viernes, 19 de julio de 2013

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS, SUS RAZONES JURÍDICAS Y CONSECUENCIAS ECONOMICAS PARA LA REGION VALENCIANA (XIX)




Autor: Antonio Magraner Rodrigo
Valencia 1975
ARV. Signatura 1607-2498


Capítulo II. Consecuencias económicas de la expulsión.


Por lo que al Reino de Valencia se refiere, eminentemente agrícola, la desaparición de más de 150.000 colonos trajo, como consecuencia inmediata, el abandono de las tierras por falta de brazos para sembrarlas. La falta de producción paralizó el comercio y la pujanza valenciana en orden a lo económico vino a caer en una crisis de las más peligrosas –por no llevarlo al extremo- por las que ha pasado nuestro Reino y de la que no sería demasiado crudo decir que, en cierto modo, aun estamos tocando las consecuencias. Las haciendas de los nobles se vieron, en efecto, grandemente mermadas por dicha falta de braceros y los telares de sedas y paños quedaron parados durante mucho tiempo. La fabricación de azúcar decayó de gran manera y los campos iban convirtiéndose en eriales por el mal funcionamiento del sistema de riegos del que eran propulsores. Bien pudo afirmar, a la vista de ello, un historiador regnícola, que el Reino de Valencia había quedado “de Reyno el más florido de España en páramo seco y deslucido, por la expulsión de los moriscos”.

Hay que tener en cuenta a este respecto, la distinta condición social que tenían los moriscos en la Corona de Aragón –vasallos y cultivadores de los latifundios señoriales- y en el resto de España –“libres o sueltos”-, arrieros, buhoneros, artesanos, proletarios, etc... Ello explica que las consecuencias económicas de la expulsión quedaron limitadas, en realidad, a la Corona de Aragón.

Por este agudísimo problema, de la falta de producción agrícola, expuesto por el Doctor Pedro Ginés de Casanova, sucesor de don Feliciano de Figueroa en la sede episcopal de Segorbe,  se hizo eco el Consejo de Estado, en 15 de noviembre de 1609, recomendándolo al Monarca, quien, ante la gravedad del caso, expidió una pragmática en Madrid, a 19 del mismo mes y año, publicada en Valencia por orden del marqués de Caracena en 27 siguiente. La finalidad de dicha pragmática no era otra que la de  asegurar la sementera de las tierras, ordenando, al efecto, a todos los Barones y dueños de lugares moriscos que, dentro de los diez días siguientes a los de su publicación, sembrasen las tierras incultas y abandonadas. A pesar de la disposición regia, muchas tierras quedaron sin sembrar, por lo que, con fecha 15 del mes siguiente, publicó el Virrey de Valencia un bando concediendo autorización para sembrarlas a quienes lo pretendieran y conminando con severas sanciones a quienes lo obstaculizasen. Y el 8 de enero de 1610 mandó publicar un pregón para resolver otros dos importantes problemas, íntimamente ligados entre sí, derivados del éxodo de los moriscos: la repoblación de los lugares abandanonados y la resolución de las quejas de los censalistas.

En primer término –como dice Boronat- “no hubieran sido necesarias tantas diligencias para repoblar el Reino de Valencia como acaeció en Granada, en 1750, primero, si los señores, hechos dueños de los bienes raíces de sus antiguos vasallos, no hubieran exigido a los nuevos pobladores las gabelas y otras exacciones que recibían de los moriscos, y, segundo, si los señores, haciendo caso omiso del general clamoreo de los censalistas, no se hubieran opuesto a la repoblación en los términos que la necesidad del momento exigía”. Y concluye Boronat: “No faltaron cultivadores para aquellas tierras, pero el conflicto planteado por los señores al exigir de sus nuevos colonos gabelas tan crecidas como a sus antiguos vasallos, había de estallar y estalló...”

En efecto como el Reino era fértil y las cosechas continuas y abundantes por no faltar para ello tres elementos fundamentales, cuales son el sol, el agua y el abono, no tardó en repoblarse y de los Pirineos aragoneses bajaron unos 8.000 repobladores y otros muchos d Mallorca y del mismo Reino de Valencia, fueron alojándose en los pueblos abandonados por la grey musulmana. Insistiremos luego sobre este importante problema de la repoblación del Reino.

Para resolver las dificultades que, en la práctica, plantearon ambos problemas, repoblación y pago de censales, Felipe III envió a Valencia, con amplios poderes, primero, al regente Caymo, y, posteriormente, a don Salvador Fontanet, quien, con don Juan Sabater, y en 12 de enero de 1611, mandó publicar una “cridà” por la que, entre otras cosas, se daba un plazo de seis meses para que los que desearan instalarse, como nuevos pobladores, en los lugares abandonados, lo verificasen y “dihueñe y manen, aixi mateix, dits, jujes,, comisaris, que los nous poblaors que una vega hauran poblat y pres cases y terres, ara sien de sa Magt. En lo reallench, ara siguen de atres poseedors de llochs, no les puguen dexar per temps y espay de quatre anys, so pena de perder les cases y terres que sels hauran establit o concedit en quant per furs del present, Regne haura lloch”.
Como pasara algún tiempo y continuaran las justas quejas de los censalistas y las reclamaciones de los Barones para que se estableciesen, con brevedad, la repoblación y con objeto de regularla, cortando de paso los abusos y usuras que se venían cometiendo, el Rey expidió una pragmática, en 2 de abril de 1614, publicada en Valencia en 15 siguiente, en la que, además de los extremos citados, se atendía al arreglo de los censos cargados sobre las aljamas o sobre los bienes raíces de los moriscos que pasaran a poder de sus señores al ser aquellos expulsados. Ya dijimos, en efecto, y sobre este particular, que muchas comunidades, ora eclesiásticas, ora municipales, había prestado sus riquezas a los señores y a las aljamas, a trueque de las rentas que los moriscos pagaban a los censalistas.

Como consecuencia de esta real orden surgieron algunos litigios al pretender los censalistas reintegrarse judicialmente de los créditos corridos y de ejecutar aquel reintegro de los bienes de los bienes raíces exigiendo, además, en el cobro un fuero mayor que el tasado. Por su parte, algunos señores demandados por sus acreedores censalistas por las pensiones, en descubierto, recurrieron en alzada al gobierno real, alegando los daños que les habían resultado por la expulsión de los moriscos, llegándose, por fin, a un acuerdo (o concordia) definitivo, por el que, entre otras cosas, se redujeron los censales en razón de 20.000 el millar, o sea, a un sueldo (que constaba de doce dineros) por libra.

Así procuraba el poder real remediar la situación creada a aquellos señores, muchos de los cuales recibieron, además, donaciones de bienes raíces que los moriscos poseyeran en nuestro Reino, entre los que cabe citar, entre otros, a don Jerónimo Raimundo Folch de Cardona, a quien, en 22 de septiembre de 1614,  le fueron dados los bienes raíces de los moriscos de Onda y Villarreal; a don Juan de Villarrasa, de las tierras que poseyeron los ex`pulsados de Albalat y Segart, etc. etc.


No fueron, por consiguiente, todo pérdidas para los señores valencianos, y algunos, como acabamos de ver, se resarcieron aún con creces.

EL IDIOMA VALENCIANO DE CASTELLÓN


                                                    Por Ricardo García Moya


Situémonos en Castellón, si ustedes gustan, en 1871. En la plaza de la Constitución y en el año citado, la imprenta de Perales imprimía "Un bateig en Burria- na", escrito por Casademunt en idioma valenciano y dedicado a un aficionado "a las musas valencianas". Era lo normal, pues a la Universidad Jaume I le faltaba más de un siglo para implantar el "desenvolupament català". Los valencianos de Burriana y Castellón, en 1871, leían un idioma al que los escritores habían incorporado múltiples variables morfosintácticas que incrementaban la singularidad del valenciano respecto a las lenguas vecinas. 

Así, en "Un bateig en Burriana" hallamos el tratamiento de cortesía so, contracción silábica de senyor similar a la de "monseigneur, monssènyer, mossén".  Hay  otra  homología con  la  palabra  "sennor"  del castellano  medieval, y es que ambas no tenían variable de género (el castellano J. Ruiz alude a la dama con "aquesta mi señor"), por lo que encontramos So Mariana y So Batiste.  EI autor muestra gran riqueza léxica, y sólo cuando usa el caste- llano surgen los cómicos solecismos de leve crítica social (p.e., llama "Fomiento" a una autoridad de Fomento que acude desde Castellón).

La joven Visanteta, al comentar que la cortejan "tots els chavals" (p.11 ), incorpora al idioma valenciano la voz "chaval" procedente del caló o gitano. Era una de las primeras veces que se documenta "chaval" en un texto literario de las lenguas peninsulares. Por su parte, Batiste alude a "esta vesprá", frase que la inmersión transforma en "aquesta tarda o vesprada", alterando el demostrativo y la aféresis del sustantivo. En otra escena, Batiste quiere que el bautizo sea el más importante que "en la redolá se fasa" (Ahora, desde que Mercé Sala catalanizó la RENFE, sustìtuyen "redolá y cercanies" por el catalán "rodalíes".)

En otra línea leemos "quant abaìxen del coche", frase que provocará  sonrisas  inmersoras por la presencia de la "ch" valenciana. EI vocablo coche procedía de Hungría y se documenta en Europa occidental en la segunda mitad del siglo XVI; así, según  Corominas, "como voz propiamente castellana, se halla en  1596".  En el condado de Cataluña, según el mismo etimólogo, recoge en 1559 la voz "cotxa", y ya se pasa al 1583 en que documenta "cotxo".

Todo es muy científico, pero sólo en apariencia; pues el etimólogo cometió  una  picardía. Entre el cotxa de 1559 y el cotxo de 1583, Corominas se salta el primer diccionario que recoge en España esta voz. En el conocido Thesaurus de Pou, publicado en Valencia en 1575, no consta el catalán "cotxa o cotxo petit", sino el valenciano "coche chic de quatre cavalls", dato que oculta el etimólogo catalán. Hasta en nueve citas repite la voz, y siempre con la ch a cuestas, siendo el primer texto donde se documenta el derivado "cochero" entre las lenguas peninsulares: "Lo cochero de tres cavalls". La palabra nunca dejó de usarse en el idioma valenciano, incluso en los coloquios del XVIII: "Ve- nien tres coches" (Bib. Nic. Primitiu, Ms. 419, h.1794), y entre los valencianos de Castellön en 1871. La Generalidad Valenciana, en su documentación oficial, escribía: "Ni eixir coches per la porta" (ARV. G. Prov.1678. Sg. 3221).

En  una metáfora burlona del "Bateig en Burriana" leemos: "EI parot gros mos ve" (p. 6). Todos hemos admirado al bello parot de bassa y al delicado parotet desde niños, pero lo que no sabíamos es que este vocablo exclusivo de la lengua valenciana sería capturado y expuesto en los diccionarios catalanes. Por cierto, leyendo los comentarios de Corominas, da la impresión de que el "parot" es un mutante peligroso que nada, vuela y cuando pica deja la "petxella" (?) . No es por molestar, pero el etimólogo dice que el primer documento donde aparece parot es en 1887. Como "Un bateig en Burriana" fue publicado en 1871, restaremos 16 años, si al Institut d'Estudis Catalans no le ofende.

Aparte de constatar que en el Castellón de 1871 se usaba el idioma valenciano  vivo y con enriquecimiento de voces (chaval, parot), nos queda comentar un detalle entrañable. Como es sabido, nuestra pluralización suma una n en ciertas terminaciones, "jovens, homens, ordens..." ; pues bien, en "Un bateig en Burriana" podemos observar un inicio de normalización espontánea en la frase "divise les tartanes o cochens" (p. 6). Así, poco a poco, como un organismo vivo, el idioma valenciano iba desarrollando sus características.

Hoy sucede lo contrario. Siguiendo con la enloquecida cruzada contra la lengua valenciana, han montado "La luz de las imágenes" en castellano y catalán. Tenemos un detalle con la voz "image", usada por la Generalidad antes de 1707: "image del Sant" (ARV, G. Prov. any 1650), y pluralizada como "imagens" en el Thesaurus (Valencia,1575). Pues bien, los encargados de la  exposición han mirado con lupa que no se filtrara nada que irritara al Institut d'Estudis Catalans. Hasta en el título han usado el catalán "imatges", no el valenciano "imagens". A estas  manipulaciones, nuestros amigos de Burriana -los de 1871- llamarían "Fomiento del valenciano".

                                        Las Provincias 14 de Febrero de 1999


domingo, 7 de julio de 2013

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS, SUS RAZONES JURÍDICAS Y CONSECUENCIAS ECONOMICAS PARA LA REGION VALENCIANA (XVIII)



Autor: Antonio Magraner Rodrigo
Valencia 1975
ARV. Signatura 1607-2498


Capítulo II. Consecuencias económicas de la expulsión.

Relatadas las incidencias a que dio lugar la ejecución del bando de expulsión, es lógico condenemos, seguidamente, las consecuencias dimanantes de tan trascendental medida. Pasemos por alto las que se deducen desde el punto de vista político y religioso, con ser tan importantísimas, si, como sabemos, con la expulsión desapareció un gravísimo peligro para la seguridad de la patria, consolidándose la unidad nacional, y afianzándose, por otra parte, la religión. No debemos olvidar, en efecto, que la Reconquista, comenzada allá por Covadonga por don Pelayo y completada por los Reyes Católicos con la toma de Granada, fue, esencialmente, una guerra de religión, que vino a finalizar –consumándose, definitivamente, la unidad religiosa- en 1609, con la expulsión de los moriscos. Y concretándonos al presente, diremos que no fueron de menor importancia, bajo este otro aspecto,  las consecuencias de la expulsión de los moriscos españoles. Si beneficios para la patria reportó, en el orden religioso, fue en cambio, muy funesta en el económico. No vamos a negarlo, sin que por ello le atribuyamos mayor volumen del que en realidad tuvo. Volveremos, luego, sobre esta materia.

La despoblación fue, en primer lugar,  uno de los peores efectos del destierro, ya que la merma de más de 500.000 hombres en una nación había de repercutir, forzosa e inmediatamente con grandes pérdidas en la producción y riqueza públicas, en la vida social y en la población general.

El más perjudicado, con la expulsión, fue el real patrimonio. Siguió la Inquisición de Valencia. Y, a continuación, los Barones y Señores de vasallos moriscos, quienes no pudieron repoblar los lugares por éstos abandonados, y vieronse obligados a aceptar la concordia de 1614, en que se detallaban los perjuicios sufridos, como veremos.

Por lo que respecta a la inquisición valenciana, El receptor don Sebastián de Mendoza confiesa que la precaria situación económica que por aquellas fechas –1607- venía ya atravesando el Santo Oficio se veía agravada por la determinación del rey Felipe III de expulsar a los moriscos de este Reino de Valencia, con lo que perdería en cada año dos mil quinientas libras que solían pagar las aljamas por la concordia para que no se les confiscaran sus haciendas.

A estas pérdidas había que añadir las quinientas libras anuales procedentes de las penas y penitencias que se imponían a los nuevos cristianos.

Finalmente, otro capítulo importante que las mermas que la inquisición preveía para sus esquilmadas arcas lo constituían las rentas que venían recibiendo por los censos cargados sobre las diferentes villas habitadas por moriscos evaluadas en setecientas cuatro libras, que se creían de difícil cobranza, particularmente en los primeros años subsiguientes a la expulsión, hasta que se reprodujera su repoblación.

Por todos ello y para poder afrontar el pago de salarios del personal que estaba a su servicio y demás gastos ordinarios y extraordinarios, se solicitaba la ayuda del Consejo General del Santo Oficio.

En otro documento, el inquisidor de Valencia, con fecha 8 de febrero de 1611, comunicaba a dicho consejo el alcance de la quiebra que el extrañamiento de los moriscos había supuesto para el Santo Tribunal, y que calculaban sería del orden de los mil quinientos ducados de renta, y así lo había hecho saber el regente Fontanet, quien con su colega Sabater, luego fallecido, fueron enviados a nuestra ciudad –como veremos después- por Felipe III, para solucionar las cuestiones derivadas de la repoblación del Reino de Valencia y el pago de los censos.

El regente dio seguridades al citado Inquisidor, quien a la sazón lo era don Gabriel Picazzo, de que el rey se preocupaba por resarcir a las Inquisiciones de Zaragoza y Valencia del grave quebranto económico que habían padecido, para lo que había escrito al marqués de Caracena consultándole acerca de que con que bienes abandonados por los moriscos se podrían rehacer dichas pérdidas, según había revelado el consultor del Santo Oficio, don Francisco de Castellví, que poseía una copia de la aludida carta regia.

El norteamericano Hamilton, uno de los más destacados especialistas en la historia económica hispana de los siglos XVI y XVII ha opinado sobre esta cuestión lo siguiente, en su obra “El florecimiento del capitalismo y otros ensayos de historia económica” Madrid 1948, pág. 124: “Los autores que han escrito desde el siglo XVII han considerado,  con casi completa unanimidad, la expulsión de los moriscos como la causa fundamental de la decadencia española. Es difícil comprender como una razón excluida en gran parte de oportunidades educativas, privilegios sociales, libertadores civiles e igualdad ante la ley, pudo haber sido la porción más ilustrada  de la nación española” Y tomando como base la estabilidad de precios en el decenio anterior a la expulsión, niega que la expulsión de los moriscos fuera la causa principal de la decadencia económica; y concluye afirmando que dicha expulsión no arruinó los campos de arroz de Valencia, la industria azucarera granadina, los viñedos españoles ni los sistemas de irrigación artificial.

Por otra parte Reglá -en “Estudios sobre los moriscos, pág. 80- escribe que, “sin negar la acusada laboriosidad de los moriscos, jamás puede aceptarse que solo éstos constituyeran las clases productoras del país. En definitiva, las tierras que quedaron yermas e improductivas volvieron a ser cultivadas en un plazo más o menos largo, las heridas se restañaron”.

“Ahora bien –continua- las tesis optimistas de Hamilton, que constituye el reverso de las afirmaciones de la historiografía decimonona, no puede ser interpretada en el sentido de negar importancia a la cuestión, cuyas lógicas repercusiones en el conjunto de la economía española, cuando ésta viose sometida a la dura prueba de la guerra en particular, desde 1635, es obvio ponderar.”

La orden promulgada en Valencia, en 22 de septiembre de 1609, acarreó para la economía, y sobre todo para la economía del país, efectos desastrosos, difíciles de reparar de momento, como los ofrece siempre una colonización y el tránsito del colonato esclavo al trabajo libre. Y ello porque la agricultura, por los motivos que más adelante señalaremos, se hallaba, casi totalmente, en manos de los moriscos, quienes se dedicaban al cultivo de las tierras no solo propias, sino que también de las inmensas pertenecientes a los nobles y órdenes religiosas

EL “MOSSARAP” I LES CARACTERISTIQUES DEL ROMANÇ VALENCIÀ PRELLITERARI (i III)


Autor: Agusti Galbis

Per a acabar en l´analisis, per damunt damunt de les caracteristiques del “mossarap” valencià parlat per la poblacio autoctona valenciana (iberorromans cristians i islamisats), en relacio a les mentires que du la “Gran Enciclopèdia Catalana” (volum X, pp. 336-337), seguirém en la que fa 8.

8.- “El iod no tenia zumzeig i a vegades queia: Faios 'faigs', Poio 'puig', Montroi 'mont roig', Meanes (Atzeneta del Maestrat) 'mitjanes'”.

Comencem malament, perque aixo de “a vegades”, es evident que no dona una caracteristica que puga propugnar-se com a “llei”, ya que tambe es podria dir lo contrari “a vegades no queia”. Voldria dir que quan “no queia”, l´evolucio del romanç valencià era identica a la del romanç català. Els “Catarroja”, Ribarroja”, “Massarojos”, “Carraixet”, “Moixent”... del Repartiment, mostren “quan no queia”.

9.- “La c davant e i i llatina tenia una articulació palatal africada sorda: Xèrcol (Llíria) 'cércol', Xella 'cella', Carxe (Iecla) 'càrcer', Fotx (Tivissa) 'Fou'”.

El filolec Amado Alonso expon: “...la idea que hasta ahora hemos tenido sobre la pronunciación mozárabe de la c como ch era una opinión, pero no un conocimiento... , hemos de admitir que los casos de ch por c en la toponimia son arabismos fonéticos... luego adoptada por los españoles...”

Nomes en un eixemple n´hi hauria prou per a demostrar la falsetat de la generalisacio: De 1098 es el document pel qual “Rodrigo Díaz Campeador dota con varias heredades la iglesia catedral de Valencia” (Autógrafos inéditos del Cid y de Jimena en diplomas de 1098 y 1101. Menéndez Pidal) i llegim: “…villam que dicitur Pigacen, cum villis el terris et vineis…”. Segons la “norma” els descendents dels iberorromans valencians haurien d´haver dit i diriem ara “Picachent”

I en el “Llibre del Repartiment” trobem per eixemple: “Parcen” (Parcent) de “Parcenius”; “Carcer”, del llat “Carcere”; “Prunesia” del llat “Prunacea”; “Cignen” (Cinyent) prob. del llati “Cinius + enu”; “Somacarcer” (Sumacarcer), Merniça (Bernissa)...I valencians que es dien Aviniunis i Avinhiuniç,  del llat “juniciu”, Maçalterraç, Abulpaniç, Alucernat...

Els toponims “Vilamarchant” de “villa + Marcenus”, “Perpuchent” de “Perpucianus”, “Marchalenes”, de “Marcilius”, en els furs com Vilamerxant, Marchilien i “Perpunxent”, junt a uns atres com pot ser “Luxen” (Lluchent), tenen la seua causa en arabismes fonetics, estabilisats per la classe dirigent que parlava en arap i adoptat pels valencians que varem tindre que conviure en ells durant molt de temps.

En aço, es demostra el destrellat en que cauen molts “sabudots” quan nomes miren els arabismes fonetics per a calificar una paraula com formada en epoca previa a la reconquista.

10.- “Es mantenien ambdós elements en els aplecs mb i nd llatins: Llombo (Planes) 'llom', Colombar 'colomar', colombaire 'colomer', Pregonda (Mercadal) 'pregona', Redonda (Catí) 'rodona'. Conservaven la n final romànica: [fullíyin] 'follí', [capon] 'capó', [bíben] 'vímet'”.

Analisant primer la tendencia a la reduccio mb>m i nd>n, i referit als eixemples que nos donen, començarém diguent, que en llengua valenciana el català “colomar”, es diu “colomer”, i per tant un “colomer”, no es un “colombaire”, els qui solen portar coloms, pero dificilment un colomer sancer. Comentar tambe, que Peñarroja ya dia en 1990: “dudo de colombaire como mozarabismo”, dubte que corroborà l´any 2003 Emili Casanova, diguent que “difícilment pot ser d’origen mossàrab a pesar de les aparences”. Es deduiria que l´analisis de Sanchis Guarner seria com voler analisar un porc en una cuixa de pollastre.

No obstant, es cert, que el manteniment de la mb i nd llatines ha donat a la llengua valenciana un fum de paraules (fondo, gamba, mondar, orandella, tanda, torondo...), moltes de les quals son valencianismes lexics en català. Pero no es deveres que les reduccions que analisem s´hagen produit en català de manera uniforme. ¿No diguem catalans i valencians “tombar” del llati “tombare”? I derivat de “mundanu”, ¿No diguem “mundà”? Inclus els valencians tenim paraules reduides que els catalans no tenen. Del llati “candela”, ¿com diuen catalans i castellans? ¡candela! I els valencians diguem “canela” o “caneleta”. Ho reconeix el DCVB, que diu: “CANDELA (i sa var. canela, avui valenciana...)”. Si llegim a Ausias March, vorem: “Si com lo foch, quant es en la canela... d’us de raho, ab encesa canela

I lo que es completament fals, es mantindre que en romanç valencià del sigle XIII, no existira eixa tendencia a la reduccio mb>m i nd>n. Anem a vore-ho.

En el primer manuscrit del “Llibre del Repartiment” trobem un barri de Valencia que es diu “Matalcama” derivat del llati “camba”, i un “rahal” dit “Lomeri” de “Lumbu + ariu”. I noms de valencians, com per eixemple: “Amet Abin-gamero”, de “gambariu”, “Mahomat Al-foner” de “fundariu”, Abin-colom de “columbu”...i molts mes. Comprovem com la tendendia a la reduccio sí existia abans de la reconquista.

Alguns catalanistes diran que segur que fon l´escrivà el qui va fer la reduccio. I no pot ser per una atra rao, mes que perque creuen en el milacre de que eixos escrivans sabien en quins pobles anava a mantindre´s “mb” “nb” passats huit sigles -com Llombay o Onda-, i les mantenien, llevant-les en les demes. ¡Santa paciencia!

Respecte a la conservacio de la n final romanica, començarem per reproduir un trocet de  “Moments clau de la història de la llengua catalana” d´Antoni M. Badia i Margarit,  qui parlant de Ramon Llull diu: “La –N final acostuma a desaparèixer, però es manté, per proclisi, en alguns monosílabs, com bé, bo, i d´altres. Una vegada més ens sorprèn la manca d´unitat de la llengua lul·liana, que empra “bo” i “bon” sense obeir a cap criteri determinat...” I mes. Coromines parlant de Girona: “sembla haver existit a l´Edat Mitjana una zona de conservació de la –n”. I Gimeno Beti, parlant del “Liber iudiciorum”: “revela dades sorprenents com ara formes com padre i madre “pare i mare”, mots no documentats mai fins ara en català...Hi ha exemples de manteniment de la –n final...”

I vist aço, deu tindre´s clar, que hauriem de parlar de “tendencies” i no de “lleis”, en un moment historic de llengues no estabilisades.

Trobem un eixemple interessant en la carta pobla de Vallibona, concedida l´any 1233, per l´aragones Blasco de Alagón. En ella es parla de “Vallem de teixo”, es dir la vall del teixó del llati “taxone”. “Teixó”, es paraula valenciana, que els catalans normalment diuen “Toixó” i pronuncien “Tuixó”.

I si anem al “Llibre del Repartiment”, nos trobem en l´alqueria “Aculló” del llati “aculeone”. I trobem que “Uxó”, apareix moltes mes voltes que “Uxon”, I consta Benicató de “Beni + llat. Catone”, “Orí” del llati “aurinus”, “Catí” de “Catinu”, i en fi, “Xaló”, “Castelló”, “Vinromá”... I tambe trobem que hi ha valencians que es diuen:”Amoló” del llati “Mole + onem”, “Crespí” de “Crispinus”, Mahomat Al-marí, Amaç Loça (lligga´s Llosà, com Val Lobrega es Vall Llóbrega en Girona) etc, etc.

Es demostra que la tendencia a la eliminació de la –n final romanica existia entre els valencians previament a la vinguda de Jaume I.

11.-“No palatalitzaven la nn geminada: Penàguila 'penya àguila', Cabanes 'cabanyes', Canet 'canyet'”

Lo de “Cabanes”, en relació a “Cabanyes”, realment no ho entenc. El DCVB, documenta “cabana” en el català oriental i el balear. Precisament la primera documentacio de “cabanya” es troba en el “Vita Christi” de Sor Isabel de Villena i es, per tant, valencià.

Tant el català com el valencià diguem “canem”, del llati “cannabu” i tant en català com en valencià antic es dia “enganar” i no “enganyar”, del llati “ingannare”.

Galmés de Fuente, senyala respecte del mossarap de Murcia: “...del mismo modo que -ll- palataliza en [l], los grupos -nn- y -ny- dan sin duda un resultado palatal en el mozárabe de Murcia, como parecen probar las grafías nn y ny del Repartimiento”.

Nomes un eixemple: D´abans de la reconquista trobem “Pinnam Gulosam” (Penyagolosa), l´any 1213. I es suficient per a demostrar que la caracteristica que Sanchis Guarner atribuix al mossarap, no son mes que distintes solucions, moltes voltes, arcaismes del romanç valencià. Aixina, el català no te el valencià “canyamó” (documentat en el Tirant lo Blanch), i a la “canyamissa” diu “canemuixa” i en canvi, en valencià tenim “canuts” de canya inexistents en català. I els valencians tenim “canella” i els catalans “canyella”, del llati “cannĕlla”.


En esta serie d´articuls hem vist com els valencians no necessitem per a res dels catalans, per a explicar les caracteristiques i orige de la llengua valenciana. Com catalans i catalanistes sí necessiten de la llengua valenciana per a dotar al català d´una lliteratura de la que carixen, s´han llançat com a llops a tergiversar-ho buscant una inexistent dependencia, que satisfaga les seues ansies expansionistes i imperialistes. Encara que els articuls puguen haver segut “durs”, considere important poder retrucar en arguments, quan catalans i valencians submisos catalanistes, ixquen en l´obsoleta cançoneta del “mossarab” valencià.

EL “MOSSARAP” I LES CARACTERISTIQUES DEL ROMANÇ VALENCIÀ PRELLITERARI (II)



Autor: Agusti Galbis

Hui seguirém comentant les caracteristiques del romanç valencià prejaumi parlat per la poblacio autoctona valenciana (iberorromans cristians o islamisats), en relacio a les “lleis fonètiques del mossàrab oriental”, que s´han tret de la manega els catalanistes. Continuem en l´orde que du la “Gran Enciclopèdia Catalana” (volum X, pp. 336-337).

2.- “No diftongació espontània de e i o breus llatines: Petra < petra, Ripelles (Relleu) < *ripellas, Boatella (València) <*bovatella, Puçol < puteolu, Bunyola < balneola, Nerola (Vimbodí) <*nigrola, Riola < *rivola”.

Segons aço, l´evolució del romanç valencià previ a la reconquista seria identica a la del català.

3.- “Sembla que tampoc no hi havia diftongació condicionada de o breu davant iod: Foios < foveos, Poio (Riba-roja de Túria) < podiu, Alboi (Genovés) < bobe”.

No cal dir que “sembla” no pareix lo mes adequat per a definir una “lley”. El mateix Sanchis Guarner, en la “Enciclopedia lingüística hispánica”, admetia la diftongacio per a l´aljamia valenciana. Hi han llinguistes com Friedrich Schürr, que posen en dubte inclus la propia existencia de la “diftongació condicionada”, proposant una inflexió directa o pas de la “e” a la “i” i de la “o” a la “u”.

A partir d´ahi i suponent l´existencia de la diftongacio previa, tenim que en document en llati de 1171 llegim: “Cullam cum suis terminis”. Tambe Ibn Al Abbar cita “Kulya” = Culla. En document de 1157 es parla de “castrum de Cullera”. Aixo vol dir, be la reduccio del diftonc, be la inflexio directa de “C ŏ l ĭ a” o “C ŏ c h ĕ a”.

No cal dir, que tambe els catalans tenen eixemples sense inflexió com seria “coix” de “C ŏ x u”, front a “cuixa” de “C ŏ x a”. ¿Sera una “catalanitzacio” del valencià “coixo”?

Comprovem com la caracteristica analisada no es exclusiva dels catalans, i es donava en el romanç valencià d´abans de la conquista.

4.- “Conservava la -e final llatina: Canemares (les Coves de Vinromà) 'canemars', Panissares (la Vall d'Alba) 'panissars', Olivares (Morella) 'olivars'”.

Eixemples de la perdua de la –e final els tenim en la “Historia Roderici”: “introivit in montana de Alpont. Dolors Bramon afirma que Al-Idrisi cita: “al-Bunt” = Alpont. Del llati “p ŏ n t e”. Tambe en la “Historia Roderici”: “...in valle, quae dicitur Torrens...” Torrent de “T o r r ĕ n t e”. De l´any 1003 es el document que nos parla de: “Senior Fortunio Sangiz in Kolia et in Castilion de ripa de mare”. Del llati “c a s t ĕ l l ĭ ŏ n e. De 1195 hi ha una cita de “Boixar” de “b u x a r ĕ”. I podem afegir Carcer de “c a r c ĕ r e”, Campanar, de “c a m p a n ā r e” i moltissimes mes.

Continuem observant que la perdua de la –e final llatina, sí que es donava en els valencians sense necessitar per a res als catalans.

5.- “Si la e àtona restava en posició interna, es tancava en i: Vallibona 'Vallbona', Valliplana  'vall plana', Montitxelvo 'mont cerf'.”

De 1209 es el document en el qual es parla de “Vallis Ibone”, que podria referir-se a Vallibona. ¿A on esta la e atona en posicio interna? ¿Era obligatori passar per ella?

De l´any 1100 es el document en el que llegim: “...et in Monteroio, super Montornes” Vegem que la e atona no s´ha tancat en i, sino que ha desaparegut. Front a “Montitxelvo” tenim Montroy,  de “m ō n te  r ŭ b ĕ o”, no “Montitroy”. Escrit per l´escrivà aragones, en el llibre del Repartiment trobem escrit “Montserrat”.

Vegem com lo afirmat pel “mestre indiscutible”, es prou discutible.

6.- “Conservava la o llatina: Muro 'mur', Portopetre (Santanyí) 'port Pere', Capocorb (Llucmajor) 'cap corb', Campello 'campell', Campos 'camps', Gorgos (Llíber) 'gorgs', Tollos 'tolls'”.

Esta es una caracteristica de les que mes s´ha usat per a assignar o no l´etiqueta de “mossarabisme” a paraules de la llengua valenciana, com poden ser “llomello”, “mosseguello” o “fardacho”. No es cert que previament a la reconquista no existira tendencia a la caiguda d´eixa –o. Anem a vore-ho.

En document d´Alfons I (1073 – 1134), llegim: “...duos castellos que dicitur Lilia et Villa Margen”, es dir, Vilamarchant, de “V ĭ l l a + M a r c e n u s”. Ibn al-Abbar cita “B.q.sān” = Picassent de “P i c a t ĭ u s + ē n u”. Al-Udrī escriu “Batrīr” = Petrer, del llati “P e t r a r i u”...¿Per qué no trobem Villa Margeno, Picasseno o Petrero?

I en el “Llibre del repartiment” podem trobar per eixemple: “Carraxet” (Carraixet) de “c a r r a s c ē t u”, “Parsen” (Parcent) de “P a r c e n i u s”, Luxen (Lluchent), de “L u c i u s + ē n u”, “Quartel” (Quartell) de “Q u a r t u”...

Totes les etimologies llatines expostes, donarien com a resultat la “o latina”, que en llengua valenciana, en molta mes proporcio que es conserva, cau. I eixa caiguda es, com hem vist previa a la reconquista.

7.- “Sovint es mantenen sordes les oclusives llatines p, t, c davant a, o, u intervocàliques o amb r agrupada: Escopar (Olocau de Carraixet) 'escobar', Ripelles (Relleu) 'Ribelles', carxata 'calçada', Teixeta (Alforja) 'Teixeda', Serratella 'serradella', Boatella (València) 'Boadella', Petra 'pedra', Alpatró (la Vall de Gallinera) 'pedró', Muixacre (Morella) 'mont sacre'”.

Al dir “sovint”, es reconeix que no sempre. Anem a vore com eixa evolucio sí que s´havia produit en el romanç valencià.

Per fonts araps sabem el nom de dos lliterats d´Elig: “Ibn Qabra” de “C a p r a” i “Ibn M.gr āl” de (M a c r u + el l u), i d´ahi, Benimagrell (que trobem el el “Llibre del Repartiment” com “Benimagrel”). Ibn Al-Abbar cita “Agris ī” de “A c r a s”. En document en llati de 1194, trobem “Benfigum” (Benafigos), derivat d´un compost “B a n ī +f ī c u s” Vegem que ni “Qapra”, ni “Macrell”, ni “Acres” ni “Benaficos”.

En el “Llibre del Repartiment” trobem “Taulada” de “t a b ŭ l a t a”, “Canadel” (Canadell) de “c a n n a t ĕ l l u” i moltes mes, lo que vol dir que moltes paraules en les que no es complixca que es mantinguen “les oclusives llatines p, t, c davant a, o, u intervocàliques o amb r agrupada”, poden ser propies del romanç valencià.

Continuem vegent que les caracteristiques de la llengua valenciana actual prenien forma en el romanç valencià anterior a la reconquista sense necessitar dels catalans per a res. Sera menester un ultim articul.


EL “MOSSARAP” I LES CARACTERISTIQUES DEL ROMANÇ VALENCIÀ PRELLITERARI (I)



Autor: Agusti Galbis

Previament a entrar en el fondo del tema, pot ser interessant situar el significat de la paraula “mossarap”, sent que ha acabat sent polisemica. Procedent de l´arap “musta‘rab”, que vol dir arabissat, es gasta tant per a nomenar als cristians que vixqueren “sots senyoria de moros”, com per a nomenar la llengua romanç parlada fonamentalment per la poblacio autoctona (cristiana o islamisada).

Vegem com al parlar de “mossarap”, es mescla “poder”, “religio” i “llengua” en un coctel  explosiu que ha donat frases, com la famosa “hábleme usted en cristiano”.

Per aixo es mes aclaridor dir “romanç valencià”, per a referir-nos a la llengua hereua del llati vulgar, que parlaven els valencians descendents dels iberorromans, anteriorment a la vinguda de Jaume I, independentment de que foren cristians o musulmans.

Anem a vore les caracteristiques del romanç valencià prelliterari, per contraposicio a les mentires que als catalanistes els interessa escampar.

En la “Gran Enciclopèdia Catalana” (volum X, pp. 336-337), es pot llegir lo que els catalanistes postulen sobre les “lleis fonètiques del mossàrab oriental”. En eixes “lleis”, es supon integrat el mossarap valencià, sent que Valencia es troba a l´orient de la Peninsula Iberica. La redaccio fon clarament inspirada per Sanchis Guarner, i repetida casi textualment en  “La llengua dels valencians”. Es de destacar que afirmen d´elles el seu “caracter provisional”.

Com es podia esperar, eixes “lleis” van orientades a marcar les maximes distancies entre el “mossàrab” i la llengua valenciana, per a postular que la llengua valenciana fon duta pels catalans. Aixo permet que Gulsoy, a renglo seguit de reconeixer que els valencians teniem “...un parlar romànic que era diferent i independent del català...”, puga dir que: “És veritat que el lèxic del mossàrab valencià tenia més afinitats amb el català que no pas amb el castellà, però en general les dues llengues eren força diferents...”. I anem a vore com eixa mentirola no es deveres.

L´any 1990, Leopoldo Peñarroja, publicà “El mozárabe de Valencia”. Máximo Torreblanca de la “University of California”, en el seu articul “De toponimia valenciana medieval” presentat al “Congrés Internacional de Toponímia i Onomàstica Catalanes. (València 2001)”, parla de l´obra de Peñarroja diguent que “...supera grandemente todos los trabajos anteriores relacionados sobre el mozárabe levantino”, proposant-se “completar siquiera parcialmente la obra de Peñarroja”.

Encara que puga pareixer pesat, crec que es interessant coneixer, per mes que siga superficialment, les raons que desmentixen, totes i cada una de les “lleis” inventades pels catalanistes. Anem a vore-ho, en documentacio treta, en la seua immensa majoria, del citat llibre de Penyarroja, al qual hi hauria que acodir, cas de necessitar mes detalls. Numerarém les preteses “lleis” reproduint-les textualment, fent un comentari a cada una d´elles.

1.-  “No reducció dels diftongs ai i au llatins o romànics: Moraira (Teulada) 'morera', Carraira (Llombai) 'carrera', colombaire 'colomer', Llaurets (la Torre d'En Domènec) 'Llorets'”

Sanchis Guarner, circumscriu esta “lley” “a les ciutats”: “A les ciutats: no monoftongació de AI, AU...”, rao per la qual nos quedem en el dubte de que passaria “als pobles”.

Vegem com retrauen els toponims “Moraira” i “Carraira” i la paraula “colombaire”. Es planteja la no evolucio de “ai” a “e” en el romanç valencià, evolucio que es dona en paraules, o combinacions llatines, acabades en “aria” o “arius”, com per eixemple: “mora” + “aria” > “moraria”, que evolucionaria en “moraira” > “morera”.

Respecte dels dos toponims que aporten, pareix llicit preguntar-se: ¿Perque no parlen de “Cervera”, “Corbera”, “Herbers”, “Gallinera” i molts mes...? La resposta catalanista es que els conquistadors les “catalanitzaren”, no entenent-se la rao per la qual no acabaren la faena, escapant-los-els “Moraira”, “Carraira”, “Bocairent” i alguns mes. Anem a vore com l´evolucio de “ai” a “e”, sí que es donava en el romanç valencià sense necessitar dels catalans per a res.

Ibn al-Abbar, (1199-1260) en “Takmila” escriu: “G.rbīra” = Cervera;  ¿per qué no escriu G.rbayra? Al-Udrī (1003-1085), en “Nusus‘an al-Andalus” escriu: “Batrīr” (Petrer) i “Galinār” ¿Perque no escriu “Batrayr” o “Galinayr?

En el llibre de “El catalá i l'aragonés en els inicis del Regne de València segons el Llibre de Cort de Justicia de Cocentaina (1269-1295)” de Ponsoda, referit a l´any 1276, llegim: “E que meta los X sols en l´alcaldera”. Diu Ponsoda: “Resulta extrany que en aquest cas s´empre caldera amb l´article àrab aglutinat. Segurament l´obrador "de la tintureria" ja existia abans de l´arribada dels cristians i els moros ja devien dir alcaldera. Es més probable açò que no que els cristians afegissen l´article àrab a caldera”. Vegem que els mal dits “moros”, que eren els iberorromans valencians islamisats, no dien “caldaira”, sino que de “caldarium”, havien reduit a “caldera”.

Hem de saber que el pas ai>e; au>o, tampoc els catalans el tenien totalment establit.  Paul Aebischer, va escriure “Le suffixe –arius en catalán prélittéraire”. I, per eixemple, va trobar: “Cerveira”  i “Fenoleiras”, en documents de  1166; “Calveira”, “Pegueira” i “carreira publica”, en documents de 1171. ¿Parlarien mossarapels catalans?

Respecte de “colombaire” o “colombari”, el cas es que sempre parla qui ha de callar. ¿Que passa en els catalans “arrossaires”, “calcinaires”, “carbassaires”, “coetaires”, “drapaires”, “fallaires”, “femataires”, o “firaires” que en valencià es diuen arrosser, calciner, carabasser, coeter, draper,  faller, femater o firer? ¿A on esta la reduccio ai>e, dels catalans que no la veig?

En el toponim “Llaurets” volen que vejam la falta d´evolucio de “au” a “e”. I tambe hi han eixemples que confirmen que eixa evolució sí es produia en el romanç valencià. Ne citarem dos: “Oriola” de “Auriola”, es citada com “Ūryūla” per Ibn al-Abbar i “Santa Būla”, derivat de “Sancta Paula”, es citada per Al-Udrī.

I no hem fet mes que escomençar a posar de manifest les manipulacions que han escampat els catalanistes sobre el mal dit “mossarap” valencià.


VALENCIA 300 ANYS DE SUPLANTACIONS LLINGÜISTIQUES



Per: JOAN IGNACI CULLA/

LAS PROVINCIAS
23 04.2007

Commemorem, que no celebrem, el 300 aniversari de la Batalla d’Almansa. Molt s’ha parlat d’ella i de les seues conseqüencies. El Decret de Nova Planta (29 de juny de 1707), en el que s’abolien el Furs del Regne de Valencia, marcaria el futur de com s’havia de regir notra terra per part del coleric Felip V, tant en l’apartat politic, com en l’administratiu, aixina com el que seria a partir d’eixe moment el model llingüistic dels nous conqueridors.

Conscients de la repercusio que tindria el dit Decret que, “por justo derecho de conquista” sustituia el valencià i implatava de forma oficial la llengua dels vencedors, el castellà, els Jurats de Valencia li remitiren un Memorial a Felip V el 17 d’agost de 1707, en el que “s’atrevixen” a advertir-li que: …observando en los autos, registros y fórmulas y todo lo que se actuare, la práctica del idioma de Castilla, se perdería con el tiempo la noticia de la lengua valenciana.

El despota Felip V, llunt de respectar a un poble que a lo llarc del temps s’havia caracterisat per ser lleal en aquells sobirans que juraven les lleis supremes del poble valencià, els Furs, com a condicio indispensable per al seu reconeiximent –mai al contrari-, els va derogar. El monarca posava en marcha tota la seua maquinaria dictatorial, per tal de crear un Estat absolutiste i centraliste que regiria des d’eixe moment, fins als nostres dies.

Una de les primeres accions d’este nou regim autocrata que s’implantava per la força en el nostre Regne, va consistir (aixo ha perdurat en el temps), en tindre controlat tots els estaments, entre ells el de la justicia. Prova d’aixo era nomenar relators de castellà, per als pleits que, llogicament, es desenrollaven en la llengua que parlava el poble, el valencià. Axina consta en el Llibre del “Real Acuerdo”, de data 3 d’octubre de 1707: …en atención a que los pleytos son autados en lengua valenciana que por lo regular no la entienden los relatores de Castilla y razón que se impongan bien en la substancia y términos de ellos acordaron y mandaron que siempre suceda entregarse pleytos autados en lengua valenciana a relator castellano, haya de conferirse este y concertarse con uno de los relatores valencianos que nombrará la sala…

L’iglesia tambe es posava al servici de l’oligarquia imperant (com hui els acolits de Saó i atres panflets per a l’adoctrinament, en este cas, del catalanisme) en contra dels seus fidels païsans. El cas mes flagrant el va propiciar l’Arquebisbe Mayoral (¡i te un carrer en Valencia!) qui va recorrer durant mes de 20 anys totes les parroquies de la seua docesis per a implantar el Item prohibitiu, en el que deixava clar l’imposicio del castellà, en contra del valencià: El idioma castellano es el que en este tiempo se ussa regularmente en todos los Tribunales....Por tanto, Mandamos: Que en adelante se escriban todas las partidas en lengua castellana, poniendo los apellidos en la conformidad que suenan en Valenciano.

Pero com passa en tots els regims dictatorials, sempre hi ha qui vol anar mes llunt que el propi dictador, este era el cas dels bisbe d’Oriola, Gómez de Terón, qui no a soles postergava el valencià, sino que amenaçava en sancions ad aquells que no se adaptaren al nou idioma de l’imperi, com queda de manifest en la seua visita a la C. de S. Nicolau d’Alacant el 23 de març de 1740: ...que de ahora en adelante se extiendan los motes en Idioma Castellano....con apercibimiento de que, por cada mote que se hallase en valenciano será multado el Cura o Teniente que le hubiere escrito, en una libra de esta moneda.

Pero per si acas algu es despitava, se “l’indicava” com i de quina manera tenia que fer-ho. Es el cas del Item (paregut al de Mayoral), que es troba, en l’any 1750, en el Quinque Libri, nº 9 de Torrent, ff. 118 vº i 119: … mandamos, que en adelante se escriban todas las partidas en lengua castellana, poniendo los apellidos en la conformidad que suenan en valenciano, i que la tinta que se usse sea negra de buena calidad, i que no queme el papel.

Tot, absolutament tot l’oficial, tenia que adaptarse al castellà, i en tot cas, alguns tenien que explicar per que ho feen en valencià, es el cas de Joseph Debon: Dedicatoria en Sermón de la Cofradía, Valencia, 31 de juliol de 1755: Al Exc. D. Cristóbal Crespi… por estatuto inviolable de la cofradía se predicó en nuestra materna valenciana, y se imprime de la suerte que se dixo, a honor del santo que no usó otra, y para conservación de la misma lengua.

El poder de la força establia la seua llengua oficial, el castellà, pero el poble, a diferencia d’ara que, exactament igual que fa 300 anys, tambe es obligat, “per dret de conquesta” a sustituir la seua, el valencià, per un atra, el catala, no es va quedar agenollat.

Va surgir en este temps, com hem dit en atres ocasions, una figura que iniciaria la renaixença valenciana, Carles Ros. Este intelectual lluitaria incansablement a traves de les seues publicacions per la dignitat de la llengua valenciana, i per a que el poble no perguera la que era la seua llengua propia, indistintament de qui ostentara el poder i dels fins que perseguira. Gracies a estes i atres iniciatives, ha segut posible que la llengua valenciana haja arribat fins als nostres dies.

Pero si fa 300 anys que un decret inspirat per l’absolutiste Felip V, rellegava a la llengua valenciana fora dels ambits oficials, hui atres decrets i dictamens, pretenen conseguir lo mateix. Este es el cas de la normativa que gota a gota emana de l’Academia Valenciana de la Llengua del PP-PSPV. Esta institucio va mes alla de lo que mai es va atrevir Felip V. Ara no a soles es busca la sustitucio d’una llengua per atra, sino que preten la total aniquilacio d’una llengua i la seua absoluta suplantacio per una aliena a nosatres, el catala, tambe en esta ocasio per “dret de conquesta”. Ahir el castellà, hui el catala. ¿Que ha canviat des de l’aparicio del Decret de Nova Planta respecte al nou Estatut d’Autonomia si no recuperem (per mes que es diga lo contrari), el primer signe d’identitat propi dels valencians: la llengua valenciana? ¿De que servix vendre que hem recuperat les lleis d’autogovern perdudes, si eixa mateixa llei li dona la facultat normativa llingüistica a una entitat (AVL), que va en contra de la llengua valenciana i impon, com Felip V, per la força, una atra: el catala? Hui segur que mes d’un politic s’omplira la boca parlant de la recuperacio de la plena autonomia, quan la trista realitat es que estem com sempre: al servici dels demes. ¿Per que sempre nos toca pedre als valencians, indistintament de qui mane a lo llarc del temps?
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LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA Y RESISTENCIA DEL REINO DE VALENCIA AL INVASOR FRANCÉS.



 Autor: Desconocido
Extraído de Internet

 La nefasta gestión de Godoy, el llamado Principe de la Paz, llevó a todo el país a los tristes acontecimientos que se relatan a continuación.

Se permitió paso franco a los franceses por el acuerdo firmado meses antes y estos ocuparon las principales fortalezas. En los distintos territorios de España, gentes próximas a Godoy ocupaban los cargos de responsabilidad y los discrepantes, no tenían valor para levantar la cabeza y menos la voz.

 El 2 y el 3 de mayo pasó en Madrid lo que tan magníficamente plasmó Goya en sus cuadros. Pero como las comunicaciones eran lentas y complicadas y la distancia entre la capital y en nuestro caso Valencia era de unos 15 a 20 días, no fue hasta el día 20 de mayo cuando el primero empezó a levantar la voz denunciando lo que se intuía.

 Un padre franciscano y Vicario de Beniferri, comenzó ya el día 20 a hablar en voz alta y denunciar la infame conducta de Napoleón.

 Los corrillos se multiplicaban y la gente murmuraba, todos esperaban ansiosos la llegada de la gaceta del lunes 23 para cerciorarse de los acontecimientos.

Ese día aparecieron por la calle pasquines con el siguiente texto:

La valenciana arrogancia
Siempre ha tenido por punto
No olvidarse de Sagunto
Y acordarse de Numancia.
Franceses idos a francia,
dexadnos en nuestra ley,
que en tocando a Dios y al Rey,
a nuestras casas y hogares,
todos somos militares,
y formamos una grey.


 Parecía claro el aviso. El mismo día 23 al alba la Plaseta de les Panses se va llenado de gentes ansiosas de noticias. Comienzan a leerla; al cerciorarse el gentío de la abdicación de la Corona a favor del Emperador de los Franceses, se suspende la lectura, todos callados se miran unos a otros, nadie dice nada, no es escucha ni un respiro. De pronto una voz resuena en toda la plazoleta, “¡VIVA FERNANDO VII!” En un instante, un gran revuelo estalla y lo recorre todo. Rompen la gaceta portadora de tan infame acto y la multitud comienza a recorrer las calles al grito de Fernando VII.

 El gentío se dirige a la ciudadela lo más directo posible para sorprenderla y tomar las armas que se pudiera para defender al rey y a la nación. Al llegar a las puertas con el bullicio incrementándose por momentos, sale una ordenanza hacia Capitania General y se convocan a las personas que el momento requería. Todos marchan a la casa de la Audiencia para reunirse formar Acuerdo. El gentío que los había seguido no cesaba de gritar “Viva Fernando VII y muera Bonaparte”.

 Los ilustres se reunieron en el Acuerdo y el pueblo esperaba. La decisión no llegaba, y los que lideraban la multitud se dirigieron al padre Martí de Beniferri que se encontraba con la multitud, tras verificar que estos solo pretendía defender los derechos y creencias religiosas, y le pidieron que subiera al Acuerdo “Padre suba Vd. Y diga á esos Señores que resuelvan pronto, porque se nos apura la paciencia”. Fue llevado en volandas y tras obtener el permiso se presentó ante el General.

 “Señor el pueblo pide que se niegue la obediencia á las ordenes de Murat y á cuantas vengan del Gobierno de Madrid: que V.E. se constituya en cabeza de este Reyno, que se apodere de sus caudales, y no se extraiga dinero algunos; que se haga un alistamiento forzoso desde los 16 a los 40 años, y se levanten tropas para oponerse á los intentos del emperador de los franceses, y que se le declare la guerra; pues todos estan prontos a derramar su sangre en defensa de su legítimo Soberano fernando VII, de la religión y de la Patria.”

 El Capitán General redactó un bando que no fue considerado suficiente por el pueblo que esperaba ansioso. La lectura ante la multitud la llevó a termino el Padre Rico, pero según leía, el pueblo comenzó a gritar sus exigencias, alistamiento debía realizarse con bando público y sin perder más tiempo y que debía salir el estandarte y proclamar a Fernando VII, así como quemar el papel con el nombre de Murat y sustituirlo por otro con el nombre del rey Fernando.

 A todo esto, un tal Vicente Domenech que vendía pajuelas, se desenrolla la faja encarnada que llevaba ceñida, la trocea y reparte entre sus compañeros, y guardando el trozo más grande para si mismo lo pone en la punta de una caña; a ambas partes pone una estampa, por una lado de la Mare de Deu dels Desamparats que él mismo tenía y por la otra de Fernando VII que había cogido en el comercio de un tal Beneyto. Enarbola Vicente Domenech su bandera entre aclamaciones de todo tipo que no cesaban a su alrededor, se separa de la multitud y se dirige Vicente hacia la Plaza del Mercado. Llegan a la casa donde se vende papel sellado y Vicente pide que se lo entreguen todo, y tomando un pliego, sube sobre una silla, lo rompe ante una multitud y dice a gritos “ ¡¡ UN POBRE PALLETER LI DECLARA LA GUERRA A NAPOLEÓN: VIVA FERNANDO VII, Y MUIGUEN ELS TRAIDORS” Sus compañeros hacen añicos todo el papel sellado lo arrojan al suelo y lo pisotean con desprecio, borrando de este modo la nota mandada poner por el Consejo de Castilla, que decía:” Valga para el gobierno del Lugar-Teniente General del Reyno”

En la Audiencia los ánimos se exacerbaban, el Padre Rico dirigió unas palabras a los concentrados y posteriormente el Presidente de la Junta. Este último trató de dar largas al pueblo alegando que no tenían medios para resistir al francés y que otras provincias no se sabía que harían y que sería una ruina enfrentarse a Napoleón.

Viendo el pueblo el movimiento que intentaba la junta, respondió unánimemente que no había ya tiempo de dar largas o excusas, que se debía declarar inmediatamente la guerra al traidor Napoleón y en solemne bando a Fernando VII Rey de las Españas, para cuya defensa no escatimarían medios ni vidas. Todos se declararon soldados y pidieron por General al Conde de Cervellon.

El pueblo se impacientaba y los ánimos se enardecían, cada vez habían más personas agolpadas y fue necesario que saliera el Conde a uno de los balcones pidiendo que todos se retiraran a sus casas y que se confiara en aquellos en los que se había depositado la confianza. Poco a poco se calmó la situación y se convirtió en todo de vivas y aclamaciones.

Al poco se publicó el bando pedido que decía así:

D. Fernando VII, por la gracia de Dios Rey de España, y en su Real nombre el Excmo. Sr. Capitán General y Real Acuerdo mandan: Que todos los vecinos se tranquilicen y retiren a sus casas, pues siempre han velado por su bien estar, y harán cuanto puedan para que tengan efecto sus deseos é intenciones: que se haga el alistamiento forzoso desde la edad de 16 á 40 años: los Alcaldes de barrio formaran este alistamiento y también los electos de los Quarteles con intervención de sus respectivos Jueces: y el Excmo. Sr. Conde de Cervellon se pondra al frente de esas tropas con los subalternos que se nombrarán para dicho efecto. Y para que llegue á noticia de todos se manda publicar. Dado en la Ciudad de Valencia á 23 de Mayo de 1808

    
    
Sucesos de Valencia desde el dia 23 de mayo hasta el 28 de junio del año 1808. Imprenta de Salvador Fulí


EL FIN DE MILENIO Y LAS LENGUAS DE ECO


 Por Ricardo García Moya

Las Provincias 27 de Noviembre de 1995


Umberto Eco se olvidó de la valenciana en su libro "La búsqueda de la lengua perfecta", y era de esperar. Las editoriales embarcadas en "La construcción de Europa" -significativo título de la colección- eran de Munich, Oxford, Roma, París...  y  Barcelona.  Los  lapsus cálami -como decir que "Ramón Llull era un catalán nacido en Mallorca" (p.55)- cometidos por el semiólogo son  inquietantes,  por lo que convendría aportar datos relacionados con la lengua valenciana y los temas que apasionan al erudito escritor.  Piensen que Umberto Eco tiene que participar en los actos del "Fin de Milenio en el Reino de Valencia" (¿se llama así?) y no estaría de más que se informara sobre nuestra personalidad para que (pensando que nos hace una gracia) no nos suelte el "ja soc aquí",  provocando cataplexia colectiva.
Todos sabemos -y Eco mejor que nadie-, que las hipótesis nacionalistas sobre idiomas florecieron en el barroco. Exaltados por el poder y envanecidos por el territorio conquistado, hubo lingüistas que caían en lo que Hegel bautizó como "astucias de la razón"; autoengaños para admitir marrullerías idiomáticas que ensalzaran la lengua propia.  La obsesión era demostrar que tal nación -la del filólogo que redactaba la tesis, por supuesto- usaba la lengua madre de todas, la de Adán.
En Inglaterra, Rowlan Jones tildaba de dialectos a todos los idiomas, menos al suyo: "La lengua inglesa es la madre de todos los dialectos y del griego." Hasta el cerebral Leibniz -que daba "más antigüedad al germánico que al arameo bíblico"- se ofuscaba por el chauvinismo. Una lengua menor, la de Amberes, era de inspiración divina según Goropius Becanus.
A Umberto Eco le hubiera encantado conocer que en el Reino de Valencia no llegamos a tales excesos, aunque la euforia barroca afectó a don Vicente Marés, retor de Chelva. No se atrevió a decir que la lengua valenciana era la del Paraíso, pero anotaba: "Es muy verosímil que Adán y Eva estuviesen en los montes de Chelva" (Marés, V.: "La fénix". Valencia 1691, p.18) .
Su hipótesis era: "La lengua valenciana es una de las que resultaron de las que quedaron de la confusión de Babilonia; contiene muchas  palabras  de  la  hebrea, otras de la griega, otras de la  latina; y otras de las mixtas, pues se hallarán  vocablos  de  la  lengua celtíbera, catalana, arábica." Razonamiento sensato, pues admite la procedencia griega y latina (incluye la hebrea por respeto a  la Biblia) de nuestro idioma; destacando  su  relación  con  lenguas menores, como la catalana. Coincidía con Cervantes al apreciar que "la lengua valenciana es breve, elegante y dulce" (p.100).
Hasta  el  más  enamorado  de nuestra lengua en el siglo XVIII, "el artiacá de Mólvedre y Catedratich  de Arts y Teología,  doctor Iván Batiste Ballester", no traspasó los límites de la exaltación razonable. Aunque Umberto Eco no lo sepa (en sus visitas a Barcelona no creo que le informe el Omniun Cultural) este personaje -doctor a los 16 años, catedrático a los 19- publicaba en 1667 el libro "Bateig del Fill y Fillol de Valencia", enarbolando bandera de guerra contra las otras lenguas europeas: "Que sia la llengua Valenciana millor que totes les de Europa, en aprés de la lengua Santa, que es la hebrea". Por cierto, en valenciano permanecía el clásico aprés (después), y en catalán ya usaban la corrupción després; contagiada luego al Reino.
Tras viajar al país de Umberto Eco, y conocer otras lenguas en Roma, Iván Batiste reitera que "la valenciana es molt suau, mes dolça"; anotando algunas reglas gramaticales, p.e.: "Se escriu en valenciá sols un L al principi, y es pronuncia com dos; tambè es deixem, y menchen les vocals al principi, al modo de la italiana". Eran las normas valencianas de 1667; distintas a las actuales como es lógico, pero independientes de las catalanas.
EI "artiacá" recuerda a los paisanos de Eco que "la llengua Valenciana es la mare de moltes poesíes, de qui ho apréngueren los de Italia". No menos deleitosa es la alabanza  al  autor  que,  cuando predica, "van al vol, millor que les del Micalet, les campanes de la Retórica; tocades no al batall (badall) de argent, si sols ab la lengua valenciana". Los predicadores riutorts, mallorquines e inmersionistas, no habían surgido todavía.
Ballester refleja la autonomía del valenciano respecto al casteIlano y el catalán. En su prosa encontramos terminaciones verbales actuales, como "atrevixen", no el "atreveixen" catalán recomendado en el Winverbs editado pór la Generalidad Valenciana para Windows. En las normas del 67,- BaIlester utiliza la ch, las terminaciones en ea y la y griega, escribiendo jagant, Ilechea, ademés, chicotet, bellea, destrea..., rechazando los castellanismos catalanes como bellesa, tan queridos por Canal 9.
¿Y saben qué hallará Umberto Eco en la biblioteca de su Universidad de Bolonia cuando busque información sobre el artiacá de Molvedre?  Encontrará la GEC, Gran Enciclopedia Catalana; regalada por el Régimen a las universidades europeas. Respecto a Batiste Ballester y la obra comentada, en el colmo de la manipulación, la GEC afirma que "hace la apología de la lengua catalana"; hasta transforman el apellido Batiste en el catalán Baptista. Umberto Eco no podrá enterarse de que el texto original  -el  de 1667- defiende la lengua valenciana, y que Batiste procuraba que "tot lo Sermó tinga paraules tan Valencianes, que ni mudantles la terminaciò, no les pugues castellanechar".

Alguien tendría que aclarar el enredo, para que Eco no sea ídem de las trastadas de la Universidad del Eje. En caso contrario nos exponemos a que el semiólogo áureo -con el mesianismo  que  despierta-,  nos amargue el Fin de Milenio en el Reino de Valencia. Por cierto, ¿qué tendrá este italiano para hacer tan atractivas sus obras? No se pierdan la última; "Interpretación  y sobreinterpretación" (Cambridge, 1995).