lunes, 29 de febrero de 2016

LA NORMATIVA BUFA DE LA ACADEMIA VALENCIANA DE LA LENGUA

AUTOR: JAUME DE LA SERRA


 (Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)


 "Al pan, pan y al vino, vino". Esta parece haber sido la premisa básica sobre la que ha sido desarrollada la normativa "formal o culta" de la Lengua Castellana .
 Así, por ejemplo, podemos encontrarnos con que en castellano los pronombres "nosotros" y "vosotros" se escriben "nosotros" y "vosotros", la preposición "con" se escribe "con", si alguien en castellano dice "lo bueno es que vosotros estais en Madrid estudiando con muchos jovenes" resulta que se escribe "lo bueno es que vosotros estais en Madrid estudiando con muchos jovenes".

 Ésto que para la inmensa mayoría de personas no dejaría de ser una obviedad y lo más lógico y normal del mundo, resulta que no es así para los sesudos académicos de la Academia Valenciana de la Lengua (A.V.L.), que han desarrollado la (supuesta) normativa "formal o culta" del idioma Valenciano sobre otras premisas bien diferentes.
 La (supuesta) normativa de la A.V.L. para el idioma Valenciano parece estar más bien basada en la bufonada delirante de Chiquito de la Calzada y su histriónica frase "Al pan, péich y al vino, jándeerrlll (¿ cómorrrlll..?)", ya que, fuera de todo rigor científico, multitud de palabras y usos lingüisticos propios y generales del idioma Valenciano están censurados por la A.V.L., y son sustituidos por otros elementos que siendo inusuales o ajenos al Valenciano actual se les da carácter de norma.

 Como muestra de la aberrante y surreal normativa lingüistica que oficializa la A.V.L. tenemos el caso de "mosatros" y "vosatros", dos pronombres valencianos amplia y generalmente utilizados que no son aceptados como norma por la A.V.L., mientras que por contra, esta institución admite como normativos los pronombres "nosaltres" y "vosaltres", que son dos arcaismos sin uso real dentro del Valenciano hablado actual, puesto que desaparecieron del habla valenciana hace varios siglos (y que, por cierto, también existían en lengua Castellana medieval como antecesores de "nosotros" y "vosotros" sin que por ello se empleen en la normativa actual del Castellano).
 Otro ejemplo de falta de concordancia entre lo que habla el pueblo valenciano y lo que oficializa como "norma" la A.V.L. lo tenemos en la preposición valenciana "en" ("con" castellana), igualmente viva y absolutamente generalizada en el habla valenciana, pero a la que inexplicablemente tampoco le da carácter de norma la A.V.L., otorgando tal consideración a la artificial preposición "amb" (ésta última, una preposición inexistente en el idioma Valenciano de cualquier época que en el siglo XX inventó para la lengua Catalana el químico catalán, metido a filólogo, Pompeu Fabra).
 Otros casos similares a los ya comentados serían el del genuino y generalizado neutro valenciano "lo", prohibido fuera de toda lógica por la A.V.L., obligando a escribir en su lugar "el", y el de la preposición valenciana (de complemento de lugar) "en", que, según la A.V.L., se ha de escribir "a". Así pues, de aplicar la actual normativa de la A.V.L., si quisieramos escribir la normal y correcta frase valenciana "lo bo es que vosatros esteu en Madrit estudiant en molts jovens", estaríamos obligados a escribir la artificiosa frase "el bo es que vosaltres esteu a Madrit estudiant amb molts joves".


 ¿ No es un contrasentido ausente de toda lógica el que la A.V.L. diga que se han de escribir palabras distintas a las que la sociedad Valenciana emplea actualmente de forma generalizada (más aún sabiendo que éstas últimas son el producto de una correcta y normal evolución lingüistica del idioma Valenciano) ?
 ¿ Acaso la "normativa" de un idioma no se ha de elaborar en base a lo que es normal, usual, generalizado y común en ese idioma y no al contrario ?
 ¿ Por qué la Academia Valenciana de la Lengua (A.V.L.) se dedica a dar rango de "norma" a palabras y usos lingüisticos que no son habituales ni propios del idioma Valenciano actual, a la vez que prohibe aquellos que si lo son ?

 La respuesta es bien simple: la A.V.L. está oficializando como "normativos" del idioma Valenciano elementos extraños a este idioma, pero que son propios de la normativa del idioma Catalán, todo ello con la única finalidad de aproximar artificialmente los dos idiomas y poder dar argumentos a aquellos que proclaman por intereses políticos y económicos que el idioma Valenciano es un simple dialecto del Catalán, sin entidad propia, ni independencia lingüistica de éste último (algo que, por supuesto, es completamente falso).

 La normativa que oficializa la A.V.L. para el idioma Valenciano no se sustenta en criterios científicos, sino principalmente en las motivaciones políticas y económicas del sector catalanista de la A.V.L. (mayoritario dentro de esa academia) que obedece, de manera solapada, las directrices del nacionalismo independentista catalán, que pretende construir una ficticia "nación catalana" incluyendo en ella la lengua, la cultura, la historia y en última instancia, las tierras del histórico Reino de Valencia (para dar mayor peso político y viabilidad económica a ese, jamás existente, proyecto político, social, histórico o cultural al que han bautizado como "Paises catalanes" o "Eurorregión").

 Como los valencianos no tenemos nada que ver con esa supuesta "nación catalana" y las implicaciones que de ella se deriven, hemos de exigir con firmeza a la Academia Valenciana de la Lengua una normativa "formal o culta" para el idioma Valenciano basada en criterios realmente científicos, que recoja fielmente la realidad lingüistica valenciana y potencie nuestra identidad valenciana propia y diferenciada. Algo que como se ha podido comprobar, ahora mismo no sucede.

  No necesitamos un incongruente "pastiche" catalano-valenciano carente de toda lógica, que no recoge ni el sentir, ni el hablar real del pueblo Valenciano y que aboca a nuestra lengua a la precariedad y la desaparición.
 Los valencianos necesitamos una normativa "formal o culta" estrictamente valenciana con la que poder expresarnos e identificarnos plenamente y que sirva para potenciar con orgullo nuestro genuino Idioma Valenciano.

 ¿ Es capaz de tal cometido la actual "Academia Valenciana de la Lengua" ?
 Parece improbable que ésto sea así ateniéndonos a los resultados obtenidos hasta el momento. Resulta, por tanto, más lógico exigir su disolución y su reemplazo por una "Academia de la Lengua Valenciana" compuesta por académicos que defiendan con orgullo y convicción nuestro propio e independiente idioma Valenciano.


 
  


LA NORMALITZACIÓ DE CORREAJE, CAMISA AZUL Y PISTOLÓN



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 6 de abril de 1997


Los inmersores, de ser agradecidos, debieran peregrinar cada 18 de Julio al Valle de los Caídos. ¿Motivo? Porque el expansionismo normalitzador fue consorte del franquismo hasta 1960. Más tarde, oteando la decrepitud del Régimen, guardaron en naftalina la camisa azul, el correaje y, más de uno, el pistolón.
En 1940 se cantaba mucho el Cara al Sol y se leía poco, pero el Régimen editaba cosas como la revista de Educación en la que aparecía el retrato de Franco y loas a “la fecha gloriosa del 18 de Julio”. Entre las firmas colaboradoras de probada fidelidad (muy probada) figuraban camisas caquis y azules, como el general Moscardó, defensor del Alcázar, y doña Pilar Primo de Rivera, jefa de Falange Femenina; y azules de sangre, como el conde de Casa Dávalos don Martí de Riquer, biznieto del marqués de Benavente y miembro del Institut d´Estudis Catalans.
Mientras el máuser humeaba en cacerías de maquís, la citada revista ensalzaba “la Höhere Schule y otros centros pedagógicos como las escuelas Adolfo Hitler y la Hauptschule” (R.N. Educ. 1944, p. 65) y anunciaba textos de la Editorial Moll para aprender alemán e italiano, idiomas del Eje. Cerebro de esta empresa era Francés B. Moll, un miembro del Institut d´Estudis Catalans que publicaba en catalán lo que le placía -como Les Illes d´Or- en 1941.
La Falange admiraba el catalanismo del l´Avenç, entusiasta del superhome de Nietzsche y de la bona guerra que justifica tota causa. La raza (?) catalana encajaba en el proyecto de una España Imperial y políglota como la del siglo XVI. A Franco le gustaba la lengua árabe de su guardia mora, y existía la posibilidad de que Alemania cediera territorios de habla portuguesa y protectorados africanos tras la victoria final. Con estos delirios, el falangista Dionisio Ridruejo -jefe de la propaganda franquista en la ocupación militar de Barcelona- comenzó a organizar “amb l´ajuda d´alguns artistes i intel-lectuals catalans, una cultura de signe feixista vehiculada en catalá” (Espadaler, A.: História. Barcelona. 1993, p.261). El proyecto de la “unitat de la llengua” iba en el lote.
Con el heroico pero inocentón general Moscardó como capitán general de Cataluña, bullía la actividad catalanista: Josep Romeu fundaba en 1946 la Societat Catalana d´Estudis Histórics; Miquel Dolç publicaba “El somni encetat” (1943) y “Elegies de guerra”, Guillem Colom daba a conocer sus “Cançons de la terra”; pero a estos colaboradores del Institut d´Estudis Catalans les obsesionaba una idea: extender el normalitzat al Reino de Valencia. Los valencianos -que desde la Edad Media habían sido soberanos de su idioma- no se enteraron del regate filológico de camisa azul y correaje. El nosatros y mosatros de Fullana sería suplantado por el nosaltrismo barcelonés.
La infiltración del catalán comenzó oficialmente en enero de 1951 con el primer número de la llamada Revista Valenciana de Filología. Editada por la Diputación franquista, fue el Caballo de Troya que llevaba en su panza y en sus páginas el Institut d´Estudis Catalans en pleno, incluidos alevines y simpatizantes: el conde Martí de Riquer, Badía Margarit, Bassol, Aramón i Serra, Turell, Romeu, Brull, Joan Amades, Pere Bohigas, Casacuberta, Günter Haensch, Gulsoy, Puértolas, Montoliu, Dolç...
Prototipo de esta revista es la de abril de 1954, días áureos de la Dictadura de garrote y tentetieso. Contenía un trabajo del falangista Joan Fuster y otro de Joan Amades; al primero ya le conocen, pero ¿qué autoridad filológica era el tal Amades, para que colaborara en la Revista Valenciana de Filología? Este señor era un autodidacta catalán que -con las bayonetas todavía en los máuseres- fue nombrado en 1940 conservador del Museu d´Industries i Arts de Monjuic y responsable de grabados del Arxiu Históric de Barcelona. En 1947 le encargaron el estudio del folclore catalán, y el peligroso autodidacta comenzó a saquear todo lo que pillaba en el Reino de Valencia ¡hasta las Fallas! incluyéndolo en el Costumari catalá; cinco ciclópeos tomos en catalán editados en el franquista año de 1950.
Amades escribe en la citada revista sobre la tradición”catalana de Sant Vicenç Ferrer, de pares catalans” (RVF, abril 1954, p.187) con el normalitzat barcelonés que ahora enseñan a los niños valencianos como un triunfo de la cultura democrática: xardosa, amb, nadó, néixer, avui, seva, missatge, mestratge, mentre, trucar, sortida, a més a més, etc. El movimiento feixista catalán ideado por Ridruejo introdujo en esta revista las ofensivas denominaciones que hoy utiliza la izquierda: Principat i país, nostra llengua, Levante (éste último le gustaba mucho al franquista barcelonés Carlos Sentís).
Cabeza de puente del Institut d´Estudis Catalans era el joven falangista Joan Fuster, amigo de lucir celestes camisas y bélicos correajes. Disciplinado y servicial, acataba militarmente las consignas ortográficas y políticas emitidas desde Barcelona. Agradecido, el Institut d´Estudis Catalans mimaba a Fuster lanzándole requiebros. Así, el turco-catalán Gulsoy (descarado manipulador discípulo de Corominas) dedica “a l´amic Joan Fuster” ensayos vergonzosos (RVF, T.VII). El toque germánico del eje turco-teutón lo daba Günter Haensch, director del DolmetscherInstitut de Munich, dogmatizando en catalán en la revista editada por el Régimen.
Conclusión: la normalització catalanera se infiltró en el Reino con trompetas y tambores falangistas tras el Año Triunfal de 1939. Por ello, más que celebrar en 26 de abril, los inmersores debieran desfilar cantando el Cara al Sol por la explanada del Valle de los Caídos cada 18 de Julio; eso sí, uniformados como los primeros filólogos normalitzadors: camisola azul, correaje de cuero y pistolón de verdad.



LA NAVIDAD Y EL BÁRBARO



Ricardo García Moya

Diario de Valencia 24 de Diciembre de 2000


Aquí, secularmente, se cantó a la Navidad en valenciano; hasta que Cataluña nos dijo que para salvar la lengua va­lenciana teníamos que usar la catalana. Los sumisos obtendrían recompensa. Al rico pa­nal acudieron menesterosos in­telectuales y algún rebelde co­mo López Chavarri que, en 1910, remitía villancicos barro­cos de Ortells para su publi­cación en Barcelona. No obs­tante, Chavarri mantuvo la de­nominación de la lengua que Ortells había hecho constar en el texto del siglo XVII: “Villan­cico para el Nacimiento de Xto (Cristo) en idioma valenciano” (Butlletí de l’Orfeó Catalá, Barcelona 1910, p.170).
En los versos de la tonada, el aragonés Antonio Ortells (n. 1649) utiliza el recurso de asociar nación a lengua, recor­dando que Castilla, Francia y Portugal cantaban a la Navi­dad, “y fins a hui, Valencia no ha eixit a cantar”. En conse­cuencia, decide que la letra sea en valenciano: “pues vacha (sic) de valenciá / y el recient naixent que plora / aixina es divertirá” (ib.). El dato no era cierto, pues, está documentado que en las catedrales españolas (Sevilla, Granada, Lérida, To­ledo, etc.) se cantaban villanci­cos en valenciano, pero Ortells dramatiza el estado de la lengua para espolear a los regnícolas.
La Navidad no sería lo mismo sin belenes sugeridores de un cor­dial paisaje palestino. Pero Papa Noel arrincona tradicio­nes e incluso palabras valen­cianas como pesebre. Hace si­glos, Timoneda escribía en ver­sos navideños: “son fill en un pesebre” (Timoneda: Pera la nit de Nadal, h.1560) El eti­mólogo Corominas recuerda que “el valenciano pesebre -en catalán: menjadora, gripia- ­parece sea mozarabismo au­tóctono” (DCECH) No tiene desperdicio el comentario. Des­taca la diferencia entre el voca­blo valenciano pesebre y los catalanes menjadora, gripia; y atribuye a mozárabes valen­cianos la probable evolución del étimo latino praesepe. El etimólogo añade: “en España las figuras del belén fueran introducidas por artistas va­lencianos(...) y puede indicar que en América se introdujo desde Valencia” (DCECH). Tras el punto y seguido, a Corominas le crecen agudos cani­nos y garras al aventurar que tendría origen catalán el pese­bre iberoamericano. Un pá­rrafo antes afirmaba que “pe­sebre es ajeno al catalán”.
En Palestina usaban papiro y junco de las riberas del Jor­dán para cestos y cunas. En el pesebre valenciano, la cuna del Niño sería de junco, abundante en humedales del Reino. Y aquí conecto con el tema que me atormenta desde hace me­ses, por culpa de un enorme cartel que la Generalidad ha puesto en las obras del barran­co que vierte aguas a la Albu­fereta alicantina. Todos los días topo con él, lo mismo que miles de conductores, y todos leemos en letras descomunales que se trata del barranco del “Joncaret”, voz ignota para los matusalenes valenciano hablantes del lugar. Pese a ello, nadie protesta. Suponen que la Generalidad no osaría introducir torpes barbarismos. Pero se equivocan. La costosa institución es la máquina más eficaz  que tiene la inmersión para envilecer y catalanizar la lengua valenciana. Lleva décadas haciéndolo. Con lo invertido en la enseñanza catalanera se podría haber financiado el AVE Valencia-Pekín.
La Generalidad y su onomatopeya porcina jonc, jonc, jonc me amargarán la Navidad. Los jonc, joncar y jonquera eran corrupciones condales del latín juncus; y , como alanos léxicos, el Reino los tenía a raya; a raya fronteriza de la ruta valenciana a Lérida. Las infiltraciones léxicas habidas por el permeable Maestrazgo eran derrotadas por la artillería literaria del Reino; y nosotros, sin más potencial que la lengua viva y las armas del pretérito, las utilizaremos para que ganen batallas desde el más allá.
Nuestros adalides serán los clásicos Jaume Roig, que escribía “de junc corona” (h.1460), y Martorell, “junc marí” (a.1490). En 1614, en poesía donde el autor afirma que la    compone en idioma valenciano, leemos: “prop del riu, sols com lo junch” (Salcedo: Vida de G.Simón, 1614, p.193) En el siglo XVIII, los ilustrados mantuvieron la correcta morfología del sustantivo en verso y en prosa literaria y científica. Del gramático y lexicógrafo Carlos Ros seleccionamos un derivado:    “eren com a juncars” (Cartillas valencianas, 1751), y del novelista Galiana, una frase tópica: “a soles com lo junch” (Galiana: Rond., 1768, p.22). En todo el Reino hay ejemplos: “estora de junch” (Archiu Mun. Elig, Llibre del Mostassaf. Sigle XVII) y como en todos los idiomas, variables reflejadas en la grafía: “y les nits les pase en casa, asoletes (sic) com un chunc” (Escalante: A la vora d´un sequiol, 1870)
En prosa científica poseemos el legado de Cavanilles, el me­jor botánico peninsular del XVIII. Director del Jardín Bo­tánico de Madrid y autor de apabullantes volúmenes sobre flora peninsular, daba los nom­bres vegetales en valenciano, francés, latín y castellano. En sus caminatas por el Reino, Cavanilles apunta las diferen­tes plantas y, entre ellas, el “junch esparcit” y la “junsa chufera” (Obs.1787). La “jun­sa chufera”, planta de la chufa, derivaba del adjetivo latino juncea, “similar al junco”. En catalán sería jonça, corrupción que impone la enloquecida Generalidad y sus secuaces.
Nadal del Mileni. Per la matiná, boira; per la vesprá, fret. Estem a soles com lo junc, y la Generalitat crema millons pera afonar nostra llengua. En cartells jagants introduix el “Joncaret” pera mosatros; als chicotius els endenya en boni­cos llibres ahón fica “el jonc” (El mon vegetal. Generalitat Valenciana. Bib.infantil,p.27) En fi, no vullc ofendre en mor­fologia y paraules prohibides. Cambio de idioma. Me llega Saó, gratis, con las habituales loas a Cataluña y desprecios a la malvada España; burlas al “nacionalisme espanyol”, a Juan Antonio Reig, a la Real Academia de la Historia, etc. Todo con ayuda de la Generali­tat y Bancaixa. En la revista que comprende a ETA reapare­ce el cura trabuquer Pera Riu­tort con piel de cordero sobre la sotana, insistiendo en crimi­nalizar culturalmente a la ciu­dad de Valencia y ensalzar a Cataluña. Todo indica que ha conseguido pelas de alguna institución o incauto para relanzar su idea de catalanizar textos religiosos editados en el Reino. Su Vaticano catalán lo edificará en Tárbena, pueblo ya catalanizado por los políticos y el mesón del botijo fálico. El santo proyecto se llama, casualmente, “La mata de jonc” (Saó. 244) Por cierto, en el barranc del Juncaret hay una alquería con piara de porcs normalitzats que siem­pre que paso me gruñen ¡jonc, jonc, jonc! ¿Estarán subscritos a Saó?.



LA NACIONALIDAD HISTÓRICA VALENCIANA



Enrique Beltrán
Ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana
Octubre del 2004

Conquistada Valencia y hecha su entrada en la ciudad el 9 de octubre de 1238, el rey Jaime I inicia una serie de disposiciones encaminadas a otorgar cargos a personas de su confianza, con lo que demostró su deseo de romper con las aspiraciones que Cataluña y Aragón tenían de apropiarse de todo o de parte de las tierras valencianas conquistadas y, como dicen Germà Colón y Arcadi García, nada sospechosos de catalanofobia, en el libro editado bajo su dirección titulado Furs de València (pág. 18 del tomo 1) “un afany Clar i decidit de renovació jurídica, consistent en la creació d’un regne propi, diferent dels regnes conqueridors”.

El 31 de marzo de 1261, el rey firma (según Roque Chabás) el manuscrito que contiene la primera manifestación del Derecho valenciano. Se podrá discutir esa fecha, pero no que fuera anterior al día 8 de abril del mismo mes y año. Reconoce que, cuatro días antes (el 8 de abril de 1261), había jurado y confirmado los Fueros Valencianos. En ese mismo privilegio manda a todos los habitantes de la ciudad y del reino de Valencia y no por otros fueros y costumbres (G. Colón y A. García, Op. Cit. pág. 55).

Todo lo dicho demuestra que, al menos, desde el 31 de marzo de 1261 o quizá antes, Valencia (ciudad y reino) tuvo leyes propias que, según investigaciones del departamento de Historia del Derecho de la Universidad Jaume I de Castellón, llegan a sumar más de 1.500 disposiciones, de las que sólo 168 son copia de las Costumbres de Lérida, siendo el resto de inspiración justinianea. Asimismo, y según el profesor García Gallo, los fueros valencianos fueron, junto a las leyes de Alfonso X de Castilla y las de Luis IX de Francia,               las más perfectas de la Edad Media.

El 29 de junio de 1707, el rey Felipe V, ganada la guerra de Sucesión en Valencia tras la batalla de Almansa, promulga el llamado Decreto de Nueva Planta, en el que, “por justo derecho de conquista”, reduce el reino de Valencia al Derecho de Castilla.

Así es que, desde el 31 de marzo de 1261 hasta el 29 de junio de 1707, es decir, durante 446 años, 2 meses y 29 días, el reino de Valencia, con los límites que se establecieron en la rúbrica I del Libro I de sus Fueros, permaneció independiente, con su cuerpo legislativo propio (Les Corts), sus costumbres, sus leyes, su moneda (la Lliura), que por cierto, llegó a ser la más fuerte de Europa a principios del siglo XVI), su ejército, su bandera, su lengua y hasta su folclore. En fin, que Valencia y su reino tuvieron, durante tanto tiempo, todas las cualidades que entonces y hoy definen un estado independiente, aunque tuviera el mismo rey que otros países hermanos españoles. Tan es así, que hasta los géneros que atravesaban la frontera norte, en uno y otro sentido, debían pagar derechos de aduana.

De lo dicho se desprende que el Reino de Valencia fue independiente durante más tiempo del que lo han sido todos los Estados americanos y africanos, y hasta más que Alemania e Italia, en Europa. Y si eso es así, ¿merece o no        el calificativo de nacionalidad histórica? Si nacionalidad es la condición peculiar de los individuos de una nación; nación es el conjunto de personas de un mismo origen étnico que, generalmente, hablan un idioma propio y tienen una tradición común; histórico es lo relativo a historia; e historia es el conjunto de sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o nación, es evidente, al menos así lo creo, que la hoy llamada Comunidad Valenciana merece, en justicia, si la Constitución se modifica, la categoría de Nacionalidad Histórica y que su Estatuto sea modificado a tenor de ellos.


LA MOSCA "PANCA" CONTRA EL CRISTAL VALENCIANO




Autor: Valenciadelig
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Me llama la atención lo machacones que son los pancatalanistas.

Entiéndanse como tales tanto a los esquiroles valencianos, que no paran de dar la tabarra diciendo que todos los valencianos somos catalanes, que nuestra lengua Valenciana es el catalán y que la Comunidad Valenciana pertenece a la "Gran Cataluña", como a esos catalanes "metomentodo" que se nos cuelan (día sí, día también), desde la vecina Cataluña y que hacen y dicen exactamente lo mismo que los ya mentados esquiroles.

El caso es que todo lo que dicen se lo creen a "pies juntillas". Y es más, se sienten tremendamente ofendidos al comprobar que la inmensa mayoría de valencianos no comparten, ni por asomo, esas "verdades" que proclaman a los cuatro vientos de manera machacona.
Resulta más que evidente para ellos que toda esa gran mayoría de valencianos está "equivocada", que han sido "lavados de cerebro" y que, por tanto, es preciso reconducirlos a la "verdad" pancatalanista, panacea y solución única para todos los males y miserias del pueblo valenciano.

A uno se le viene a la cabeza, ante tamaña insistencia, reiteración y "erre que erre" por parte de los pancatalanistas, la imagen de esa mosca, golpeándose una y otra vez contra el cristal, empeñada en hacer camino allí donde no existe, ni existirá jamás posibilidad para hacerlo.

Así pues, al igual que la mosca, poco o nulo beneficio van a sacar los pancatalanistas a cuenta de los valencianos. Pero también, al igual que la fastidiosa mosca, los pancatalanistas nos molestan a todos con su zumbido, verborrea absurda y topetazos continuados. A imagen y semejanza del menospreciado insecto, no nos dejan estar tranquilos, ni vivir en paz y en sosiego en nuestra propia casa.

Parece que ya va siendo hora de que todos los valencianos, que lo sean y se sientan como tales, empecemos a buscar el bote de insecticida y le pongamos las cosas claras a la fastidiosa mosca "panca".

http://www.valenciadelig.cjb.net
Editado por valenciadelig, Sabado, 15 de Mayo de 2004, 01:08


LA MONJA COJONERA



Ricardo García Moya

Diario de Valencia 13 de Octubre de 2002


Sucedió hace quince años, en un repleto compartimiento del Irún-Lisboa de lenta velo­cidad y mucho ruido. Había decidido aquella tarde de agosto, pensat y fet, estudiar in situ la Real Senyera pinta­da sobre el portulano del “Museu de la Marinha” de Lisboa (copia de la auténtica de Módena, del XV con corona y franja azul). El interior del nocturno armatoste que se arrastraba hacia la ciudad del fado (con d, ¿eh?), me hacía soñar con el novelesco Transi­beriano; y allí -entre peste, penumbra y sudor- estaba la limpia y locuaz monja cojone­ra, dispuesta a impedir que nadie pensara, o hablara nada incorrecto. Y dieron la una, las dos y las tres de la madru­gada, y la monja hablaba, hablaba, hablaba.
Nadie pecaría en aquella sauna que olía a bacalao, ni la anciana portuguesa de tez rojiza, ni los estudiantes que le seguían el rollo o los demás viajeros atrapados por la par­lanchina mística. A las tres de la madrugada, cuando era lógico que la monja cojonera cerrara los ojos... ¡sacó un gui­tarrón y se puso a cantar! Al amanecer se adormiló el bicho.
Aparte de la monja cojonera que emite ruido, hay variables como Sor Lucía Caram, joven dominica contemplativa del Monasterio de Santa Clara de Manresa, actual estrella del catalanismo místico que hace exclamar a sus fans: “¡Caram amb la monja!”. Sor Lucía nació en Tucumán en 1966, pero a los 22 años “decideix venir a Valencia, perque a l’Argentina, la vida contem­plativa s’ha quedat enrere, era imposible desenvolupar les inquietuds”. Como buena argentina, escribió sobre psi­cología, teología, pedagogía, homeopatía y demás gías y tías que ustedes puedan ima­ginar; aunque su vida cambió gracias al motilón leonés que le aconsejó: “Creu en Déu més que mai i aprén català”. Obe­diente, aprendió la lengua del IEC con el “Digui-digui” y, en la actualidad, aparte de cola­borar con la “fundació Joan Maragall”, es una escritora aplaudida por las huestes del Maragall de la Corona y la Ferrussola de los emigrantes. El 26 en mayo, el mismísimo alcalde de Manresa Jordi Valls i Riera presidía la presenta­ción del diccionario de nom­bres que, según Sor Caram, es para que los padres pueden elegir el nombre de sus hijos en castellano, euskera, galle­go y catalán; pero no en valen­ciano, idioma inexistente para la contemplativa argentino-catalana. Los del “Digui­digui”, según parece, la han incorporado a la cruzada con­tra Valencia.
La experta en antropónimos y doctorada en “Digui, digui” recoge minuciosamente el lugar de origen de los santos catalanes, sean famosos o pil­trafillas (Santa Joaquina Ve­druna nació en Barcelona el 23 de abril de 1783; San José Oriol, sacerdote barcelonés; San Antonio María Claret, nació en Barcelona el año 1807, etc). No obstante, al abordar nombres como Vicen­te, a Sor Caram no le queda más remedio que citar a San Vicente Ferrer, concediéndole más tinta que a otros: “Reli­gioso dominico de gran in­fluencia.... “, pero la inocente contemplativa desconoce, ¡qué casualidad!, el lugar de nacimiento del famoso predi­cador y para nada lo relaciona con Valencia o los valencia­nos. Para esta Sor Citroen de la onomástica no existimos, pese a sus años de residencia en la ciudad del Turia.
Respecto a Vicente ofrece estas variables: “Catalán: Vi­cent, Vicenç; gallego: Vicenzo; euskera: Bingen, Bixente; fra­ncés, inglés: Vincent; italiano: Vincenzo” (p. 383). La monji­ta sabe que Vicent es valen­ciano y Vicenç es catalán, pero quizá si los diferenciara no colaboraría con la fundació Maragall, ni el alcalde de Manresa la aplaudiría. La onomástica de Caram apesta más que el Irún-Lisboa. De Joaquín, por ejemplo, ofrece hasta el hipocorístico catalán Quim, pero desprecia su equi­valente Chimo, documentado literariamente en idioma valenciano antes que Quim en catalán: “Rahonament entre Chimo el Gros... , 1797”; “Chimo Torrosos” (Merelo: Tot ho apanyen els dinés. Choguet valenciá. Lérida 1866); “Chimo el matalafer” (Fuster, Ll. : El nano de la falla, 1894). Del latino “manuparare” ofrece el cata­lán Empar, silenciando los valencianos Ampar, Amparo, Amparito, Amparigües, Am­parín, etc. Con alevosía, pues de ingenua no tiene nada, la monjita también da el caste­llano Dionisio; catalán: Dionís; gallego: Dionis; euske­ra: Dunixi; francés: Denís, etc.; pero calla la referencia al valenciano Donís, nombre propio que hasta la colabora­cionista Gran Enciclopedia Valenciana reconoce como valenciano.
Ahora, Sor Caram, me dirijo a usted con el cariño que merece su condición de mujer entregada a la contemplación y al “Digui, digui”, pero no puedo dejar de aplicarle el epí­teto de monja cojonera por despreciarnos a los valencia­nos. Usted finge desconocer que al Manel catalán corres­ponde el Nelo valenciano, y que tenemos nombres propios e hipocorísticos tan respeta­bles como puedan ser los gallegos, vascos, catalanes y castellanos que tanto admira. Aquí viven Vicenta y Visanti­cos, Conches, Nelos, Ampari­tos, Donís, Batistes, Ricarts, Sentos, Boros, Gerarts, Huí­sos y Lloisos, Quelos, Toniques, Sensis, Visantetes, Go­ris y Goriets, Tanos, Peran­ses, Cheronis, Baoros, Chi­mos, Francisquetes, Chuanos (sí, con ch), Colaus, Pepique­tes, Tófols, Blays y Blayets, Matietes, Micalets, Nasios, Enriquigües, Rafels y Rafelos, Tonets, Cayetans, Melchiors, Eduarts, etc.
Hay documentación; así, de Ricart (no Ricard), por ejem­plo: “mossen Lluch Ricart” (Siurana: Disputa de viudes, 1561); “Ricart al Sant ha posat... (Fiestas a Tomás de Villanueva, 1620); y si Marti Gadea traducía Milagros a Milacres en 1900, en el 1600 ya teníamos el nombre de Satán o Satanás singularizado en idio­ma valenciano: “puix de Satá fort...”  (Orta, Melchior: Fiestas reliquia S. Vicent, 1600, p. 41). Para no acabar con el nombre del demonio, venerable Sor Caram, le dare­mos un hagiográfico equiva­lente al catalán Paula, que es Pola, el de la isla homónima: “Santa Paula, que en va­lenciano se llama Santa Pola” (Mayans; Ilici, 1771, p. 204).
La Mare dels Desamparats es la Cheperudeta (pronun­ciat chaperudeta, en e auber­ta), al derivar del medieval “gepa”, que dio “chepa” en el idioma valenciano moderno: “el cheperut” (Aguilar: Diálo­go entre un morisco..., 1622); “cheperut” (Mulet: Poesies a Maciana, 1643); “chepa en terra” (Trobos pera esplayar; h. 1780); “cheperuts” (Conv. de Saro. 1820); “fasa chepeta” (Bernat: Un ensayo fet en regla, 1845); “chepetes” (De­claració de Tofol. Xátiva, 1852); “cheperudeta... chepe­rut” (Col. casament de Mi­quelo, 1854); “chepa “(Colom: Cuatre comics. 1873); “che­pes”  (Liern: La mona de Pasqua. 1862 ); “la chepa” (Escalante: El agüelo .Cuc, 1877); “coixos, atres en chepa” (Sansano :Una suble­vació en Jauja, Elig 1896). Y usted, Sor Caram, escribe “Xeperudeta” (p. 49), algo impropio de una gloria de la filología cojonomística. Esa ortografía será válida en Tucumán; pero no es catalán del “Digui, dlgui” ni, por su­puesto, idioma valenciano. En fi, Deu mos guart de Satá y Sor Caram. Amén.


LA MARE DELS DESAMPARATS: PATRONA MILITAR DEL REINO



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 9 de mayo de 1993

Pocas personas recuerdan, al atravesar el umbral de la Basílica, que se hallan en un monumento proyectado en tiempos difíciles para nuestros antepasados, y que sus sillares expresan gratitud a la Virgen por su protección en la epidemia de 1648 y la victoria del Reino de Valencia en la "guerra dels Segadors". Esto último sucedió en 1650, cuando injustamente fue atacado el Maes­trazgo por franceses y catalanes. La agresividad enemiga se había incremen­tado ante la debilidad de las tropas enviadas por Felipe IV. Para hacernos una idea de la calamitosa actuación de estas fuerzas, sólo en el cruce del Ebro -11 de septiembre de 1650- se "ahogaron 50 soldados reales y 80 de infantería, que fueron llevados a un remolino" (Conquista de Cataluña, Barcelona, 1652, p. 15). Los catalanes, envalentonados, pensaban que el Reino de Valencia era presa fácil y que no ofrecería resistencia. Pero se equivocaron. Según Bartolomé Villalba, coetáneo de la guerra, los preparativos militares comenzaron "antes de ganarse Tortosa, sacando a la Vir­gen de los Desamparados con real aparato de su Capilla". Previamente se prepararon "ora­dores que la aclamen", siguiendo un ceremo­nial similar al actual. El narrador recuerda el combate y las arengas empleadas: "No te­máis, ilustres valencianos, tenemos por bla­són a la Madre de los Desamparados." Los tercios del Reino, después de vencer en el Ebro, querían seguir combatiendo "con voz de entrar en Barcelona" (Villalba, B.: Acción de gracias a N. S. de los Desamparados. Va­lencia, 1650. p. 21). Dos días después de regresar el ejército, el 11 de diciembre de 1650. se celebró en la catedral una "acción de gracias a la imagen de los Desamparados por la restauración (conquista) de Tortosa. y a cuya protección reconoce el triunfo de sus armas". El espec­táculo fue impresionante: "Sacan a N. S. de los Desamparados de su capilla de la Seo. La leal ciudad con bizarría saca sus banderas (...) se canta la victoria y para que en nombre de la Reyna de los Desamparados el Reyno de Va­lencia se diga el vencedor", (p. 22) Inmediatamente se puso en marcha el pro­yecto de la Basílica que, pensado en años anteriores, estaba paralizado; así, en 1652, se "comenzaron a abrir las zanjas para los fun­damentos". Este triunfo sobre Cataluña y Francia, bajo la protección de la Virgen de los Desamparados, hizo que su imagen fuera bla­són habitual en los hechos de armas del Rei­no, como sucedió en la guerra de Sucesión y en la contienda contra Napoleón.
Obviamente, allí donde habían valencianos se extendía el culto a la Mare dels Desampa­ráts, como sucedió en el Hospital Real de la Corona de Aragón a principios del siglo XVII, cuando Madrid recobró la capitalidad del im­perio y las naciones se preocuparon de cons­truir hospitales para los subditos que cayeran enfermos en su estancia cortesana. El Hospital de la Corona se inauguró en 1617, aunque el lugar -donado por et cata­lán Gaspar Pons en la zona más insalubre y abandonada de las afueras de Madrid-; sólo era adecuado para roedores y batracios; los hilillos verdosos que caracoleaban entre hierbajos no eran precisamente de agua mineral. En consecuencia, la esperada revaluación del terreno no fructificó, a pesar de la ayuda eco­nómica de Felipe III y "la nobleza de la Coro­na que residía en Madrid" (González, G.: Tea­tro de las Grandezas; Madrid, 1623, p, 307). Los enfermos, en lugar tan pestilente, falle­cían. Según el valenciano Samper, la zona "no era a propósito para los enfermos, porque los aires no llegan puros como a otras partes, y está tan apartado del comercio y concurso de la corte" (Samper, Hipólito: Gratulación a N. S. de los Desamparados; Madrid 1686).
Otro valenciano -el poderoso Crespí de Valldaura- tuvo que remediar la situación y en 1658 colocaba la primera piedra del nuevo Hospital de la Corona, "junto a la plazuela de Antón Martín", según leemos en su intere­sante manuscrito autógrafo (Bib. Nac. de Madrid. Ms. 5742). Al acto asistieron otros representantes del Reino, como el conde de Albatera y caballeros de Montesa. Lógica­mente, la imagen de la Mare dels Desampa­rats fue situada como protectora de los enfer­mos regnícolas. Sin embargo, "la Virgen de los Desampara­dos no estaba de escultura, como su original, sino de lienzo", hecho que disgustaba a Hi­pólito Samper. administrador del hospital, pues Aragón y Cataluña tenían allí esculturas de sus patronas: las vírgenes del Pilar y Mont­serrat, respectivamente. Aunque pronto se re­medió la situación:
"En 1685, Antonio Folch, protector de este Real Hospital, agradecido de la salud que recibió de su protectora, la Virgen de los Desamparados, resolvió hacerla de escultura; porque estando en este templo las tres titula­res de su Corona (Desamparados, Pilar y Montserrat), sólo en la nuestra se echaba de menos esta circunstancia. Quitóse el antiguo lienzo y se colocó el Divino simulacro, a 9 de febrero de 1686. Ya Madrid no tiene que envidiar a Valencia; ya nuestra imperial Corte ha conseguido igualdades" (Samper: Gratu­lación).
Por cierto, en los escritos relacionados con la Mare dels Desamparats se respetaba escru­pulosamente nuestra singularidad idiomática, incluso en los concursos poéticos: "cartel de desafío literario (...) que la lengua sea valen­ciana, castellana o latina" (Torre. F.: Fiestas de la Virgen de los Desamparados. Valencia, 1667, pp. 33 y 44). Eran tiempos en que los valencianos no dudaban de sí mismos.


“LA MARCA HISPANICA”, DESERT ESTRATEGIC

Per: Josep Boronat Gisbert


“Llavors, la influència del castellà sobre el valencià es tornà avassalladora i fon una altra causa important de diferenciacio. Ja hem vist que el simpátic cavaller valencià dels Col.loquis de Tortosa declarava: “los valencianos... la llengua, de Catalunya la tenim, encara que per lo veïnat de Castella s’és molt trastornada.”
(S.G., p. 40)

En l’intent d’atenuar, desllustrar i abaixar la llengua valenciana, Sanchis Guarner, parlant dels ultims anys del sigle XVI i del sigle XVII, parla de l’influencia del castellà com a causa de diferenciacio.

Les uniques bases argumentals  que presenta per a dir que en aquells temps le llengua valenciana havia segut influencià pel castellà, i per tant, canvià o dialectisà, son:

a)      L’afirmacio d’un catala, el tortosi Cristofol Despuig -¿o es que els tortosins no eren catalans?-, el mateix i en el mateix escrit de 1959, en el que relata la falsa llegenda de les trescentes donzelles de Lleida dutes per a repoblar Valencia. Afirmacio d’identica intencio, i tan falsa con la de les donzelles, que posa e boca d'un valencià imaginari que -clar- a jui de Sanchis Guarner es “el simpatic cavaller valencià”. Molt simpatic.
b)      De la seua collita, com a rao d’infleuncia castellana en els sigles XVI i XVII, diu que Valencia “ha tingut sempre extenses comarques en llengua castellana incloses en el seu territori, confina en quasi tots els seus llimits amb terres idiomaticament castellanes (Murcia, Castella, Aragó), i només una estreta faixa septentrional l’uneix a Catalunya”.

¿Voldria Sanchis Guarner fer-nos creure  que esta situacio apareix en els sigles XVI i XVII? ¿Com estava la situacio en el sigle XV? Estava igual. ¿I en el sigle XIV? Lo mateix. Des dels origens del Regne de Valencia han hagut llocs de parla serrana o castellana i llocs de parla valenciana. En l’Epoca d’Or de la lliteratura valenciana tenien la mateixa distribucio idiomatica que en el temps al que Sanchis Guarner es referix. No es llogic presentar-ho com a rao de causa a efecte.

Lo que no vol reconeixer Sanchis Guarner, i ho amaga lo mes que pot, es que la llengua valenciana, com a llengua brotà del llati a traves del parlar romanç dels musulmans valencians –l’algemia valenciana-, ya en aquells temps classics tenia una base articulatoria determinà i diferent de la base articulatoria dels habitants de la Marca Hispanica, els posteriors catalans.

La parla dels catalans va sorgir tambe del llati, pero no a traves de les algemies, sino de la poblacio perteneixent a l’Imperi dels Francs, “l’Empire Caroligien”. Est imperi dels francs arribava al riu llobregat, formant en el nort-est peninsular la Marca Hispanica, fundà entre 785 i 792, un territori frances dividit en condats. U dels comtes, designat per l’Emperaor frances, era el Comte de la Marca. Les seues fronteres eres movedices, arribant en alguna ocasio a Tarragona.

La Marca, com ho proven les “Constitutio de Hispanis” de 781, 815 i 844, estava deshabità, “reduida a soletat”. Era un desert estrategic dels francs, una regio d’erms i malees, tenint per capitost “un conde-marqués de la malezas y de los yermos”. En la Marca, la poblacio primitiva, que havia segut musulmanisà, fon exterminà o va fugir. Desert estrategic, frontera defensiva del regne frances.

El sobera o emperaor franc o el seu delegat, el comte de la Marca anava donant en “aprisio o pressura” les terres, quedant obligats el poblaors beneficiats a formar en l’eixercit del comte, a servir-li en exploracions i atalayes, etc.

Estos poblaors de diverses procedencies, pero normalment galo-romanics francs, constituiren sobre la terra erma la poblacio originaria dels catalans, deslligà de l’anterior poblacio peninsular. Tenien, per la seua procedencia, una base articulatoria diferent a la dels qui parlaven el romanç d’Al-Andalus –tota Espanya musulmanisà-, com els valencians, toledans, cordovesos, granadins, murcians, etc.

Per aixo, la fonetica i la base articulatoria del romanç valencià i la del romanç castellà d’aquell temps eren mes semejants que la base articulatoria del catala. Aixo, des dels origens, cosa que llogicament perdura en la seua evolucio. I com la llengua que va fer lliteraria abans de qualsevol llengua de la peninsula fon la valenciana, està clar que la fonetica de la llengua classica correspon a la base articulatoria valenciana.

Els francs de la Marca, nomenats despres catalans, de base articulatoria diferent, i sense lliteratura, anaven pulint i millorant el seu romanç per infleuncia de la lliteratura valenciana, pero sense deixar de perteneixer al sistema galo-romanic en les estructures mentals i expressives de la seua parla, seguint les tendencies colectives articulatories propies.

La diferenciacio del valencià i el catala no es deguda a dialectisacio o desviacio de la llengua classica produida en Valencia. La diferencia, des dels origens, te una rail mes fonda.


LA MAQUINARIA PANCATALANISTA DA UNA NUEVA VUELTA DE TUERCA A LA DESTRUCCIÓN DEL VALENCIANO



   Joan Benet

   Ahora la A.V.L. quiere otorgarle a la R.A.C.V. todo el "poder" y el rango que tuvo muchísimos años antes de que la A.V.L. fuera creada por ley y hablar con la misma de tu a tu, en igualdad de condiciones.

   ¡Que vergüenza!. Esto no es más que una nueva vuelta de tuerca en la minuciosa y estudiada destrucción legal del valenciano, y no engaña a nadie con un poco de sentido común.

   1.- Las Normas de El Puig, reconocidas y admitidas por prácticamente todo el pueblo valenciano, no contempla ni incluye la acentuación gráfica de las palabras, salvo para un reducido número de ellas que al ser homógrafas necesitan ser diferenciadas.

   2.- La A.V.L. fue creada por ley, (por narices),  y en el artículo 7 punto 'a', de la ley de creación de la misma, (7/1998 de 16 de septiembre), dice

Artículo 7

   Serán competencias de la AVL:

   a) Determinar la normativa oficial del valenciano en todos sus aspectos.

   No cabe ninguna deferencia para la R.A.C.V., ni para ninguna otra entidad. Y en su artículo 5 dice,

Artículo 5

   Las decisiones de la A.V.L., en el ejercicio de sus funciones, deberán ser observadas por todas las Instituciones de la Generalitat, por los poderes públicos, por el resto de Administraciones Públicas, el sistema educativo, y los medios de comunicación, las entidades, los organismos y empresas, de titularidad pública o que cuenten con financiación pública.

   O sea, ordeno y mando.

   3.- La R.A.C.V. no estaba de acuerdo en cumplir el artículo 5 de la ley anterior, pero si no lo acata, le serán retiradas todas las aportaciones y subvenciones que recibe de la administración pública. Por lo tanto para seguir percibiendo esos fondos tienen que catalanizar las Normas de El Puig incluyendo de momento la acentuación gráfica utilizada por el catalán.

   4.- Ahora que la maquinaria pancatalanista esta consiguiendo que el máximo exponente de identidad que le quedaba al valenciano, Las Normas de El Puig, se catalanicen, acercándose cada día más a las normas catalanas, quiere la A.V.L. volver a darle a la R.A.C.V. el poder que hace unos años por ella misma por ley le quitó, para que de una u otra forma, todos los que somos seguidores de la R.A.C.V. acojamos la acentuación gráfica con agrado, incluso pretenderán que digamos, ¡viva el catalán!. ¡Que equivocados están!.

   Personalmente pienso que entidades centenarias como lo es la R.A.C.V sucumban aplastadas ante la apisonadora pancatalanista, es de pena, pues éstas entidades son las que han servido como bandera para personas que como yo, las han seguido abrazando sus normativas. Si terminan por sucumbir, habrá que buscar otro estandarte, pues ya no defenderían los intereses del pueblo valenciano, añadir un sólo acento a las Normas de El Puig por recomendación u orden de entidades como la A.V.L. sería ceder a la presión catalana.

   Sería mejor, recurrir a la financiación privada, antes que sucumbir, pues en cuanto esto ocurra, los valencianos estaremos más divididos en cuanto a a forma de escribir en nuestra lengua, y en eso las entidades pancatalanistas son especialistas. Los catalanes saben muy bien que 'pan' se escribe con 'p', pero los valencianos cada vez dudamos más si se escribe con 'p', con 'j' o con 't', y como cierta frase asegura, "Divide y vencerás", y lo están consiguiendo, en cuantos más grupúsculos estemos divididos los valencianos, más fácil será aplastarnos.

   Sólo nos queda una salida, la lucha del pueblo, ya que los poderes políticos nos ignoran.

   Derogación de la ley 7/1998 de 16 de septiembre de creación de la A.V.L. y las aguas comenzaran a volver a su cauce.

lunes, 18 de enero de 2016

LA LLENGUA VALENCIANA: PERSPECTIVA HISTORICA

Per: Manuel Mourelle de Lema
Anals de la Real Academia de Cultura Valenciana
Segon epoca – Num. 68
Valencia 1991.

 INTRODUCCIO

Els origens de la llengua valenciana, menys que els de les seues manifestacions lliteraries, estan envoltats en similars problemes que els que atanyen no a soles a les restants llengües peninsulars, sino a les romaniques en general. No existix comparacio entre les troballes de tota indole en els dominis prehistoric, arquologic i antropologic que han aplegat hasda mosatros i els, molt escasos, que tenim els lligüistics. L’absencia de texts conservats de caracter romanic – no aixi per a l’iberic- es total. Si, pese ad aço, alguna miraculosa reliquia del romanç a aplegat al mon de l’investigacio, no podem fer-mos moltes ilusions respecte d’alguna possible exhumacio de nous datos, encara que, com ha ocorrit en els raros casos, la sort sempre pot deparar alguna alegria o un inesperat sobresalt, com no ha deixat de succeir al que suscriu. Compensa esta indigencia el pensar que en els sigles obscurs de la nostra historia llingüistica es donà en contrapes de notra rica, riquissima afegiria yo, lliteratura.

AULLA A LA PREHISTORIA LLINGUISTICA DE VALENCIA

Sobre l’etnia indigena de Valencia es foren sedimentant influixos culturals i encara que racials provenients de l’exterior: uns procedents de la conca mediterranea i atres de lo que hui cridem Europa.  Ells anaven a donar paulatinament orige a mutacions culturals que motivaran, a partir del sigle V abans de Crist, lo que seria la cultura iberica. Hi hagueren assentaments iberics en llocs a on no hi havia existit indicis d’ocupacio anterior, junt a atres en que lo iberic pogue descansar sobre atre anterior del Bronze o, inclus, sobre una ocupacio foranea (fenicia, helenica, punica o encara etrusca). La presencia de gents estranyes en estes terres no anava a comportar que els modos de vida indigena es transformaran des del moment de s’aplegà. Lo mateix caldria dir respecte dels pobles invasors de procedencia europea, encara que lo seu influx fora mes reduit. Tan a soles despres, com va senyalar Domingo Fletcher, d’un contacte llarc i intens en totes estes gents estranyes van a surgir noves maneres de vida que donaran orige a lo que la ciencia actual crida “cultura iberica”, que ya he mencionat.

Problema arduo el de determinar l’aportacio lexica de l’iberic al romanç posterior, degut, essencialment, a l’impossibilitat de traduccio de texts en alfabet oriental o llevanti. Des de luego no son iberics covables que apareixen en manuals historics a l’us i si atres que no estan citats en tals llibres, encara que sempre en les reserves pertinents en l’investigacio.

Una invasio mes, i important per a la creacio del romanç valencià, la constituix la romana. En terres valencianes el domini de Roma fon molt enjorn, aixi com a rapit i intens. Aci no s’oferi gran resistencia, salvo en les ciutats de l’interior, i aixo no va supondre una ulterior penetracio intensa d’elements romanisaors procedents de la metropoli. Aixo fiu que en Valencia la romanisacio comportara tipos antics en el lexic, uniformitat dels mateixos i una menor conexio en l’evolucio llingüistica de la metropoli i atres provincies de l’Imperi, d’acort en el criteri latiniste de que hi ha que distinguir entre romanisacio mes o manco temprana, que puga determinar l’existencia o no de tipos antics en el lexic; mes o manco rapida, de lo que dependix, en cert modo, l’uniformitat o varietat de tipos lexicos; mes o manco persistents, lo que condiciona la major o menor conexio en l’evolucio llingüistica de la metropoli o d’atres provincies; mes a manco cultes, lo que produia, respectivament, una menor o major permeabilitat a la penetracio d’innovacions lexiques, especialment de procedencia vulgar (Mariner).

La produccio lliteraria, durant el domini visigot (que afectà en poca mida a Valencia), es redui a dos focs d’activitat, en anterioritat al moviment isidorià: a l’escola monastica valenciana i al regne suevo del Noroest. En l’escola monastica de Valencia es formaren el celebre Just d’Urgell i ses germans, quatre dels quals aplegarien a ser escritors i alcançar l’orde episcopal. Del bisbe Just, primer comentariste del Cantar dels Cantars biblic i que passà a l’historia especialment per la qüestio adopcioniste, han aplegat hasda mosatros algunes obres, cartes, un sermo sobre Sant Vicent i una “In Canticum Cantocirum explicatio mystica”- a Justinià de Valencia, germa de l’anterior, se l’ha atribuit algun escrit lliterari; i autor d’una “Epistola de districtione monachorum”, escrita a mediados del sigle IX, fon Eutropi, bisbe de Valencia,. Del mateix centre monastic pareixen procedir Severe de Malaga, polemiste, i el bisbe Licinià de Cartagena, del que es conserven tres cartes.

A l’ambit valencià perteneixen algunes de les escases mostres de versificacio en el sigle VI, en forma d’epitafis.

Fenomen cultural que caracterisa i plena el sigle VII en el renaiximent isidorià, que servi de pont entre l’Antiguetat i l’Edat  Mija. Este periodo incidi en el despuntar del protorromanç, encara que quan d’aço no existixen fonts directes o contemporanees, sino posteriors i indirectes, que estarien representaes per testimonis mossaraps, perpetuaors d’un estat de llengua, quasi fosilisat, anterior ad ells. Protorromanç que seria practicament el mateix en tot lo que hui es Espanya.

Heretera i conservaora, puix, dels modos de dir de l’epoca gotica fon la parla dels hispano-cristians que permaneixien en l’Espanya musulmana. A traves d’ella es pot observar que la llengua coloquial llatina de l’epoca isidoriana estava alcançant una fase evolutiva propia. Composicions poetiques en protorromanç deurien de correr de boca en boca en tems de Sant Isidor (560-636) en forma de cants populars. Ya a escomençaments del sigle VII el filosof espiritualiste Licinià de Cartagena se indignava contra les  liviandats de tals cantics quan escrivia: “Mes li valguera a l’home cultivar lo seu hort, mamprendre algun viage, i a la doma filar la tela i no ballar, no... clamorejar en cantics provocatius a la lascivia”.

No cap dubte que tals cantics populars deurien d’emplear com a mig d’expressio l’incipient romanç, siguent iligoc pensar que “remers” incults cantaren les tonaes en la bella llengua de Virgili. Era el llenguage rustic del que parlava Sant Brauli de Saragosssa, discipul de Sant Isidor, quan va retratar ad este, al morir.

L’invasio musulmana de l’any 711 trencà l’estructura politica de l’Espanya visigotica, pero no canvia inmediatament l’orde cultural. A soles el pas dels temps fon modificant les condicions i, per ende, els resultats de la vida lliteraria. Es creu que la llatinitat hispana fon notoriament conservaora en lo que es referix a la llengua.
Durant el primer sigle de la dominacio musulmana –el VIII- tingue lloc una enorma emigracio de hispans a l’atra banda dels Pirineus, en busca d’una major seguritat. Esta fugida seria major en les terres hui conegudes com a Catalunya, a on, poc despres, te lloc la contraofensiva franca, en l’intent de salvar esta zona de la dominacio muslim. La despoblacio d’estes terres a causa de l’expulsio dels mahometans, en temps de Pipino el Breve, plantejà la qüestio de la colonisacio, quina solucio es produi gradualment mediant el successiu establiment de cristians hispans, aquells que hi havien escapat de l’arremetida arap. Pero, hasda l’epoca de Borrell II, en els ultims anys del sigle X, coincidint en l’inici de la dinastia dels Capetos, no s’anava a donar definitivament l’emancipacio, de la hui Catalunya, de la sobirania franca.

Els dats anteriors mos donen a pensar en lo dificil que resulta sostindre l’existencia d’un romanç que poguera denominar-se catala; abans, al contrari, calia pensar en un romanç influenciat essencialment per les parles de mes alla dels Pirineus, les conegudes con occitanes o provençals. A lo que hauria d’afegir, subrallant-lo, que, segons totes les teories a l’us, lo nom territorial de Catalunya i l’apelatiu catala no existien hasda el sigle XII. Tampoc pogue existir, evidentment, una designacio especifica per a una llengua que, com a tal, no existia encara.

Mes un atre era el discorrer de la llengua del Regne de Valencia. Aci es parlava aquella quarta llengua de les terres dels moros: el romanç (les atres eren l’arap classic, l’arap vulgar i el llati). Este romanç era empleat com a llengua familiar no a soles pels cristians que vivien baix el domini moro, sino pels espanyols musulmans i encara pels nobles que es preciaven de perteneixer a la raça arap. Es mes: hi ha constancia d’haver-se parlat en el mateix palau califal de Cordova i en les corts de moros de Valencia.

A partir de mediats del sigle IX revivix la tradicio cultural visigoda, com a reaccio dels mossaraps contra la repressio musulmana, en tant que els hispans lliures anaven caiguent progressivament en l’orbita dels influxos ultrapirenaics derivats del Renaiximent carolingi, transmitits pels conductes de les reformes monastiques.

Per atra banda, quan pareixia que l’hebreu anava a quedar definitivament mort (puix, tras la cautivitat en Babilonia, a soles s’estudiava com a  llengua sagrà pels masoretes i els escribes), aci, en Sefarad, tingue lloc lo seu renaiximent. En la cort de Banu Razin, senyors de Castello i nort de Valencia, es trobaven dignataris judeus com Abu Bark ibn Sadray, mentres que en la de Denia hi havien meges i astronomos tambe hebreus. De l’acceptacio que tingueren estos colectius judeu-espanyols en les corts dels reguls de Taifes mos dona idea l’abdundacia d’escrits lliteraris conservats en fomar de “loas, panegirics, elegias, satires, etc.”, pero especialment sa rica produccio de poesies, en les que es descriu, en tecnica molt cuidà, l’amor, l’amistat, la bellea del camp, els jardins, l’embeles de la primavera d’estiu, els plaers dels convits i el vi.

En lo sigle IX anava a produir-se un important fenomen d’antropologia cultural: l’osmosis de les etnies de l’Al-Andalus (hispans i musulmans). Aço anava a tindre com a resultat un mosaic abigarrat que constituiria la cultura andalusi, de caracteristiques singulars dins del mon islamic. A finals del sigle un poeta (per a uns de nom incert i per a atres cridat Mocaddam ben Muafa), natural de Cabra (Cordova), inventa la “moixaja”, que seria receptacul d’unes cançonetes “a l’estil dels cristians”, es dir, en balbucient romanç.
Si el X fon un “sigle de ferro” tant en l’historia europea com en l’hispanica, es dir, centuria obscura i de transit, no ocorri aixi en el XI, puesto que durant eixa centuria la cultura islamica del Sur peninsular era molt superior a la del Nort. En el mapa de l’Espanya d’este sigle, en els anys anteriors a l’aplegà dels almohades, Valencia participava d’aquella cultura, per quan estava integrà en l’Emirat Omeya de Cordova.

Tras la mort de Al Manzur (Almanzor) en 1002 i la caiguda del califat omeya en 1031, succei una epoca de chicotets estats o regnes de taifes. Per estes corts s’exten, de nou, l’influencia de Bagdat. Llavors, per tots els puestos, es cultiva la poesia no llatina, especialment en Valencia i Andalucia.

En Valencia, en el periodo almoravit, floreixqueren dos grans poetes: Ibn Jafacha d’Alzira i lo seu nebot Ibn al-Zaqqas. Jafacha, mort en 1136, alluntat de la cort califal i refugiat en ses llars valencians, destacà especialment en poesia floral o jardinera, lo que li va valdre  l’apodo de “el jardiner”. En ell culmina la poesia d’este carácter i el proces de “humanisacio” dels jardins. Est es un fragment d’una de ses composicions:

            “Rafagues de perfum travessen el jardi obert a la rosà,
            quins costats son el circ a on corre el vent...
            Yo enamore este jardi a on la margarita es el somriure,
            la mort, els bucles, y la violeta, el llunar”.

Jafacha fon, per a Emili Garcia Gomez, algo similar a lo que fon Gongora  en les lletres espanyoles de l’Edat Moderna.

En el periodo dels almohades (1146-1269) les lletres floreixqueren tambe. En Valencia descolla llavors la poesia descriptiva, tan caracteristica de ses poetes i que persistix brillantment en Al Rusafi de Valencia (mort en 1177), qui canta a sa terra en melancolia.

En Valencia, ademes, cap a la mitat del sigle XII, va a tindre gran auge l’historia: d’esta epoca es l’historiaor Ibn al-Abbar de Valencia, mort en 1260, autor de la coleccio biografica “La tunica recamà” (Al-Hula al-siyara), centrà en els grans personages que sobreixqueren en poesia.

Tot lo dit hasda aci dona idea de l’importancia que en Valencia tenia la cultura en tots els camps. Es de presupondre que tambe en cuidat de lo seu romanç, perque, evidentment, no s’apagà la cultura precedent, l’hispano-llatina-goda.