miércoles, 8 de septiembre de 2010

JUAN LUIS VIVES (II)


Juan Luis Vives (1492-1540) Filosofía
1 Un visitante nos comenta:

Humanista, pedagogo, filósofo, sociólogo y psicólogo español. Creador de la moderna psicología y una de las figuras del humanismo cristiano. De origen judío, el auge de la Inquisición lo indujo a abandonar su patria cuando contaba diecisiete años de edad. Adelanta estudios en su ciudad natal y en la Universidad de París. Profesor en las universidades de Lovaina (1519), Oxford (1523) y Brujas (1528), ciudad ésta que consideró su segunda patria. Amigo de Erasmo de Rotterdam, Enrique VIII de Inglaterra, Tomás Moro y Guillermo de Croy. Señala como fundamentos de la pedagogía, la ética y la psicología, adelantándose a los principios de la didáctica moderna.

Para Vives hay tres etapas en la formación intelectual del hombre: la primera, que abarca hasta los 15 años, debe orientarse al estudio de las lenguas latín, griego, árabe y hebreo, entre otras; la segunda etapa cubre hasta los 25 años y tiene como objetivo el conocimiento de las ciencias, es decir, de la lógica, la dialéctica, la elocuencia, las matemáticas, la astronomía y la historia natural; en la tercera etapa, hasta la edad adulta, propone el estudio de la medicina para cuidar el cuerpo y de la sabiduría espiritual para cuidar el alma, que incluye el estudio de la historia, la moral, el derecho y la economía política. Los lineamientos metodológicos de Vives se fundamentan en la naturaleza del niño, la observación directa, el estudio de las lenguas clásicas y modernas mediante ejercicios de traducción y lecturas en su lengua materna, la formación moral e intelectual que debe proporcionar la enseñanza y el ejercicio físico. Son también importantes sus aportes como sociólogo, pensador religioso y filósofo.

Entre sus obras destacan Introducción a la sabiduría (1524), De discordia et discordia in humano genere (1529), De disciplina, De prima philosophia (1531), De anima et vita (1538) y De la verdad de la fe cristiana (1543).

JAIME I DE ARAGÓN, EL CONQUISTADOR (I)


Autor: Desconocido.


N. en Montpellier el 2 feb. 1208, y m. en Valencia el 27 jul. 1276. Rey de Aragón (1213-76), hijo de Pedro el Católico y de María de Montpellier. Su reinado representa el fin de una etapa de expansión pirenaica y peninsular y el comienzo de la tendencia mediterránea de la corona de Aragón (v.).
Al morir Pedro II el Católico (13 sept. 1213), J. se hallaba en manos de Simón de Montfort, al que había sido entregado (1211) por su padre, como garantía de una paz que no había de llegar, pues Pedro II falleció precisamente en la batalla de Muret (1213), último drama de la guerra desencadenada a raíz de la herejía albigense. A instancias del pontífice Inocencio III, J. fue puesto en libertad y quedó, por disposición del testamento materno, bajo la tutela de la Orden del Temple. El conde Sancho, hijo de Ramón Berenguer IV, asumió la regencia en calidad de procurador, por disposición del legado pontificio, encargado de gestionar la libertad del príncipe y de organizar el país. Sancho, en oposición a una minoría nobiliaria contraria a ella, llevó una política tendente a contrarrestar el fracaso político sellado en Muret. Apoyó, para ello, las aspiraciones de Ramón VI dé Tolosa, que deseaba recuperar su condado de manos de Simón de Montfort. Esta política atrajo las amenazas del nuevo Pontífice, Honorio 111, lo cual mermó el ya débil prestigio del regente, obligado a retirarse de la escena política (julio 1218). El mismo año moría, ante los muros de Tolosa, Simón de Montfort, con lo que se iniciaba un periodo de paz en la lucha de la corona de Aragón por el predominio en Occitania.
Sublevaciones internas y Reconquista. A partir de este momento, J. gobernó sus Estados personalmente, aunque un Consejo -integrado por el arzobispo de Tarragona Espáreg de la Barca, Eiximén Cornell, Guillem de Cervera y Pero Ahonés- interviniese poderosamente en la política del joven monarca. Su menor edad se vio agitada por las sublevaciones de algunos nobles -Rodrigo de Lizana, Pero Ferrandes, Guillem de Montcada, Pero Ahonés-, que hicieron que esta primera etapa de su reinado se cerrase con un balance negativo: fracaso del sitio de Albarracín (1220) y de Montcada (1223), el último, durante la lucha con este poderoso linaje catalán; matrimonio con Eleonor de Castilla, hija de Alfonso VIII (6 feb. 1221); encarcelamiento del propio monarca en Zaragoza. Superados estos contratiempos, J. se lanzó a la empresa en que había de obtener mayores éxitos: la lucha contra los musulmanes. Aunque fracasó ante Peñíscola (1225), consiguió que Abú Zeid de Teruel se declarase tributario suyo. El intento de Pero Ahonés de seguir la lucha en contra, del sentir del monarca, que quería ser fiel al pacto firmado con el musulmán, provocó un alzamiento en Aragón, encabezado por el infante Fernando, tío del rey. La sentencia arbitral de Alcalá del Obispo (22 mar. 1227) puso fin a estas disensiones feudales entre la monarquía y la nobleza de Aragón.
A la muerte de Ermengol VIII de Urgel, su cuñado, Guerau de Cabrera, se apoderó del condado, en detrimento de los derechos de la hija de Ermengol, Aurembiaix. En julio de 1228, Aurembiaix acudió al rey catalanoaragonés, rogándole que defendiese sus derechos. J., en lucha con los Cabrera, recuperó el condado y formó, con él y con la Cerdaña, el Conflent, Berga y el Bergadán, un lote para los futuros hijos que tuviese con Aurembiaix, a la que tomó como amante (28 oct. 1228).
La necesidad de acabar con la piratería mallorquina y la de establecer una primera base mercantil en el Mediterráneo, fueron las causas más importantes que impulsaron a J. a emprender la conquista de las Baleares. Esta empresa se vio apoyada, sobre todo, por los catalanes, cuyos intereses económicos en lo que se refiere al comercio marítimo eran superiores a los que poseían los aragoneses. También los marselleses, genoveses y pisanos colaboraron en mayor o menor grado en la empresa, pues sus intereses mercantiles en el Mediterráneo no eran ciertamente menores que los de los catalanes. Obtenidos los subsidios necesarios en las Cortes de Barcelona (1228), la escuadra, formada por unas 150 embarcaciones y más de 1.500 hombres, salió del puerto de Salou (Tarragona) el 5 sept. 1229. La conquista de Mallorca fue rápida (la toma de la ciudad se produjo el 31 dic. 1229), aunque en ella murieron Guillem y Ramón de Montcada, dos de los más importantes nobles que iban en el ejército catalán. Ibiza no sería conquistada hasta 1235, y Menorca, que se declaró tributaria de J. (1231), hasta 1287. Mallorca fue repoblada sobre todo por ampurdaneses, aunque se establecieron también en la isla colonias extranjeras, que obtuvieron importantes concesiones territoriales en pago a su intervención en la empresa reconquistadora.

HISTORIA DEL VALENCIANO (y II)


Autor: Desconocido
Reino de Valencia


Gracias a los fueros concedidos por Jaime I, el Reino de Valencia fue totalmente independiente de la Corona de Aragón.
Muchos de los que llegaron con las tropas de Jaume I y sus prohombres, fueron "mozárabes" valencianos que huidos tiempo atrás de la invasión musulmana hacia territorios más al norte peninsular, ahora, reclutados como soldados, regresaban a sus lugares de origen, reintroduciendo la misma lengua romance que ellos o sus antepasados hablaban cuando vivían allí; y por consiguiente sumándola a la de los "mozárabes de lengua" (cristianos o no) que habían permanecido en la zona.
El desinterés catalán por la reconquista de Valencia se evidencia por los resultados de los llamamientos del rey para las sucesivas expediciones, pero tiene una justificación: los catalanes no podían ver a Valencia como una prolongación de su propio territorio porque hasta el siglo XIV las tierras al sur del Ebro (desde Gandesa a Amposta) formaron parte del reino de Aragón, no del condado de Barcelona ni de ningún otro condado catalán. Por otro lado fueron los díscolos nobles aragoneses, tales como Pedro de Azagra o Blasco de Aragón, quienes con sus iniciativas personales comenzaron a señorear parte del territorio valenciano y el rey, inquieto por esta tendencia particularista, asumiría el proyecto muy tardíamente.
En la primera llegada de los conquistadores, el profesor Ubieto considera que un 51% serían aragoneses, un 12% catalanes y los otros 37% navarros, provenzales, castellanos, etc... El total de repoblaciones durante la edad media, apenas aumentaron el 5% (según Amparo Cabanes) de la población total del Reino de Valencia.
En el libro de Antonio Ubieto, que estudia el "llibre del Repartiment" y el "llibre dela Avehinaments", demuesta que los repobladores venidos de la "Marca Hispánica Catalana" son escasos (1'2% en 1387, 4'2% en 1401 y 2'5% en 1475) , por lo que su influencia en el hablar romance fue mínima. [
Romance Valenciano] . Pero además muchos de estos repobladores éstas eran mozárabes valencianos que tiempo atrás, habían huido hacia el norte y noroeste peninsular buscando refugio en tierras cristianas y que bajo la presión demográfica, el desarraigo y la escasez de medios de subsistencia en aquellas tierras norteñas, regresaban ahora como repobladores cristianos, hablando su romance valenciano.
Ello aclararía por qué el idioma Valenciano actualmente posee fuertes características diferenciadoras con el "Catalán oriental" hablado en la "Catalunya Vella". Existen evidencias que apuntan a que el idioma Valenciano y "Catalán oriental" ya se encontraban claramente diferenciados en los tiempos de la "reconquista".
En concreto el asunto se clarifica al estudiar el caso de la lengua Balear, la cual posee ciertas características similares a las del "Catalán oriental", al mismo tiempo que presenta el rasgo particular de "parlar salat" de manera generalizada en todas las islas del histórico Reino de Mallorca.
Durante la Edad Media, esas gentes de habla romance fueron muy influidas por los trovadores y los juegos florales de La Provença, cosa que dejó marca en el hablar de los habitantes del reino.
No se puede negar cierto parecido del idioma Valenciano con el Catalán, pero el Catalán no ha sido nunca la lengua del Reino de Valencia. Además, a la hora de explicar los parecidos entre el idioma Valenciano y el Catalán se ha de tener bien presente que el Reino de Valencia fue el primer reino de la península en desarrollar y tener (en los siglos XIV-XV), un "
Siglo de Oro" literario (en idioma Valenciano y anterior al Castellano). El esplendor, prestigio e influencia de la literatura Valenciana de estos siglos sobre las otras lenguas peninsulares fue considerable, y más aún sobre la lengua Catalana, que adoptó e hizo suyas formas del idioma Valenciano, algo que propició que el Catalán fuera cada vez más parecido a la Lengua Valenciana.
Tras la abolición de los fueros del Reino de Valencia con mediante el Decreto de Nueva Planta (1707), el reino de Valencia sufrió una ligera castellanización y el idioma perdió algunas de sus palabras en favor de otras castellanas. No obstante, la lengua Valenciana, ha mantenido carácter y personalidad propia, como vehículo de expresión natural del pueblo valenciano. Y ha de reclamar y obtener por todo ello, el rango, la protección, el uso y el nombre que como idioma único e independiente se merece.

Intentos de suplantación del Idioma Valenciano
A pesar de los 800 años de evolución de la lengua Valenciana, a finales del siglo XIX, comenzaron los primeros intentos de anexión de la lengua valenciana por parte del nacionalismo pancatalanista, se llegaron hasta a falsear documentos históricos, como la traducción falseada de Antonio Bofarull del "Llibre de Repartiment del Regne de Valéncia" para inventarse los nombres de las familias catalanas. Estos intentos, deben su origen a la riqueza de esta lengua y sobre todo al interés del pancatalanismo de poseer un Siglo de Oro y una Biblia traducida a su idioma, que en realidad está traducida al Valenciano.
En
Lengua Catalana podemos encontrar la extensa cronología del intento de suplantación de la Lengua, parte del intento de suplantación ha sido financiado con dinero público de la Generalitat Catalana, dinero destinado a sobornar a filólogos, entidades pancatalanistas y académicos, para que inventen teorías o falseen documentos históricos. Además de chantajear al gobierno de España (Recortes de prensa sobre pactos políticos) para que una las lenguas (creación de la AVL) y cambiase la definición de la RAE.

EN DEFENSA DE LA LLENGUA VALENCIANA (VI)


Per Miquel Adlert Noguerol (q.e.p.d.)


La realitat és que l´autèntica llengua valenciana en sa evolució, en l´estat actual, ha segut desconeguda pels literats valencians, primer pels arcaïsants i després, i ara, pels catalanisants. I aixi s´han condenat, com a "incorrectes", formes evolucionades de la llengua valenciana, substituint-les, primer per les arcaiques i desprès per les catalanes evolucionades. És el cas de la preposició valenciana actual én reemplaçada primer per l´arcaica ab i després per la catalana evolucionada amb, tan evolucionada com l´atra actual catalana am i la valenciana én. Com atres paraules valencianes s´han condenat per ser igual o paregudes a les castellanes -salvo que estiguen en el català "normatiu"- i s´han substituït per les catalanes evolucionades, inclús quan la substituïda valenciana és clàssica. És el cas d´héroe, modo i triunfar substituïdes per les catalanes actuals heroi, mode i triomfar. Pero s´han donat com a bones els autèntics castellanismes que acceptà Fabra per al català "normatiu", inclús tractan-se de la mateixa paraula castellana, com és el cas de morena i casino.
Naturalment, substituint les paraules diferents del valencià per les catalanes, arribarà un moment en qué el valencià siga igual que el català perqué no siga el valencià sinó el català. És la filologia prestidigitadora.
En definitiva, en els casos de la literatura renaixentista i la post-renaixentista arribant a l´actual, s´ha canviat la llengua del poble valencià, escamotejant-la, per una atra que, com un conillet, s´ha tret de la xistera, primer arcaica i després catalana, en l´unica diferència que, mentres l´ilusioniste renaixentiste no pretenia enganyar al poble valencià fent-li creure que escrivia en la llengua que parlava el poble, sinó que reconeixia que era distinta i era el primer a dir-li llemosina, i a la del poble valenciana, com dia també el poble; en canvi l´ilusioniste pancatalaniste assegura al poble que la catalana en qué escriu és la perduda "llengua dels valencians" i que, per perduda, deu recobrar.
I per millor passar la inconfessable mercaderia, els pancatalanistes posen a la vista del poble, la bandera de conveniència (mai millor dit) de "valencià cult". Millor dit, diuen "culte" que és la llengua "normativa" catalana, invenció linguïstica (com tantes de Fabra) la d´esta paraula (com reconeix el "Diccionari Català - Valencià - Balear"), deguda a qué els catalans no poden pronunciar, per lo vist, la t eixa després de l i el lector advertirà qué és lo que dirien els catalans d´escriure cult, que és la paraula valenciana. El citat diccionari ho explica per mig d´un circumloqui: "un mot indecorós".
El cas és que, en la catalanisació de la llengua valenciana, s´ha arribat a escriure una llengua que, com veem en la lletra impresa que apareix, no és valencià ni català, sinó un híbrit, perqué és o valencià catalanisat o català valencianisat, als que, per brevetat, denomine respectivament valcat i cataval.

ACTUALISACIO DE LES NORMES D´EL PUIG: REFLEXIONS Y SUGERENCIES LEXIC-ORTOGRAFIQUES (V)

Autor: J. Romero

Sombrero: Veu viva en el llenguage parlat pero discriminá en el dicc. de la RACV, el cual mos dona la veu “capell” coincident en el catala. Garcia Moya diu, emparentaes en la veu medieval “sombra” —ya usá per Sant Vicent cap al 1400 (Sermons, II, 230, 4)—, eren tradicionals en el Reyne, existint l´ofici de “sombrerers” en temps de Martorell: “sombrerers” (AMV. M. Consells, A35, any 1453); “sombrerer” (Pou: Thesaurus, 1575) “sombrerer” (Exulve: Praeclarae artis, 1643); “som­brero” (Sala, Roque: Fiestas S. Juan de Mata,1669); “parla de agricultura el sombrerer” (Ro­sa Trincares, 1734); “si li roda, o no, el sombrero” (Galiana: Rond. 1768); “Sombrerer tampoc li agrada... els sombreros treballant” (La foquerera, 1854), (Garcia Moya, DdV, 20-10-2002).
Hacienda: El dicc. de la RACV mos oferix la veu “facenda”, pero la paraula d´us normal entre els valencians de hui en dia es “hacienda”. Vejam com ha demostrat Garcia Moya la solera d´esta veu, la cual no procedia directament del llati “facere”, sino que va ser un prestam del castellá a finals del XVI. En les terres napolitanes espanyoles va donar “azienda” y, en valenciá, hacienda. La veu y els seus derivats es van arraygar lliurement en nostre idioma: “furtarli la hasienda y mercaderies” (A.M. Elig, Leg.H. 49, 5 febrer 1617); “tenia molta hasienda” (Porcar: Ms. Coses, 1617); “de qui será la hasienda” (Llib. establiments de Peniscola, 1701); “hacienda feta d´estola, prest s´embola (Ros, [Carlos]: Tratat [de Adages], 1736); “la hacienda y la salut” (Tormo, [Bertomeu]: La Gatomaquia, h. 1770); “deixe la casa y hacienda” (Escorigüela: Coloqui del que volien reclutar, 1787); “un llaurador hasendat” (Conv. de Saro, 1820); “hacendat que no fa res” (Fages: Aforismes catalans traduits al valenciá, 1853); “en bones haciendes” (Gadea: Tipos d´espardenya, h. 1890); “el ministre d´Hacienda ha declarat que en tot lo mon están les subsistencies més cares” (El Poble Valencià, 31 de març 1917); “pot dur est´hasienda y l´atra (Alberola: Terres secanes, 1924), (Garcia Moya, DdV, 22-6-2003).
Tambe hauriem de revisar la morfologia de veus com “diners”, “dimarts” y “arbre” (coincidents en el catala) que contempla el diccionari de la RACV en contra de les formes vives y arraïlaes secularment en llengua valenciana (y que per tant mos diferencien del catala) com son “dinés”, “dimats” y “abre”. ¿Com podem argumentar, per eixemple, que la forma valenciana es “atre”, sense la consonant interior -l- de “altre”, y pel contrari dir que lo correcte en idioma valenciá es “diners” y no “dinés”, sense la consonant interior -r-, cuant la elisio d´esta ultima consonant es anterior a la elisio de -l- de “altres” y damunt es la forma viva del poble?. Vejam la documentacio.
Dinés: Segons Garcia Moya, “di­ner” pluralisa en “dinés” per acomodacio morfologica a la pronunciacio, y no es un invent del pintor de palmitos: “dos dinés” (Alcanyis, L.: Regiment, 1490); “per dinés” (Esteve: Li­ber, 1472); “donades per so­borns, dinés” (Ginart: Reporto­ri dels Furs, 1608); “en dinés” (Mulet: Poesies a Maciana, 1643); “quatre sous y sis dinés” (Archiu Mun. Gandia, Lib.10, Racional, 1652); “donar quatre dinés” (Llibre de establiments de Peniscola, 1701); “rosaris a dos dinés” (Villancicos Catedral de Valencia, 1759); “qui te dinés” (Galiana: Rondalla, 1768); “dinés” (Lamarca: Dicc valenciano, 1839); “portar estos dinés” (Liern: Aiguarse la festa, 1864); “dinés” (Sansano: Una sublevació en Jauja, Elig 1896). Curiosament, hasta el guilopo Corominas oferix la frase “am­prem dinés” (DECLLC), arreplegá en Monóver. En consecuen­cia: si realment volen defendre l´idioma valenciá ¿la millor forma es prohibir tots els matisos y singularitats del mateix, com fomenta la Uni­versidad y la AVL?, (Garcia Moya, DdV, 19-5-2002).
Dimats: En el document de 1602 donat a coneixer per D. Josep Alminyana en Las Provincias, un dels parrafs començava en la vituperá construccio sintactica: “Lo dimats de matí” (LP, 23-4-98). Per cert, el vedat plural dimats es anterior al Tirant lo Blanch: “la veu dimats es documenta desde el sigle XIV” (Mestre, J.: Literatura de canya. 1997, p. 88), (Garcia Moya, LP, 6-5-1998). En 1625, lo Dimats, y lo Divendres (Mora d´Almenar, p. 29). Tambe podem comprovar com la veu “dimats” té entrá propia en els diccionaris: Carlos Ros (1764), Escrig (1831), Escrig-Llombart (1887). Per cert, ara que estem en el nom d´este dia de la semana aprofite pera cridar l´atencio sobre els plurals vius en la llengua valenciana dels dies de la semana (y que mos diferencien del catala) com “dillunsos”, “dijousos” (tambe presents en dicc. Escrig-Llombart de 1887) y atres plurals com “reixos”. A proposit d´est ultim plural Garcia Moya mos comenta que el catalaniste Carles Salvador va ser un dels que abortaren el timit naiximent del plural “reixos” (“Dia de Reixos”), mantenint la forma “reis” que, curiosament, tambe va ser castellana. (...) “Altos Reis, pues venís a la tierra de Belén (ADS
[1], Proc. 22 de noviembre de 1581), (Garcia Moya, LP, 6-5-1998).
Abre: Tal com mos diu Miquel Castellano, absolutament general es el fet historic —abundantment documentat en el Sigle d´Or de la Llengua Valenciana— de la caiguda de la -r- en la primer silaba quan en la següent n´hi ha una atra. Este fenomen, plenament integrat en la llengua, p. e.: abre (arbre), marca a tots els verps valencians que es troben en dita situacio (Castellano, La conjugacio, p. 21). O com diu Garcia Moya, actualment es condena tot lo que obstruixca la catalanisacio, pero el “abre” valenciá está ahi: “la fulla en lo abre” (Ballester: Ramellet, 1667); “tocá en este abre” (Gonçales, R.: Sacro Monte Parnaso, Valencia 1687); “del Turia, de abres tot ell ben rodat" (Ros, Carlos: Pa­per graciós, 1740); “abre tan ple de cacau” (Coloqui de Tito y Sento, 1789); “com el tronc de un abre” (Conversacions de Saro,1820); “D’abres de riu la plantá no fases en el secá" (Aforismes rurals en catalá, traduits al valencia, 1853); “de mal abre, males rames” (Es­crig: Dicc. 1887); “se deixará vorer un abrerio grandisim” (Alarcón, V: El tenorio de Al­sabares, Elig 1892); “me talla­ren els abres” (Serrano, A.: Una sublevació en Jauja, Elig 1896), (Garcia Moya, DdV, 10-3-2002).
[1] Archiu Diocesá de Salamanca

NOU VALENCIANISME ¡HEM SEGUT, SOM Y SEREM VALENCIANS !


Autor: Miquel Carbonell Roig
2 de març del 2004

Hui estic alegre: Per fi Joan Garcia Sentandreu ha donat el pas tant desijat y esperat per molts valencianistes. Ha decidit que es el moment de mampendre en sa vida, una nova etapa de servici al valencianisme, des de la politica.
El Nou Valencianisme escomença a brotar.
La llavor que sembrarem fa cuatre anys y mig, els valencianistes defraudats per l’actuacio y resultats d’ixe valencianisme politic venut a interessos aliens als propits estrictament valencians, ha germinat y apareix a la llum publica en este camp valencià, en l’esperança, de que el poble s’incorpore a ixe nou abre que preten escamparse per tot lo Regne, pera, arreplegant les inquietuts, sentiments, apoyos y energia de tot el poble, transforme ixa savia bruta en elaborà, y puga fructificar al maxim, reconeguentse a nostre Regne la categoria que li correspon, a l’igual que passà en l’epoca de nostre maxim esplendor cultural, economic y politic. Davant d’un moment com el present, en el que els nacionalismes de pobles que no han segut res a lo llarc de l’historia d’Espanya, se transformen en nacionalismes imperialistes, o siga absorvents d’atres nacionalismes historics tradicionals com el nostre.
Davant la desaparicio de l’unic partit politic nacionaliste valencià donà la fusio per absorcio d’UV en el PP.
Davant la postura de pactes entre el PP y el PSOE per la creacio d’ixa Academia de la llengua sense nom, que te la finalitat d’unificar la llengua valenciana en la catalana que es el pilar en el que se sustenta l’argumentacio politica dels Païssos Catalans.
Davant esta siuacio coyuntural en la que lo que queda de l’antic imperi espanyol, que s’originà en la fusio de les corones de Castella y Arago, corre el perill de disgregarse, pero no en la configuracio territorial ni politica en la que s’originaren, sino en una nova configuracio territorial, precisament dominà per els pobles menos importants en aquell entonces com son el vasc y el catala, Joan Garcia Sentandreu, com a gran estratega y home en visio y carisma de lider, ha dit: ¡Aço s’ha acabat!. Y arreplegant el sentir y pensar del poble valencià del que forma part y en el que s’ha criat, ha elaborat el cos doctrinari de l’ideologia del seu poble: d’ixe poble valencià, pacific ell, meninfot per ad algunes coses, pero amant: de la tradicio, de les costums, de la familia y els seus valors, de l’esencia de lo propit, de lo consustancial en lo nostre, de gent d’orde que creu en el treball y en el resultat d’ell, que no en l’explotacio de l’home, sino en la defensa dels seus drets.
El cos doctrinari que mos ha propost Joan Garcia Sentandreu y en el que combregue personalment, es el de la defensa de lo valencià per damunt de tot, baix un sistema democratic, que respetant la llegalitat constitucional done el colp d’efecte necessari per al renaiximent victorios d’un Nou Valencianisme.
Lo que mes m’agrà del seu mensage es: “No deguem tindre por ni complejos a ser com som ni a dir allo en lo que creguem. Y si el nostre llenguage, la nostra forma de ser no els agrà, alla ells. Mosatros no volem ser com els demes. No admitim ni els seus patrons ni mides. Mosatros parlem d’una politica d’autentic servici a la nostra societat, des de la nostra conviccio etica del be del poble valencià”
Aço a soles heu diu un politic que te carisma de lider.
Aço a soles heu diu una persona que antepon, la fidelitat a la idea en la que creu, a qualsevol interes materialiste, economic, pragmatic que es lo que fan els demes politics.
Aço a soles heu diu y pot duro a la practica Joan Garcia Sentandreu y al seu costat me tindra sempre apoyantlo, mentres sa fidelitat a Valencia y els seus valors perduren.
Els cinc principis en els que s’apoya la doctrina d’espe partit de Nou Valencianisme son: Constitucionaliste, Foraliste, Conservaor, Social y Valencianiste.
Per damunt de tot, lo nostre son els homens y dones del nostre Regne de Valencia, la seua cultura, la seua llengua, que es la valenciana, les seues institucions y el seu futur individual y colectiu. Mosatros apostem per la reivindicacio dels valors tradicionals heretats d’un humanisme cristia que fon fonament de tota nostra cultura a lo llarc de casi 2000 anys.
Front a l’estructura mundial globalisaora que reduix l’individuo a ser un simple engranage de produccio front a la preeminencia de les empreses que tendixen a la monopolisacio, mosatros defenem el protagonisme social de les persones, la dignitat del treball y la defensa dels desfavorits. Per ultim resaltar l’habilitat que ha tingut en recuperar un vocable que al meu entendre arreplega el sentiment huma colectiu dels pobles y ixa paraula se diu foralisme. Obviament el foralisme en Espanya arreplega el sentiment romantic de nacionalisme que aparegue en lo mon a partir del sigle XIX.
John Stuart Mill en son tractat sobre LA LLIBERTAT mos diu: “Les opinions y les costums falses cedixen gradualment front als fets y els arguments, pero per a que els fets y els arguments produixquen algun efecte sobre els espirits es necessari que s’esponguen”.
Si la veu del NOU VALENCIANISME no te posibilitat de divulgarse perque els mijos de comunicacio la boicotegen, com dia Stuart Mill , poc efecte podra produir sobre els espirits de les persones, per tant recomane ad aquells que llegint esta opinio d’este valencianiste que compartix l’ideologia del NOU VALENCIANISME, si els agrà, que facen fotocopies y les distribuixquen entre els seus amics, perque un nou partit y un nou lider estan disposts a treballar per Valencia y de Joan Garcia Sentandreu y els de NOU VALENCIANISME mos podem fiar, perque han demostrat haverse desvixcut per Valencia y no com han fet atres, que han vixcut a costa de Valencia.

viernes, 3 de septiembre de 2010

PRAT DE LA RIBA: EL IMPERIALISMO CATALÁN


Por Pío Moa


A pesar de sus hervorosos sentimientos nacionalistas, y de creer que su época era la de los nacionalismos, Prat entendía también su tiempo como el de la marcha hacia un Estado-Humanidad. La contradicción, para él, se resuelve mediante el principio de la federación, "fórmula de armonía entre las nacionalidades y el mundialismo", tendencias que así "se completan, se ayudan mutuamente" en "una fórmula suprema de armonía", en "estados de estados, estados compuestos o federaciones de estados nacionales".

Más aún, nacionalismo no se opone a imperialismo. Al contrario, éste corona a aquel, "es un aspecto del nacionalismo, un momento que sigue al de plenitud de la vida interior", una vez la nación ha desarrollado una "Cultura nacional intensa, interés general de la civilización, fuerza suficiente para sostener una y otra".

Distingue al respecto tres clases de dominación imperialista: "Dominar por la sola fuerza material, por la violencia, por la ambición de gobernar pueblos y tierras, es el imperialismo salvaje de Oriente (recuérdese su visión de Madrid "en medio de desiertos y estepas como las de Asia").

"Dominar por la sola fuerza de la civilización, de la cultura, es el imperialismo sano y fecundo, pero incompleto, de Grecia"."Dominar por la fuerza de la cultura servida y sostenida por la fuerza material, es el imperialismo moderno, el imperialismo integral de las grandes razas fuertes de hoy".

Llegar al imperialismo impondría una primera etapa, la de "ser uno mismo" y "no recibir la ley de fuera", antes de pasar a "ampliar la vida nacional a fórmula y camino de una empresa de civilización, de un interés de humanidad". Sin embargo esa plenitud, expresada en frases tan vagas, no sería común: "No todos los pueblos pueden llegar al bello momento de la eclosión imperialista". Aunque tendieran a ello, pocas lograrían hacerse "naciones-imperio". "La gradación de naciones hacia el imperialismo triunfal es tan rica y compleja como la gradación de talentos hacia el genio. Nacionalismo es vida nacional inflamada por un ideal (.) y eso es ya una conciencia de imperio".

Más o menos eso estaba ocurriendo ya en Cataluña, y ese afán de imperio explicará el inesperado paso de Prat a favor de una "España grande". Si los espíritus nacionales de Cataluña, Castilla, Vasconia, etc., eran tan profundamente distintos y aun opuestos, si la historia común podía reducirse a un proceso de opresión y esclavización de los catalanes, la conclusión lógica habría sido exigir la plena independencia y ruptura con el estado y la nación esclavizadores, como exigía Arana. Pero Prat afirma, inconsecuentemente: "El nacionalismo catalán, que nunca fue separatista, que siempre ha sentido intensamente la unión hermanadora de las nacionalidades ibéricas en la organización federativa, es la aspiración elevada de un pueblo que (.) marcha con paso seguro por el camino de los grandes ideales progresivos de la humanidad".

En suma, Prat aspiraba a un Imperio ibérico dirigido por Cataluña: "Si el nacionalismo integral de Cataluña avanza en esta empresa y consigue despertar con su impulso y su ejemplo las fuerzas dormidas de todos los pueblos españoles; si puede inspirar a estos pueblos fe en sí mismos y en su porvenir, los levantará de la actual decadencia, y el nacionalismo catalán habrá cumplido su primera acción imperialista. Entonces será la hora de trabajar por reunir a todos los pueblos ibéricos, de Lisboa al Ródano, en un solo Estado, en un solo Imperio; y si las nacionalidades españolas renacientes saben hacer triunfar ese ideal, saben imponerlo como la Prusia de Bismarck impuso el ideal del imperialismo germánico, podrá la nueva Iberia elevarse al grado supremo del imperialismo: podrá intervenir activamente en el gobierno del mundo con las otras potencias mundiales, podrá otra vez expandirse sobre las tierras bárbaras y servir a los altos intereses de la humanidad guiando a la civilización a los pueblos atrasados e incultos". En fin, "Las potencias cultas tienen el deber de expandirse sobre las poblaciones atrasadas", y "La guerra que somete a los pueblos bárbaros a los civilizados, es una obra de paz y de civilización".

Tal propuesta suena entre ingenua y provocadora, y sólo podía generar graves tensiones, incluso guerras, en Europa. La alusión a Bismarck no tranquilizaría a nadie, y Portugal y Francia, en particular, rechazarían sin duda el ideal de Prat. Pero éste, con respecto a Portugal, muestra un optimismo extravagante: bastaría que los portugueses percibieran el modo ejemplar como se realizaba la federación imperial española para que se unieran a ella con entusiasmo. Del problema con Francia no habla.

Para entender lo anterior debe recordarse el antes aludido influjo del "salvaje individualismo" emersoniano, inspirador de Prat: "Allá donde estás, está el eje de la tierra (.) eres el centro de todas las cosas (.) Sé tú mismo y por ti mismo, y serán tributarios de tu yo los que no son ellos ni por ellos". Ese "eje" y ese "yo" eran Cataluña, o más bien el nacionalismo catalán. Con esa visión, no parecía inalcanzable un objetivo tan descomunal y ya por entonces anacrónico.

Es más, Prat creía percibir que, pese a no haber alcanzado aún la plena soberanía, primera etapa de su plan, "ya el nacionalismo catalán ha empezado la segunda función de todos los nacionalismos, la función de la influencia exterior, la función imperialista". A su juicio, "el arte, la literatura, las concepciones jurídicas, el ideal político y económico de Cataluña, han iniciado la obra exterior, la penetración pacífica de España". Por ejemplo, "El criterio económico de los catalanes en las cuestiones arancelarias hace años que ha triunfado. El arte catalán comienza, con la literatura, a irradiar por toda España*. Nuestro pensamiento político ha emprendido su lucha con las concepciones dominantes, y los primeros combates hacen augurar bien próxima la victoria". Todo ello tenía algo de cierto, pero venía de antes, como efecto natural del empuje catalán y de su inclusión en España, y sin necesidad de nacionalismo.

La llave que abriría la puerta al imperio sería el federalismo, sistema favorecido también por republicanos y anarquistas. Por no haber seguido el principio federal, la historia española habría sido hasta entonces un completo desastre, como insistirá en marzo de 1916, en el "Manifiesto de los parlamentarios regionalistas (seguía con esa denominación engañosa) al país", titulado Por Cataluña y la España grande: "El problema fundamental de España es el problema de su constitución. Cuando los Reyes Católicos juntaron en sus manos todos los reinos peninsulares, no supieron dar al nuevo imperio una constitución que garantizase aquel "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando". Y así, "falta de estructura y coordinación, y por tanto de cohesión espiritual, la historia de este imperio, que habría podido eclipsar al de Roma, es la historia de una decadencia, con un séquito insuperable de inepcias diplomáticas, derrotas gloriosas, vergüenzas administrativas y desmembraciones inacabables: todo el proceso de liquidación de un grandioso patrimonio acumulado por un casamiento y el azar afortunado del descubrimiento de América".

Visión histórica un tanto sorprendente. El descubrimiento de América, en la medida en que pueda reducirse a un "azar afortunado", habría quedado tan sólo como un aislado hecho glorioso si no hubiera dado lugar al inicio de un imperio, y no a su "liquidación", como sugiere con extraña cronología. Tampoco calificaría nadie de "grandioso" el patrimonio "acumulado" por el casamiento de Fernando e Isabel, pues era bastante precario todavía, en particular el procedente de Cataluña, región empobrecida y despoblada por entonces. Sólo contaba con medio millón de habitantes, en comparación con los seis millones del reino castellano. La Castilla que "impone" su hegemonía tiene algo así como el 70% de la población y el 80% del territorio, lo cual indica una desigualdad inevitable, que los nacionalistas gustaban cargar como un pecado de opresión o arrogancia castellana. Fue el reino de Castilla, incluso en su región propiamente castellana, el principal creador del "inmenso patrimonio", y también el que salvaría a Cataluña, como parte de España, del acoso turco, amparado desde la vecina Francia aliada de Constantinopla. Difícilmente podía haber sido de otro modo. Y también fue Castilla la que más duramente sufrió los costes del imperio y su pérdida, ésta posterior en siglos a los Reyes Católicos, como nadie podía ignorar.

En todo caso Prat opinaba que "fundar la Constitución de España en el respeto a la igualdad de derechos de todos los pueblos que la integran es dar el primer paso hacia la España grande (.) Este imperio peninsular de Iberia que ha de ser el núcleo primero de la España grande.". Mas un imperio era sólo la etapa superior de la nación, y si no existía nación española, como aseveraba el pensador nacionalista, la "Espanya gran" no pasaba de ser una entelequia, y lo mismo, o peor aún, una "Iberia" imperial.

Fuera como fuere, a la objeción de que el federalismo disgregaría al país u obstruiría la acción común, Prat oponía el ejemplo de uno de los bandos contendientes en la guerra que asolaba entonces a Europa: "Nadie puede dejar de ver en la acción de los imperios centrales el ejemplo de unidad, de coordinación, de aprovechamiento de todas las energías más formidable y maravilloso que la historia haya registrado hasta ahora. El máximo de cohesión coincide con el máximo de federalismo. Entre Alemania y Austria-Hungría suman más parlamentos, más asambleas legislativas que todos los demás Estados juntos de Europa"; "Esta guerra es el triunfo del valor unitario, cohesivo, del nacionalismo y la autonomía". No fue buen profeta.

Además, el ejemplo no podía extenderlo al caso catalán. De creerle, la ruina de los paisos catalans, rubricada en el Compromiso de Caspe, provendría justamente de una especie de federalismo, causa y efecto de un "individualismo que imposibilitó a los países de lengua catalana el constituirse en unidad política nacional y los hizo caer en gran parte bajo el dominio de otro pueblo".

Tampoco podía recurrir a un ejemplo español reciente, la I República de 1873, pues el federalismo entonces aplicado había tenido efectos algo alucinatorios, llevando a España cerca de desaparecer como nación o como cualquier otra cosa.

Y si los paisanos de Prat eran, según éste había decidido, "catalanes y sólo catalanes", ¿a qué venía esa "unión hermanadora" con los demás pueblos de España y no con los de Francia, por ejemplo, máxime cuando en el pasado habría recibido Cataluña tan mal trato de los primeros? Además, ¿qué autoridad moral podían esgrimir los catalanes "sólo catalanes" para dirigir o aconsejar a los tan ajenos y aun opuestos castellanos? La pretensión implicaba una vuelta a aquella "bifurcación monstruosa de la conciencia", herencia difícilmente evitable de la historia real, y quizá no tan monstruosa.

Todo ello entrañaba una vacilación interna muy acentuada: ¿debería concentrarse el esfuerzo en los asuntos catalanes, o en influir al resto de España? En teoría cada cosa debería llegar a su tiempo, en etapas sucesivas, pero en la práctica era imposible. Ni siquiera los nacionalistas podían hacer como si España no existiera, y cada paso que dieran tendría que contar obligatoriamente con Madrid. De ahí que Prat y los suyos dedicaran bastantes energías a convencer a las autoridades y políticos de Madrid de la conveniencia de sus proyectos para toda España, y debe reconocerse que tuvieron en ello un éxito apreciable. Sus propuestas no dejaron de ser vistas con interés en la capital, pese a que pocos llegaran a creer seriamente en ellas.

El ambiente madrileño, al revés que el del nacionalismo en Barcelona, era poco exaltado, sin afanes heroicos, y predominaba en él un espíritu pragmático incluso a ras de suelo, pese a lo cual, o acaso en parte por ello, la Restauración había acabado con varios decenios de inestabilidad, pronunciamientos y estancamiento económico. Prat insinuaba grandezas tentadoras, pero sus incoherencias saltaban demasiado a la vista. La experiencia republicana había dejado una fundada desconfianza en el federalismo, y el plan de liquidar a España como nación para reafirmarla como estado imperialista, no convencía a muchos. Por otra parte, Cataluña había sido una región española, así lo seguía considerando también la mayoría de los catalanes, y la postura de Prat dejaba abierta la puerta al separatismo. El conjunto suscitaba perplejidad y recelo.

Pero a pesar del escepticismo hacia sus ideas, y del socavamiento de la legalidad y la unidad española que implicaban, los políticos hispanos manifestaron estima por Prat, el cual, aparte de sus propuestas algo chirriantes, había revelado un notable ingenio práctico y organizador dentro de Cataluña, en materia administrativa y cultural. Y así, en 1908, el rey Alfonso XIII, a propuesta del jefe de gobierno, Antonio Maura le concedió la Gran Cruz de Isabel la Católica, premio bastante irónico. Después de todo, en España entera se miraba a Barcelona como un modelo y avanzada de lo que debería ser el desarrollo español, liberado de las plagas del siglo XIX: guerras civiles, pronunciamientos e inestabilidad política. Y al margen de sus contradicciones e incoherencias, Prat y Cambó parecían reflejar el espíritu expansivo de la ciudad modelo.

Después del 98, el nacionalismo catalán cosechó importantes triunfos. En 1907, Prat llegó a presidente de la Diputación Provincial de Barcelona, siendo reelegido casi con regularidad hasta 1917. Promovió instituciones económicas y culturales, especialmente el Instituto de Estudios Catalanes. Su carrera culminó en la creación de la Mancomunidad catalana, en 1914, con la que quería reorganizar el Principado. Fue elegido presidente de ella, repitiendo en 1917, aunque ya no pudo hacer mucho, pues pronto enfermaría. Sintiéndose muy mal, volvió a su casa paterna, en Castellterçol, donde falleció en agosto, a los 47 años.

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Barcelona influía en toda España en el terreno artístico y literario, basta notar la popularidad de algunas obras de Guimerá, por ejemplo. Pero no dejaba de tener más fuerza la cultura de Madrid, que por entonces vivía una época muy interesante. Y no todos los catalanistas eran tan optimistas al respecto como Prat. Véase la queja de Maragall: "¡Yo, que quería ser poeta como Byron o Heine y tirarme a mujeres casadas que me amasen, y tener cara ombrageuse y frente rêveur y correr mundo y no vivir más que para la belleza y el Arte! ¡Ah! Barcelona, Barcelona, ciudad burguesa, húmeda, aplanadora; ¡ah! burguesía, ¡ah! muletons i flassaders, género tuyo de poca consistencia; ¡ah! medianía en riqueza, en posición, en todo!, ¡ah! símbolo de toda medianía, tú, Barcelona, ¡¡¡bien me has jodido!!!".

jueves, 2 de septiembre de 2010

LA FAMILIA DELS BORJA (III)


Atlas Visual de la Comunitat Valenciana - Las Provincias.

ELS PAPES BORJA

ALFONS DE BORJA: CALIXT III (Xativa 1.378-1.458 Roma)

Perteneixia a una de les branques manco importants dels Borja. Naixque en la Torre de Canals i fon batejat en la parroquia de Xativa (a on va fundar la capella sepulcral de sa familia quant aplegà a ser Papa). Tenia quatre germanes: Joana, Caterina, Francisca i Isabel. Est ultima emparentà en la branca millor situà de la familia al casar-se en Jofre de Borja, fill de Roderic Gil. Isabel seria la mare del futur Aleixandre VI.

FORMACIO ACADEMICA

Sa carrera espiritual quedaria decidida per l’intervencio del pare Vicent Ferrer qui va convercer a sa familia per a que li deixasen cursar teologia en una universitat. La tutela del pare Vicent li proporcionà l’ajuda necessaria de ses familiars mes acomodats de Xativa per a poder iniciar els estudis. En l’universitat obtingue el grau de doctor en dret civil i canonic i fon considerat u dels mes eminents canonistes de l’epoca.

LO SEU TALENT

Poc despres d’alcançar el grau de doctor en dret canonic, Alfons de Borja passaria a donar classe en l’Estudi General de Valencia (actual Universitat), siguent al mateix temps canonge de la seu de Lleida. Ya en 1.417, s’erudiccio i talent el portarien a ser el conseller del rei Alfons III de Valencia, el Magnanim i, un anys despres, embaixaor real davant de Marti V. Papa triat en el Concili de Constança a fi de solucionar els efectes del cisma.

LA PROFECIA DEL PARE VICENT FERRER

D’este vaticini que v’adquirir ranc de llegenda, es coneixen dos versions. La primera es situa en l’infantea d’Alfons; se conta que trobant-se el dominic en l’iglesia de Santa Maria de Xativa, al finalisar u de ses famosos sermons, baixà del pulpìt, s’acostà al chiquet i possant-li les mans en lo cap li digue en veu baixa: “Tu, fill meu, estas destinat a ocupar el siti mes alt que l’home puga tindre en la terra i seras el responsable de la meua elevacio als altars”.

L’atra versio es situa en Lleida en 1.409, quant el jove estudiant llegia emocionat u dels sermons del pare Vicent exclamà: “Deu mos ha donat un sant” . A lo que el frare respongue: “Deu m’ha elevat a la santitat, confie, i vos me fareu l’honor mes alt que es pot conseguir en este mon”. No molt de temps despres li tornà a dir: “Vos sereu Papa i me canonisareu”. Cert es que, ya triat Papa baix lo nom de Calixt III, canonisà al dominic valencià el 30 de juny de 1.455 en l’iglesia de Sant Pere de Napols.

EL CISMA D’AVINYO

El conclau que segui a la mort de Gregori XI en 1.378 (ultim Papa llegitim d’Avinyo) trià a Urba VI, qui declarà no tindre intencio d’anar-se’n de Roma. Poc despres, cardenals francesos, italians i el d’Arago, triaren a Clement VII que s’instalà en Avinyo. Escomençava aixi una escisio que duraria prop dels quaranta anys, i que s’agravaria en 1.409 quant el Concili de Pisa va desituir ad estos dos Papes nomenant a Aleixandre V. El resultat fon la coexistencia de tres Papes, que se reclamaven llegitims propietaris de la Tiara pontificia.

S’ACTUACIO EN EL CISMA

A la mort de Clement VII, Pere de Lluna fon triat Papa d’Avinyo en el nom de Benet XIII (1.394).

Al poc de temps, el clero frances li mostrà sa desafecte per lo que es va retirar a Tortosa. El Concili de Constança consegui l’abdicacio del Papa romà Gregori XII i del pisà Joan XXII i trià a Marti V (1.417). Pero el Papa Lluna no renuncià a ses drets i es refugià en lo castell de Penyiscola. N’obstant, la mort de Benet XIII tampoc va significar lo fi del cisma ya que en la mateixa Penyiscola es nomenà Papa a Clement VIII. L’intervencio d’Alfons de Borja en el conflicte resultà decisiva. Enviat pel rei, consegui que Clement VIII renunciase a favor de Marti V. De nou la cristiandat tornava a tindre un Papa a soles.

ALFONS DE BORJA, BISBE DE VALENCIA

El destacat paper que Alfons eixerci en el fi del cisma li valgue ser nomenat bisbe de Valencia, una de les diocesis mes riques de la peninsula. Durant mes d’un sigle el carrec permaneixque vinculat a la familia. Escomençava aixi s’ascensio i la de lo seu llinage. En Valencia fon rebut en entusiasme encara que no permaneixeria massa de temps en la ciutat, puix en 1.438 el rei Alfons III ded Valencia, de qui era vicecanciller i conseller privat, li cridà de nou per a que l’acompanyase a Napols. Estigue en Valencia des de finals de 1.437 hasda 1.438, possiblement a causa de certes discrepancies que va mantindre en lo rei.

ALFONS III DE VALENCIA I LA CONQUISTA DE NAPOLS

No mes ser proclamat rey de la Corona d’Arago (1.416) Alfons III de Valencia mostrà un notable interes per a conseguir una reputacio heroica i proseguir les accions beliques de la Corona. La principal mampresa que se li proporcionà fon la conquista definitiva de Napols en 1.442.

Posteriorment es dedicà al reordenament juridic i l’organisacio dels assunts judicials del Regne.

LA FIESTA DEL 9 DE OCTUBRE: 1738


LA FIESTA DEL 9 DE OCTUBRE: 1738
Autor: Desconocido
Como es sabido, de sobra, la Nueva Planta de 1707 borró hasta el último vestigio del peculiar ordenamiento jurídico valenciano, y hasta incluso de sus celebraciones festivas, pero la proximidad del quinto centenario obligó al Ayuntamiento borbónico a reconstituir el calendario. En tal Ayuntamiento los seis Jurados habían sido sustituidos por treinta y dos regidores, más el Corregidor y el Alcalde Mayor.
La memoria oficial de la fiesta fue encargada a Josep Vicent Ortí i Mayor, nieto del cronista del centenario anterior, doctor en Derecho, escribano de Murs i Valls, y Secretario de la Diputación. Los actos empezaron a planificarse en enero de 1738, mediante un comisariado movido ‘no solo por el mayor desempeño de su patria, sino por el motivo más justo de la Religión Catholica’, con lo que volvían a ensamblarse motivos religiosos con patrióticos. Fue exitosa la erección de altares y fachadas, exactamente veintisiete, a cargo de parroquias, conventos y ciudadanos devotos, en honor de santos y personajes bíblicos, junto a referencias explícitas a la conquista, a personajes legendarios, patronos y protectores y a la victoria sobre los moros.
El Sermón se encomendó a Esteban Bru, Maestro en Artes, Examinador y Catedrático de Filosofía y Sagrada Teología, Predicador de la Ciudad y Prefecto del Real Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente Ferrer.
La continuidad conmemorativa en el plano religioso fue paralela a la reconstitución de la fiesta en el plano político, dedicando a los festejos la cantidad de seis mil libras. Es decir, que la fiesta celebraba tanto la conquista como la restauración de la Iglesia.
Quizá por ello se explican algunas ausencias institucionales: el Capitán General y el Gobernador, faltaron a la misa y a la procesión, ‘por motivo de haverse suscitado ciertas dudas que sirvieron de embarazo, juzgándolas su Excelencia por tan arduas de resolver, que bastara decir fueron poderosas para impidir su cristiano celo interviniese en tan devotas justas y sagradas concurrencias’.
Buena parte de la aristocracia también ‘pasó’ de la fiesta, pero en contrapartida fue muy notable la participación de la sociedad civil. Y no dejó de ser importante, que el Centenar de la Ploma, abolido en 1707, fuera repristinado ‘nuevamente, sino en las circunstancias de la antigua, a lo menos con la parecida imitación que cupiesa’.
La Senyera bajó del balcón del Ayuntamiento a la calle donde fue recogida por el Síndico Procurador General, que a su vez la entregó al Corregidor ‘por representar en su oficio al antiguo Justicia Criminal’.
Las fiestas duraron una semana, entre el 8 y el 14 de octubre, singularizando luminarias nocturnas y volteo de campanas, pero sobre todo un castillo de fuegos artificiales que duró una hora. No se conoce la pólvora empleada, pero sí que unos cohetes especiales iluminaron las palabras ‘Valencia’ y ‘Jaime I’. Tampoco conozco el nombre del pirotécnico ‘inventor’, pero cuando en los tiempos actuales en los que la tecnología pirotécnica alcanza alturas insospechadas, no viene mal recordarlo, porque nos extasiamos antes las maravillas que iluminan el cielo, incluso con nombres y palabras, y no recordamos que en 1738 (y quizá antes, ya sucedía lo mismo).
No faltó la representación de comedias en el Marcado dedicadas al Cid, y a ‘Las siete estrellas del Puche y conquista de Valencia por el Rey Don Jayme’, ni tampoco dos corridas de toros, y músicas orquestadas desde el Ayuntamiento y la Generalitat. Anecdótico el desfile de locos ‘pacíficos’ del Hospital General vestidos de azul y amarillo con objeto de ‘divertir al pueblo con sus sencilleces y recoger algunas limosnas para sustentar a los infinitos que alberga esta obra de caridad…’.

ELS MORISCOS (I)


ELS MORISCOS (I)

Font: Atlas Visual de la Comunidad Valenciana
“Las Provincias” pags. 53 a 56

QÜESTIO DE TERMES

Arap: Natural de la Peninsula Arabiga. Tambe fa referencia a la llengua de la dita peninsula, que exteneren ses habitants en les terres conquistaes durant el sigles VII y VIII, formant un arc que comprenia el Proxim Orient, el nort d’Africa y la Peninsula Iberica. En ocasions, per extensio, fa referencia a musulmà, per la vinculacio que existix entre la religio y la llengua d’aquells que la practiquen, puix es la llengua del Coran.

Musulma: aquell que seguix la religio d’Alà, l’Islam.

Cristià: aquell que seguix la religio de Jesus, el Cristianisme. Eren considerats cristians vells aquells que durant generacions s’havien mantigut fidels a la religio cristiana; allo front als convertits, principalment judeus o musulmans.

Mossarap: cristià en territori de musulmans.

Mudeixer: terme acunyat per l’historiografia que fa referencia al musulma en territori de cristians.

Morisc: mudeixar que passa a ser cristià tras ser batejat. Estos conversos eren coneguts com a cristians nous. Les conversions majoritaries es produiren durant y tras la Guerra de les Germanies, entre 1.521 y 1.525. Foren expulsats en l’any 1.609.

Moro: habitant del nort d’Africa. Per extensio, es cridava aixi als mudeixars, que tambe rebrien lo nom de sarrains o agarens.

El Turc: habitant de Turquia. En epoca moderna fa referencia a l’imperi Otoma, en el que els Austries mantingueren una dura lluita pel control del Mediterraneu.


ELS MORISCS: UNA MINORIA MOLT NUMEROSA

La conquista y repoblacio del Regne de Valencia va quedar marcà per la convivencia de cristians y musulmans. Esta pervivencia, ademes de donarse en lo Regne de Valencia, es produi tambe en zones d’Arago, Barcelona, Murcia y Cartagena. Fon en el sudest peninsular a on les comunitats mudeixers foren majors y en un major arraigo a sa tradicio. En el cas de Granada era llogic perque la conquista era molt recent; en el de Valencia, que portava sigles en esta situacio, per l’elevat numero de mudeixers y per sa concentracio en determinats nucleos, lo que fea que adquiriren major sensacio d’unitat.

En lo Regne de Valencia les maximes concentracions de poblacio mudeixer, primer, y morisca depres, es donaren en la serra d’Espadà, les dos Marines y la serra d’Alcoy, Aci esta poblacio era practicament l’unica, puix s’assentaren en zones pobras a on practicament hi havien segut espentats per els cristians. En les riques hortes de la Vall del Vinalopo, horta de Xativa y la Safor, si be no eren la poblacio majoritaria, constituien un terc de la poblacio total.

La distribucio geografica d’esta poblacio indica s’activitat agricola com vassalls, encara que en clara diferencia entre els que habitaven les pobras terres de l’interior y els de les riques hortes dels valls.

CAUSA DE FRICCIO ENTRE CRISTIANS VELLS Y ATRES

Els cristians, independentment de sa situacio economica o posicio social, tenien un element que els unia: sa religio. Des d’epoca migeval l’element constitutiu fon el cristianisme. Durant anys hi havien combatut als musulmans, y el perill seguia latent. L’enemic era l’extern, pero tambe en l’interior hi havia un sector que era considerat estrany y temit, puix es trobava perfectament unificat pels rasgos de l’enemic de l’atre costat del Mediterraneu: una raça, una llengua, que en este cas era un dialecte hispa-arap que els cristians denominaven algarabia, y una religio, l’Islam, que marcaba les costums alimenticies, de soterraments, etc.

La convivencia en diferents comunitats religioses no era facil, y en alguna ocasio esclatà el conflicte. El 9 de juliol de 1.391 fon assaltà la juderia de Valencia y, segons el dietari atribuit a Melchor Miralles mataren a mes de trescents judeus, y en quatre dies es batejaren mes de cinc mil. Este fet es v’extendre per tot lo Regne. El 1 de juny de 1.455 es produgue el furtament y destruccio de la moreria de Valencia. Segons el mateix croniste: E comernça lo dit dumenge, a vespre, tan gran avalot que fonc cosa de gran espant, que mai oficial hi pogueren donar remei. E durà tota la nit e tot lo dia que no hi romàs res en tota la moreria.

En la presa de Granada aplegà la pau en els musulmans en tota la Peninsula Iberica, y en ella el compromis de coexistir, pero pronte dominà l’idea de la por cap a lo alie inclus, quant la conversio es produi, un nou terme s’acunyà pera senyalar el carácter diferencial dels que recentment abraçaven la religio de Jesus: cristians nous.

Els motius d’este odi eren divers:

En primer lloc, l’animositat religiosa, puix que pera el cristians els musulamns eren un poble infidel, al qui se li tirava la culpa dels castics divins.

Sa conversio mai fon real, sino forçà, y mantingueren ses signes culturals y religiosos. Mascarà que indignava encara mes als cristians vells y que des de l’aplegà a terres valencianes del Patriarca Ribera en 1.569 portant les idees del concili de Trento, es va fer insostenible.

En segon lloc, la rivalitat laboral, puix era un grup sumis y d’alt rendiment, competidor dels cristians vells.

En tercer lloc sa complicitat en l’enemic. S’escasa integracio en la societat portava a pensar que pogueran unirse a un atac que aplegase per la mar, tancant als cristians entre dos fronts. Possibilitat que, en certa mida, es confirmà durant la Guerra de les Grermanies, quant les tropes reals, carents d’infanteria, reclutaren a mudeixers en ses files. Ademes, sa concentracio en determinaes terres, que per atra banda no eren capaços d’absorbir tanta poblacio, oferien l’impressio de superpoblacio que en qualsevol moment podien rebasar ses limits y extendre’s com una taca d’oli. Esta por aplegà a desarmar als moriscs en 1.563, incautantse mes de 25.000 armes de tot tipo, procediment que posteriormen es va repetir, si be com es llogic en resultats modests.