jueves, 5 de agosto de 2010

LA EDAD MEDIA EN LA CORONA DE ARAGON (II)


Autor: Desconocido


Condado de Aragón
La aparición de este condado en la historia es contemporánea de la de Navarra. Los historiadores suponen o dan por firme que un varón o Barón, de origen ignorado, llamado Aznar Galindo se apoderó de Jaca quitándosela a los musulmanes, se hizo fuerte en ella y fundó un condado. Lo cierto es que al propio tiempo que Iñigo Arista en Navarra, había en Jaca con el título de conde un Aznar Galindo, que reconocía como señor a los duques de Tolosa, por los cuales tenía la tierra.

La aparición de este condado no la presentan los historiadores como milagrosa, pero tan fuera de los natural, que bien puede tomarse como milagro. Hacia la época en que los Beni Muza se disputaban entre sí y con los valíes afectos a los emires de Córdoba diversos territorios comprendidos entre lo que más tarde fueron los reinos de Aragón y Navarra, un caudillo desconocido Aznar se apoderó de la ciudad de Jaca y de su territorio. Aznar sostubo su conquista en medio de las luchas de los Tauel, Beni Casi y Tochibíes, y con el título de conde Aragón, nombre del río más importante del país, asoció a los reyes de Pamplona su destino. ¿No es verdaderamente maravilloso que un desconocido se apodere de Jaca y su tierra, funde un condado, asocie al rey de Navarra su suerte y persista en posesión de la tierra ganada en medio de tantos enemigos?

Aznar Galindo no era un desconocido ni un aventurero: era un montañés, un nacional de la España que reconoció a los reyes godos de Toledo como sus soberanos, un hispánico de los que al apoderarse los francos de la Galia gótica y de los valles del Pirineo reconocieron la supremacía de los condes de Tolosa. ¿Era hijo de un Galindo que posiblemente sucedió en este condado a Berenguer allá por los años 835-841, fecha que coincide con la de aparecer Aznar Galindo en el condado de Aragón?

Jaca no estuvo nunca dominada por musulmanes; al menos ni las historias árabes ni los cronistas cristianos la nombran como campo de batalla; su situación en uno de los caminos más frecuentados del Pirineo impidió que continuara el gobierno anterior de modo estable, y no es casual que éste se restableciera cuando pacificada la Galia gótica fué posible restablecerla.

Aznar fué desposeído del condado por un yerno suyo, Garcia el Malo, quien repudió a su mujer para casarse de nuevo con una hija de Iñigo Arista y mató a su cuñado Cástulo; el conde desposeido dió cuenta de lo acaecido al rey franco y éste le encomendó los territorios de Cerdaña y Urgel, de los cuales está fuera de toda duda fué conde.

Cómo recibró el condado el hijo de Aznar Galindo se ignora, pero Galindo Aznárez, su hijo, lo poseyó; aún hubo después de éste dos condes, su hijo y su nieto. que se llamaron como su padre y como él; Endregoto, hija del último casó con Garcia Sánchez I de Pamplona, y por este matrimonio se unieron políticamente aragoneses y navarros.

JUAN LUIS VIVES (I)


Pensador español (Valencia, 1492 - Brujas, Flandes, 1540). Nacido en una familia de judíos conversos, estudió en las universidades de Valencia y París. Desde 1512 se estableció en Flandes, donde fue profesor de la Universidad de Lovaina y entabló una estrecha relación con Erasmo de Rotterdam. También mantuvo amistad intelectual con Tomás Moro, que le llevó a enseñar en la Universidad de Oxford desde 1523.
Luis Vives
Al igual que Moro, se opuso al divorcio de
Enrique VIII, motivo por el que fue arrestado y hubo de dejar Inglaterra y regresar a Flandes en 1528. Su influencia sobre la Europa del Renacimiento fue enorme, pues no sólo acudieron a consultarle los más influyentes artífices de la Reforma protestante y de la Contrarreforma católica, sino que fue tutor y educador de muchos nobles que ocuparon puestos de responsabilidad en la monarquía de Carlos V.
Su pensamiento es uno de los máximos exponentes del humanismo renacentista: trató de rescatar el pensamiento de Aristóteles, descargándolo de las interpretaciones escolásticas medievales; sustentó una ética inspirada en
Platón y en los estoicos. Pero, más que plantear teorías de altos vuelos, Vives fue un hombre ecléctico y universalista, que avanzó ideas innovadoras en múltiples materias filosóficas, teológicas, pedagógicas y políticas, y propuso acciones en favor de la paz internacional, la unidad de los europeos y la atención a los pobres. Entre sus abundantes obras cabe destacar los tratados Sobre el alma y la vida (1538) y Sobre la verdadera fe cristiana (1543).
Sus escritos, todos en latín, son aproximadamente unos sesenta. La variedad de esta obra y su valor de innovación revela la honda calidad humana de Luis Vives, que insiste en problemas de métodos, por lo que ante todo es un pedagogo y un psicólogo. En su tratado De anima et vita (Sobre el alma y la vida), aun siguiendo a Aristóteles y defendiendo la inmortalidad del alma en base al argumento "res omnis sic se habet ad esse, quemadmodum ad operari", atribuye a la psicología el estudio empírico de los procesos espirituales, estudia la teoría de los afectos, de la memoria y de la asociación de las ideas, por lo que se le considera como precursor de la antropología del siglo XVII y de la moderna psicología.
De su obra pedagógica destacan la Institutione de feminae christianae (1529, La educación de la mujer cristiana), especie de manual ético-religioso para la joven, la mujer casada y la viuda; De ratione studii puerilis (1523), sobre los métodos y programas de una educación humanística; De ingenuarum adolescentium ac puellarum institutione (1545) y De officio mariti, similares a las anteriores. De disciplinis (De las disciplinas, 1531), por último, se divide en tres partes: De causis corruptarum artium, De tradendis disciplinis y De artibus.
En ellas Vives propone una renovación y planteamiento más científico de la enseñanza frente a la artificiosidad y vacuidad escolástica y retórica del tiempo; la enseñanza habrá de realizarse además de acuerdo con la naturaleza y personalidad del alumno, es decir, la psicología ha de ser la base de la pedagogía, y en este sentido había dirigido desde Lovaina (1519) contra los escolásticos de la Sorbona su texto In pseudo dialecticos. En realidad, Vives supera ya el humanismo y marca el tránsito de la pedagogía a la edad moderna y la instauración de la psicología como ciencia experimental, precediendo a
Descartes y a Bacon.
En otro grupo de obras que pudiéramos llamar sociales, encontramos los conocidos tratados De subventione pauperum (El socorro de los pobres, 1526) y De communione rerum (1535) en oposición a los principios extremos individualista y comunista; preocupado en general por los problemas de su tiempo, escribe Vives una serie de obras, siempre de temas concretos y con propuestas de soluciones, como De conditione vitae christianorum sub Turca (1526) o Dissidiis Europae et bello Turcico (1526), sobre los problemas del cristianismo en relación con los turcos y la reforma protestante.
Su Rethoricae sive de recte ratione dicendi libri III (1532) es un interesante tratado de retórica, con importantes innovaciones, que hacen de ella un precedente directo de las modernas preceptivas. Vinculado a su fama de filólogo y humanista tenemos sus Linguae latinae exercitatio (1538, Ejercicios de lengua latina), diálogos llenos de una encantadora sencillez que dictó para la ejercitación escolar.
Otras obras suyas son De veritate fidei christianae, (Sobre la verdadera fe cristiana, 1543), apología católica dedicada por su discípulo Craneveldt al pontífice Paulo III en 1543; De causis corruptarum, De tradendis disciplinis y De ratione dicendi, con temas de sus explicaciones universitarias sobre el problema de la enseñanza; el comentario del De civitate Dei, de San Agustín; De initiis sectis et laudibus philosophia (1521); De pacificatione (1529), dirigida al arzobispo de Sevilla Alfonso Manrique, con exposición de las ideas sobre la paz; y De concordia et discordia in humano genere, dedicada al emperador Carlos V (1529).
Ad sapientiam introductio y Satellicia son dos colecciones de sentencias morales, con un total de 805 máximas, dedicadas a la princesa María, y de las que es famosa Veritas, tempora filia (la verdad es hija del tiempo). La primera colección de sus obras se publicó en Basilea en 1555; la más completa fue la publicada en Valencia por Mayans (1782-90, en ocho volúmenes). Fueron muy traducidas al español y al francés.
Lo importante en Vives es su preocupación por aquellos aspectos más inmediatos de la realidad humana; con un profundo conocimiento del hombre y de su historia, Vives pudo intuir las decadencias de su época, al tiempo que su concepción prudentemente optimista de la vida le impulsaba a renovar esta realidad. Católico, comprensivo y tolerante, dotado de un gran sentido de la realidad, Vives va aplicando estos módulos invariables de su conocimiento a los problemas que estudia.
Su vida y su obra se han hecho modelo de universalidad y profundidad, de pasmosa seguridad; su actitud fue la del mejor humanismo, pero ensalzado por virtudes más universales de sobriedad y mesura, de una profunda soledad y comprensión del fenómeno humano, a través de la cual este humanismo cobró características más trascendentales que las brillantes y entusiastas de la época.

HISTORIA DEL VALENCIANO (I)


Autor: Desconocido


Valencia fue fundada por los romanos en el año 138 a.C., (Valentia), primera colonia romana en España, de la época íbera quedan vestigios en monedas y lápidas donde aparecen nombres de personas, ciudades, villas, ríos y de montañas ibéricas, romanizadas durante la dominación romana; por eso se puede afirmar que más de las tres cuartas partes de las palabras que constituyen el tesoro léxico de la Lengua Valenciana, (al igual que la Catalana y la Mallorquina), tienen raíces de la lengua romana, bien vulgar, bien clásica. Aunque estudios sobre filología de las lenguas románicas en España, encuentran abundantes sedimentos lingüísticos procedentes de la fusión de palabras íberas y celtas en la lengua romana vulgar o romance.
Dominio Musulmán
Durante la ocupación islámica de la península Ibérica, iniciada en el siglo VIII d.C., permanecieron muchos pobladores iberorromanos en los territorios dominados por los árabes. Esto fue así primordialmente por un par de razones. No existían unos medios de transporte eficaces para la huída, por lo que la movilidad de la población era muy reducida. Y también porque, de forma generalizada, no se masacraba a la población civil conquistada, sino que se le permitía continuar viviendo con sus costumbres siempre que se sometiesen como siervos, no causaran problemas y contribuyesen con el pago de impuestos y servicios al mantenimiento de la nueva clase dominante (los musulmanes). En otras palabras: los vencidos eran la mano de obra explotada que generaba la riqueza disfrutada por los vencedores.

Los "mozárabes" o pobladores autóctonos iberorromanos sometidos por los árabes hablaban en latín vulgar. Dicho latín vulgar con el paso del tiempo fue perdiendo su uniformidad, (si es que en algún tiempo la tuvo), evolucionando y diferenciándose de unas zonas de la península a otras.
La lengua mozárabe hablada en la mayor parte de los territorios de la actual Comunidad Valenciana ya participaba de rasgos que le son propios al actual Valenciano, tal y como ha llegado a demostrar Lleopolt Penyarroja en su libro "El Mozárabe de Valencia".
Como bien apunta este autor, el problema del "mozarabismo", a la hora de explicar el nacimiento del Valenciano a partir de él, es que se identifica al "mozárabe" únicamente con "el iberorromano cristiano que vivía en tierras musulmanas", sin plantearse que "mozárabe" en la verdadera vertiente lingüística de la palabra sería "el iberorromano, de religión cristiana o convertido al Islam, que vivía en territorio musulmán y que continuaba manteniendo su lengua romance".

Así pues, aunque cierto número de iberorromanos hubieran podido llegar a ser islamizados (por la fuerza o no) y hubiesen abandonado su religión cristiana, eso no significaría necesariamente que hubieran perdido su lengua derivada del latín vulgar y hablaran exclusivamente en árabe.
Solo tenemos que darnos cuenta lo difícil que resulta hoy día, a pesar de los medios técnicos con los que contamos, erradicar de un grupo social y humano su idioma y sustituirlo por otro extraño. Por tanto, mucho más complicado sería en aquellos tiempos hacer que los mozárabes dejasen de hablar en romance, más aún si tenemos en cuenta que musulmanes y mozárabes no convivían mezclados, sino en poblaciones o arrabales separados unos de otros, y con estrictas normas sociales que prohibían y castigaban las relaciones entre ambos grupos (tal y como luego continuó sucediendo cuando los cristianos reconquistaron las tierras musulmanas hispánicas).
Reconquista cristiana
En el momento de la reconquista cristiana del Taifa de Valencia por parte del rey aragonés Jaume I "el Conquistador" y sus tropas cristianas, habría que preguntarse qué cantidad de "mozárabes" existían en tierras valencianas. Evidentemente, no estamos hablando de "mozárabes cristianos" solamente, sino de todos aquellos iberorromanos que continuaban hablando romance, aún reconvertidos a la religión islámica (entre otras cosas para evitar las represalias de los fundamentalistas islámicos).
Además, de la misma forma que existieron "criptojudíos" y "criptoislámicos", (judíos o moros "convertidos" al cristianismo solo en apariencia y que mantenían a escondidas su original religión hebrea o islámica), también existieron los "criptocristianos"; mozárabes que adoptaron la religión islámica solo en apariencia, mientras que de forma secreta mantenían sus creencias cristianas y su lengua romance. Es lógico pensar que todos estos "criptocristianos", tras la reconquista, regresarían a través de una nueva "conversión" a su original religión cristiana, engrosando el número de personas de habla mozárabe entre los cristianos de las tierras valencianas.

En la constitución de los fueros del Reino de Valencia, Jaime I mandó la traducción de los fueros al valenciano ("Para que los valencianos de todo el reino los entiendan y puedan cumplirlos" ordenó que se tradujeran a la lengua que el pueblo hablaba: el romance).

LOS MOZÁRABES VALENCIANOS (XI)


EL HABLA ROMANCE MOZÁRABE DEL REINO DE VALENCIA
Teresa Puerto.Catedrática de Lengua Inglesa.Filóloga

25 de julio de 2008

LA PARLA ROMANÇ MOZÁRABE DEL REINO DE VALENCIA
Baleares Liberal (Enviado por: Redacción) , 22/07/08, 00:53 h
TERESA PUERTO: "La indiscutible existencia de la “parla romanç valenciana”, utilizada por los mozárabes y muladíes valencianos anteriores a la conquista del Reino Moro de Valencia.
Está más que probada con los documentos y citas históricas que pueden verse incluidas en mi 2º libro “Cronologia Histórica de la Llengua Valenciana”(Diputación de Valencia .2007) y de los que aquí adjuntamos una pequeña muestra .

Fue Menendez Pidal en 1902 quien ,por los textos aljamados en su estudio del Poema de Yuçuf, reveló el gran valor de los dialectos mozárabes en la Hª de las lenguas del solar hispano(entre ellas, el valenciano): su existencia es indiscutible y su fragmentación fonológica la estudian M.Pidal, Amado Alonso, Gili Gaya, Steigerr , en especial la del mozárabe de Valencia , Mallorca y baja Marca Hispánica (=la Cataluña franca) por sus peculiares diferencias. Está demostrado que mozárabes , judíos y musulmanes usaron indistintamente los dialectos árabes y romances vulgares . Pero para la “parla romanç valenciana” hay TRES fuente esenciales :

1)El Llibre de Repartiment del Regne de Valencia es una ríquisima fuente de voces romances y prelatinas , anteriores a la conquista , que abarca calles,plazas , puertas, molinos , alquerias, etc..El número de voces no árabes en el Llibre de Repartiment sobrepasa las 500. (enlace a documento)
2) La otra fuente riquísima es el “Vocabulista in Arabico” de Fray ramón Martí (1285) con 250 voces románicas/etimológicamente romances, adaptadas al arabe vulgar valenciano y son, fonéticamente, arabismos. Según Griffin el léxico romance del diccionario refleja el habla genuina del Regne de Valencia.Los romanismos etimológicos figuran, al lado de otras voces diversas, como términos representativos del mozárabe valenciano.Se trata de romanismos etimológicos que son, fonéticamente arabismos. (enlace a documento) 3) la otra fuente son las JARCHAS romances ,versos finales de una canción popular preexistente a la conquista y de las que quedan numerosos ejemplos incorporadas en textos de poetas árabes-valencianos . Se incluyen varias JARCHAS (enlace a documento)

Ibn Mardanis (rei Llop): “Contra l´opinio de la perdua del romanç en Valencia, desde mijans del sigle XII tenim la figura del famos “rei llop”, a qui li agradava parlar la llengua dels cristians”..
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Ibn Lubbun ,senyor de Morvedre (s.XI) ha deixat le seues harges:
¡Ay mama, meu al habib ,vay-se no mes tornaradGar,qué faré yo,mamá//(...)lleixarad?

(ver más en documento en jpg de L. Peñarroja)

Hasta 1898 hubo la falsa tesis de la muerte de los dialectos romances de la España Islámica defendida por lingüistas como Martínez Marina,Dozy, Hanssen y Baist . Pero la publicación del “Glosario” de Simonet(1888) modificó la anterior tendencia ratificada documentalmente por el arabista valenciano Julián Ribera que demostró, feacientemente, la difusión de la “parla romanç valenciana” entre gentes de raices hispanas : En su libro Simonet incluye al cadí Sulayman b. Aswad , nombrado por Muhammad I (852-886) conversando en “romanç” (no en árabe) con una mujer que le pedía justicia. Y hay muchos testimonios que demuestran la dificultad de muchos habitantes hispanos del Reino Moro de Valencia de hablar en la lengua árabe de sus conquistadores. Simonet ofrece múltiples ejemplos de la existencia de las diferentes “hablas domance” del solar hispano, entre ellas la “parla romanç valenciana”. No hay ningún medievalista rigurosos que dude de la pervivencia de los dialectos romances. Así lo afirman los mejores historiadores como Menendez Pidal (“Primera Crónica General de España que mandó componer Alfonso el Sabio”)cuenta que el Cid , tras la conquista del Reino Moro de Valencia, encargó la custodia, vigilancia y defensa de la ciudad a los mozárabes “porque fueran criados con los moros et fablavan assy como ellos et sabien sus maneras e costumbres”. O Sánchez Albornoz (“todos la empleaban en la España musulmana:los cristianos los muladies o neomusulmanes y los mismos islamitas de origen oriental”.( “El Islam de España y el Occidente”). S.M. Stern distinguía cinco modalidades lingüísticas en la España musulmana:

1) el árabe vulgar(hablado por los musulmanes indígenas o inmigrados) ;
2) el romance vulgar,hablado por los mozarabes ,pero segunda lengua de musulmanes y hebreos;
3) El árabe clásico usado por la clases cultas como lengua literaria de los musulmanes (a veces usada por los mozárabes);
4) el latín ,que era la lengua litúrgia de los cristianos;
5) el hebreo ,lengua literaria de los judios, que usaban el árabe o el romance vulgares como lengua común. Y , según T. Glick , en la situación multicultural de muchas áreas mozáranes , los hombres eran bilingües árabe-romances; las mujeres eran monolingües romanceadas y las transmisoras de la lengua y de la fe cristiana. El historiador A.Huici es quien traduce el Documento de la Capitulación de Valencia entre Jaume I y y el rey moro Zayan y en él se relata la buena convivencia entre musulmanes y cristianos , tanto en la época de dominio islámico como en la de dominio cristiano: “ Los moros que quisiesen permanecer en el término de Valencia se quedarían salvos y seguros bajo la protección del rey , y deberían ponerse de acuerdo con quienes tuviesen laspropiedades”. El Catedrático medievalista , A. Ubieto Arteta afirma:”Ni siquiera el idioma era una dificultad , ya que estos musulmanes habían tenido como idioma oficial el árabe, mientras que en la conversación ordinaria utilizaban un romance , que era distinto al que hablaban en las restantes zonas del solar hispano” (“Orígenes del Reino de Valencia”.1979) .

La lista de testimonios sería interminable e igualmente los documentos que los evidencian.
(Fuentes: Bibliografia diversa de los historiadores y lingüistas aquí mencionados: Menendez Pidal, , Amado Alonso, Gili Gaya, Steigerr, L. Peñarroja, Simonet, Sánchez Albornoz , Julián Ribera, Stern, Glick, A. Huici , A. Ubieto Arteta, Amparo Cabanes. )

EL MESTRE RACIONAL Y LA HACIENDA FORAL VALENCIANA (VI)


Autor: Félix Mª. Ferraz Penelas – Valencia 1913
Archivo del Reino de Valencia. F-356.

En la Hacienda Valenciana hay que estudiar por separados las regalías y los tributos

Eran regalías, según declaración del propio Rey Jaime I, aquellas cosas y derechos que estaban tenidos a Su Majestad, bien fueran a título de censo, partición de frutos, réditos pecuniarios o feudos. Su establecimiento y declaración era cosa propia y exclusiva de su suprema autoridad real, y así todos los derechos que se reservaban los reyes entraban en la denominación de regalías

Una vez conquistada Valencia, comenzó el reparto ofrecidos por el rey Don Jaime, donándose primeramente las casas de la ciudad a prelados, ricos-hombres, caballeros y concejos, y debida proporción con los gastos y con el número de hombres aportados a la guerra por dichos donatarios; más al llegar a repartirse los campos y las huertas, como quiera que resultasen más donatarios que yovadas ofrecidas, y para resolver este conflicto, se ideó el recurso de reducir a seis cahizadas la extensión, antes mayor, de cada yovada, y de este modo pudo contentarse, no sólo a los ricos-hombres, sino además a trescientos ochenta caballeros conquistadores de Valencia, y luego a seiscientos más que concurrieron a la conquista de Játiva

Estas donaciones fueron después revocadas por haber faltados los donatarios a las condiciones de repoblar el territorio y defender el Reino, pasando a otros vasallos con las mismas cargas y condiciones más las nuevas del reconocimiento del señorío y la cabrevación, de las cuales el mismo Rey D. Jaime les eximió poco después

Las demás tierras y heredades que no habían sido donadas quedaron del dominio del Rey, incluso las tierras incultas, los bosques con sus leñas y pastos, las aguas de los ríos y del mar, los establecimientos de heredades, los hornos, los molinos, las minas, etc., cuyos bienes fueron monopolizados por la Corona, la cual concedió su explotación mediante cánones enfitéuticos y otras clases de censos que casi siempre se establecían a razón de diez sueldos por yovada. De esta manera pudo hacerse menos ruinoso el abandono hecho por los moriscos de las tierras que cultivaban, por efecto de su expulsión, toda vez que siendo éstos sus verdaderos cultivadores, porque hasta los mismos caballeros heredados habían tenido que darlas a censo a dichos moros expulsos, so pena de quedar arruinados, como les sucedió a muchos señores por no poder cobrar de sus colonos; se hacía necesaria una medida legal, y surgió la Pragmática, que mandó que si las heredades de un pueblo eran suficientes para pagar los censos impuestos sobre ellas, quedara sujeto el pueblo a satisfacerlos; pero si eran insuficientes las heredades moriscas del pueblo censatario, pagara tan sólo seis dineros por cada libra de rédito, y en los lugares que carecieran de heredades, pagara el señor un sueldo solamente por libra

Así, del dominio que la Corona tenía sobre los montes y sus pastos, surgió la regalía del herbaje y del carnaje, y por virtud del privilegio diecinueve de Don Jaime el Conquistador, de fecha del año 1245, recopilado al folio 8 del cuerpo de ellos, se atribuyó al Bayle general el cuidado de esta regalía, pero más tarde los derechos de herbaje y carnaje fueron arrendados, y según consta por la provisión real de 11 de mayo de 1360, por el pago de estos derecho se obligó a Bartolomé Salvador a satisfacer una cantidad a razón de seis por mil de las cuatrocientas cabezas de ganado que, sin manifestarlas antes, había vendido en las ferias de Onda, Jérica y Castellón. Posteriormente fue arrendada esta regalía a Martín Soriano con derecho a cobrarla de todos los ganados que entrasen y saliesen del Reino. No obstante las excepciones sostenidas por algunos autores, se puede afirmar que las hierbas de los pueblos de realengo pertenecían a la Corona, sin perjuicio de la franquicia de pastos otorgada a la ciudad de Valencia y con la excepción de los boalares, pero éstos, reducidos en su cuantía al número de los ganados precisos para el abasto, y solamente de las hierbas sobrantes en favor de los dueños territoriales y para las caballerías de labranza

También arrendaban éstas los pastos y las hierbas de realengo, estando claramente probado que, no obstante las pretendidas excepciones de las villas de Jérica y de Alcira, consta que las hierbas de estos pueblos fueron arrendadas por cuenta del Real Patrimonio, y así resulta de diferentes escrituras conservadas en el libro trece de Arrendamientos en el Archivo del Real Patrimonio

La regalía de las carnecerías se estableció en 1238 por la concesión de Jaime I de las carnecerías mayores de la Ciudad, a censo de cien morabatines alfonsinos de oro; unas veces las establecían directamente los reyes y otras el Bayle general, siendo de éstas las que fundaron Pedro Monterubé, por censo, de dos morabatines; la fundada por Guillermo Pegueroles, en Bocairente, por un morabatín; la de Alfafar, con el censo enfitéutico de siete sueldos; la de Benemegís, en el año 1486, por un sueldo anual; la del lugar de Cabanes, en 1495, por dos sueldos; la de Foyos, por dieciocho; la de Ruzafa, por veinte sueldos de censo; a la de la Cruz de Mislata, a censo enfitéutico de cuarenta sueldos, con otras muchas que sería prolijo enumerar

Otra regalía de la Corona era la formada por los derechos de tiraje y de barcaje, consistentes, el primero, en la gavela de seis sueldos y ocho dineros por cada caballería que conducía a la Ciudad los géneros desembarcados en el lugar del Grao de Valencia y en su playa, y el segundo, en los que pagaban los barcos por las mercancías desembarcadas y que cobraban a razón de un sueldo por libra de lo que les producía este trabajo

Su origen fue en tiempo de don Alfonso II de Aragón, y desde entonces quedó establecida la colectoras de estos derechos por censo de diez sueldos anuales; más tarde, estos derechos se cedieron al convento de religiosas magdalenas de Valencia, y habiéndose luego revertido a la Corona, se compensó a dicho convento con la cantidad de treinta y cinco libras anuales, y quedó la administración de esta regalía a cargo del Bayle general

La regalía de almodinaje consistía en tres dineros por cada cahíz de trigo o de cebada traídos por mar, y otros diez dineros por cahíz de trigo traído de Castilla; fue administrada al principio por un empleado especial que, a consecuencia de su mala administración, resultó alcanzado en la fuerte suma de ciento treinta y una libras, y ante tal fracaso se arrendó por cuatro años, siendo más tarde administrada por los bayles, los cuales añadieron en las escrituras de arriendo las barreduras y las esteras del Almudín con el censo de diez sueldos anuales.

EL JUSTICIA DE VALENCIA (IV)


CATALOGO DE LA SERIE DEL REAL JUSTICIA

Autores: Manuela Fernández-Arroyo y Cabeza de Baca y Jesús Villalmanzo Cameno, 1976.
Pag. 10. El Justicia Civil de Valencia.
Fuente: Archivo del Reino de Valencia.


EL JUSTICIA CIVIL Y SU DOCUMENTACIÓN

Para el presente catálogo solo nos interesa tratar mas ampliamente del Justicia Civil y limitándonos a considerar sus actividades a través de la documentación producida por el mismo y que se conserva en el Archivo del Reino de Valencia. Han llegado a nosotros nada menos que 5419 volúmenes, que van desde finales del siglo XIII a comienzos del XVIII. Casi todos los del siglo XIII desaparecieron en el incendio de 1586. Solo se salvaron siete volúmenes. Aun así es sorprendente la antigüedad y continuidad de sus series, y este fondo sin duda constituye el conjunto de documentación judicial mas voluminoso, antiguo y uniforme que se conserva en España.

Toda esta documentación arranca de una disposición del mismo Jaime I, dada en Calatayud el día 4 de junio de 1264, y que recoge también el “Aureum Opus”, en la que se ordena que: “Justitia et judici scribant vel scribi faciant querelam patentis et responsionem defendetis, verbotenus et in planus, et omnia alia que partes dicera volverint, et em omniaponantur et scribantur in romancio in libro curie...”. Así pues las acusaciones y las defensas se debían escribir en lengua romance, es decir, valenciano, en el libro de la Curia o Cort.

Cabe preguntarse ¿es ahora en 1264 cuando nace el Archivo del Justicia?. Por de pronto, es la primera referencia documental que tenemos.

La institución del Justicia valenciano funcionaba ya, como hemos visto, desde 1239, y de ello hay reiterada constancia a través de privilegios y fueros, en los que se nos da toda clase de detalles sobre su elección, requisitos, casa, cometido, etc., pero nada se precisa sobre los registros que debe llevar. No nos atrevemos a decir que hasta esta fecha no se llevasen registros, ya que el incendio de 1586 nos ha privado de conocer con mas exactitud el libro mas antiguo de este Tribunal Municipal. Lo mas probable es que ya existieran registros antes de 1264, pero es en este año cuando se dan normas obligatorias y precisas, sin duda nacidas de la experiencia y necesidades: “que se escriba todo literalmente”, y “que se escriba en romance”, no en latín, para que todos lo entiendan, de lo que se puede colegir que antes se escribía también en latín.

Este “Llibre de la Cort” fue diversificándose a medida que las necesidades y la variedad de los asuntos lo exigían. Podemos afirmar que ya a comienzos del siglo XV las diversas series están ya perfectamente perfiladas y que no cambiaron hasta su extinción en 1707.

Las series del Justicia Civil, que reflejan la enorme actividad desplegada, son:

CADIRA Y PENYORES: Libros donde se iban apuntando los objetos que guardaba el Justicia Civil en prenda hasta el día en que se procedía a subasta judicial.

CONDENACIONES Y OBLIGACIONES: Aparecen juntas en los mismos libros. Las “condenaciones” son disposiciones dictadas por dicho magistrado en las que se condena al pago de las deudas dentro de un plazo de tiempo; y las “obligaciones” son el compromiso que contrae el condenado ante la justicia, ofreciendo sus bienes propios como garantía de su cumplimiento.

PROCURAS Y TUTELAS: Solicitud de nombramiento de curadores y concesión de los mismos si el Justicia juzgaba ser cosa justa.

DEPOSITOS: Se iban apuntando las cantidades de dinero que se dejaban en depósito en una “taula” especial que tenía el Justicia Civil, durante el lapso de tiempo en que se resolvía el pleito.

JUDICIARIO: En ellos el Justicia, a través de su asesor, va anotando las soluciones que se dan a los casos de poca importancia, y también se van registrando los trámites previos de los procesos.

CARTAS: Registro de las cartas y documentación epistolar recibida por los Justicias sobre asuntos de su jurisdicción. Hay incluso abundantes cartas reales en los registros mas antiguos.

MANDAMIENTOS EJECUTORIOS: Registro de las órdenes del Justicia para la satisfacción de las deudas en los plazos fijados por los Fueros.

PETICIONES: También conocidas como “demandas “. Es la documentación judicial por excelencia. Comienzan con una solicitud pidiendo la condena de la parte contraria, por los motivos que se aducen y terminan con la sentencia del Justicia.

PROCESOS: Copias independendientes de las diversas partes de los procedimientos seguidos en el proceso, con inclusión de la sentencia del Justicia, y que se comunicaba a los interesados, quedando también copia en los archivos de dicho funcionario.

RAZONES: Alegaciones contra las disposiciones judiciales del Justicia Civil.

REQUISICIONES: Solicitudes pidiendo la intervención del Justicia en un asunto.

VENTAS: También conocidas con el nombre de “ofertas”. Son los libros registro de los bienes que se iban a poner en venta judicial cuando un condenado no podía pagar a los acreedores la cantidad fijada en la sentencia.

MANAMENTS Y EMPARES: Hemos dejado para el final esta serie, una de las mas importantes y abundantes producidas por el Justicia Civil de Valencia. Además, de la de todas ellas es la que sigue siendo consultada con mayor asiduidad por los investigadores y la que mas ha evolucionado, pues si en un principio (siglo XIII) su contenido respondía a su título –Mandamientos y Embargos- también se anotaban en ellas otro tipo de documentos jurídicos: contumacias, juramentos, obligaciones, fianzas, que mas tarde formarían series independientes, desgajándose de ellas. Pero además, y esto ya toca directamente a nuestro tema, se implantó la costumbre de “que los particulares hagan registros en estos volúmenes gran cantidad de documentos de diversas clases, antiguos y coetáneos, para su constancia legal, hasta el punto que desde comienzos del siglo XVII dejan de consignarse en ellos los tipos iniciales de documentación, subsistiendo, en cambio, el nombre tradicional de la serie”. De esta forma dicha serie alcanzará el carácter de un auténtico Registro Público de Valencia, donde los particulares acuden libremente a registrar sus documentos, con el fin de dejar constancia de ciertos derechos suyos, por si en el futuro se pusieran en duda o alguien no quisiera obrar conforme a su contenido.

martes, 3 de agosto de 2010

EN DEFENSA DE LA LLENGUA VALENCIANA (IV)


Per Miquel Adlert Noguerol. (q.e.p.d.)


La catalanisació que s´havia iniciat abans de la guerra, principalment impulsada per Carles Salvador i les normes de Castelló, inclús arribà al sempre arcaïste Rat Penat que substituí sa tradicional arcaïsació per la catalanisació que li dugué Carles Salvador, qui publicà una gramàtica catalanisant que serví de text en els cursos de Lo Rat Penat. En edicions posteriors a la mort de Carles Salvador, a la gramàtica seua li aumentaren catalanisació els que substituïren sos noms, en l´edició, per "Secció filològica de Lo Rat Penat", en els cursos del qual ha ensenyat valencià catalanisat i ha fet professors de valencià catalanisat.
Inclús en plena escalada pancatalanista de 1975, Lo Rat Penat publicà una nova edició d´esta gramàtica. I li fiu l´oferiment d´estes instruccions per a qué les publicara i serviren per a informar noves edicions, i que rectificara així (sic) Lo Rat Penat l´acció catalanisadora que realisava. I no s´acceptà el meu oferiment, i encara en l´any 1976 s´ha publicat una nova gramàtica, com les anteriors sense nom o noms d´autor o autors, dient-se basada ¡en les normes de Castelló! i, clar, sense apenes més descatalanisació sobre les anteriors que substituir: aquest per este i altre per atre i, clar, els corresponents derivats i tz per s; per lo que seguix ensenyant valencià catalanisat i fent professors de valencià catalanisat, colaborant a la catalanisació -presidida, ¡ai!, per la Universitat- pero fent creure lo contrari en lo que diu esta gramàtica en el preàmbul.
Fon després d´abandonar Fuster el nostre grup al voltant d´EDITORIAL TORRE, o siga, de Xavier Casp i de mi, i que es coneixia per grup de Torre, quan comencí a fer orelletes. I en juny de 1951, en un viage que fiu én Xavier Casp a Barcelona, lo que viu i oí en aquells én els que parlàrem, començà a omplirme d´estupor. I em féu pensar si es pretenia la catalanisació total de Valéncia, per una integral absorció per Catalunya. Idea que reforçà seguidament lo que se´m féu en el "Diccionari Català - Valencià - Balear", ¡a mi que era en Valéncia l´únic delegat, representant, o com es vullga dir, del dit diccionari!.
I vaig començar a despertar de l´engany quan, en els primers anys cinquanta començà la catalanisació total de Valéncia, on Joan Fuster era el capdanser. M´afanyí a avisar del perill a molts que no em feren cas (com si els parlara el xiquet (sic) de les carasses), ni davant de fets com el que un mapa que aparegué en el "Diccionari Català - Valencià - Balear" com a vinyeta indicadora de les llengües que comprenía, es convertí en emblema (inclús de solapa) de lo que en aquells anys cinquanta començà a dir-se "Països Catalans". Ni tampoc no em féu cas ningú quan en 1962 s´inicià l´escalada del pancatalanisme per la publicació dels llibres de Joan Fuster: "El País Valenciano" i "Nosaltres els valencians", seguit com un complement per "Qüestió de noms". Tot açó després de la preparació que féu Fuster en anys anteriors en prensa de Barcelona i de Valéncia, principalment en el suplement "Valencia" del diari "Levante"
I com em trobava despert del tot, seguí els esforços per fer comprendre el perill a molts, que seguiren sense fer-me cas. I al mateix temps, com a una restitució a Valéncia del perjuí que li havia fet, em posí a estudiar a fondo la llengua valenciana de veritat. I comencí a escriure "Retorn a la fidelitat valenciana", del qual he tret (del cos de l´obra i del vocabulari valencià - català, català - valencià) este treball.

NUNCA DUDAMOS DEL CATALANISMO DEL PP.


EL PROCESO HISTORICO DE LA LENGUA VALENCIANA


Autor: Juan Ferrando Badia (q.e.p.d.)
En el proceso histórico de la identificación onomástica y específica denominación "valenciana" aplicada al "romanç valenciá", podemos establecer las siguientes fases:
1ª. Transición. (Desde 1238 a 1395) Las fuentes documentales de este período no testimonian todavía el particularismo del gentilicio "valenciana". Documentos como "EIs Furs", "Chronica de Jaume I", "Llibre del Consolat de Mar", testimonios literarios que conocemos de Sant Pere Pasqual, Arnau de Vilanova, Francesc Eiximenis, etc. y los textos jurídicos, notariales, administrativos, sólo registran los términos "romanç", "romantio", "nostre llati" "romanç pla", "lengua vulgar", "lengua materna", etc., para referirse a la lengua vernácula de las tierras valencianas.
2ª. Consolidación. (Desde 1395 a 1474). Es un período de implantación generalizada de la peculiar denominación "lengua valenciana". En la administración pública y en la obra literaria se usa preferentemente el valenciano, lengua viva que se extiende a todos los niveles. El uso del latín se circunscribe a textos específicos. Independientemente de los documentos notariales y administrativos, se conservan, como han recogido J. Alminyana Vallés, V Gómez Bayarri y J. Faus i Sabater, entre otros, los testimonios literarios de Antoni Canals, Bonifaci Ferrer, Sant Vicent Ferrer, Jordi de Sant Jordi, Jaume Roig y Joanot Martorell, que aunque publicó el "Tirant lo Blanch" en 1490, lo escribió poco después de 1460, y, finalmente, la pléyade de poetas que participaron en el Certamen Literario de "Les trobes en lahors de la verge Maria", primer libro literario impreso en Valencia (1474).
3ª. Pujanza. (Desde 1474 a 1523). Fase de consolidación, como demuestra la abundancia de los testimonios documentados de una incontrovertible conciencia idiomática valenciana. Los escritores valencianos se expresan, y así lo hacen constar en múltiples ocasiones, en "lengua valenciana", particularizada y singularizada. A ello contribuyeron esencialmente, aparte de los autores ya mencionados, los Roiç de Corella, Luis de Fenollet, Miquel Pérez, Joan Esteve, Bernardí Vallmanya, Fra Tomás de Vesach, Joan Moreno, Narcis Vinyoles, Bernat Fenollar, Jaime Gaçsull y otros.
4ª. Inicio del retroceso. (Desde 1523 hasta finales del s. XVI). Se camina hacia la castellanización y la indigencia de obras escritas en valenciano, pero continúa una conciencia propia valenciana.
El primer testimonio donde aparece la expresión "lengua valenciana" sin ningún calificativo, y que además une los conceptos de conciencia idiomática con el de conciencia nacional, es el "Prólogo" de la obra "Libre de Tresor" de Guillem de Copóns, correspondiente a 1418. Este sentimiento de amor propio indujo asimismo a Joanot Martorell, en el "Prólogo-dedicatoria" del "Tirant lo Blanch" (1490), a unir el binomio "lengua" y "nación" en el sentido de lugar de nacimiento.

LA PRIMERA CRUZADA (IV)


Autor: Desconocido

Un ejército turco partió de Mosul, en Mesopotamia, con la misión de liberar Antioquía del asedio. Esta noticia alarmó al príncipe Thoros de Metilene, un estado armenio sometido a los turcos con capital en Edesa. Metilene estaba en la ruta que tenía que seguir el ejército turco, y era probable que aprovecharan el paso para ajustar ciertas cuentas pendientes. Por ello Thoros pidió la protección de Balduino. Éste llegó a Edesa en febrero y Thoros lo adoptó como hijo. Sucedía que la población de Edesa era armenia, pero Thoros no lo era, y sus súbditos lo consideraban un tirano. Cuando Balduino se hizo cargo de la situación se presentó por segunda vez como libertador de los armenios y promovió una revuelta popular. Cuando Thoros solicitó la protección pactada Balduino se la negó y dejó que la multitud lo apresara y lo descuartizara. Puesto que Balduino era su hijo adoptivo, se convirtió "legítimamente" en el conde Balduino I de Edesa.

La situación en Antioquía no mejoraba, hasta que Bohemundo logró negociar en secreto con un vigía turco llamado Firuz. A cambio de un soborno, éste se ofreció a dejar entrar al normando en la ciudad en el momento oportuno. El momento llegó el 2 de junio. Bohemundo hizo que una parte del ejército, capitaneado por el conde Esteban de Blois distrajera a los musulmanes y durante la noche entró en la ciudad junto con sesenta hombres, con los cuales se las arregló para abrir una de las puertas. Los cruzados entraron y mataron a todos los musulmanes y a algunos cristianos armenios.

Pero apenas se habían apoderado de la ciudad cuando se presentó el ejército turco de Mosul y los sitiadores pronto se convirtieron en sitiados. La moral de los cruzados estaba por los suelos. El Emperador Bizantino, que se disponía a hacerse cargo de la ciudad de acuerdo con lo pactado, se alejó en cuanto tuvo noticia de la llegada de los turcos.

Durante el asedio murió el obispo Adhemar de la Puy. Pero cuando todo parecía perdido, un hombre llamado Pedro Bartolomé dijo que había sido visitado en sueños por el apóstol san Andrés, quien le había revelado que bajo la Iglesia Patriarcal de Antioquía se encontraba la lanza de san Longinos, el soldado que la clavó en el costado de Jesucristo en la cruz (y que luego, arrepentido, se hizo cristiano). Efectivamente, allí se encontró una lanza vieja, una reliquia que había tocado al mismísmo Jesucristo, con cuya protección, sin duda, los cruzados no tenían nada que temer. Salieron a enfrentarse a los sorprendidos turcos impulsados por tal fanatismo que los sitiadores fueron completamente derrotados. Los más fervorosos vieron incluso a un ejército de ángeles y santos luchando junto a ellos.

Como Antioquía había sido tomada sin ninguna ayuda bizantina, los cruzados consideraron que no tenían por qué entregarla. Entonces se pelearon entre ellos para determinar quién se la quedaba. Esencialmente hubo dos candidatos: Bohemundo y Raimundo IV de Tolosa. Se impuso el primero, que se convirtió en Bohemundo I, príncipe de Antioquía. Raimundo IV dirigió varias expediciones contra la ciudad de Trípoli, en el Líbano.

Mientras tanto Guillermo II de Inglaterra se volcó en los asuntos del ducado de Normandía, que había quedado a su cargo. Se dedicó a reconquistar el condado de Maine y un territorio que el ducado se había disputado los últimos años con el rey de Francia: el Vexin. El arzobispo Anselmo de Canterbury aprovechó para escapar de Inglaterra y viajar a Roma para ser finalmente investido por el Papa Urbano II. Luego consideró más prudente no volver a Inglaterra.

Pese a la resistencia de Guillermo II, lo cierto era que el papado había acobardado a Felipe II de Francia y tenía en jaque constante al Emperador Enrique IV de Alemania. En vista de ello, eran muchos los nobles que no querían tener problemas con el Papa y la mejor forma de mostrar su piedad era mediante generosos donativos a la Iglesia. La representación más poderosa del Papa en el territorio europeo estaba en las abadías cluniacenses, por lo que la orden de Cluny había ido enriqueciéndose al mismo ritmo que progresaba la reforma. Además, Cluny había logrado mantener una postura neutral en el enfrentamiento entre el Papa y el Emperador, pues el abad Huges defendía una Europa bicéfala, dirigida por el Papa y el Emperador. Esto hizo que ambas partes se esmeraran en mantener buenas relaciones con la orden.

Cluny no sólo había aumentado el número de monasterios de la orden, sino que éstos habían ido enriqueciéndose y mejorándose. La modesta capilla original de Cluny (Cluny I) fue reconstruida para convertirse en una importante iglesia (Cluny II), y desde hacía diez años Hugues había iniciado la construcción un poco más al norte de una imponente Cluny III sobre un plano magnífico que la convertiría en la iglesia más grandiosa de la época.

Estos lujos fueron denunciados por Roberto, que había sido prior de varios monasterios benedictinos hasta que fundó la abadía de Molesmes, hacía ahora veintitrés años. Su abadía fue una de las muchas absorbidas nolens uolens por Cluny, pero Roberto nunca vio con buenos ojos la nueva situación y decidió retirarse para fundar una nueva abadía en la que se restableciera la austeridad de la regla de san Benito. Así lo hizo, y emplazó su abadía en la ciudad francesa de Citeaux. Por ello la nueva orden es conocida como la orden del Císter. Urbano II receló del carácter crítico de Roberto y le pidió que volviera a Molesmes. Roberto acató la orden papal y dejó como abad del Císter a Alberico.

El duque de Apulia y Calabra, Roger I Borsa, se apropió de los territorios italianos de su hermanastro Bohemundo I, aunque tuvo que ceder algunos a su tío, el conde Roger I de Sicilia.

El rey Magnus III de Noruega reforzó el dominio marítimo de su país conquistando las islas Hébridas, Orcadas y de Man, situadas al norte y al oeste de la costa escocesa.

También murió el rey tolteca Tlicohuatzin, que fue sucedido por Huémac.

En Barcelona se celebró la boda entre el conde Ramón Berenguer III y María, la hija del Cid. Naturalmente, el Campeador fue invitado y, durante su visita a la ciudad, un monje de nombre desconocido le regaló un poema titulado Carmen Campidoctoris (Cantar del Campeador), en el que relata algunas aventuras del caballero castellano en un latín muy culto y erudito, más bien pedante. Fue el primero de los numerosos poemas que iban a escribirse sobre el Cid en los siglos siguientes y que lo convirtieron en el personaje más famoso y admirado de la época. Su espada se llamaba Tizona, y tizona es hasta hoy, por antonomasia, sinónimo de espada. (En la actualidad se conservan varias docenas de auténticas y únicas Tizona y Colada, que así se llamaba su segunda espada.) En los relatos se combinaron elementos reales y legendarios. Se le atribuye incluso una hazaña póstuma, pues cuentan que, al llegarles la noticia de su muerte, que tuvo lugar el 10 de julio de 1099, los almorávides atacaron Valencia, pero huyeron despavoridos cuando los valencianos ataron el cadáver del Campeador a su caballo, Babieca, y lo sacaron al frente de su ejército.