lunes, 16 de mayo de 2016

LAS ENDECHAS DE MALUENDA


Ricardo García Moya
Diario de Valencia 16 de Septiembre de 2001

Colaborador del catalán “Le­vante” y gris diletante de la ca­talanización, Nelet S. Jardí me recuerda a mi amigo Caboteta de mixto; pero éste es valencia­nista, mientras que el otro es un niño de papá Ferrán que atribuye locura a los de la AVL (“la Loca Academia”, Levan­te, 10-9-01), y anima a que todo sea “en catalán”, aunque él no da ejemplo y usa el español. En fin, en río revuelto ganancia de catalaneros; piensen que mien­tras el mundo observa horrori­zado la hecatombe de Nueva York, los estudiantes valencia­nos se examinan de Selec­tividad y tienen que demostrar su catalanización ante los co­misarios lingüísticos. De igual modo, las revistas independen­tistas subvencionadas por los organismos regidos por el PP siguen infectando los centros de enseñanza, alimentando el fascismo catalanero. Pese a este panorama, seguiremos contando lo que nos oculta la inmersión.
Este verano cayó en mis ma­nos el Tropezón de la risa, libro de poesías de Jacinto Alonso de Maluenda, “natural de la ciu­dad de Valencia”. En la Gran Enciclopedia Catalana dicen que nació en el "País Valencíá” (silencian, claro, el título de Reino), y que fue autor de unas endechas “en catalán, que se considera una de las muestras más sobresalientes de la lírica barroca catalana”. Esta reseña que manipula el título del te­rritorio, robando un autor a la literatura en idioma valencia­no, esta firmada por Sanchís Guarner, otro colaboracionista que se superaba en las tareas encargadas por la GEC. Es cierto que Maluenda incluye las citadas endechas en el Tro­pezón de la risa, pero la GEC (es decir, Guarner) oculta que fueron escritas “en lengua valenciana” (f.97), según decla­ra el poeta en la edición de 1628, no en 1674 como sugiere Guarner (el impresor de la misma, Silvestre Esparza, ha­bía fallecido años antes). Las endechas de Maluenda mues­tran combinación estrófica de cuatro versos asonantes de seis sílabas que, alejándose del carácter luctuoso o triste que te­nía la endecha medieval, son dedicados a ensalzar la belleza de la amada en lengua valen­ciana.
La sintaxis de Maluenda es similar a la del idioma valen­ciano actual (no el catalán), mientras que el léxico combina arcaísmos con voces que acaba­rían por imponerse. Las ende­chas comienzan así: “Filis llau­radora, / que al sol dones llus­tre, / choguet de crestall, / mila­cre de sucre” (Tropezón, f.97). Entre los sustantivos que el pueblo iba moldeando morfológicamente hallamos “choguet” y “milacre”, acompañando al antiguo occitanismo “crestall”. De este modo, ya en el XVII se diferenciaba el choguet valen­ciano del joguina catalán y el juguete castellano; aunque los diccionarios etimológicos fin­gen ignorar esta documenta­ción léxica que generaría de­rivados como chogueter, aleja­do del joguetaire catalán. Ma­luenda escribe “tan airosos chuguen” en esta pieza “sobre­saliente de la lírica barroca” (S.G.).
Los poemas de Maluenda abarcan desde lances amato­rios a crueles burlas a la vejez o fealdad, acordes con el modelo quevedesco. Las décimas dedi­cadas a un “hombre pequeñito y narigón” alternan con la sáti­ra contra el tabaco o el “Soneto a una mujer que tenía celos de un capón”. Más sereno es el bucólico romance que muestra un río Turia como escenografía paradisíaca: “orlada tiene su orilla / de jazmín y de arra­yán... culebra se hace de plata”.
El poeta gozaba del aprecio de Solorzano, Juan de Villarra­sa, Jusepe Miravet, Senet Cla­vell, Pedro Morlá y Jusepe Gi­ner; escritores que no dudaban de la independencia de la len­gua valenciana y, por tanto, ninguno de ellos entraría en la Academia de Ascensión o “Loca Academia" (Nelet dixit).
Entre los verbos usados por Maluenda hallamos “assomar" (del latín summus), hoy prohi­bido por la pusilanimidad de unos y el catalanismo de otros. Semánticamente, “assomar” alberga matices diferenciadores con aguaitar; pues los va­lencianos podemos construir la frase “per la vesprá, el cego assomat”; es decir, el invidente estaría gozando del frescor del atardecer, y no escudriñando al vecindario como seria en el caso de “aguaitar”. No obstante, si introducimos la frase en el túrmix de catalán SALT de la Generalidad (regalo de Zaplana y Tarancón a las universidades, ayuntamientos e institutos) ob­tenemos esta traducción al es­peranto del Institut d’Estudis Catalans: “A la tarda, el cec aguaitat” (El bravo Tarancón y su jefe autorizan la inclusión del esperpento catalán “tarda” como valenciano culto) El verbo “aguaitar” alude en idio­ma valenciano al acto consciente de observar o escudriñar; in­cluso poseemos el sustantivo “aguaitador, mirador o balcón cerrado de cristales o persianas y cubierto con un tejadillo” (Escrig, 1887). Es decir, se puede aguaitar (es castellano también) sin asomarnos, pero podríamos estar “assomats, aguaitant y desullantmos”.
Maluenda usaba en 1630 el verbo “desullarse” con el signi­ficado que tiene en lengua valenciana actual, el de esforzar­se en mirar algo: “al mirar tos ulls, pastora, em desulle”; en construcción similar a los ejemplos de Alcover: “des­ullantse per vore lo que diu aquell cartell”. El poeta barro­co también recurría a la bestia negra del catalanismo, la ch palatal africada sorda, siguien­do la herencia morfológica renacentista: “encara quem punches” (v.30), y “observen les chufes” (v.32). Pero todo es­to les da igual a los Nelets y a los miembros de la Academia de Ascensión. Sólo valen los mandatos de Cataluña.
La pesadilla continúa. Otra vez me llega gratis (pagada por ustedes) la revista de los místicos valencianos “SAÓ”. Los que antaño comprendían a ETA e impulsan el desprecio al idioma valenciano y a España, ahora incitan a los de la anti­globalización con sutiles men­sajes en puro catalán: “avui dia, la Europa dels comer­ciants ens coloca en un carreró sense sortida que sols desperta ira i frustació. Qui crea la vio­léncia?” (SAÓ, agost 2001) ¡Qué miedo! Los motilones ca­talaneros de SAÓ están en un callejón sin salida y llenos de odio y frustración contra la Europa capitalista ¿Devolve­rán las pelas de Bancaixa y la Diputación del PP que les per­mite publicar el panfleto? ¿Atacarán con botafumeiros volantes al Micalet? ¿Excomul­garán a los de Gescartera? Aquí, entre fanáticos curas ca­talaneros y comisarios lingüísticos (que viven del presupues­to), se está gestando una Cata­luña con nosotros dentro, pero la inmersión olvida que existi­rá un punto de inflexión donde será inevitable la confronta­ción contra el terrorismo ex­pansionista. De momento, la hipocresía política sigue engor­dando al monstruo, cegándo­nos con Terra Mítica y la Ciu­dad de las Ciencias.


LAS DOS BARRAS DE ORO CORONADAS

 

Por Ricardo García Moya
Las Provincias 9 de Octubre de 1997

Como es sabido, la imagen de la Real Señera en pergaminos medievales como el de 1410 (B.N.París, Ge. B. 8268) testifica la presencia de la  franja azul con la corona y, también, las dos barras de la antigua señal real de Jaime I.
En 1459, cuando era habitual el modelo de cuatro, Jaume Roig citaba los bastones de oro coronados ("Spill"), aludiendo a la corona otorgada por el rey y que -a fines del XIV- ya figuraba sobre las dos barras de la moneda del Reino de Valencia.
Siglos después, un barcelonés que se inspiraba en Roig, escribía: "Las barras que en el escudo / se ven de oro coronadas” (Liberós, E.: Barcelona,  año 1620).
En el XVI proliferaron sospechosas coronas y títulos. EI hidalgo deseaba ser marqués; el condado, reino. Exageraban prosapia tan abusivamente que Felipe  II,  escamado,  ordenaba infructuosamente el 4 de octubre de 1576: "Que no se llame Don a nadie en Cataluña, pues de poco acá se van usurpando títulos de Noble y Don"  (A.C. Aragón, L. 651). Coetáneamente, sobre el escudo del condado y el de la Generalidad catalana comenzó a figurar el Rat Penat valenciano y la corona; aunque el monarca, que se sepa, nunca otorgó tal honor. Por el contrario, nuestra Real Señera fue voluntad soberana, y los albaranes que detallan el costo de "brodar la corona" con hilos de oro, así como "les alnes de tela gostança blava"y la plata del Rat Penat demuestran que nuestros antepasados querían que la enseña fuera una joya vexilológica. Para los actos festivos encarga- ban otras de menor valor a artesanos como Joan Cardona, autor de señeras "barrades de or y de grana ab ses corones de dalt daurades y laborades al oli" para la entrada de Carlos I.
Curiosamente, tras la publicación del Tratado de la Real Señera (dónde se exponía que la de Jaime I sólo tenía dos barras), los  barceloneses  comprobaron estupefactos que su escudo y bandera sólo mostraba dos barras y la cruz. Tras un debate -con Pilar Rahola de protagonista-, el  Ayuntamiento  de Barcelona modificó oficialmente este verano de 1997 el primitivo escudo de Barcelona (en realidad, de  Catalúña) para incrementar hasta cuatro las dos barras  que,  desde  el  siglo  XIII, formaban uno de los cuadrantes del escudo, alternando con  la cruz del condado de Cataluña.
La primicia dada en LAS PROVINCIAS (6-10-85) sobre las dos barras provocó la inquietud in- mersora, pero los catalanes reaccionaron con su pragmatismo habitual, proclamando que también les pertenecía la señera de dos barras, de igual modo que el Rat Penat, la corona, el idioma, la cerámica y el  sursuncorda.  Ahora, los que se burlaban del Tratado de la Real Señera, reivindicaban  que  la primitiva bandera de Cataluña era de "dues barres" (EI Temps; 9-6-97, p. 63), y que la "bandera de España es una usurpación de la antigua bandera catalana de dos barras" (p. 56). Olvidan un detalle: la primitiva señera pertenecía al monarca aragonés (según proclamaban todos los textos de los siglos XII y XIII, como el del provenzal Peire en 1285: "fai nomnar rey darago, lo senhal del basto").
También la filigrana con escudo  de  dos  barras  coronadas, marca de agua del papel valenciano en la Edad Media, la hacen fígurar bajo la palabra Cataluña "Historia del papel en México"(México,  1990). Y es que Hans Lenz, autor del libro, se basa en el "Paper and watermarks in Catalonia"  (Amsterdam,  1970) del catalán Oriol (p. 145) y las marcas o filigranas del papel allí fabricado. Oriol usa el eufemismo "levante” para no nombrar al Reino de Valencia, y el pomposo de Principado de Cataluña para referirse al condado, y enredando sobre la filigrana de cuatro barras que,  barrunta,  representaba  al "Kingdom   of   Catalonia" (p. 257), sin aclarar quién otorgó tal título de reino. Además da a entender que las fábricas de papel de Valencia y Xàtiva pertenecían a Cataluña. Nadie, hasta la fecha, ha dicho ni mu contra estas fantasias papeleras.
Menos mal que en obras imparciales como "Les filigranes, (Leipzig,1923) las cosas quedan claras. Briquet reproduce la filigrana de dos barras coronadas del papel de Campanar, "représentent les armoiries de Valence” (p.151)  y, extrañado, comenta que el investigador "Zonghi a trouvé I'écú de Valence sans couronne" (p.151); Briquet estaba sorprendido ante una filigrana del Reino de Valencia sin corona, pues los modelos que él reproduce son de dos barras coronadas,  marca  de agua que Oriols asocia al "Kingdom  of Catalonia", confundiendo al manito de la "Historia del papel en México”.
Parece un sainete de Escalante, pero son personajes de carne, hueso y subvención (Oriol Valls, el del papel, la tenía de la fundación Labarre) que siembran errores y trampas en la historìa de los valencianos. Pero hoy es 9 de octubre, así que ignorando a los que tratan de destruir nuestra historia  (también  la  heráldica) custodiaremos a nuestra Real Senyera por las calles de la (todavía) capital del Reino. Quizá en unfuturo, cuando desaparezca la inmersìón, sea restaurado el Centenar de la Ploma para que la bandera sea Ilevada "jinete a la estradiota", recobrando la solemnidad adecuada.



LAS CLAVES LÉXICAS

                                                                                               

Mariano Arnal
Fecha: jueves, 11 de diciembre de 2003 17:28

      ¿QUIÉN QUIERE SOLTAR A LEVIATÁN?

      NACIÓN, nacionalidad, nacionalismo, del latín nascere (castellano antiguo nacer), se refiere siempre a un grupo de personas unidas por lazos de nacimiento, siendo totalmente relativa y elástica la extensión de esa relación. Así se consideran una nación los nacidos en un mismo territorio o en una misma lengua o en una misma cultura... Lo determinante pues, no es el hecho de haber nacido en uno u otro grupo, sino la voluntad de ser y de vivir como tal conjunto de nacidos, es decir como nación. 

      Negar que España es un estado plurinacional es negar la evidencia. Todos los estados del mundo (no conozco ni una sola excepción) son plurinacionales, porque las historias particulares de cada estado y la historia universal del conjunto de todos ellos, se han empeñado y siguen empeñadas todavía con mayor fuerza, en mezclar pueblos y naciones. 

      Este fenómeno de la plurinacionalidad se da no sólo en el conjunto de un estado, sino también en los pueblos y territorios que lo forman; porque en ellos se produce, a escala más reducida, la mezcla de pueblos y naciones debido a que ha sido imposible prohibir la mezcolanza o mestizaje resultante de las libertades de copulación y de nacimiento. 

      Esto es así porque, aparte conquistas y repoblaciones, en muchas regiones el crecimiento económico es mucho mayor que el crecimiento demográfico, por lo que los naturales del lugar (es decir los nacidos allí, los que forman la nación primigenia) se ven obligados a importar gente de otros pueblos, de otras naciones (o nacionalidades), que forman núcleos nuevos de población con una cultura propia que o bien se agrega a la preexixtente (ya sea yuxtaponiéndose, ya sea absorbiendo a la autóctona, ya sea siendo absorbido por ella), o bien se mantiene diferenciada y separada. 

      El hecho evidente e innegable es que tanto los estados en su conjunto (que gustan denominarse naciones), como los pueblos y naciones que lo forman (que reivindican para sí, especialmente si son los autóctonos), la denominación de naciones como propia y exclusiva, SON PLURINACIONALES. 

      Esto en cuanto a la cuestión de hecho. Pero pasando a la cuestión del derecho (rectitud es su traducción más inteligible), es decir pasando a juzgar la bondad o maldad, las ventajas o desventajas de tal situación, es inevitable decir de la PLURINACIONALIDAD de los estados, de los territorios y de los pueblos, lo mismo que se predica de la DEMOCRACIA, a saber: que no siendo un sistema rigurosamente justo y perfecto (que esas virtudes son patrimonio exclusivo de los regímenes teocráticos, a decir de sus respectivos ayatolas), es el menos injusto y el que ofrece a los ciudadanos una mejor salvaguarda contra abusos y atropellos. 

      Eso objetivamente, es decir haciendo la síntesis de todas las valoraciones subjetivas. 

      Porque es evidente que en un todo cuya posesión o dominio está compartido, cada uno de los que comparten ese dominio (sea empresarial, sea económico, religioso o político), preferiría tener él el MONOPOLIO, es decir gozar él solo del dominio exclusivo. 

      Pero es justamente la confluencia de intereses encontrados lo que obliga finalmente, para no quemarse en enfrentamientos constantes, a formar una sociedad plural con unos órganos de dominio plurales, participados por todos los componentes de la sociedad. 

      Esta aceptación, esta asunción de los antagonismos domesticados y de los intereses contrapuestos mediante la doctrina política de la pluralidad, que se perfecciona con los mecanismos de la alternancia, formando parte de los mismos cimientos de la sociedad, es lo que mayormente caracteriza a los estados modernos. La PLURALIDAD es el paradigma de la MODERNIDAD. Es la forma moderna de tener bien atado al pequeño Leviatán que lleva cada uno en su cuerpo, siempre dispuesto a reabrir los conflictos entre etnias, pueblos y naciones. 

      En un estado moderno, formado por varias NACIONES (pueblos de diferente procedencia y cultura), es un contrasentido, es un retroceso a la prehistoria de la modernidad, que una de esas naciones se empeñe en reducir todo el estado a UNIDAD NACIONAL. Que se empeñe en separar las tribus que formaron antaño la cívitas (en Grecia, la polis). Que se empecine en romper la SOCIEDAD DE NACIONES que es en ese momento el estado o el territorio en su conjunto, para convertirlo en UNA SOLA NACIÓN (recordemos el arcaico UNA, GRANDE, LIBRE y el más arcaico todavía SOM UNA NACIÓ sobre el que los nacionalistas catalanes quieren construir su futuro). Es de lo más retrógrado e impropio de un estado moderno o de un proyecto de estado que pretende dar lecciones de progreso y de modernidad, empeñarse en reducir, absorber, disolver, reconvertir, normalizar o limpiar a las demás naciones que forman parte de ese estado o territorio, imponiendo su hegemonía formativa, informativa, lingüística, cultural y política; con la tentación irrefrenable de elevar a étnica (de vuelta a los lazos genéticos y de sangre) esa hegemonía, como se intentó ya de forma sangrienta a lo largo de todo el siglo XX. Vistos tantos y tan tozudos precedentes, es de temer justamente que no les espere una vida nada halagüeña a las naciones condenadas a la absorción, reconversión, limpieza o normalización; sobre todo si tienen la osadía de amar su lengua, su cultura y su afinidad con los que más se les parecen, y encima pretenden que se les reconozca el derecho a cultivarse en su lengua y en su cultura. Y no digamos nada si se les vuelve la tortilla del revés: riesgo del que nunca estarán a salvo por más que repriman, reconviertan, inmerjan, sumerjan, asfixien, limpien, busquen soluciones iniciales o finales, etc., etc., etc. 

      A partir de ese momento, las demás NACIONES que habitan en ese estado o en ese territorio, pasan a ser NACIONES A EXTINGUIR, y sus miembros deben ser reducidos a ciudadanos individuales (su simple consideración de colectivo es la peor herejía política; y la reivindicación de tal carácter, la más grave sedición) y según su grado de anormalidad nacional, deben someterse a diferentes grados de normalización nacional. En ese período de transición a la plena UNIDAD NACIONAL, las escuelas y demás ámbitos de formación, conformación y performación de conciencias, con la santa madre iglesia nacional a la cabeza (la iglesia siempre ha tenido debilidad por los nacionalismos y por los pueblos elegidos), con un papel capital para los medios de comunicación, se convierten en los grandes lavaderos nacionales, en los que no sólo mediante la inmersión y el agua, sino también mediante poderosos disolventes, detergentes y abrasivos, se lava a la población de su apego a los ídolos que se trajeron de otras naciones, y se les enseña a aborrecer el culto abominable al que siempre se sienten tentados. Se trata de superar las taras y anomalías que se trajeron de fuera esos ciudadanos y que impiden la UNIDAD NACIONAL que se expresa en una sola lengua, una sola cultura y un solo culto. Es una labor de normalización. Las clases particulares para renegados, cada uno en un aula, con un cuadro completo de profesores ayatolas para él solito, y la mochila cargada de piedras como castigo edificante por hablar en la lengua proscrita, fueron parte de la amorosa pedagogía de la normalización. 

      Las Comunidades Autónomas que persiguen el objetivo de convertirse en ESTADOS NACIONALISTAS INDEPENDIENTES, no incluyen en sus idearios ni en sus programas la PLURALIDAD (como la incluyen el estado español y la mayoría de estados europeos (Servia, la Gran Servia, es una chirriante excepción): de lo cual se infiere que no la consideran un bien, sino un mal del que quieren poner a salvo a sus súbditos. 

      Es evidente que los ESTADOS NACIONALES (entendiendo por tales los asentados sobre los cimientos del nacionalismo) que imponen la única legitimidad y hegemonía de UNA NACIÓN (es decir de un grupo humano, sea cultural, sea étnico) sobre los demás que viven en el mismo territorio, los ESTADOS NACIONALES, digo, al igual que los ESTADOS CONFESIONALES o los ESTADOS MESIÁNICOS y los ESTADOS DE PARTIDO ÚNICO, llamados también TOTALITARIOS, ofrecen menos garantías de libertad a los ciudadanos, sean éstos de la nacionalidad que sean, que los ESTADOS PLURINACIONALES. Es normal que los nacionalistas prefieran un TOTALITARISMO de su cuerda, en el que justo y sólo ellos estarían llamados a ser los dirigentes, los fetén, los amos del cotarro, en el que admitirían como botones de muestra a un puñado de godos para tapar la boca a los que desde el exterior les exigen pluralidad. 

      Estando así las cosas, es lo más natural del mundo que los ciudadanos de las Comunidades Autónomas de marcado signo nacionalista que todavía no han experimentado los efectos normalizadores del lavado de inmersión profunda en disolventes, detergentes y abrasivos, es decir que aún no se han convertido al nacionalismo, prefieran seguir formando parte del ESTADO ESPAÑOL (pluri-nacional), que de un FUTURO ESTADO NACIONALISTA (entre cuyos Principios Fundamentales está el de la sagrada e indisoluble UNIDAD NACIONAL, y con ella la "Unidad de Destino en lo Universal", como lo estuvo entre los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional-sindicalista del anterior régimen totalitario). 

      Una última reflexión: son muchos los que temen (a la vista de los procedimientos de sesgo innegablemente totalitarios que están empleando hic et nunc los gobiernos autonómicos nacionalistas, al crear su propio código de derechos nacionales a cuenta de los cuales atropellan sin contemplaciones los derechos humanos), que los métodos de limpieza (que de momento son exclusivamente de lavandería convencional) puedan derivar, para los pequeños núcleos residuales que se resistan al lavado, hacia métodos más expeditivos, profusamente ensayados por todos los ESTADOS NACIONALISTAS. Tendrán que llegar a la solución final, sea ésta la que sea, si quieren resolver definitivamente el problema. Consideremos malintencionada y aberrante esta hipótesis, y establezcamos la contraria: que algunas de las naciones oprimidaspor el nuevo Estado Nacionalista se alce en armas contra el opresor. Estaríamos en las mismas. Volveríamos a las andadas, pero cambiando de bando los protagonistas. 

      Justamente para evitar que ande suelto el Leviatán nacionalista, que tantos sufrimientos ha infligido a la humanidad en general y a Europa en particular, se han creado los ESTADOS PLURINACIONALES con igualdad de derechos y deberes para todas las naciones que viven en el territorio nacional. Precisamente para conjurar esos problemas, para acabar con el ESTADO NACIONALISTA (que privilegiaba a una nación sobre las demás que vivían en el territorio nacional) fundado por Franco, se dio España una Constitución tan abierta, una CONSTITUCIÓN PLURINACIONAL integrada e integradora. 

      ¿Qué sentido tiene pues, sino la simple ambición de poder (de pre-dominio de unos habitantes determinados, los privi-legiados, sobre el resto de habitantes del mismo territorio), el empeño de los partidos nacionalistas en reformar la Constitución para volver a las andadas y convertir las respectivas Comunidades Autónomas en ESTADOS NACIONALISTAS, borrando de sus respectivos mapas las demás naciones que, Constitución en mano tienen ahora los mismos derechos y deberes que la nación autóctona que pretende erigirse en hegemónica en el que reivindica como territorio exclusivamente suyo? 

      Y no olvidemos añadir las ansias imperialistas (claramente explicitadas en los libros de texto y en los mapas de cualquier clase que se editan en esas comunidades) que nos pueden ocasionar más de un sobresalto, como claramente nos lo ejemplifican los ESTADOS NACIONALISTAS recién nacidos en Europa. En el referéndum que reclaman los nacionalistas para decidir la independencia, además de preguntar a las demás naciones que viven en el territorio de Euskadi o Cataluña si quieren renunciar definitivamente a su nacionalidad, a su lengua, a su cultura, a sus señas de identidad para convertirse en "UNA SOLA NACIÓN", ¿exigirán que voten también los habitantes de los territorios que tienen previsto anexionarse hasta completar la Gran Euskadi o la Gran Cataluña? 

      Y finalmente, ahí va la pregunta del millón: ¿cuánto falta para que los nacionalistas tanto catalanes como vascos cuestionen el derecho de voto de los que por no reunir las condiciones nacionalistas, entre ellas la de aceptar plenamente la conversión y la entrega en cuerpo y alma al nacionalismo? A esos enemigos de la nación, ¿tienen previsto contemplarlos y tratarlos como tales en las respectivas Constituciones y en las leyes, reglamentos y circulares que de ellas dimanen?
    


LAS CHEKAS ESCOLARES CATALANAS



Autor: José García Domínguez


No sólo pretenden sellarnos la boca, también quieren cortarnos la lengua. Es su gran sueño. Aunque ya empiece a resultar un pelín añejo; de hecho, va para un cuarto de siglo desde que nos lo revelaron por primera vez. No obstante, ayer, el camarada-jefe de la cheka de Educación en Tarragona sintió la necesidad imperiosa de recordárnoslo de nuevo; por si acaso hubiésemos caído en la tentación de olvidado. Así, ese propio de Maragall y Montilla volvió a dictar, en circular firmada y sellada, que por la presente queda terminantemente prohibido hablar o escribir en castellano dentro de los colegios públicos de esta plaza. Y cuidadito con no obedecer, porque el mando está muy preocupado con el asunto y anuncia el envío inminente de comisarios lingüísticos para castigar a los profesores rebeldes.

Mucho ojo, pues, con osar dirigirse a las víctimas en castellano, ya sea durante las clases, por los pasillos o mientras dure el recreo. Y más ojo aún con mancillar la sagrada memoria de Pompeu Fabra en las entrevistas con los padres, caso de transigir en ellas con el repugnante idioma de las fuerzas de ocupación españolas. Porque ningún funcionario ha de olvidar, amenaza el subalterno de Maragall, que no habrá excepción que valga, excusa que se tolere, ni atenuante que minore el justo castigo a los infractores. La norma, sentencia, es y será inflexible. Ni siquiera con los alumnos sudamericanos recién llegados se admitirá la menor violación del monolingüismo catalán obligatorio, concluye su aviso a navegantes. Aunque no sin antes recordar que obran así por nuestro bien y el de nuestros vástagos. Puesto que, según certifica ese sabio del tripartito, “el uso del castellano perjudica la cohesión social de los alumnos”. Especialmente, podría haber añadido, cuando su padre no resulte ser cierto zurupeto de Córdoba que puede permitirse el lujo de enviar a sus tres hijas al carísimo, exclusivo y multilingüe Colegio Alemán.

Pero no concluyen ahí los doctos hallazgos de esos metropayeses que controlan la educación en Casa Nostra. Porque también han descubierto que aprender a hablar perjudica a los niños sordos si proceden de familias castellanoparlantes. Como es sabido, esas personas sólo logran avanzar en el aprendizaje usando el mismo idioma en casa y en el colegio. Consciente y sensibilizada con el problema, la Administración de Maragall desea ayudarles al máximo. De ahí que esté recomendando no una, sino dos estrategias de actuación a los padres con ese problema: que pasen a hablar exclusivamente catalán con sus hijos o que se marchen de Cataluña. Razón ésta de que los logopedas de la Generalitat tengan órdenes estrictas de no recurrir jamás al español en las sesiones de terapia con los pacientes de lengua materna castellana.

Y mientras tanto, ese pobre diablo que responde por Pepe Montilla, berreando el domingo, en Barcelona, que Pilar del Castillo, Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy son “los responsables directos del espectacular aumento del fracaso escolar”. Como no sea del suyo.


LAS CARABINAS DE AMBROSIO ¿ERAN VALENCIANAS?


Ricardo García Moya
Diario de Valencia 11 de Marzo de 2001

En los tratados sobre modis­mos y frases hechas hay un lu­gar de honor para la carabina de Ambrosio, un campesino an­daluz que se echó al monte en tiempos de la invasión francesa. Según dicen, su carabina era inocua al carecer de pólvora, fracasó como bandolero y regre­só a los surcos. Así lo cuentan José Calles y Belén Bermejo en Dichos y frases hechas (Madrid, 2000), aunque no informan so­bre la documentación que les permite localizar los hechos en Andalucía y enmarcarlos crono­lógicamente entre 1808 y 1813. Esta ambigüedad hace sospe­char que fusilaron el relato a José Mª Iribarren y su divulga­do El porqué de los dichos (Pamplona, 1994). El investiga­dor navarro, más explícito, re­mite a la revista “Por esos mun­dos” (Madrid, 1900) donde apa­rece la historia del Ambrosio sevillano que, a principios del XIX, decide cambiar el arado por la carabina cargada con ca­ñamones y sin pólvora.
Los tratadistas de modismos copiaron a Iribarren por su prestigio, al ser académico de la Real Academia Española. Todos reproducen la historieta del andaluz y su inútil carabina en­tre 1808 y 1813, en tiempos de Napoleón. Podría ser cierto el relato, pero no lo es. El verano pasado, al examinar el manus­crito de la comedia “El más temido valor y temido valencia­no Matías Oltra”, de Tomás Ma­nuel Carretero, me llamó la atención esta frase: “mis armas son carabinas de Ambrosio”, Era inusual la pluralización y quien hablaba no era un anda­luz, sino un valenciano; ade­más, el manuscrito estaba fechado en 1746, anterior a la época napoleónica. Sería la pri­mera documentación literaria del modismo.
El contexto donde surge la frase es tan valenciano como la topografía de la acción, entre Mulvedre, Liria, el Grao, etc. El dramaturgo, de posible origen manchego, debió vivir en el Rei­no por su acertada utilización de vocablos emblemáticos que teñían de valencianidad el am­biente; el recuerdo de san Vi­cente Ferrer y voces como meló de Alcher, “troset”, “sara huells” o “chirivia” son puestas en boca de Vicenteta, Grifol o Corbellot. En consecuencia, la expresión: “mis armas son como las carabinas de Ambrosio sugiere la existencia de algún comerciante valenciano que hubiera vendido carabinas en mal estado, quizá de las viejas y usadas en la Guerra de Sucesión mereciéndose el sambenito.
En lengua valenciana aparece la voz “caravina” antes que en castellano y catalán. En las poesías que fray Pere de Denia compuso contra los micalets catalans, escritas hacia 1651 (murió en 1658), encontramos el plural “caravines” con labiodental, igual que en otro poema de 1687: “desparassen caravines” (Sacro Monte Parnaso, Valencia, 1687, p.189). En castellano daría carabina, con bilabial; mientras que en catalán surgió “carrabina”, también con bilabial y una vibrante múltiple que, quizá, demostraría esa raíz aria de guerreros carlo­vingios que juraban “en catalá de l‘altra part del Pirineu” (L‘Avenç, Barcelona, 1893). El germanismo morfológico, aman­te de dígrafos y grupos conso­nánticos marciales como redo­bles de tambor o disparos de ametralladora, debiera normali­zarlo el IEC en grafías como Herr Herriberrt Barrerra o Marrta Ferrrusola.
La falsa historia de la carabi­na de Ambrosio ilustra cómo un modelo de prestigio -el texto del académico Iribarren- puede ge­nerar falsa tradición culta. Esta conducta robotizada afecta a los valencianos, como vemos en el sainetesco caso de Muchamel, topónimo que jamás se escribió con tx, Mutxamel, en idioma va­lenciano. La inmersión vendió como grafía ancestral y culta la que era falsa y reciente, nacida de una invención morfológica de Sanchis Guarner, similar a los fraudes históricos de Joan Fuster.
Ejemplo de lo dicho es el que cometió la pareja con un texto de 1561 de Almudéver. Según Fuster, el citado Almudéver: “incorporaba unas vibrantes admoniciones sobre el abandono del catalán por parte de sus contemporáneos valencianos” (Fuster: Obres, Barcelona, 1994, p.274). Con lupa o microscopio, como ustedes quieran, jamás encontrarán que Almudéver defendiera otra lengua que la valenciana. En “Nosaltres, els valencians”, Fuster va más lejos, dando a entender que Almudéver defendía una supuesta nación catalana: “los es- critores valencianos del siglo XVI abandonan el catalán (y) Almudéver acusa a sus compa- triotas valencianos de ser ingratos a la leche que habéis mamado y a la nación donde habéis nacido” (p.l38). Ni Tarancón hubiera defendido mejor a la gran nación catalana, pero Fus­ter engaña al lector.
El párrafo de Almudéver también fue reproducido por Sanchis Guarner: “Si no fuerais ingratos a la leche que habéis mamado y a la patria donde ha­béis nacido, no dormiríais con tan gran descuido, antes, los ojos abiertos, veríais cómo se os van perdiendo las perlas y mar­garitas que vuestros antepasa­dos adquirieron y después os de­jaron...Por eso os exhorto” (La llengua, p.162). Los censores Sanchis Guarner y Fuster muti­laron el texto original, sustitu­yendo con puntos suspensivos lo más sabroso del alegato de Al­mudéver, ya que la alerta que da a los valencianos de 1561 era contra los catalanes, por el robo de Ausias March; pues, pese a ser “valenciá, los Cathalans lo san volgut aplicar”. ¡Qué honra­dez filológica e histórica la de esta pareja! Almudéver era un valenciano digno -no un catala­nero colaboracionista como los citados- que dio la voz de alarma ante los saqueos culturales que los catalanes intentaban co­meter contra la nación valencia­na. Lo triste es que los estudian­tes valencianos sólo se entera­rán de la versión manipulada por Fuster, editada por la Gene­ralidad y elevada a texto sagra­do por la sumisa Universidad.
Más de lo mismo. La Genera­lidad de Mª Angeles Ramón ­Llin y Zaplana nos remite, ¡otra vez!, la revista Saó. En ella, el comando de motilones sólo uti­liza el catalán, salvo un aparta­do donde el pintamonas Harca se burla del racismo español, de don Pelayo, de la Reconquista y del Imperio. Cegatos, cobardes y místicos malasombras, pien­san que aún vive José Antonio y Franco, o que estamos en la época falangista de Fuster. ¿No os dais cuenta que el fascismo sois vosotros? Los que calláis las arengas de obispos trabu­quers, las barbaridades de Mar­ta Ferrusola o Heribert Barre­ra, o la entrega del pueblo va­lenciano al catalanismo nazi. Lamentablemente, os seguirán dando pasta nuestros heroicos políticos que, sin duda alguna, son como las carabinas de Am­brosio.



LAS BARBAS DEL VECINO



Jorge Borrás Frago.
Asociació Cultural Lliterana “Lo Timó”
La Llitera (Huesca)
Junio-2005


DIVISION LINGUISTICA PANCATALANISTA DE ARAGON



Unos ciudadanos catalanes han emitido hace poco un “Manifiesto” en el que se quejan con amargura de la nefasta situación política que se vive Cataluña por culpa del monopolio nacionalista, del que gobernó antes y del que gobierna ahora. En esa denuncia se pueden leer –entre otras cosas- que: “la táctica del nacionalismo catalán consiste en el conflicto permanente, en la pedagogía del odio, en romper vínculos, en el nacionalismo como obsesiva respuesta. Ese nacionalismo ha sumido a Cataluña en la decadencia política”.

A veces es necesario escuchar a los demás para poder hablar de nosotros mismos; y en este caso se hace necesario, porque en Aragón ese perjudicial modelo del nacionalismo catalán tiene entre nosotros aliados y defensores, imitadores y copistas, admiradores y club de fans. Esa identificación ha llevado a algunos aragoneses a coaligarse con el nacionalismo catalán para acudir juntos a Europa y defender sus intereses y proyectos comunes. Esa aparente similitud de siglas les está obligando a otros aragoneses a disculpar con el silencio sus actitudes y salidas de tono, a callar y mirar para otro lado cuando la lógica les debería llevar a la crítica y el rechazo. Ambos no han entendido todavía que ese nacionalismo catalán les sonreirá y abrazará mientras les resulten útiles y de provecho, que les tratará como iguales mientras no les lleven la contraria ni se opongan a ninguno de sus disparatados deseos.
Este manifiesto de esos catalanes rebeldes es producto de la cotidiana injusticia de vivir en una sociedad con guetos lingüísticos y cuadernos de caligrafía en cursiva, de sufrir una sociedad de la palabra, el pensamiento y la cultura única. Esos hombres valientes prefieren padecer la respuesta anunciada del insulto y la descalificación a su denuncia antes que seguir tragando inquina y guardar silencio durante más tiempo.
En ese manifiesto nos avisan a los demás del riesgo de imitar determinadas imposturas que se han convertido en reglamentos de orden cerrado. Nos advierten de los nocivos efectos secundarios de aplicar semejante fórmula; de las negativas consecuencias de copiar el discurso del nacionalismo catalán del ANTI-algo y el ANTI-alguien como única manera de afirmar la identidad propia.
Ese manifiesto nos debe llevar a los aragoneses a reflexionar sobre nosotros mismos, y debe conducir a algunos a reconocer lo perjudicial de tener como modelo y ejemplo esa política del agravio y el egoísmo superlativo, de reconocer el ridículo y el absurdo de ese nacionalismo soberbio y excluyente que está en continua contradicción con los principios fundamentales de la solidaridad y la igualdad entre los pueblos.
Ese manifiesto nos entrega a los aragoneses el aviso, la predicción de un futuro imperfecto y parcial, la urgente necesidad de renunciar a semejante horizonte antes de que sea demasiado tarde, antes que desde algunos despachos se empiecen a emitir credenciales de adictos al régimen, de indeseables y desafectos, listas de buenos y malos aragoneses. Antes que en los foros de la nueva patria cuelguen nuestra fotografía en blanco y negro y nos califiquen como “enemigos del pueblo”, antes que dibujen nuestra silueta en los callejones oscuros de su odio
Ese manifiesto nos advierte a los aragoneses de la necesidad de abandonar ese camino que sólo lleva al enfrentamiento y la división, la conveniencia de cerrar esa puerta y marcar las distancias, la obligación de mirar más por el bien común que por los intereses de idea o partido, la necesidad de buscar una expresión política que concilie en un solo acto la afirmación propia y el reconocimiento ajeno.
Ese manifiesto nos advierte a los aragoneses que debemos cambiar todo esa estridencia y ese orgullo que se atraganta por algo más humano y cívico, de encontrar una deseada forma de convivencia alejada de la negación y el desprecio. De aplicar los principios del respeto mutuo y el encuentro, del paisaje y el futuro compartidos.
Nuestro vecino ha pedido trasquilar su barba, que algunos aragoneses escuchen el aviso y pongan las suyas a remojar y deshagan por fin ese estéril nudo. Porque si no rectifican y cambian ahora quizás deberíamos pensar que en realidad les gusta embriagarse con vino peleón y ser el muñeco de un ventrílocuo. Si no renuncian ahora quizás deberíamos creer que están de acuerdo con ese lenguaje y ese estilo, que piensan, quieren y defienden las mismas ideas, que desean para Aragón el mismo futuro insensato y divisible.






LAS BANDERAS DE CUATRO BARRAS EN LA COMUNIDAD
Por Ricardo García Moya
Las Provincias

Desde hace unos decenios, la tenaz labor catalanizadora, unida al desconocimiento que teníamos en temas vexilológicos, favoreció la implantación de banderas de cuatro barras en algunos pueblos valencia­nos; especialmente en los que habían incrementado pobla­ción y territorio en este siglo y no tenían enseña propia.
En reciente llamada al cabinista, se recomendaba a LAS PROVINCIAS que "profundizara un poco más; pues en tierras de Castellón, la cuatribarriada es normal en casi todos los pueblos", y Villarreal "lleva la cuatribarriada en las fiestas desde hace muchos años". En primer lugar, no son tantos años, pues se remonta a 1975, aproximadamente, el inicio de la implantación de estas politizadas banderas. Por tanto, no hay que ahondar mucho; todavía en la Guerra Civil, en 1936, los castellonenses, como valencianos que eran, lucha­ron con banderas coronadas sobre franja azul ("El País", dominical, 6 abril 1986, p. 90).
En la década de los 70, los seguidores de Fuster y Guarner, las introducían en fiestas y recitales fingiendo ingenui­dad. Después, una vez dada la apariencia de venerable tradi­ción, se aprobaban con votos de concejales que seguían consignas de partido. Así y todo, las ciudades importantes, como Orihuela, no cayeron en la trampa de modificar su propia enseña por la del rey de Aragón.
La implantación de simbología y lengua catalana ha sido un paso previo para la despersonalización valenciana. Tam­bién los jóvenes que han sufrido la "inmersión", proclaman que los barbarismos catalanes (desde el "amb" al "desenvolupar", pasando por el "esport") pertenecen al léxico valen­ciano de toda la vida (su vida). De igual modo, han logrado que "País valenciano" sea el título del territorio "desde hace muchos años". El avasallamiento catalán está convirtiendo en tradición lo que sólo son falsedades repetidas machaco­namente.
Si en la Edad Media fue habitual la presencia de banderas barradas, era por pertenecer a una confederación de estados que tenía corno reino-cabeza al de Aragón. Su simbolismo era similar al de la bandera de España que ondea actualmen­te en los edificios oficiales, junto a la de cada autonomía; pero en la Edad Media tenían bandera propia los Reinos de Valencia, Nápoles y Mallorca. Ahora bien, todos sabemos que la Corona de Aragón feneció hace siglos y, otro poder expansionista, el catalán, usurpó su enseña. ¿Por qué, en­tonces, ese empeño en adoptar una enseña que no es de nuestro territorio?
Los ayuntamientos de pueblos valencianos que no exis­tían en el siglo pasado, que tenían dependencia de otro municipio o carecían de heráldica (salvo el caso de Sagunto, que ha incluido la corona y el Rat Penat arriba del asta, no en el tejido) son los que más "presumen" de cuatro barras en banderas y adargas. Están repitiendo un curioso fenóme­no que sucedió en Cataluña a fines del siglo pasado. Quien lo cuenta es Armando de Fluviá, historiador catalán:
"Los sellos municipales del siglo XIX y principios del XX es que, por un patrioterismo mal entendido, la mayoría de muni­cipios quisieron incluir en los escudos la señal de los cuatro palos, quizá pensando que poniéndolos serian más catalanes" (Fluviá, Armando: "El Temps", 4 de mayo de 1987, p. 46").
Asi de simple es la motivación que está impulsando el olvido de la heráldica propia, pues la bandera es sólo la traslación a un soporte ligero –tejido- de los símbolos que expresan la singularidad de la villa; sea la llave del Reino, como Biar, o el pájaro Oriol de Orihuela. Lo que debiera hacerse -si es que todavía somos un pueblo singularizado, y no una colonia de otra región- es regularizar la bandera de los pueblos que carecen de ella, utilizando la Real Señera, y en su centro, la heráldica local. En la actualidad, los ayuntamientos socialistas hacen esta superposición, pero usando la bandera de Cataluña.
Las actuales autonomías de Andalucía, Extremadura, Ma­drid y Rioja, como es sabido, fueron conquistadas con la bandera del rey de Castilla. Jamás tuvieron bandera propia, pero Blas Infante, Leguina y otros "diseñadores" crearon en nuestro siglo sus banderas y, que yo sepa, no hay ningún pueblo en Andalucía, Rioja, Madrid o Extremadura que esté tratando de imponer la bandera de Fernando III de Castilla y llorando por ser castellano ¿Por qué en el Reino de Valencia, con una Real Señera propia desde el siglo XIV, tratan de humillarla y adoptar la antigua con los palos de Aragón y, ahora, de Cataluña? ¿Es que alguna vez han pertenecido Castellón, Santa Pola o Villareal, por citar casos concretos, a Cataluña o Aragón?
De todas formas, difícil será adoptar cualquier iniciativa con el poder en manos de una Generalidad que está forman­do mediante la "inmersió catalana" -unos valencianos jení­zaros-; y no es ningún insulto, sino realidad. Los jenízaros fueron, en el siglo XIV, un cuerpo militar de élite preparado por los turcos para luchar contra los ejércitos católicos. Su disciplinada formación consistía en un lavado de cerebro, que incluía la "inmersión islámica" para incrementar el odio a su misma raza, ya que eran cristianos capturados en incur­siones o hijos de cristianos cautivos. Es decir, se transforma­ban en los enemigos más encarnizados y crueles de su misma raza.


LAS ARBITRARIEDADES DE POMPEYO FABRA

Por: Ricardo de la Cierva
En 1913 el Institut d'Estudis Catalans adopta para su objetivo de normalización el criterio de un químico metido filólogo y transformador de la lengua catalana: Pompeyo Fabra y Poch, conocido después como Pompeu Fabra, otro intocable del cual habrá que hacer alguna vez una crítica profunda, que jamás han intentado los intelectuales catalan­es, por conformismo (excepto uno, el profesor Rubio, sobre quien volveremos), ni los castellanos que conocen el catalán, quizá por cobardía. Disconforme con las arbi­trariedades de Fabra, Alcover, que era un filólogo mucho más serio, dimite y se vuelve a Mallorca.

Pomeyo Fabra había nacido en Barcelona en 1868. De­sempeñó una cátedra de su carrera universitaria, la quí mica, en Bilbao. Aficionado a la filología, se dedicó a la reforma del catalán con el ardor de un cruzado y bajo la protección entusiasta de Prat de la Riba. Publicó una Gra­mática de la lengua catalana en 1912 y un Diccionario ge­neral en 1923, que se considera por los pancatalanistas como dogma de fe. Con motivo de la guerra civil se exilió en Francia, donde murió en 1948.


La clave filológica de Fabra era «conseguir un proceso de unificación sobre la base de la normalización en el prin­cipado». Será el mismo fin que adopten los forzados unifi­cadores de la lengua vasca, dispersa en media docena de dialectos; y tanto unos como otros bajo la inspiración de los filólogos judíos que normalizaron la resurrección del hebreo como nueva lengua nacional para el solar de Israel en Palestina. La retirada de Alcover se debió a su oposi­ción a este «centralismo lingüístico» de Fabra, que preten­día imponer en todas partes el habla no ya de Cataluña sino de Barcelona, con talante dogmático y con arbitraria eliminación de las formas que se asemejaban al castella­no, pero que provenían de una evolución natural y legíti­ma, es decir, perfectamente catalana. E1 ilustre filólogo valenciano Cremades, de la Compañía de Jesús, de quien tomamos estas opiniones, explica por qué Fabra no eligió por modelo a Jacinto Verdaguer, máximo poeta catalán con­temporáneo: «Y es que la lingüística verdagueriana se ha­lla bastante más próxima al valenciano de los Ausias March, Martorell y sus sucesores hasta Teodoro Llorente y Fulla­na; más cerca también del catalán occidental, leridano y tortosino; más cerca incluso del romance vivo en el Reino de Valencia cuando la conquista de Jaime I y que hoy po­demos admirar en el texto de Els furs. Lo que es más, los escritos de Verdaguer se hallan mucho más próximos al lenguaje actual de los valenciano-parlantes que al catalán oriental.» Y eso que Pompeyo Fabra se dignaba permitir que la lengua del Reino de Valencia se denominase valen­ciano o catalán.

L' ANTI-CATALANISME "DE CONSTRUCCIO"

 

AUTOR: JAUME DE LA SERRA
 (Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)


- 1ª Part. La precaria situacio del valencianisme politic.
- 2ª Part. Postulats impopulars de diferents discursos valencianistes.
- 3ª Part. L'anti-catalanisme necessari pera la construcció de l'identitat valenciana.


- 1ª Part. La precaria situacio del valencianisme politic.

 El valencianisme "de veritat" eixe que alguns anomenen despectivament "blaverisme" pareix travessar un moment "delicat".

 Els atres valencianismes, els de "mentira", o siga, els "tercerviistes" o "catalano-valencianistes" i els "valencianistes en mija familia catalana", o siga, els "panques de sempre", que diuen a boca plena alló de "valencià es la meva manera de esser català" (i que sembla que viuen casi tots en Vinaros o una miqueta mes amunt), estos "pseudovalencianismes", com dic, tampoc pareix que estiguen com "pera tirar coets".

 Pot ser alguns d'estos "valencianistes de mentira" estiguen prou contents per tindre una A.V.L. (Academia Valenciana de la Llengua) que oficialisa una normativa catalanisaora, desnaturalisaora (i ilicita) pera la Llengua Valenciana, mentres tracta de canviarli el nom a la nostra llengua centenaria per el de "català-valencià" o similar (sense haverne cap necessitat pera fero).
 ¡ Quina faena més bona que està fent la A.V.L. ! Si aixo es "velar, protegir i potenciar" l'idioma Valencià (tal i com dictamina el seu reglament), no vullc ni imaginarme lo contrari.

 Ara be, que ningun "pseudovalencianiste" cante victoria. Ya sabem que la A.V.L. nomes es producte de PP i PSPV i de les conveniencies coyunturals que tingueren estos partits a l'hora de crear l'entitat (El PP tenia que ferli "la rosca" als catalans de CiU pera governar en Madrit).
La A.V.L. es un "montage" politic que acabarà anantse'n de la mateixa manera que ha vengut, o siga, politicament.

 I es que a la societat valenciana, la A.V.L. i tot lo que fa, resol o dictamina, "se la bufa". Eixe "pastiche" "catalano-valenciano" que reglamenta no s'ho traga ningu i com a llengua forastera i estranya que es, s'estudia per obligacio i pera aprovar els examens, pero ni s'utilisa, ni se sent coma propia. (Cosa que a la A.V.L. li issiona tres pitos, perque en realitat lo que ells volen aconseguir es que l'idioma Valencià acabe nomenantse "català", per tot alló de posar les terres valencianes dins dels "Països catalans", "gran catalunya", "Eurorregió", etc..., (faena fantastica dels membres de la A.V.L. pagada en sous millonaris, dels diners dels valencians)).

 I de la mateixa manera que la societat valenciana es impermeable a eixe "bodrio" llingüístic que mos vol clavar de través la A.V.L., pareix que tambe ho es al "valencianisme" (a la vista dels resultats electorals obtinguts pels diferents partits auto-anomenats valencianistes).

 ¿ Com es possible que la societat valenciana "passe" del valencianisme, quan hauria de ser al contrari ? (ya que suposadament, els partits "valencianistes" defenen "lo valencià" en més conviccio que els partits "espanyolistes").

 Be, el cas es que pera que algu t'escolte li has de dir coses que li interessen i li agraden (ademes de que siguen veritat). Si no, temps perdut i saliva gastà. La moto no te la compren.


- 2ª Part. Postulats impopulars de diferents discursos valencianistes.

 ¿ Son els mensages dels diferents "valencianismes" interessants i sugestius pera la societat valenciana ?
 ¿ Les caracteristiques del producte que se presenta com "lo valencià" son atractives i desijàes per als valencians ?
 ¿ O acas s'està volent vendre un "producte" sense atractiu, que a ningu li fa falta, ni li interessa ?

 A continuacio s'analisen una serie d'idees i conceptes presents en l'ideologia de diferents corrents valencianistes que pareix tenen poc atractiu pera la societat valenciana:

1) "Unitat de la llengua". El Valencià es català. El Valencià hauria de anomenarse català.

 Els anteriors plantejaments no tenen res de "valencianistes", ni son gens atractius (excepte per als catalans). Els valencians haurien de estar "grillats" pera acceptar massivament una cosa aixina.

2) "Països catalans" (hui "Eurorregio"). Les terres valencianes formen part dels "Països catalans". Els Valencians son catalans.

 La mateixa resposta que en el punt anterior.

3) "Catalans germans, espanyols adversaris". Catalans i Valencians cosins germans. Els espanyols l'enemic a batre.

 Una cantitat molt alta de valencians son monollíngües castellans i els demes intercanvien l'us del Castellà i el Valencià en tota normalitat.
 Els valencians tenen instalà una "espanyolitat" sense estridencies desde fa sigles (producte d'una inmersio "pancastellanista" durant 500 anys i d'una concepcio "hispana" (romana) molt més antiga). Tractar de "vendre" ara mateix als valencians un sentiment "antiespanyol" es un producte que no te eixida en la societat valenciana.

 Per contra, el secular i generalisat sentiment anticatalà que manifesta el poble valencià està molt arrailat i es molt facil d'incentivar (i actualment més encara, a la vista de tota la manipulacio i mentires que els catalanistes estan fentne servir en contra de "lo Valencià" per tal d'aconseguir les seues ambicions politiques i llingüístiques).

4) "Nacio Valenciana Independent de Espanya". Els valencians no son espanyols.

 En este punt mos situem mes especificament dins de la corrent del "nacionalisme valencià".
 Deixant a un costat les opinions pera dir si es llegitima o no la demanda independentista del "nacionalisme valencià", lo unic que en este moment mos interessa saber es si esta proposta es, ara mateix, "vendible" o no, a la societat valenciana.

 La resposta passa per lo que s'ha dit en el punt anterior, "els valencians tenen instalà una "espanyolitat" sense estridencies desde fa sigles", per lo que no tenen ninguna necessitat d'independisarse d'Espanya pera complir les seues aspiracions basiques i humanes (familia, treball, casa, seguritat ciutadana, etc...). Es més, l'inmensa majoria de valencians no tenen ningun inconvenient en reconeixer que son "valencians i espanyols" (per contra, molt pocs en hi ha que diguen que son "valencians i catalans" o "valencians purs") i pot ser, no creguen que independisantse d'Espanya vagen a viure necessariament millor que ara.

 Per atra part, molts valencians tenen memoria historica i sentit comu (encara que alguns pensen que aixo ho tenen nomes ells) i ningu te ganes de "jaleos" que mos puguen portar a alçaments militars i guerres civils fraticides a on lo unic que s'aconseguiria seria destruir el benestar que ara tenim (un privilegi molt delicat que no el tenen tots els pobles del mon) i substituirlo pel patiment, la miseria i la mort.

 N'hi ha que ser realistes i donarse conte de que, ara mateix, la societat valenciana interpreta coma una agresio les manifestacions independentistes del sector nacionaliste, ya que, de moment, la nostra societat, de manera molt ampla, s'identifica plenament i sense rubor coma una part constitutiva de Espanya.



 Sinteticament se podria dir que, els següents punts ideologics utilisats recurrent i insistentment per diferents corrents del valencianisme no resulten gens atractius a la societat valenciana i més que adhesions lo que fan es generar animadversio i rebuig en els valencians cap a tot el que comulgue en eixos postulats (lo que més tart se veu reflectit en els resultats electorals):

1) El Valencià es Català ("unitat de la llengua").
2) Els valencians i les terres valencianes son catalanes ("Països catalans/Eurorregio").
3) Els espanyols son els adversaris dels valencians (antiespanyolisme).
4) La Nacio Valenciana te que separarse d'Espanya (independentisme).


 Es possible que alguns no estiguen dispostos a renunciar a les seues conviccions politiques. Evidentment cada u es lliure de fer lo que considere convenient; lo mateix que la propia societat valenciana que, segons la seua idiosincracia, acceptarà lo que li parega interesant i atractiu, i rebujarà i deixarà de votar tot allo que no li agrade.


 Arribats a este punt, lo logic es preguntarse qué es lo que hauria de fer el "valencianisme" per tal de aplegar a la societat valenciana i fer creixer en ella el sentiment identitari valencianiste.


- 3ª Part. El anti-catalanisme necessari pera la construcció de la identitat valenciana.

 La clau de tot este assunt passa per denunciar i informar constantment a la societat valenciana dels abusos que venim patint els valencians per part de catalanistes i pancatalanistes (en molts casos en l'apoyo d'institucions oficials catalanes), en tots els aspectes que conformen el nostre patrimoni identitari coma poble Valencià .
 No se tracta de fer un "anti-catalanisme gratuit" i sense fonaments.
 Se tracta de defendremos els valencians del "acoso y derribo" real i constant del pan/catalanisme, i de tota la manipulacio i mentira que, en els ultims anys i en molta intensitat, tota esta gent està fentne servir, sense cap vergonya, per tal d'aconseguir les seues ambicions politiques.

 Els catalanistes mos volen absorvir i desdibuixar als valencians, furtantmos les nostres senyes identitaries més genuines i re-escrivint en mentires la historia. Coma eixemple tenim el cas de la nostra Llengua Valenciana, que ells diuen que es Català i que hauria de dirse "llengua Catalana". O el de la nostra historia coma nacionalitat i regne sobirà, independent de Catalunya, que ara volen incluir en uns inventats i ficticis "Països catalans" ("Eurorregio"), negantmos el reconeiximent de "Nacionalitat Historica" que mos correspon i les competencies adecuàes a tal "estàtus".


 Diuen que pera que existixca "el be", ha d'existir tambe "el mal", que lo "blanc" sense lo "negre" no se pot concretar, que no sabriem que es la "felicitat" si no coneguerem la "tristea", ni el "plaer" sense el "dolor". De la mateixa manera, en este mon a on moltes coses se reafirmen enfrontantse als seus contraris, la societat valenciana trobarà i enfortirà la seua identitat valencianista mirantse i comparantse en eixa estranya i forastera identitat catalana que alguns mos volen clavar a la força i fermos creure que es la de mosatros.
 Per tant es fonamental informar constantment a la societat valenciana de tots els abusos i atacs que desde fa ya molt de temps venim patint els valencians per part dels catalanistes, perque a traves d'eixe coneiximent, la societat valenciana obrirà els ulls i pendrà consciencia de la seua identitat valenciana diferencià.

 Si se vol que la societat valenciana prenga empatia i interes pel "valencianisme" éste haura d'abandonar tots els postulats que, de manera general, els valencians no accepten i que fan que s'acabe rebujant el proyecte valencianiste sencer. Ademes, se li hauran d'explicar les coses molt be al poble valencia, pera que sapia diferenciar entre el valencianisme "de veritat" i el "de mentira" (i no acaben clavantmos a tots en el sac del pan/catalanisme).

 Evidentment, la gent no viu nomes de "Llengua Valenciana", "senyera en blau" o "anti-catalanisme"; el valencianisme politic, ademes, tindra que oferir moltes més coses a la societat valenciana pera que ésta considere que es una opcio politica interesant i valida a la que donar el seu vot.





 


L’ ANALFABETISME DEL DIARI PARLEM I EL MEMORANDUM DE LES LLENGÜES.


Autor: Ferrer.
17-12-2004.

Que el Diari Parlem manipula i mentix no es cap novetat. Es nota de llunt que este es un diari d’ aficionats a on qualsevol verdulera pot redactar qualsevol animalada, i enviar-la per a que li la publiquen. Es lo que ocorre quan quatre borricos volen jugar a ser reporters i no tenen ni puta idea de res. A continuacio ficare un fragment d’ una noticia falsa publicada per Josep Melero en este panflet de poca monta el darrer dia 13-12-2004.


LA UNITAT DEL VALENCIÀ/CATALÀ QUEDA PROVADA DE FORMA IRREBATIBLE AL MEMORÀNDUM

“La unitat valencià/català ha quedat provada de forma jurídicament irrebatible a la UE amb el memoràndum que el govern de Zapatero ha entregat. Açó significa un gran triomf per a tots els defensors de la nostra llengua i la veritat. D’ara endavant es podrà parlar a Europa valencià/català, gallec o euskera quan participe un representant d´alguna de les autonomies que tenen una d´aquestes llengües com a pròpia”.



Abans d’ entrar a desmontar lo que diu el titular i l’ entradeta (es tot fals) nomes voldria destacar que en el Diari Parlem no s’ han enterat encara que la denominacio “valencià/catala” que fiquen en el titular fon desestimada. Per lo vist, estaven tan ilusionats en eixa nomenclatura que ni s’ han vullgut enterar que al final ha quedat descartada. Destacar tambe el to franquiste, totalitari, reaccionari, parcial i manipulador d’ este text, que parla de “triumf de la veritat”. Els bloqueros, posseidors de la veritat absoluta. Ningu mes la te a banda d’ ells.

1) Que ZP envie un memorandum no significa que l’ unitat de Valencià i catala haja quedat “provada de forma juridicament irrebatible” a la Unio Europea (UE). De fet, per a esglai, pasme, sorpresa i indignacio de Josep Melero, el Valencià ya està reconegut per la Unio Europea com a llengua minoritaria des de fa molts anys.

2) Valencià, euskera, catala i gallec no poden ser llengües de treball a la UE perque no son llengües estatals (es dir, no es parlen en un estat sancer, nomes en una part concreta d’ un estat). El memorandum no aprova l’ unitat de les llengües catalana i valenciana (qui te fam somia rollos), tan sols propon que totes estes llengües puguen ser “idiomes de treball” a la UE i que siga l’ Estat Espanyol el que sufrague els costos. Res mes. Dic “idiomes de treball” (entre cometes), puix, a l’ hora de la veritat, tan sols podrien ser llengües de treball “de segona divissio” puix en tot cas un eurodiputat podria parlar catala pero ningu li respondria en tal idioma ad ell.

3) Eixe memorandum no val per a res. Es tan sols una proposta que per a tindre alguna validea ha de ser aprovada per unanimitat pels 25 estats membres de la UE, en que hi haja un sol estat que diga no el memorandum valdra lo mateix que tota la pseudociencia catalanufa: res. Els suros de Diari Parlem son tan incults que confonen una simple proposta d’ Espanya en una norma aprovada per la UE. Es com si un diputat d’ ERC reivindica al Parlament Espanyol que l’ eixercit no intervinga en Catalunya en cas d’ independisar-se i al sandema el panflet bloquero titula: “L’ eixercit espanyol no intervindrà a Catalunya en cas d’ independisar-se”.