jueves, 22 de octubre de 2015

LA “GUARDIOLA” DE LA CONSELLERIA DE SANITAT



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 17 de Febrero de 2002

He visitado a un amigo en el Hospital de Alicante y observo que la que podría titularse “Consellería de Sanitat i Cata­lanització” insiste en editar fo­lletos, bordar sábanas con el  “servei” y ensuciar rótulos en catalán, rechazando el idioma valenciano. La orden es catala­nizar a tope, aunque los hospi­tales mantengan enfermos por los pasillos, la lista de espera de meses y nuestros mayores mueran de soledad y temor, con míseras pensiones y escasas residencias. Así, mientras el anciano Pasqual Iborra perma­necía aparcado en un pasillo del Hospital de Alicante con gan­grena y moribundo, la Conse­llería de Serafín quemaba dine­ro “L’Aula del Tabac”, una  exposición y folleto destinados a niños de 10 a 13 años, los cua­les son llevados bolígrafo en ris­tre para “emplenar”, dicen, cuadernos. En idioma valen­ciano tenemos el verbo “om­plir”, pero Serafín introduce un “emplenar” que no existe en nuestra lengua, siendo un vul­garismo catalán aparecido por Gerona hacia 1930. Olvidando los cacareados dogmas de pure­za etimológica y pedigrí clásico, los gendarmes-maestros mien­ten a nuestros hijos y les hacen creer que la corrupción “emple­nar” es un infinitivo culto del idioma valenciano.
En el panfleto que regalan a los niños aparece una hucha a la que llaman “guardiola clàssi­ca”, que no es clásica ni valen­ciana. Violan la mente recep­tiva de nuestro niños, pues si leen “emplenar” y “guardiola” en paneles de una exposición organizada por nuestras auto­ridades: ¿Quién les dirá que tales vocablos no son valencia­nos? Los niños no sospechan que hay un “Servei de norma­lització” catalana pagado con nuestros impuestos, cuyo fin es imponer lo que les salga de las bolas a los expansionistas del Institut d’Estudis Catalans. ¿Cómo van a creer que sus pa­pás son tan blandos que admi­ten esta canallada? Y, por vil que parezca, esa es la verdad. ¿Total? El PP ha hecho cuentas y dice: en Alicante, que esta­mos convirtiendo en la capital de la Comunidad, votan al que fomenta el “Puta Valencia”; y en Castellón con hacerles creer que son catalanes cuItos, poner las cuatro barras y meterles el Institut d´Estudis Catalans, van que se matan; o sea, que ya hemos desvertebrado el Reino, y como los valencianos que resisten son cuatro votos ¡Qué se vayan a tomar por el saco con su lengua; les metemos emplenar, guardiola y hasta el penis si se ponen farrucos!
La “guardiola” del Serafin no alude al futbolista levantino, sino que es una porquería léxica que excretó la Barcelona del siglo XIX, hacia 1840. Esta basura morfológica jamás fue utilizada por ningún escritor valenciano antes de la bajada de saragüells de los Guarner, Valor, Fuster y tota la polseguera de parasits que mos aufega hui en dia. Los fematers lingüísticos de Serafin escarbaron en lo más pútrido de la escoria léxica cata­lana para traernos emplenar y guardiola, cuando en el idioma valenciano poseemos los sustantivos vedriola, vidriola y el clási­co lladriola para traducir el cas­tellano hucha y el catalán “guar­diola”. Pero está claro que Se­rafín desprecia la voz valenciana e introduce la catalana para que los niños la aprendan. La Infan­cia atrae al “Servei de normalit­zació” catalana del PP, y son sus víctimas indefensas hasta que se codifique el delito de pederastia cultural. De momento, en­gañándolos, han conseguido que los pequeños memoricen “em­plenar” y “guardiola”, y esta últi­ma les queda muy grabada al asociarla al futbolista. Produce  repugnancia leer en el folleto “eix un tub” o “cigarreta que reprodueix”, en lugar de los valencianos "ix un canó o tubo” y “cigarret que reproduix”; pero es el deseo del PP, ya que en su Canal 9 nos insulta con el “ofereix" desde hace meses, despreciando el valenciano “oferix”.
Los comisarios, coprófagos, degustan con deleite cualquier desperdicio que les echen sus amos del Principado sin prínci­pe. Podían recuperar léxico va­lenciano, pero sólo lo recogen cuando lo permite el Institut d’Estudis Catalans. Ejemplo de esta actitud podría ser el prohi­bido y casi olvidado adjetivo va­lenciano “galavardeu”, de acep­ciones que abarcan desde hom­bre inútil, chulesco y camorris­ta a desgarbado y alto (Es­crig. 1887). Patrimonial del idioma valenciano, figura en cartas del papa Borja, “ni ga­lana ni galavardeus” (Carta de Alejandro VI, a. 1493); en la prosa de novelistas del XVIII, “hagueren vist vostés ga­lavardeus” (Galiana: Rondalla, 1708); o en versos de Escori­güela: “quatre galavardeus” (Coloqui del retorn, 1784). Este vocablo valenciano generó el castellano “galavardo”, docu­mentado por vez primera en el “Tesoro de la lengua” (a. 1611) de Covarrubias, lexicógrafo que vivía en el Reino de Valencia cuando escribió la obra. Ade­más, del clásico valenciano “ga­lavardeu” surgió medio milenio después el vulgarismo catalán “galifardeu”, en la Barcelona de 1860.
Dado el historial del adjeti­vo, sería lógico que los que bra­man por la defensa de nuestras  señas de identidad lo recogie­ran en diccionarios como el de la Generalidad y Bromera,  pagado con el sudor de nues­tros cataplines. Pero no es así: sólo admiten el vulgarismo catalán “galifardeu”, ignorando el clásico “galavardeu” que  sí está presente en el Diccionari de la Real Academia Valenciana  (no confundir con la filial del  IEC, o de Ascensión). La pede­rastia cultural que supone contaminar la mente infantil con  los estrafalarios emplenar y  guardiola pasa desapercibida al  catalanero Levante, atento a  morder a los pocos que man­tienen la dignidad valenciana del idioma. El otro día aullaba  espantado: “¡Auuuu, auuuuuuu,  en el Palau de la Música se ha  traducido Billy the Kid como  Billy el Chiquet, auuu, auuuu”.  ¡Qué cudols son estos gendar­mes! Lo que llaman “estra­ falario criterio gráfico que utili­za el Palau”, aludiendo a “chi­quet”, es el genuino del idioma valenciano desde Jaume Roig, aunque el diario Levante preferiría que en el programa del concierto de la London Sym­phony figurara “Billi el Noi”.
¡Vaya defensa del idioma valenciano! Introducen des­perdicios catalanes como em­plenar, guardiola y galifardeu, pero se vuelven histéricas cuando comprueban que al­guien sigue ofreciendo resis­tencia a la catalanización, y si es una dama como Mayrén Be­neyto, todavía les escuece más el forigol a Ferrán y sus coris­tas. Pero pueden estar tran­quilos, Serafín ha conseguido que el anciano Pasqual Iborra, en un pasillo del hospital, agonice entre sábanas donde se lee “servei” en catalán; encara que, ya en el Parais y lliure de la vellea, ell charrará en atres valencians y en paraules va­lencianes com galavardeu, omplir y vedriola.


LA GRAN MENTIRA DEL PAREGUT ENTRE LLENGUA VALENCIANA I CATALANA



El Palleter  (Diari Digital)



Es freqüent sentir en boca de partidaris de l'imperialisme pancatalaniste que "el valencià i el catala es pareixen molt", i que un "catala i un valencià s'entenen en mes o manco facilitat".

Es cert. Lo illogic sería lo contrari. No obstant, a continuacio demostrarem que no es poden utilisar ni l'excusa del paregut, ni l'excusa de l'inteligibilitat, per a demostrar cap unitat llingüistica ni per a que una llengua absorbixca a l'atra.

A no ser que el pancatalanisme no tinga uns atres arguments mes solits i consistents...

EIXEMPLES D'IDIOMES PAREGUTS
(I EN ALT NIVELL D'INTELIGIBILITAT LLINGÜISTICA)

- El gallec i el portugues son 2 idiomes distints.
- El serbi i el croat son 2 idiomes distints.
- El chec i l'eslovac son 2 idiomes distints.
- El catala, l'occita i l'aranes son 3 idiomes distints.
- El suec, el noruec, el danes, l'islandes i el feroes son 5 idiomes distints.
- Etc.

!I entre totes elles s'entenen! !Milacre!

Per tant, CAP FILOLEC DEL MON, CAP SOCIOLLINGÜISTE DEL MON utilisa els criteris de "paregut" i/o de "inteligibilitat llingüistica" per a defendre cap "unitat de llengües" en qualsevol lloc del planeta.

Es llogic i freqüent que entre dos llengues VEINES existixca un cert "paregut" i una certa "inteligibilitat", i no per aixo ningu afirma que son "la mateixa llengua", i manco encara es defenen criteris de "unificacio", "estandarisacio" o "absorcio".

ALGUNS CRITERIS QUE INFLUIXEN EN LA SUBJECTIVITAT DEL PLANTEJAMENT
En el moment de realisar qualsevol hipotesis, deuriem de tindre en conte alguns elements subjetius entre els enquestats.

-EL NIVELL CULTURAL dels dos interlocutors:
- No es dona el mateix grau d'inteligibilitat entre dos llicenciats en Filologia Romanica que entre dos persones sense estudis.

-El GRAU D'INTERES (i el posicionament ideologic):
- Evidentment un valencià que siga partidari de l'imperialisme pancatalaniste tindra molt mes interes en "entendre" a un catala, que un atre valencià que no ho siga.

-LA NORMALISACIO LLINGÜISTICA vigent i les alternatives:
- Dependra de la normativa utilisada per cada usuari:
- Normes de El Puig (R.A.C.V.).
- Normes del 32 (i els seus dos variants: la "original" i la "evolucionada" (catalanisada).
- Normes de l'Institut d'Estudis Catalans.
- Unes atres: futura Academia Valenciana de la Llengua.
- No olvidem que les "Normatives" obedixen mes a criteris ideologics que a criteris llingüistics.

-L'influencia dels MIJOS DE COMUNICACIO:
-En Valencia existixen repetidors illegals de TV3.
-En Valencia s'escolta Catalunya Radio i unes atres emisores catalanes.
-En RadioTelevisio Valenciana s'utilisa una "estandarisacio" de l'idioma valencià procliu a la catalanisacio del mateix.
-En Valencia es subvencionen llibres i unes atres publicacions en catala.


LO RIDICUL DE LA TEORIA PANCATALANISTA

Pensem que (utilisant un criteri totalment arbitrari i per tant absolutament acientific) s'acordara que dos llengües en un 85% de "paregut" i/o de "inteligibilitat" foren la mateixa llengua.

¿Que passaria si dos llengües foren paregudes en un 84%? En eixe cas ¿NO serien la mateixa llengua?.

¿Que passaria si dos llengües foren paregudes en un 86%? En este cas ¿SI serien la mateixa llengua?.

I aplegat ad este punt: ¿perque no el 80% o el 90% en conte del 85%?...

Es ridicul. No te cap sentit.

I mes encara si parlem de "llengües vives" que han evolucionat (i evolucionen) sigle darrere sigle.

En est aspecte, hui per hui, es molt important tindre present la politica d'ensenyança dictaminada per la Generalitat (interessos personals i de grup, objectius a conseguir, etc.) de l'idioma valencià en Coleges, Instituts i Universitat, mes procliu al "adoctrinament en l'unitat de la llengua" que a la defensa de l'idioma valencià.

La prova d'aixo es evident: els llibres de text triats son editats majoritariament en Catalunya, mentres es censuren uns atres editats per Lo Rat Penat (institucio en mes de 120 anys de treball i servici a l'idioma valencià) i unes atres editorials (RACV, L'Oronella, Del Senia al Segura, etc) que editen en les Normes Valencianes d'El Puig. Identics objectius mafiosos mouen la politica de seleccio de professors.

En tot, aixo no significa un gran aument en el "paregut" i la "inteligibilitat" entre llengües. A favor de la llengua valenciana juga el fenomen de la "diglossia" l'arrelament de l'idioma valencià en les nostres comarques. Posarem un eixemple: Darrere de dos decades de "catalanisacio" en l'ensenyança i en els mijos de comunicacio, els valenciaparlants seguim sense acceptar paraules com "aquest", "nosaltres", "avui", avi", "sota", "tarda", "article" o "vehicle". Per tant, el llenguage parlat (pese als esforgos pancatalanisadors) no es tan facil de sustituir. Pot ser que aumente la similitut entre la llengua valenciana i el catala, pero no lo suficient com per a que la segona absorbixca a la primera.


Uns atres arguments:

-No donarien mai els mateixos percentages un estudi sintactic, que uno morfologic, que uno fonetic, que un atre ortografic, etc.

- No donarien mai els mateixos percentages si realisem l'enquesta entre un valencià de Vinaros i uno de Tarragona (Zones limitrofes, a on es dona el fenomen del "llenguage de frontera") que si ho realisem entre un valencià d'Alacant i un catala de Girona).

- Si el mateix Institut d'Estudis Catalans (maxima autoritat llingüistica en Catalunya) reconeix a l'occita i a l'aranes com a llengües propies i diferents a qualsevol atra, ¿perque no reconeixen en molt mes motiu l'autonomia de la llengua valenciana?

!Que dos llengües siguen mes o menys paregudes, no significa que siguen la mateixa llengua!

!Que dos coses siguen paregudes no significa que siguen la mateixa cosa!

...¿Es eixa "la ciencia" de la que tant parlen els partidaris de l'imperialisme pancatalaniste?

...¿Son eixos tots els seus arguments?





LA GRAN ÉPOCA DE ALFONSO V


Por: Ricardo de la Cierva

El cual provenía de Castilla, pero fomentó por encima de todo la política mediterránea de su nuevo reino, y supo _comunicar ese horizonte a su hijo, el gran Altonso el Magnánimo, III de Valencia y V de Aragón, que reinó entre 1416 y 1458. Naves valencianas sometieron Cerdeña y tomnaron la ciudad de Nápoles; el almirante valenciano Ramón de Corbera, en lucha con la Casa de Anjou, rompió las cadenas del puerto de Marsella y tomó por asalto la ciudad; luego el Rey Magnánimo donó las cadenas a Valencia, junto con el Santo Grial, una reliquia legendaria de1 medievo. Su reinado marca el apogeo de la gran cultura ­valenciana en la Baja Edad Media, que se prolongó has­ta los albores de la Edad Moderna. Los intensos contactos con Italia cuajaron la conexión valenciana con las corrien­tes del humanismo, y fray Antonio Canals, traductor del Valerio Máximo a la que él llama lengua valenciana, con­trapone su obra a las traducciones realizadas en lengua catalana; un testimonio del que huyen los pancatalanistas comno sobre ascuas. Pero esa misma lengua fue elevada has­ta las cumbres de la lírica europea de su tiempo por un caballero del rey Alfonso, Ausias March, que liberó al va­lenciano de provincialismos espúreos y supo conferir a sus poemas la impronta del clasicismo. Lo mismo haría, en generación siguiente, Joanot Martorell, autor de la novela primordial Tirant lo Blanch, calificada por Cervantes en el Quijote como «el mejor libro del mundo». Martorell dice escribir «en vulgar lengua valenciana», a la que el propio Cervantes en el Persiles se refiere como «graciosa lengua valenciana con quien sólo la portuguesa puede competir en ser dulce y agradable». Son también célebres Joan Esteve, autor de un Liber elegantiarum; Jaume Roig, que escribió L'espill o llibre des les dones; sor Isabel de Villena, autora de una memorable vida de Cristo, novelada. El pri­mer diccionario de una lengua romance se Compuso en Valencia, y en valenciano se imprimió (junto con partes  en italiano y castellano el primer libro en que se copió el invento de Gutenberg en España, las Trobes en Lahors de 1a Verge Maria, que se conserva en la Universidad ­de Valencia y tuve en mis manos en 1974, con la emoción~ que puede suponer el envidioso lector. Se propagan por entonces el fabuloso Misteri d'Elig (Misterio de Elche escrito a fines del siglo XIII (1265), y el Cant de la Sibila, dos monumentos de la lengua. Eran tiempos de esplendor general en el reino. Se creaba la Taula de Canvis y la, primeras grandes instituciones benéficas en favor de los marginados de la sociedad. El siglo daba dos papas valen­cianos, Calixto III y Alejandro VI; de la familia valenciana de los Borja (a quienes los horteras de la Historia siguen lla­mando en España Borgia) se convirtió en la más famosa del mundo. Algún italiano despistado, sin saber de qué iba la cosa, quiso llamarles catalanes; con el mismo criterio podríamos llamar venecianos a los Medici. Pero nombrar a estas alturas, como hacen los pancatalanistas y los txar­caltecas, amén de varios académicos castellanos esquiro­les, a March y Martorell representantes de la literatura ca­talana, cuando ni por lengua, ni por cultura, ni por política. ni por administración, estaba Valencia integrada en Cata­luña, es un interesado disparate mucho más grave que in­cluir a don Alfonso X el Sabio en la literatura portuguesa. a Miguel de Unamuno en la literatura vascuence o a Jose Ortega y Gasset en la literatura argentina.

LA GRAMATICA VALENCIANA



Juan Borrás

Leía el otro día que la Generalitat destinaba en los presupuestos del próximo año, tres mil y un buen pico de millones para la Academia Valenciana de la Lengua. No me parecen ni pocos ni muchos, sino todo lo contrario. Depende. Depende de la "productividad" de los/as señores/as académicos/cas. Y por la ideología manifestada por la mayoría de ellos/as, es más que presumible que la "productividad" valenciana sea muy poca y la catalana muy mucha.

Una sórdida falsedad ha envilecido la creación de La Academia Valenciana de la Lengua….catalana. Aquesto, lo de catalana, es lo que los Muy Honorables Miembros de la Academia intentaban fuera un secreto, pero han sido incapaces, (como dice un conocido aforismo: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible que sea) y se ha convertido en un insolente secreto …. a voces.

Se publicaba en otro medio de comunicación, que la Presidenta de la tan cacareada e "imprescindible" Academia Valenciana de la Lengua, afirmaba, sin ningún pudor, que iban a confeccionar un diccionario de la lengua ¿valenciana? en el que emplearían cinco años de "arduos" trabajos, pero que a la gramática no le iban a dedicar ni un solo minuto, que ese no era trabajo suyo. ¡Pues que bien!. Tenía razón T. Deloney cuando decía que Dios nos envía los manjares y el demonio los cocineros.

Como, lo confieso, no soy ni tan inteligente ni tan culto ni tan ilustrado, para desgracia mía, como los dignos componentes de la AVL me quedé alucinado.

Pase por que tarden cinco años en confeccionar el diccionario que, a los "precios" previstos, nos cueste 14 o 15 mil millones (5 años a 3 mil millones por año que sería la explicación a "arduos trabajos") pero que se inhiban de confeccionar la gramática es algo realmente esperpéntico.

Yo creía, iletrado que es uno, que el trabajo a desarrollar por la AVL era, precisamente, la confección de la gramática, o sea las normas para aprender "el arte de hablar y escribir correctamente una lengua", que es, precisamente, la función de la gramática según todos los diccionarios que he consultado. Pues no. Seguramente ya tienen decidido que no vale la pena perder su "productivo" tiempo en tan "insignificante" quehacer. Y posiblemente tengan razón ¿Para que preocuparse si ya tienen la gramática catalana?.

Dada la ideología catalanista de la inmensa mayoría de los integrantes de la AVL, lo raro es que se molesten, tan siquiera, en confeccionar el diccionario, como no sea para justificar el hacer turismo por toda la Comunidad y acreditar los sueldos y demás gabelas. Por que bien pensado ¿para que cinco años de "arduos trabajos", para confeccionar el diccionario si ya tienen el del Padre Fullana (valenciano), el Alcover (mallorquín/catalán) y el del Institut d’Estudis Catalans (catalán)?. Que hagan una mezcolanza de los tres y así nos ahorramos un buen montón de "pelas".

No recuerdo quien dijo aquello de "el que busca el cielo en la tierra se ha dormido en la clase de geografía". Lo que podríamos traducir por "el que crea que la Academia Valenciana de la Lengua va a buscar la legítima lengua valenciana se ha dormido en la clase de política".


¿LA GRAMÁTICA DEL FUTURO CANAL EN VALENCIANO?



Por Ricardo García Moya
Las Provincias 12 de Diciembre de 1996

Cuando  Fray Juan Gregorio, "nacido en 1644 en Segorbe; Reyno de  Valencia",  visitó  el monasterio de San Sebastián  de Orihuela, "una religiosa alargó la caja de tabaco que tenía Ilena, para que el Hermano Juan  remediase  su necesidad, vaciando aquel tabaco en su caja. EI venerable, tributando gracias, volvió su caja vacía. Despidióse, y dá allí a poco, abriendo la religiosa su caja, vio con admiración que estaba otra vez Ilena de tabaco" (Ortiz, P.: Exequias. Valencia 1738, p. 51).
Una lectura irreflexiva podría hacernos creer que las religiosas valencianas del barroco eran una especie de cowboy masticadoras de tabaco; y no era así. EI consumo de tabaco en polvo o rapé estaba extendido en todo el Reino de Valencia hacia el 1700, y no constituía nada vergonzoso ni denigrante. Las monjas de Orihuela o el Hermano Juan -modelo de ascetismo- disponían de su rapé para estornudar; lo utilizaban públicamente y no escandalizaban a nadie. Lo censurable es alardear de una virtud y, tras los muros, hacer lo contrario.
Pasemos    a nuestros  días. Serpentea por las librerías del Reino una supuesta Gramática Valenciana editada  este  año de 1996 por editorial Bromera (la plus sardanera del espacio)  y subvencionada  íntegramente  por  la Generalidad.
En este caso, la virtud del título no concuerda con los vicios agazapados en el texto, al que sólo le falta que los  puntos  sobre las íes Ileven barretina.
Fieles al Institut d'Estudis Catalans, los arcaísmos e inventos fabristas sonrojan al lector valenciano: "a més a més", "aquesta", "amb", "mots", "mitjans", "desenvolu- par-se",  "dues",  "avui",  "exigeix",  "esport", "constitueixen", etc.
Engendro post mortem de los filólogos "arios" del L'Avenç, esta falsa Gramática Valenciana imita a las lenguas germánicas de múltiples consonantes unidas, apóstrofos por doquier y ristras de enclíticos (con guìoncìtos que ni el latín usó).
Paradójicamente, más que al alemán, semejan un híbrido de toscano y chino: "oblidar-se-li dir-li-lo a altri". Es una intuición, pero quizá tras este conglomerado estrambótico de postizos morfológicos y ortográficos se oculte el ideólogo Paco Clavel, con el seudónimo de Josep Lacreu.
En esta Gramática actúan peor que Corominas. EI etímólogo, aunque tiene el tic de atribuir origen catalán a todo el léxico hispánico (portugués, castellano, valenciano y gallego), incluye voces de los idiomas citados. Así, recuerda que reloj es "rellonge" en valenciano (DCEH), desde la Edad Media (Jaume Roig) hasta nuestro siglo (P. Fullana). Pues bien, la gramática de Paco Clavel o de Josep Lacreu nos ordena escribir "reIlotge", como manda el  Institut d'Estudis Catalans.
¡Vaya parto de los montes! Veinte años de inmersión, 20.000 comisarios que viven de la lengua y miles de millones invertidos en la supuesta defensa del valenciano y, en 1996, ¡tachín, tachín! reeditan la Gramática del  Institut d'Estudis Catalans camuflada como valenciana.  Esperábamos al dúo Kraus y Pavarotti y aparecen con falsetes el Titi con la Veneno.
Los implicados en la gramática, sublimes, advierten que "la sociedad actual no permite veleidades ortográficas"; las del IEC son las únicas que debemos aceptar. Esta Gramática de Paco Clavel ni siquiera respeta la ortografía que Fullana recomendaba en 1932.
Escriben "sil-laba y mol-licie", cuando el franciscano rechazaba la ele geminada y avisaba que era un error esta grafía. Harto de catalaneros, puntualizaba: "no mos referim a I'Ortografía catalana imposada per Insti- tut d'Estudis Cata-lans" (Fullana: Ortografía Valenciana  1932, p. 64).
EI de Benimarfull lo tenía claro: "en valenciano no tiene razón de existir esa grafía"; ade-                   más, en 1932 " no hi ha valenciá algú que  pronuncie  les dos eles" (p. 64). En su alegato con-                    tra  la catalanización insistía en "les diferències marcadíssimes qu'existixen en una y atra                    Ilengua" (p. 64). Igual de meridiano lo  exponía don José  Nebot  en 1894: "Tampoco se dobla nunca la I en valenciano como se hace en Cataluña; no escribimos il-luminat, sino iluminat" (Nebot, J.: Apuntes. Valencia 1894, p. 151 ).
Si Fullana y Nebot vieran la Gramática de Bromera y Paco Clavel, con su disparatada prosa -”posa-ho al dessota, a més a més condueixes una mica de franc. EI drapaire i la iaia ensems amb bastant..."- quedarían aterrorizados. Y ésta es la lengua que está propagando los inmersores en guarderías y universidades.
Escucho en lontananza la lección de catalán que imparte Canal 9 en las tardes futboleras, con sus "amb", "nombroses", "esport", "endarrerit", "avantatje", "a més a més", "represa" y sus prohibiciones (no pueden decir árbit y vestuaris, sino arbitre y vestidors. ¿Recuerdan el "Vestuari" frente a la Catedral?) Pronto pasarán cuatro años, al Canal 9 se sumarán otros con la Gramática de Paco Clavel como arma, dándose la paradoja que la herencia  inmersora dejada  por el  PSOE la recogerán intacta y con intereses.



LA GENERALITAT VALENCIANA. LA CALAMITAT

Las Provincias 16 de Noviembre de 1994

Por Ricardo García Moya
 
Ya saben, supongo, que los catalanes han rebautizado humorísticamente a nuestro territorio como "La Calamitat", en réplica jocosa a la enésima campaña lermista de despersonalización regional. Mientras que la Generalidad catalana defiende a capa y espada lo de Principat, el PSOE y EU queman millones (del contribuyente) inventando estupideces para destruir nuestra toponimia, historia, vexilología, etc. Cuando lean el triunfante mensaje "Anem a més. Generalitat Valenciana. La Calamitat", no piensen que bromean. Ellos van a más (sueldos, compra de yates, subvenciones a la extrema derecha del catalanismo...) Aunque la prensa del régimen camufla de mil maneras su indigna gestión.

Otros, sin embargo, pecan de inocencia. En Benidorm -feudo político del, quizá, futuro presidente de la Comunidad Valenciana- se observan detalles opuestos a lo que el líder pregona en Valencia. Como alcalde de Benidorm es extraño que aprobara la convocatoria municipal de un "premi de narrativa per a estudiants del País Valenciá"; parecería más correcto usar lo de Reino o Comunidad, y no estaría cometiendo ningún crimen cultural. Tampoco estaría de más que en las fiestas de Benidorm no Ilenaran las calles con banderolas de cuatro barras. Es hora de recordar a la turística ciudad que allí jamás se utilizaron tales enseñas, hasta que los concejales del antiguo PC y los actuales de EU y PSOE las promocionaron en los actos  públicos.

La semana pasada en LAS PROVINCIAS, Miguel Angel Conejero preguntaba: "¿Qué les pasa a estos de la derecha, que de todo tienen miedo? No es miedo, es terror al qué dirán los vividores del pujolsocialismo. Hace años, cuando ofrecí a la Generalidad el traslado de la exposición sobre la Real Señera a Valencia  (con todos los gastos pagados por la Caja de Ahorros de Alicante, incluido el lujoso catálogo) el comisario cultural del PSOE, "amb un somriure", me mandó a la mierda. De igual modo, el alcalde catalanero de una villa turronera -ante la próxima visita de la exposición sobre la Real Señera--  amenazó con  retirar los caudales municipales de  la entidad patrocinadora si no se suspendía el proyecto; y lo consiguió. Prueba de ello es que en el catálogo figuraba la localidad, pero los paneles fueron de Sant Vicent del Raspeig a Alcoy y el liberal alcalde logró su empeño. Estos cavernícolas no son modelos a seguir, por supuesto, pero la ambigua actitud del PP podría perpetuar el triunfo de los intolerantes.

Y otro factor que les convierte en tímidos defensores del pueblo valenciano es que no acaban de creer lo que dicen. Un catalanero profesional -- de los que envenenan a nuestros hijos en institutos y escuelas--, sin caerle la cara de vergüenza, soltará aquello de "Principado de Cataluña y País Valencia", y se sentirá paladín del progresismo; aunque no será sino un mequetrefe pedante. Por el contrario, un político o intelectual del PP, las pasará canutas y sudará sangre antes que decir en público lo de "Reino de Valencia", y caso de hacerlo, habrá sopesado eI auditorio (si está en Valencia, o si el público es adecuado, si no hay televisiones que lo graben, etc.)

No sé si decirlo, aunque LAS PROVINCIAS ya lo publicó en su día, pero ¿adivinan a qué editorial encargó el Ayuntamiento de Benidorm, gobernado por el PP, la publicación de las obras ganadoras? Pues tiene gracia que la elección recayó en la editorial más catalanera que existe: la famosa "TRES I QUATRE". Y no sólo encargan la edición, sino que el jurado es designado conjuntamente por "el Ajuntament de Benidorm i l'editorial TRES I QUATRE de Valéncia". ¡Vaya porvenir que nos espera, como no rectifiquen estos despistados!

Las normas en que está redactada la convocatoria "per a estudiants de 3r. de BUP, COU i FP-2 del País Valenciá" siguen las emitidas por el Institut de Estudis Catalans, ignorando la existencia de una ortografía y léxico de la Real Academia Valenciana. En consecuencia -en noviembre de 1994-, tenemos la paradoja de que la editorial dedicada exclusivamente a erradicar el valenciano e implantar el catalán en el Reino de Valencia, estará preparando la publicación de unas obras catalaneras, por la torpeza (¿o son demasiado listos?) de algunos militantes de la dubitativa derecha.

Y si en Benidorm  -- dentro del territorio valenciano -- , actúan tan anárquicamente respecto a lo que pregona Gil Lázaro y Tarancón (y aquí hay tela marinera, pues vaya polimorfismo el suyo) fuera de él, para los políticos del PP no existe la lengua valenciana. Marcelino Oreja, en artículo publicado en la prensa de Castilla ("Las lenguas en España"; Diario 16, 1 - 11 - 94), se explayaba en frases laudatorias hacia los idiomas autonómicos; pero la tolerancia que exhibe el escrito no alcanza a los valencianos. Oreja ignora olímpicamente la existencia del valenciano; ni siquiera lo consideraba un pobre dialecto. Para este alto cargo del PP sólo hay que proteger y "respetar al gallego, catalán y euskera".

La gravedad es que, visto el panorama, tienen algo de razón los gamberros que nos Ilaman "La Calamitat Valenciana".



LA FALSA OFICIALIDAD DEL IDIOMA CATALAN EN LA UNIVERSIDAD DE VALE

NCIA

AUTOR: VALENCIÀ D'ELIG

 Existe una sentencia del Tribunal Constitucional, que resuelve que la Universidad de Valencia tiene licencia en base a sus estatutos y a la Ley de Reforma Universitaria, a denominar al idioma Valenciano con su nombre propio "Valenciano" o con el que la susodicha universidad le ha querido otorgar como académico: "lengua Catalana", especificando que esta última posibilidad está restringida exclusivamente al uso interno de la propia Universidad de Valencia. Además, en ningún caso la sentencia del Tribunal Constitucional entra a considerar si el Valenciano o el Catalán son el mismo idioma o no.

 El Tribunal Constitucional no presenta en su sentencia ninguna argumentación o prueba de carácter filológico o lingüístico. Por tanto, ni reconece, ni ampara el que la Lengua Valenciana sea la misma que la Catalana, ni fuera, ni dentro de la Universidad de Valencia.

 En la sentencia, en ningún caso se resuelve si el idioma Valenciano y el Catalán son el mismo, si existe qualquier "unidad de las lenguas" o si los dos idiomas forman parte del mismo "sistema lingüístico" o no. En todos esos asuntos el Tribunal Constitucional ni se pronuncia ni emite ninguna sentencia.

 Es muy posible que algunos quieran ver en esta sentencia el reconocimiento por el Tribunal Constitucional de que el Valenciano y el catalán son el mismo idioma. Pero eso es algo que no se desprende de la sentencia. El Tribunal Constitucional lo que reconoce es que la iniciativa de la Universidad de Valencia de denominar académica e internamente al idioma Valenciano con el nombre de "lengua Catalana", queda bajo la cobertura de la Ley de Reforma Universitaria, que es la que ofrece el marco legal para desarrollar los estatutos internos de las universidades y es base de la autonomía universitaria.

 La pretendida oficialidad de la lengua catalana dentro de la Universidad de Valencia no es tal, ya que la sentencia lo único que le reconoce a la Universidad de Valencia es el derecho a llamar internamente al idioma Valenciano con otro nombre, en este caso "lengua Catalana", simplemente porque esta universidad lo ha querido así y sus deseos encuentran amparo legal en la Ley de Reforma Universitaria.
 Dicho "permiso" lo obtiene la universidad por una cuestión meramente jurídica y técnica, sin necesidad de entrar a discernir si la sinonimia empleada es lingüísticamente cierta o no, o si el idioma Valenciano o catalán son el mismo idioma.

 Para ver más claro todo este asunto podriamos ejemplificarlo imaginando la existencia de una "substancia" cuyo nombre propio es "Valenciano" al que la Universidad de Valencia, a nivel interno, ha decidido cambiarle el nombre por el de "lengua Catalana".
 Por el mero hecho de que la Universidad de Valencia pueda cambiar el nombre original de la "substancia" valenciana por el nombre de "lengua Catalana" no quiere decir que esta "substancia" valenciana pase a tener las mismas características y propiedades de la "substancia" a la que el nombre "lengua Catalana" realmente representa (idioma catalán hablado en Cataluña). O sea, que aunque esta universidad utilice el nombre "lengua Catalana" como sinónimo del nombre "Valenciano", la "substancia" valenciana continuará siendo diferente a la "substancia" catalana. Que dicho con otras palabras sería que el idioma Valenciano por ser simplemente llamado "lengua Catalana" no se convierte en el idioma Catalán y por tanto, ambos idiomas continúan siendo diferentes e independientes el uno del otro (tanto por evolución como por rasgos lingüísticos).

 De todo ésto, la conclusión más importante que se obtiene es que si la Universidad de Valencia quiere dar cursos o impartir las clases docentes en Valenciano (según ellos con el nombre académico e interno "lengua Catalana"), los cursos o las clases docentes se tendrán que realizar en la genuina y autóctona Lengua Valenciana hablada por el pueblo valenciano y en ningún caso se podrá utilizar el idioma Catalán que hablan en Cataluña (que es reglamentado por el Institut d'Estudis Catalans (I.E.C.), ente normativo que legalmente no tiene ninguna competencia lingüística en la Comunidad Autónoma Valenciana), ya que es el idioma Valenciano y no el Catalán la lengua propia de los valencianos, según recoge el Estatuto de Autonomía Valenciano.

 Por tanto, si bien la Universidad de Valencia tiene licencia para, EXCLUSIVAMENTE A NIVEL INTERNO y académicamente, DAR OTRO NOMBRE al idioma Valenciano ("lengua Catalana" en este caso), igualmente tiene la obligación de impartir los cursos o las clases docentes en Valenciano (aún denominado bajo el presunto sinónimo "lengua Catalana") en la GENUINA y AUTÓCTONA LENGUA VALENCIANA, ya que ésta es, y no otra, la LENGUA PROPIA DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA VALENCIANA según se desprende del Estatuto de Autonomía Valenciano y de los PROPIOS ESTATUTOS de la Universidad de Valencia.



 
  


LA EXPANSION DE LA LENGUA VALENCIANA EN CATALUÑA



AUTOR: RICART GARCIA MOYA


 Este verano,  en una tórrida tarde en la Universidad de Barcelona, comprobé lo interesante  que era el manuscrito Ms. 1010.  Terminado hacia 1637, con caligrafía semejante a  batallones de inquietas hormigas,  trataba sobre la "lengua catalana materna”. Ahora, ya en el Reino, he consultado los comentarios sobre el citado manuscrito en la "Historia de la Lìteratura Catalana", de D. Martí de Riquer, y algo no concuerda; la única cita referente a nosotros es para recordar que en los años del manuscrito estudiaban en Lleida más de “300 valencianos que hablaban y entendían, como es lógico, el  catalán" (HLC, V, p. 430). Por  supuesto que entendían el catalán y el latín, pero ¿hablaban catalán o valenciano?

 EI Ms. 1010 confirma que las lenguas habituales en Lleida fueron el catalán, el latín (círculo  universitario) y el valenciano;  conclusión que no sorprendería si la inmersión no censurara originales.  La Universidad de Lleida fue autorizada en 1300 por Jaime II en un lugar a salvo de ataques costeros y de la peligrosa frontera castellana, aunque alejado de Valencia, Zaragoza y Barcelona.  EI monarca nacido en Valencia concedió a Lleida el monopolio de los estudios universitarios de todos  sus estados; hecho que explica la nutrida presencia de valencianos en la diminuta ciudad. La  tradición persistió incluso en el  XVII, cuando el Estudio General  de Valencia superaba a Lleida en  prestigio y alumnado.

 La Universidad reconocía a los valencianos múltiples inmunidades y por privilegio de AIfonso III (año 1428), elegían al rector independientemente de aragoneses y catalanes. Lérida vivía de su Universidad y, necesariamente un colectivo que oscilaba de 300 a 800 valencianos sobre una población que,  por ejemplo en 1708 no superaba los 3.000 habitantes, tuvo que influir lingüísticamente a lo  largo de los siglos, desde 1300  hasta 1705. EI avispado gerundense Onofre Pou se percató del negocio que supondría un diccionario en las tres lenguas habituales y, tras estudiar en Valencia, editó en 1575 un vocabulario  valenciano-catalán-latín. Convertido en bestseller, sirvió de texto en la universidad  catalana  hasta  el  siglo  XVIII,  según reconoce la propia Enciclopedia Catalana.

 Precisamente los que discuten en el Ms. 1010 sobre las lenguas maternas son dos ilerdenses  ilustres:  el  canónigo  Alexandro Ros y el catedrático Diego Cisteller. EI primero advierte que si los sermones sólo se  imparten en catalán no gustará a los extranjeros,  incluso a los valencianos. Y añade que "en el  Reyno de Valencia los más son bilingües, sin que se hagan estorbo en la pronunciación las dos lenguas valenciana y castellana" (Ms. 1010). A estas consideraciones   (censuradas  por  Riquer,  claro), se opone Cisteller, que convivía con valencianos en Lleida y disponía del  Thesaurus  de  Pou  para despejar dudas en los tres idiomas. En él, por ejemplo, se aclaraban incluso  nimiedades como que el latín pastanaca o el catalán pastanaga equivallan al valenciano safanoria (f. 31 v). La copiosa información sobre léxico y ortografía del idioma valenciano  (carchofa,  pechines, picher, chic, eixida, otonyo, charrador, etc.) explicaría el éxito del trilingüe vocabulario en las universidades condales.

 EI constante trasiego valenciano por la ruta de Lleida se efectuaba lentamente, con frecuentes descansos y pernoctaciones en las mismas y poco pobladas aldeas desde el medieval año 1300. Estudiantes y familiares, cultos y acomodados en relación a los aldeanos, eran modelo a imitar por su refinamiento e idioma. No es ilógico, pues, que la cuña lingüística valenciana amenazara exten- derse desde Lleida hacia la parte oriental de Cataluña, hecho denunciado en 1628 por el catalán Andreu  Bosch ("Titols d'Honor', Perpinya, 1628). La valencianización en la ruta valenciana Ilegó a un punto en que los predicadores regnícolas usaban el valenciano en sus sermones, no el catalán. EI doctor Cisteller, desde Lleida, testificaba que "los padres Lorenzo San Juan, y Blanch (...) y otros apostólicos varones de la Compañía de Jesús son valencianos, y predican en valenciano en CataIuña" (Ms.1010).

 Quien esto dice, recordémoslo, era catedrático de la Universidad de Lleida, y lo afirma en su "Memorial  en  defensa  de  la lengua catalana”  (Ms. 1010) dirigido a la Generalidad de Cataluña en 1636. Con él contestaba al también ilerdense Alexandro Ros, que  opinaba: "Es fuerza estén  retirados en Cataluña sus predicadores, porque rompidos  (sic) en la lengua catalana, no han de ir si fueran cuerdos a Valencia, donde falta en el estilo o vicio en la pronunciación ofende grandemente". En otro párrafo del Memorial dirigido a la Generalidad, el letrado Cisteller deja claro que el idioma de los valencianos era independiente de cualquier otro  peninsular al recordar que las leyes de Castilla "están en castellano; en Valencia, en valenciano; y en Cataluña, en catalán". Esto también  lo censuran, científicamente, los inmersores.

 Es lógico que, tras graduarse en Lleida, los universitarios que regresaban a Mallorca y Cataluña añoraran la clásica lengua de los valencianos; de ahí que los catalanes Pere Posa y Pere Bru publicaran en Barcelona en 1481 la "Historia de Alexandre” "en la present lengua valencìana". O que a Gregori Genovart, canónigo de Mallorca, agradeciera la edición del Blanquerna, "traduyt,  corregit  y estampat en Ilengua valenciana"; traduccìón efectuada de los manuscritos provenzalesde Llull por el catalán Bonlabi en 1521.

 La franja de influencia idiomática valenciana fue un tormento para Cataluña hasta 1862, cuando el astuto Milá i Fontanals inventó lo del dialecto catalán occidental. Hoy, atrapada en el tarquín inmersor, la bisoña Universidad de Elche ya edita folletos en puro catalán.

 Las Provincias 11 de Septiembre de 1997




 
  



LA ÉPOCA DE LOS THESAURUS PUERILIS


Por Ricardo García Moya

Las Provincias 22 de Noviembre de 1993


Los "Thesaurus Puerilis"; claro está, no son saurios del Jurásico, sino humildes vocabularios que un gerundense afincado en Valencia editó con su dinero, y la mejor voluntad del mundo. EI bueno de Onophrio Povio (Onofre Pou para los amigos) fue "candidato Philosophiae" en la Universidad de Valencia, y aprovechó su estancia en el Reino para completar el vocabulario trilingüe en valenciano, catalán y latín; según especificó en el prólogo.
La edición príncipe salió en Valencia el año 1575, siendo el "Thesaurus" un híbrido entre el Lexicón" típico de la época -en el que podían encontrarse vocablos en varios idiomas, más su traducción latina- y los actuales opúsculos con frases para aprender una lengua en quince días.
Con el léxico valenciano del Thesaurus -que Onofre escuchaba a sus compañeros de la Universidad de Valencia- podemos saber cómo hablaban y escribían nuestros antepasados en 1575.
Por ejemplo: "Lo mes chic dels estudiants y el cavallet chiquet; la rajola chica; carchofa, Ilatuga". Las frases son acompañadas por su versión latina, "macho del carro o mulus quadrigarius".
En la edición barcelonesa de 1580 apenas se modifica el texto, aunque escribe que está en lengua "Cathalana y Valenciana" cuando en la primera puso "Valenciana y Cathalana".
También cambia alguna terminación (torra por torre), pero la permanencia del valenciano es notable. Así, al tratar de las medidas: "un dit, es la mes chica mesura"; y que "la punta del dit chic estesa la ma, en Valencia quatre fan alma" (f.55); alma era una medida exclusiva del Reino.
También cita "les taronges de Xátiva", y no olvida "les barraques, alqueríes, iglesies y ornaments" (f. 110) .
Curiosamente, incluso en la edición de Perpiñán (año 1591 ) usa los verbos valencianos "charrar" (f.117)y "eixir" (f.17), ignorando el "surtir".
No hay duda que en Perpiñán nadie pronunciaba ni escribía "chic y chiqueta, eixida, chuIles, servicis, punches, olives del cuquillo", etc.  La finalidad de Onofre no era unificar las lenguas, pues respetaba la dualidad de vocablos para un mismo concepto: "otonyo, tardor"; "safanoria, pastanaga"; "arena, sorra"; "ballena, balena".
Es decir, no eliminaba palabras como "otonyo" (f.209) por su coincidencia castellana. Onofre era latinista y sabía la legitimidad etimológica de este derivado de "autumnus".
También está el adverbio hoy en valenciano y catalán, "huy" y "vuy", respectivamente. La corrupción "avui" no había nacido aún.
No hay duda que Onofre había escuchado en Valencia frases como "hora y mija", "estufes o llochs pera suar", "lo cochero de dos cavalls", y no dudó en incorporarlas al "Thesaurus" con el mayor respeto.
Además ¿por qué iba a cuestionar una lengua que tenía su intérprete en la corte de Felipe II?
Este verano, en el Archivo de la Corona de Aragón, localicé un manuscrito del año 1586 que confirmaba que los reyes utilizaban a nobles valencianos que residían en Madrid --desde el valido marqués de Denia al jurista Crespí de Valldaura como intérpretes de los memoriales procedentes del Reino.
Analicen el exordio del documento:
"Envío a Vuestra Majestad una relación de lo que la ciudad de Valencia tiene resuelto hacer para solemnizar la entrada. Suplícole a Vuestra Majestad la mande ver, aunque escrita en Lengua Valenciana, pues podrá servir de intérprete el Marqués de Denia". (A.C.A.; Cortes, Leg. 1350, Doc. 31 /3. Año 1586) .
En esta "Memoria de Ies invencions pera la entrada del don Phelip" -traducida por el marqués de Denia al emperador- el escribano del consell utiliza vocablos y ortografía como la del Thesaurus de Onofre Pou ("joyes pera les invencions de font de vi y aigua en el sarau de la Llonja").
EI documento no es único , pues otro posterior dirigido a Felipe III repite idéntica fórmula: "aunque escrito en Lengua Valenciana", deber ser traducido al monarca. (D. 31/12).
También Carlos V tuvo su traductor de valenciano en Honorato Juan, consejero políglota y preceptor de Felipe II. Su actividad no se limitó a traducir, sino que trató de divulgar los clásicos valencianos en la corte. A tal fin utilizó un manuscrito de Ausiás March al que añadió comentarios en castellano y colaboró en un vocabulario para facilitar la lectura del poeta.
Por tanto, a fines del XVI la lengua valenciana era respetada por políticos valencianos, latinistas catalanes y gramáticos castellanos; no existía un complejo de inferioridad como el que tenemos en la actualidad. Veamos el ejemplo de una palabra modesta: el catalán Pou escribe "chulla" en 1575; como palabra valenciana; y en 1611, el gramático tico castellano Covarrubias recalca que chulla, chuleta, es vocablo exclusivamente valenciano. Ahora, filólogos interesados -los mismos que pretendían eliminar la ñ del castellano- alteran, burlan y desprestigian los vocablos autóctonos con el fin que todos sabemos: implantar el catalán.



LA ENGAÑIFA DE HARRY POTTER EN `VALENCIANO´



Ricardo García Moya
Diario de Valencia 3 de Marzo de 2002

Los catalaneros se enrique­cen con los montajes, siendo el último la supuesta edición “en valenciano” de Harry Po­tter. Bastaría conocer los nombres de la que han perpe­trado esta engañifa para saber que es un texto en la lengua del Institut d’Estudis Cata­lans, con el “amb” de marras, las desinencias verbales bar­celoninas (eix), la morfología fabriana de sustantivos y pro­nombres (xic, joia, us, jo, donar-hi), la geminación ridí­cula (pel-lícula), y el léxico de arcaísmos y barbarismos que nos impone Cataluña (dues, veure, feia una estona, llen­çol...; no los valencianos dos, vore, fea un rato, llançol...) Lo dicho, es un engaño más.
Si les dijera que “yo” -no el “jo” del Harry Potter-, es la forma valenciana del pronom­bre de primera persona, uste­des podrían partirse de risa; incluso si me apoyara en un Menéndez Pidal que distin­guía entre el “catalán jo, va­lenciano yo” (Gram. Hist. p.251), podrían alegar que es un castellano intrigante, así que ahí va nuestra artillería pesada: “yo he donat” (St. Vi­cent Ferrer, 1410); “yo dich” (Trobes en la­hor de la Verge, 1474); “yo no creuria” (Esteve: Liber,1472); “lo que yo” (Vallmanya: Car­cer d’amor, 1495); “yo he amat la bellea” (Corella: Salteri. 1490); “que yo” (Imit. Iesu­christ, dedic. Miquel Pereç, 1491); “com yo” (Biblia Pere Pasqual, 1492); “yo, misera­ble” (Primera del Cartoxá, 1496); “fent yo” (Gaçull: La brama, 1561); “yo li diré” (Mi­lán: El Cortesano, 1561); “es veritat que yo” (Pou: Thesau­rus, 1575); “en que yo vixch” (Guerau: Desc. dels Mestres de Valencia, 1586); “yo escol­tant” (Salzedo: Vida Hier. Si­món. 1614); “yo tampoch” (Mulet: Poesies a Maciana, 1645); “y haventlo partit yo” (Ortí, M.A: Can. S. Tomás. 1659); “faltant yo” (ACV.Ms. Melchor Fuster, h.,1680); “yo podré obtindre” (Alarcón: El tenorio de Alsabares, Elig 1891); “¿Yo? Ni vórela” (Peris, Joseph: La peixca de la balle­na. 1926); “yo” (Dicc. RACV, 1997).
Hasta la miseria actual de Tarancón y sus bromeras, el idioma valenciano era uno
más de los europeos, asimilan­do préstamos y cediendo léxico a las lenguas vecinas. El novelista Francisco Santos, en 1668, pone en boca de un hi­dalgo castellano muerto de hambre esta frase dirigida a un valenciano: “y assí id con Dios, con vuestras chulletas y vuestro arroz” (Santos. El no importa de España. Madrid, año 1668, p. 193). Santos no consideraba la valenciana “chulletes” como totalmente castellana y escribe “chulle­tas”, con abertura postónica y sin la disimilación palatal que daría “chuleta” hacia el 1700. El novelista, sin saberlo, proporciona testimonio del proceso integrador del sustan­tivo valenciano en la lengua de Góngora, ya que el “chulla” que recogía Covarrubias en 1611 se consideraba sólo “vo­cablo valenciano” (Tesoro, 1611). Del arabismo “arroz” podríamos suponer otra tra­yectoria similar al aparecer como “ris” en la Barcelona del XIII, mientras que en los productos valencianos que entra­ban por Tortosa se llamaba “ros” o “arrós”.
Al ser dogmas de fe los mandatos del Institut d’Estudis Catalans que gobierna en la  Generalidad Valenciana, no cabe la discrepancia. Si el IEC dice que no existe la ch en va­lenciano es que no existe, y los que la utilizaron en el pasado fue por una fuerza demoniaca que les obligó a plasmar la “ch” africada sorda donde querían poner una x o tx. Así, entre la documentación robada por los franceses en Siman­cas (año1810); y que al ser devuelta a España (año 1852), chorizaron los catalanes para el mal llamado Archivo de la Corona de Aragón, hay estos escritos de la Cancillería Real: “Universitatum de Mucha­mel, Sancti Joannis et Beni­magrell” (ACA. Canc. Real. Sig. L.384). Este documento del XVI contiene la traducción al valenciano, incluido el tér­mino “universitat” o pobla­ción pequeña: “de les Univer­sitats de Muchamel, Sant Joan y Benimagrell”. Los del IEC limpian el anus con los testimo­nios del topónimo “Muchamel” en valenciano (jamás escrito “Mutxamel”), y la borregada catalanera del PP y PSOE aplaude embelesada estas cacicadas morfológicas.
El dígrafo ch -ausente en Harry Potter-, estaba presen­te en el romance prejaimino, como reconocía un sorprendi­do Corominas al comentar que Marchalenes aparece con ch en las primeras documen­taciones del XIII: “notem que apareix amb ch en les dades antigues” (Onom. Barcelona, 1996). De igual modo, entre lineas, el filólogo cerrajero Max Cahner describía el itine­rano del arcaísmo valenciano “fachides” que, desde el Reino, se filtró por la ruta valen­ciana hacia Lérida. En concre­to, Cahner analiza una frase del catalán Eiximenis, ciuda­dano da Valencia a fines del XIV: “por moltes fachides que li havia fetes” (Terçs,II); co­mentando que: “desde Valen­cia, subiendo por Cardona y Solsona se debió propagar hasta Cerdanya” (DECLLC, Barcelona, 1995). Efectiva­mente, Cahner describe la cu­ña valenciana hacia Lérida, ciudad pequeña donde la pre­sencia de estudiantes, profeso­res, predicadores y comerciantes valencianos filtraba voces como “fachides”, catalanizada en “fatxidas”. El tridente Co­rominas, Gulsoy y Cahner re­conoce que “fachida” poseía la “ch” extraña al catalán, sien­do “señal casi infalible de que una forma o vocablo nos viene de un lenguaje afin pero dis­tinto de nuestra lengua”; en concreto, “un manlleu del mo­ssàrab” (DECLLC) Es decir un préstamo del mozárabe va­lenciano prejaimino.
En el falso valenciano de Harry Potter hay sustantivos catalanes como “joia”, cuando es “joya” en el idioma valen­ciano, según la blavería sece­sionista: “rica joya” (Pere el Ceremoniós: Elogi de l’Acró­polis. A.C. Aragó, setembre 1380); “Scipió los enjoyá” (Ca­nals, Antoni: Scipió, h.1395); “dot a les filles, joyes” (Roig: Espill,1460); “una joya a tots los trobadors” (Trobes en lahors de la Verge, 1474); “mo­neda e joyes” (Martorell: Ti­rant,1490); “joyells spirituals” (Pereç, Miquel: Imit. Iesu­christ, 1491); “molta roba y joyes” (Breu relació de la Ger­mania, 1519); “furtar les jo­yes” (Dietari de Jeroni Soria, 1548); “qui te tal joya” (Orti, M.A.: Cent. San Vicent, 1656); “joyes y premis” (Mas, Lluis Vicent: Sermó Cof S.Vicent, 1755); “¡Qué joyes!” (Coloqui de Tito y Sento, 1789); “joya, joyes” (Dicc.RACV. 1997). Por cierto, en la Hist. Lit. Catala­na hay un entrecomillado de Martí de Riquer sobre la frase del rey de Valencia alusiva a la “rica joya” de la Acrópolis ate­niense, en 1380. El sagaz filó­logo catalán se equivoca (¿) y transcribe “joia” con i latina, donde el original dice “joya” con y griega.
Aviso público: realicen la prueba del “amb” cuando sus hijos hojeen libros “en valenciá” en librerías o grandes superfi­cies; si aparece el “amb” en el texto, digan rápidamente: ¡Chi­quet, solta eixa merda! Ya en el hogar, desinfécteles las manos.