martes, 6 de diciembre de 2011

EN DEFENSA DE LA LLENGUA VALENCIANA (XXIII)


Per Miquel Adlert Noguerol (q.e.p.d.)
Estos païsícols de qué parle, principalment els polítics, ¿no saben lo que és el Païs Valencià? ¿És que no han llegit, ni els dirigents, els llibres de Joan Fuster, per lo manco "Nosaltres els valencians" i "Qüestió de noms"?
Ara alguns reculen un poc en el vigor pancatalaniste que posaven. Els que exaltaven la llengua com a deus ex machina de la catalanitat al Regne de Valéncia, ara minimisen la importància que havien donat a l´idioma. Igual passa én lo de "País Valencià". Els pancatalanistes valencians, després d´haver substituït l´entitat pròpia del Regne de Valéncia per la que es posà en òrbita en Barcelona al principi dels anys 50 i que dogmatisà Joan Fuster en Valéncia al principi dels anys 60, o siga, la de "País Valencià" referida al territori del Regne de Valéncia on es parla valencià com a part integrant -un païs més- de la unitat catalana dels "Països Catalans", ara repleguen veles volent limitar la significació de "Païs Valencià" a una simple substitució de nom, no d´entitat, del Regne de Valéncia. Sense canvi d´essència, reduint la catalanitat valenciana a la llengua i a la cultura. Perqué han advertit ¡ara! que la integració del "Païs Valencià" en la unitat catalana dels Països Catalans, els priva de l´existència d´organismes polítics valencians i els corresponents càrrecs a repartir-se. ¿I açò no ho havien vist fins ara que, fora de Valéncia, s´ha tractar i considerat el "Païs Valencià", que diuen ells, com a lo que han dit ells que és: una part de Catalunya, tres províncies com les de Girona, Lleida i Tarragona?
Perillosa dicotomia la que pretén compaginar interessos polítics contradictoris i contraposts en una situació confusa, tan confusa com l´actitut dels que busquen la identitat del "Païs Valencià, encara que la coneguen, per a acabar dient que és catalana. Puix que és inconcebible que, al cap de tants segles, hi haja qui no la conega. Com no siga que no s´ha molestat gens ni miqueta per saber del multisecular pretèrit valencià. O que forme part dels que sé que tenen una voluntària ignorància sobre el temps anterior a la guerra, quan el valencianisme, seguint i perfeccionant la Renaixença, dedicava tota la seua amor a l´exalçament de la gloriosa identitat VALENCIANA multisecular. Buscar-la és negar-la de principi per tindre uns païsícols una meta aon van: els pancatalanistes. I duts per estos, els seguixen de bona fe atres païsícols que és incomprensible que comencen per ignorar lo que és país simplement. I per a qué ho sàpien reproduïxc lo que el diccionari Fabra -bíblia del pancatalanisme- diu que és país: "TERRITORI d´una nació, d´un poble; per ext. contrada". I contrada diu que és: "DIVISIÓ territorial determinada per limits naturals o polítics". Crec que està clara la càrrega explosiva pancatalanista que té País Valencià. I, a confessió de part, rellevació de prova. O siga que Païs Valencià és el TERRITORI valencià, una DIVISIÓ de Catalunya com a un país dels Països Catalans.
Per aixó, i com la sabem, no busquem la identitat valenciana els que la coneixem i no tenim "adherències" extravalencianes de pancatalanisme. Perqué també és significativa la concomitància de persones i partits pancatalanistes o simplement païsícols én la bicolor bandera catalana, front a la tricolor valenciana que, com a regnícola veneraren els renaixentistes i venerem els valencianistes i que és, dit magníficament en versos de Xavier Casp, "nostra anímica elegia d´or i grana en virior sobre la cèlica esperança eterna i blava". Image poètica que no pot significar en la bandera tricolor (dels tres colors fonamentals) caràcter local sinó territorial (clar en el context), puix que és poema escrit en el camp de concentració de Torremolinos el 25 d´abril de 1939, i dedicat a glossar dita efemèrides (no de caracter local sinó regnícola) que en 1707 determinà la pèrdua de l´autogovern del Regne de Valéncia.

domingo, 4 de diciembre de 2011

RESISTENCIA Y ACCION


Per: Josep Boronat Gisbert (q.e.p.d.)


Desde hace bastantes años  el catalanismo está intentando por todos los medios, lícitos e ilícitos, -mas estos que aquellos-,  entrar y apoderarse del “ser” y del “saber que se es” de los valencianos, para obtener su deseo, acariciado mucho tiempo por ellos: poder ser “cap i casal” de un  Estado Europeo no español. Claro que económica y financieramente les es inviable sin los recursos de la región valenciana, debido a la balanza de pagos deficitaria de miles de millones de pesetas anuales que tendría Cataluña a solas.

El catalanismo mantiene en el Reino de Valencia a profesionales y profesionalidades de esta acción, los cuales  intentan “desde dentro” manipular las inteligencias para remover los obstáculos y promover presiones que favorezcan sus propósitos.

Lo hacen de una manera bastante sofisticada, como esta mandado en toda acción basada en el engaño.

Los profesionales del catalanismo se instalan en puntos neurálgicos importantes para la formación de los “estados de opinión” es decir, en centros de enseñanza y de formación del profesorado, medios de comunicación de masas, televisión y periódicos, industria editorial, mundo del arte e incluso en centros y lugares dedicados al culto religioso. Han ido colocando peones estratégicamente y están siempre a la que cae para proponer y poner a quien les conviene.

Desde esas posiciones, una vez conquistadas, no tratan de promover honestamente las propias convicciones. Tratan de imponer todo el catafalco catalanista sin el mas mínimo respeto a nada, y menos que a nada a la verdad. Cambian y tergiversan todo lo que les viene en gana.

Hay técnicas psicológicas y de propaganda que son verdaderos lavados de cerebro, y que no necesitan de grandes inteligencias para llevarlas a término, sino solamente mucha “barra”, una desvergüenza  bien probada y nada de principios éticos. Los ciudadanos que padecen las técnicas de bombardeo y repetición en los medios de información y de difusión mencionados, son ordinariamente una masa maleable, sobre todo si no tienen un cuerpo de ideas y de convicciones fundamentadas que fortalezcan una actitud crítica y no sencillamente receptiva. Sobre todo por que ellos buscan el asentimiento pasivo para la infiltración, para la persuasión dolosa e idiotizante. Un ejemplo, la repetición y uso exclusivo de la denominación “País Valenciano”. No dan razones o argumentaciones. Repiten, repiten y no se salen de ahí.

Catalanistas maquiavélicos o mesiánicos ocupan los medios de difusión masiva de la cultura como los que ocupan una posición en una acción de guerra. Utilizan el engaño, las presiones, la mentira, la intriga, el soborno, las amenazas y otras violencias, condenando al ostracismo cultural, en los lugares neurológicos ocupados por ellos, a todos los que no aceptan dócilmente su línea.

Esa línea ha sido y sigue siendo, en primer lugar, la depreciación y desvalorización de todo lo propiamente valenciano, el carácter de los valencianos, el hablar de los valencianos, las fiestas valencianas... Es muy curioso e interesante observar la notabilísima manera de presentar las cosas valencianas en los medios de formación de opinión sujetos al ronzal de los profesionales del catalanismo: todo lo que no enaltece una supuesta  dependencia a lo catalán, es vulgar, mediocre, anacrónico, folklórico, dialectal, basto, grosero... y fascista... aunque quien lo defienda haya militado toda su vida en posiciones netamente antifascistas, pero no se doblega a creer que todo lo bueno, lo grande, lo sublime, viene de Cataluña. A los catalanistas no les importa la realidad. Para ellos la cuestión es tirar fango a los que no se inclinan delante de la Gran Cataluña.

Si en el suministro de aguas de una ciudad se comprobara que los encargados de los depósitos y de las conducciones, los que vigilan la pureza y potabilidad de las aguas, estaban introduciendo, poco a poco, pero constantemente, un producto químico que drogara a la gente produciendo amnesia y pérdida de la personalidad, llegando a la larga a convertir a los habitantes en sujetos aptos para una vida de robots, ¿que deberían de hacer los que se dieran cuenta de esta atentado delictivo?.

Pensamos que los estados de opinión no se forman sin medios de difusión y de educación. Y no precisamente a través de los creados adrede en esa finalidad, a benficio solamente  de los interesados en esa problemática.  Los estados de opinión llegan normalmente a formarse a través de los medios de difusión y de formación normales, los que llegan a la mayoría, los de influencia generalizada: diarios, televisión nacional y programa regional, centros educativos que en esta cuestión están mediatizados por el Instituto de Ciencias de la Educación, Consejerías de Cultura y Educación.

Es fundamental remover de los lugares privilegiados de envenenamiento de las aguas de la información y de la formación a los profesionales del catalanismo, que todos sabemos quien son y como actúan.

En Valencia-Ciudad es muy patente la resistencia  popular a la acción catalanizadora, pero  los medios generales de formación y de opinión, en gran parte, siguen escorados a la parte de la mentalización o pre-mentalización catalanista. Y así las demás tierras del Reino están sujetas a la influencia que comento. Es urgente cortar el suministro de sustancias venenosas a través de las conducciones de agua potable. Como también  es urgente proporcionar antídotos. Es necesario resistencia y acción. Pero de todos. Masivamente.

Si queremos que no desaparezca Valencia como pueblo diferenciado, es preciso que no estén en las manos de profesionales de la catalanización los puntos neurológicos de la formación y de la información: Aitana TV, ICE de la Universidad de Valencia, Consejerías de Cultura y Educación. Y que al menos un periódico, mejor dicho un diario, de solera periodística y de ámbito general, que llegue  a todos los pueblos de todo el Reino o Nación Valenciana, tenga una orientación claramente libre de las manipulaciones catalanistas.

La defensa propia da el derecho a la resistencia y a la acción. Da el derecho. Pero también el deber. El deber de organizar y de colaborar activamente en la “RESISTENCIA”, como los franceses en la invasión alemana. Como los valencianos hicimos contra los franceses, con Vicente Domenech “El Palleter” al frente, en la Guerra de la Independencia.

DECALEC DE L'IDIOMA VALENCIA


Autor:  JOAN BENET RODRIGUEZ i MANZANARES


01.- Valencia no es Catalunya, conseqüentement Catalunya no es Valencia.
02.- El valencià no es catala. Son massa les diferencies sintactiques, girs, flexions verbals, fonetiques...
03.- La denominacio culta o academica del valencià es, Valencià. (Mai ha segut una atra).
04.- El nom "valencià" no s'utilisarà per a encobrir el catala.
05.- Junt al castellà, llengua oficial d'Espanya, son les dos uniques llengües oficials en la Comunitat Valenciana.
06.- El valencià deu ser el triat pel poble i per institucions triades per ell, no per institucions i persones en les que el poble no es senta identificat.
07.- Una llengua no es pot impondre illegalisant unes normes, simplement usant el poder que otorga un carrec o una associacio.
08.- El valencià deu de constar en la Carta Oficial Europea de Llengües Minoritaries d'Europa.
09.- El valencià es una llengua massa bonica com per a deixar que es converta en una llengua morta.
10.- Abans mut, que catalanoparlant per imposicio llegal.

VALENCIA Y ELCHE, MAS CRCA

 

miércoles, junio 07, 2006

El pasado viernes 26 de mayo tuve la oportunidad de impartir una conferencia sobre la Dama y el Misterio de Elche, en la capital autonómica valenciana. Ante medio centenar de asistentes de todas las edades, niveles culturales y condiciones -todo un éxito, ya que la sala era de un aforo máximo de 60 personas-. Llenar prácticamente el Aula de Cultura de la CAM, en la Lonja de Valencia, un viernes, propicio para la escapada y la fiesta, en una ciudad bastante centralista y alejada, una ciudad tal vez ajena al tema de la conferencia; fue para mi, como ilicitano, motivo de satisfacción y orgullo.
Confieso que antes de comenzar no las tenía todas conmigo. Pensaba que la Dama y el Misteri, y todo lo ilicitano, no llamarían la atención de los capitalinos al ser simbolos nativos de Elche y que la afluencia a la conferencia sería minoritaria. Pero me equivoqué. Hasta los directivos de la entidad organizadora, -el Institut d' Estudis Valencians, creado en la II República y reimpulsado en los años 70 por intelectuales como Emili Beüt- tenían los mismos temores.
El nivel del público resultó alto y selecto: profesores y estudiantes universitarios, directivos de asociaciones culturales, artistas, intelectuales, escritores y poetas, periodistas; entre otros. A pesar de ello, noté falta de información o desconocimiento hacia lo ilicitano. Ofreci la conferencia con proyección de diapositivas powerpoint de Elche: imágenes del Palmeral, de la Dama, del Misteri y de otros sígnos de identidad ilicitana como la Venida de la Virgen, La Alcudia -excavaciones y museo- la Basílica, la Calahorra; para acabar con el magnífico MAHE, la Torre del Homenaje que alberga la Dama y el Palacio de Altamira.
Versé sobre el origen, la historia, la evolución y actualidad de la Dama y el Misterio de Elche, recalcando que además de ser iconos del ilicitanismo, mantienen aspectos de valencianidad como la lengua en el caso de 'La Festa' o el origen de la actual peineta y moño del traje típico de fiestas en el tocado ibérico de la Dama de Elche y de otras mujeres íberas del levante valenciano. Una simbiosis para demostrar que Elche es tan valenciana en sus raíces como lo es la capital, la ciudad de Valencia.
Intenté y exhorté al público presente -valencianos capitalinos- a que se sintiera a partir de ese momento y en adelante, un poco más ilicitano, a que aprendiera a sentir, a valorar, a estimar, a proteger y a defender todo aquello que no sea de la capital, como el Misteri y la Dama. Y creo que lo logré. Muchos ojos se humedecieron de emoción cuando expliqué el momento de la coronación del Misteri -oropel, órgano, manos alzadas- o el instante del descubrimiento de la Dama.
Sin buscarlo, me converti en dos horas -fue más largo el tiempo de preguntas que la conferencia, de lo motivado y a gusto que estaba el público- en embajador de Elche. La verdad es, que un ilicitano consiga fuera de su casa, lejos de su Elche, en otra ciudad, entretener 2 horas a casi 50 personas y más cuando son gentes de la capital autonómica -en el centro de la comunidad- que suele vivir alejada del sur y discriminando a Elche; es todo un éxito. Es como poner una pica en Flandes. Lástima que el pueblo ilicitano no se entere masivamente de ésta y otras iniciativas.
Además de que nadie es profeta en su tierra, si mi conferencia la hubiese impartido el alcalde de Elche o Rafael Ramos, director del museo arqueológico municipal; habría tenido muchísimo eco social y mediático. Lástima que yo no llegue a la altura de tan ilustres personalidades. Eso si, logré el compromiso de cuatro excursiones de valencianos de la capital para ver la Dama y todo lo demás. Puse mi grano de arena y valió la pena: hoy, Valencia y Elche, están un poco más cerca.
josep esteve rico sogorb

EN LLADRES (CATALANISTES) EXIGIR JUSTICIA, MAI FER PACTES


Autor: Jaume de la Serra

De l'Academia Valenciana de la Llengua (catalana), AVL(c), (eixa academia composta per majoria de catalanistes que en el 2005 dictaminaren - perque sí - que la llengua Valenciana es Català), ham aplegat a sentir dir que es una institucio de "consens" entre les diferents "sensibilitats" llingüistiques (setze catalanistes versus tres o quatre creuaponts ex-RACV), que "treballa" (en jornals multimillonaris pagats pels valencians) per a que no hi haigguen "ni guanyaors, ni vençuts".
Mos podrien preguntar: ¿ si agarren a un lladre que li ha furtat a algu la bujaca (i els dines), qué s'ha de fer ?¿ pactar en el lladre la cantitat de dines que li tornarà al seu llegitim propietari, de manera que no hi haigguen "ni guanyaors, ni vençuts" ? ¿ O mes aïna se li obligarà al lladre a tornar integrament tot lo que li ha furtat a la seua victima i a que responga davant de la justicia pel seu furt ?

¿ Per qué si el poble valencià es el llegitim propietari de la seua llengua PROPIA Valenciana, (ya que la ha parlat a lo llarc dels sigles mantenintla viva i fentla evolucionar de forma natural i particular), ha de pactar res en eixos que li volen impondre la forastera llengua Catalana ?

¿ Per qué el poble Valencià ha de pactar res en el lladre catalaniste que vol corrompre sa genuina llengua Valenciana mutilant i prohibint senyes particulars, genuines i propies de l'idioma Valencià al mateix temps que introduix artificiosa i forçadament senyes propies de la llengua catalana que no son propies de la llengua Valenciana general ?

¿ Per qué el poble Valencià ha de pactar res en estos aprofitats "germanastros" catalans (i colaboracionistes valencians) quan ya se sap objectivament que la catalanisacio no afavorix en absolut la pervivencia de la llengua Valenciana, sino tot lo contrari, i que la seua finalitat es incloure al poble Valencià dins de la falacia dels "onze millons de catalaparlants" dels "països catalans" per a donarli mes força al proyecte independentiste de la "catalunya gran" al temps que els catalanistes, de manera victimista, van obtenint mes recursos economics per a Catalunya ?

Tenim el virus catalaniste inoculat dins de l'AVL, les universitats i molts atres ambits politics i culturals valencians (no oblidem que el proyecte de la "catalunya gran" no seria gran cosa sense la mentira dels "onze millons de catalaparlants", ni la grandea del Sigle d'Or de la lliteratura Valenciana que estos lladres fan passar falaçment per "catalana"). Pero per molts lladres catalanistes que tingam "residents" i "historics" en terres valencianes el delit no prescriu i els lladres catalanistes continuaran sent lladres sense cap dret a que se pacte en ells (per molt que el PP i PSOE s'hi haigguen baixat els pantalons davant d'esta gentola). El

s lladres catalanistes tenen i tindran per sempre l'obligacio i el deure de tornar tot allo que estan furtantli a la llengua Valenciana: la seua secular independencia per a continuar sent la llengua PROPIA del poble valencià i que éste la parle i la codifique en clau estrictament valenciana, o siga, respectant al maxim les senyes generals propies del Valencià actual, sense tindre que pactar res en catalanistes aprofitats que neguen la mateixa existencia de l'idioma Valencià i volen impondre una absurda i artificiosa normativa catalanista en la que cap valenciaparlant s'identifica.

No es una qüestio de "guanyaors o vençuts", es una qüestio "de victimes i de bochins". De manera que lo que correspon no es que el poble Valencià i la seua llengua Valenciana "pacten" en els lladres catalanistes, sino que a lo que tenen dret els primers, com a victimes que son, es a que se faça justicia i a que se'ls torne integrament lo que des de sempre ha segut seu:
"L'autoritat i les ferramentes per a protegir, defendre, potenciar i dignificar l'idioma Valencià com a llengua diferent i independent de la Catalana, o la que siga".

ANOTACIONES A LA "CRONICA" DE RAMON MUNTANER


Autor: Valencia d'elig 
(Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)

  Todos los indicios apuntan a que la mayor parte de la "crónica" escrita por el catalán Ramón Muntaner no está basada en la experiencia propia y directa del autor sino en datos de terceros que el cronista presenta de manera marcadamente idealizada y distorsionada.

 Ramón Muntaner, según aclara él mismo en su obra, comenzó a escribir su "crónica" muchos años después de acontecer algunos de los hechos que pretende reflejar. En concreto la inició el quince de Mayo de 1325 (XV Maig M.CCC.XXV) cuando contaba con 60 años de edad (LX anys), por lo que el año de su nacimiento, 1265, coincidió con el de la campaña que efectuó el rey aragonés Jaume I "el Conquistador" en el Reino de Murcia para sofocar una rebelión sarracena en aquellas tierras. Teniendo en cuenta que el rey Jaume I falleció cuando Ramón Muntaner tenia solo once años de edad, resulta más que evidente que Muntaner no pudo nunca acompañar como cronista al rey Jaume I en ninguna de sus campañas, ni pudo ser testigo directo y presencial de unos hechos que el cronista catalán nos quiere presentar como vividos en primera persona.

 Incluso, es tanta la desinformación e inexactitud por parte de Ramón Muntaner en relación a este asunto, que en su "crónica" erróneamente data en el año 1238 (M.CC.XXXVIII) la presencia del rey "en Jacme D'Arago" en tierras murcianas, cuando históricamente está más que probado que fué en los años 1265-1266 cuando el rey aragonés Jaume I estuvo en el Reino de Murcia ayudando a su yerno castellano el infante Alfonso (Alfonso X "el Sabio") a sofocar la rebelión sarracena.
  
 Resulta llamativo comprobar como los anti-históricos y falaces términos "Corona catalano-aragonesa" o "Rey catalano-aragonés" de los que reiteradamente hace uso el aparato propagandístico catalanista no encuentran sustento, ni validez alguna en la obra de este cronista catalán. En consonancia al marco legislativo y a los derechos y usos consuetudinarios el cronista Ramón Muntaner utiliza profusamente los adecuados términos "Corona d'Arago", "Regne d'Arago", "Regne de Valencia", "Comptat de Barcelona", "Cathalunya", "Rey d'Arago", "Rey de Valencia", "Compte de Barcelona", "Senyor de Cathalunya", "Casa d'Arago", "Casal d'Arago", "Jacme I d'Arago", "Pere d'Arago", "coronas [de rey para el reino de Aragón y para el reino de Valencia]", "garlanda (diadema) [de conde para el Condado de Barcelona]", "Regina (reina) [en el reino de Aragón y en el de Valencia]", "comptesa (condesa) [en el Condado de Barcelona]".

 En los textos siguientes se describe la coronación del infante Pere, hijo de Jaume I, como "Rey" en el "Reyalme d'Arago" y en el "Reyalme de Valencia", recibiendo la "corona" de cada reino, mientras que en Cataluña solo es "creado" Conde de Barcelona y señor de Cataluña otorgándosele en consonancia a dicha titulación la "garlanda" (diadema) de conde pero jamás la "corona" de rey ("...reebe ab gran gloria, e ab gran alegre la garlanda, don fo creat Compte de Barcelona, e senyor de tota Cathalunya").
 Queda patente por todo lo expuesto que Cataluña nunca fué reino, sino solo una agrupación de condados en donde el de Barcelona tenía mayor preponderancia que el resto y el conde que lo gobernaba actuaba como representante y "señor" de Cataluña, pero jamás bajo la titulación de "rey". Todo ello no hace más que dejar en evidencia la grave manipulación histórica que realiza el nacionalcatalanismo cuando pretende otorgar atribuciones de reino o corona a Cataluña bajo la falsa terminología de "Corona catalano-aragonesa" o "Rey catalano-aragonés".

 Como colofón (línea verde), el cronista catalán lanza un exaltado alegato en favor de Cataluña, con toda seguridad para tratar de compensar la frustración que le provocaría tener que admitir la inferioridad de rango de Cataluña ante los reinos de Aragón y de Valencia (y Mallorca). Proselitismo gratuito que deja en evidencia el marcado carácter chauvinista de Ramón Muntaner y su visión partidista en favor de Cataluña y lo catalán a lo largo de su "crónica". Un chauvinismo catalanista que continua presente en nuestros días, con mayor virulencia y agresividad si cabe, que viene de la mano del nacionalismo catalanista (y sus colaboracionistas en tierras valencianas) que pretenden hacer creer que el idioma Valeciano es solo una variante del Catalán para absorber el patrimonio lingüístico e histórico-cultural valenciano dentro de sus inventados y ficticios "Països catalanes" y "Coronas catalano-aragonesas" imperiales.

BANCAIXA, TARANCÓN Y LOS QUE COMPRENDEN A ETA


Ricardo García Moya

Diario de Valencia 26 de Noviembre de 2000.


Hace años que en las revistas que se burlan del concepto de España y que ensalzan el de Cataluña como nación (devorando a valencianos y mallorquines), reciben la generosa subvención y publicidad de la filantrópica Bancaixa y el no menos dadivoso Manuel Tarancón. Se supone que en unos despachos cómodos y holgados, sabios directores de Bancaixa y sensatos asesores del susodicho MT, controlan hasta el último céntimo del dinero destinado a mejorar la sociedad, cultura y convivencia.
Pero no es así. Todo indica que Bancaixa y MT se han decantado por ayudar económicamente a los que defienden los e inexistentes Países Catalanes y la lucha ideológica contra la nación española. En esas publicaciones (El Temps, Saó...), encontrará el lector sibilina o abiertamente las mil formas de ridiculizar, envilecer, desprestigiar o destruir todo lo que haga referencia al concepto de España, o que se oponga a la catalanización del territorio valenciano. Son revistas que destilan odio a todo lo que no sea el expansionismo catalanero y, como veremos, comprenden a ETA.
Bancaixa no tiene inconveniente en entregar millones (¿cuántos ha tirado a lo largo de los años?) a revistas donde se dice a los niños de los institutos que Zaplana fue jefe de una banda de asesinos ¿qué no lo pueden creer? En todas las bibliotecas públicas, en las de los institutos y universidades del Reino pueden leer que “aquella ultraderecha que intentó asesinar en varias ocasiones a nuestro querido Joan Fuster con Zaplana como capo” (El Temps. 13 novembre 2000, p.6). Y los jefes de Bancaixa estén complacidos con hacerse publicidad en esta revista que tanto les gusta, pues sigue la idílica relación.
El director de “El Temps” Eliseu Climent sabe el secreto. Cuanto más escupa a las acomplejadas huestes de MT, más pasta, exprimirá en subvenciones y pu­blicidad. En el citado párrafo de El Temps dirigen más elogios al generoso grupo de Tarancón y compafiía: “son i seran el braç del polític del cos parapoli­cial de la Benemérita”(ib.). Hablan de la Benemérita como si fuera un grupo de asesinos despreciables de una dictadura oriental o caribeña. Eliseu es listo y sabe que le tienen miedo. Como siempre, callarán y le seguirán soltando pasta de los impuestos. Tarancón, con la barba de Papá Noel, entregará premios a los buenos chicos Bromera que le han ayudado a catalanizar hasta las alcantarillas. El otro premiado por MT es Eliseu Climent y sus ediciones en que todo es catalán o procede de Cataluña (en caso contrario, todo es mierda, todos son fascistas, capos de asesinos, etc.).
Pero hay más lodo en esta cloaca de cobardía, compraventa de valores y casas de putas ideológicas. Con muertos diarios por tiros en la nuca --aunque no se esperaban lo de Ernest Lluch-- la revista Saó que subsiste con ayuda de subvenciones y publicidad como Bancaixa, sigue tratando como asesinos a las víctimas; y le va muy bien, pues Iberdrola (p.27) la Filmoteca Valenciana, la inevitable Universidad de Valencia, el Ajuntament de Xirivella, todos quieren colaborar en la defensa de los Países Catalanes y la burla a España. Todos, como corderitos, entregan millones a estas revistas que empalagan con el estribillo de que el Principat nos protegerá de las maldades españolas.
Fieles a su ideario religioso que defiende el catalanismo a tope, y siempre con las ayudas de Bancaixa y MT (especialmente cuando era presidente de la Diputación), los curas de Saó se han ocupado de esa molestia que supone para la sociedad los atentados de ETA. La explosión ensucia con sangre el pavimento, la metralla deteriora el mobiliario urbano; además, el impacto acústico perjudica a estorninos y palomas, etc. Esta tropa de sotanas se lo toma con humor, y para ello tienen al pintamonas amaestrado Harca, siempre dispuesto a burlarse de los indefensos --masacró a Lizondo-- y de cualquiera que se oponga a la catalanización.
El pintamonas de Saó ha dibujado tres viñetas que hay que analizar con lupa para sopesar la miseria moral de esta gentuza. Publicado en septiembre de 2000, Harca se inspira en el recuerdo de los inocentes asesinados, aunque él no sabia que Ernest Lluch engrosaría la lista. A los curas de Saó les hizo mucha gracia su interpretación de los crímenes. La primera viñeta muestra al presidente Aznar caricaturizado con aspecto hitle­riano que razona sobre los asesinos: “El cúmulo de despropósitos del nacionalis­mo es el caldo de cultivo de ETA”. En la tercera viñeta, haciendo un guiño a los inteligentes lectores --entre los que esta­rán MT y los jefazos de Bancaixa que pa­gan las subvenciones a Harca--, se super­pone “inocentemente” un rótulo que al­tera el mensaje y, pedagógicamente, in­duce a creer que las víctimas españolas (como Ernest Lluch) son la causa de su propio asesinato: “El cúmulo de despro­pósitos del nacionalismo español es el caldo de cultivo de ETA”. No hace falta oír a Arzallus. Aquí, los que gozan de favor de Bancaixa y MT, también com­prenden a ETA y ponen su granito de odio para que se siga el festín sangriento, pues la culpa es del nacionalismo espa­ñol. Aquí, según las bazofias aludidas, los asesinos somos nosotros, o el Presidente Zaplana, o Broseta, o yo mismo.
Las gracias de Harca son las que gus­tan a los curas de Saó, que sólo usan la lengua española para burlarse de sus víc­timas. En la página adjunta y en la si­guiente al miserable cómic de Harca apa­recen enormes anuncios de la Genera­litat de Zaplana y Bancaixa. La pantomi­ma prosigue. No les avergüenza la burla constante de Saó y El Temps. No les queda ni rastro de orgullo. Son todos muy valientes ante el GAV o cuatro po­bres tías marías, pero se arrodillan ante los matones culturales que bromean ante los asesinos y les entregan el dinero de los valencianos.
Jamás pensaron algunos que MT cul­minaría la catalanización del Reino. To­do lo ha catalanizado, y ahora viene el re­partir premios a sus colaboradores. Y si estos continúan llamando asesinos a los demócratas, o si se burlan de las víctimas de ETA con chistes miserables de incali­ficable moralidad. ¡Qué más da! El suel­do llega íntegro todos los fines de mes. ¿Van a perder el apetito por tonterías? Pues no. Bancaixa y las instituciones que rige MT seguirán soltando millones para que la nación catalana se consolide y que la nación española se convierta en una Yugoslavia sangrienta. La bomba de relo­jería colocada en la sociedad ya no pode­mos desactivarla.

jueves, 1 de diciembre de 2011

¿CIENCIA FICCIO?


Chimo Lanuza                    13 de juny del 2004
Sempre m’han agradat i m’hen espantat les pelicules futuristes de ciencia ficcio.

D’una banda, m’han interessat per allo de l’inventiva i l’imaginacio. Pero, d’una atra banda, m’ha epantat ya no les maquiaveliques histories que nos contaven –i nos seguixen contant-, sino mes be la capacitat visionaria dels seus autors.
Un agran eixemple: “Rebelión en la granja”, d’Orwell. Ho encertà de ple. Clar, que l’autor partia del coneiximent de causa: l’historia dels governs des de la mes antiga antiguetat nos ensenya que el poder corromp.

Pero despres passem a unes atres histories de ciencia ficcio aplicables al cas valencià.
Fea fredat eixe eixercit que s’escampava com una taca d’oli fins fer-se en tots els ciutadans en “Los ladrones de ultracuerpos”. El grup de persones que encara no havien segut “copiats” mirava en recel i de reüll als que tenien alrededor perque ya no sabien a on estava cadascu. I els que ostentaven el poder els dien que veïen fantasmes, que aixo era una barbaritat... Al final no queda ningu. Per fantasmes.
¿I que em dieu d’eixa maquinaria perfecta que es crea en una generacio de chiquets, tots iguals, sense sentiments, de “El pueblo de los malditos”? No els importava anar contra els propis pares o matar-los, tenien uns atres objectius “superiors” dictaminats des de fora. No eren conscients del mal i, en conseqüencia, el practicaven sense pudor.
Tot un encert quan, tambe Orwell, insinua el poder que comporta controlar el llenguage. En una societat absolutament controlada –i ningu es conscient d’aixo, està clar-, el govern s’inventa una especie de nova llengua –“Neolingua”-, a través de la qual es mediatisa als ciutadans i es conseguix crear nous conceptes, noves idees, nos valors: els valors del silenci, de l’irrebelio, de l’inactivitat... que son els que potencia el poder.
En “La fuga de Logan”, els ciutadans convertixen la mort en un espectacul. Van encantats a presenciar la mort d’aquells que passen d’una determinada edat. Ningu es capaç de pensar per ell mateix, caracteristica generalisada en totes estes obres.
En “¿Un mundo feliz?”, sorpren el llenguage que, tan afectat com el “normalitzat”, fa ridiculs als personages en les seues proclames i eslogans depresos des de que son embrions. Una societat que posa la ciencia al servici dels interessos dels governants. I, com en tants atres casos, aquell que se n’ix de lo establit, “desapareix”.
“Farenheit 451” tracta la cruel i nefasta situacio d’una societat en la que els llibres estan prohibits perque aporten informacio contraria a la que interessa als governants. La llectura, l’informacio... desperten la busqueda de la veritat i son el previ a la llibertat. Si no estas adequadament informat, no seras mai lliure. Per este motiu, en esta societat eren perseguits, buscats i cremats els llibres. Un grup de resistencia lo que fa es dependre’ls de memoria abans de destruir-los per a que perduren i, quan van fent-se vells, li’ls ensenyen als seus fills, als seus nets...
La mes impactant de totes, possiblement, siga “El planeta de los simios”, a on es planteja la manipulacio de la ciencia, l’imperi de la mentira. Els grans cientifics, com en les antigues civilisacions els grans sacerdots, formen part paritariament del gran consell que controla la societat.
Si que es de veres. Estes pelicules ilustren molt pero, com el pancatalanisme es impermeable com les societats que nos descriuen estes histories, la mentira seguirà humillant a la veritat.

ENTRE DOS EJES


Artículo de Francisco Domingo Ibañez
Las Provincias: 31 de enero de 1985

En el pasado era únicamente el eje de Madrid el tronco que estaba los “machos” de los valencianos.

El centro de decisiones pasaba –y pasa todavía- por Madrid. No en política, ni en economía, ni en lo cultural, nada contaba –ni cuenta-  en Valencia si no llevaba el sello del visto bueno, del alto aparato central.

El que las decisiones, buenas o malas, se tomasen, hasta el mínimo detalle, en Madrid, capital de todas las regiones de España, no dejaba de ser cómodo.

A Madrid se le echaban las culpas de todo tipo de retrasos e inercias y a Madrid había que ir a mendigar las obras públicas necesarias para la infraestructural regional, provincial o municipal.

De pena comprobar cómo nuestros alcaldes, gobernadores o presidente de diputaciones no eran, en Madrid,  sino sujetos provincianos esperando en las antesalas unos minutos de audiencia. Y ni siempre audiencias con ministros o subsecretarios, sino con representantes o funcionarios de la Administración sin rango representativo equiparable.

Estaba así organizado el país, y así había que “trabajar”. No cabían los orgullos provincianos, porque se arriesgaban a la fulminante destitución. Era la servidumbre y mordaza de la “dedocracia”.

Contaba la relación personal con los ministros y altos cargos y contaba el servicial halago al político influyente para que se favoreciese el proyecto presentado. Contaba también la cúpula de cada ministerio. Si era “paisano”, el ministro de turno o el subsecretario correspondiente, se aceleraban las gestiones milagrosamente…

Los impulsos del desarrollo en ciudades,  provincias y regiones españolas pueden, perfectamente, situarse en épocas “propicias” de los altos ejecutivos situados en el poder central., receptores de las demandas presentadas por el paisanaje, casi siempre relacionado entre sí, por vínculos de estudios o incluso familiares.

Para los valencianos, los trescientos cincuenta kilómetros hasta Madrid, han estado siempre ahí. Porque hemos tenido en los últimos cincuenta años muy pocos políticos en la cumbre de la decisión política y económica madrileña y los pocos que han tenido el “poder” en sus manos, han ejercido muy poco de valencianos. Los motivos bien merecerían un detenido estudio.

Pero eso ya es el pasado, y no hay que mirar atrás demasiado si no es para situarnos mejor en el presente.

Un presente que nos proporcione mejores confianzas para el futuro. 

Pensábamos que en esta nueva época de plural democracia española, con la nueva constitución del Estado de las autonomías, los valencianos podríamos comenzar a organizarnos nosotros mismos sin depender del eje madrileño.

Bien sea porque aún es “pronto” y los valencianos aún no se han enterado del significado y alcance autonómico; o porque seguimos despreciando  la dimensión política, es patente la insignificante  proyección valenciana, no ya respecto al resto de España,  sino en la propia comunidad autónoma y descoronada.

Los valencianos nos estamos alineando extrañamente en un carro de dos ejes. Si antes teníamos una dependencia, ahora vamos a tener dos.

La política y economía sigue ordenándose en Madrid. Ni en las reconversiones industriales ni en otros parámetros se tiene en cuenta el peso que a nivel de Estado se presupone tiene la región valenciana. Aquí no se mueve ningún peón del tablero sino se reciben órdenes de la superioridad.

La novedad es el nuevo eje de identificación cultural. Ahora es Barcelona la que nos emite sus coordenadas.

Gracias a la segunda o tercera lectura de la Constitución Española de 1978 y a la cuarta o quinta lectura del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, la lengua valenciana no es valenciana, que es catalana.

Y claro, si nuestra lengua es catalana, somos constitucionalmente catalanes y habrá que gestar muchos esfuerzos y miles de millones para explicar e introducir la singular metamorfosis.

Lo cierto es que los valencianos, con tantos “amos” a los que servir, estamos haciendo un melodramático y ridículo papel.

En lo cultural se han introducido dudas de identidad; se gastan enormes presupuestos para catalanizar a la trágala a los valencianos y el futuro de esa impuesta cultural oficial se prevé que, aparte del despilfarro económico,  será un fracaso de gran coste social.

En el aspecto económico no hace falta extenderse demasiado, pues el nivel regional desciendo cada vez más, sin alternativas que lo frenen.

Aquí no pasa nada. La economía regional está quebrándose por todas partes y los programas oficiales no son otra cosa que documentos de archivo.

El Programa Económico Regional –el PER- aparte de ser un proyecto de teorías económicas de primer curso,  no alcanza el derecho de ser discutido y enriquecido por los sectores que podrían impulsar la creación de riqueza y trabajo.

Mal que nos pese, hoy los valencianos estamos paralizados por la presión de dos ejes mareantes, y todo ello porque no tomamos las riendas de nuestro propio tronco.

Si somos una comunidad autónoma, asumamos ese hecho sin provincianismos mendicantes. Articulémonos a todos niveles. No renunciemos a nada. Ejerzamos de valencianos en nuestra propia tierra.

ORGULLO DE SENTIRSE VALENCIANO


Por José Vicente Gómez Bayarri

La mayoría de la historiografía valenciana coincide en presentar el Cuatrocientos como un siglo de prosperidad y esplendor del Reino de Valencia en el seno de la Corona de Aragón. Valencia asume la hegemonía en los diversos aspectos demográficos, socioeconómicos, culturales, etc...

El fenómeno del expansionismo del siglo XV valenciano lo podemos sintetizar en los siguientes postulados: Se detecta un incremento demográfíco, preferentemente en la ciudad de Valencia; se observa un aumento de calidad de vida y lujo en la ciudadanía; se da una estabilidad monetaria y equilibro de precios y salarios; se edificaron numerosas construcciones públicas y privadas, y las instituciones valencianas conceden numerosos préstamos a los monarcas, especialmente a Alfonso el Magnánimo y Juan II, para llevar a cabo su política mediterránea.

Bien es cierto que, a su vez, estas realidades pudieron originar una serie de problemas específicos al producirse un desequilibrio del campo-ciudad por el desplazamiento poblacional y un endeudamiento de las arcas de la ciudad de Valencia por la necesidad de importar alimentos de primera necesidad para evitar el desabastecimiento, lo que ocasionaría fluctuaciones de los precios y salarios. Asimismo, el dinero prestado a los monarcas causaría una inmovilidad de capital que restaría actividad productiva valenciana.

Fray Francesc de Eiximenis, a finales del siglo XIV, en el tratado Regiment de la cosa pública dedicado als jurats de la ciutat de Valencia, además de señalar "les especials belleses de la ciutat de Valencia", escribió: "si paradis es en la terra, que en regne de Valencia es" y consideró que "els mercaders son vida de la cosa pública" y deben ser favorecidos.

La situación privilegiada de la ciudad y Reino de Valencia en el Mediterráneo Occidental convirtió Valencia en una plaza importante dentro del comercio mediterráneo, rivalizando con Génova, Nápoles, Marsella y superando a Barcelona a lo largo del siglo XV. Hacia 1430 en los libros del mercader de Venecia, Andrea Barbarigo, apenas se alude a Barcelona y se menciona con profusión y elogios a la ciudad de Valencia a la que considera la "factoría favorita".

El caballero y escritor Joanot Martorell en su novela Tirant lo Blanch, escrita a mediados del siglo XV, relata que la ciudad de Valencia: (.) fon edificada en prospera fortuna de esser molt pomposa e de molt valentissims cavallers poblada e de tots bens fructifera; exceptat species, de totes les altres coses molt abundosa, de hon se trahen mes mercaderies que de ciutat que en tot lo mon sia. La gent qui es de alli natural, molt bona e pacifica e de bona conservacio.

El viajero alemán Jerónimo Münzer que visitó la ciudad y Reino de Valencia en 1494, después de recorrer Cataluña, plasmó la sorprendente impresión que le causó: Hállase situada en un inmenso llano (...). En esta llanura, a poca distancia del mar, álzase Valencia, ciudad mucho mayor que Barcelona, muy poblada y en donde viven condes, barones, algunos duques, más de quinientos caballeros ricos y otras personas de condición.
Nicolás von Popplau, viajero que visitó las tierras valencianas a finales del siglo XV, también dedicó textos elogiosos a nuestra actividad artesanal. A este cronista de la época le sorprendió la excelente producción ceramista, y resalta que naves enteras se envían cargadas de este producto con destino a Venecia, Florencia, Sevilla, Portugal, Aviñón, Lyon, etc...

El crecimiento demográfico de la ciudad al socaire de la prosperidad económica hizo escribir al humanista italiano Lucio Marineo Sículo que Valencia a finales del siglo XV se había erigido en "la primera entre todas las ciudades de España".

´Els jurats´ de la ciudad de Valencia, en carta dirigida, en 1500, al pontífice valenciano de la familia de los Borja, Alejandro VI, arguyeron para solicitar la autorización papal de la fundación del "Estudi General-Universitat de Valencia" que Valencia era "una de les principals e populosa del mon".

Después de recoger estas opiniones laudatorias sobre la ciudad y reino de Valencia no tiene nada de sorprendente que durante el reinado del Magnánimo, con la colaboración de su esposa la reina doña María de Castilla, Valencia se convirtiera en el principal emporio cultural peninsular de la Corona de Aragón. En su reinado se consolidará la Generalitat General del Regne, se crearon el Archivo del Reino y el cargo de Maestre Racional, se fundó el Real Colegio de Boticarios de la Ciudad y Reino de Valencia, fue proclamado Papa el valenciano don Alonso de Borja, con el nombre de Calixto III y se canonizó a San Vicente Ferrer. También se fundó el prestigioso monasterio de la Santísima Trinidad, se dignificó el Palacio Real, se remodeló el convento de Santo Domingo y se regaló a la catedral Valentina el Cáliz de la Santa Cena que se conservaba en la Aljafería de Zaragoza, las reliquias de San Luis, obispo de Tolosa y las cadenas del puerto de Marsella que se encuentran actualmente en la Aula Capitular de la "Seu", como trofeo de guerra.

Los valencianos debemos sentirnos orgullosos de nuestro pasado y de proclamar nuestra personalidad después de repasar algunos acontecimientos en los que fuimos protagonistas de la Historia.