domingo, 20 de noviembre de 2016

MESPANTOFLES


Ricardo García Moya
Diario de Valencia 17 de Diciembre de 2000

Vamos mejorando. En el pa­sado artículo, sólo dos erratas; la mía, mantrindre por man­tindre, que era importante; la otra, i por y. Tras la aclara­ción, les invito al averno político. En la penumbra, Mefis­tófeles observa la pincelada escarlata de la sensual Císcar, quintaesencia de Aramis Fus­ter y Harpo Marx (el de la bo­cina); a su lado, un señor de Burriana; ambos pactan con... ¡No, no es creíble esta historia! Mefistófeles no daría un euro por el lote, pues falta el jefe. El único que se interesa­ría por estos héroes del catala­nismo sería el patético Mes­pantofles. Como es sabido, la popular historia de Fausto y Mefistófeles inspiró a literatos de toda Europa. Basadas en la vida del infeliz Johan Faust (n.1480), surgieron variables en las lenguas europeas. En inglés escribió Marlowe su drama; en castellano, Calde­rón ideó El mágico prodigio­so; en alemán creó Goethe su inmortal Fausto; y, en idioma valenciano, Escalante dejó su irónica versión sainetesca.
La voz Mefistófeles (¿he­braica?), se mantuvo con similar morfología en idiomas eu­ropeos como el valenciano. No obstante, cuando Eduart Es­calante y su amigo Balader comenzaron la versión para zarzuela se propusieron va­lencianizar todo, comenzando por situar la acción en una cueva de Burjasot, mutando al doctor Fausto en el Agüelo Cuc achacoso y enamoradizo. Respecto a Mefistófeles existía el inconveniente de ser voz conocida de los valencianos, especialmente por la ópera de Gounod y la de Arrigo Boito, que reestrenaba Mefistófeles en 1875. Escalante decidió crear el compuesto Mespanto­fles (mis+pantuflas), sumando posesivo y sustantivo. La connotación ridiculizaba al maligno ser, convirtiéndolo en inofensivo. El dramaturgo sa­bía provocar la sonrisa con violentos cambios morfológicos y semánticos, la isla de Madagascar la convierte en Maganyascar; y Rafelbunyol, en boca castellanizante, es Rafael Buñuelo.
Los normalizadores de El agüelo Cuc (Ed.Generalitat val.1995) confiesan que algu­na voz resistió el descabello; p.e., asunt no la catalanizaron en assumpt por impedirlo la rima con punt. Olvidan que el castellano arrastraba arcaís­mos como assumpto cuando ya se usaba asunt en valencia­no. En el XVIII encontramos “grande y extraordinario assumpto” (Debón, J.Ser­món,.1755); y, en lengua va­lenciana del mismo siglo,” en los asunts criminals” (Diario de Valencia. Rahonament, any 1794). Si el IEC ordenara es­cribir asunt, los inmersores lo aceptarían ipso facto.
En el sainete, el anciano Cuc (Fausto) añora el pasado: “¿Qué se feren, ahón están .../ aquells dies de borrasca, / pae­lles y berenars,/ y els chelin­drons, als que yo...”. No obstante, en la edición catalanera de la Generalidad observamos que a los hermanos Sirera -autores de la chapuza- no les guste la palabra valenciana “chelindrons” por la ch prohibida por el IEC. Por tanto, corrigen al autor y catalanizan la grafía, “xelindrons”. Los Sirera dicen que el étimo es castellano. ¿Seguro? En otras zonas donde no han pactado con Mespantofles no lo tienen claro y luchan por cualquier vocablo. Los filólogos vascos, por ejemplo, no la repudian y escriben txilindrói arkumea (cordero al chilindrón). En realidad nadie sabe el origen del vocablo, pero por los ingredientes (creilles, pimentons, cebes, pebre roig...), quizá «els chelindrons de pollastre o corder” no fueran exóticos al Reino. De todas formas, en lengua valenciana documentamos la voz “chelindró” en 1877. En catalán creo que no existe.
Y Mespantofles sigue regalando millones. Aquí, en la Universidad de Pedreño están trabajando a destajo en la Biblioteca virtual Miguel de Cervantes, camuflaje de la virtual Lluis Vives dedicada a fil­trar en la red obras en lengua catalana como La Margueride­ta de Joan Maragall (a. 1903), traducción de un fragmento del Fausto de Goethe. Los alumnos aprenden a decir “la seva minyona, pobresa, noia... ”. Este es el valenciano pactado. La farsa sigue. En El agüelo Cuc editado por la Generalidad dicen que respe­tan el original. Por lo visto, mienten tanto que no son conscientes de lo que hacen p.e.,. la eliminación de la ch no solo afecta a la voz “chelin­drons”, sino que es sistemáti­ca: carchofa la corrompen en carxofa; chiquet, en xiquet; che, en xe; incluso la interjección valenciana del estornudo de compromiso “i Apschí...!”, la falsean en “iApsxí!”.
Alegan que son cambios sin importancia, pero mienten. En las neolatinas hispánicas un leve cambio consonántico de sordo a sonoro (caracol, en castellano; caragol, en valenciano; sanc, en valenciano; sang, en catalán), africado a fricativo o vocalización más o menos cerrada establece iso­glosas idiomáticas; chilindrón castellano, chelindró valenciano y txilindrón vasco.
Los Sirera encuentran dificultades para entender a Es­calante. En versos que describen una pelea a “cullerotaes”, leemos la enigmática frase “repartix la sopa a tabes” (El agüelo Cuc.1877) Los Sirera no reconocen que “tabe” también equivale a golpe, ¡quin tabe li ha donat!. El idioma valenciano moderno asoció los efectos de la picadura del tábano con los de un pequeño impacto, pero los Sirera han olvidado por efecto de la in­mersión que el «távec” catalán equivale al valenciano “tabe”; voz culta que respeta el étimo latino “tabanus”: “boca de tabe, quin cabró...” (Bib. Nic. Primitiu. Ms. 420,h.1780), “tabe: tábano” (Dicc.Escrig,1871), “tabe: tábano” (Dicc. Llombart,1887) En realidad los Sirera sólo cumplen lo pactado por la Ge­neralidad. Acabo de leer el anuncio turístico de la Gene­ralidad, pretexto para incrus­tar en prensa el modelo de conjugación barcelonés: des­cobreix, descobreix-la, desco­breix-los, submergeix-te, etc. Mespantofles está culminan­do su misión en el Reino.
Notas de sociedad: ¡Vaya lío que Mefistófeles ha organiza­do en la filología condal! Unos sabios dicen que se escribe “Mefistófil” (Dicc. Enc. Cata­lana, 1985), pero otros asegu­ran que es «Mefistofele” (DCVB), sin acento y sin sibi­lante final. Pero el etimólogo Corominas, más documenta­do, dice: “mefistofélic, de Me­phistopheles, nom de perso­na”(DECLLC). ¿Lo ven? Corominas nunca defrauda, pues pocos sabíamos que era nom­bre de persona y no onomásti­ca infernal. Eso significa que en Cataluña, los padres pue­den llamar a un recién nacido Mefistófil Nicolás o Mephisto­pheles Constitución. Son ven­tajas de alumbrar en el conda­do y no en este indefenso Rei­no de Mespantofles.