martes, 21 de octubre de 2014

EL SEÑOR DEL CATALANISMO

Por Ricardo García Moya

Las Provincias 2 de Marzo de 1995


El 17 de febrero, el pueblo contestó con desprecio a la derecha catalanera, pero queda una incógnita. Si los valencianos rechazan a los progres del Bloc de Progrés, ¿de dónde extraen apoyo logístico y económico? Las miradas, lógicamente, se dirigen hacia el felipismo parnasiano que rodea al president.
Lean, lean la revista "Serra d'Or" -fruto de la abadía de Montserrat- y verán qué especímenes nombra el president. Nada menos que el director de Política Lingüística de la Generalidad del PSOE, el mandarín Jesús Huguet, abanderó con un airado escrito "Des del País Valencià" la  defensa  del  catalán contra la Real Academia Española ("Serra d'Or", desembre 1994, p.11 ). No es excepción, los altos cargos que selecciona el virrey de Felipe González en Valencia tienen un denominador común: la aquiescencia con las fechorías expansionistas de Cataluña.
En la revista catalana "EI Temps" -mimada del PSOE de Pedraza, Vera, Joan Romero, etc.-, se anuncia "EI Savi", juego de preguntas y respuestas sobre "La Nació Catalana" que incluye, cómo no, a nuestro Reino de Valencia: En otra página del mismo ejemplar, la Generalidad de Lerma inserta anuncios con los que ayuda económicamente a estos cavernícolas que -de la forma más antidemocrática- roban nuestro territorio, literatura, pintura, gastronomía, etc. ¿Podría -si no se hernia algún político del PP o UV averiguar cuántos millones lleva tirados en "EI Temps", "Saó" y demás productos el señor L de la Generalidad?
La revista "Papers de la Costera" -apoyada por el régimen- propaga que, "en el siglo XV los valencianos se sentían plenamente identificados con la Nación Catalana". ¿Cómo pueden engañar tan burdamente al lector? En el XV los valencianos sentían verdadero desprecio hacia los extranjeros catalanes, como testificó el capellán del Magnánimo.  Incluso tuvimos guerra contra ellos en 1462.
Otro beneficiado del felipismo -que a menudo viene de Barcelona para  cargar  el  saco- es  Raimon (cantautor paradójico: de Xàtiva y catalán, millonario y proletario, paladín progre y trovador ensalzado por el búnquer cultural) que declara: "No existe contratación privada. Me contratan ayuntamientos, diputaciones, consejerías." Estos nuevos ricos del pelotazo cultural no dejarán que el chollo del poder cambie de manos.
Hasta mayo del 95 arreciarán en la agit-prop cultural, situarán cuatribarradas en los partidos televisados del Hércules y Castellón; ordenarán a los alumnos que escriban cartas en catalán a la prensa, fingiendo que defienden el valenciano; se Ilamarán "tots al carrer" para amedrentar al pueblo, etc. Son profesionales de la censura, ¿recuerdan cómo hicieron callar a Fernando Arrabal en Canal 9? ¿Por qué no remite el colaboracionista Fabregat sus censuras a "Imágenes prohibidas" de la TV2?
La  catalanización  no  repara  en gastos (total, pagamos usted y yo). En enero visité la exposición "Paz y guerra en la época del Tratado de Tordesillas", en Burgos. La muestra contaba con aportación de instituciones valencianas: platos de Manises del XV, copia de la prensa de Gutenberg del Museo del Puig, etc. Como no podía ser menos, la Universidad de Valencia, para demostrar que "el saber científico y literario se expresaba en las lenguas castellana y catalana" -según los paneles remitió el "Tirant lo Blanch" de 1490. ¿Resultado? Los castellanos salían con una idea clara: Martorell escribió en catalán y nuestros antepasados eran catalanes. Poco importa que Martorell puntualizara que usaba la Iengua valenciana.
EI señor L sonríe ante el saqueo. Albert Manent afirmaba el otro día en Barcelona que "La primera traducción de la Biblia al catalán se publicó en Valencia en el año 1478". EI mismo  Manent descubre que "habría que esperar hasta el siglo XX para que la lengua catalana volviese a tener otra traducción completa del libro fundamental de la cultura cristiana". Lo que oculta es que el original dice que fue traducido "de la lengua latina en la nostra valenciana". ¿Por qué quieren  robar esta obra? Porque .es única, y con su edición en Valencia el año 1478, precedía a la castellana (1568), francesa (1530) e inglesa (1535).
EI engaño que la Generalidad de Lerma ha practicado lo confirma diariamente la inmersión catalana en EGB y BUP. La Generalidad ha editado libros sobre "Actituds i normes d'us lingüístic" con estas intenciones: "Después de diez años de enseñanza del catalán, sota el rétol de valencià, como asignatura obligatoria en el País Valenciano, los autores han decidido atacar una cuestión compleja y que se había tendido a rechazar,  ya  que  era  asimilada  a adoctrinamiento  ideológico"   (en Escola Catalana sobre el libro de Rosa Sanz i Frances Ruiz: "Actituds i normes". Generalidad Valenciana, 1993). Es decir, esto explica Ia aprobación de libros "para convencer".
La Generalidad de Lerma -en su locura catalanista- se limita a copiar lo que hacen en Cataluña, desde la Escola d' Estiu ( Barcelona, 1931) hasta la inmersión ideológica. Los millones del contribuyente no le cuestan nada al señor L del catalanismo. Sacos enteros de folletos, exposiciones tendenciosas,  libros, vídeos, discos,  películas, recitales. La Generalidad dejará que se hunda Ferrys y se queme el monte, pero nos hará catalanes.

Ahora me acaba de Ilegar un foIleto, en papel carísimo, pagado por Lerma (bueno, por ustedes) con actos para beatificar culturalmente a Enric Valor (vaya ídem que tiene el noi) con ponencias sobre "Aportacions de valor a la lexicografía catalana" (25 marzo, 95). Estas jornadas acabarán en aquelarres catalaneros organizados por el Bloc del Regrés (perdón, del Progrés), subvencionados por Ios camaradas de L, con dinero de todos los valencianos.

EL SENTIDO CRONOLÓGICO DE LOS REYES

JOAN IGNACI CULLA/

LAS PROVI CIAS

13 de març de 2006N


Hablábamos estos días de la exposición que se celebra en el Museo del Carmen de la ciudad de Valencia, sobre la Corona de Aragón. Los visitantes que la hayan contemplado habrán observado el orden cronológico de los reyes que a lo largo de los años conformaron la dinastía de Aragón.

La unión real de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla propició el nacimiento de lo que conocemos como España . En ese nuevo ente que nacía, el Reino de Valencia tuvo un papel esencial en cuanto a lealtad, aunque luego esta no fuese recíproca. De hecho, el rey Fernando solicitó una cantidad importantísima de capital al Consell de Valencia previa obtención, como garantía (primos pero no tontos), del empeño de joyas de la reina. Como los problemas económicos de esa corte no tenían fin, una vez más y pese a que la leyenda castellana nos hizo casi dudar (lo del poder mediático centralista en poco ha cambiado a lo largo de la historia) de que la reina Isabel empeñó sus alhajas para sufragar el proyecto de la búsqueda de nuevos mundos (la verdad es que se recurrió, a través del rey, a un prestigioso banquero valenciano, Luis de Santángel, para facilitarle el dinero que necesitaba). Poco tiempo después, la Inquisición le agradeció ese gesto a nuestro paisano asesinando a toda su familia judía conversa.

Empezaba la nueva realidad. Y desde luego, una realidad que no pasaba por los territorios de la Corona de Aragón y sí por los de Castilla. Como demostración de lo anterior, los reyes que sucedieron a Isabel y Fernando hicieron tabla rasa con todos los soberanos de los reinos peninsulares, y sólo los monarcas castellanos se consideraron sucesores cronológicos de los reyes de España. ¿No hubiese sido más justo, puesto que se inauguraba uno nuevo, puestos a cambiar, prescindir del orden cronológico no sólo de los reyes de Aragón, sino también de los de Castilla?


Si hubiese sido así, y sin contar el actual rey Juan Carlos, ya que no se ha dado otro monarca con igual nombre, su abuelo no sería Alfonso XIII, sino Alfonso II. Pero, ¿y si nace un Jaime? ¿Serán capaces de ponerle I, con lo que anularía a nuestro prestigioso Jaime I, por ser de la Corona de Aragón?

L "SECESIONISMO" LINGÜISTICO DEBILITA EL IMPERIO CATALANO-CATALAN

E

AUTOR: JAUME DE LA SERRA

 (Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)


 Dicen que eso que (falsamente) algunos nombran como "secesionismo" lingüistico "debilita al idioma". Y yo pregunto ¿ a qué idioma se refieren ?¿ al Catalán ramplón y amigo de lo ajeno ?

 Para empezar, lo que nunca ha ido unido no es necesario separarlo, porque ya lo está.
 En segundo lugar las cosas deberían llamarse por su verdadero nombre: "Absorcionismo" y no "secesionismo".

 Absorcionismo del idioma catalán hacia el idioma Valenciano por cuestiones meramente políticas y económicas. Esas son las razones fundamentales y primarias. Por tanto, olvidémonos de esos cantos de sirena lingüísticos y filológicos que lo único que pretenden es desorientar al personal basándose en el "cientifismo" partidista de cierta "progresia" rasputiniana subvencionada.
 Matizar también, que el auto-otorgado derecho a "trinque" del pancatalanismo obedece igualmente a asuntos de lustre histórico-literario imperial que "aconsejan" que la literatura Valenciana de genuinos autores valencianos del Siglo de Oro (de "mosatros") sea absorbida y considerada como catalana por el "stablishment" político-cultural catalán, que busca desesperadamente paliar el enorme, triste y chirriante vacio literario "clásico" del fatuo, engreido, ficticio y mal nacido imperio catalano-catalán (hoy bautizado como "Eurorregión" y ayer "Països catalans").

 El que el idioma Valenciano pueda continuar "secesionado", yendo por su lado, tal y como ha sucedido a lo largo de los siglos y el idioma Catalán haga lo propio, no puede debilitar ni perjudicar en absoluto ni a un idioma ni a otro. Antes al contrario, cada uno continuará en su distinta y propia evolución natural, que ya los viene diferenciando desde hace muchas centurias (tal y como lo atestiguan los propios autores clásicos valencianos desde el siglo XIV), y cada pueblo, el valenciano y el catalán (pariente el último, dicen, del pueblo Valenciano, pero cada día más lejano e insoportable), hará uso y decidirá en libertad sobre su propio idioma, lo hablará como le apetezca (que con toda probabilidad será "bien") y se encargará de transmitirlo a las generaciones siguientes siempre y cuando, en Valencia reino, la Academia Valenciana de la Lengua (A.V.L.) y toda la cohorte de iluminados catalanistas de sueldos millonarios que la pueblan, no destruyan, a base de catalanadas normativas y travestismos nominativos, como el de "catalanovalenciano", la baja autoestima de los Valencianos hacia su lengua propia Valenciana y los aboquen al monolingüismo castellano que no les genera problemas de esquizofrenia lingüística "culta-vulgar".


 Los pan/catalanistas deberían hablar claro, pero eso es algo que nunca harán porque saben que su discurso no interesa en absoluto a la sociedad Valenciana y porque de hacerlo quedarían al descubierto sus aviesas intenciones separatistas y disgregadoras de España previo "choriceo" del antiguo Reino de Valencia, su gente, su idioma y su patrimonio, para deleite y engorde de esa Cataluña que sueñan grande e imperial a imagen de la que fué forjada por la Corona Castellana.
 Y es que los catalanes, secretamente, envidian y admiran mezquinamente a su odiada Castilla, a lo que ellos llaman "España" (renegando de una "Hispania" de la que ellos siempre han sido parte por voluntad propia) y en la nocturnidad y en la alevosia polucionan sus más bajos instintos imaginando un colosal imperio catalán, con literatura medieval Valenciana incluida, que les permita codearse con sus "enemigos" los españoles en todas las enciclopedias y universidades del mundo (mundial).


 Por favor, estimado/a lector/a, cuando vuelva a oir aquello de que "el 'secesionismo' debilita la lengua", cambienle el "chip" a la frase y sustituyala por: "el (supuesto) 'secesionismo' debilita el PROYECTO IMPERIAL CATALÁN".
Y para los que no acaben de entender el por qué de dicho cambio, solo cabría recordarles cual es la consigna máxima del nacionalismo imperialista y colonialista catalán: "UNA LENGUA (catalana), UNA NACIÓN (catalana)".

 Asi pues, sabiendo ésto, no podemos extrañarnos (aunque sí indignarnos y defendernos) de la obsesión enfermiza y recalcitrante de gobiernos e instituciones catalanas para que se reconozca y acepte que el diferenciado e independiente Idioma Valenciano es el mismo que el Catalán. Ellos saben, los pan/catalanistas, que cuando se admitan sus delirios de que los Valencianos "hablamos Catalán", el Reino de Valencia estará más cerca de pasar a formar parte de la "Cataluña grande" bajo el sugestivo nombre que nos impusieron hace años de "Cataluña sur".


 Bueno, eso es lo que los "pancas" quieren, ahora falta que el pueblo Valenciano se deje (que va a ser que no).

EL SARANDERO, EL ESTARIBEL Y LA CORPENTA

Por Ricardo García Moya

Las Provincias 2 de Mayo de 1999


Cuando los valencianos eran libres lingüísticamente, el pueblo enriquecía con neologismos el idioma propio. En 1767, por ejemplo, las fiestas del "Centenar de la Verge dels Desamparats" inspiraron un romance publicado por Salvador Fauli, dedicado a "tota senyoreta que vullga anar tova en son sarandero". En él observamos la voz valenciana sarandero, equivalente al miriñaque o guardainfante castellano, formado por aros de madera o alambres que soportaban el tejido de la falda. EI artilugio provocaba un coqueto balanceo que generó este neologismo metafórico derivado de saranda: aro de madera bastante ancho con tejido en el fondo. Pendiente del techo y balanceándose ante cualquier roce o corriente de aire, servía para guardar el pan fuera del alcance de los roedores en alquerías y barracas.
Dos étimos disputan la paternidad del vocablo: el persa sirand (columpio), y el vasco sarán (cesto de madera de castaño). Curiosamente, el coloquio acaba con la frase: "de tots em despedixc" y la interjección abur. Se trata, parece, de la primera documentación de este neologismo derivado del agur vasco. Es decir, que surge en lengua valenciana antes que en la gallega y catalana, siendo coetánea de la castellana (el comediógrafo madrileño Ramón de la Cruz la utiliza hacia el 1770). EI coloquio contiene otro neologismo en la frase "anar en cabriolet", anticipándose el valenciano en el uso de esta voz respecto a las neolatinas hispánicas y, casi, a la francesa de origen (en Francia se documenta en 1759).
Entre las neolatinas es frecuente hallar vocablos homógrafos y de significado distinto; por ejemplo: las italianas noia, palla y caldo significan aburrimiento, pelota y calor. Algo similar sucede con el neologismo valenciano futre, presente en coloquios burlescos del XVIII: "lo molt futre estafador" (B.N. Primitiu, Ms. 419). Algún filólogo inmersor de la Universidad de Valencia lo traduce como "lechuguino, o persona vestida con atildamiento" (Marti, J.: "Literatura de canya", 218), al considerarlo galicismo. En realidad se limita a repetir la opinión de Corominas, siempre escorado a ver influencias ajenas a la península.
EI valenciano futre era un portuguesismo despectivo, equivalente a hombre engañoso y ladrón en los tratos. En el manuscrito donde aparece "lo molt futre estafador" (verso 105) se califica al mismo personaje como "lo Iladre embustero" (verso 98). Ambos vocablos poseían idéntico valor semántico, sin relación con los caballeretes "lechuguinos" que sugieren los del Institut d'Estudis Catalans. La procedencia de este portuguesismo es fácil de rastrear, ya que en el mismo siglo XVIII, millares de soldados portugueses recorrieron el Reino de Valencia durante la Guerra de Sucesión, y uno de los insultos más habituales que proferían era el citado. Así, en el "Resumen de los excesos cometidos por las tropas del Archiduque en los años 1706 y 1707", leemos que las tropas portuguesas del conde Guido Staremberg "llevaron (al prisionero) con bayoneta calada, diciendo: ¡Futre, futre! (...) Le Ilevaron en cuerpo, dándole de palos todo el tiempo" (f. 4).
Hay neologismos que, aunque inusuales, también fueron disputados agriamente por los etimólogos (salvo los valencianos) para sus idiomas propios. Es el caso de estaribel o cárcel, voz relacionada con el caló y el argot de los marginados que se documenta en castellano desde 1896. Ya en el siglo XX, en 1910, el escritor Vallmitjana dice que la localiza en ambientes carcelarios de Barcelona.
No obstante, Escalante se anticipa en dos décadas al incluirla en su comedia "Matasiete". En un diálogo entre valencianos de la clase media, un "sabater" dice: "tancarme en I'estaribel". La obra fue estrenada en el teatro Colón de Valencia el 31 de marzo de 1884.
La inmersión también empobrece el valor semántico de los vocablos valencianos, dándoles sólo el permitido por el Institut d'Estudis Catalans. Por ejemplo, en los diccionarios catalanes camuflados como valencianos, la voz "corpenta" sólo equivale a esqueleto y osamenta. Pero en el de Escrig de 1887 se añadía la acepción: "Tindrer u corpenta. Tener uno valor, bríos, decisión, disposición o ánimo para una cosa". Como es sabido, Escrig fue acusado por Corominas de falsario y de "incluir acepciones inexistentes" (DCECH, 1987), "pero la descalificación es una treta más de los lingüistas del Condado.

Escrig y Llombart se limitaron a recoger una voz viva del idioma valenciano, y hay pruebas. En Castellón, en 1875, publicaba Colom y Sales la comedia "Lo que fa la roba", con una protagonista femenina de mucho genio y atrevimiento, de la que un tímido enamorado comenta: "ella te masa corpenta" (p. 8). En la misma obra leemos: "la chamba fa desconeixer". Según Corominas, la primera documentación de "chamba" en castellano es en 1884, pero en el idioma valenciano de Castellón la encontramos en 1875. Evidentemente, hasta la llegada de los "salvadores" catalaneros, nuestro idioma gozaba de muy buena salud.

EL ROMANCE EN LA ESPAÑA MUSULMANA

Por: Ricardo de la Cierva

Los problemas -enturbiados por la pasión política- empiezan con la conquista musulmana de España al comenzar el siglo VIII, porque fuera de la inyección de algunos germanismos, la influencia visigótica en la formación c, las lenguas romances peninsulares es secundaria, especial­mente en el territorio de Valencia, y en todo caso esa in­fluencia no se puede comparar con el sustrato anterior, ni se puede considerar como una nueva capa del sustrato sino a lo sumo como una inoculación marginal. En buena parte porque los propios visigodos estaban ya romanizados en bruto cuando unificaron desde el reino de Toledo la Península Ibérica.

La invasión musulmana anegó a casi toda la Península. Solo se libró de ella, tras algunas incursiones iniciales y efímeras, la franja cantábrica (no así los Pirineos Orientales que fueron sometidos), cuya romanización tampoco ha­la sido muy intensa. Desde los primitivos núcleos cristia­nos del Norte (que en un segundo momento brotaron      también al sur del Pirineo, desde los valles altos y apoyán­dose en la nueva Europa imperial en gestación) los peque­ños ejércitos cristianos iniciaron la Reconquista, con el designio, cada vez más expreso, de recuperar la Península entera. Los reconquistadores descendían hacia los gran­    valles fluviales -el Duero, el Ebro-, hablando su balbuciente lengua romance, pero al liberar a las poblaciones cristianas sometidas hasta entonces al yugo musulmán no necesitaban de intérprete para entenderse con ellas; por los cristianos que habitaban esos territorios hasta enton­ces sometidos hablaban también una lengua semejante, romance mozárabe, cada vez más plagado de influencias árabes a medida que avanzaba el tiempo de someti­miento al invasor oriental y africano. Conviene dejar en claro desde ahora -en ello insiste el profesor Ubieto- que el término mozárabe no indica una lengua sino sobre todo una religión; la religión cristiana conservada entre los musul­manes. Esos mozárabes, esos cristianos, hablaban, desde luego, el romance derivado del bajo latín y seguían hablándolo cuando, por la presión de las conveniencias y las circunstancias, abrazaban el Islam. El núcleo conquista­dor árabe y beréber era mínimo e incluso a él llegó la ne­cesidad del romance. El conjunto de la población se iba tamizando en cuanto a religión y se iba arabizando en cuanto a cultura, sobre todo cultura de las capas superio­res. pero la inmensa mayoría de esa población, tanto los cristianos residuales como los nuevos musulmanes (y no pocos de los antiguos), seguían hablando romance, y así conservaron hasta que llegaron los ejércitos cristianos. ; investigaciones del genial filólogo Julián Ribera refe­ridas por ejemplo en la espléndida Historia de la literatura española del profesor Valbuena Prat, tomo I, Barcelona­       Gustavo Gili, 1974- no dejan lugar a dudas. Nadie admite hoy la tesis exclusivista de la escuela castellana, que pretendía identificar el nacimiento del romance en cada región reconquistada con la irrupción de los cristianos del Norte. Incluso la presencia, cada vez mejor valorada, de expresiones romances en los maravillosos poemas de la España musulmana durante el esplendor y la decadencia capital son una prueba en la que algunos han querido ver el fundamento de una tesis contraria; el romance nace ver­daderamente como lengua de masas en la España musul­mana. Hoy todo parece indicar que la tesis de la confluen­cia es la que goza de mayor probabilidad. E1 reciente descubrimiento de las jarchas o estribillos en la poesía po­pular árabe de Al-Andalus, con intensas inclusiones roman­ces que llegan hasta el final de la Reconquista, es una prue­ba sorprendente de esa tesis.

LA LENGUA ROMANCE EN VALENCIA
La pervivencia del romance en el Reino de Valencia n„ es, por tanto, ninguna excepción. También allí los invasores respetaron -por necesidad- la evolución del roman­ce (al-romía) al que sin embargo infiltraron intensamente -como en el resto de la España dominada- hasta un ter­cio de palabras. En Valencia floreció la cultura árabe -caso del famoso poeta Al-Russafi- que, sin embargo, está: influida por el romance valenciano. Las investigaciones da -arqueólogo Gironés muestran la pervivencia del romance en la región que estudiamos. Se han detectado numerosas ­huellas del romance en la literatura árabe del Reino de Valencia. En 1106, el aragonés Ibn Buklarix escribió u­n diccionario de plantas medicinales con doscientos nombre, mozárabes, entre los que distingue los vocablos provenientes de la aljamia valenciana. En 1180 san Bernardo de Alcira hablaba en romance valenciano al conde de Barcelona Ramón Berenguer IV. Los propios árabes diferenciaban a romance valenciano del interior (lengua valenciana churra que evolucionó luego al contacto con el castellano y se confundió con él; y el romance valenciano de la costa, del que proviene el valenciano actual. Entre las innumerables huellas dejadas en el valenciano naciente por el idioma de I,         invasores destaquemos los abundantes topónimos en Be-. (Benidorm, Benitachell), otros como Guadalest y Alboraya y palabras como alquería y acequia, que se transmitían también, entre otras muchísimas, al romance castellano


En un estudio documentadísimo e imprescindible, Aportaciones bibliografiques en torn a la identitat de la Ilengua  valenciana, Jesús Giner i Ferrer (Gandía, GAV, 1979) aduce las pruebas del padre Fullana sobre la pervivencia del romance valenciano hasta el final de la Reconquista, ilus­tradas por una reliquia realmente singular: la iglesia de San Vicente de la Roqueta, rodeada por un nucleo de población cristiana hasta que el rey don Jaime I hizo donación de ella en 1232, incluso antes de iniciar la conquista de la ciudad. Algo semejante sucedió con la iglesia de San Félix de Xativa; pero, como deciamos, lo verdaderamente importante a efectos culturales, no es la persistencia -verdaderamente emocionante- de la religión, sino la conservación del romance en medio del dominio islámico. ­Y ello está fuera de toda duda.

EL ROMANÇ

Autor: Joan  Ignaci Culla

Publicat en LAS PROVINCIAS, 06/02/06
Al llarc del temps, vegent com s’usa la qüestio llingüistica per a conseguir resultats politics. Distorsionar la realitat es el millor resultat per a conseguir “ciencia”, quan no deixa de ser una maniobra immoral. Molts son els que en publicacions i declaracions interessades pretenen demostrar la catalanitat del nostre poble, afirmant que les poblacions moçaraps no representaven, “ni tan siquiera una minoria influyente”, en els moments de la reconquesta, aixina com que es llingüisticament “incongruent”, l’evolucio del romanç en valencià. Es dir, que molts llegint estes “tesis”, pensarien que, o aci no hi havia ningu hasda l’arribada dels catalans, o eren muts.
Els que no estan somessos per “l’immersio”, demostren tot lo contrari: l’existencia del romanç en temps araps, com a precursor del valencià, i l’existencia d’un billingüisme reciproc, donada la bona “convivencia”, com ho testifica Hussein Mones, catedratic d’Estudis Hispanics d’Al Andalus en l’Universitat d’El Cairo, diu en el seu llibre Andalucía, Algarbia and Al Sharky , que quan va aplegar Jaume I a Valencia, hi havia en el Regne de Valencia 120.000 musulmans, 65.000 cristians i 2.000 judeus. Diu que el rei Zayan li va dir al rei En Jaume, al donar-li les claus de la ciutat: “En la ciutat de Valencia conviuen musulmans, gent noble del meu poble, junt a cristians i judeus. Espere que sapia governar-los per a que continuen vivint en la mateixa armonia i per a que treballen esta noble terra conjuntament. Aci, durant el meu reinat, eixien provessons de Semana Santa i els cristians professaven la seua religio en tota llibertat, donat que el nostre Coran reconeix a Crist i a la Verge. Espere que voste concedixca el mateix tracte als musulmans de Valencia” (Castell Maiques, Vicente: Proceso sobre la ordenación de la Iglesia Valentina entre los arzobispos de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, y de Tarragona, Pedro de Albalat: (1238-1246) , Valencia, Corts Valencianes, 1996)

I aixina va ser. En l’art. II de la capitulacio firmada en Russafa, publicà per Huici, diu: “Los moros que quisiesen permanecer en el término de Valencia se quedarían salvos y seguros bajo la protección del rey, y deberían ponerse de acuerdo con quienes tuviesen las heredades”. Els qui havien conseguit donacions, ya que segons la “Crónica” s’havia promes mes terra de la disponible, a pesar que molts se’n tornaren als seus origens, ya que molts vingueren per la bula de la predicacio de la “Creuada” del papa Gregori IX, i alcançar les gracies espirituals. Per aixo obligaven, despres de les disputes dels nobles aragonesos en el rei (ya que consideraven que les terres de Valencia, eren una continuitat patrimonial seua), a vendreles rapidament a un musulma, ya que per a mantindre la propietat, haurien d’assentar-se en la ciutat, en cas contrari les pedrien. Hi ha que recordar que ya en temps del Cid, els cristians del sigle XI eren billingües. Un fet destacable es el Campeador, según fonts araps, com la “Primera Crónica General de España” (R. Menéndez Pidal, II, Madrid 1955, p. 587 a 588), despres d’apoderar-se de Valencia en 1094, “encargó de la custodia de sus puertas y murallas a peones cristianos de los almoçàraves que eran criados en tierras de moros”, ya que “fablavan assy como ellos et sabien sus maneras et sus costumbres”.

Un atre testimoni del nostre parlar s’ha replega en Al-Mudajaxax , El Cairo, Tom I, pag. 14. L’autor Ibn Sida, mort en Denia en l’any 1066, en el prolec de la seua obra Kitab al Muyasas , un diccionari analogic, en el que agrupa paraules que se referixen a una mateixa especialitat, demana disculpes per les incorreccions que puga fer al escriure en arap, afirmant: “¿Com no he de fer-les –si escric en temps tan alluntats de quan l’arap es parlava en purea– i tenint que conviure familiarment en persones que parlen romanç”. Tambe destaquen les de Abu Bakr Mamad, ibn Ahmad, ibn Ruhaim de Bocairent, qui afirma al parlar de les harges, “llengua cristiana” al seu mig d’expressio.

En la Cronica de Bernat Desclot, valencià (A. Ubieto: “B. Desclot: un historiador valenciano recuperado”, O. R. V ., Tom II, pp. 227-236). En l’apartat 312 diu: “E quant foren a 1.ª font que es dejus la roca del castell, dix l’alcayt a Don Pelegri que’l esperas I poch, que ades l’auria. E mentre que ell l’esperava, vee que se despuylava la almexia que vestia, e assech se en la font, e baya’s e gita’s l’aygua dessus. E quant se fo banyat, envia messatge a Don Pelegri. I [un] sarray quisabia notre latí”, que era de Cullera (cap. 312). D’atre moro de Villena diu que “era latinat” (cap. 411).


Els Furs del Regne de Valencia varen ser escrits originariament en llati. Despres Jaume I ordenà que es traduiren a la llengua que el poble parlava: el “Romanç”. Ell els revisà, els aprovà, els signà i els jurà el 7 d’abril de 1261. Cent cinc voltes apareix en els Furs “... arromançat per lo senyor rey...”; mai no es nomena un atre idioma, sencillament, perque no existia. I especialment significatiu en “De sentencies, d’actes, de citacions...”. Diu: “Los jutges en romanç diguen les sentencies que donaran, e donen aquelles sentencies scrites a les parts que les demanen”. I es que, per mes que es distorsione la realitat, mai es podra fer ciencia per el fonamentalisme, en tot cas, dogmatisme. 

EL RETRATO BOCA ABAJO DEL BORBÓN

Ricardo García Moya

Diario de Valencia 3 de noviembre de 2002

El sustantivo valenciano “ninot” estaba impuesto ha­cia el 1700, usándolo litera­riamente Ros en alusión a personajes ridículos o estrambóticos: “aquells ninots ab gavinets” (Ros: Coloqui de les Dances. h. 1734). Algo más tarda, en 1801, se docu­menta “ninot” (Bib. Nac. Ms. 3905) por primera vez en la historia de la lengua con el significado de escultura gro­tesca, fuera esculpida en pie­dra, modelada en barro o construida con cartón. El vo­cablo valenciano ninot, que pasaría al catalán y castella­no (Dicc. Seco. Aguilar 1999), derivaba del hipotético “ni­nus” latino, generador del asturiano “nino” del Fuero de Avilés (a. 1155); los “ni­nos” y “ninas” de la lengua castellana de Valladolid (a. 1222), además de los “ninno” y “ninna” italianos o el “ne­na” portugués y castellano. De aquella caótica koiné me­dieval surgieron vocablos que sedimentaron singularidades semánticas en valenciano, ga­llego, castellano, etc.
Uno puede pasear por la orilla del asturiano “riu Llo­bones” o por la playa de “La Espasa” y oír que le llaman “nin”, apelativo cariñoso que todavía usan en Colunga para llamar a niños y mayores. Es­ta comarca asturiana lindan­te con Villaviciosa no es úni­ca, pues en la distante Miran­da de Duero también conser­van la voz y, en la cor­te española del XVII, los “me(nin)os” y “me(nin)as” jugaban con princesas e in­fantes reales. Para no extra­viarnos en la selva léxica peninsular, lo interesante es que “ninot” era el muñeco; y “nina” ya en el Renacimien­to, era la muñeca de jugar “les chiques” en idioma va­lenciano, como recoge Pou: “les nines ab que juguen les chiques” (Thesaurus, 1575). Respecto a ninot, en el ma­nuscrito valenciano de la Bi­blioteca Nacional leemos que “el disapte, 5 de setembre de 1801”, el pueblo amotinado exigía que fueran retirados “aquells ninots que havia da­munt del Portal del Real” (f. 39). Los ninots representa­ban al corrupto intendente de Valencia y su auxiliar, recor­dando esta protesta otras ac­tuales donde se censuraba el catalanismo político con la frase: “¡No volem un ninot de president!”.
Insatisfecho, el pueblo que­ría destruir el retrato del intendente expuesto en la Academia de San Carlos: “y no haventlo allí encontrat, saberen que en Casa Lopez estava pera apanyar”. El pm­tor Vicente López parece que se escondió en la vivienda, siendo la esposa quien entre­gó el retrato, llevándolo la muchedumbre a la plaza de San Jorge donde, “arrimat a la paret”, fue puesto boca abajo para burla del ladrón: “altsant lo cap per amunt y giranlo per avall”. Esta ac­ción requería valor, pues el intendente Jorge Palacios tenía mando de fusileros, y la artillería de la Ciudadela apuntaba los edificios de Va­lencia. Al final, el óleo fue desgarrado en mil jirones que la muchedumbre recogió co­mo trofeo.
¿Es civilizado destrozar obras de arte o ponerlas en posición invertida para burla del retratado? Estos actos son inevitables cuando la convul­sión social es violenta e im­previsible, así, como en sa­queos y venganzas de tropas enloquecidas.
Los “ninots” de 1801 no sa­bemos si eran mediocres y, en el caso del óleo, podría tratarse de una obra de arte como la que Vicente López realizó con el retrato de Goya. Los valencianos seríamos más ricos culturalmente si se hu­bieran conservado, aunque dadas las circunstancias de opresión en 1801, era discul­pable la acción. Otro caso muy distinto es el del retrato de Felipe V del Museo del Al­mudín en Xátiva, colgado boca abajo como castigo por el incendio de la ciudad en 1707.
Según ha dejado propagar el fascismo catalanero y los copistas indocumentados:
“Felipe V hizo de la ciudad una hoguera... y desde enton­ces un retrato del primer Borbón español cuelga cabe­za abajo en el Museo del Al­mudín” (La Verdad digital, 28 de octubre 2002). Esto es una estupidez. El óleo de Felipe V fue puesto boca abajo en 1940, cuando no ofrecía ries­go burlarse de la monarquía, sino todo lo contrario; en tales fechas -con torturas y re­presión franquista en su apo­geo-, lo heroico hubiera sido poner el careto del Genera­lísimo boca abajo. El lienzo invertido es otra ñoñería de los blandos valencianos que digieren su sopita diaria de progresía revolucionaria den­tro de un orden; bien sea con­templando el ninot del Bor­bón boca abajo, bien escri­biendo Mutxamel con tx (gra­fía mamarrachera, jamás usada en el topónimo) o escu­chando a la millonaria abuela Mª del Mar Bonet (algo ma­rranilla, el otro día apoyaba la suela del zapato en la pa­red de un interior histórico, ensuciándola, como hacen los niños malos).
El óleo invertido cuenta con el aplauso de los colabo­racionistas, aunque es acto de incultura lamentable y de motivaciones espurias; apar­te de que Xátiva fue repobla­da tras el incendio por boti­flers. En 1940: ¿quién odiaba a Felipe V, cuando el acojone era el paseíllo entre máusers? La traslación al lienzo de Amorós del resentimiento po­lítico hace que el nombre de Xátiva se asocie a otros com­portamientos más o menos censurables: en 1499, arcabu­ceros gascones destruían la estatua del odiado Francesc Sforza, obra de Leonardo. En Israel no hay retratos de Wagner para invertir, pero prohíben su música; tampoco quedan efigies de Buda en Afganistán, ni iconos bizanti­nos de Cristo en Santa Sofía de Constantinopla ¿Hay que destrozar o burlar la iconolo­gía “enemiga”? No, por su­puesto, hay que civilizar las costumbres, además de que la mayoría de personas cultas que visitan el San Pio V, el Prado o el Louvre no busca patochadas humillantes ha­cia los retratos e Felipe II o Luis XIV, reyes causantes de asaltos, incendios y masacres. En los museos civilizados no se incita al odio o la burla, co­mo en Xátiva, sino que se intenta elevar al ser humano proporcionándole goce estéti­co con las veladuras de una carnación de Rubens, los vir­tuosismos cromáticos de un Sorolla o la austeridad de un bodegón de Sánchez Cotán.
El Museo de Xátiva está preparado para catalanizar a los estudiantes que son lleva­dos como rebaños. Así, por ejemplo, el comentario de una maqueta dice que esta hecha con “cartró” ¿No se entera el director que esa “r” es esperpéntica y catalana? Deri­vada del italiano “cartone”, la voz “cartó” es la valencia­na viva y culta.

Este martes, a las doce, no había un visitante en todo el recinto; ninguna aglomera­ción me impedía ver la magnifica escena de batalla que Joseph Amorós pintó en 1720, pero no podía saborearla por estar invertido el óleo de Felipe V, ya que la escena citada está integrada en el fondo paisajístico del retrato castigado. Hay una solución: que el cuadro se ponga en posición correcta, como en los museos civilizados, y que se entregue al visitante una trompetilla de “cartó” para lanzar pedorretas a la obra de Amorós. Hoy, la valentía de los setabenses no se demues­tra alanceando muertos como Felipe V; lo difícil es oponerse al fascismo catalanero.

EL REINO DE VALENCIA EN EL REINO DE ESPAÑA


Por: Ricardo de la Cierva
Bajo el reinado de Juan II, hermano de Alfonso (1458-1479), el Reino de Valencia no apoyó al príncipe de Viana, pro­movido por Cataluña, que, como se sabe, estuvo dispuesta, y no sólo en proyecto, a arrojarse en los brazos del rey de Castilla; y cuando se frustró este proyecto, los desig­nios de Cataluña, Valencia y por supuesto Aragón volvie­ron a unirse en la exigencia y el deseo clarividente de no dejar escapar a la mujer más importante de la historia de España, Isabel de Castilla. Con la que unió sus destinos el príncipe Fernando, que desde 1479 sería II de Valencia y de Aragón, V de Castilla.

A partir de los Reyes Católicos el Reino de Valencia se empezó a integrar en la Corona de España. El reinado valenciano de Fernando el Católico fue también espléndi­do. De él es la Lonja capitalina, terminada en 1482. El ra­cionero Luis de Santángel fue uno de los artífices, por su generosidad y su fe, del descubrimiento de América, que gracias a él fue también una empresa valenciana. Como acaba de demostrar ante toda España un profundo conocCedor de la historia valenciana, don Vicente Giner Boira. En una estupenda carta publicada en ABC el 17 de julio de 1990 ese gran señor del valencianismo hispánico reiv­indicaba para Valencia la egregia figura de Luis de Sant­angel, Valenciano de Valencia, figura clave en el reinado le los Reyes Católicos y en el descubrimiento de América, EI que contribuyó con un millón ciento veinte mil maravedlises valencianos, acuñados en la ceca de Valencia, contra quienes hablan en este caso de «dinero catalán». Un papa valenciano, Alejandro VI, a quien se deben también las pri­meras bulas para el reparto del Atlántico, es decir del mun­do, entre Castilla y Portugal, erigió con carácter definitivo Universidad de Valencia en el año 1500. El grann Generall y almirante valenciano, Hugo de Moncada, brilla en la historia de España, hasta su muerte en 1528.

A partir de entonces la aristocracia valenciana contribuye a la castellanización del reino. Y apoya a Carlos I de España en la represión de la revuelta de las Germanías. Felipe II envía a la archidiócesis valenciana a San Juan Ribera, que acumula un amplísimo poder eclesiástico y civil, y que, pese a haber pasado a la gran Historia con pleno derecho se ve ahora calificado anacrónicamente como oscurantista por los tlaxcaltecas -en una actitud paraÍela a la de aquellos vascos ignorantes que abominan de Miguel de Unamuno por ser y sentirse español-. Bajo Felipe­_III se procede, por serias razones de Estado a la expulsión de los moriscos, con repercusiones económicas negativas en la agricultura valenciana; v las grandes figuras de la cultura valenciana, como el pintor Ribera el Españoleto, lo son también de la cultura hispánica. Como había sucedido ya con el humanista universal Juan Luís Vives.


La incorporación voluntaria del Reino de Valencia. a la causa -una causa también española- del pretendiente austriaco a la muerte de Carlos II, originó la supresión de los fueros valencianos después de la batalla de Almansa, mediante el decreto de Nueva Planta impuesto por el primer rey de la Casa de Borbón, Felipe V, al año siguiente 1706; de donde se dedujo un proceso de centralización y castellanización que no encontró graves resistencias valen­cianas. En este siglo XVIII, con el advenimiento de la Ilustración, se advierten en el Reino de Valencia los primeros intentos de resucitar, con carácter culto, la venerable y popular lengua valenciana; así, el notario Carles Ros y fray _Luís Galiana, que editó un tratado de refranes y un vocarular-io. Un gran ilustrado, Francisco de Paula Martí, inv­entó la taquigrafía -y la pluma estilográfica- y compu­so un alfabeto para mudos. Durante el siglo XIX también Valencia tuvo su renacimiento vernáculo -la Renaixença- con nombres insignes como Tomás de Vilarroya, Vicente Boix, Teodoro Llorente y Wenceslao Querol. Eduardo Es­calante recuperó, con gran éxito, la lengua valenciana para el teatro popular. En 1878 Constantino Llombart funda la benemérita entidad valencianista Lo Rat Penat, que se man­tiene hasta hoy, y en 1879 se instituyen los Juegos Florales de la ciudad y el Reino de Valencia. Pero el valencianismo, mientras trata de encontrar las raíces históricas y cultura­les del reino (aunque va a conocer, más adelante, una cu­riosa versión republicana), no alberga, en ningún caso, des­viaciones separatistas, como desgraciadamente ocurría. bajo pretextos culturales, en la génesis y desarrollo del catalanismo. Con ello nos situamos en el siglo XX, tras este breve y esquemático recorrido histórico-cultural; y nos dis­ponemos al análisis de la campaña pancatalanista en el Reino de Valencia, cuyas consecuencias seguimos padecien­do, sin que la opinión pública española, muy desorientada, se haya dado cuenta hasta hoy.

EL RACONET DE LA LLENGUA VALENCIANA.

Autor: Joan Batiste Sancho

INTRODUCCIO A LES DIFERENCIES FONETIQUES ENTRE EL CATALA I EL VALENCIÀ
Es en el camp dels sons i dels fonemes (la fonetica i la fonologia) a on mes es marquen les diferencies entre els dos idiomes. Escoltant parlar a un valencià i a un catala no hi ha cap dubte d’a on es cada u. No es requerix un oït extrordinari per a percebre les diferencies.

Chiquets en l´escola.
Cervells oberts de bat a bat.
Irresistible tentació per a
inocular el veri catalaniste.
I no nos referim a les diferencies en els sons1 que catalans i valencians fem en la realisacio d’un mateix fonema (la parla), sino que nos referim a les diferencies fonetiques entre els dos sistemes llingüistics.
Per a ilustrar millor lo dit, reproduim a continuacio una vivencia que narra el primer contacte en catalaparlants de F. de Borja Cremades2 quan de chiquet ingressà en el colege que La Companyia de Jesus tenía en Roquetas, prop de Tortosa, alla per l’any 1930 i que anys mes tart recordarà en el llibre “la llengua valenciana, en perill”3:
“…en els anys de la meua adolescencia, entre els onze i els quinze, en mon bagage llingüistic matern i per tant fonetic, assimilat en el cor de l’Horta de Gandia, d’a on han eixit els mes grans lliterats en llengua valenciana, nos posaren en contacte, durant els primers anys de bachillerat, vivint en un colege situat no llunt de l’Ebre tortosí, en estudiants provinents de les quatre provincies catalanes. Fon alli a on per primera vegada oirem un llenguage: vocabulari, accent i construccions propies del “principat”. La dificultat d’entendre’ns en llengua materna era gran, mes encara, inaccessible quan es tractava de certs condiscipuls. Haviem de recorrer a l’us de la llengua castellana per a entendre’ns. Reflexionant despres, deduixc que la major dificultat la constituia la diferent pronunciacio”
Precisament, les diferencies entre el valencià, catala i el mallorqui, fon un dels camps d’estudi preferit del P. Fullana des de les seues primeres investigacions, tal i com arreplega el seu biograf Benjami Agullo4. Prova d’aço es que en agost de 1915, aprofitant l’estancia del P. Fullana en Barcelona, donà unes conferencies els dies 10, 11, 12 i 13 que foren aplaudidissimes en gran elogi de la prensa regional catalana que duen per titul: “Diferencies fonetiques entre el valencià i el catala”, “diferencies grafiques u ortografiques”, “diferencies lexiques i morfologiques” i “diferencies sintactiques”.
En els origens de lo que hui es la llengua valenciana, tambe tingue la seua importancia, per a distinguir-se de les demes llengües romaniques, precisament la manera de parlar el romanç per part dels habitants d’estes terres. Importancia esta que els unitaristes de les llengües valenciana i catalana sempre han intentat minimisar com ho explica F. de Borja Cremades:
“…precisament la distinta fonetica o prosodia constitui, a l’hora de formar-se en epoca migeval les llengües romaniques, el factor mes important o decisiu en sa disgregacio ortografica, morfologica i lexicografica… Per esta rao els interessats en que valencià i catala siga la mateixa llengua, atribiuxen, per conveniencia, la menor importancia possible a la fonetica”
Les particularitats fonologiques d’un idioma, per correspondre a unes manifestacions mes espontanees i manco conscientes, adquirixen tant o mes valor inclus que les particularitats lexiques i morfosintactiques; aixina ho manifesta el professor J. Angeles Castello en el llibre “Fundamentacio Metodologica de la Llengua Valenciana”. Es habitual acceptar prestecs lexics (com internet,…) i inclus prestecs d’estructures sintactiques, pero lo que mes es resistix un idioma es a incorporar estranys fonemes i diferencies en els modos i punts d’articulacio d’estos. Per posar un eixemple ilustratiu podem pensar en un japones adult intentant pronunciar el fonema [r] de la paraula carro.
En la decada dels anys 80, qui mes profundisà en el camp de la fonetica valenciana fon sense cap de dubte D. Jose Maria Guinot. En este camp, destaca la publicacio de la“Fonetica de la Llengua Valenciana5” i la conferencia: “El valencià:fonetica verbal6”, pronunciada el 13 de juny de 1986 en la clusura dels cursos de llengua i cultura valencianes de Lo Rat Penat.
No manco reconeiximent s’ha de fer del treball en el camp de la fonologia valenciana de Josep Boronat, continuador del llegat de D. Josep Maria i que al remat sería la seua darrera publicacio, “Fono. Introduccio a la Fonologia Valenciana”, Editcio de Lo Rat Penat l’any 2000 i dedicatoria en homenage a Mossen Guinot.
Per tot lo expost, la comparacio entre la fonetica valenciana i la catalana pot ajudar a compendre millor les caracteristiques del nostre idioma. Per este motiu en els proxims numeros d’este raconet de la llengua valenciana este sera el nostre objectiu.


EL "QUATRECENTS", SEGLE DE PROSPERITAT EN EL REGNE



AUTOR: Jose Vicente Gomez Bavarri


(Nomes versio en Valencià · Solo versión en Valenciano)


 La majoria de l’historiografia valenciana coincidix en presentar el “Quatrecents” com un segle de prosperitat i esplendor de la ciutat i Regne de Valencia. La ciutat de Valencia es convertirà en un dels grans centres mercantils i una de les principals capitals, en el concert economic, politic i cultural de l’Occident Europeu.

 El "Cap i casal del regne" disposarà d´una organisacio politica dinamica, una gran activitat cultural i creativa, i presenta una image d´urbs on s´erigixen numeroses edificacions, de caracter public o privat, que adornaven els seus carrers i ens proporcionaven una idea d´una ciutat arquetip europea. Una metropoli que va conseguir un alt grau d´autonomia i autoconsciencia que rivalisava en Genova, Florencia, Venecia, Napols, Bruges, Nuremberg o Lübeck i que les seues abundants places estaven plenes de vida. Es construien edificis publics, palaus, hospitals i numerosos convents en l´interior del perimetre urba de la ciutat, i les seues portes d´acces eren orgull i simbol de l´unio entre els ciutadans i la seua ciutat.

 En la vida ciutadana de la "urbs" participaven, activament, les institucions publiques i gremials, donant gran realç a les celebracions de festivitats, en extraordinaris cerimonials i rituals, com els que tingueren lloc en les entronisacions o visites de reis o en motiu de la canonisacio del pare Vicent Ferrer en 1456.

 En la primera mitat del segle XV es crea un nou marc que favori les visites d´estrangers i l´afluencia d´idees. Valencia era una ciutat de intens comerç i punt neuralgic de rutes internacionals. Es va erigir en centre financer on afluien capitals de Barcelona, Sevilla, Napols, Venecia, i s´establiren relacions comercials en Avinyo, Lió, Genova, Florencia, Bruges i atres ciutats importants.

 El Regne de Valencia viu un periodo de plenitut mentres Occident passa per una fase de relativa recessio general. L´estabilitat en el camp i les noves energies impulsades per les activitats artesanals i industrials, el florent comerç i l´existencia d´una moneda forta son factors que definixen la prosperitat de la Valencia del "Quatrecents".

 A lo llarc d´esta centuria es configura i consolida una societat bigarrada, en exigencies i necessitats diverses, que exigia una perfecta organisacio de govern i de l´administracio de la "cosa publica". L´estructuracio de funcions, en designacio o eleccio de carrecs i funcionaris, marcaren un periodo de madurea de les institucions valencianes. L´analisis de l´organisacio dels carrecs donen testimoni de l´esplendor i importancia de Valencia en el transit de l´Edat Mija a la Moderna.

 Valencia assumix l´hegemonia en els aspectes demografics, socioeconomics, culturals, etc. Les institucions politiques alcançaren un alt grau de madurea, i es un fet, inqüestionable, la consolidacio de la seua personalitat juridica i llingüistica. Este context significa la reafirmacio del particularisme de la personalitat valenciana.

 El desenroll del Regne de Valencia es manifestarà en tots els ordens de la vida ciutadana. La menestralia impulsarà el comerç, l´incipient mercantilisme creixerà notablement, l´economia travessarà un periodo prosper i la banca privada invertirà en els mes diversos negocis. La poblacio creixerà i el gust per la cultura i noves formes de vida presidiran moltes activitats socials.

  Gran pes de la societat valenciana del segle XV recaia en els comerciants burguesos, que despres d´haver-se enriquit en l´eixercici de la seua activitat, aspiraven a entroncar en la noblea local i conseguir els mateixos privilegis reals que posseien els que tenien la condicio de nobles. Algunes de les seues reivindicacions es van vore materialisades quan el monarca Alfons el Magnanim, el 15 de març de 1421, otorgava la condicio de cavallers a tots els ciutadans honrats, doctors i llicenciats, jurisperits, i als ciutadans que hagueren eixercit o eixerciren d´ara endavant els oficis de justicia criminal o civil, jurats o mustaçaf. Poc despres, l´escritor, Jaume Roig, que fon mege de cambra de la reina Maria, dona del rei Alfons el Magnanim i "conseller" de la ciutat de Valencia l´any 1456 satirisava en la seua famosa obra Lo libre de les dones o Spill les distintes classes socials. En el dit text novelistic redactat en vers s´expon una visio dels grups socials representats i reglamentats des dels Furs. Lo libre de les dones, e de concells donarts per Mossen Jaume Roig, a son nebot En Balthasar Bou senyor de Callosa ve a representar una lloa a l´ascens de la classe social burguesa que junt en els cavallers ostentaran el poder politic i s´havien constituit en classe dominant. En estrats inferiors estava la classe treballadora: "escuders", "cuiners", "cambrers", "lanterners", "pagesos", "jueus", etc. i en escalo inferior la numerosa classe somesa, composta per "esclaus", "alemanys", "sarraïns", "negres", etc. En sintesis, l´obra suposa el rebuig del codi cavalleresc i una aposta per la praxis de la vida burguesa.

 La ciutat i Regne voran estructurades les classes socials de finals del "Medioevo" i del Renaiximent. L´aument d´habitants, sobretot en la ciutat de Valencia -no aixi en atres poblacions- originà l´eixamplament del recinte urba i la creacio de nous nuclis de poblacio.

 La riquea natural de part de les terres valencianes, la benignitat del clima, l´instalacio d´industries menestrals, el dinamic moviment mercantil, el desenrollament de les confraries i gremis i l´impuls del patriciat urba i la noblea alçaren la Valencia foral a un nivell de prestigi no conseguit fins al moment.


 La ciutat de Valencia es convertirà en una urbs cosmopolita, oberta a tota classe de visitants, de manifestacions i corrents culturals. Era una gran ciutat no sols en l´ambit peninsular sino tambe de reconegut prestigi en l´ambit europeu. Fon una de les ciutats artesanals, mercantils, financeres mes actives del Mediterrani. D´aixo donen testimoni les institucions publiques, el montant de les transaccions comercials, l´activitat cultural, l´urbanisme, l´art, l´indumentaria i les manifestacions ludiques i recreatives.