jueves, 6 de octubre de 2011

LOS MUDEJARES Y MORISCOS


Autor: M. J. Rubiera Mata.
Extraído de Internet

La literatura de mudéjares y moriscos» pretende dar a conocer la producción literaria en español de la minoría mudéjar y morisca (siglos XIV-XVII).
     A partir de la conquista del Reino de Toledo o Castilla La Nueva en el siglo XI, el número de musulmanes que quedó en tierras cristianas fue lo suficientemente numeroso para que recibiese un estatuto especial de comunidad sujeta a la Corona, que les permitía conservar su religión, sus leyes, costumbres y autoridades, aunque estaban sometidos a gravosos impuestos específicos. A estos musulmanes en tierras cristianas se les llamó mudéjares, «sometidos», aunque en las fuentes cristianas también se les denominó «moros horros» o «musulmanes libres» para diferenciarlos de los musulmanes cautivos o esclavos. El mismo fenómeno se repitió en Aragón en el siglo XII donde igualmente hubo una importante comunidad mudéjar. Tanto los mudéjares castellanos como los aragoneses vivían integrados en la sociedad cristiana y sus barrios, morerías o aljamas no eran guetos cerrados, de forma que pronto hubo una asimilación lingüística: los mudéjares castellanos y aragoneses empezaron a utilizar el castellano y el aragonés, aunque aún conservasen el árabe. En el siglo XIV un autor mudéjar compuso, en castellano, un poema en cuaderna vía sobre la vida del profeta bíblico José en versión coránica y se redactaron las primeras «leyes de moros» en la misma lengua, labor que culminó, en el siglo XV, el muftí de Segovia Isa de Gebir con una Suma de la Ley y Sunna. Posiblemente estos primeros textos fueron escritos con letras latinas, pero los mudéjares utilizaron también las letras árabes para escribir los textos en español, posiblemente para salvaguardar sus señas de identidad culturales. Es lo que se conoce como escritura aljamiada, textos escritos en español con letras árabes cuyos valores fonéticos han sido cambiados para poder describir los fonemas hispánicos. Posiblemente este invento nació entre los mudéjares castellanos pues en el fondo de manuscritos hallados en Ocaña (Toledo), escondidos en el momento de la conversión forzosa de los mudéjares castellanos en 1502, alternan los textos con letras latinas con los aljamiados, aunque el sistema aljamiado fue usado masivamente en el Aragón del siglo XVI.
     En el siglo XIII el número de mudéjares había aumentado tras las conquistas de Valencia, Murcia y la Andalucía bética, pero frente al fenómeno anterior no hubo la misma asimilación cultural, tal vez por las nuevas estructuras políticas de los reinos cristianos del siglo XIII, que tendían a separar a las comunidades mudéjares de la sociedad cristiana, pero sea por esa causa o por otra, las nuevas comunidades mudéjares no tuvieron una producción literaria en español.
     En 1492 culminó la conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos y por tanto hubo una nueva comunidad mudéjar de unas doscientas mil personas, inmersas en su propia cultura y lengua árabes. La situación duró poco porque en 1500 los granadinos fueron forzados a convertirse al cristianismo y comenzaron a ser llamados moriscos. La política de la Corona española fue que no sólo se convirtiesen sino que se aculturasen completamente abandonando lengua, trajes y costumbres propias. El proceso fue lento y doloroso y hasta finales del siglo XVI no nos encontraremos con una literatura en español de los moriscos granadinos.
     En 1502 se obligó a los mudéjares de la Corona de Castilla a convertirse al cristianismo y desde ese momento la actividad literaria de los mudéjares se centra en Aragón, donde existen talleres que traducen textos árabes al español con características dialectales aragonesas y en escritura aljamiada. Igualmente vuelven a redactar en aljamiado textos en castellano como la Suma de Isa de Gebir, adaptado al dialecto aragonés. En 1526 tanto los mudéjares aragoneses como los valencianos son obligados a convertirse al cristianismo, con lo que la escritura aljamiada pasa a la clandestinidad, no sólo por ser en su mayor parte musulmana sino por estar escrita con letras árabes. El más importante escritor de este periodo es el Mancebo de Arévalo, del que se conservan importantes obras, escritas en aljamiado y con aragonesismos.
     A finales del siglo XVI los moriscos granadinos escriben en español y oficialmente como cristianos, aunque cabe sospechar con alguna certeza que son criptomusulmanes. Así tenemos el Memorial de Núñez Muley, manifiesto en defensa de las señas de identidad culturales de los moriscos y las obras de los traductores del árabe de Felipe II, Alonso del Castillo y Miguel de Luna, muy posibles artífices intelectuales de los Libros Plúmbeos.
     La difícil convivencia de la minoría morisca y la sociedad cristiana culminó con la cruel decisión de la expulsión de los moriscos en 1609, una triste página de la historia hispánica. Una buena parte de estos moriscos estaban plenamente integrados en la lengua y la cultura española, y en el destierro siguieron escribiendo en español, generalmente obras de polémica en contra de los que les habían expulsado, pero también con temas y formas literarias del Siglo de Oro. El español se conservó en Túnez hasta el siglo XVIII y en todo el Norte de África quedaron huellas culturales y lingüísticas de estos españoles de religión musulmana.
     Nuestro propósito en este Portal es dar a conocer esta literatura en español de los mudéjares y moriscos, que ha sido publicada en su mayoría en ediciones sólo asequibles a los especialistas y que serán citadas puntualmente. Como se trata de un tema muy específico y es necesario un contexto histórico, cultural y literario, además de la edición de las obras y los estudios de los diversos autores, el Portal incluirá una serie de estudios históricos y sociológicos, una bibliografía general y una serie de textos de autores contemporáneos a los moriscos que reflejen el punto de vista de la sociedad y la cultura españolas de su época.
     Como anexo al Portal se incluirá la revista Sharq al-Andalus. Estudios Mudéjares y Moriscos, editada por el grupo investigador de la Universidad de Alicante, que promueve también este Portal.

miércoles, 5 de octubre de 2011

LA DEUDA DE LA GENERALIDAD VALENCIANA SE ACERCA A LOS 50 MIL MILLONES DE EUROS


Por Juan García Sentandreu
Una reciente estimación de la deuda de la GV y de sus empresas públicas supera con creces los 45.000 millones de euros, aproximándose a toda velocidad a la redonda y descomunal cifra de los 50.000 millones de euros, lo que nos sitúa en el ranking de deuda como líderes, con creces, en toda España. Es deuda provocada por el despilfarro y la mala gestión –además de los casos de corrupción que cada día afloran- alcanzaría el 45% del PIB de la Comunidad y, si se tiene en cuenta que la actual deuda de España tiene como obligados y garantes al Gobierno central en un 75%, a las CC AA en un 17 % y en casi un 8% a los ayuntamientos, la situación financiera en la Comunidad Valenciana, después de 16 años de gobierno del PP, alcanzaría niveles de gravedad superior a los registrados en Grecia. Estamos, sin excepción o duda alguna, quebrados.
Según el PP, los grandes eventos habían generado 66 millones de visitantes (algo así como si la totalidad de italianos e irlandeses censados hubieran pasado por aquí) creado 270.000 puestos de trabajo (recordar como comparación que hoy tenemos 500.000 parados) y que habían generado unos ingresos de 9.000 millones de euros. Todo esto, lamentándolo mucho, es mentira. Si bien es cierto que nuestra Comunidad ha creado una oferta turística nueva, la de la ciudad de Valencia, ni mucho menos esta supone un 3 % del total que siempre hemos recibido de nuestra clásica oferta de turismo y playa. Algo que si se logró y se sigue logrando es gracias a los esfuerzos, inversiones y buen hacer del sector privado.
La deuda generada por la administración valenciana se sitúa de esta manera:
1.- Compromisos de pagos a 31 de diciembre de 2009: 29.500 millones de euros.
2.- Deudas de las empresas públicas de la GV: 9.500 millones.
3.- Deuda generada por la GV hasta septiembre de 2010: 2.300 millones.
Una vez comprobado que la suma alcanza la cifra de 41.300 millones, el resto, hasta los 50.000 millones son:
1.- Mil millones recientemente prestados a la GV por Bancaja y CAM.
2.- Las estimaciones existentes sobre facturas en los cajones, tanto por parte de las consellerías como por las empresas públicas.
3.- El déficit que inevitablemente generará el Plan Confianza.
4.- El vencimiento de determinados avales dados a entidades que no pueden afrontarlos.
Sé que muchos miraréis con recelo o desconfianza esto que os escribo pero, por un momento, me gustaría que dejarais de lado las diferencias ideológicas o políticas. Estamos hablando de algo muy serio y de una gravedad transcendental. Es probable que no seamos capaces de percibir, todavía, los efectos devastadores de esta deuda. Especialmente los que tenemos un puesto de trabajo. Pero, más pronto que tarde, todos, sin excepción, notaremos sobre nuestras espaldas la carga de una desastrosa gestión. Y esto ya no es sólo culpa de Zapatero –que también- sino especialmente de los que aquí nos gobiernan. Los que manejan las finanzas de una Comunidad Valenciana que navega sin rumbo y con riesgo de hundimiento inmediato mientras su sociedad, imperturbable, sigue durmiendo el sueño de los justos.

NACIONALISMOS Y LENGUAS


FILLA Baleares  22 de febrero del 200
Extraido de Internet

Resulta algo inexplicable la febril actitud de los nacionalismos en nuestro país, si consideramos a España no solamente como ente político individual, sino como formando parte integrante de Europa.

Reclaman la oficialidad en todo el Estado, de las lenguas regionales y en todos los ámbitos de la Administración y que se reconozca una España Plurinacional, es decir una España compuesta por varias “naciones”.

Apoyan sus argumentos en que esto ocurre en otros estados europeos, lo cual ponemos en duda, porque no hay que confundir la diversidad de lenguas regionales de un estado, con la lengua oficial, base de su régimen político.

Vamos a considerar varios ejemplos.

Suiza es una “Confederación Helvética” que agrupa 25 Cantones, en los que se hablan varias lenguas (alemán, francés, italiano) constituyendo dichos Cantones una sola Nación única o “República Federal” la cual se reúne en “Asamblea Federal” que comprende tres cámaras: el Consejo Nacional, el Consejo de los Estados y el Consejo Federal, para tratar los asuntos que afectan a todos los Cantones.

Bélgica tiene dos lenguas regionales: el valón y el flamenco, pero su lengua oficial es el francés que rige todas sus 9 provincias, agrupadas administrativamente en una sola “Monarquía Constitucional”.

Francia, Italia y el Reino Unido, tienen una lengua única oficial en todo el Estado, sin que jamás se haya permitido que las lenguas regionales hayan intervenido en la Administración Pública ni en la enseñanza. Es más, en muchos casos, las lenguas regionales se protegen pero única y exclusivamente porque  forman parte de su patrimonio cultural.

En la República Federal de Alemania, existen también lenguas vernáculas como el sorabo y el frisón que jamás han trascendido a las altas esferas de la Administración, desde que los hermanos Grimm (Guillermo Carlos y Jacobo Luis) en 1819 editaran la primera gramática alemana y su diccionario.

En España, como se sabe, la lengua oficial es la española. La Enciclopedia Universal Ilustrada lo corrobora en su tomo XXI pág. 413, donde dice: ….”asimismo, los modos de hablar usados en España son españoles y no de otra manera pueden considerarse, habiendo las modalidades galaica, portuguesa, asturiana, leonesa, catalana, valenciana, murciana, baleárico y castellano”.

Aquí, dicho sea de paso, podríamos resaltar el valor cultural e histórico de nuestra lengua mallorquina-balear, citando lo que dice de ella la Gran Enciclopedia Rialp en su tomo XIV pág. 835 donde leemos “El balear es una de las lenguas más arcaizantes (calidad de antigua) de toda la romanía”.

Continuando con nuestra lengua única y oficial española que rige en todo el estado, común a todos los españoles, decir que es necesaria, pues nos abre camino no sólo en nuestro país sino en los más dilatados confines del mundo (la hablan más de 400 millones de personas en 23 países) formando una comunidad abierta y no cerrada lingüísticamente por imposiciones nacionalistas.

No creemos que, convertir lenguas regionales en lenguas oficiales dentro del Estado español, lo cual nos aleja  de la Europa más avanzada, sea lo más saludable para la formación de ciudadanos europeos de cara al siglo XXI.

LA LIBERTAD DE LA LENGUA (I)



Conferencia de Francisco Caja, Profesor de Filosofía de la Universidad de Barcelona y Presidente de “Convivencia Cívica Catalana”, organizada por AMICS DE FRAGA.-          Fecha= 15-Marzo-2.002

Ante un problema político, un problema político como el que hoy nos convoca aquí, el problema de la lengua (o como desde el comienzo les propongo que lo denominemos: el problema de la libertad de la lengua), existen dos posibilidades. La primera,  encerrarse en el fanatismo o la tradición de forma irracional o irrazonable (las cosas son así porque son así, o porque siempre han sido así) o, por el contrario, la segunda de las alternativas, tratar de analizarlo racionalmente para llegar a una comprensión más profunda y llegar a una solución que podamos, con razón, llamar justa. Es lo que nos ha enseñado esa tradición histórica que llamamos ilustrada, la que mediante ese procedimiento ha llegado a construir un sistema político que hemos dado en llamar  liberal o democrático y cuyo fundamento no es otro que la supremacía de los derechos y libertades fundamentales junto a la soberanía popular, para decirlo de forma breve: Constitución y Parlamento.
              Pero no quisiera moverme en el terreno de las abstracciones: para nosotros ciudadanos de un país, de una nación concreta, España, la regla aplicable para la solución de los problemas políticos tiene un nombre preciso: la Constitución de 1978.  Es esta norma suprema la que debe servirnos como guía para la solución de nuestros problemas políticos. Y me propongo demostrarlo. En esto consistirá hoy mi intervención. Les ruego que reflexionen un momento sobre la importancia y significación que implica en la consideración del problema que abordamos, el problema de la lengua, que lo hagamos a la luz de la Constitución. En primer lugar, significa que, de entrada, reconocemos que es un problema de orden político. ¿Cómo? me dirán: ya estamos politizando la cuestión. Y tienen, en parte, razón. La lengua no debiera ser una cuestión política. En ese terreno no debiera intervenir la política, y por política debemos entender el poder político, la Administración, la autoridad. En el terreno de la lengua debiera existir una total libertad. Estamos de acuerdo en esta última afirmación, pero esa afirmación no se sigue necesariamente de las anteriores, es más, en contradictoria con las anteriores. El negar a la lengua su dimensión política es negar el concepto de libertad de lengua, el concepto que hoy me propongo ilustrarles, e implica una concepción de la política demasiado estrecha. Pues hoy en día, en nuestras complejas y tecnificadas sociedades, la libertad no está suficientemente garantizada con la abstención del poder político en determinados campos, el denominado de las libertades y derechos fundamentales. La libertad no se garantiza adecuadamente con el “laissez faire, laissez passer”, del liberalismo clásico. Así lo entiende nuestra constitución, la Constitución española de 1978. Y esta es la primera lección que nos enseña: su art. 9 dice: “1. Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico” Ambos dos: los ciudadanos por una lado, los poderes públicos por otro. Pero aun cuando ambos están sometidos al imperio de la Constitución, ésta reconoce la diferencia innegable entre el poder publico y los ciudadanos, la desigual posición política de ambos, asignando una obligación adicional para el poder político: así el apartado 2 del art. 9 añade: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas;   (y, aún más) remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

              Podemos ya concluir, a luz de la Constitución, que si la lengua es un asunto de libertad, entonces los poderes públicos no sólo pueden intervenir en esa materia sino que tienen la obligación de intervenir para asegurar la efectividad de esa libertad y para remover cuantos obstáculos impidan o dificulten la plenitud de esa libertad. Pues si la lengua es cuestión de libertad, entonces la lengua es una cuestión política.

              En un Estado democrático y de derecho como es el que la Constitución española configura y que propugna en el primer apartado de su artículo 1º como valor supremo del ordenamiento jurídico la libertad, el derecho de la lengua (esto es, el conjunto de normas que regulan el uso de las lenguas) no puede tener otro horizonte que el de ofrecer soluciones que garanticen para los ciudadanos el máximo de libertad lingüística. Ahora bien ¿qué hay que entender por libertad de lengua y cómo garantiza la CE el ejercicio de esa libertad o derecho de la lengua?

martes, 4 de octubre de 2011

"EL SURREALISME PRESENT"


Per Leopoldo Peñarroja Torrejón
19-4-2005

Un dia de l´any 1997, en una conversa haguda en la Plaça del Carme d´esta
ciutat, una persona m´informava d´un sopar secret de tres persones, un
politic de la maxima responsabilitat de govern, dos representants (virtuals)
dels sectors que diem catalaniste i valencianiste, on la dita autoritat
posava sobre el tapet l´intencio de crear una nova entitat que assumira la
totalitat de les competencies normatives sobre el valencià. Casual o
involuntariament per tant vaig ser el primer en rebre la noticia, i encara
que el meu interlocutor no pareixia adonar-se´n del potencial explosiu que
l´ocurrencia contenia, en un moment va passar pel meu enteniment la pelicula
del panorama gens afalagador que se´ls aveïnava al valencià i al
valencianisme. Han passat set anys; la pelicula s´ha fet realitat, pero la
realitat la superat lo previsible.

Hi havia molta pressa. Als efectes d´una rapida fabricacio oficial, l´idea
fon remesa al Consell Valencià de Cultura, que, per expressa peticio de les
Corts Valencianes, devia emetre un dictamen (dictat pels dos grans partits
majoritaris) sobre el conflicte llingüistic valencià. Tot estava lligat.
Tant que un alt responsable del govern valencià me confessava que la decisio
ya estava presa, pero que era precis un pont, es dir, un organisme intermig
(el Consell Valencià de Cultura) encarregat de donar vida oficial a la nova
criatura normativa. Per tant, d´este pont, del CVC, que mai va debatre
(d´aixo done fe) sobre les causes del conflicte del valencià, i despres d´un
any d´escenografia i pressions, va naixer el dictamen de 13 de juliol del
98, la mare de tots els darrers mals del valencianisme.

Tots sabien i tots saben que alli es soterrava la capacitat normativa de la
RACV; que alli, ab meridiana claritat, s´acceptava l´unitat de la llengua
catalana; que alli se vorejava la normativisacio valenciana de l´ultim quart
de sigle, entesa com una simple contestacio localista; que alli se creava un
"ens normatiu" de dotacio politica, no cientifica; i que alli es reduïa al
no res la llengua valenciana historica, i inclus el seu nom, diluits en una
suposta llengua comuna (la catalana, clar) parlada en tots els territoris de
l´antiga Corona d´Arago. No hi ha taronger que done pomes; ni se cullen
llimes del llidoner. Per aixo me pregunte: ¿s´extranya hui algu de les
conseqüencies?.

Este dictamen dictat, sobre el qual vaig declarar el 13 de juliol del 98 que
ab ell el poble valencià perdria tota garantia futura de respecte i
preservacio de l´autentica llengua valenciana (i aixina ha segut), es per
tant la raïl de l´ultim big-bang del valencianisme cultural, trencat des
d´aquell mateix moment, de l´invencio de l´AVL i del moviment de voluntats
que, arant d´aixo, a disoldre la seua unitat, de cap a peus. Perque en el
98, el "valencianisme" va quedar doblement orfe: orfe de referents (una part
dels efectius de la RACV, presa en la tarallina de les pressions i mentires
del poder, s´entregaren a un colaboracionisme tan infantil com letal ab allo
mateix que l´havia reduita a la nulitat; i orfe d´informacio (la prensa,
unilateral, no ha deixat d´oferir una realitat virtual sobre les supostes
bondats de l´AVL), de forma que acabà partint-se en dos "valencianismes": a)
els qui, vista de dins la crua realitat, estimavem vital mantindre l´unitat
i la firmea de criteris, liderada per nostra RACV, i rebujar la participacio
en lo que era, i el temps ha confirmat, la disolucio de nostra llegitimitat
normativa, de la propia llengua; i b) els qui, aixina i tot, s´avingueren a
figurar, en condiciones anecdotiques, en l´invent de l´AVL, trencant-se
l´unitat del cor mateix de nostra maxima institucio normatisadora.

Es dir: el poder havia desactivat al valencianisme ab la colaboracio del
valencianisme. L´anulà dins l´AVL, on els "seus" efectius, numericament
irrisoris, carixen d´operativitat colectiva i especialisacio filologica,
pero ha venut la postal d´uns pocs noms airejats per la prensa com a
suposta, que no real, "representacio paritaria" d´un valencianisme
tradicional.

Hui, despres de tot, assistim a un panorama surrealiste. Politics de fora
disposts a furtar-li a Valencia historia, llengua i cultura (i territori,
temps al temps); politics de dins que ni defenen la segua llengua ni el nom
de la seua llengua; i politics tambe de dins que defenen el nom de la
llengua, pero no la llengua. Creuen que ya la defendrà la peculiar Academia
Valenciana de la Llengua, que inventaren perque volgueren, i que dotaren a
ciencia certa d´una majoria abrumadora de partidaris de l´unitarisme catala,
es dir, que posaren la llengua valenciana en mans dels qui volien la
catalana. ¿No ho sabien¿ ¿No volien saber-ho? ¿S´extranyen ara? ¿No han
llegit totes y cada una de les seues declaracions oficials, des de la
referent al nom del valencià a la que catalanisa de soca i arraïl el marc
curricular de l´ensenyança del valencià? Surrealiste.

L´Academia Valenciana de la Llengua es un parlament de partit unic o de
partit de majoria garantida i permanent que treballa no per a vitalisar la
llengua del seu poble, sino per a disoldre-la i imposar la del veï. Es, una
Academia impossible, perque no es possible que qui no creu en una cosa puga
dictaminar sobre ella; i unica, l´unica del planeta on els academics son
triats i proposats, previes pressions i maniobres, per dos partits politics
parlamentaris.

Alguns (yo crec que molts, a tenor de lo que he vist el 27 de novembre)
estem cansats. Cansats de ser simplement "singulars", perque la nostra
llengua, el valencià, es una llengua historica ab un cos fonic,
morfosintactic i lexic (i literari), no una cosa peculiar o una variant
exotica. Cansats de declaracions florals i de valencianisme light i de saló.
Voldriem conviccio i unitat; ciencia front a la falsetat i consciencia front
a les ambigüetats.

I com no hem perdut l´esperança, creem que la veu dels millers de bons
valencians que eixiren al carrer el dia 27 es atra volta el crit de la
nostra llengua, la valenciana

PESSEBRISTES I CIENCIA


Autor: Josep Ballester Soler
Alacant.

En 1620 Sir Francis Bacon introduïa en la Filosofia Occidental el concepte del “mito del teatre” o formes patologiques del pensament consistent en l’aceptacio acritica de la tradicio o de l’autoritat (referida al reconiximent public d’algun subjecte respecte d’una qualitat o materia),  o erros que provenen del sistema filosofic (o com diriem ara cientific).

En el Seminari de llengües minoritaries europees que es celebrà en Miranda do Douro (Portugal) – finançada per pancatalanistes- es va poder constatar que en el “tinglao” del llingüistes europeus estan els que es venen i els que no es venen. Com en casi tots els ambits humans. Puix be, els pancatalanistes van en un talonari en la mà ( o estil Zaplana), i sempre n’hi ha persones dispostes a vendre’s.

Recorde l’anecdotic cas d’un llingüiste  asturià que en coherencia en el pancatalanisme llingüistic –que decidix en Europa quines son llengües quins dialectes i quines no existixen- admitia la no existencia de la llengua asturiana (que per cert ve reconeguda en l’Estatut d’Autonomia del Principat, i en te una Real Academia de la Llengua Asturiana). Lo primer que em cridà l’atencio d’este individu era el seu carácter, amagat darrere de barba i bigot descuidat, i unes grosses gafes, i sobretot en un gest de “malallet”, pero cridava l’atencio que parlava perfectament castellà, portugués, gallec, angles i catala, no s’endevinava d’a on era, ( serà aço una estigma dels renegats ). Una persona que el coneixia, va explicar que com no li havien deixat entrar en la Real Academia de la Llengua Asturiana s’havia oferit als servicis de l’aparell propagandistic pancatalaniste, i d’ahí compensava pecuniariament l’oblit dels seus compatriotes. Vaen dinar en un companyo seu, quan éste li digué que eren valencianistes, nos condenà a la foguera, ... ya m’enteneu. Encara que el seu companyo que no cobrava dels panques, lo primer que nos espetà es que els valencians teniem un problema en els pancatalanistes que volien que escrigueren nostra Llengua en la gramatica d’aquélls. Lo que deixa en evidencia l’agressio expurea que patim.

Pero no tots eren pessebristes, els que representaven ad atres llengües de la resta d’Europa, -al menys es que es deixaren mostrar- no estaven baix la nomina de l’Omnium Cultural, simplement perque eixa moguda no anava en élls, passaven. Els seus objectius no passen per Barcelona. Ad estos la propaganda panca nomes preten donar-los l’image que tant en Mallorca, com en Valencia, com en Arago Oriental, tots eixos pobles tenen conciencia de parlar una mateixa llengua, i no n’hi ha ningu que es mostre en contra, i si l’interlocutor te noticia d’alguna resposta per part de valencianistes, per eixemple, puix se li solta la bateria d’ “arguments” descalificatoris.

A tot aço, tant en Valencia com en Espanya es ven que “tota la romanistica internacional” assumix que la Llengua valenciana, la mallorquina, l’aragones (orienta) i el catala son la mateixa llengua, que es diu catala.

O siga, s’intenta crear una afirmacio –que a mes es un embuste- utilisant el “mito del teatre”, i aço sense entrar en la manca de sensibilitat humanista i democratica, puix ¿quin autor es qui per a dir-li a tot un Poble lo que parla o deixa de parlar?

Si Sir Francis alçara el cap i vejara com en el sigle XXI en nom de la Ciencia se nega les virtuts de la mateixa, i s’intenta prostituir els seus postulats a la conveniencia dels interessos economics i politics d’un colectiu burgues molt concret, no se com reaccionaria, pero no me cap el menor dubte que seria criticat per acientific, faciste, anticatala i no se quantes coses mes.

LA GRAMATICA VALENCIANA


Autor: Juan Borrás

Leía el otro día que la Generalitat destinaba en los presupuestos del próximo año, tres mil y un buen pico de millones para la Academia Valenciana de la Lengua. No me parecen ni pocos ni muchos, sino todo lo contrario. Depende. Depende de la "productividad" de los/as señores/as académicos/cas. Y por la ideología manifestada por la mayoría de ellos/as, es más que presumible que la "productividad" valenciana sea muy poca y la catalana muy mucha.

Una sórdida falsedad ha envilecido la creación de La Academia Valenciana de la Lengua….catalana. Aquesto, lo de catalana, es lo que los Muy Honorables Miembros de la Academia intentaban fuera un secreto, pero han sido incapaces, (como dice un conocido aforismo: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible que sea) y se ha convertido en un insolente secreto …. a voces.

Se publicaba en otro medio de comunicación, que la Presidenta de la tan cacareada e "imprescindible" Academia Valenciana de la Lengua, afirmaba, sin ningún pudor, que iban a confeccionar un diccionario de la lengua ¿valenciana? en el que emplearían cinco años de "arduos" trabajos, pero que a la gramática no le iban a dedicar ni un solo minuto, que ese no era trabajo suyo. ¡Pues que bien!. Tenía razón T. Deloney cuando decía que Dios nos envía los manjares y el demonio los cocineros.

Como, lo confieso, no soy ni tan inteligente ni tan culto ni tan ilustrado, para desgracia mía, como los dignos componentes de la AVL me quedé alucinado.

Pase por que tarden cinco años en confeccionar el diccionario que, a los "precios" previstos, nos cueste 14 o 15 mil millones (5 años a 3 mil millones por año que sería la explicación a "arduos trabajos") pero que se inhiban de confeccionar la gramática es algo realmente esperpéntico.

Yo creía, iletrado que es uno, que el trabajo a desarrollar por la AVL era, precisamente, la confección de la gramática, o sea las normas para aprender "el arte de hablar y escribir correctamente una lengua", que es, precisamente, la función de la gramática según todos los diccionarios que he consultado. Pues no. Seguramente ya tienen decidido que no vale la pena perder su "productivo" tiempo en tan "insignificante" quehacer. Y posiblemente tengan razón ¿Para que preocuparse si ya tienen la gramática catalana?.

Dada la ideología catalanista de la inmensa mayoría de los integrantes de la AVL, lo raro es que se molesten, tan siquiera, en confeccionar el diccionario, como no sea para justificar el hacer turismo por toda la Comunidad y acreditar los sueldos y demás gabelas. Por que bien pensado ¿para que cinco años de "arduos trabajos", para confeccionar el diccionario si ya tienen el del Padre Fullana (valenciano), el Alcover (mallorquín/catalán) y el del Institut d’Estudis Catalans (catalán)?. Que hagan una mezcolanza de los tres y así nos ahorramos un buen montón de "pelas".

No recuerdo quien dijo aquello de "el que busca el cielo en la tierra se ha dormido en la clase de geografía". Lo que podríamos traducir por "el que crea que la Academia Valenciana de la Lengua va a buscar la legítima lengua valenciana se ha dormido en la clase de política".

LA DIVISION PROVINCIAL, Y NO 1707, ACABO CON EL REINO DE VALENCIA Y LO DESVALENCIANIZO.




Per Federico Martínez Roda
Autor de "La división provincial y el final del Reino de Valencia (1810-1833)". El catedrático de Historia Contemporánea del CEU analiza en su nuevo libro -editado por la RACV- la división provincial de 1833. Ahí concluye que la reforma se llevó a cabo para recaudar mejor los impuestos. Un efecto indirecto ha sido el alicantinismo.
Primera "noticia": el Reino de Valencia no desaparece a efectos jurídicos en 1707 sino con la división provincial de 1833.
Éste es uno de los objetivos del libro: corregir un error que está muy extendido. Lo que desaparece con el decreto de 29 de junio de 1707 son las leyes forales y las Corts Valencianes. Pero el Reino de Valencia permanece como entidad política y administrativa, aunque tenga las leyes de Castilla por decisión de Felipe V. Y será con la división provincial de 1833 cuando desaparece. Ahí ya no existe el Reino de Valencia, sino tres provincias en plano de igualdad con respecto al poder central [de Madrid]. Eso sí: el decreto de 1833 mantiene la palabra Reino de Valencia como denominación histórica, antigua.

Usted sostiene que ese final del Reino de Valencia "no se debe ni a conspiraciones externas ni a maquinaciones internas", sino a algo mucho más práctico: mejorar la capacidad recaudatoria de impuestos.

Ésa es la tesis que yo mantengo tras haberlo visto clarísimo en las actas históricas consultadas. Había una crisis hacendística muy grave y se dan cuenta de que tienen que recaudar. Están obsesionados con el problema recaudatorio, y necesitan una unidad administrativa menor que la del reino para poder llegar a todos los pueblos y recaudar mejor los impuestos. Ese criterio no se dice, pero es el definitivo.

¿Y ayudó a la recaudación?

A la larga, sí. De hecho, la reforma de Hacienda es poco posterior.

¿Por qué no tuvo oposición la supresión de una organización territorial con casi siete siglos?

Porque era un momento de entusiasmo liberal, y los únicos que defendían los antiguos reinos eran los carlistas, que se hallaban en la marginalidad política.

Los liberales asociaban el Reino de Valencia al Antiguo Régimen...

Claro. Los liberales no tenían una visión meliorativa del pasado y creían que había que superarlo. La documentación del archivo de la diputación que he utilizado es muy aleccionadora. Ahí se ve que no perseguían grandes construcciones ideológicas con las provincias, sino que tenían dos ideas: acabar con el Antiguo Régimen y resolver el problema de ingresos mejorando la recaudación.

¿Cree que la división provincial fue la principal causa de "desvalencianización" del pueblo valenciano?

La llamada desvalencianización no es, a mi juicio, tan profunda. Sí que existe una conciencia de valencianidad.
Pero es indiscutible que allá donde se ha perdido, está más debilitada o se plantea como rivalidad es por la división provincial. El alicantinismo se debe a la división provincial. Pero no veo tan grave la situación. Aquí nadie ha dudado, como sí ha ocurrido en otras comunidades, que el antiguo Reino de Valencia había de conformar la Comunitat Valenciana.

¿Pero pesó más la división provincial que la "desfeta" de 1707?

Claro, la división provincial fue fundamental. El saberse de un territorio, aglutina. Primero, porque el poder político actúa sobre ese territorio y la población lo percibe. Y, en segundo lugar, porque al haber una nueva división territorial aparece un nuevo referente imaginario de pertenencia colectiva.

Y es Alicante donde la unidad provincial se ha convertido con mayor fuerza en referente del imaginario colectivo...

Sí. Fue en los años 50 y 60 cuando algunos teóricos propusieron formar la Región del Sureste. Aquello fue lo peor, pero fracasó. Y ahora podemos hablar de alicantinistas que son valencianos pero que se muestran muy reivindicativos con respecto al supuesto centralismo de la capital. Ahora bien: yo no veo ni negacionismo ni separatismo en la C. Valenciana.

¿Por qué ha perdurado tanto la división provincial de 1833?

Porque tiene cierta racionalidad el establecimiento de las provincias y su tamaño. Aquella división se hizo con el criterio de que a la capital de provincia se debía llegar en una jornada, y al partido judicial, en el día. Han sido útiles, y lo demuestra el hecho de que han servido como soporte organizativo de gobiernos tan dispares como los liberales del siglo XIX, los de dos repúblicas, dos dictaduras, o los ucedistas, socialistas y populares de finales del siglo XX y principios del XXI.

¿Y cree que durarán mucho?

No lo sé. Ahora, con la crisis tan profunda, habrá que simplificar las administraciones. Ya no se trata de construir imaginarios colectivos, sino que con la crisis que hay, no la vamos a poder pagar. Ahora bien: en el territorio que ahora llamamos provincia hay demasiados intereses creados para que se cambie esta división territorial. Otra cuestión es si se integran en la comunidad autónoma de manera que no haya duplicidad en la administración.

Existe un pequeño movimiento de las "Comarques Centrals" para recuperar la efímera Provincia de Xàtiva (1822-1823). ¿Le ve futuro?

Me parece que el diputado Villanueva, que era de Xàtiva, quería que su ciudad -que era muy importante- fuera una capital. No lo he visto en ningún sitio, pero me da esa sensación. Cuando él declina, y teniendo en cuenta que Valencia comprueba que desde allí pueden atender los asuntos de esas comarcas centrales, deciden prescindir (junto a las provincias de Calatayud y El Bierzo) de una provincia que habría sido de las más pequeñas de España. Hoy no sé si tendría sentido. Sería muy pequeña y las distancias de Xàtiva o Alcoi con respecto a Valencia o Alicante no lo justifican. Si estamos hablando de simplificar las administraciones, seguramente esto las duplicaría más.

LA NACIONALIDAD HISTÓRICA VALENCIANA


Enrique Beltrán
Ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana
Octubre del 2004

Conquistada Valencia y hecha su entrada en la ciudad el 9 de octubre de 1238, el rey Jaime I inicia una serie de disposiciones encaminadas a otorgar cargos a personas de su confianza, con lo que demostró su deseo de romper con las aspiraciones que Cataluña y Aragón tenían de apropiarse de todo o de parte de las tierras valencianas conquistadas y, como dicen Germà Colón y Arcadi García, nada sospechosos de catalanofobia, en el libro editado bajo su dirección titulado Furs de València (pág. 18 del tomo 1) “un afany Clar i decidit de renovació jurídica, consistent en la creació d’un regne propi, diferent dels regnes conqueridors”.

El 31 de marzo de 1261, el rey firma (según Roque Chabás) el manuscrito que contiene la primera manifestación del Derecho valenciano. Se podrá discutir esa fecha, pero no que fuera anterior al día 8 de abril del mismo mes y año. Reconoce que, cuatro días antes (el 8 de abril de 1261), había jurado y confirmado los Fueros Valencianos. En ese mismo privilegio manda a todos los habitantes de la ciudad y del reino de Valencia y no por otros fueros y costumbres (G. Colón y A. García, Op. Cit. pág. 55).

Todo lo dicho demuestra que, al menos, desde el 31 de marzo de 1261 o quizá antes, Valencia (ciudad y reino) tuvo leyes propias que, según investigaciones del departamento de Historia del Derecho de la Universidad Jaume I de Castellón, llegan a sumar más de 1.500 disposiciones, de las que sólo 168 son copia de las Costumbres de Lérida, siendo el resto de inspiración justinianea. Asimismo, y según el profesor García Gallo, los fueros valencianos fueron, junto a las leyes de Alfonso X de Castilla y las de Luis IX de Francia,               las más perfectas de la Edad Media.

El 29 de junio de 1707, el rey Felipe V, ganada la guerra de Sucesión en Valencia tras la batalla de Almansa, promulga el llamado Decreto de Nueva Planta, en el que, “por justo derecho de conquista”, reduce el reino de Valencia al Derecho de Castilla.

Así es que, desde el 31 de marzo de 1261 hasta el 29 de junio de 1707, es decir, durante 446 años, 2 meses y 29 días, el reino de Valencia, con los límites que se establecieron en la rúbrica I del Libro I de sus Fueros, permaneció independiente, con su cuerpo legislativo propio (Les Corts), sus costumbres, sus leyes, su moneda (la Lliura), que por cierto, llegó a ser la más fuerte de Europa a principios del siglo XVI), su ejército, su bandera, su lengua y hasta su folclore. En fin, que Valencia y su reino tuvieron, durante tanto tiempo, todas las cualidades que entonces y hoy definen un estado independiente, aunque tuviera el mismo rey que otros países hermanos españoles. Tan es así, que hasta los géneros que atravesaban la frontera norte, en uno y otro sentido, debían pagar derechos de aduana.

De lo dicho se desprende que el Reino de Valencia fue independiente durante más tiempo del que lo han sido todos los Estados americanos y africanos, y hasta más que Alemania e Italia, en Europa. Y si eso es así, ¿merece o no el calificativo de nacionalidad histórica? Si nacionalidad es la condición peculiar de los individuos de una nación; nación es el conjunto de personas de un mismo origen étnico que, generalmente, hablan un idioma propio y tienen una tradición común; histórico es lo relativo a historia; e historia es el conjunto de sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o nación, es evidente, al menos así lo creo, que la hoy llamada Comunidad Valenciana merece, en justicia, si la Constitución se modifica, la categoría de Nacionalidad Histórica y que su Estatuto sea modificado a tenor de ellos.

sábado, 1 de octubre de 2011

EL PODER DEL CLIENTELISMO


Per Víctor Boné Vidal
El Partido Popular como nos tiene acostumbrados ha vuelto a "camaleonar" en favor de los grupos pancatalanistas que pretenden poco a poco incrustarnos esa idea "deliroide" llamada "Paissos catalans".
Apoyar las normas de Castelló sobre el valenciano, que tienen poco de valencianas y castellonenses, y que según nuestro alcalde está comprometido "a que sea de verdad la lengua de todos y todas". Sr. Alcalde, ¿qué lengua? la que dicta su compañera Figueres, la que le dictan los grupúsculos pancatalanistas. Matizarle que la lengua que usted menciona y la cual se le llena la boca ante los castellonenses, no es nuestra lengua, es el fruto del "pacto de Reus" y de la prebenda de Pujol para que unificaran con oscurantismo la lengua valenciana con la catalana.
Usted dice "aleshores, gairebe, una mica, si us plau" me parece que no, o es que pillan de cerca las "catalanas" y hay que tener a CIU contenta, no sea que Marianín no se pueda sentar en la Moncloa. Luego habla de que estas normas están aceptadas por todos.. ah si, por Pujol, Aznar y Zaplana. "Nos costó llegar a este consenso", les costó bien poco porque desde que hicieron la "transacción electoral" de nuestra lengua, enseguida Aznar se pudo sentar en la Moncloa. Una vez más se demuestra que la cultura, la lengua, la historia de nuestro pueblo, les importa como diría Joaquín Sabina, "un carajo".
Quizas, el agarrarse a los sillones que proporcionan sueldos cuantiosos, poder y prebendas, es el objetivo. Otra vez más el pueblo castellonense y el valenciano, se les asesta una puñalada por "intereses". Deberían pensar que las puñaladas por la espalda, que ya llevamos unas cuantas, son rastreras, premeditadas y con cierta alevosía. Ceder al chantaje de ese "partidito" que dice ser valenciano, y de valenciano no tiene nada, es trueque de intereses, una actitud tan democrática...
No hay que engañar a los castellonenses, porque el signficado "normes de Castelló", no tienen nada que ver con Castellón y la cultura valenciana, lo que pasa es que utilizan el título para darle un interés para que el pobre ciudadano entienda la desfachatez de la mentira camuflada de convertirnos al pancatalanismo, ya no con voluntad, ni con información histórica, sino a través del poder político.
Que triste es la evidencian de que todos los tiranos no entienden de democracia; juegan y tiran, como los trileros, de artimañas y juego sucio, disfrazado de sonrisitas, hipocresía y de buenas palabras.. pero peores gestos.