primordial y determinante de la cultura de un pueblo.
Aunque exista una estrecha relación entre los términos Lengua y Cultura, no se debe caer en la premisa de identificar ambos conceptos. Ciñéndonos a las coordenadas del ámbito valenciano, M. Adlert señaló: "convé distinguir entre cultura d’un poble i la cultura d’un idioma (...) En la cultura del poble valencià es dona, en l’especte lingüistic, una tricotomia dels idiomes valencià, llati i castellà".
Y cita como ejemplo de dicha tricotomía los relumbrantes casos de Ausias March, que se expresó en valenciano; Juan Luis Vives, que usó el latín en sus tratados, y Guillem de Castro o Blasco Ibáñez, que se expresaron en el idioma castellano.
Es evidente que las culturas están determinadas por las civilizaciones. En el marco geográfico valenciano los iberos fueron el pueblo que, en tiempos protohistóricos e históricos, ocuparon las tierras del Levante peninsular. Según Caro Baroja, su constitución organizadora originó la fragmentación interna de los territorios ibéricos, dando origen a la aparición de diversos dialectos e incluso escisiones dentro de ellos.
Por ello, A. García y Bellido afirma, que más que de lengua ibérica, prefiere hablar de lenguas ibéricas, encuadradas dentro de cierta unidad a lo largo del litoral mediterráneo peninsular Otros pueblos que mantuvieron relaciones con el cuadrante peninsular mediterráneo fueron los fenicios y griegos; las colonizaciones así nos lo confirman.
Sin embargo, sus aportaciones lingüísticas a las lenguas romances peninsulares son casi inexistentes. La romanización y latinización van a ser vitales en la configuración de la lengua valenciana. Significó la asimilación por parte de la mayoría de los pueblos de la Península de las formas culturales romanas, la paulatina desaparición de ciertos elementos culturales autóctonos y una transformación y reorganización de los pueblos indígenas, dejando una impronta que ha marcado nuestra cultura e idiosincrasia. Las aportaciones léxicas de las invasiones germánicas al "romanç valencia" fueron insignificantes.
En el siglo VIII se produjo un hecho trascendental en la Península: la invasión islámica. La historiografía ha dado origen a dos concepciones interpretativas de este acontecimiento, como hemos puesto de manifiesto en otras ocasiones: la "rupturista" y la "evolucionista". La primera sustenta, en síntesis, que se produjo un corte radical, cronológico, político y cultural en el proceso peninsular y valenciano, con implantación del unilingüismo arabófono, y un desarrollo de la arabización; paralelo, "grosso modo", al ritmo de islamización.
La interpretación evolucionista valora en mayor medida la aportación autóctona frente a la exógena, y se muestra partidaria de la coexistencia, en cierto modo, de un bilingüismo árabe-romance.
A modo de conclusión se puede afirmar que del análisis de los factores étnicos, culturales y lingüísticos se extrae que el reducido núcleo de nuevos pobladores, su diversidad étnica, cultural y lingüística, las capitulaciones, la relativa tolerancia, el mestizaje y otros condicionamientos, harían inviable una total absorción y asimilación lingüística-cultural arábiga, única y generalizada, que aniquilara completamente lo autóctono en el ámbito valenciano durante los cinco siglos que duró la dominación musulmana.
..:Diario de Valencia:..

lunes, 19 de julio de 2010

BIOGRAFIA DE DON JOSE MARIA GUINOT GALAN (FILOLEC I LLINGÜISTE) (I)


Autor: GONZALO ROMERO CASAÑA
President de l´ Associacio Cultural Cardona i Vives de Castello
Vicepresident de la Federacio Coordinadora
d´Entitats Culturals del Regne de Valencia

Es tal vegada molt dificil intentar reduir la vida d’este “homenot” de la cultura valenciana, en unes llinees, pero entra en lo meu desig arrivar a vosatros i transmitir-vos a traves de un breu relat de la biografia d’este insigne valencià, el mensage de trevall, abnegacio i sacrifici que han segut la constant en la vida del nostre Don José María.

Don José Guinot Galán naix el 11 de febrer de 1907 en la localitat castellonenca d’Artana fill de Josep i de Maria Rosa . Als nou mesos de vida mor son pare deixan viuda a sa mare que es trova en dos fills Ana i Josep Maria, als que trau cap avant en aquells dificils anys.
Al haver faltat son pare, sa mare es torna a casar, fruit d’eixe matrimoni son els seus germans Ricardo, Rafael, Deogracias i la chica Rosita.
Assistix molt poquet a l’escola publica i se li busca un professor particular al que lo menut Don José María tambe se negaba, sent s’agüelo, el que basto en ma va fer anar a costura, aon al poc temps ya estava fent discursos davant de l’inspentor de l’epoca. Fins als nou anys la seua vida i la seua educacio transcurrixen en Artana tenint al final d’esta etapa com a educador a Mossen Avella capella beneficiat en Artana.
D’aquella epoca en Artana don José María lo primer que recorda es quan van possar les fonts publiques, les seues interpretacions en les obres de teatre que organisava en festes Mossen Avella En estos anys qui realment s’encarregà de la seua educacio fou s’agüelo, secretari de l’Ajuntanet d’Artana, qui li va prohibir parla la llengua valenciana , negant-se don José María a dita imposicio argumentant que mai li podria negar el dret a parlar el idioma de sa mare, degut a esta circunstancia no recorda haver tingut una infancia plena, no recorda haver-li tirat una pedrà a un gos, ni fer casi cap barrabasada, sempre actuava com un chiquet “modoset”. Degut a que s’agüelo sempre va voler ser capella pensaren que el jove don José María cumplira en eixa ilussio ara depositada en ell , i en la ilusio de sa mare de que el seu fill fora el retor d’Artana i puguera donar carrera als seus germans, puix la economia familiar era molt limitada, sent Don José María el que va traure als seus germans cap avant.
Als nou anys fa el primer curs de seminarista a Artana per lliure examinant-lo en el seminari de Tortosa, a on despres d’aprovar dit curs ingressa ya en ell. En el seu ingres en el seminari no mes torna a Artana en estiu i nadal, transcurrin en la ciutat de l’Ebre la seua joventut. Estant en Tortosa don José Maria sentix, encara que debilment les primeres “ramalaes” com a valencianista, enviant als Jocs Florals de Burriana un articul escrit en llengua valenciana , encara no s’havien publicat les normes del 32 en les que Don José Maria no ha escrit mai en sa vida.

LA CATEDRA DE FILOLOGIA VALENCIANA


Autor: Joan Ignaci Culla
13 de febrer de 2006

Valencia
Es de justicia i d’estricte cumpliment de la llegalitat dotar al valencià del mateix ranc que al resto de llengües cooficials i posar fi al contrafur actual


El Ministeri d’Educacio i Ciencia esta estos dies elaborant les directrius generals de les carreres universitaries. Una comissio d’experts assessora per a reordenar el mapa de titulacions universitaries per a l’adaptacio del sistema universitari al Espai Europeu d’Educacio Superior.


Entre les materies pendents de redactar es troben les filologies catalana, vasca i gallega. Una volta mes, s’exclou la valenciana, discriminant-la del resto de llengües oficials de l’Estat espanyol. Per atra part, si nos atenem a la Constitucio, tan oficial es la llengua valenciana, com les atres llengües que figuren en els seus respectius estatuts, ya que eixa es la condicio manifesta per a que es done la seua oficialitat. Si nos atenem a l’historia, comprovarem, ademes, que la Filologia Valenciana ya existi com carrera, exactament, se va restablir el 27 de giner de 1918, per iniciativa del Centro de Cultura Valenciana.


D’esta manera, l’Universitat de Valencia, tornà a instaurar la catedra de llengua valenciana i va ficar al seu front al filolec pare Lluis Fullana. Eixa catedra donà orige mes tart a la creacio del Patronat de Llengües, com se reconeix en una de las primeres Memories. Va ser el citat Patronat el que va acollir la catedra valenciana baix el seu mant i la dotà en una retribucio. Se posava fi al ultrage que durant un llarc periodo de temps s’havia inferit a la llengua valenciana. De fet, des de el colp del general Primo de Rivera s’havia iniciat el seu decliu. Alguns personages de l’epoca arribaren a considerar el valencià com una llengua “indigna” per a expressar idees i pensaments “cults”.


Sobre esta trista epoca Jordi de Fenollar (seudonim de Teodor Llorente), en els seus articuls de LAS PROVINCIAS, comentava: “Al principio todo iba bien” –relata Llorente en la seua obra En defensa de la Personalidad Valenciana –. “Los primeros vientos fueron favorables a las ideas regionalistas. Nosotros mirábamos aquello un poco asombrados. Recordábamos que siendo el mencionado ilustre militar Capitán General de Valencia (Primo de Rivera), fue una comisión de ‘Lo Rat Penat’ a invitarle a los Juegos Florales, y no sólo torció el gesto al oír hablar de regionalismo, sino que francamente expuso su criterio contrario a todo principio que no fuese del más absoluto unitarismo.


Sucedió, pues, lo que necesariamente había de suceder, que ya triunfante el dictador y metido en el ambiente de Madrid, tan hostil a toda descentralización, fueron enfriándose aquellos primeros entusiasmos regionalistas, manifestados en Barcelona, para trocarse en sañuda persecución, persecución que llegó hasta Valencia, a la que suprimió la cátedra de lengua, como si se tratase de un centro de conspiración.’’ Caiguda la dictadura, novament el Centro de Cultura Valenciana s’apresurà a dirigir-se a l’Universitat solicitant el restabliment de la dita catedra. Se’ls va concedir la peticio, com hem comentat anteriorment. Pero els temps canvien. Hui, per a nostra desgracia, a l’Universitat els passa lo que a molts politics valencians, i al propi Ministeri d’Educacio, viuen de esquenes al poble.


No nomes estan llunt de la llengua valenciana, sino que la menyspreuen en els seus actes i la sustituixen per una foranea: la catalana. Potser desconeixquen (o no les interesse coneixer) que la llengua valenciana fon la llengua oficial de l’Universitat, i la que utilisà sempre fins al sigle XVIII, com consta en les Constitucions dels Estudis Generals, publicades en 1642. Potser no recorden (o no els interesse recordar) que la llengua valenciana va tindre representacio en la RAE (articul 1r del Real Decret del 26 de novembre de 1926): “La Real Academia Española se compondrá de cuarenta y dos Académicos numerarios, ocho de los cuales deberán haberse distinguido notablemente en el conocimiento de las lenguas españolas distintas de la castellana, distribuyéndose de este modo: dos para el idioma catalán, uno para el valenciano, uno para el mallorquín, dos para el gallego y dos para el vascuence”.


I, per ultim, en tota seguritat, ignoren (o potser preferixen ignorar-ho), que el president del Govern de la II Republica Manuel Azaña i Diaz, i el ministre d’Instruccio Publica i Belles Arts Jesus Hernandez i Tomas, va restablir en 1936 la catedra de Lengua y Literatura valenciana, “que formará parte integrante del plan de estudios en la forma que se establezca por este Ministerio” ( La Gaceta de la República , num. 328 del 23 de novembre de 1936). Segur que els actuals responsables d’incloure o no la catedra de Filologia Valenciana aduiran que, tenint la catalana, no es necessita la valenciana. Al respecte, fare meues les paraules de Lluis Fullana: “En eixe cas, havent com hi ha tantíssimes paraules que tenen la mateixa forma i la mateixa significació en catalá que en castellá, s’haurán de dir també exclusivament catalanes o exclusivament castellanes.


Per lo tant, si hi ha tantes paraules que son idèntiques en valenciá i catalá, com les hi ha en catalá i castellá; no es estrany que hi haja també frases idèntiques, sobre tot, en valenciá i en catalá; i per lo mateix, refráns que presenten la mateixa forma i tinguen idéntica significació. Son llengues germanes; han evolucionat paregudament, encara que no en tot idènticament, pel qual motiu son llengües diferents”. (Lluis Fullana. En el prolec de l’obra d’Alberola, E. i Pèris, M.: Refraner valenciá , Valencia 1928, p. 10). Es de justicia i d’estricte cumpliment de la llegalitat vigent dotar al valencià del mateix ranc que al resto de llengües cooficials i, aixina, posar fi al contrafur actual. De no ser aixina, n’hi haura que pensar que els actuals responsables son els hereus de l’espirit de Primo de Rivera.

VALENCIANISMO CONTEMPLATIVO


Autor: Francisco Domingo Ibañez (q.e.p.d.)
Las Provincias 9 de octubre de 1985

Frente a radicalismos autonomistas, en otras regiones de la España del 78, constitucionalmente hablando, el valencianismo autonómico es puro algodón azucarado.

Y si malo es para la unidad de España la sublimación egoísta de cada región, abanderando reivindicaciones muchas veces excluyentes de la solidaridad de su conjunto, no es menos pernicioso el que el valencianismo autonómico se distinga por contemplativo.

Malo para el conjunto de España, indudablemente, pero catastrófico para los propios valencianos en su conjunto regional.

Por aquí, en esta Valencia adorablemente infeliz, no pasa nada, Aquí todo es posible.

Es posible la adulteración cultural histórica, en razón de supuestos reencuentros de identidad, que no hacen sino debilitar la propia energía, intelectualmente creadora.

Los valencianos observan unos, sufren otros y consientes los más, en que el carcoma de la duda de la propia inseguridad y hasta de la suplantación se produzca, lenta, pero sin pausas.

La calificación lingüística de vulgar e inculta a la propia lengua valenciana descalificada frente a la nominación culta y académica de catalana, se extiende, mal que nos pese, por ciertos medios universitarios para perpetuar generacionalmente el desconcierto actual.

Se ha evitado en lo posible la descalificación frontal, como estrategia, y paso a paso sigue destruyendo el tejido social de una juventud que renuncia a la propia identificación.

En las facultades son grupos muy minoritarios los que estudian sus asignaturas en la lengua “académica”, pese al gran despliegue y resonancias de actitudes propagandísticas que aseguran algún punto de más para conseguir aprobados.

Cientos de millones se malgastan perturbando los estudios de la mayoría a favor de unas minorías que no tienen otra finalidad que sembrar el desconcierto actual, primero y político después.

Ante esas minorías, la mayoría reacciona contemplativamente; miles de valencianos, hijos de valencianos sin dudas de identificación, se encogen de hombros y esperan que “aquello” cambie. Aunque por su parte poco hacen.

El valencianismo contemplativo tiene su punto más significado en la cúpula política y hasta en amplios sectores socio-económicos.

Hacer patente de valenciana se considera aún en ciertos círculos, como ”hacer" política partidista.

Defender un valencianismo propia e independiente de otros calificativos, parece en muchos casos, una actitud radical. El ser valencianista es considerado, por muchos valencianos contemplativos, como una singularidad folklórica.

Son los propios destructores de su propia personalidad los que se ignoran a sí mismos o se niegan, que de todo hay.

El valencianismo contemplativo en lo político es realmente demencial.

Quienes deberían despertar conciencias, aunar sentimientos fraternales, comprometerse con su propia comunidad autonómica, tanto en lo cultural como en lo social, económico y político, son los que, en líneas generales “pasan” de valencianismo activo, y se recrean en el contemplativo.

El dejar hacer a una minoría que únicamente tienen una finalidad; descabezar el pensamiento valenciano propio, aislar una personalidad que por no ser agresiva no reivindicatoria, es permisiva hasta extremos incomprensibles.

El liberalismo valenciano, el hacer y dejar hacer, ha degenerado a conceptos difícilmente comprensibles.

Las ideas oscurantistas de que libertad y progreso son incompatibles con el valencianismo histórico en un equívoco que se ha explotado interesadamente a favor de otros conceptos culturales y políticos.

La democracia del lenguaje de los hechos, -que no de las palabras- pasadas, presentes o del futuro, indudablemente reconducirán a la verdad valenciana.

Una verdad valenciana que aunque sea en su esencia hay que custodiar y salvaguardar de contaminación destructoras.

Porque aunque en esta décadas el valencianismo esté dando una imagen de indolencia contemplativa un día habrá de llegar en el que el “desperta ferro” se produzca.

Mientras tanto, desde las posiciones que cada cual ocupe en esta dolida comunidad valenciana, habrá de mimar su tesoro histórico, su joya indestructible de valencianía, algo así como ese misterio que los pueblos guardan sin saber donde ni por qué pero que un día les ayude a encontrarse asimismos, a resurgir y a palpitar con corazón propio.

VALENCIANS I CATALANS (I)


Autor: Agusti Galbis.


Nomes havien passat 10 anys de la mort de Jaume I, quan l´octubre de l´any 1286, el seu net, el rei N´Amfos (Amfos I), fill de Pere I, concedí en Borriana, als "homens de la ciutat e totç los altres lochs del Regne de Valentia" el privilegi de fer Unió,"pusquen fer unitat ab sagrament". El privilegi autorisava a pendre mides estrategiques "possitis ponere cathenas per carrarias", per a defendre les llibertats i privilegis del Regne, "conservationem nostrae regaliae et iurium nostrorum"

El 9 de maig de 1347, regnant Pere II de Valencia, els jurats de la ciutat de Valencia convoquen l´Unió, per rao de molts i diversos agravis, perjuïns i actes contra "furs, uses, privilegis e libertats del regne de Valencia", que havien segut fets " per lo molt alt senyor rey e per sos officials e jutges delegats", els qui havien dit" que.l molt alt senyor rey es en possessio de no servar furs, privilegis, bons usos et libertats."

En el "Llibre de memories" trobem que "A 18 de novembre, dit any, fonch feta una campana, ... pera convocar los de la Unió"

El rei durant la visita a Valencia, ballà al so que li tocarem els valencians. En la "Cronica" del rei llegim que "..lo dit Goçalbo ab CCCC homens...vench ballar ab trompes e ab taballs al nostre real; e volguessem o no, haguem a ballar ab ells Nos e la Reyna."

¿Quina va ser la reacció dels catalans front a les accions dels valencians per a defendre les "libertats del regne de Valencia"?

Els catalans es reuniren en "San Pedro de Oro" (Santpedor) y "Santas Creus" (Santes Creus), per a possar-se al costat del rei i en contra dels valencians. Diu Ramon Gubern, en "Un document de 1348 sobre la Unió", que es troba en el "Butlletí de la societat catalana d´Estudis Històrics, I", 1952, p 45,46, que "la noblesa i les ciutats i viles catalanes es posaren resoltament al costat del Cerimonios" El document de 1348, dirigit al rei diu: "...han gran dolor e han compació de vos e·n parlen fort legement contra Valencia". Soldevila en "Història, I", (pp 454 i 455) reconeix que a la derrota dels valencians havia contribuit "... el suport dels catalans..."

Molt interessant lo que consta al respecte en capitul 26 del llibre VIII dels "Anales de la corona de Aragón" del croniste Zurita. Llegim: "Resuelven en Barcelona que si la unión de Valencia les impide sus cortes el principado de Cataluña ponga remedio" I tambe: "...que estuviesen unidos con las ciudades y villas de Cataluña para lo que tocaba al servicio del rey y para requerirle que fuese a tener cortes; y si los de Valencia lo estorbasen, que ayudasen con cierto número de gente de caballo echasen sus imposiciones cada uno en su tierra para distribuirlas en la gente de guerra"

Com observem, Zurita no pot deixar-ho mes clar: Si els valencians, defenent els seus drets, impedixen que el rei vaja a les corts catalanes ¿Que fan els catalans?. Molt senzill: ¡Guerra al valencià!. Es complien a la lletra els plans del rei. Consta en la "Cronica": "E alli acordam de tenir corts als cathalans; e aço per cor de satisferlos a tots els greuges y de acostarlosnos, per ço que ab la ajuda llur, Nos, poguessem destruir los malvats rebelles de la Unio."

Desfets els valencians en l´ajuda dels catalans, consta en la "Cronica" que "...Nos per la gran rebellio quens havien feta los de la ciutat erem de l´enteniment que la ciutat fos cremada y destroyda e arada de sal.." La repressio fon que alguns "foren rossegats e penjats, e altres solament penjats. Dels quals ni hac alguns...als quals fon donat a beure de metall de la campana de la Unio que havien feta."

Pareix llogic pensar, que si es creu en la defensa dels drets d´un poble, es perque es creu en la defensa dels drets dels pobles. Catalans i catalanistes nos demostren hui i cada dia, com en 1348, justetet lo contrari. Nomes creuen en la defensa dels drets d´ells, chafigant a qui faça falta. Els drets dels demes, com si no existiren. I si fa falta engolir-se al vei per a fer-se ben gros, per intentar-ho,¡que no quede!.

Al poc de temps, els valencians es reconciliaren en el rei Pere, perque com podem llegir en el "Llibre de Consell" (cartes 188), "se tench per altament servit de la dita ciutat en la guerra de Castella", incorporant la corona a la heraldica valenciana:"...en aquest vocable Valencia fahia e feu dalli avant tro a la sua fi, de sa propria ma, en la letra mijana del dit vocable, la qual es .l., una corona....."

Fea poc de temps, que els valencians haviem donat un atre toc d´atenció, en defensa dels nostres drets. En 1328 havia segut elegit Francesch de Vinatea, per a eixercir el carrec de "Justicia en lo criminal". Vinatea faltà l´any 1333. El rei N´Amfos (Amfos II), casat en Na Leonor, germana del rei de Castella, per infuencia d´esta, volgue fragmentar el Regne de Valencia fent donació d´importants ciutats, al seu fill l´infant Ferran. Una representació dels valencians al cap de la que es trobava Vinatea, es reuní en els reis i els digueren, que estaven disposts a morir per a evitar-ho, i que si morien, la represalia del poble nomes salvaria la vida dels sobirans. Davant tal parlament, el rei li digué a la reina "¡Ah, reina! ¿Aço voliets vos oir?". La reina li contestà: "Senyor, no lo consentiria el rey don Alfonso de Castilla, hermano nuestro que no los degollase a todos". La contestació del rei fon la no prou coneguda sentencia: "¡Reina, reina! Lo nostre poble es franc, e no es aixi subiugat com es lo poble de Castella; car ells tenen a Nos com a senyor, e Nos a ells com a bons vasals e companyons".

¿Quan pegarem els valencians una bona punyada sobre la taula i escomençarem a defendre lo nostre, com ho feu Vinatea, descobrint la cara a tots els lladres que volen furtar-nos-ho?

LAS RAICES DE LA HISTORIA



VALENCIA: LA VEREDA DEL REINO (I)

Autor: Ricardo de la Cierva
Revista EPOCA Nún. 25 semana 2-8 de septiembre de 1985.

Desde hace varias semanas muchos lectores de EPOCA me piden un artículo sobre los orígenes del Reino de Valencia, ante las deliberadas confusiones de origen político que se han creado allí desde hace años y que afectan torpemente a la propia identidad valenciana.

Estas confusiones nacen de tenaces campañas montadas por el pancatalanismo, que es un anacrónico movimiento de imperialismo cultural con horizonte político que tampoco tiene nada que ver con la nobilísima historia de la Cataluña auténtica.

Por eso, al detectar en el corazón de la historia las fuentes y el primer remanso del Reino de Valencia –eso de País Valenciano es una cursilería republicana- no ofendo a esa magnífica realidad diferente que se llama Cataluña; porque nadie puede ofender a Cataluña simplemente por decir la verdad..

Catalanidad, catalanismo y pancatalanismo.

Una cosa es la catalanidad, otra el catalanismo y otra el pancatalanismo. La catalanidad en una especifidad de Cataluña, una dimensión histórica real ante la que no cabe sino aceptación y respeto. El catalanismo es un movimiento primero cultural, luego económico, y luego –sin perder las otras dos notas- político que se conoce mejor como “nacionalismo catalán”; que se fue formando en la segunda mitad del siglo XIX a partir de la conjunción de varias corrientes culturales e históricas –el tradicionalismo, el federalismo republicano, el centrismo de la alta y la pequeña burguesía catalana-; se agudizó en sentido separatista tras la decepción catalana por el desastre español –y por tanto, también catalán- de 1898 y luego avanzó por el siglo XX bajo dos banderas; la liberal-conservadora de la Lliga, que hoy se llama Convergencia; y la republicana de la Esquerra, que dominaba en 1931 y hoy ha vuelto a su lugar marginal dentro de la política catalana.

Hoy, dentro de la Segunda Restauración, el catalanismo parece haber superado su grave tentación separatista, que sólo alienta de forma más o menos encubierta, en su frente cultural, para que la famosa “normalización” significa. A largo plazo, la eliminación del bilingüismo, y la marginación casi total de la lengua común de todos los españoles, el castellano. Pero es que precisamente el pancatalanismo surge, no como una ampliación, sino como una degradación del catalanismo, ya entrado el siglo XX, con el propósito de desbordar el horizonte de Cataluña sobre los llamados “Países Catalanes” que jamás lo fueron en la Historia; y que son ahora demás de Cataluña, el Reino de Valencia (País Valenciá), las Islas Baleares (Les Illes), La Occitania (Catalunya Nord) y hasta el enclave sardo de Alguer, donde de conserva admirablemente la lengua catalana. Así vemos como el libro del gran historiador –catalán y catalanista- Ferrán Soldevila publicó como “Historia de Catalunya en 1923 se manipula ortopédicamente, se amplía y se publica en 1974 con el nombre fraudulento, nunca aceptado como título por el maestro, de “Resum d’Historia dels paisos Catalans. Uno de estos países catalanes presuntos es el Reino de Valencia, que no fue jamás un país catalán; y aunque la inmensa mayoría del pueblo de Valencia rechaza tan histórica inclusión el catalanismo ha conseguido montar en la intelectualidad, la Universidad y la política valenciana una eficaz “quinta columna” –algunas veces mediante el fomento de intereses personales inconfesables- que defiende el pancatalanismo desde el corazón del Reino de Valencia y hace el juego, quizás sin saberlo, a los intereses de quienes tratan de imponer un horizonte anexionista y separatista como final de una falsa y forzada evolución histórica.

Cómo nació el Reino de Valencia.

Pero vayamos a los hechos. En el siglo XI fue Castilla-León quien pretendió, mediante audaces expediciones, la incorporación del Reino islámico de Valencia a su corona cristiana. En 1065 Fernando I llega a las puertas de Valencia. En 1086 Alfonso VI, rey de León y Castilla, que acababa de incorporar el Reino de Toledo, ha de enfrentarse a la invasión de los almorávides y deja al primer guerrero de Occidente, el Cid Campeador, la empresa de la conquista valenciana, que logra en 1094, después de enfrentarse al Conde de Barcelona, aunque pronto se reconciliará con los catalanes. Muere el Cid en 1099 después de rechazar heroicamente a los almorávides; y en 1102 los cristianos, incapaces de sostenerla, queman y abandonan la ciudad.

En el año 1151 y mediante el Tratado de Tudilén Alfonso VII de Castilla y Ramón Berenguer IV de Aragón deciden que el Reino de Valencia –todo el mundo le llama así en la Edad media- quede dentro de la reserva aragonesa para la Reconquista, que después de varios amagos anteriores, bajo la misma Corona, en dos frentes, va a lograr definitivamente Jaime I el Conquistador en su Cruzada de 1232 a 1245. Considerar la conquista de Valencia como una empresa catalana sería tan absurdo como describir la batalla capital de las Navas Tolosa como una empresa castellana.

La conquista de Valencia se inscribe dentro del mismo designio estratégico cristiano de los Cinco Reinos que se lanzan, según un plan conjunto, a lo que llaman los historiadores de hoy la Reconquista propiamente dicha y que arranca, como a una señal, en el año 1232. Sancho II de Portugal encomienda a la Orden del Temple la preparación de una base de operaciones en el territorio de Ocrato y a los Caballeros de Santiago la toma de Aljustrel; Fernando III el Santo se inicia la concentración de tropas en Toledo para la gran campaña que le llevará a la conquista de Córdoba en 1235; y Jaime I, en la Cortes de Monzón, consigue fondos suficientes para la conquista del Reino de Valencia. Este Reino islámico era independiente de 1224; y mientras en las fronteras de Castilla la Orden de Santiago tomaba Trujillo y Montiel, y el ejército castellano se apoderaba de Baeza, Jaime I, que como recuerda el profesor Luis Suárez, había concentrado sus tropas en Teruel, tomó por asalto Burriana y Peñíscola, mientras los templarios de la Corona de Aragón ocupaban la plaza de Chisvert y los Hospitalarios de San Juan la de Cervera.

En 1234 Jaime I se apodera de Castellón de la Plana y de todo un rosario de fortalezas del Reino de Valencia hasta Albalate. Ya se disponía al asalto definitivo a la capital cuando problemas políticos le hicieron interrumpir la campaña; pero la voluntad popular de toda la Corona de Aragón a favor de la conquista de Valencia era tan intensa, que nuevas Cortes reunidas en Monzón instan al rey para que remate la conquista del Reino valenciano. La toma de Córdoba por el Rey de Castilla era un acicate tremendo para Jaime U, que preparó su campaña final. Durante la ausencia del rey para allegar más recursos, los musulmanes desencadenaron un ataque en tromba contra la posición avanzada de los cristianos en el Puig de Santa María, donde Bernardo guillem de Entenza les infringió una derrota irreparable. Jaime I regresó y juró no abandonar el territorio hasta que la ciudad cayese en sus manos. Se apoderó de varias plazas más, entre ellas Nules y Uxó, y sitió Valencia a mediados de abril de 1238. La ciudad se rindió, ante las generosas condiciones de El Conquistador, el 28 de septiembre; y don Jaime hizo su entrada solemne el 9 de octubre, después de besar la tierra nuevamente cristiana. La Cruzada valenciana, proclamada por el Para Gregorio IX en 1232, conservó su vigencia hasta la total reconquista del reino en 1245.

viernes, 16 de julio de 2010

LOS MOZÁRABES VALENCIANOS (X)


Autor: Roque Chabás
Madrid 12 de Diciembre de 1890.
10.

Continuando el Dr. Sales su ímproba tarea de adjudicará San Bartolomé la iglesia mozárabe de Valencia, asegura formalmente, que la basílica del Santo Sepulcro fué concedida á los Monges Basilios y convertida en Monasterio de su instituto. Esto lo infiere de deducciones que parecen ingeniosas, pero que merecieron tremendo varapalo de un Padre Maestro dominico, Fr. Jacinto Segura, en su Disertación histórica publicada en Valencia en 1151. En trabajo bien escrito y de mucho fondo, lo mismo que otra disertación del mismo, también contra Sales, que quiso intentar el probar que Santo Domingo de Guzmán estudió en Valencia Artes y Teología en tiempo de los moros, suponiendo una especie de universidad junto á la iglesia de San Bartolomé, adonde vendría el fundador de los Predicadores en busca de ciencia cristiana.

A estos absurdos, añade Sales todo cuanto se pueda suponer mozárabe, para adjudicarlo á su iglesia del Santo Sepulcro, ó sea San Bartolomé. Así es, que si San Juan de Mata estuvo en Valencia, no visitaba otra iglesia más que la del Santo Sepulcro. A ella acudía á celebrar San Pedro Nolasco las veces que vino á redimir cautivos, y San Pedro Pascual ha de ser hijo espiritual de la misma, porque nació en Valencia durante la dominación de los moros, y no pararíamos de impugnar, pues Sales es insaciable de títulos de nobleza para su iglesia, aunque se contenta, á la verdad, con papeles mojados. Resulta de todo esto, que la tradición constante de que nos hablan él y todos los cronistas, es una bola de nieve formada sobre los falsos datos de Beuter en el siglo XVI.

En el supuesto de Sales, tendríamos el siguiente absurdo. Antes de la reconquista, dominando los moros, existía en Valencia una sola iglesia para los cristianos: esta se llamaba del Santo Sepulcro (así lo quiere Sales), erigida en tiempo de Constantino el Grande: fué gobernada desde 370 por monjes Basilios, que continuaron en ella y perpetuaron el culto cristiano durante la época mahometana, sin que jamás fuera profanada, lo que costaba á los monjes grandes sumas: en ella fueron sepultados San Vicente Mártir (no se extrañe esto, pues habla el Dr. Sales), San Juan de Perusa y San Pedro de Saxoferrato: fué madre espiritual de San Pedro Pascual, que con el tiempo fué canónigo de la misma; ennoblecida además por las celestiales visiones que allí tuvieron San Juan de Mata y San Pedro Nolasco; en fin, tan venerada, que los fieles todos de España, cuando iban en peregrinación á Jerusalem, pasaban primero á visitar este Santo Sepulcro. Este es el anverso de la medalla que nos presenta Sales. Hé aquí el reverso.

Apenas entran en Valencia los cristianos, cuando la veneranda iglesia del Santo Sepulcro se convierte, no en Catedral, como le correspondía, sino en una de las parroquiales, y no la primera: se le cambia el nombre (en el supuesto que hubiera tenido otro) y se le llama desde entonces de San Bartolomé: desaparecen los monjes Basilios y se ponen allí (es histórico) hermanos de la Orden del Santo Sepulcro, sin que esto sea obstáculo al cambio de nombre. ¿Habrá quien pueda suponer que, á haber existido, ignoraría el rey D. Jaime todo esto y que, en pago de los seculares servicios de los monjes Basilios, entregase su iglesia á los de otra orden? Este absurdo, esta contradicción no puede suponerse; jamás existió.

El templo de San Bartolomé era una de tantas mezquitas como se convirtieron en iglesias. No se le cambió el nombre; se le dió el que usa, cuando no tenía ninguno. Los hermanos del Santo Sepulcro establecieron en la iglesia de San Bartolomé, que se les encargó, una capilla al titular de su orden, y desde entonces suena el Santo Sepulcro en Valencia, antes nunca. Ni podía ser otra cosa.

Los cristianos en Toledo, en Córdoba y en todas las demás ciudades importantes en que permanecieron, vivían regularmente en barrios separados de los moros, que como señores residían dentro de los muros. Suponer otra política en los moros sería un contrasentido, pues sabían éstos que no convenía abrigar la culebra en el pecho. Los cristianos, á su vez, han hecho lo mismo. Que se me señale una población donde hayan vivido promiscuamente. En este reino teníamos á Valencia, Játiva, Gandía, Alcira, Murviedro, etc., que hacían vivir fuera de los muros, en morerías, á los sarracenos, á fin de que pudieran estar seguros de un golpe de mano y más libres del contagio religioso y moral.

Consecuentes los moros con esta política, permitieron á los cristianos que tuvieran una iglesia en las afueras, en San Vicente de la Roqueta, y que junto á ella edificaran su barrio y vivieran. Y celebre sería este sitio, cuando el rey conquistador, antes de acercarse á Valencia, ya lo concede al monasterio de San Victorián.

Sucedió ésto á los pocos días de haber hecho el segundo tratado con Ceid-Abu-Ceid. Al nombrar á Valencia en el diploma tantas veces citado, exclama ¡laudabilem civitatem! como el león que apenas divisa la presa se apercibe á echarse sobre ella. Sabía de sobra lo que el santo mártir Vicente significaba para Valencia y la importancia de aquel santuario. A su intercesión atribuyó la conquista de ciudad y reino, y su fe consta en un diploma suyo
43 con estas expresivas palabras: «Fides nostra talis est, quod Dominus Jesus Christus, ad preces specialiter Beati Vincentii nobis Civitatem et totum Regnum Valentiae subjugavit et eripuit de posse et manibus Paganorum.» Por eso concedió don Jaime I tantas rentas, honores y privilegios á San Vicente de la Roqueta, pues sabía que fué la iglesia de los mozárabes valencianos durante los siglos de la dominación musulmana.

TRIBUNAL DE LAS AGUAS DE VALENTIA (VI)


VALENSIYA. VALENSIA. VALENCIA.


Síntesis de la historia natural del Santo y Síndico Tribunal Edetano Tyrius. Narrasio al Us Natural. Per el So. Andrés Castellano Martí. So. Mestre de Traca.


2-. La sabia narración que en parte nos introduce en lo que fuera la Cultura Sol Valenciana, está narrada al Uso de los canteros valencianos y de sus homólogos los labradores. Hablar de unos y de otros es lo mismo pues ambos vivieron la misma cultura aunque distinta profesión. Ambos vivieron los mismos Usos Naturales. Tribunal de las Aguas. En el derecho internacional, y por la gente culta de todo el mundo, es de sobra conocido el nombre del Tribunal de las Aguas de Valencia. Siendo muchos los trabajos y libros sobre él escritos.
Más también hay muchas personas que desconocen el nombre anteriormente mencionado, cosa que ocurre en la moderna actualidad. Nadie está obligado a saber todo de todas las culturas. Pero es vergonzoso para los valencianos que sabiendo todo de todos ignoremos nuestra cultura madre, la natural.
En los dos casos anteriores, tanto quienes no lo conocen, como quienes sí, todos ignoran su real historia, trascendencia, rito y creencia. Cosa debida a que su trayectoria siempre fue, y hasta ahora ha sido, según la Devotio a la Terra, en expresión antigua, nombre que nos ha llegado como Usos y Costumbres Naturales Valencianas, los naturales de esta tierra. Usos estrictos que no se escriben y sólo se transmiten a los propios, y no a todos; nunca a los extraños. Usos y Costumbres que en este momento, en apariencia se han perdido, pues son muy pocos los valencianos que los mantienen. Sólo allí, en los escasos minutos en que dura la sesión del Síndico Tribunal, el rito tiene vida. Sólo un día a la semana, el jueves, y cincuenta y cuatro jueves al año. Sumados todos los jueves, el rito, su suma, no sobrepasa los noventa minutos al año. Tiempo, tiempo real que en Tierras Valencianas se viven los Usos y Costumbres propios. En ningún otro sitio, tiempo y momento tal cosa ocurre.
Sobre el rito valenciano y creencia, y su trascendencia, nadie nunca escribió, so pena de pagar tal osadía. Quienes sí han escrito, por ser cultos y haberlo estudiado, siendo cultos no de la narración si no de la ajena cultura escrita, nunca centraron su estudio sobre la realidad y esencia del Tribunal, ya que ésta al ser narrada nunca pudo ser estudiada en escrito alguno. Narración que se mantuvo en el Tribunal y las gentes que le daban vida, sus gentes, mientras la Cultura Valenciana fue pura; y también cuando fue Espardeña.
En estos momentos, ahora, la casi totalidad de los valencianos desconoce la cultura valenciana de sus antepasados, pues ahora todos defienden la catalana y castellana, las escritas por ajenos; los cuales cuando llegaron impusieron lo suyo y lo escribieron. La historia valenciana escrita es la de quienes siendo ajenos a esta tierra la invadieron, sometiendo a los naturales quienes narraban. La historia que hoy se enseña no es la de quienes vivieron lo natural y propio pues de ellos nadie escribió; de nuestros verdaderos antepasados, nada sabemos por escrito, pues todo fue transmitido por la pura narración natural mantenida en la huerta y la cantera; narración que en estos momentos pocos siguen. Y en colmo de males también se pierde la "Espardeña", con lo cual ya pocos naturales quedan. Nosotros ahora, -así en puñetero honor, el Sanedrín político, Cristo y la Inquisición se enfaden, no tenemos nada que ver con nuestros antepasados, y quienes siendo Síndicos jueces del Tribunal de las Aguas asisten todos los jueves a cumplir con el rito, sólo allí lo viven, no trascendiendo la cultura del Tribunal a ninguna institución de la vida política valenciana. La Hombra del tribunal que dio ser y vida a todos, se ha esfumado.Ningún organismo cultural, oficial o privado, político, en estos momentos llamados de libertad y autonomía, vive la cultura de los Usos y Costumbres Naturales Valencianos. Incluso el Parlamento o Cortes Valencianas tienen su organigrama funcional a lo castellano, al derecho constitucional castellano, Español; y las formas del habla y comportamiento son castellano-catalanas. Quienes representan a los valencianos se comportan de todas maneras menos -com a Homens.
Pues bien: asumiendo la responsabilidad de romper la tradición de narrar, y dado que en el caso del Tribunal de las Aguas, la narración es Espardeña, nosotros ahora pasaremos al escrito parte de dicha narración, con la intención de que las nuevas generaciones de jóvenes valencianos tomen conciencia y conozcan la cultura natural que tanto honró a sus antepasados.Narraremos aquello que puede ser por todos conocido. Callaremos lo que a los ajenos debe ser callado.

LA PRIMERA CRUZADA (III)


Autor: Desconocido

En 1097 el Cid nombró obispo de Valencia a un francés llamado Jerónimo de Perigord. Mientras tanto los ejércitos almorávides se dirigieron de nuevo hacia Valencia. El rey Pedro I de Navarra y Aragón acudió a apoyar al Campeador y entre ambos derrotaron a los musulmanes en la batalla de Bairén. Los almorávides quedaron malparados a pesar de su superioridad numérica y de que contaban con una flota. Al mismo tiempo, los almorávides atacaron a Alfonso VI de León y Castilla, al que derrotaron en Consuegra. Pedro I partió en su ayuda, pero, cuando llegó, los almorávides huyeron, así que no tuvo ocasión de combatir.

Mientras tanto el Cid marchó hacia el norte de Valencia y expulsó a los almorávides de Almenara y Murviedro (la antigua Sagunto). Mientras asediaba Murviedro, el conde Ramón Berenguer III de Barcelona sitió el castillo de Oropesa, aún más al norte, pero llegó rápidamente a un acuerdo con el Cid y se retiró. En el acuerdo se incluyó el matrimonio entre el conde y María, una de las hijas del Campeador. Por esta época se concertó también el matrimonio entre su otra hija, Cristina, y Ramiro Sánchez, hijo de Sancho, un hermano bastardo del rey de Navarra Sancho IV Garcés, el que fue despeñado por su hermano Ramón y a raíz de ello la corona pasó a Sancho V Ramírez, el padre del rey actual, Pedro I.

En Escocia se produjo una rebelión que derrocó a Donald III Bane en favor de su sobrino Edgar, que se había exiliado en Inglaterra tras la muerte de sus padres, Malcom III y santa Margarita. Para hacerse con la corona recibió el apoyo de su tío materno Edgar, el que hubiera sido rey de Inglaterra si Guillermo el Conquistador no hubiera invadido el país. El nuevo rey abrió un periodo de paz en Escocia en el que la influencia de Inglaterra volvió a hacerse notar en el país.

La nobleza de Polonia dominaba al duque Ladislao I y lo obligó a compartir el ducado con sus dos hijos, Boleslao y Zbigniew.

El rey croata Petar Svacie murió luchando contra Kalmán de Hungría, quien acabó conquistando Croacia y varios puertos de Dalmacia. Esto lo enfrentó a los venecianos.

La región situada al sur del mar de Aral, conocida como el Jwarizm, se independizó de los selyúcidas bajo una dinastía de gobernadores conocida como los Jwarizmsah, que fue el título que adoptaron.

En abril llegó a Constantinopla Raimundo IV de Tolosa y los cruzados empezaron a prepararse para pasar a Asia Menor. El obispo Odón de Bayeux había seguido al duque de normandía Roberto II Courteheuse, pues no se atrevió a quedarse en Normandía bajo el gobierno de Guillermo II de Inglaterra (contra el que había organizado una rebelión tiempo atrás), pero murió en el camino.

El Emperador Alejo I trató de dejar claro que los cruzados lucharían bajo sus órdenes, y que todos los territorios de Asia Menor que conquistaran en su camino a Jerusalén le serían entregados. Obligó a los caballeros a jurarle fidelidad, si bien éstos debieron de pensar que jurar fidelidad a un hereje no era vinculante.

En junio los cruzados embarcaron para Asia Menor y asediaron la ciudad de Nicea. Si la conquistaban tenían que entregársela a Alejo I, pero nada impedía que la saquearan primero. Los asediados comprendieron bien su situación y prefirieron rendirse al Emperador, que rápidamente envió sus tropas para evitar que la ciudad fuese saqueada. Naturalmente, esto no gustó nada a los occidentales. No obstante, prosiguieron su avance y en julio derrotaron a Kiliç Arslán I en Dorilea. Tampoco les gustó ver como Alejo I mantenía sus tropas en la retaguardia y aprovechaba que los turcos estaban ocupados combatiendo a los cruzados para ir tomando ciudades mal defendidas. También es verdad que Alejo I había propuesto un itinerario más largo siguiendo la costa para poder recibir ayuda por mar en caso de necesidad, pero los audaces occidentales se habían negado a atender su consejo. Las bajas de los cruzados fueron numerosas. Entre ellas estuvo Berenguer Ramón II de Barcelona.

En enero de 1098 pusieron sitio a Antioquía, que estaba en poder de Barkyaruq. La ciudad parecía inexpugnable, y durante el asedio las enfermedades debidas a la falta de higiene hicieron estragos entre los sitiadores. Se cuenta que los cruzados usaban las cabezas de sus muertos como proyectiles de sus catapultas, para que la peste entrara en la ciudad. (La guerra biológica no se inventó ayer.)

Una parte del ejército occidental se había segregado del restro dirigida por Tancredo de Hauteville y por Balduino, el hermano del duque Godofredo IV. Asediaron y tomaron la ciudad de Tarso, lo cual no fue difícil pues, aunque estaba sometida a los musulmanes, su población era cristiana armenia. Balduino logró ser aclamado por los armenios como libertador y así se hizo con el control de la ciudad. En vista de ello, Tancredo marchó para unirse al asedio de Antioquía.

EL CENTENAR DE LA PLOMA (y VI)


REFORÇOS PER A LA SENYERA

Pere II de Valencia crea una segon companyia per a custodiar-la.

La Companyia dels Ballesters del Centenar de la Ploma fon fundà per lo rei Jaume I per a que servira de guarda i escolta a la Real Senyera, quant esta ixquera de la Casa de la Ciutat per lo motiu que fora de guerra o cerimonia.

En les Corts Valencianes que es varen celebrar en Valencia en l’any 1.604, presidies por lo rei Felip III, i en les celebraes en Monço presidies por lo rei Felip IV en l’any 1.626, es dona conter de que “la Companyia del Centenar de la Ploma fon instituida per la Magestad del Senyor rey En Jaume lo Conqueridor”.

El nom del Centenar de la Ploma se li va donar ad esta Companyia per la ploma que com adorn portaven ses components sobre el cabacet o elm en el que es cubrien lo cap, explica l’historiador Josep Martines Ortis

Lo mes distintiu de s’indumentaria consistia ademes, en una sobrevesta blanca de llenç en la creu de Sant Jordi, una sobre lo pit i atra a l’esquena. El seu lema era: ”In te domine speravi; non confundar”.
[1]

Lo document mes antic que es coneix sobre la Companyia del Centenar de la Ploma es el Real Privilegi otorgat por lo rei En Pere el 3 de juny de 1.365, en el siti de Murviedro relatiu a la manera de triar els components de la Companyia.

En lo privilegi concedit en Monço, el 23 de juliol de 1.376, per Pere II de Valencia i IV d’Arago, es determina el carácter i funcio de la Companyia, a l’indicar que quant la Bandera ixca vaja escoltà pels cent Cavallers armats, que paga la Ciutat.

Esta nova companyia aniria a reforçar als originals Ballesters de la Ploma. La diferencia, diu, es que en la primera companyia tots eren artesans i en la segon podien ser els seus integrants nobles o plebeus.

La Ciutat aprovà les ordenancion dels nous cent ginets en 1.391.

Era un gran honor per als ciutadans perteneixer al Centenar de la Ploma que acompanyava a la Real Senyera en lo fi de protegir-la y custodiar-la, sobre tot en les batalles, per a que no caiguera en mans enemigues.

FONTS DE INFORMACIO:
Real Senyera de la Comunidad Valenciana – Las Provincias 1.998 fasciculo I pgs. 14-15.
[1] Lema obtingut de la Biblia Llibre dels Salms de Davit. “En tu confie, no siga confundit o Qui espera en tu no es confundit”.