jueves, 22 de octubre de 2015

LA CHULETA Y LA REAL ACADEMIA



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 18 de Febrero de 2001

La RAE limpia la lengua castellana, pero ensucia la va­lenciana. En la última edición del diccionario, las voces procedentes del idioma valencia­no sufrieron una depuración política inspirada por acadé­micos escorados al IEC (Moll, Margarit., Marsá, Vilanova, Gimferrer, Riquer, Colón, etc) La voz chuleta, por ejemplo, la acomodaron para clasificarla como préstamo del catalán al castellano; pero la documentación es diamantina.
En 1611, después de reco­rrer el Reino, el licenciado Co­varrubias publicaba su Tesoro de la lengua con observaciones sobre voces que se filtraban al castellano. Así, de “chulla” ad­vertía que “es vocablo valen­ciano” (Tesoro, a. 1611), sien­do esta voz, y no hora, la que generaría chuleta, chuletada y chuletón. Tras cuatro siglos, el DRAE embrolla silogísticamente la pertenencia de la pa­labra: “Chuleta, del valencia­no xulleta, derivado del cata­lán xulla, costilla» (DRAE, 1992). Se supone que esta atribución, transmitida a mi­llones de estudiantes, se apoya en fuentes que alteran la de 1611, pero no es así. Nadie de la RAE aporta autoridad algu­na que asocie chuleta a otro vocablo que no sea el valencia­no chulla. Los académicos se han limitado a copiar lo dicta­do por el Institut d´Estudis Catalans y los politizados filó­logos catalanes.
Corominas, cuya obra eti­mológica es núcleo del catala­nismo idiomático, afirma: “Chuleta deriva del catalán de Valencia xulleta, diminutivo de xulla” (DCECH,1980). En las neolatinas hispánicas, el trapicheo de una consonante establece fronteras, y es signi­ficativo que no diga dónde aparece xulleta o xulla en un texto valenciano. Corominas actúa como médium transmi­sor de conceptos idiomáticos y geopolíticos ocultos en la men­te de personajes fallecidos. Gracias a este don parapsico­lógico, la documentación que dice Regne de Valencia e Com­tat de Barcelona la transcribe como Principat de Catalunya i País Valenciá. De igual modo, como no le convence que Co­varrubias afirmara que “chu­lla es vocablo valenciano”, el etimólogo catalán atraviesa mentalmente los cuatro siglos transcurridos y adivina que el licenciado, en realidad, quiso escribir “xulla es vocablo catalán”. La inmersión normaliza hasta cadáveres centenarios.
Sofista enredador, Corominas dice “en esta época se empleaba en la capital valenciana la grafía ch”. Al aludir a siglos tildados de decadentes por la inmersión, da a entender que existió una época áurea donde chulla se escribía xulla, acorde con la doctrina del IEC; pero es otra trampa que el sabio tiende al incauto lector. La primera vez que se documenta chulla es en Valencia, en el Thesaurus de Pou (a. 1575), un gerundense que vino a estudiar a Valencia y aprendió lo que ahora está prohibido por la inmersión. Pou dejó en caracteres de imprenta la voz chulles junto a otras tan valencianas como allyoli (sic), chufes, chapes, taronges de Xátiva, chic, punches, etc. En consecuencia, desechando versiones parapsicológicas, la primera documentación sobre la chulla (no xulla) la proporciona un catalán. Pou; y un castellano, Covarrubias; imparciales lingüistas que estudiaron el idioma valenciano y dejaron constancia impresa.
Como la mayoría de voces, chulla pertenecía a una familia descendiente del étimo latino vulgar absungia o exungia (grasa para untar ejes). De tal padre nacieron el antiguo portugués enxulha, el catalán ensunia o el castellano enxundia, usado por el Arcipreste de Hita. Significaban gordura o grasa del cerdo. Del caótico ro­mance surgieron otras variables modernas como la castellana enjundia, la italiana sugna y la occitana enjun, con la acepción de tocino o grasa de puerco. Entre todas las lenguas neolatinas, la valenciana creó la voz chulla con singularidad semántica, aparte de morfológica, al designar a las chuletas de cordero o ternera  Adivinanza: ¿Cuál de todas las variables está prohibida y despreciada? La valenciana, claro.
Pou opuso la valenciana chulla a la catalana carbonada y a la latina offella, por el deseo de presentar equivalencias entre valenciano, catalán y latín. La voz carbonada era castellana y catalana; pero en valenciano no tuvo excesiva aceptación, limitándose su polisemia a escasas y desagradables acepciones: “Carboná: cantidad grande de carbón, excremento de niños” (Escrig,1871).
Respecto a la voz que nos interesa, Covarrubias fue concreto: “Chulla. Las costillas de carnero cortadas en piezas de dos en dos, que la gente pobre compra quando no tiene caudal para más. Es vocablo valenciano, y diéron­sele del sonido que haze sobre las brasas quando se asa”. (Tesoro,a.1611).
Covarrubias da la equivalen­cia exacta de costillas de cor­dero, mientras que Pou fue la­cónico, factor que aprovechó Corominas para restar anti­guedad a la acepción de chule­ta, con la argucia de que Pou incluyó chulla en una “llista de menjars preparats:” DELLC). Como en el texto de Pou no hay más que una enumeración ge­nérica, Corominas oculta lo que alteraría su trucada lista: "carn rustida, carn de corde­ro...”. También sustituye el punto y aparte que separaba chulla y golosina por un punto y coma. Además, la traducción latina de Pou era flexible; p.e., traduce “lo qui menja carn crua” como “omophagus”. Es evidente que el latín offella aludía a las pequeñas chuletas de cordero, comida de pobres según Covarrubias. Tenían hueso (ya que Pou cita en la misma relación la “cara sens ossos”), y eran pequeñas com­paradas con las chuletas de ternera que comían las clases pudientes.
La voz arraigó en idioma va­lenciano, como demuestra su inclusión en la paremiología, “la chulla y la dona» (Galia­na: Refrans, h.1760), figurando chulla en el diccionario de Lamarca (a. 1839) o en el vocabu­lario de Rosanes (a. 1864). Tampoco falta en el teatro del XIX: “pa blanc y chulles” (La tertulia de Colau,1866); “bo­nes chulles” (Els microbios, 1884) Igual que el derivado: “dos chulletes” (Qui tinga cucs, 1855), “una chulleta” (La vanitat castigada, 1855). Resu­miendo: chuleta y chuletón proceden de chulla; voz del idioma valenciano, no de la parapsicológica xulla catalana. La versión para engañar estu­diantes que ofrece el DRAE pertenece al realismo fantásti­co, como los platillos volantes o el valencianismo de la alcalde­sa Nolla. Por cierto, hoy me ha invitado mi amigo Moncho -ca­talanista y catalanizado hasta el esfinter-, pues el Ayunta­miento de Valencia le ha solta­do dos kilos por una novela su­ya (en catalán, claro). Y no sé qué hacer con los 50 ejempla­res, pagados por ustedes, del diario catalán Información que me sigue mandando la Ge­neralidad ¿Empapelo mi WC? ¿Se los devuelvo a Tarancón?


LA CH Y EL ARZOBISPO MAYORAL

Por Ricardo García Moya

Las Provincias 20 de Abril de 1997


Los profesionales de la catalanización están propagando que la aparición de la Ch en la ortografía valenciana fue producto de la castellanización del siglo XVllI, principalmente por la orden del arzobispo Mayoral del año 1750. En realidad sucedió lo contrario, pues el primer rechazo a la Ch procede de un acomplejado Carlos Ros hacia 1732; hasta entonces, los textos exhibían la prepalatal africada como propia.
Algunas letras son como banderas: Así, donde esté la Ñ (vasco, gallego tagalo de Filipinás, guaraní, quechua, etc.) encontraremos huella del imperio de España. Pero el dígrafo CH no era exclusivo de Castilla, y su uso por los valencianos anteriores a 1750 no suponía castellanización idiomática. En 1587, un gramático comentaba que "la pronunciación de la che o ache es a manera del ruido que hace le sartén y el aceite cuando fríen algo" (Rúiz, B.: Declaración de voces Madrid 1587, f.10). EI autor refleja los titubeos castellanos sobre letras y sonidos: "eve" es la U consonante, eve + a = "va" (f. 9); a la "Z Ilamamos ze y zeda". La i tenía cuatro figuras, incluida "la ijota, o i luenga". De igual modo, un catedrático de Zaragoza anotaba: "algunos no quieren que la hac o H no sea consonante"; y llamaba indistintamente ef y efe a la F, e incluía en el alfabeto castellano las consonantes ç, ph, ch y rh (Sebastián,  M.: Ortografía, Zaragoza, 1619).
Los idiomas peninsulares estaban acoplando sonido y grafía. En el mismo siglo, el artiacá de Molvedre Iván Batiste Bellester componía sermones con el propósito de alejarse del castellano, y la CH no era obstáculo: "He possat estudi que casi tot lo sermó tinga paraules tan valencianes, qua ni mudant la terminació les pugues castellanechar" (Ramellet, 1667). A tal fin este catedrático de la Universidad de Valencia escribía menchen, chichs, pichor, flamechadora, bronches, envechoses, contache y el autóctono escanechá (p.13). Ballester fue quien más se preocupó por la lengua valenciana en el siglo XVII, y consideraba imprescindible la CH.
Actualmente, hasta los Instituts de Bachillerát aparecen como Batxillerat, violentando la tradicidn idiomática y la etimología. Hacia 1413, el amanuense que seguía los sermones de Sant Vicent Ferrer anotaba: "los grans clergues e bechellers" (Sermons, II, 29); y no era castellanismo, pues el vocablo procedía del latín y del francés bachelier. El académico Fullana recordaba que Bachillerat procedia del latín vulgar bachalariu (Ortografía valenciána,1932 p. 58).  Curíosamente, los vilipendiados sainetes del XIX -trans- criptores fieles de la lengua viva- enlazaron el valenciano de Sant Vicent Ferrer con el de Fullana: "chicona més bachillera” (La nit que venen els musics. Alcoy 1855, p. 9)
Es comprensible el enfado del filólogo Fullana cuando argumentaba que "escrivim concha, y no conja ni conxa per vindre de la llatina concham; y perque eixa ha segut la práctica general desde el sigle XV" (Estudi de filológia, p. 78). EI académico no erraba, pues en 1395 fray Antoni Canals (traductor de Valerio Máximo al valenciano) escribía "pechines". Corominas recoge este dato y atribuye posible "procedencia mozárabe valenciana" al sustantivo (DCEC, p. 451 ). Consecuentemente, el catalán Onofre Pou redactaba en 1575 su Thesaurus Puerilis en Valencia, incluyendo el plural pechines con CH.
La tendencia a singularìzar la lengua valenciana impulsaba a personajes cultos como el licenciado Miguel Serres a escribir chugador en 1667, con CH (Torre, F.: Reales fiestas, 1667; p. 261); con esta grafía se alejaba del jugador, en catalán; y jugador, en castellano. A los valencianos no les importaba que la Ch procediera de la cheth hebrea o del latín vulgar con inflexión de yod, y la utilización libremente durante siete siglos. Hasta el mismo Carlos Ros escribe chic (Tratat, f. 57) y "feges, hígado; y feches, fechas'“ (f. 107). Hoy, por efecto de la inmersión, rehuyen usar feches y caen en el data castellano y catalán.
En todo el Reino de Valencia -no sólo en la capital, como quieren hacer creer los catalaneros- se utilizeba la CH para transcribir con justeza el sonido prepalatal africado.  En los Estatutos de Oriola, año 1612, se ordenaba que los "estranchers no siguen admesos". En el mismo año, aunque más al norte, el noble Gaspar Faura se titulaba "arrendador dels fruits de Chestalgar y Sot de Chera" (A..Cor. Aragón; V. L. 703). Y, para no salirnos del 1613, el manuscrito en lengua valenciana de la Confraria del Loreto de Muchamel, incluye este topónimo  innumerables veces, siempre con CH. de igual modo que chic o antor- ches; y nombres y apellidos como Melchior o Cheroni. EI procurador de Cervantes en el Reino, en 1605, firmaba como Melchior Valenciano; y el primer arquitecto de la iglesia de las Escuelas Pias fue Joseph Puchol, bautizado antes de 1750. Y uno de los jurados de Valencia que luchb en 1521 en la Germania era mossen Nofre Sanchiz,  junto  a  Melchior Mont  (BNM,  Ms.  Guillem Ramón).
Este manuscrito de  1523 ofrece en un solo párrafo estos ejemplos: capucher criat, botiga  de  capuchos,  offici  de capuchers, cremar los capuchos “ (f. 20). Un siglo después, en 1644, "els pares capuchins valencians” luchaban contra  los  catalanes  en  la guerra dels Segadors (ACA.L. 695). Parece, pues, que el arzobispo  Mayoral   queda exento del delito contra la CH. Curiosamente, en la Gramática de la Generalidad se aluden "razones poderosas'“ para condenar la Ch, ocultando que la única que tienen es la normalitzacìó que les viene del más allá, del más allá del Cenia.



LA CULTURA ESCRITA, LA LEY Y EL PODER DEL ESTADO


 Diu Michael Clanchy en "La cultura escrita, la ley y el poder del estado":
-. L'escritura normalisa el propi llenguage.
-. L'escritura normalisa als usuaris del llenguage a través de l'escolarisacio.
-. L'escritura transmet una ideologia a través del llenguage normalisat a les persones escolarisades.

En un principi, son afirmacions que pareixen molt dures i inclus molt extremistes. ¡L'escritura!, ¿tant de poder te l'escritura? Puix sí, pareix ser que sí. La veritat es que yo, en el pas del temps, he anat perdent la meua capacitat d'estranyea i de sorpresa. Nos hem d'acostumar a interessar-nos realment per comprovar (i observar en el nostre entorn) el poder del poder. Perque hi ha una cosa molt clara: el qui te el poder ho controla tot i, si li falta alguna cosa per controlar, fara lo que faça falta per a conseguir-la. El governant, si desija mantindre's dalt i perpetuar-se d'alguna manera, s'ha de fer en tots els mecanismes de poder per a controlar la massa i impondre impunement els seus interessos ideologics o... mes be materials. ¿A cas hi ha algu que encara es pense que es altruiste el control dels mijos de comunicacio publics i privats?

Evidentment, l'intervencio en el control de la prensa i similars ni es altruista ni es casual. A soles en vore uns quants dies seguits Canal 9 i eixir emPPafats -perdo, volia dir embafats-, nos donarém conte de lo que vullc dir. ¿I que dir d'algun diari de la prensa escrita autoqualificat "independent"? Les subvencions i la publicitat manen.

¿A on vullc anar? A que tingam clar que l'interes en controlar organismes (independents o no) respon a l'interes de fondo de controlar la societat per algun dels seus costats. El pancatalanisme ha insistit molt -fins conseguir-ho- en dominar l'Academia Valenciana de la Llengua. ¿Per a fer valencianisme? El Partido Popular ha insistit molt -sense conseguir-ho- en controlar el mateix organisme... pero per a fer espanyolisme i catalanisme. ¿I per que tant d'interes en controlar la dita A.V.Ll.? Repetim lo que diu Clanchy: L'escritura normalisa i regula a través de l'espai i a lo llarc del temps, facilita la creacio d'aquella entitat impersonal: l'Estat. El catalanisme pensa en l'estat catala i l'espanyolisme pensa en l'estat espanyol. Aço vol dir, evidentment, que des del valencianisme tambe tenim interes en conseguir eixe control -sense dubte-. Ara be, un control absolutament llegitimat perque els valencianistes pensem en un estat valencià o, per lo manco, pensem en clau valenciana, no sucursalista. Mes: L'escritura es un poderos instrument de govern perque impon models uniformes a través de l'ensenyança. ¿Ad algu li estranya ara que el primer objectiu del catalanisme fora fer-se en l'universitat i en el sistema educatiu? Una societat de cultura escrita transmet la seua ideologia a les persones escolarisades a través del control que s'eixercix per mig del llenguage normalisat. Per aço mateix diuen els sociollingüistes que, qui controla la llengua està molt proxim del poder. Eixemples, un fum. Pero no nos fa falta reco-rrer a casos estrangers perque ho tenim en casa.

Reconec novament -ya he fet referencia un poc mes amunt- que el valencianisme tambe aspira a eixercir eixe control sobre la societat. Tambe es de veres que ho he justificat i llegitimat perque el nostre objectiu no es un atre que beneficiar al poble valencià i preservar la nostra identitat, que els nostres "intere-ssos", en ultim terme, estan en casa, no fora i que la nostra lluita es desenrolla per a beneficiar als nostres compatriotes-cociutadans i no a forasters que, damunt, son d'aquells que tiren la pedra i despres amaguen la ma o dels que envien a l'enfrontament als seus sicaris. Ara be, tambe vullc fer una seria reflexio; una reflexio seria i urgent que poca gent està disposta a plantejar-se-la: ¿a qui beneficia la catalanisacio de Valencia?, ¿a qui beneficia la catalanisacio de la llengua valenciana?, ¿a qui beneficia la creacio d'una Academia Valenciana de la Llengua catalana?, ¿a qui beneficia l'aplicacio de l'ortografia catalana a la llengua valenciana?... ¿Qui ha posat major interes en controlar la llengua (a través de l'escritura) i la societat (a través de la llengua)? ¿Qui ha posat tant d'interes fins aplegar a comprar voluntats? El catalanisme d'uns i l'espanyolisme d'uns atres, en quedar-se sens arguments cientifics, han recorregut a arguments crematistics.

Els valencianistes no necessitem recorrer a arguments crematistics perque nos sobren els arguments cientifics. Ara be; de tots es sabut que la veritat es perseguida i costa molt d'impondre's sobre la mentira, les pessetes... ¡i els euros! Per tant, hem de seguir en la llinia de delatar als traïdors, denunciar als mani-puladors i acusar als agiotistes. Seriem la vergonya de l'historia de Valencia si renunciem a la responsabilitat que ha recaigut sobre nosatres en preservar-la de l'expoli alienador.

Chimo Lanuza

Filolec
Novembre del 2002

LA CULTURA ELITISTA, LA CULTURA POPULAR I LA PSEUDOCULTURA.


Autor: Ferrer.
5-10-2004.

El de cultura es un concepte complexe. Hi ha tantes definicions de cultura com persones, i els debats en torn a ella son continus. En la meua opinio, cultura hi ha de dos tipos: la cultura elitista i la popular. L’ elitista es Miquel Angel Bonarroti, Ludwig Van Beethoven, Ausias March... Es dir, la cultura en majuscules... I despres està la cultura popular que es la del poble: les festes, els costums, les tradicions... La cultura popular es molt ampla i abarca des dels tebeos de Batman fins a la religio cristiana passant per les Fogueres de Sant Joan.

Tambe convivim en un tercer tipo de cultura que no ho es en absolut... La podriem denominar com cultura fem, incultura o millor encara: pseudocultura. Parlem de coses com el Forum de les Cultures de Barcelona 2004, la Fura dels Baus, la Bienal de Valencia, l’ IVAM o l’ art abstracte. I es que quan un va al teatre i se troba en una banda de borinots ballant en pilotes com aborigens de Papua-Nova Guinea o si un va a un museu i es troba en una peixera plena de tornells sap que en el fondo aixo ni es art ni cultura; tan sols es una presa de pel.

Per a mi, la popular es una cultura superior a l’ elitista. A pesar de que la fama i el prestigi acompanyen a l’ elit. A sovint es desprecia a la cultura popular, per ser la del poble, la de gent plana, honesta, decent i senzilla. Yo preferixc estar del costat d’ eixe poble al que alguns desprecien que del costat de mediocres intelectuals de salo que viuen de subvencions i de parar la ma, que es creuen algu per tindre un premi, tan remilgats i repipis ells que pareix com si algu els haguera introduit un carabassi pel cul, i que osen parlar de tot quan no saben de res.

La cultura popular es la mes important perque es l’ ADN d’ un poble, la radiografia d’ una societat, es l’ identitat i l’ estil de vida d’ una nacio, el DNI d’ una patria i aixo es mes important que la Capilla Sixtina, En Quixot o La 5ª sinfonia. Per aixo, quan alguns analfabets –partidaris clars de la cultura elitista- afirmen que “totes les universitats del mon diuen que tal o qual” yo responc lo que diu el meu poble: que el Valencià es una llengua i no un dialecte. Perque que yo sapia la llengua, i la cultura, son patrimoni del poble. I de ningu mes.
LA CULTURA DIFERENCIÀ DE VALENCIA

U dels primers problemes que tenim plantejats els espanyols es, obviament, la consolidacio de l’Estat de les autonomies, i este serà mes consistent en la mida en que sapia conjugar la singularitat en la solidaritat de cadascu dels seus pobles. Singularitat que fonamentalment ve definida per l’identitat cultural, que es lo mateix que dir ses arraïls. Sagunt i els Alts Forns del Mediterraneu han segut causa d’un trist protagonisme de la regio valenciana al llarc de l’ultim any. Hui, la festa d’esta comunitat, 9 d’octubre, dia en que es celebra l’entrà de Jaume I en Valencia, mos dona peu per a ocupar-nos no de ses problemes economics o pilitics,  sino precisament de s’identitat cultural.

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Tota cultura –factor decissiu per a la posterior conscienciacio de cada poble del seu fet diferencial- es una superestructura tipica, reflex de realitats geosocio-historiques propies, que servir per a diferenciar-lo dels atres quadrants.

L’antropologia social ensenya (i dogmatisa la doctrina social-marxista) que tota cultura es, si vol ser autentica, un reflex de la situacio historica, social i economica del poble que l’ha creat.

Cada poble te –deu de tindre- “sa cultura”.  El Poble Valencià condicionat per multiples factors, ha decantat tambe sa tipica cultura i lo seu peculiar modo d’intercomunicacio social, es dir, sa llengua. Per tant, no pot, ni deu ser subsumit per atres cultures ni per atres comunitats autonomes, ni reals ni presuntes, com per eixemple, els quimerics “païssos catalans”. Els “pancatalanistes” solen partir del fals presupost de que tant Catalunya com els historics regnes de Mallorca i Valencia, compartixen una mateixa cultura, una mateixa llengua. Per ad ells resulta evident l’identitat cultural i de la llengua dels “païssos catalans” (Declaracio de Miquel Roca, en Las Provincias, 10-6-84, p. 4).

A nostre criteri, afirmar  que a realitats socio-historiques “diferents” correspon una “identica” cultura, es donar l’esquena a les ensenyances de l’antropologia social i ser cego a les realitats socio-culturals circundants. Es patir de miopia i ceguera davant els valors per a mi desconeguts i incomprensibles.

Ya Miguel de Unamuno, seguint les ensenyances d’Aristoteles, Bodino, Montesquieu, etc., subrayà l’influencia dels factors greografics i, concretament, el clima i els modos de produccio- sobre la cultura. Comparava el Rector de Salamanca a Blasco Ibañez en Pereda. Per al discipul de Kirkegaard el primer era un pintor, el segon un dibuixant.

No es necessiten molts silogismes per a desmostrar-ho. L’influx del clima i del sol es evident en les distintes formes culturals –lliteratura, poesia i pintura impresionista-, com tambe ho es en els modos de produccio sobre el contingut de les mateixes, aixi com la tipica indumentaria valenciana. Pensem en el cultiu de l’arros i l’us dels saragüells clars i pensem tambe en la correlacio que existix  entre lo que es produix i l’art culinari, etc.

Pero seria anar allende nostres actuals proposits, portar a cap un estudi sociologic de la nostra cultura. Pretenim establir les coordenaes fonamentals sobre les que s’assenta la superestructura cultural valenciana i, especialment, tenint en conter sa diferenciacio de l’area catalana, puix es aci a on es troba la causa fonamental del disens socio-cultural reinant entre una minoria de pancatalanistes en Valencia i la majoria del poble valencià.

Considerem que la diferencia entre l’historic Regne de Valencia i Catalunya radica en el peculiar “sustratum” socio-historico que, al nostre entendre, ha condicionat el naiximent de la nostra cultura valenciana.

Els arguments que s’aduixen en defensa de la pertenencia cultural de la Comunitat Valenciana a la comunitat cultural catalana  (i dels cridats “païssos catalans”) obliden algo tan important com es la llogica diferencial del desenroll de la societat valenciana i la catalana. No es pecar d’economicisme afirmar que la dinamica economica condiciona, de manera significativa, la “cultura” d’un poble. Puix be, tant l’herencia del passat i les multiples influencies socio-culturals, com la llogica del desenroll de sa economia ha conformat una estratificacio social i un tipo de compotament economic-cultural i politic clarament diferent dels de Catalunya. En este sentit, en la realitat socio-cultural de l’historic Regne de Valencia , ha confluit, configurant-la, una serie de factors: l’historia prerromana i romana, la secular dels antics regnes de taifes valencians, aixi com les corrents d’inmigracio castellanes: hi havien  moros –utilisem este vocablo en s’accepcio ampla apuntant ad aquells que pofessaven la fe musulmana-; descendents dels poblaors hispano-romans-visigots que s’havien convertit al mahometisme, i que son coneguts pels muladies; hi havien jueus fidels a sa fe; atres, que eren descendents de poblacio premulsulmana, que hi havien conservat sa religio, coneguts pels mossaraps; i tras la reconquista es barrejaren  en les races procedents aragoneses, barcelonins... i d’atres pobles hispans. D’entre els conquistaors, els aragonesos foren els que en major numero es quedaren en Valencia.

Junt a l’estratificacio de la poblacio tipica valenciana –basà en etnies diferents- hem de tindre en conter la documentacio fonamentalment agraria de l’economia valenciana, el pes del feudalisme hasda el sigle XIX (contrariament a Catalunya), etc.,  i molt mes recientment el model de desenroll economic, que arranca de la segon mitat del sigle XIX, conformat sobre la base d’un boyant sector agricola-exportaor i un sector industrial molt particular en forts arraïls i contingut artesanal . El predomini de la chicoteta empresa; les relacions paternalistes en l’industria; el carácter sociologicament rural de la societat valenciana; l’inexistencia d’una burguesia nacional (a diferencia de Catalunya); l’alineacio de la classe politica; la fort dependencia de l’exterior de l’economia valenciana; el carácter artesanal, o en recients bases artesanals, de l’industria; l’orige social de l’empresariat, etc., no poden ser oblidats a l’hora d’entendre i explicar l’estructura social valenciana i lo seu reflex cultural. Les recients corrents mayoritaries i la  forma com s’han integrat en la societat valenciana tampoc poden ser oblidaes. El fort pes del sector castellaparlant, tantes vegaes marginat  es un element de particular importancia per a entendre el marcat carácter diferencial de la realitat sociocultural i lingüística valenciana.

La intrahistoria valenciana –usant terminologia de Miguel de Unamuno- es remonta a les diverses etapes evolutives del devindre historic del nostre poble: a saber: 1, epoca romana; 2, epoca barbara; 3, epoca arabe; 4, epoca provençal, que coincidix en l’arap, ya que s’inicia en el sur de lo que hui cridem com a França cap al sigle X i ve a tancar-se a mediats del sigle XIII. En este sigle escomença la quinta etapa del devindre historic dels pobles valencians cap a la seua unitat com a poble, es dir, l’epoca valenciano-aragonesa (sigles XIII-XVIII). Les epoques romana i arap –els mossaraps eren el poble ple dominat per la classe invasora arap- son els que han deixat una major impornta en lo regne cristia de Valencia. Per tant, no es incurrir en cap d’erro historic si afirmem que d’aquell conglomerat dels taifes musulmans, assentats en la mossarabia valenciana (R. Chabas Llorens), es dir,  en les poblacions ibero-romanic-visigodes –pero de creencies cristianes, Jaume I creà un sol regne (Vid. D. Flecher En defensa del iberismo, Valencia, 1945).

Podem afirmar, seguint a la gran historiaor Americo Castro, que l’estructura historica diferencià del Regne de Valencia s’integrà per la combinacio d’estos tres ingredients: romano-cristia, arap i judaic, de quina interrelacio i ocordinacio s’ha decantat la tipica configuracio de la personalitat valenciana en tots els ordens, estiguent condicionà tambe per les formes de produccio que en son dia establegueren els nostres antepassats (des dels romans, i de modo particular els araps), i el particular proces de desenroll i conformacio de nostra estructura economica, quina incidencia en lo social es fart coneguda.



Joan Ferrando i Badia – octubre de 1984
Catedratic Emerit de Dret Constitucional i Ciencia                                                  Politica. Universitat “Rei En Joan Carles” Madrit.                                                      Doctor Honoris Causa


LA CUESTIÓN DE NOMBRES


Autor: Miguel Navarro Sala

 La "Cuestión de nombres", parangonando en cierto modo el pensamiento pancatalanista de Joan Fuster, pretende dar un punto de reflexión valencianista al tema de los nombres que la historia ha ido colocando sobre el mapa románico del Sur de Francia y del Levante español.
 Areas LINGÜÍSTICAS EN LA PENÍNSULA
 Resumiendo la actualidad románica de la Península Ibérica, nos encontramos con el hecho existencial de tres manchas lingüísticas o áreas bien definidas que vienen a coincidir con las áreas geográficas ocupadas por los tres primitivos pobladores de la península: Celtas, Iberos y Celtíberos. Son éstas:
- Al Oeste, la Galaico-Portuguesa. Dialecto Gallego al Norte, lengua Portuguesa al Sur.
- En el Centro, la Castellano-Asturiana. Dialecto Bable al Norte, lengua Castellana al Sur.
- En el Este, la Valenciano-Catalana. Dialecto Catalán al Norte, lengua Valenciana al Sur.
 Los tres primeros pobladores de la Península Ibérica sin duda hablaban diferente, pero todos ellos fueron romanizados y latinizados, luego visigotizados y arabizados, uniformados y abandonados lingüísticamente hablando a su suerte. Naturalmente tendría que aflorar en la descomposición, de nuevo, las peculiaridades propias del conservadurismo primitivo, y así se diferenciarían del latín las tres manchas lingüísticas del romancero español y portugués. Pero algo muy importante hay que apuntar para plantear la cuestión de nombres, y es que:
 1) Las tres manchas sufren la misma génesis política, cultural, económica y militar.
 2) Portugal y CastilIa, naciones de pleno derecho, son equiparables políticamente hablando al Reino de Valencia, aunque inmerso dentro de la Corona de Aragón Valencia fue hasta los Borbones, una nación.
 3) Las tres tienen un Siglo de Oro. Primero Portugal por haber terminado en primer lugar la reconquista de su suelo. Luego surge el Siglo de Oro Valenciano porque fue la nación valenciana la que terminó su reconquista, si bien de la mano de Aragón. Y por último, es Castilla la que da término a su reconquista y por tanto da el tercer Siglo de Oro.
 4) En el Siglo de Oro portugués no hay ningún gallego. En el Siglo de Oro Castellano no hay ningún asturiano. Y, claro, en el Siglo de Oro Valenciano tampoco aparece ningún catalán como tal, y si alguna crónica es escrita por alguien de Barcelona, la hace como cronicón oficial y en "Valenciana Língua".
 5) Las tres disponen de gramática y universidades donde se enseña.
 6) Las tres están al Sur de sus proplas manchas lingüísticas, dejando al Norte a sus dialectos. El Gallego está al Norte del Portugués. El Bable está al Norte del Castellano. Y el Catalán está al Norte del Valenciano.
 Naturalmente que el émbolo musulmán empuja a las tres comunidades hacia sus nortes y los concentra: a los portugueses en Galicia, a los castellanos en Asturias, y a los valencianos en el Midi francés (no en Cataluña ni en los Pirineos) porque los musulmanes traspasan los montes y llegan a Poitiers y Tours donde los detiene Carlos Martel. La ponencia expondrá más adelante algo sobre Las Covadongas españolas, y por eso ahora sólo se insiste en que estos núcleos culturales condensados en el norte vuelven a bajar hacia el sur con una lengua más vigorosa y propia al reencuentro con los romances que dejaron en territorio ocupado por los moros, y en aquel reencuentro hay que enmarcar la definitiva construcción de las lenguas, portuguesa, valenciana y castellana.
 No resulta, pues, serio ni fiable aquel "científico" que se deja decir que el portugués y el castellano son lenguas y el valenciano es un dialecto, porque o es un ignorante o lo que es peor, un político pseudocientífico tergiversador de la verdad histórica.
 Ahora bien, la ponencia considera legítima, pero no recomendable, la aspiración política de un pueblo a la secesión lingüística, y así ve bien que los gallegos hayan creado la Academia de Lengua Galega; que los asturianos estén realizando esfuerzos para la consecución de la Real Academia de Bable; y que los catalanes hayan creado su academia bajo el nombre de Institut d'Estudis Catalans. Pero mientras que los gallegos no se pronuncian sobre el carácter dialectal respecto a la lengua del Sur, a los asturianos no se les ocurre decir que el Castellano es un dialecto del Bable, a los catalanes les da por decir, risiblemente, que el Valenciano es un dialecto del Catalán, y organizan grandes pantomimas carnavaleseas por el mundo, falsificando textos e inventando situaciones que favorezcan la expansión de tan peregrina idea.
 La Real Academia Española, en uno de sus acuerdos publicado en el Boletín de la misma en 1959 y firmado por su Secretario Perpétuo D. Julio Casares, definió al Valenciano como lengua, pero esta definición, que tenía que haberse reflejado en el Diccionario de la Real Academia, salió cambiada, en el mayor fraude que la historia de la ciencia conoce, falsificada en la imprenta por dos académicos catalanes, uno vive y el otro ha muerto, que aprisa y corriendo fueron nombrados para tal menester por los grupos de presión catalanistas antes de la aparición del diccionario en 1970. Todos los esfuerzos valencianistas para volver las cosas a sus cauces, tropiezan siempre con los subalternos de la Academia, infiltrados catalanes en ella, que no dejan prosperar las propuestas de revisión que han de llegar a la permanente.
 Concluyamos este apartado diciendo que la lengua valenciana tiene la categoría de tal porque además de todo la expuesto en su génesis compartiva con el portugués y el castellano, cumple los requisitos que la ciencia, aún sin codificar la cuestión, admite para tal defìnición: 1) Es lengua el modo de hablar de un pueblo o nación, y el valenciano lo cumple. 2) Tener una gramática, y el valenciano la ha tenido siempre desde Ancelm Turmeda en 1350 hasta nuestros días. 3) Tener un Siglo de Oro con autores que la hayan codificado y ennoblecido con escritos de renombre universal, y ¿quién tuvo literatura más universal que la valenciana en Tirant lo Blanch?
 HISTORIA
 Las bases para la teoría lingüística valenciana pasan forzosamente por la consideración de las tierras de Urgel, Lérida y Tortosa como Países de habla Valenciana. Estas tierras son históricamente valencianas porque su cultura, su habla, su economía agrícola-industrial, su sistema de pesas y medidas, etc., y sobre todo sus poblaciones han sido comunes a las propias del Reino de Valencia. Han constituído relación biunívoca cultural panValencianista, la que es fundamental para resolver la "Cuestión de nombres". Los mismos catalanes reconocen la unidad de la lengua de estas tierras, aunque la llaman "Catalán Occidental", pero su nombre propio es el de Lengua Valenciana. Esta ponencia no pretende en modo alguno hacer de esta teoría panValencianista cultural ningún proyecto político de futuro.
 Desde las correrías del hombre prehistórico valenciano que jamás dejó huella en Cataluña, impedido por la cadena costera catalana, hasta nuestros días en que resulta tradicional la subida de los valencianos al Pla d'Urgell para comercializar los productos agropecuarios de estas tierras pirenaicas, los llanos y valles paralelos de los Países Valencianos orientados de Norte a Sur desde Alicante hasta Andorra, incluso introduciéndose en Francia hasta Toulouse y Limoges (la ponencia presenta un mapa donde se aprecia la línea recta que une a las ciudades de Alicante, Valencia, Castellón, Lérida, Toulouse y Limoges), han supuesto el paso obligado de las corrientes migratorias y asentamientos de los pobladores llegados en ambas direcciones. Las desviaciones laterales resultaron siempre imposibles gracias al imperativo geográfico.
 Esta unidad étnica y cultural, producto de los constantes trasiegos de su población, ya tuvo sus inícios en épocas prehistóricas, como lo demuestra el arte rupestre. Mucho más tarde, el Cid Campeador, ayudado por Pedro I de Aragón, había repoblado el Reino de Lérida conquistado a los moros con valencianos, mientras la defendía de las apetencias del Conde de Barcelona, al que llegó a hacer prisionero por dos veces consecutivas en guerra abierta. La política matrimonial del Cid, casando a su hija Dª Cristina con el infante Ramiro de Navarra y a Dª María con el Conde de Barcelona, tenía por objeto afianzar la Valencianidad de estas tierras, y quién sabe si la intención de poner los cimientos de un futuro imperio valenciano tan al gusto de la época. Otro tanto hizo D. Alfonso I el Batallador, asentando por tierras de Lérida a más de 4.000 mozárabes valencianos traídos en sus correrías. Otro tanto hiciera la natural huída de los cristianos valencianos hacia el norte ante el acaso musulmán, como en el centro y al oeste hicieron los castellanos y portugueses, de modo que por los pasos geográficos de la Plana de Castellón al valle del Ebro, y de allí, ante el impedimento de la Cadena Costera Catalana, se lanzaban por los llanos de Lérida y Urgel hasta el sur de Francia. Muchos de ellos se quedaban en estas tierras ante la tranquilidad y posibilidades agrícolas que estas zonas les ofrecían. Otros, a pesar de todo, pasaban a la Marca Hispánica, completamente despoblada, llevando sus costumbres y artes, y así lo confirman en sus escritos autores como Sánchez Albornoz, Salvador de Madariaga, o los escritos de B. Boades (Feits d'armes de Catalunya) que, aunque son una falsificación de los de Roig i Jalpí, no afecta en nada a la descripción de estos fenómenos.
 Tiene visas de certeza la leyenda según la cual un noble valenciano de la corte de Orihuela, a la caída de la taifa de Teodomiro, huyó a Francia como era costumbre de entonces llevando consigo sus pertenencias, y entre ellas una virgen morena llamada de Montserrate. Según la tradición, la talla de madera procedía de Numidia y pertenecía a San Agustín. La palabra Montserrate, Agoste, Monforte, Sarrià, etc., se encuentran en las crónicas de Omar Ben Afaín, el caudillo de Sierra Elvira, contemporáneo de Teodomiro de Orihuela. El noble llegó a la Marca Hispánica siendo conde de Barcelona Wifredo el Velloso, y ante la montaña -hoy de Montserrat -, cayó enfermo. El noble hizo promesa a la imagen que portaba de erigir allí mismo una capilla si sanaba, y quedarse él de anacoreta con el nombre de Fray Juan Garin. Así ocurrió todo, pero una rocambolesea historia habla de la violación y asesinato de la hija de Wifredo el Velloso por Fray Juan Garin, que dio en el olvido al anacoreta, a la imagen y a la capilla. Años más tarde, descubierta la imagen en olor de milagro, se inició el culto del actual Montserrat y el mito del abate Oliva.
 La ponencia expone que la cultura valenciana ascendió primero hacia Cataluña y Francia, y luego descendió de la misma forma y razón que lo hicieran los castellanos y portugueses, siempre entrecomillados dichos nombres. Así como los "castellanos" se concentraron en Asturias y los "portugueses" en Galicia tras la invasión musulmana, y D. Pelayo organizó la Covadonga que impulsó la reconquista Centro-Oeste, los paisanos de los países valencianos, concentrados en el sur de Francia, concretaron la Occitania, esa Francia de teja roja, que inicia su reconquista con Carlos Martel en la Covadonga valenciana de Poitiers y con héroes tan legendarios a la Fernán González como fue Guillermo de Orange, de forma que el paralelismo es completo y distinto. No obstante, el caso valenciano presenta además la circunstancia de que a medida que Francia cerraba el espacio occitano destruyendo su lengua y cultura, D. Jaime I abría el espacio valenciano y mallorquín en España potenciando la lengua y la cultura.
 Comparemos fechas:
 1229 Jaime I conquista Mallorca; Raymundo VII de Tolosa se somete a París.
 1231-32 se conquista Menorca y se inicia la conquista del Reino de Valencia; Occitania es sometida por el tratado de Meaux.
 1244 conquista de Játiva; cae en Occitania su último reducto, Montesegur. Pero al trasvase político de Occitania a Valencia acompaña también un trasvase de Lengua y Cultura. Francia y la Iglesia cerraban universidades y centros de cultura Kátaros en Occitania, y Jaime I inauguraba las universidades de Valencia y Mallorca (Estudios Generales). En Valencia se potenciaba el lemosín que culmina con Ausias March (totalmente desprovenzalizado) y en Mallorca se potencia el provenzal (que culmina con Ramon Llull y su Blanquerna (totalmente en provenzal).
 EI tratado de Millau, por el que Aragón tutelaba a toda la Occitania, obligaba a Pedro II El Católico, padre de D. Jaime I, a defender con las armas y ayudar en todo a los occitanos. Muerto Pedro II en la batalla de Muret frente a Toulouse en la cruzada contra los albigenses que encargó el Papa al rey de Francia, los intelectuales kátaros perseguidos por la Inquisición pasaron la factura a su hijo el Rey Jaime I, quien tuvo que cobijarlos y darles asilo político, no sin las advertencias del Papa por ser herejes, y bajo la condición de asentarlos en Valencia y Mallorca por ser tierras de moros, mas no en Cataluña o Aragón que eran tierras de cristianos.
 No obstante, y siguiendo las teorías del franciscano inglés Whalls, antes de ser asentados en las nuevas tierras de moros conquistadas, dichos intelectuales debían residir algún tiempo en Aragón y Cataluña, vigilados por los obispos correspondientes, y si su conducta era aceptable pasaban a Valencia o Mallorca definitivamente, sin aparecer para nada en el libro de repartimiento, ya que dicha residencia no presuponía domínio de tierra. Su medio de vida era la enseñanza, la profesión liberal o el oficio de amanuense y corrector de latines y romances cerca de los conventos. No menos de 50.000 intelectuales occitanos pasaron en estas condiciones durante la dilatada vida del Rey D. Jaime I y sucesores. Unos cuantos soldados ignorantes no pueden traer en sus mochilas una lengua, pero 50.000 intelectuales con ganas de promocionarse sí pueden crear las bases para potenciar un gran idioma, y esto es lo que ocurrió en el portentoso desarrollo cultural de la Valencia del Medievo. La Universidad de Valencia (1245) y la de Lérida (1300), cuando Barcelona (1450) no disponía todavía de este poderoso medio cultural generador de civilización, contribuyeron decisivamente al hecho de la unidad idiomática y cultural de las tierras valencianas desde Orihuela a Andorra durante el gran replanteo socioeconómico y cultural de la Europa de los siglos XIII y XIV.
 Otras motivaciones posteriores seguirían provocando el trasiego de gentes por los países valencianos. Cabe destacar: Las deportaciones masivas de Pedro IV, el del Punyalet, tras la guerra de la Unión; las huídas provocadas por las crueles persecuciones entre Centelles y Solers, las repoblaciones con campesinos valencianos del Pla d'Urgell tras la victoria del Reino de Valencia sobre el Condado de Urgel después del compromiso de Caspe o las pestes periódicas que arrasaban la Huerta de Valencia y que obligaban a la población valenciana a refugiarse en las más secas comarcas de Lérida y Urgel. Las Germanías también desplazaron a más de 5.000 personas hacia el norte de los Países Valencianos.
 Toda una literatura gigantesca, toda una brillante historia, aguardan adormecidas su despertar a lo universal, como reivindicación valenciana para una recuperación de la concienciación colectiva cultural y lingüística de los pueblos norteños mediante el reencuentro con las raíces sureñas históricas valencianistas que les hicieron crecer. Todo ello debe constituir tema de primordial permanencia en el sentir y actuar de todo valenciano.
 ...Y LA CUESTIÓN DE NOMBRES
 No es cierto que la lengua valenciana sea un dialecto del catalán, ni tan siquiera se puede decir. Sí que es cierto la existencia, al menos en su origen, de una gigantesca cultura unificada que disponía de su propia lengua, la de OC, perteneciente a un conjunto de países que dejaron de ser una alternativa nacional en la batalla de Muret en 1213, donde queda dicho que murió la cabeza visible y máxima representación política, Pedro II de Aragón, de aquel inmenso glacis europeo formado por Occitania y Aragón. Pedro II, como rey cristiano, había asistido a la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 como cruzada contra el infiel; en cambio, al año siguiente, 1213, lo vemos luchando al lado de los herejes en contra de la cruzada papal que, encargada a Francia, comandaba Simón de Monfort. ¿Qué había pasado?. Pues que Aragón tenía un pacto, el de Millau, con todos los estados de Occitania por el cual salía valedor de cualquier ataque militar o agresión que sufriese cualquiera de estos estados. La cruzada se dirigió contra los albigenses de la ciudad de Albí o su rama de herejes más montaraz que eran los kátaros o perfectos, pero Francia aprovechó la ocasión para apoderarse de Occitania. Pedro II tuvo que ponerse al lado de la ciudad de Albí y de rechazo ayudar a los herejes, muriendo en la batalla de Muret.
 Para Robert Lafont, el binomio Iglesia-Estado francés decidió el futuro de D. Jaime I de Aragón, de Valencia y de Mallorca, con la destrucción de Occitania, su cultura y su lengua y la creación de otros dos nuevos estados con la misma cultura y lengua pero sin herejía. Jaime I, hijo del derrotado Pedro II, que sería el nuevo cruzado de la Fe contra el infiel, y habría de avanzar la reconquista de Aragón por Valencia y Mallorca, en Francia estorbaba, y la Iglesia dispondría de nuevos territorios donde asentar a los herejes semiortodoxos no merecedores de la total hoguera. Resultaba más económico y más cómodo desterrarlos a tierras de moros que catequizarlos. Con estas poderosas premisas, no es extraño que D. Jaime I, prisionero del de Monfort durante toda su juventud, aprendiese bien la lección, y renunciando por el tratado de Corbeil a sus derechos en Francia, se viniese a España a cumplir lo mandado y programado. Queda dicho y sabido que conquistó los reinos de Valencia y Mallorca y asentó a no menos de 50.000 intelectuales occitanos, inmensa muchedumbre para aquellos tiempos. Mientras, al decir de Roig i Jalpí, unos dos mil sacerdotes, catequistas, actores, profesores de lemosín y provenzal, fueron contratados en el sur de Francia y traidos, preferentemente por barco, con sus tramoyas, vestimentas, libros, gramáticas, etc., para catequizar a musulmanes y herejes occitanos conjuntamente, al tiempo que se les unificaba la lengua, la cultura, y se les instruía en los misterios de la Fe, localizando a los oriundos de Limoges en el Reino de Valencia y a los provenzales en Mallorca, de cuyos grupos queda dicho que Ausias March y Ramon Llull son los más representativos. Ausias significa "Agustín" en lemosín. Éstas fueron Las bases de las nuevas nacionalidades que bullían en el pensamiento de D. Jaime.
 Las fiestas de moros y cristianos, así como los autos sacramentales al estilo del Misteri d'Elig son reminiscencia de la forma en que los asesores de D. Jaime, al no disponer de escuelas suficientes para
esa enseñanza masiva, empleaban para que, participando el pueblo en los festejos y representaciones incluso dentro de los templos, aprendiesen tres cosas fundamentales: 1.- La nueva lengua valenciana. 2. - Los misterios de la Fe. 3. - Que los moros habían perdido y que tenían que convivir pacíficamente con los cristianos. Los herejes en forma de judíos acaban siempre por convertirse en esas representaciones. Así lo afirma al menos el Condestable Lucas de Iranzo en su antiquísima obra "Los Moros y Cristianos".
 El Misteri d'Elig, ese monumento musico-literario único en el mundo y perteneciente exclusivamente a la lengua valenciana por su composición en el verso, palabras utilizadas, estructura musical, es claramente lemosín. Y soslayando la parte de milagro que pueda tener su aparición en Las playas de Santa Pola encerrado en un arcón con la Mare de Deu, con la Consueta, dice la tradición que también iban gramáticas de lemosín, y con una etiqueta en el arcón que decía "Soc per a Elig". Prueba evidente transmitida por testimonio oral de que el Misteri llegó en barco procedente del Sur de Francia y de seguro como consecueneia de un naufragio, ya que la tradición también asegura que la aparición ocurrió en un día muy crudo de invierno. Los que conocemos la Bahía de Santa Pola y la peligrosidad del Canal existente entre el cabo y la Isla de Tabarca podemos comprender el naufragio, porque hemos presenciado otros y los restos han ido siempre a parar a la Playa de Tamarit en las salinas.
 No fue la Iglesia inconsciente del peligro maniqueo a que sometería a los futuros Reinos de Valencia y Mallorca al trasladar a ellas tan ingente cantidad de herejes dudosos, y por ello el Gran Inquisidor de Occitania Bernardo Guidonis dió a la Inquisición de Aragón las normas que él había llevado en Occitania para la vigilancia de los desplazados. Normas que estuvieron vigentes durante muchos años y que se aplicaban a rajatabla, llegando incluso el Gran Inquisidor de Aragón, Nicolás de Eymerich, en su celo, a denunciar a S. Vicente Ferrer, que de seguro hubiese sido detenido de no mediar la íntima amistad de nuestro santo con el Papa Luna, quien rompió en secreto el expediente de S. Vicente. Los Condados Catalanes, entretanto, se nutrían culturalmente de Mallorca, constituyendo un pueblo provenzal y mercantil que no entró cultural ni políticamente en este gran juego de replanteo social de los siglos XIII y XIV.
 En el mapa adjunto, y en este momento histórico, la distribución lingüística occitano-valenciana:
 

I. - Dominio GASCÓN: de Burdeos a Fraga (incluye el aranés)
II. -Dominio LEMOSÍN-VALENCIANO: de Limoges a Alicante.
III. - Dominio ALVERNÉS.
IV. - Dominio PROVENZAL-LANGUEDOC-CATALÁN-MALLORQUÍN: de Génova a Tarragona.
V. - Dominio de transición OCCITANO-FRANCÉS (OC-OIL).
VI. - Dominio de transición OCCITANO-CASTELLANO (Aragonés).
 El mapa de Pirineos hacia el Norte lo publicaron en 1950 los grupos de Acción Occitanista de la Universidad de Munich. De Pirineos hacia el Sur ha sido publicado en repetidas ocasiones por el Omnium Cultural de Barcelona. La ponencia se ha limitado a unir ambos planos a la misma escala con el resultado sorprendente de detectar la continuidad geográfica de las lenguas a ambos lados de los Pirineos.
 En la actualidad persisten las modalidades lingüísticas al Sur de los Pirineos que fueron consecuencia de las modificaciones introducidas por el potente Siglo de Oro Valenciano en el adjunto mapa valenciano-occitano.

 Si bien se pudo decir antes del Siglo de Oro que había un provenzal en Cataluña o catalán, que más bien era mallorquín; y en Valencia, Tortosa, Lérida y Urgel, un lemosín que ya iba siendo valenciano, con Ausias March y la moda de la prepotente Valencia y del siglo XV, Cataluña se valencianiza quedando Mallorca aislada con su habla peculiar. Estos hechos que incluso los propios catalanes reconocen al decir en sus textos literarios que "Ausias March fue el primer escritor catalán que dejó de utilizar el provenzal " y que, a partir de aquí, el catalán se desprovenzalizó. Bien: la realidad ya la conocemos. Lo que ocurrió fue que Ausias March escribió siempre en valenciano-lemosín, y cuando los escasos intelectuales catalanes imitaron la moda de Ausias, dejaron ellos de utilizar el provenzal, valencianizando su lengua, con lo que hoy podemos asegurar sin ambages ni tapujos que, en la Cataluña actual costera, lo que los catalanes llaman "catalán oriental" no es más que un dialecto de la lengua valenciana que bien podría llamarse "valenciano oriental ".

LA CRIOLLA, EL MADRILEÑO Y EL VALENCIANO



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 28 de Octubre de 1998

La actual relación, y no aludo a la politica, entre cubanos y españoles recuerda la habida antes del 1898; relación tragicómica que fue reflejada por la literatura valenciana. Las bibliotecas de España, desde la Nacional de Madrid a la del Institut d'Estudis Catalans, custodian obras en lengua valenciana que muestran a nuestros antepasados coloniales y sus peripecias en los campos de Venus.
Así, el Institut d'Estudis Catalans conserva "EI terreno del honor" (Valencia, 1894), obra de Lluis Bernat, que él mismo calificaba como "Noveleta de costums" (no "novel-leta"). Bernat seguía la tradición idiomática foral, pues en 1667, el artiacá de Molvedre escribia: "feu Abraham escandall de la novela" (Bateig, p. 15), aludiendo a la historia de Sara, que había "parit a sa vellea". Bernat desciende al infierno de opereta, champán y meretrices bigotudas que  edulcoraron la melancolía del desastre colonial y la tisis generalizada. En el inframundo del placer cronometrado también se habló desde la Edad Media el idioma ahora prohibido; en 1501, la prostituta conquense Angela de Vanya conocía a un musulmán que hablaba "en lengua valenciana e molt paladina" (ARV, B. 1433). A fines del XIX, los clientes no eran moriscos, sino notarios, militares con graduación y tenderos que leían "La trona" y "EI cuento del dumenge".
EI protagonista de "EI terreno del honor" es el madrileño don Nicanor Alpuente, celoso marido de la bella "cubaneta Charito", criolla de 20 años. Don Nicanor presume de haber combatido en La Habana, Matanzas y en mil lances para defender el honor de Charito. EI conflicto surge cuando, tras unas copas, un valenciano de la Alcora Ilamado Mingo Nyespla "acabá per soltarli que la cubaneta li la pegaba en un atre". El sobado argumento es el cañamazo donde Bernat fija una grafia de base fonológica, ajustada a las características del valenciano moderno. La trepidante acción converge hacia el momento dramático del duelo, con el aterrorizado "fill d'Alcora, que donaba Ilástima vórelo a les tres de la matiná" (p. 22); mientras, al "ex botiguer" madrileño, "una veu secreta li dia: Eixe Ilauraor te forada la pancha" (p. 28). Habrá quien se escandalice por esta grafía,  pero el clásico Jaume  Roig  escribía  "pancha" ("Dones", 1561, f. 16) e igual hacía Fullana en su "Gramática" de 1915 (p. 40).
Esta "noveleta de costums" retrataba la habitual relación de interés entre joven criolla cubana y rico español que rozaba la senectud. EI desenlace es grotesco. Charito huye con su amante, y el duelo se suspende por la irrupción de dos amigos valencianos de Mingo, que salen "raere d'un abre, repartint varaes als duelistes" (p. 31). EI dramático duelo que Mariano José de Larra presenciara en 1835 es transformado por el humor valenciano en una parodia  donde  la  muerte  sólo puede provocarse por el miedo, pues "pera comprarli la por al Sr. Nicanor haurien segut menester tots els millons de Rotschid" (p. 28); y "arribat el moment, els dos adversaris se miraren de reull, y els dos s'asustaren... de vore cada u tan groc al atre" (p. 29).
La necesidad de adecuar grafía e idioma vivo -Bernat no escribía para obtener subvenciones o cargos, sino para ser leído- hace que utilice sin titubeos el léxico vivo, alejándose del catalán y el castellano. Igual que Fullana, elimina intervocálicas y finales en caira, cridá, matiná, vesprá, vegá, etc.; y muestra voces ahora alteradas, "nostre héroe" (p. 19); o prohibidas, como la locución adjetiva "de marres", un vocablo de lejano origen árabe que la inmersión ha fulminado. EI melodrama de Bernat se desarrollaba en Madrid, lugar donde el "fill de I'Alcora" tenía que resolver asuntos notariales; pero en la capital del Reino de Valencia podemos rastrear la pista de nuestros libertinos antepasados. En la incipiente publicidad que insertaba "EI cuento del dumenge" encontramos referencias al Balneario Pizarro, "aubert de 7 del matí a 3 de la vesprá". Como ven, la grafía estaba normalizada por el uso cotidiano, ya que estos anuncios no eran como los actualmente subvencionados en catalán.
La Ilegada del cinematógrafo aumentó la oferta placentera y fue tema para un sainete de Méndez Rosell en el idioma valenciano moderno, "ya estem atra vegá en les películes" (p. 12). Pero les películes (sin ele geminada) no desterraron al viejo oficio, como sugiere el anuncio sobre cierto producto que ustedes ya saben: "les millors, fines, fortes, irrompibles". EI establecimiento se llamaba "La inglesa", ubicado en el carrer de Sant Vicent. Para los vergonzosos clientes se recomendaba la "entrá molt reservá per la escaleta".
En 1901, Bernat y Teodoro Santoncha publicaban "La senserrá", novelita donde los valencianos se divertían ajustándose a la moral tradicional, comiendo "armeles y confits" (p. 13) y ligando "fadrines de la contorná" (p. 15). Usaban "cercaníes, contorná y rodalá", pero no el derivado "rodalía", palabreja que la catalanizada Renfe usa para atormentarnos (igual que "destinació", por el valenciano "destí"). Resumiendo, hacia 1900 se utilizaba la lengua valenciana por autores como Bernat, Escalante, Fullana, Rosell, Palanca, Millas, etc.; pero ya habían nacido los Carles Salvador que derramarían los  lodos  fabristas.  Por  cierto, ¿sabían que lo de Carles es un invento decimonónico de pedante bricolaje barcelonés? Este nombre propio era y es en lengua valenciana Carlos, como Carlos Ros.


martes, 20 de octubre de 2015

SALE A LA VENTA MI SEGUNDO LIBRO

Autor: José Guillén Milla. Rissafí.

Hoy a sale a la venta mi segundo libro titulado: LA GUERRA DE LAS GERMANIAS, UN SUCESO DESCONOCIDO.

Se trata de una historia basada en un hecho real "La Guerra de las Germanías" contienda civil producida en nuestro Reino de Valencia durante los años 1519 a 1523, donde corrió abundantemente la sangre de los valencianos que se alzaron en contra de la nobleza en defensa de sus derechos forales.


CONTRACUBIERTA

La fama que el Reino de Valencia iba adquiriendo en el siglo XV, se fue consolidando en las centurias posteriores. Si el XIV/XV fue el de Oro de las Letras Valencianas, el XV/XVI se caracterizó por la expansión de sus productos artesanales por toda Europa, donde eran requeridas las selectas  manufacturas de los obradores elaboradas por capacitados menestrales valencianos.
Dada la importancia que, desde tiempos pretéritos, estos oficios habían adquirido, estaban agrupados en Gremios que les servían  para la protección de sus derechos y privilegios forales; la formación de los aprendices y oficiales; la adquisición de materias primas para los diferentes obradores; y el mantenimiento de una cofradía o fondo de protección económica para socorrer a los agremiados que, por causas generalmente de enfermedad o accidente, no podían continuar con su actividad productiva, sin dejar desprotegida la ayuda económica para la dote de las hijas de los menesterosos.
En este contexto civil los Gremios se ven atropellados por la actuación de la nobleza valenciana, al despojarlos de sus derechos en la institución de los Jurados de la Ciudad, actitud que desemboca en una guerra civil cuyas consecuencias iban a ser penosas para vencedores y vencidos.
Es en este momento histórico cuando un comerciante flamenco visita Valencia, convirtiéndose en observador directo de los acontecimientos bélicos que produjeron tan cruentos enfrentamientos entre los valencianos.        

domingo, 11 de octubre de 2015

LA HERENCIA ENVENENADA DEL PARTIDO POPULAR I



La actuación del Partido Popular a lo largo de casi dos décadas al frente de la Generalitat Valenciana,  gestionando los intereses del Pueblo Valenciano,  pasará a la historia como uno de los períodos más nefastos en casi todos los órdenes, habiéndonos traído a la desastrosa situación que vivimos. Esta carrera de errores, manipulaciones y traición se inicia en las elecciones de 1.996 en las que el presidente Aznar solo obtiene la mayoria relativa y como necesita mas poder, pacta con Pujol que  le apoye a cambio de ceder  al pancatalanismo expansionista la facultad de manipular a su antojo la lengua valenciana. Así, como si los valencianos fuéramos una mercancía cualquiera, sin importarle un ardite, ordena a nuestro presidente, un cartagenero recriado en el Reino pero sin un ápice de conocimiento de nuestra historia, cultura, lengua,  y mucho menos de sentimiento de valencianidad, Eduardo Zaplana, que hable con el capitoste catalán y  acuerde   el “arreglo”.

Con toda frialdad, en la clandestinidad mas absoluta y en el propio terreno del enemigo,  (en el Mas  Calbó, entre Reus y Salou),  sin el menor respeto a la   identidad y patrimonio de la sociedad que preside y de espaldas a la misma,  firma la entrega a Pujol de un paquete, mezcla de lengua y cultura valencianas, que acarreará las peores consecuencias. En efecto, conseguido este gran triunfo ya tiene mas poder el presidente Aznar. Gracias a la entrega de uno de los componentes más valiosos del patrimonio valenciano, su lengua, puede disfrutar y campar a sus anchas por la politica. Una actuación  brillante y sobre todo democrática, digna de un gran político y sobre todo de un gran patriota español porque con ella está  ayudando al expansionismo catalán que acabaría por quererlo todo, como hoy se está demostrando.

 De esta manera, con el desprecio mas absoluto hacia el Pueblo Valenciano, Aznar, Zaplana y el ayudante González Pons, deciden dictar y crear algo  en lo que soñaban los catalanistas : la “unidad” de la lengua. Así, porque les apetece,  este trío de “filólogos”, como si estuvieran negociando en una cafetería, regalan lo que no les pertenece. Rápidamente, porque Pujol exige el cumplimiento de lo pactado, se monta un esperpento: la Academia Valenciana de la Lengua, que muy aprisa se rellena de catalanistas que van a hacer su agosto. En Barcelona no se lo pueden creer: los propios valencianos les ofrecen la oportunidad soñada y en consecuencia entran a saco en el campo lingüístico y también en el literario.
 
Pero las cosas no van tan bien porque aparecen los primeros recelos y una protesta – todavía débil – que entorpece el tranquilo desarrollo del proceso de catalanización. Ante este peligro el Partido Popular decide tomas las medidas pertinentes y con  la colaboración de otra cúpula catalanista, los dirigentes del PSOE valenciano, culmina su traición fortaleciendo la academia catalanizadora modificando el Estatuto de Autonomía para introducirla en el mismo. Esta segunda actuación  fríamente calculada para blindar la A.V.L., ya con el presidente Camps y a plena conciencia de lo que hace,  manifiesta una clara  y  decidida voluntad de tirar por la borda  la lengua valenciana con  su Siglo de Oro, o mas bien, de insertárla en la cultura catalana, es decir, la voluntad de trabajar para Cataluña y no para Valencia.  Esta intención, digna de un “Bellido Dolfos” en las puertas de Zamora, se pone escandalosamente de relieve cuando estos dos partidos  proceden a realizar lo mas insólito: dejar de lado como si no existieran a las dos instituciones centenarias dedicadas a la lengua y cultura valencianas, “ Lo Rat Penat” y la Real Academia de Cultura Valenciana…

Con esta operación de prestidigitación que deja perpleja a la sociedad valenciana – no conocedora aún de lo tramado y por consiguiente de la profundidad y gravedad de los hechos - el Partido Popular abre la caja de los truenos y  asume la responsabilidad de los problemas y enfrentamientos que en adelante va a tener que sufrir el Pueblo Valenciano.

10 de octubre de 2015-10-11

Publicado por: Boletin Junts front l'Avll.