lunes, 21 de diciembre de 2015

LA LENGUA VALENCIANA EN LAS "ESPAÑAS"

Autor: Pere Martí Martínez

Son muchos los años (por no decir décadas) que los valencianos venimos padeciendo un ataque brutal e injustificado, un intento de anexión cultural, de suplantación lingüística, de tergiversación y de manipulación de la historia de nuestro glorioso pueblo, el antiguo e hispánico reino de Valencia.

Todo esto, en aras de una supuesta inmersión «pseudocientífica» que pretende unir lo que nunca ha estado unido y, sobre todo, en catalanizar lo que nunca fue ni ha sido catalán.

 Años llevamos bregando muchos valencianos (unos de nacimiento y otros por vecindad) en una lucha que bien mirado es surrealista y carente de sentido, porque las evidencias son tan grandes a favor de la autenticidad e independencia de la lengua valenciana respecto del catalán, que parece absurdo seguir como seguimos en muchos ámbitos de la sociedad, tanto valenciana, como española; incluso comunitaria y extranjera.

¿Por qué, si tenemos un Estatuto de Autonomía, en donde se reconoce la existencia de la lengua valenciana, las instituciones del Estado, editoriales, Administraciones, partidos políticos y demás entidades, tanto públicas como privadas, sistemáticamente conculcan la ley, y no reconocen la lengua, la quinta (euskera, español, catalán, gallego y valenciano) según la Constitución y los correspondientes Estatutos de Autonomía? Gracias a Dios, nuestro sistema jurídico actual, reconoce y ampara a la lengua valenciana. El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, en su séptimo artículo, punto uno dice textualmente: «Los dos idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma son el valenciano y el castellano»

Y en el punto dos del mismo artículo, remarca: «la generalidad Valenciana garantizará el uso normal de ambas lenguas, y...» En general, todo el artículo séptimo reconoce la legitimidad de la lengua valenciana, porque si tiene siete puntos, en los siete reconoce la denominación de lengua valenciana.

Por todo esto, y desde esta tribuna pública de LA RAZÓN he querido hacer partícipe a muchas otras personas que (fuera del ámbito social valenciano) desconocen la ridícula situación en que vive la sociedad valenciana, y que por extensión también afecta y padecen los españoles.

Es por esto, que, ni histórica, ni cultural, ni social, ni política, ni lingüística, ni económica, ni jurídica, ni sentimentalmente... ni en ningún otro orden posible que pueda darse, lo valenciano derive o provenga exclusivamente de Cataluña.

Ya que como bien lo definió el ilustre profesor y catedrático de la Universidad de Valencia, Julián San Valero Aparisi, decano de la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV), «la valencianidad es el resultado de la combinación del romanismo, islamismo y neocristianismo».

Y esto cualquier persona puede corroborarlo documentalmente en los miles y miles de documentos y textos existentes que lo evidencian. Siempre y cuando (también es verdad) estos textos no hayan pasado por la apisonadora normalizadora del aparato «pancatalanista» que hace y deshace, tergiversa y censura a su antojo.

Es falso pues, el pretender que, Valencia (la actual Comunidad Valenciana) es catalana porque «habla», (ya que la mutua inteligibilidad, por si sola, igual que el parecido de sus estructuras no justifica la unidad de las lenguas, ya que ambas provienen del latín) «piensa», y mantiene ciertas «similitudes» y «afinidades» con lo catalán. Que por otro lado «podrían» ser lógicas, si pensamos que pertenecimos a la misma Corona de Aragón, que mantenemos una proximidad geográfica evidente, y que nuestra evolución paralela, ha hecho del catalán y del valenciano, dos ramas diferentes pero claramente hermanadas.

Pero si es la personalidad valenciana la que sufre las peores embestidas, es la lengua valenciana, donde el ataque es total. Si no, consulte su diccionario enciclopédico e intente buscar la denominación de lengua o cultura valenciana, busque algún autor clásico valenciano (Ausias March, Joanot Martorell, etcétera). Todo aparece bajo el epígrafe de «catalán».

Exceptuando, como siempre, algún honroso caso, que como se suele decir confirma la regla.

de las tesis lingüísticas valencianistas, mal llamadas secesionistas (las que pretenden «secesionar» el valenciano del catalán, cuando es público y notorio que no han estado nunca unidos) sin dar pie al lector, la posibilidad de comprobar la existencia secular de la lengua valenciana, diferenciada clara y meridianamente de su lengua hermana, la catalana.
Para esto, sólo bastaría con que se pasara una temporada en tierras valencianas para ver y comprobar el léxico empleado, los giros, modismos y las expresiones, así como su fonética, la cual debe estudiarse para aplicar a su vez una correcta ortografía y gramática. su flexión verbal, etcétera.

En este sentido, Salvador de Madariaga, en su libro «España» (pág. 186), escribe: «Valencia no quiere ser otra cosa que Valencia. Su lengua difiere lo bastante para poder permitirse gramática y vocabularios propios, si sus literatos quisieran construírselos».

Es muy importante, en este sentido, recordar que la lengua valenciana (lengua románica) fue la primera lengua hispánica en tener un Siglo de Oro en su literatura, esplendor literario contemporáneo del italiano, pero mucho anterior que el castellano, el portugués, el inglés y el francés, y no así el catalán, que nunca ha tenido tan alto privilegio.

Así, hay que destacar también (como importante documento) que el primer libro literario impreso en toda «España» fue escrito en su gran mayoría en lengua valenciana y titulado «Trobes en lahors de la Verge maria», del año 1474, en la imprenta valenciana de Lambert Palmart.

La voluntad idiomática del pueblo valenciano también es decisoria, pues siempre ha tenido convicción de hablar y tener como medio de expresión una lengua, y esto ha sido desde bien antiguo, como podemos comprobar en esta brevísima lista (la relación completa de nombres sería inacabable) de personalidades, intelectuales y escritores clásicos valencianos, aragoneses y catalanes de los siglos XIV, XV y XVI que siempre expresaron explícitamente el hecho de escribir en lengua valenciana y usarla en sus obras.

Valencianos: San Vicent Ferrer, Bonifaci Ferrer, Fra Antoni Canals, Sor Isabel de Villena, Joan Esteve, Joanot Martorell, Joan Roig de Corella, Lluïs de Fenollet, Miquel Pérez, Bernardi Vallmanya, Fra Tomas de Vesach, Pere Antoni Beuter, Rafael Marti De Viciana, Gaspar Escolano, Pere Jacint Morlà, Pere Esteve, etcétera.

Catalanes: Onofre Pou, Joan Lorenc Palmireno, Joan Bonlabi, Fra Francesc Eximenes, Jeroni Amiguet y Fra Josef de Jesus, este último aragonés.

Creo, pues, en este breve espacio, haber demostrado que sí existen argumentaciones más que suficientes para plantearse al menos dudas más que razonables sobre el planteamiento «pancatalanista», ¿no?

Finalmente, es conveniente aclarar para evitar posibles malos entendidos que la mayoría del pueblo valenciano nada tiene en contra de nuestros vecinos del norte los catalanes, y tampoco somos (los que como yo defendemos estas tesis y razonamientos) antinada y mucho menos anticatalanistas como se nos ha calificado en muchas ocasiones en un intento de descalificar nuestros planteamientos y de paso a nuestra persona.

Es más, algunos valencianos, entendemos su celo y afán de protección y defensa por lo que les es propio y natural, y admiramos (como es mi caso) ese sentimiento de defensa exacerbada de su identidad histórica, política, cultural e incluso ese egocentrismo malsano que a veces (las más) no es del todo constructivo. Pero nos oponemos a que nos catalanicen y nos quiten lo nuestro, a que nos cambien el gentilicio, nos conviertan en una variante y sucursal de Cataluña cuando nunca ha sido así, y alteren la historia a nuestra costa para engrandecer la suya. Con todos los respetos si Cataluña es una nación, más lo es Aragón, y por supuesto el Reino de Valencia.




LA LENGUA VALENCIANA EN EL PAIS CATALAN



AUTOR: RICART GARCIA MOYA

 (Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)


 No pide mucho Camps respecto al idioma. Se conforma con el nombre y, a cambio, proseguirá dilapidando los impuestos en disparates como la academia catalana Canal 9 de la Empar, la Nuria y el Chic de la Sanc (o Minyó de la Sang, en català). En medio de tanto colaboracionismo, alegres bajo el diluvio de oro, bailan rumba catalana Ascensión y sus catalanitos. Este grupo fílológico-folclórico, en su cruzada contra el idioma valenciano, jamás dirá cómo se valencianizó el catalán de Tortosa a Lérida.

 Uno de los factores se debió a la exportación de productos que ya tenían denominación, como el "paper" de las fábricas valencianas (Lleura de Cotlliure, 1249); otro, a partir del 1300, fue la ruta valenciana a la Universidad de la Corona de Aragón en Lérida. Durante siglos, alumnos y profesores como Antoni Canals y Vicent Ferrer fecundaron el romance leridano, influencia acrecentada con la lectura de clásicos valencianos y de catalanes como Eiximenis o Pou, que vivieron y escribieron en Valencia. Antes, las tropas de Jaime I habían asimilado vocablos que enriquecieron el caótico romance militar y pastoril del 1200. Los valencianos bilingües (fueran mozárabes, crípto-mozárabes o islámicos por interés o convicción), poseían un lenguaje de origen poligenético que aglutinaba desde elementos semíticos a indoeuropeos. Así, cuando en valenciano moderno escribimos: "Mos ha caigut per lo barranc abaix. A eixe chic se l'han amportat les aigües del barranc", usamos el sustantivo "barranc" que era desconocido por los barceloneses del 1238. Ausias March lo empleaba tam­bién con valor de precipicio o sima: "los grans barranchs". La primera documentación de "barranc" es del 1249 en Morella, y le sigue una nutrida colección de textos valencianos medievales con el sustantivo prejaimino, incluido uno murciano de 1304 que, lógicamente, Corominas atribuye a "extensió de l'us del valencia meridional" (DECLLC). Morfológicamente similar, "barraca" fue otro de los vocablos valencianos que se extendería a los idiomas europeos.

 Hoy podemos construir la oración: "Eixa barraca de Barrachina está llunt del barranc"; con mozarabismos que alternan con el adverbio "llunt", creación de la literatura barroca valenciana y única forma viva que encontró Corominas desde Morella a El Pinos en el siglo XX (DECLLC). Actualmente, el PP de Camps prohibe "llunt" para imponer el arcaísmo valenciano y catalán actual "lluny", tal como manda Cataluña (no olvidemos que Camps fue Inmersiomán de Educación). Pero además de barraca y barranc está el apellido Barrachina que, al ser topónimo autóctono valenciano (Corominas), también es voz nuestra. Respecto a los apellidos, el del gramático Carlos Ros, por ejemplo, era idéntico al del medieval pueblo burgalés Ros, junto a río Urbel. Los prostitutos de la lengua hacen creer que, ante la coincidencia de topónimos, siempre el catalán habría procreado al valenciano, Es dogma engañoso, pues aparte de que ni los catalanes ni el catalán existían en 1238, tenemos ejemplos de la dualidad toponímica sin supeditación en un Paterna de Valencia y otro de Huelva; o el valenciano Chirivella con el andaluz Chirivel y la rambla homónima en Almería que, como el riachuelo Sangonera en Murcia, son anteriores al 1238, La propia ciudad de Valencia, si hubiera sido una aldea minúscula e indocumentada en lugar de metrópoli histórica desde la romanización ¿qué habría inventado el fascismo catalán?, ¿no hubieran atribuido su nacimiento a algún muerto de hambre llegado de la catalana València d´Aneu en 1238? Si obráramos como ellos, podríamos tabular lo contrario: que la pirenaica Valencia d'Aneu (no documentada hasta el 1281), podría ser fundación de mozárabes valencianos emigrados al norte hacia el 1180.

 La minoría de barceloneses que llegaron con Jaime I aprendieron voces valencianas surgidas de un complejo proceso morfológico. Podían ser sustantivos botánicos como el "mossàrab valencià allitendre" (Corominas: DECLLC), que no alude a "all tendre", sino a cierto arbusto de las montañas de la Calderona, cuyo denominación recogió Cavanilles en el siglo XVIII. También conocieron topónimos extraños al condado barcelonés; p.ej., del latín "murus veterus" (muro antiguo o viejo) los mozárabes crearon Murvedre o Morvedre; y la citada Chirivella nació del latino "silvela" o "silva", alusivo a bosquecillo. Corominas reconoce que Chirivella deriva del "mossàrab valencià" (Onom.). Involuntariamente, este etímólogo demuestra que existió un mozárabe valenciano que sería idioma con Siglo de Oro y, por las circunstancias citadas, influiría sobre el catalán de Tortosa a Lérida. Es significativo que los catalanes actuales sólo asocian "granollers" a la villa de Granollers, pero no a lugar de ranas. La valenciana "granota" -batracio que no dejaría dormir a Muntaner en su alquería de Chirivella-, desplazó progresivamente a la catalana "granolla". También en este caso, ante el arraigo medieval de "granota" en textos valencianos, Corominas no puede negar su mozarabismo.

 El prestigio de la lengua y el interés de los catalanes por imitarla fue un hecho que observó entre sus colegas el catalán Andreu Bosch, y así lo anotó: "tots han volgut y volen cada día imitar la llengua valenciana" (Summari. Perpinyá, 1628, p.27) Voces tradicionales catalanas eran sustituidas por las valencianas. Por ejemplo, el mozárabe valenciano "barrella" eliminó en casi toda Cataluña a la catalana "parrella". Corominas, al que traduzco, dice; "Barrella, herba que s´usava pera fer sabó, aixina dita en lo Reyne de Valencia... forma mosárap que ha reemplasat a la propiament catalana parrella" (DECLLC). En el siguiente párrafo, despistado, olvida el origen y roba el sustantivo: "Desde el catalá, en consequencia, la paraula es va extendrer al castellá barrilla, documentat desde 1'any 1607". La voz "barjola" es otro mozarabismo valenciano, "barjoleta" (Furs de Valencia, s. XIII), que pasó al catalán. Corominas dice que hasta 1851 no consta como valenciano, olvidando los Furs y su uso literario con la grafía definitiva: "omplir la barchola" (BUV Morlá: Ms. 666,c.1649); "ya hem omplit la barchola" (Bíb.Nac,Coloqui del tío Pelut, 1801); "ompli molt be la barchola" (Archiu Mun. Elig. Romans del pleit.1776), .

 La valencianisació de la franja tortosí-lleidatana va ser lliure; sinse res que vorer en la opresíó del fascisme expansioniste catalá que mos aufega hui, en la total ajuda dels pepers de Camps (y nostres dinés). Pero, a lo millor, els millars de valencians que mos manifestárem l´atre disapte en Valencia escomencem a deixar de chuplarmos el dit; y si poc a poc creix el número de gent com mosatros, ¿qué fará l´eixércit de comisaris de bolchaca unflá? ¿tornar els millons furtats? El. somi ya no pareix tan llunt, ¡quí anava a diro¡ (Eixe infínitiu y pronom fluix enclític "dir + ho" = "diro", es creació del sigle XVII valenciá).

 Diario de Valencia 12 de diciembre de 2004




 
  


LA LENGUA VALENCIANA EN EL MONASTERIO DE POBLET



Por Ricardo García Moya

Los comentarios de Cisteller, catedrático de la Universidad de Lleida en 1637, referentes a que la lengua valenciana penetraba en la Cataluña  occidental, se confirman con testimonios como el manuscrito "Antiguallas de Poblet" (Bib.  Nacional,  Ms. 1701 ). Acabado en el homónimo monasterio por el monje Joan Tolo en 1587, su contenido guarda más similitud con el valenciano moderno que con el normalitzat que utiliza, por ejemplo, la Consellería de doña Consuelo Císcar. Así, en la sintaxis comprobamos que sitúa la preposición en ante topónimo, "en Barcelona" (f. 8), para indicar localizacibn; reservando la preposición a para la dirección: "pasá a Cerdenya" (f.15).

Quizá la valencianización del fraile se debiera a su estancia en el colegio abierto por el monasterio en Lleida en 1568. Lo cierto es que en sustantivos abstractos como vejez y fortaleza adopta la terminación valenciana: "vellea" (f. 8) "fortalea" (f. 89) huyendo del catalán "vellesa i fortalesa".  El monje escribe "depositat en la Seu", no "dipositat"; y cita a San Vicente sin alterar nombre y apellido:  "lo  Papa y Sant Vicent Ferrer" (f.15) no "Sant Vicens Farrer", usando el clásico articulo lo. En otro folio leemos "en servici de Deu" (f. 39),  rechazando  el  catalán servei que tanto agrada a sindicatos y consellerías. Siempre emplea el adverbio hui (f. 40), no la corrupción catalana avui. En otro párrafo dice: "cert número de sacerdots" (f. 50) con el sustantivo número, común al valenciano y al castellano; el IEC lo transcribiría como "cert nombre de sacerdots". Asimismo, los plurales siguen la norma valenciana: homens, no homes.

EI texto de 1587 demuestra que el valenciano moderno no es fruto decimonónico, como afirman los del Palau de Pineda: carta fermada (f. 39), no signada; bona joya, no joia; los demés, no els altres; rellonge, no rellotge; dos hores, no dues hores; en caixeta chica ixqué" (f. 89), no  caixeta  petita  sortí; porta Real, no Reial; viuda, no vidua; el ánima de sos antipasats (f. 11), no avantpasats; archiu (f. 30), no arxiu; espill, no mirall. Los incoativos exhiben terminaciones correctas: "assistixca" (f. 50), no el assisteixca inmersor. Hay tiempos del viure, como "vixqué" (15) y del eixir, como "ixqué" (f. 30),  no  el  catalán  "sortir"; montanya (f.10) no muntanya. Supongo que el fraile no disponía en 1587 del diccionario de LAS PROVINCIAS,  pero  lo parece.  Cuando trata sobre Fray Guillem Queralt y "la seua vida y milacres" (f. 69), aparte de escribir milacres (no miracles)  menciona tres veces el mes de enero, siempre con el sustantivo valenciano "giner", no el catalán "gener".

En 1997, el estudiante que utiliza giner es amonestado o suspendido. ¿Por qué, si giner es voz alejada del castellano y vigente desde la Edad Media? En el "Llibre de la Peixca de Alacant", además de voces como Elig, despachat, dumenje, els demés, huit y anchova, aparecen notas fechadas a 3 de "giner de 1578, a 10 de giner, a 30 de giner", etc. (A. M. Alacant, arm. 5,115). Este era el valenciano alabado por Cervantes, pero ahora el mismo Ayuntamiento de Alacant que guarda el "Llibre de la peixca" usa el catalán en sus escritos: gener, arxiu, altres, descubreix, diumenge, amb, esport, servei, naturalesa, etc.

El vocablo giner era reconocido en la Cancillería Real. En documento de  Felipe II (cuyo descubridor y propietario es mi amigo don Miguel Mir) expedido en 1593, se traduce al latín el nombre del caballero valenciano don Giner Rabaça, y lo traducen como Enero: Januario, Januarium, etc., con sus declinaciones latinas. Les parecerá raro, pero el Diccionario Etimológico del Dr. Corominas ignora los miles de documentos valencianos don- de encontramos giner desde la Edad Media; el etimólogo sólo recuerda las voces gener y enero. ¡Extraño cientificismo!

Seguimos en el XVI, cuando los estudiantes y profesores valencianos que, desde 1300 a 1705, dieron vida a Lleida y sus comarcas difundían su idioma de igual modo que los predicadores que les visitaban, según vio Cisteller hacia 1600: "apostólicos varones de la Compañía de Jesús son valencianos, y predican en valenciano en Cataluña" (B. U. Barc, Ms. 1010). Uno de los residentes fue el hijo de Melchor Villena, al que "matáronle en las escuelas de Lérida donde estudiaba Leyes" (Villena, I.  F.: Cenotafio, Va- lencia 1656, p. 13). ¿Dónde llevaron al estudíante Villena herido? Para aprobar, diría que a la  "infermería"; pero en el manuscrito leemos: "la escala de la enfermería" (f. 29), "repará la enfermería" (f.  29), "prop de la enfermeria" (f. 29). En consecuencia, cuando decimos "el chiquet te una enfermetat" respetamos la tradición idiomática; por el contrario,  "infermetat" e "infermeria" son barbarismos del IEC.

EI  manuscrito  plantea  incógnitas: "antipasat" (f.11 ), ¿procedía  de  la  etimologia popular antic+pasat? Y otro detalle: los monjes no dudaban de la existencia de mozárabes en la época de la Conquista. Poseían "en lo archiu de Poblet informació feta al papa Bonifaci" sobre la iglesia de  San  Vicente  Mártir,  que "posehia molts bens" (muebles e inmuebles, puntualiza el manuscrito) cuando fue donada "tres anys ans que el Rey en Jaume conquistás lo Regne de Valencia al convent de Sant Victoriá" (f. 50). Los frailes se limítaban  a  repetir  lo  que "consta per fama pública y per antigues y auténtiques escriptures" (f. 50). Esta iglesia con bienes no sería posible sin valencianos mozárabes. Además, ¿por qué iban a mentir los monjes sobre lo que sus antecesores de 1238 presenciaron?


Las Provincias 7 de Noviembre de 1997

LA LENGUA VALENCIANA EN EL MADRID BOTIFLER



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 5 de Marzo de 2001

Altera la historia inmersora, pero es un hecho que después de 1707 se representaban e imprimían come­dias donde la lengua valencia­na estaba presente. En 1713 se estrenó en el corral de la Cruz una obra sobre Benet de Benimaclet, superándola en interés "La charpa más vengativa", impresa en 1747 en la madrileña calle de la Paz. Esta comedia de Luis Vallés desarrollaba su acción en el Reino, siendo protagonista Baltasar Llorca, "labrador valenciano de Villajoyosa", huido de la justicia por lances de honor.
El texto contiene neologismos como la voz guapo. Aparecida hacia 1650 en las neolatinas hispánicas, significaba valor y chulería; no obstante, en esta obra se usa en su acepción moderna, al preguntar un cuadrillero a una moza: "Miram ¿no soc molt guapo?" (f.9). Quizá es la primera documentación del adjetivo con acepción estética. En castellano y catalán aparecería esta variable semántica a fines de la centuria. El autor acomodó el texto para la comprensión del espectador madrileño; de ahí que un roder de Torrente apodado Albudeca explique el significado del mote a Leudomia, una sirvienta cuyo nombre es valencianizado irónicamente por el torrentí: "Lleudomia de les Lleudomies". Quizá era castellana, ya que su ama Francisqueta y las amigas -todas de Vila Joyosa- hablan valenciano en la comedia. El de Torrente, con guasa, explica: "Albudeca es la especie de melones más infame que en Valencia criamos; cuando cosa mala soy, quiero Albudeca llamarme".
Este arcaísmo, que los cruzados de Jaime I oirían por primera vez en Valencia, era el nombre de una "especie de melón aguanoso y desabrido" (Escrig, 1887). El vocablo se extendería por Tortosa hacia el norte, aunque el catalán Eiximenis todavía citaba "albudeques" como valencianismo en el siglo XVI. También Esteve recoge en el "Thesaurus valenciano" de 1489 este derivado de buttáiba, transformado por los mozárabes en albudeca; de igual modo que buhäira devino en albufera. Los madrileños de 1747 escucharon el idioma valenciano en frases como estas: "Hermosa mes que ta mare ¿no em fas alguna festeta? ¿no em dius aglunes paraules?" (f.8). En la comedia visten "a lo valenciano", aunque los labradores de 1747 son calderonianos alejados del folclorismo vegetativo de traca, pet, paella y obedecer al que manda. Armados hasta los dientes, a la mínima ofensa se enfrentaban a la borbónica Ronda Volante del Reyno que patrullaba entre las alquerías de Vila Joyosa, Elig y la mística Oriola ("o casarte con Feliu, o ser monja en Orihuela", f.14), zona que el Madrid actual insiste en llamar Levante, burlando la denominación histórica y destruyendo raíces.
La comedia acaba bien. Baltasaret, "la charpa más vengativa en el Reyno de Valencia" (f.15) es indultado, aunque debe alistarse en el ejército que lucha en Gibraltar. La valencianía del ambiente brota en la última escena, cuando en el teatro madrileño resonaban tabales y dulzainas en "la entrada de las casadas y doncellas de Villajoyosa" hablando en valenciano: "Chiques, anem que ya toquen el tabalet y donzayna" (f.20). Dispuesta a danzar, una joven de Villajoyosa proclama su valencianía: "No fuera yo valenciana si no saliera a bailar"(.20).
En 1746 se representa en Madrid la "Comedia nueva del más heroico valor y temido valenciano Mathias Oltra", de Tomás Manuel Carretero. En ella, los Oltra de Mulvedre, Grifol, Vicenteta, Moreno de Liria y Córcova van "vestidos a lo valenciano", hablando léxico como melón de Alcher, corbellot, troset, chirivia, breva, Grao y, como en la otra obra, albudeca. En una escena pregunta el Virrey: "¿Son del Reyno?" (f.13), y es que en toda España, al decir Reino se asociaba al de Valencia. En otro pasaje, Moreno de Liria exige la consigna: "¿Quién va?", contestándole Grifol "¡San Vicente Ferrer!". Al aproximarse Matías sólo dice parte de lo acordado: "¡San Vicente!", a lo que el Moreno pregunta: "¿De qué?", replicando Oltra: "¡Ferrer! ¿No lo he dicho?"(f.21). Un detalle curioso es que las valencianas llevaban pistolas.
Todavía en 1764, entre calores agosteños, volvía a representarse "La charpa más vengativa"; pero algo había cambiado. Humildes valencianos de Alboraya o Alicante llegaban a Madrid con agua de cebada y horchata. El prototipo de orgulloso Baltasar Llorca fue sustituido por el de pragmático heladero ambu­lante vestido con “sara­huells”. Una partitura madri­leña de 1770 alude a nuestros entrañables antepasados: “el valenciano ligerito de ropa y siempre fresco" (Tonadilla del valenciano. Madrid, año 1770). Cantada a tres voces con acompañamiento de violín, flauta y contrabajo, el letrista castellano dejó testimonio del uso de la lengua valenciana por las calles de Madrid. El vendedor gritaba "¡Zevada (sic) que refresca qui veu ¿Qui vol refrescar?" (id.). A mitad de la pieza, el cantante interpretaba "la toná dita del valenciano: Per un carrer de Valencia...".
El idioma valenciano tenía en Madrid sus lectores, pues los coloquis llegaban a las bibliotecas de los ilustrados madrileños y se editaban. En 1787 salía de la imprenta madrileña de Manuel González un coloquio de largo título: "Els dos amics Nelo y Quelo: Heráclito y Demócrito del present sigle per lo terme, pues nelo plorant y Quelo rient...". No sólo en Madrid se respetaba la existencia de la lengua valenciana, en la misma Cataluña y en pluma de los más cualificados eruditos se dejaba constancia de ello. En 1753, el cisterciense barcelonés Jaume Finestres escribía: "pusieron entallado en la piedra un letrero en lengua valenciana, que vuelto a la castellana decía..." (Finestres: Historia del Real Monasterio de Poblet, Cervera 1753, p.94)
Ahora, en el 2001, los comisarios de la Generalitadt obligarían al heladero que cantaba la toná a pronunciar tonada, sin apócope, como en castellano y catalán. También le impondrían barbarismos como tona, sustituto del vocablo valenciano tonellá (tonelada); y al padre Finestres, erudito catalán, le pondrían el sambenito de secesionista blavero. Pero la documentación está ahí, aunque la inmersión la oculte: Luis Vallés y Tomás Manuel Carretero conocían y usaban la lengua valenciana en el Madrid borbónico. Hoy, con millares de maulets parásitos, el idioma valenciano está prohibido.



LA LENGUA VALENCIANA EN EL FAR WEST



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 14 de Septiembre de 1999


Nuestra historia hay que situarla en el inhóspito triángulo definido por Chihuahua, el río Colorado y las llanuras de Sonora; con un protagonista que recuerda a los personajes secundarios de los westerns de Ford o Mann, lastrados por debilidades humanas y ennoblecidos con valor temerario. Así era José Marqués, franciscano de Alcudia de Carlet que recorrió el territorio apache de California hablando su idioma valenciano.
Parte de su vida la conocemos por el manuscrito mexicano de Garrigós (Bib. Nac. Ms. 5695, Xalisco 1782). En él leemos anécdotas como la del soldado valenciano Cavanilles, deseoso de enfrentarse a los indios, pese a que el de Alcudia de Carlet le recomendaba prudencia. Fue inútil, pues entrando a batallar con los apaches, salió con una pierna quebrada de un balazo, y hoy día anda con una pata de palo" (f. 132). Marqués buscaba la perfección, y a tal fin elaboró normas ascéticas, como "no tomar chocolate ni mirar el rostro de mujer alguna, ni tocar su ropa" (f. 127). Puede que lo consiguiera, pero su estómago, ¡ay!, castigado por potajes mexicanos no admitía comida, y "sólo la leche de mujer se le acomodaba, por lo que tenía una india destinada para este fin, que lo sustentó con mucha caridad" (f. 66). Para mayor infortunio, tras su muerte "se halló en su celda media arroba de chocolate" (f. 123).
En territorio apache era acompañado por soldados y un franciscano que podría ser Garrigós, autor del manuscrito. Este anotaba cuidadosamente lo visto y oído, incluidas frases en lengua valenciana como: "Pepe, donam el chic" (f. 58), y su correspondiente traducción al español: "Joseph, dame el chico" (id.). La ortografía del manuscrito del Far West era similar a la usada en el Reino en la misma época, distinta al castellano y catalán. Por ejemplo, si Garrigós escribía en 1782: "esta fadrina yo la vullc" (f. 58); a miles de kilómetros -en Albaida- el dominico Luis Galiana también usaba la misma forma verbal del presente de indicativo y pronombre: "No vullc yo" (Rondalla, 1768).
El manuscrito destila valencianía, aunque el autor no pretendiera en absoluto enaltecer a los valencianos destinados en California; simplemente anotaba lo observado y no dudaba, por ejemplo, en llamar "miserable" a su compatriota Cavanilles por jactarse de matar apaches "como pájaros". La carencia de chauvinismo de Garrigós incrementa el valor documental de las frases en lengua valenciana incrustadas en el texto castellano.
Es un hecho que nuestros compatriotas destacados en los confines del Imperio usaban la lengua valenciana, y sabían escribirla. Por ejemplo, en un texto de 1608 -coetáneo de Cervantes- leemos que fray Luis Bertrán "escribió una carta que se pone aquí, traducida del valenciano en lengua castellana" (Roca, B.: Hist., Valencia 1608, p. 8). El autor de la carta era el actual Patrón de Colombia, el dominico Luis Bertrán, evangelizador de las riberas del caudaloso Magdalena, en tiempos de Felipe II. El mismo Bertrán, en el sermón del día de San Vicente del año 1578, recordaba que éste "predicaba en valenciano" (Ser. de S. Luis. Valencia 1690, p. 201), de igual modo que intercalaba alusiones a los ignotos territorios americanos: "del río Ocanca en la India cuando se junta con el Río Grande de la Magdalena" (p. 183).
El manuscrito de Garrigós testifica que la lengua valenciana fue una de las usadas por los colonizadores del Oeste americano.
Analizando el texto de 1782 comprobamos que era un idioma de comunicación. En uno de los párrafos leemos que el de Alcudia de Carlet se dirige al hermano enfermero pidiéndole agua con azúcar; y lo hace como si estuviera en Muchamel o Alboraya: "Chic, porta sucre esponchat" (f. 78). La apelación con el espontáneo y genérico "chic" dirigida al fraile enfermero, sin recurrir al nombre propio, indica lo que está documentado en Luis Bertrán durante su estancia en la selva colombiana: hablaban en valenciano a otros españoles e indígenas.
No sé qué efecto causará en ustedes, pero para mí nunca será igual el Far West tras leer el manuscrito de Garrigós. Cuando cierro los ojos no veo a los indios y vaqueros de Peckinpah. En su lugar, cuatro siluetas se recortan sobre el anochecer rojo sandía del desierto de Sonora; entre nopales y piteras arrastran su humanidad dos frailes acompañados de un soldado con pata de palo, espada y arcabuz; todos hablan grandes voces la lengua del Reino. Tras ellos, una india mezcalera de generosas ubres acarrea provisiones, incluido el chocolate.
Las cenizas del soldado Cavanilles vuelan entre coyotes mientras que las del atormentado Marqués y el cronista Garrigós quedaron en un convento franciscano de la lejana América. Quién les iba a decir que dos siglos después, el idioma que ellos no olvidaron ni en territorio apache hoy estaría prohibido en el Reino. De orgullosos colonizadores hemos pasado a ser pasmarotes colonizados, ante la pasividad y colaboración de quienes ustedes saben.


LA LENGUA VALENCIANA DE LA NAVIDAD DE 1758



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 29 de Diciembre de 1996
EI 25 de diciembre de 1758, mientras el rey de Valencia escuchaba en su corte madrileña villancicos cantados por Farinelli el "Castrati" -la mejor voz tiple de Europa- las capillas musicales del Reino de Valencia ofrecían composiciones alusivas al nacimiento de Jesús; aunque una                 de sus letras -como quien no quiera la cosa- reivindicaba el uso de la lengua valenciana y su equivalencia a los restantes idiomas europeos.
Aquella mañana, siguiendo la tradición, los coros de la Seo interpretaron melodías compuestas por el maestro de capilla don Pasqual Fuentes Alcácer. Todo era normal hasta que Ilegó el villancico cuarto y -ante el asombro general- se oyeron alabanzas al Niño Dios en el idioma más dulce de la tierra:
                                     "El Cel y la Terra, la Esfera, el Abisme,
                                      els Angels, y els Homens, ab tot lo criat,
                                      publiquen, celebren, veneren y ensalsen
                                      ab pompa festiva la Nativitat"

A la introducción seguían cuatro voces castellanas que, sorprendidas, interrogaban sobre "aquella extraña armonía que, aun mal entendida, el alma, y la vida nos Ilega a robar".
Aquí, el maestro de capilla silenciaba los coros para hacer audible el mensaje, y entraba un nítido solo de tiple anunciando que era VALENCIA (mayúsculas en el original) quien cantaba a Jesús: "Perque te sels de escoltar tots los anys que li canten Castella, Italia, Fransa y Portugal". EI autor recurre a la prosopopeya -artificio poético que permite el habla a ríos, árboles o naciones- para que la voz del Reino exprese su enfado porque los cantos sólo son en castellano, italiano, francés y portugués.
Don Pasqual Fuentes, nacido en Aldaya en 1718, conocía el mundo del pentagrama desde los diez años, cuando fue infante del coro catedralicio. De ahí que los versos 23 y 24 tengan interés al sugerir que, "en este Sigle", no se había cantado a la Navidad en valenciano:

                                  "y en este Sigle no es troba memoria
                                   de que hacha (sic) Valencia vengut a cantar"

La voz tiple pregonaba que la lengua valenciana, "por su brevedad y elegancia, ninguna otra la podía superar"; juicio similar al emitido por Cervantes en el Persiles. A continuación, desafiante, el solista anunciaba que: "Y per tant, ab llicencia o sens ella.alegre y gustosa, torna a publicar". EI "torna a publicar" indicaba que el coro volvía a hacer pública la introducción en valenciano: "EI Cel y la Terra, etc.". La respuesta castellana daba razón a la demanda: "Pues que pide razón y justicia, al Niño en su Idioma divierta".
Seguidamente surge un diálogo entre coro y solista en valenciano moderno, cercano al actual y opuesto al catalán que impone la inmersión. Así, en el verso 40, donde dice: "esta nit en Valencia", los inmersores del Institut d'Estudis Catalans (que han prohibido el uso de la en delante de nombres propios) lo mudarían en "aquesta nit a Valencia", como dicen los de Canal 9.
AI villancico valenciano de 1758 -obra popular de autor culto- siguió otro en la Navidad de 1759. En ambos encontramos las terminaciones en ea, como bellea y noblea; no las castellanas y catalanas bellesa y noblesa. De igual modo, los verbos rehúyen guiones en enclíticos, "entregarli" (v. 52), no "entregar-li". Don Pasqual Fuentes escribía eixemple, no exemples; navaixes, no navalles; yo, no jo; en huit, no amb vuit; y lo, no i el; ilustre ciutat, no il.lustre. También encontramos el adverbio ahón (adonde), conservado por Escrich en 1851 y eliminado por el IEC.
De la misma década tenemos en la Biblioteca de Cataluña (por cierto, qué desagradables son los encargados de la Sala de Reserva) un villancico en catalán, donde leemos "naixament, saltan i vallan, noi, mocado, janer, gentilessa, bellessa" (Bib. Cat. Ms.. 49); que, en el valenciano moderno de Pasqual  Fuentes,  serían: naiximent, boten y ballen, chiquet, mocador, giner, gentilea, beIlea, etc.
   Como es habitual, la pirática Gran Enciclopedia Catalana ha capturado a  Pasqual  Fuentes en sus páginas,  Ilamándole "músico catalán", aunque jamás pisó el principado sin príncipe. Pero en Navidad es mejor olvidar la  pesadilla expansionista, y recordar con orgullo a los  que  en  1758  (el  notario Ros, el cronista Sales, el dominico Galiana y -quizá en brazos de su madre-, el niño Vicent Martín, futuro rival de Mozart) pudieron escuchar la lengua  valenciana  moderna, sin los barbarismos del IEC. Estos fueron los versos que cerraban la festiva mañana navideña:

                          "Aria a 4 voces:

                          Y entre tant repetixca el fervor
                          dels cors valencians,
                          perque tinga son fi el Villancico
                          de ahòn va comenzar

                         Coros:

                         El Cel y la Terra, la Esfera, el Abisme,
                         els Angels y els Homens, ab tot lo criat..."



LA LENGUA VALENCIANA DE LA IGLESIA



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 6 de Enero de 2002

No ganamos para sustos. El otro día, el diario catalán Le­vante salía con un gran titular, al que servidor añade marco expresivo: “¡Guauu, guauu, noticia del día, guauu, guauu: El Vaticano no reconoce la competencia de la AVL en tex­tos litúrgicos, guauu, guauu!”. ¡Qué horror, Dios mío, qué tra­gedia para la izquierda obrera e intelectual! Esto es grave , ya verán. Los motilones de Saó, encolerizados ¿crearán otro Vaticano paralelo, con subven­ción de la Generalidad, para poder publicar todo en cata­lán?, ¿proclamarán papisa a Ascensión, arzobispo a Hauf y ostiario a Eliueu Climent? De­jemos, en fin, la vil ironía. Co­mo es sabido, el diario catalán Levante es como el perro que controla el rebaño. Ahora pre­tende con un titular en prime­ra plana acojonar a la Iglesia con sus tretas, ya que la len­gua que defiende el diario Le­vante es la de su amo barcelo­nés: el catalán, no el valencia­no. El Ferrán sabe que la AVL es un supositorio sardanero in­troducido para aplastar cual­quier discrepancia sobre la imposición del catalán y liqui­dación del idioma valenciano.
Tengo aquí un texto litúrgi­co en valenciano clásico, im­preso en Venecia en 1490. Se trata del Psalteri de Roiç de Corella, escritor que escribía “en lengua valenciana” (Car­toxá, 1496). El psalteri, como obra medieval, difiere del va­lenciano moderno, pero sirve en nuestro caso para demos­trar la conexión entre la len­gua religiosa de 1490 y la valenciana del 2002. Los cata­lanes usan estos impresos para justificar construcciones y lé­xico actuales, ya que los clási­cos valencianos eran modelo para el condado (p.e., el Carto­xá de Corella se reedita en “valenciana lengua” en Barce­lona en 1518). Los filólogos del IEC seleccionan lo que les con­viene, descalificando la sinta­xis, morfología y léxico que po­líticamente no les interesa por su cercanía al castellano o, ge­neralmente, por coincidir con el valenciano moderno que in­tentan liquidar.
En la prosa religiosa valen­ciana clásica hallamos el sata­nizado neutro “lo”, que el Vati­cano debiera autorizar en los textos litúrgicos en lengua valenciana actual (en la catalana no nos afecta su supresión). En el primer folio del salterio impreso por el judío tudesco Johan Hertzog en Venecia, lee­mos: “en tot lo que fará” (Psal­teri, 1490). En la prosa litúr­gica abunda la referencia a “els fels e infels”, alusivos a la aceptación de la fe. Lo que no encontramos es la grafía “fi­del” en ningún escritor valen­ciano clásico, renacentista o barroco, salvo en casos de evi­dente castellanismo, pues aparte der recordar al presiden­te cubano, fidel es más caste­llano que el Cid y fue habitual en la prosa de Berceo y compa­ñía. Por el contrario, Sant Vi­cent decía hacia el 1400: “Deu es fel e just”(Quar.,75,71).
En el salteri de 1490 hacen acto de presencia el pronombre “yo” (no “jo”), el adverbio “hui” (no avui), el sustantivo “juhi” (no judici), verbos con morfología valenciana “foren descuberts, han ubert, boca uberta, la mort nos ha cubert, perque sapia” (no descobert, obert, cobert, sápiga), construc­ciones como “al entorn” (no “al voltant”), pluralizaciones co­rrectas: “los fills dels homens; tots los termens”. Algún sus­tantivo abstracto, “la sua gra­nea”, que anticipa la forma viva actual “la seua grandea” (no grandesa), y otros que con­cuerdan: “bellea, redonea” (no bellesa, rodonesa). A los niños valencianos se les enseña que el riñón debe llamarse “ronyó”; pero es falso, ya que en lengua valenciana coloquial, culta y litúrgica era y es “renyó”, como aparece en el salterio: “los meus renyons”. Igual que en los misterios religiosos de Ti­moneda, el salterio sólo conoce la voz “maravella” (no merave­lla), y las construcciones “en terra, en Venecia”, son opues­tas a las de la liturgia catalana y de Ascensión: “a terra, a Ve­nècia”. Respecto a la prohibi­ción catalana de la ch valencia­na, lógicamente en el salterio no se tiene en cuenta: “lo Se­nyor guarda los chiquets, illu­mina e dona enteniment als chiquets”. La lengua litúrgica valenciana no usaba “estimar"para expresar el amor místico y humano, sino “voler” y “amar”: “Senyor, yo he amat la be­llea”(Salteri,1490).
En los textos religiosns va­lencianos hay conceptos geo­gráficos, “la redonea del mon” (Psalteri, 1490), y otros que sorprenden. Así, en los autos de Timoneda inspirados en los evangelios se cita al siniestro “lladre de sanch humana” (Mist. de la Iglesia, 1569) don­de figura el sustantivo “sanc” (no “sang”) . El idioma valen­ciano de los textos religiosos es tan robusto como el de la prosa profana, creando voces como “atonit” (Mist. Emaus, 1569), al unísono con otros idiomas o anticipándose a ellos. Así, el verbo “llastimar” presente en el Misterio de la Iglesia: “y la veu tan llastimada... están llas­timats” (a.1569) no aparecerá en catalán hasta 1631 y en términos muy exóticos para nosotros: “som restats mul (sic) llestimats” (DECLLC). Aunque los textos litúrgicos y jurídicos arrastraban arcaís­mos, poco a poco se actualiza­ban siguiendo la lengua viva. En el “Misterio de la Iglesia”, Timoneda usa la forma “soli­cit” (no "sol-licit"), respetando la grafía de Martorell, “solici­tava la gent”, y mantiene la clásica morfología en "desijar”, sin la pegajosa “t” que la inmersión adosa a tutiplé.
Los autores de textos de la ESO y Universidad babean an­te las órdenes idiomáticas del Principat de pacotilla, y se avergüenzan hasta de nuestro título histórico de Reino. En fin, si tuviéramos algún politi­co que nos defendiera y no nos tomara el pelo, los textos litúr­gicos estarían en idioma valen­ciano moderno, incluyendo los neologismos propios, igual que sucedía cuando éramos libres. Los descomunales diccionarios etimológicos que el ejército de filólogos del IEC ha elaborado -­nadando en océano de millona­rias subvenciones-, olvidan registrar la génesis de vocablos valencianos que posteriormen­te pasaron al castellano y cata­lán. Ejemplo de ello lo ofrece el Misteri de Emaus (a.1569), donde a continuación de “fet per Timoneda” leemos la frase “son interlocutors” con el neo­logismo “interlocutors”, cultis­mo que el catalán no incorpo­raría hasta el año 1805. De­rivado del latín tardío “interlo­qui”, lo utiliza Erasmo en 1513, siendo Timoneda quien lo aplica en 1569 con el valor de “personajes que hablan en un diálogo” (en castellano lo utiliza Quevedo, ya en el XVII).
En fin, el simpático San Za­plana seguirá otorgando la cus­todia cultural de los blandos va­lencianos a los lobos catalane­ros, que devoran todo siguien­do el ejemplo de sus maestros. Fíjense que el catalán Coromi­nas, al tratar sobre el vocablo  dice: "el valenciano Joanot Martorell afirma en 1487-39 que en catalán lo cono­cían ya hasta los muchachitos” (DCECH). Martorell cita el valenciano, inglés y portugués, pero jamás alude al catalán, sea en las cartas de 1437 o en cual­quier otro escrito. ¡Vaya bolas que inventaba el travieso filólo­go! ¿Joanot Martorell defen­diendo el catalán? Ni que fuera un Rafael Alemany o Palomero cualquiera. Lo malo es que no hay tribunal ni Sindic d’Agra­vis que impida el saqueo idio­mático.


LA LENGUA VALENCIANA



                                                               Por José Guillén Milla

P
or medio de este reducido artículo queremos salir al paso de las erróneas teorías que sobre la LENGUA VALENCIANA se vierten en diversidad de medios de comunicación, teorías que se amparan en razones tan “creíbles” como “la opinión científica”, “todas las universidades europeas”,   etc. siempre sin dar referencia de las fuentes de investigación de las que se han valido para aseverarlo,  sin mas demostración autorizada sobre el origen del idioma valenciano.

La lengua valenciana es uno de los cinco idiomas reconocidos oficialmente por la Constitución Española y por los Estatutos de Autonomía de las diversas comunidades bilingües existentes hoy en España, sin que ello sea óbice para que existan otras lenguas minoritarias que también se hablan aunque no gocen por el momento de reconocimiento oficial.

Por tanto, entendemos que cualquier aseveración que pretenda incluir a la lengua valenciana dentro de otro idioma hablado en el territorio nacional o, simplemente como dialecto del cualquiera de ellos, no son sino  teorías totalmente falsas,  erróneas y fehacientes del desconocimiento lingüístico  promovidas por intereses totalmente ajenos a la realidad histórica del pueblo valenciano, situación que de hace años viene siendo patente por la megalomanía anexionista de Cataluña y de su proyecto político de los “Países Catalanes”, estrafalaria pretensión anticonstitucional.

El nacimiento de la lengua valenciana se debe a la influencia de infinidad de pobladores que desde los origines prehistóricos de nuestra tierra valenciana ocuparon lo que hoy conocemos como Comunidad Valenciana, antes Reino Moro y Reino Cristiano de Valencia.

Menéndez Pidal afirma:  “en las lenguas románicas quedaron préstamos lingüísticos importantes de las lenguas que hablaban las tribus ibéricas, de los pobladores anteriores a la llegada de estos”. Estas lenguas unidas a la romanización, que no consiguieron borrar, sino embellecer, la dominación romana de las tierras valencianas.  Fenicios, Iberos, celtas, visigodos, romanos, árabes influyeron en el habla de los  primitivos pueblos edetanos y contestanos, anteriores a todos ellos, en la creación de una forma de hablar totalmente diferente y diferenciada, que fue embelleciéndose época a época, hasta llegar a lo que hoy conocemos como Lengua Valenciana.

La bibliografía que reflejamos al final de este artículo detalla ampliamente estas aseveraciones que han sido entresacadas de los importantes estudios realizados por historiadores de reconocida reputación dentro del ámbito lingüístico valenciano.

Por tanto la teoría catalanista de que la lengua valenciana la implantaron los catalanes que vinieron con las tropas del rey aragonés Jaime I El Conquistador, cuando en 28 de septiembre de  1.238 firmó las capitulaciones del reino moro de Valencia con el rey Zayyan, se caen por su propio peso.

Antonio Ubieto, en sus Orígenes del Reino de Valencia, describe ampliamente cuales fueron las composiciones de las tropas que acompañaron al rey aragonés en su conquista de las tierras valencianas arrebatándoselas a los moros. Por ser  muy extensos solamente detallaremos que un 2% de las susodichas tropas procedían de la Marca Hispánica, lo que posteriormente se conoció como Cataluña. Entonces no existía aun la unidad de lo que hoy es Cataluña. Aquellos territorios eran condados de los que el rey D. Jaime I El Conquistador era conde y señor. Él  mas conocido, aunque no único, era el condado de Barcelona.

Estas tropas de la Marca estaban compuestas generalmente por representantes religiosos. No hay que olvidar que la conquista del Reino Moro de Valencia se le impuso al rey aragonés como una cruzada, para anular una excomulgación que tenia sobre su alma. Como tales representantes de los obispados de los condados barceloneses al finalizar la contienda se volvieron a sus diócesis. En lo que se refiere a las tropas mercenarias de los condados de la marca hispánica –los que ahora se conocen como catalanes- no permanecieron en tierras valencianas en un porcentaje superior al 1,2%, ya que al negarles el rey aragonés su entrada en Valencia “a saco” –es decir a botín y rapiña-  ya no tenían  motivos para quedarse en el reino recién conquistado.

Difícilmente un porcentaje tan escaso de foráneos no pudieron hacer que su lengua conquistara la lengua de los valencianos, máxime cuando se trataba de gentes de guerra, de baja estructura  cultural. Por otra parte, es de sentido común el pensar que los valencianos prejaiminos no eran mudos y, por lo tanto, tenían su lengua propia. Las gentes provenientes de los condados de la Marca Hispánica “no pudieron hacer valer su lenguaje ante los mas de 65.000 cristianos,  2.000 judíos y 120.000 moros  habitantes del reino moro valenciano”. (Hussein Mones, catedrático de Estudios Hispánicos Al Andalus, de la Universidad de El Cairo, en su libro: Andalucía, Algarabía and Al Sharky.

La fuerte colonización que el reino valenciano sufrió por parte de los árabes, ni arraso ni aniquiló la lengua de los nativos valencianos, sino que enriqueció el romance en el que se expresaban.

Citaremos aquí a Sánchez Albornoz “no se arabizó la contextura vital española, como no se arabizó la estructura gramatical de las lenguas peninsulares, no obstante la recepción de muchos cientos de vocablos árabes y la formación de muchos paralelismos expresivos”.  Si en seis siglos de dominación árabe no se consiguió erradicar el romance valenciano, sino que se enriqueció con la introducción de palabras y expresiones arabistas. ¿como pudieron sustituir la lengua valenciana la presencia de mercenarios de los condados de la Marca Hispánica –1,2%- que se integraron en estas tierras? El Libro de los Avecinamientos, de los años 1387-1396, censo confeccionado por el rey Jaime I El Conquistador ha sido estudiado por la Profesora Cabanes Pecourt, estableciendo sin lugar a dudas que las concesiones de casas y tierras  a dichos mercenarios fueron prácticamente inexistentes en relación a las otorgadas a otras tropas, tales como aragoneses, navarros e incluso extranjeros. Posteriormente las lecturas que se han efectuado del Libro del Repartimiento no han modificado sustancialmente este porcentaje del 1,2% de catalanes que permanecieron en Valencia una vez  conquistada a los moros.

El catedrático medieval Antonio Ubieto añade “Ni siquiera el idioma era una dificultad ya que estos musulmanes habían tenido como idioma oficial el árabe, mientras que en la conversación ordinaria utilizaban un romance (se refiere al romance valenciano) que era distinto al que se hablaba en lo que conoceremos después con las denominaciones de Aragón o resto de España”.

El catedrático de la Universidad Complutense Manuel Mourelle de Lema explica que “entre las diez lenguas románicas, consideradas como tales por los romanistas, se encuentra la valenciana. Y continua “la valenciana es una lengua románica “in se et per se”, tan independiente como cualquier otra de sus hermanas en la latinidad, tomando lo dicho en que no debe tomarse como subordinada ni genética ni tipológicamente a ninguna de las neolatinas”.

Para el profesor e investigador José Vicente Gómez Bayarri “el origen directo de la actual lengua valenciana esta en la evolución del romance hablado en tierras valencianas anterior a la conquista de Jaime I, romance que fue reforzado, enriquecido y consolidado con vocablos y estructuras lingüísticas y gramaticales a lo largo de la Baja Edad Media”. Y añade “podemos pensar que los idiomas hablados actualmente en el Reino de Valencia no están en función exclusivista de los hechos conquistadores repobladores llevados a cabo en el reinado de Jaime I. Consecuentemente, el valenciano es una lengua neolatina, autóctona e independiente, derivado del romanç; que cumple las condiciones lingüísticas, sociolingüísticas y sociopolíticas, desarrollo de una brillante literatura, fonética y gramática propias, consciencia idiomática viva y generalizada, y deseo de asumir sus peculiaridades para ser considerada como idioma”.

Las “jarchas” aparecen ya en el siglo IX dentro del movimiento cultural mozárabe (mozárabe: valencianos que permanecieron dentro de los dominios musulmanes sin que, por ello, tuvieran que renunciar a su lengua, religión y cultura)  siendo una de sus manifestaciones mas populares escritas en lengua romance las “moaxajas con jarcha o zejel”. Entendiéndose por jarcha una breve composición poética que es el remate final de los poemas conocidos como “muwassah” modalidad cultivada en el Al Andalus. Dichas jarchas son cánticos breves e intensos puestos en la boca de la persona que añora presencia de la amada ausente, redactadas en romance valenciano. Manuel Mourelle de Lema afirma que “en Al Andalus –Andalucía y Valencia- tenemos las jarchas, situadas al final de las moaxajas, consideradas muy antiguas, acaso alguna pueda que se remonte a comienzos del siglo XI;.... sin embargo existen fuentes dignas de todo crédito a favor de que las moaxajas se componían ya en el 900”.

El catedrático Lleopolt Penyarroja concluye su obra magna “El mozárabe de Valencia” con una frase de Henri Meier: “Nunca en ningún lugar ocurrió el simple transplante de un idioma a otro pueblo a otra población”.  De nuevo Antonio Ubieto afirma “se puede afirmar sin posibilidad de error que los idiomas hablados en el Reino de Valencia actualmente no son un fenómeno de reconquista –se refiere a la reconquista del reino Moro de Valencia por Jaime I, en 1.238- En el mejor de los casos se podría sospechar que las fronteras políticas son producto de la lengua”. Y Gómez Bayarri insiste: “ya que la reconquista del Reino de Valencia debió encontrarse con las realidades dialectales consumadas; consecuentemente, es incoherente defender que fuera exclusivamente el fenómeno reconquista-repoblación aragonesa, barceloni, navarra y ultramontana la que determinara el dominio lingüístico valenciano sin tener en consideración elementos pre-romanos y románicos autóctonos, parla romanç, base esencial de la configuración definitiva de la lengua valenciana”

El Padre Luis Fullana, primer catedrático de Lengua Valenciana de la Universidad de Valencia y con sillón en la Real Academia de la Lengua Española, representado al idioma valenciano, sostuvo siempre la tesis de que “solo el estrato mozárabe configuró la individualidad lingüística de Valencia”.

A todo ello que, repetimos, es una muy reducida manifestación de las investigaciones de estudiosos de reconocido prestigio dentro de los estudios medievales valencianos, arabistas, romanistas, etc., hay que añadir la siguiente relación de poetas y escritores valencianos que siempre utilizaban la lengua valenciana en sus manifestaciones literarias. Dejando constancia de ello en los prólogos de sus obras:

- La Biblia Parva de San Pedro Pascual es uno de los documentos mas antiguos de la lengua valenciana.       Nacido en 1226.
- Arnau de Vilanova, medico y clérigo escribió en lengua valenciana en el siglo XIII. Sus obras “Raonament d’Avinyo”, “De adventu Antichristi et fine mundi” “Antidotarium” entre otros.
- San Vicente Ferrer, siglo XIV, con sermones por toda Europa en Lengua Valenciana, indiscutible defensor de su lengua materna. La valenciana.
- Fray Bonifacio Ferrer, hermano de San Vicente Ferrer, siglo XIV, cartujo prior de la Cartuja de Porta-Coeli en el Reino de Valencia, tradujo la Biblia de la lengua latina a la valenciana. Existe una hoja de esta Biblia en la Hispanic Society de New York, precisamente la que habla de que la traducción se ha realizado en lengua valenciana.
- Sor Isabel de Villena, siglo XV, con su “Vita Christi” escrito en lengua valenciana.
- Joanot Martorell, con su Tirant lo Blanch en el siglo XIV, escrito en lengua valenciana “para que la  nación de donde soy natural se pueda alegrar”
- Jaume Roig, siglo XV, con su “Espill de les Dones”, en lengua valenciana, libro de consejos para las mujeres de vida honrada.
- Jaime March, poeta del siglo XIV, con su primer código para la poesía de lengua valenciana.
- Fray Antonio Canals, siglo XIV, con su “Valerio Maximo” extraído del latín en nuestra querida lengua valenciana.
- Mossen Ausias March, siglo XV, escribiendo sus obras en un lenguaje que responde a la realidad, el valenciano “Obras en verso, divididas en cánticos de amor moral, espirituales y de muerte”.
- Joan Esteve, siglo XV, notario publico de la ciudad de Valencia, autor de “Liber elegantiarum” de cuya obra el mismo explica que esta escrita en lengua valenciana, siendo impresa en Venecia en 1489.
- Mossen Jaume Roig de Corella, Jordi de Sant Jordi, Bernat Fenollar, Joan Escriva, Luis de Fenollet, Bernardi Valmanya, Miquel Perez y muchos otros mas que siempre escribieron en lengua valenciana. Ellos conformaron lo que  se conoce como el Siglo de Oro de la Letras Valencianas, primer siglo de oro acontecido en la Península Ibérica, con el primer libro impreso en España que lo fue en Valencia en el año 1474 “Les trobes en lahors de la Verge María”.
- Francesc Eximenis, un catalán que aprendió la Lengua Valenciana en Valencia, siglo XIV.

En fin y como colofón, podemos indicar que la Lengua Valenciana tiene identidad propia, totalmente diferente y diferenciada del catalán, para permitirse su gramática y diccionario propios.

El Pueblo valenciano solamente reconoce como propia su lengua materna valenciana, lengua que se rige por una normativizacion propia, la conocida como las “Normas de El Puig-Valencia, auspiciadas por la Real Academia de Cultura Valenciana, Sección de Lengua y Literatura, entidad con casi cien años de existencia y que goza de gran predicamento entre los valencianos.

Por razones políticas se produce en nuestra Comunidad Valenciana una guerra lingüística. Los poderes políticos por sus intereses particulares pretenden que Valencia, la Comunidad Valenciana, adopte la normativización del idioma catalán y por parte de Cataluña se están invirtiendo cantidades muy considerables de dinero público para conseguir la “unidad de las lenguas valenciana y catalana” sobre la base de que si “hablamos la misma lengua, somos el mismo pueblo” frase que recuerda  otras de muy triste recuerdo como la de “si hablamos alemán somos alemanes”.

Por ello, los que defendemos la valencianidad de nuestro idioma nos encontramos sumidos en una lucha contra los poderes públicos, universitarios y medios de comunicación, como la Televisión Autonómica Valenciana,  para conseguir que los intereses políticos no acaben con  nuestra mas preciada seña de identidad, la LENGUA VALENCIANA.

Bibliografía.
          
-          Antoni Fontelles i Fontestad -  La flexio verbal en la llengua valenciana, Valencia, Lo Rat Penat, 1983
-          Joaquim Lanuza – Gramatica de la Llengua Valenciana, Ciutat de Valencia, Lo Rat Penat, 1996
-          M. Gimeno Juan – Introduccio a la dialectologia. Els dialectes valencians, Valencia, Lo Rat Penat, Coleccio Quaderns d’Orientacio 7, 1996
-          Josep M. Guinot i Galán – Gramática Normativa de la Llengua Valenciana, Valencia Lo Rat Penat, Colección Didactica, 1987
-          Josep M. Guinot i Galán – Morfología Histórica de la Llengua Valenciana, Valencia, Real Academia de Cultura Valenciana, Serie Filologica 7, 1991
-          Lleopolt Penyarroja Torrejón – El Mozárabe de Valencia, Nuevas Cuestiones de Fonología Mozárabe, Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, 1990
-          Lleopolt Penyarroja Torrejón – Cristianos Bajo el Islam, Gredos, Monografías Históricas 4, 1993
-          Lleopolt Penyarroja Torrejón – Sintaxis i lexic en el Tirant lo Blanch (Del valenciá quatrecentiste al valenciá modern), Valencia, Consell Valenciá de Cultura, Serie Minor 6, 1991
-          Real Academia de Cultura Valenciana: Diccionari Valenciá-Castellá, Castellá-Valenciá, Valencia, Del Senia al Segura, 1992, 2 volúmenes.
-          Antonio Ubieto Arteta – Origenes del Reino de Valencia Tomos I y II, Aunar Ediciones 1975.
-          Manuel Mourelle de Lema -. La Identidad Etnolingüística de Valencia, Desde la antigüedad hasta el siglo XIV, Grugalma, Madrid 1996
-          Baltasar Bueno Tarrega – Breve Historia de la Lengua Valenciana, Las Provincias,  1999




Valencia, Cap i Casal del Regne, Marzo del 2.002

martes, 1 de diciembre de 2015

LA LENGUA ESPAÑOLA EN VALENCIA.



Autor: Ferrer.
14-6-2005.

Para variar, escribiré este artículo en español. Y lo hago porque el español es junto con el Valenciano, una de las dos lenguas oficiales en nuestra nación. El español es la lengua mayoritaria de los valencianos (la habla el 100% de los valencianos frente al 50% que habla Valenciano) y el idioma predominante en algunas regiones de nuestro país (especialmente en las comarcas del interior, el Sur y las cuatro grandes ciudades). La mayoría de familias valencianas cuentan con miembros hispanoparlantes y miembros valencianoparlantes. Es lo que hay.

Algunos recuerdan que el castellano fue impuesto en Valencia “por justo derecho de conquista”. Y es verdad. Pero también lo fue el latín por los romanos o el árabe por los al-andalusíes y me siento heredero de ambos. Hay quien apunta también que si un valenciano habla en español es franquista. Esto muestra bien a las claras del coeficiente intelectual de quien espeta tamaña estupidez. Para mí el español no es la lengua del enemigo, sino una de las dos lenguas nacionales del país, parte de nuestra identidad, algo que ya pertenece a nuestro ADN.

Para mí un valenciano hispanoparlante es tan valenciano como el que más. Y desde luego también puede llegar a ser tan valencianista como el que más. Yo he conocido a lo largo de mi vida a gente hispanoparlante que se ha desvivido por Valencia y la ha defendido siempre con uñas y dientes... Algo que no se puede decir de todos los valencianoparlantes. E incluso he conocido a compatriotas que sin hablar ni papa de Valenciano se consideran nacionalmente valencianos. Lo cual tampoco debiera extrañarnos: es algo usual en el País Vasco.

Si los valencianos renunciáramos al español estaríamos renunciando a una lengua internacional hablada por más de 400 millones de personas y 25 estados en el mundo, al refranero más sabio del globo, a leer a Miguel de Cervantes en su idioma, a hacer amigos en Latinoamérica via internet. Sería una auténtica catástrofe. Los valencianos tenemos la fortuna de contar con el Valenciano, que fue la primera lengua neolatina en tener un Siglo de Oro literario, y con el español, que nos puede abrir las puertas del mundo. Es un tesoro cultural doble.

Yo me siento orgulloso del Valenciano y del español. Y lejos de etnicismos excluyentes, nuestro pueblo debe velar para que ambas lenguas convivan en tolerancia y armonía. Los hispanoparlantes deben hacer un esfuerzo de integración y respeto y aprender Valenciano. Y la necesaria discriminación positiva que sin duda se merece el Valenciano no puede derivar en exclusión. El ideal que todos debemos perseguir es que algún día el 100% de los valencianos domine el Valenciano y el español a la perfección. Eso sería señal de que somos un gran país.


LA LENGUA ES ANTERIOR A LOS FILOLOGOS, QUIENES SE CREEN SUS DUEÑOS Y SEÑORES ABSOLUTOS


Baltasar Bueno Tárrega (Breu Historia de la Llengua Valenciana – Las Provincias – Giner de 1.999)


Los filólogos catalanistas de las universidades valencianas y catalanas se creen en posesión de la verdad, pretenden ser los dueños absolutos de la lengua autóctona del pueblo valenciano.

Nadie que no sea ellos puede opinar sobre la Lengua Valenciana. Lo que dicen ellos es dogma de fe, quien no está con ellos es analfabeto o secesionistas lingüístico.

Los catalanistas mas acérrimos insultan, no respetan los sentimientos y las opiniones contrarias y pretenden imponerlas.

El gran elemento que esgrimen es que la catalanista  es la opinión de la “comunitat cientifica internacional” o la “opinio de l’universitat”.

Los filólogos catalanistas se creen dueños de la Lengua Valenciana y se arrogan para ellos cualquier decisión sobre ella. Solo ellos pueden hacer y deshacer como les convenga, imponer sus normas y criterios.

Olvidan los filólogos catalanistas que un idioma, una lengua, no es producto de la ciencia, ni de los científicos. Sino que la ciencia y los científicos, en cualquier parte del mundo se limitan a estudiarla, a observar su comportamiento y evolución.

Los filólogos han venidos muchos siglos después de que naciera la Lengua Valenciana.

Es el pueblo valenciano el auténtico y genuino dueño de la lengua autóctona y original, quien la ha ido formando, consolidando, evolucionando con el paso del tiempo.

Los filólogos no deben decirle al pueblo como debe hablar o como debe escribir, sino estudiar como habla y como escribe el pueblo, verdadero propietario de la lengua.

Miquel Adlert Noguerol decía: “La misión de la Filología es parecida a la de la Geografía en sus respectivos campos de la lengua y de la tierra, pero los geólogos no pretenden intervenir, modificar la evolución de la tierra, ni mucho menos formar ellos la tierra o substituirla por otro planeta”.


Imposición:  “Ahora los filólogos valencianos pancatalanistas se han apoderado de la Lengua como cosa suya y en un acto de dominación hacen una lengua que no es la nuestra y quieren imponer al pueblo la artificialidad de su factura científica”. Miquel Adlert Noguerol.